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viernes, 21 de septiembre de 2012

YO IRÍA A ESTA MISA




Anoche tuve un paseo de los buenos, de esos que te ayudan a conocerte mejor, por si lo habías olvidado, a aceptarte un poco más, por si todavía quieres cambiar...Sí, revelador, y eso que cuatro horas antes tuve que regresar a casa deprimido, hasta recordé algo especialmente triste que acabé interiorizando, pero entonces la calle estaba en su apogeo de gente y coches, ruidos y pasos de cebra, perros y perras, todos juntos, todos gritando su existencia, y es que no puedo con eso, de verdad, no puedo con la multitud.

Uno tiene que salir a la calle cuando los demás se van, no hay otra, es la única manera, aunque sea más tarde o más temprano, no importa, que ellos se queden con las mejores horas del día que las mías serán cuando no tenga que verlos ni oírlos.

Las calles son otras cuando las caminas tú solo, o solo con la puntual compañía de otros tan solitarios como tú que no te molestan; las casas, los edificios, los gatos callejeros tan libres como tú de los jodidos perros...todo te da que pensar y a todo le sacas jugo, es como si en esos momentos comprendieras muchas cosas, como si te dijeras "vale, sí, ya lo entiendo, está bien" aunque luego llegues a casa y lo olvides. Pero el poso queda, no lo dudes.

La coda fue absolutamente inesperada, pues iba vagando sin dirección, aunque ya de vuelta a casa, pero al toparme con la iglesia del colegio donde estudié fue más un encuentro que aquello, que no siempre uno topa con la iglesia, y fue como si la viera por primera vez.

Me acerqué al panel informativo que está junto a la entrada (en algo bueno se tiene que gastar nuestra pasta el maldito Ayuntamiento) y leí su historia, una historia que se remonta a más de tres siglos atrás, es decir, una verdadera historia, esas piedras han visto pasar a muchos y nos pasarán a nosotros si a ningún cafre con poder para hacerlo le da por destruirla para construir centros cívicos o alguna pollada similar, que también puede ser, pero mientras tanto ahí sigue: magníficamente plantada.

Estuve mirándola un buen rato mientras oía a los Pink Floyd, a diferentes distancias pero siempre de frente a la gran puerta central, y me di cuenta que es absolutamente simétrica, algo que me gustó, amo la simetría en el arte, y también me fijé que justo encima de la gran puerta, en una ventana, las luces que iluminan el Edificio sombreaban un falo perfecto, porque no otra cosa era aquello, que a uno no le van más nabos que el suyo, pero la verdad es la verdad aquí y en Antequera: aquello era una enorme polla apuntando al cielo. Y mirando hacia arriba, hacia lo más alto, se vislumbraba la cruz bajo el cielo negro, que la luna anda de bajada, podías ver un montón de estrellas, y fue especialmente hermoso, emocionante...hasta que mi estómago, cabrón, me sacó de ese estado contemplativo y, un tanto aturdido, retomé la marcha hacia el hogar.

Lo he recordado esta mañana mientras paseaba por el campo escuchando Radio Clásica, sol y cielo azul, ligera brisa, la perfección o alrededores, y he pensado que resulta increíble el vacío de las iglesias teniéndolo todo como lo tienen.

Lo único necesario es creérselo, porque es como si los mismos curas no se lo creyeran.

No hay funcionario más perro, vago, pasota que el sacerdote, lo tiene tan seguro que se la suda lo demás. Y así pasa, que ni las palomas van ya a las iglesias, detalle, por cierto, que fue lo único que no me gustó de la de anoche: en todos los alfeizares hay como cristales o alambres para que no se posen en ellos las ratas voladoras. Vale que joden la piedra con sus cagadas y tal, pero digo yo que habrá otro sistema, cualquier sistema, que el mundo está lleno de sistemas, incluso se podría dedicar a ello un cura ocioso, no sé, con la escoba, alguna manera habrá, pero esa solución para el Templo de Dios, esos clavos puntiagudos y amenazantes...más le da aspecto de iglesia de satán que de otra cosa. Seguro que le gustaría al capullo de Marylin Manson.

Llevo veinticinco años sin entrar a una iglesia a no ser cuestión de fuerza mayor, aunque hace poco intenté pasar a una y me echó para atrás el hedor a muerte, a decrepitud, a derrota que te envolvía con solo abrir la puerta. La semana pasada estuve en una boda que casi acaba conmigo, aunque a la iglesia solo pasé al final, que antes estuve de cañas, solo, en un bar al que nunca iría bajo ninguna otra circunstancia, y cuando pasé y me senté atrás y vi y escuché al cura no tuve que esperar mucho más para certificar que ese era otro gilipollas, otro que no sabe con quien se está jugando los cuartos, un jovenzuelo kolegón y tal, como el tonto que se arrima al grupo de chicos listos para ser como ellos y suerte tiene si vuelve con los calzoncillos a casa de papá, igual. Hoy en día las misas de las bodas deberían tener la duración del matrimonio medio, es decir, un pispás, "yo os declaro marido y mujer" y fuera, a chisparse, a comer hasta reventar, a colocarse y a ver si se pilla cacho, por lo menos que te la chupen. En esas misas la gente no está a lo que tiene que estar, que ya es triste cuando al menos cubres la mitad del aforo, pero es así y no se puede cambiar. Así que rapidito y humo, que como dijo el gran Curro refiriéndose a su negativa a torear en Pamplona sentenció que hay dineros muy amargos. Verdad.

Otra cosa son las misas diarias, ahí sí que se podrían hacer cosas si los perros que las entierran se pusieran a ello...Tienes el sitio, tienes la música, tienes la acústica...¡joder, pero si las iglesias fueron las primeras salas de conciertos! Te haces con un buen estéreo, hablas con un profesional, un tipo que sepa de lo que va el tema, "oye, quiero un equipo de sonido como si fuera para el Budha, no repares en gastos, este año se joden los negritos que hoy es más necesario salvar almas que estómagos, además que cuando crezcan llegará el moro y se pasará con ellos o les harán el cuello..." Una vez instalado te curras unos cuantos cedés, déjate de hostias de lamparillas aburriendo a las guitarras y tal, ni siquiera Lennons o Dylans, esos demonios, tú tienes la Música, coño, tú tienes la Gran Música, tienes al jodido Bach, ese que hace creer hasta a los ateos más recalcitrantes, tienes a decenas de buenos compositores que escribieron misas eternas, misas que te hacen temblar por dentro...No sería necesario ponerlas enteras, solo las partes adecuadas, las ajustadas a tu tiempo, que todo cansa, ¿no tienes monaguillos, caraestaca? pues en lugar de que estén tocándose mientras ven a la de las tetas gordas coges el dos y le escribes un croquis: "mira, manolito, cuando llegue al minuto 5:35 subes el volumen hasta el seis, así, despacio, y cuando llegue al 6:45 lo bajas al tres, despacio también, ¿lo ves?" Y eso sí, nada de que suban las viejas a mal leer la Palabra de Dios, o los niños y sus estúpidos deseos de pazzzz mundial y tal, no...arriba no sube ni dios, allí no habla ni Blas, nadie más que tú, que eres el que entiendes, el profesional, y para eso cobras, déjate de rollos patateros, caraflán. Y seleccionas un texto de la Biblia, el que quieras, y lo lees como lo haría un buen poeta, sin afectación pero sin dormirte, metiéndote en el papel pero sin sobreactuar y después lo comentas al rebaño, explicándoselo, envuelto por el sonido de la música, suave, que no la joda manolito...y ya lo tienes.

Por supuesto que si alguien no se comporta como debe, o no va vestido como hay que ir, a la puta calle, sin contemplaciones, fuera, y si se ponen chuscos llamas a la policía, "desalojen a esos señores", y la misa se para hasta que todo esté en orden, aunque termine a las doce de la noche. Y que ladren. Publicidad gratis para ti, que nunca es mala.

Una a las ocho de la mañana y otra a las ocho de la noche, que eso de hacerlo a cada hora es propio de Jesulines de Ubrique, que da mil mantazos y ninguno bueno, hay que hacerlo como José Tomás: pocos pero bien. Y mira donde está el uno y donde está el otro.

Y solo con esto, que no es tanto, ya veríais como las iglesias se llenaban, o casi, que la gente tiene mucho tiempo libre y más miedo a la muerte, y va por ahí dando tumbos con cualquier sacacuartos, de Guatemala a Guatepeor.

Tenéis el Sitio, tenéis la Música, tenéis la Historia, tenéis la Tradición, y si no tenéis la Verdad al menos sois quienes más lo parece, que estáis apoyados en hombros de gigantes, capullos, y los enanos están a punto de cortaros el cuello por lo acarajotados que estáis.

Y si no tenéis güevos, o afán, o ya no os lo creéis ni vosotros mismos...al menos tened la dignidad de haceros un buen hara-kiri.

La Misa del Gallo sería un buen momento para ello.

Gualtrapas.


Con la emoción de ser un nuevo Lutero olvidé la banda sonora...esta la pondría a la entrada de las Autoridades en la iglesia durante las fiestas de guardar:

2 comentarios:

  1. A mi también me gusta mucho andar, dar grandes paseos yo solo... de hecho, anoche me di uno y ahora estoy notando las agujetas y sí, es como ir a contracorriente porque tú vas hacia un sentido, tú solo, y te vas cruzando a todo el mundo. Por ejemplo el centro de "Madrit" estaba muy bien anoche (siempre y cuando ignores a las pesadas de las putas) y últimamente la verdad es que aquí están haciendo unas noches espléndidas, ni frío ni calor.

    Lo que dices sobre la iglesia del colegio donde estudiaste, que fue como la primera vez que la veías... conozco esa sensación, me pasa constantemente, ya sea con una figura que hay en casa y que lleva ahí toda la vida hasta que la empiezo a mirar y me pregunto "¿qué es eso?", ya sea una tienda que lleva muchos años en el paseo grande de al lado de mi casa y me pare a pensar "sí, lleva aquí de siempre, pero mi cabeza no lo había asimilado" y con muchas cosas más. También es verdad que voy tan metido en mi, como con orejeras, que si mis vecinos centroamericanos decidiesen raptar a alguien y torturarle durante años, ni me daría cuenta aunque estuviese pared con pared.

    Un saludo.

    PD. Por lo que vi anoche en internet, Ucelay está retirado, bastante desanimado por el panorama actual, y eso que es bastante joven todavía, sobre todo para la radio. Eso le pasa por no ser un Luis del Olmo cualquiera.

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    1. Creo que dices bien cuando dices "asimilar": la mayoría pasamos por aquí como si fuésemos castañas crudas, sin darnos cuenta de nada, sin asimilar nada.

      Y eso es por las distracciones, porque con gusto nos obligan a estar en lo que NO tenemos que estar, como si nos tuvieran por unos perpetuos adolescentes, y probablemente tengan razón, probablemente no tengamos más capacidad que para hacer el burro.

      Para evitar a las putas basta con no hollar sus dominios, cada vez más extensos, eso sí, y para evitar a l@s put@s de los demás...lo que escribí al principio.

      Lo de Ucelay tampoco es de este mundo, estaba claro.

      De vuelta ese saludo, Sergio.

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