i

i

jueves, 22 de diciembre de 2011

SUERTE PARA TODOS...DE LA BUENA





Se llamaba Ildefonso, había sido ferroviario, era un hombre de estatura normal para su época aunque a ojos nuestros podríamos decir que baja, cara redonda, abotargada, la tez violácea, profundas ojeras que casi escondían sus ojillos, manos grandes, más bien gordas, con las que solía divertirnos haciendo juegos de ilusionista, también era bueno con los números y sus paradojas, problemas que parecían de imposible solución pero que en su interior guardaban una sencillísima explicación, a mi ex le maravillaba. Y a él ni os cuento.

El hombre vivía con su mujer en los pisos de arriba, ella no gozaba de buena salud, la verdad es que estaba bien jodida...bueno, eso quizá antes, ahora simplemente las piernas casi no podían sostenerla, lo que unido a la diabetes que padecía la tenía poco más o menos que encerrada en casa, así que, extrañamente, era su septuagenario marido quien debía cuidar de ella cuando por norma general es al revés.

Ildefonso se tomaba un par de descansos al día: uno a media mañana y otro por la tarde. Entonces bajaba al bar, pedía una cerveza sin alcohol o un café, empalmaba un ducados con otro ("en casa no me dejan") y estaba conmigo, con mis hermanos o con los clientes que por allí estuvieran.

Como no era un viejo pesado, un abuelo Cebolleta, sino que al contrario era más bien callado, nadie le daba la espalda. No se va a los bares para hablar como cotorras. Eso es cosa de aficionados y mujeres.

Era un hombre risueño, siempre tenía la media sonrisa en la boca, andaluz de origen, a veces costaba entender lo que decía, pues entre lo bajito que lo hacía por causa de su tabaquismo y el fuerte acento que no había perdido a pesar de haber vivido muchos años fuera de su tierra era complicado escucharle bien.

Su principal afición era el coleccionismo, de las más diversas cosas que os podáis imaginar, tenía enormes carpetas perfectamente cuidadas y catalogadas que nos enseñaba alguna que otra tarde de invierno, tardes de ésas en las que entran menos clientes que a un recital de poesía uzbeka, pero que gracias a él se hacían bastante más llevaderas: era un auténtico deleite observar aquello. Y más aún escuchar el gusto con el que hablaba de cada una de ellas. Cuando supo de mi pasión por el ajedrez me regaló una colección de vitolas de puros con motivos ajedrecísticos, aún debo tenerla por ahí. Yo nunca tiro nada.

Una tarde, no recuerdo porqué, me contó que tenía tres hijos que no se llevaban nada bien; al parecer sus respectivas parejas no se dedicaban más que a malmeter con el tema del dinero y hacía muchos años que no se juntaban todos. El pobre hombre se emocionó mientras me lo contaba, supongo que habría tenido un día duro con su mujer, y encima si sabes que estás cerca de irte y vas a dejar a la carne de tu carne renegando los unos de los otros...

No sé si fue antes o después de esto cuando conocí a su hijo mayor. No me gustó. Pero era digna de ver la cara de felicidad que tenía Ildefonso, hasta se animó a beber cerveza con alcohol, habían venido a visitarle con sus nietos, tal vez todavía fuera posible un arreglo, tal vez aún tendrían tiempo de volver a ver reunida su más amada colección, tal vez...


Una fría mañana de enero, muy tempranito, Ildefonso salió de su casa y se fue al parque.


Se colgó de un árbol cercano al lugar donde jugaba a la petanca con sus amigos


No me lo podía creer


A ver si dentro de unas horas los huerfanitos de su santo me echan una mano


Aunque, a veces, lo que te echa el dinero es una soga al cuello


Suerte para todos; ya sabéis: en algunas ocasiones lo imposible, pasa.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

CON LA MÚSICA A OTRA PARTE





Como con casi todo lo demás, lo importante es la forma.

Resulta sintomático que el mismo día en el que Rajoy toma las riendas de este conejo mixomatósico llamado España, los autoproclamados liberales "fetén" del Reino hagan el mayor ejercicio de censura que uno recuerda haber visto en la Red.

"Contradicción es equilibrio" que decía Bono durante el Zoo Tv Tour.

Sólo si eres un poeta. Y ni el irlandés ni el protestón lo son.

Lo de Pío Moa estaba claro desde el verano del año pasado, a raíz de la polémica surgida como consecuencia del tema homosexual; no entro aquí en dar la razón a los unos o al otro, eso es lo de menos, sino en lo desproporcionado del enfrentamiento: todos a una contra el viejo loco franquista, cuando he escuchado a César Texas Ranger vomitar las mayores barbaridades sobre los gays y nadie de la empresa salió a la palestra para llevarle la contraria. Nadie que yo sepa, pero son tantas y tan significadas las "desapariciones" en LD durante los últimos dos años (básicamente, desde que echaron al Trío de la Porra de COPE) que no me extrañaría nada que la causa de alguna de ellas fuera la insufrible y jupiteriana figura del Shivá literario, de ese figurante en los vídeos de Alice Cooper, "School´s out" que gritaba el showman ante las aterrorizadas orejas del PMRC, organización de la que no dudo será miembro de pago (como la inmensa mayoría de sus "titulaciones") nuestro insigne traductor de griego, arameo, norvietnamita y cualquier otra lengua con alguna Tradición en su Garganta, Linda Lovelace es Pitita Ridruejo al lado de Éste. Bueno...de ÉSTE.

A Moa le han hecho "mobbing", o para que me entienda, han ido a por él, esto lo sabemos todos los que fuímos habituales de LD, no es una paranoia, no son imaginaciones, es un hecho.

Como también es un hecho (un Hechón, dado el volumen de la otra parte contratante) que ha barrido del tablero al Gran Acotador sin siquiera desarrollar la Apertura, pues no hubo partida, quisir: sentaron al GA, sentóse Pío y allí no hubo manera de que el blanco hiciera su segunda jugada a la defensa siciliana que le planteó el gallego, una defensa para atacar, para ganar, cuando alguien ha recibido tantas hostias en la vida y ya se encuentra en la recta de llegada puede permitirse esos lujos, esas licencias, esas provocaciones, "¿COMO OSA?", pues osó, GA, y el osamiento dejó tan adormecida tu lengua como si hubieras lamido un pollo de farla, sólo atinabas a decir "tska, tska...no era esto, no era esto...". ¿Acaso esperabas una Petroff?. "Ya no tengo edad para aguantar las tonterías de nadie" oigo últimamente. Y Píoff ya no la tiene, fijo.


"CV disparata" leí hace poco. Ahí supe que no llegaba a las Navidades: un tipo tan soberbio, tan engreído, tan pagado de sí mismo no podía consentirlo, y menos con una solitaria mosca cojonera, una vieja y kamikaze mosca cojonera que se ha comido tantos fli-flís que ya es inmune a ellos.


Otra cosa es que le abras la ventana y después eches siete llaves.


La perderás de vista, pero no la habrás vencido, Gran Acotador.

jueves, 15 de diciembre de 2011

LAS DURAS REGLAS DE DULCINEA





- "Échale un poco má..."

No me gusta un pelo cuando un desconocido me dice eso con su primera copa, pero bueno, estoy de buen rollo, así que le eché un poco más.

- "Vale...y má yelo, hajta arriba, sino no ejtá bueno..."
- "(Éste tío es gilipollas)"

Salí a echarme un pito; cinco segundos después lo tenía a mi vera. Lo sabía.

Metro sesenta, treinta y pico años, cara de gañán y dos lupas por gafas, más feo que pegar a una madre, llevaba un parca color mierda de vegano, ya estaban pasados de moda cuando yo era un crío, así que ahora ni te cuento, quizá veamos próximamente a Ladylla Gagá con uno, pero hasta entonces quien lleve eso puesto sólo podrá ser una cosa: un paleto.

Empezó cagándose en Zapatero, "ejto e la ruina...ha ruinao a la juventú", y después me preguntó si conocía a Juan.

No sé...si me hubiera preguntado por Heriberto, o Dioscórides, o Pancreator, quizá tuviera sentido...¿pero Juan?. "Éste tío es gilipollas".

- "¿Que Juan?"
- "Uno que tié un bar má abajo...el "M...", é de mi pueblo..."
- "Ah, sí...lo conozco. ¿De dónde eres?"
- "Del Toboso"

No pregunté por Dulcinea.

Sin yo preguntarle comenzó a contarme su vida, estos tipos son así, como Rompetechos cuando va buscando policías por las sastrerías, no saben hacer otra cosa que hablar de sí mismos, de lo que les ha pasado, lo que les pasa, nadie les entiende, todos están en su contra. Pero como les gusta beber más que a un tonto una tiza, en lugar de ir al señor cura y pedirle su absolución y consejo van a los bares a tabarrear a los camareros. Desde aquí abogo por la introducción de bebidas alcohólicas en los templos, seguro que así recuperarían los viejos buenos tiempos. Otra cosa es que quieran.

Había sido pastor, ahora ganadero, había ganado mucha pasta, para corroborarlo me enseñó un buen fajo de billetes arrugados que llevaba en el bolsillo, me acordé de Jesucristo al verlo, estaba "arrejuntao" con una tía que andaba haciéndole unos análisis "a su hijo...no é mala mujé, pero su familia...". Me contó que le gustaban las putas con locura, que le tenía "sorbío el seso" una colombiana de un puticlú cercano, lo conozco, fue el primero al que fuímos cuando teníamos diecisiete años: ni follamos ni volvimos más. Años después, un verano, unos borrachuzos hijos de la Gran Bretaña me preguntaron si conocía algún sitio con chicas, allí los mandé con la esperanza de que pillaran una buena sífilis, al día siguiente aparecieron no muy contentos. Los echamos. Aprended español, hijos de la gran fruta.

Saturnino (que así se llamaba el mozo...igual que el gitano hijoputa que quiso rajarme -ver "¿A quién vas a rajar tú?"-. ¿Qué coño pasará con Saturno?) me habló de la cuarentona a la que se follaba antes de estar con la actual, una tipa con un culazo enorme y unas tetazas como sandías a la que visitaba los fines de semana, "tenía un chocho...con una pelambrera...como una boina doblá, unoj peloj así de grandej, un agujero así (lo calibró con su pulgar e índice, éstos seres son como los monos, sin manos no serían más que el Johnny de la peli de Trumbo), le gujtaba tó, TÓ (y diciendo esto me miró a los ojos creo que por primera vez. Pensé en preguntarle si le había cagado encima, pero me corté)...". Rememoró sus reglas, bestiales, oceánicas, estaba siete días hecha un trapo, entonces se conformaba con comerle el nabo, "me tuve que quedar con ésa...pero la dejé...un día se presentó en mi casa...llorando...a grito pelao...".

Pensé que la inmensa mayoría de los asesinatos pasionales deben cometerse entre desgraciad@s, no me imagino a la "high society" matándose a estacazos, en todo caso contratando a sicarios para que hagan el trabajo, pero "¿joder mi vida por esta puta o este cabrón?...¡nanay!...". ¡Pues no hay mercado cuando tienes pasta!, otra cosa es cuando tu cartera está como la de San Francisco de Asís y ya sólo te mira el espejo, entonces la desesperación, el sentimiento de no valer nada y un futuro lleno de soledad hace que el espíritu de Puerto Hurraco acuda a tu cabeza. "También eso era mentira, todo es una mentira, todo es una mierda, yo soy una mierda...me mato, pero tú te vienes conmigo"

Después me habló de sus problemas con el alcohol, había tenido que hacerse unos análisis ("¡maldita la hora en la que fuí") y el hígado cantó la gallina. Su madre y su mujer le obligaron a entrar en un centro de desintoxicación. Duró dos días. Cuando apareció por su casa para coger el camión tuvo una bien gorda, las dejó llorando y se fue con sus ovejas, "yo no bebo cuando trabajo...pero al terminá me gujta echáme mis copitaj, tranquilo, a mi marcha...". No sé porqué me contó que una vez se tomó una aspirina y casi se murió, creí entender que culpaba a su madre y a su mujer, él no se había tomado una maldita pastilla en su vida, "no hay mejó médico que uno mijmo".

Empezó a cansarme, no me gusta alguien que hable mal de San Aspirina, puedo olvidarme las llaves pero no a ellas, puse el modo "pasando del tema" ON y poco después terminó su primera y última copa, "me voy...a lo mejó vengo luego", "(mejor no) adiós, hombre, adiós...".


Volvió.


Pero "pasando del tema" continuaba ON.


En esta vida no se puede ser bueno: todos los infelices se pegarán a tí como garrapatas.


¡Qué jodío, don Miguel! sólo a un genio puede ocurrírsele acunar el ideal femenino en un sitio así.


También él sabía que todo es una jodida mentira.

martes, 13 de diciembre de 2011

YO, BIEN...¿Y TÚ?





Poco después he encontrado la razón.

Era el tipo del extremo izquierdo del banco de enfrente, un barbas de rostro duro, con menos canas en su abundante, recio y corto pelo de las que tengo yo con quince años menos, aunque eso sí, las arrugas y el color de su piel revelaban dos cosas importantes: que era el padre de la joven virgen del hiyab.

No tendría más de quince años, estaba sentada a tres butacas de su viejo, las pequeñas manos entrelazadas, mirando con timidez a su alrededor, en una de ésas sus ojos se han cruzado con los míos, ha mantenido la mirada al darse cuenta que estaba mirándola, he sido yo el primero en mirar a otro lado, poco después se ha levantado y se ha puesto de pie junto a él, ahí me he dado cuenta, tampoco era tan difícil, pero en esos sitios uno no tiene la cabeza nada más que en su nombre. Y en los negros ojos de una joven virgen mora.

Iba por la segunda escucha del Cuarto Movimiento de la Novena de Beethoven cuando he empezado a sentirme incómodo; llevaba casi cuarenta minutos de pie, apoyado contra la pared, rodeado de viejos y no tan viejos que estaban esperando lo mismo que yo, todos envueltos por el manto del silencio ante la amenazante duda, sólo roto por el inevitable cuchicheo de algunas telecinqueras, he pensado que estaba ultrajando a Ludwig Van y su eterna composición, utilizándolo como aquel que pone el televisor para dormir, intentaba concentrarme en la música, olvidarme del lugar donde estaba, pero era estúpido, no podía hacerlo, aún no hay luminosos en los que aparezca tu nombre con la puerta que debes pasar, tienes que oírlo, cosa rara en estos tiempos, recuerdo que me he acordado de los sordos, "¿y ellos?". No sé, supongo que tendrán que ir acompañados. O ponerse un cartel en el caso de que estén solos: "soy Fulano de Tal". Han dejado un sitio libre y me he sentado sin mirar a nadie, la educación termina cuando la cabeza empieza a darte vueltas, a los dos minutos ha dicho mi nombre y apellidos una metálica voz de mujer, algo va mal cuando uno oye sus apellidos.

Una gorda me ha ordenado que abrazara una fría máquina, ella se ha ido detrás, tras el cristal, he vuelto a sentirme ridículo, "coge todo el aire que puedas y contén la respiración", he obedecido lo mejor que he podido, lo cual no era mucho según me ha dicho al salir, "ahora ponte de lado...así...e intenta hacerlo mejor...", "puedes irte", he pillado el abrigo y la bufanda, casi tengo que tirar abajo la puerta de salida, "¿el cerrojo...a la derecha...a la izquierda...? ¡mecagoenmiputavida!". De reojo he visto como el resto de patibulari@s me miraban al salir, ni me he fijado en Sherezade aunque he pasado junto a ella, tales son los efectos que provocan estos lugares: ni la belleza es suficiente para retenerte.

A pesar de que una amiga me había indicado el camino hacía menos de una hora he sido incapaz de dar a la primera con mi segunda parada: "oiga, ¿esto donde es?". Un hospital siempre será un laberinto para mí, es como si al pasar me arrancaran los ojos o me pusieran una venda, si fuera algo bueno lo que me esperara seguro que lo haría sin fallo, pero ahí no hay nada bueno, es como si tu cabeza desconectara, "vete, vete, vete...", más quisiera. Pero a veces hay que ir. Escapar no soluciona algunos problemas.

Un oceáno de despistad@s iban de acá para allá, preguntando a enfermeras, celadores, a todo lo que se moviera y fuera de blanco, por tu salud mental jamás lleves ese color cuando vayas ahí, la verdad es que también tienen lo suyo éstos, aguantar las mismas preguntas, las mismas prisas, las primas quejas, como si ell@s tuvieran la culpa del mal que aqueja al pesado inquisidor...la verdad es que cada uno tenemos lo nuestro. Sólo es necesario dejar de mirarte por un momento para ver que no estás tan mal.

Al final he conseguido dar con mi amigo Enrique:

- "¿Dónde te has metido? me han dicho hace un rato que estabas esperando..."
- "Ya...pero me he despistao...he ido arriba...no sé...siempre me pierdo cuando vengo aquí..."
- "Bueeeeno..."

Estábamos solos, en silencio, él mirando su máquina y yo mirándole a él, por fin lejos del tumulto, aunque únicamente te separen diez metros de él, a veces una simple puerta supone millones de años luz, a veces una puerta es la diferencia entre la nada y el todo...

- "Pues...estás igual que la otra vez...¡qué radiografía más pobre que te han hecho!...tranquilo, no tienes nada malo...pulmón de fumador...¿te duele constantemente?"
- "No, a veces...no sé si ya es algo psicológico...estuve dos semanas tomando el anti-inflamatorio que me dijiste...bueno, entre medias me pillé dos o tres de las gordas..."
- "Por qué dices eso de psicológico?"
- "Me acuerdo de mi tía...cómo empezó...el dolor ahí..."
- "Bueno, bueno, tu tía era diez años mayor. No te emparonies, no tienes nada malo, al menos nada apreciable con una radiografía. Voy a recetarte algo más fuerte, lo tomas unos días, dejas de hacer el imbécil durante un tiempo y verás como se te pasa...¡y no tengas esa cara, capullo!"


Lo primero que he hecho al salir ha sido un cigarrillo, pero tan malamente que se me ha caído la boquilla, "mejor en el coche", la mañana estaba fría, nublada, pesada...más o menos como yo durante estos últimos días; he ido a la farmacia, he comprado el material y me he venido para acá. Había decidido salir a dar un paseo pero he pensado que mejor escribía algo antes. Y eso es lo que he hecho con la ayuda de cuatro cigarrillos más y una botella de agua.


El sol está entrando por mi ventana, tímidamente, las nubes son demasiadas, siguen bajas, hace frío, voy a dar una vuelta y a comprar el pan.


Sí, tengo frío, pero estoy en mi casa y anoche pensaba que quizá hoy comería caldo de avecrem en la cama de un hospital, sin más abrigo que el pijama reglamentario, para algo tienen al infierno en las calderas, calor para cuerpos que se van enfriando, apagando, muriendo...


Ensalada de primero y filetón de ternera como segundo.


Y un Marlboro de postre.

lunes, 28 de noviembre de 2011

CÉXAS RANGER VIDAL





Uno de los más grandes espectáculos que recuerdo haber visto eran las agarradas que mantenían doña María Antonia Crematorios y don César Texas Ranger en el contenedor que doña Maruja Campos solía arrear en Telecinco, ya sabéis, "la cadena donde a la basura le gusta estar".

Y digo ver diciendo bien, porque eso era lo que hacía, pues dejaba el volumen a 0 (lástima que no haya -1) para no oírlos. A veces pienso que los sordos serían las personas más afortunadas de la Tierra si su enfermedad se limitara a las voces del resto de seres humanos, pero la música...una maldición, sin duda.

La verdad es que era muy divertido: en el centro la Maruja y sus gafas colgantes, cada dos por tres suicidadas de tan hartas como estaban alimentándose de "Holas", "Prontos", "Diez Minutos" y demás "drojas" duras, a su derecha la Crematorios y a su izquierda el Texas Ranger. Se trataba de la tertulia "política", de "rabiosa actualidá" y tal...también andaba por allí el loco del pelo blanco, a la derecha de la Crematorios creo recordar. Show.

Veía a la pequeña Lulú hecha toda una mujercita gesticular con tal cara de odio, de muerte en sus ojillos, que el pobre César Texas Ranger rara era la ocasión en la que le aguantaba la mirada: él, un tipo con un culo del tamaño de Saturno, se acojonaba vivo ante las furibundas embestidas de la Mariantonia, mirando los papelajos, musitando "por favores", hasta que la Maruja, con mucho tacto no fuera a llevarse una maldición, rogaba con gestos que se tranquilizara un poco, podías ver al psicópata del pelo blanco sonreír de forma extraña, anormal, enfermiza, como corriéndose vivo ante tal muestra de furor uterino...tremendo. Me descojono solo recordándolo. Tengo para mí que la ideología no es sino una cuestión de físico: dime como eres y como te encuentras y te diré lo que piensas. Uno piensa según se ve en el espejo, que es igual a como te ven los otros, sólo que un poco mejor.

Tiempo después Losantos le echó la soga y se lo llevó para que presentara "La linterna" en la COPE. Y ahí fue donde empecé a escucharle.

No estaba mal, empezar con el "Stand by me" es un As de Oros, cuando llegaba el estribillo entraba él y narraba una historia de la Antigüedad adaptada a un hecho acontecido durante el día, después hacía una especie de corolario y cerraba el editorial. Diferente. Original. Bien.

Al contrario que Losantos, permitía que sus contertulios pudieran decir esta boca es mía, lo cual era digno de agradecer, todavía no había sufrido el inaúdito ataque de egolatría que padece desde hace un tiempo, y es que a éste le ha pasado algo que vengo sosteniendo: uno da lo mejor de sí cuando por encima de tí están los que ponen la pasta, los que llevan los números de la contabilidad, los que te ponen un freno a tus arrebatos "creadores". Un ejemplo paradigmático de esto que digo son las "versiones del director" de tantas grandes películas: pues bien, no recuerdo siquiera una que superara a la original, a la aprobada por los productores, el caso de "Apocalypse now" es definitivo, y estamos hablando de Coppola, un genio del cine.

Cuando César estaba en COPE sabía que ciertos temas quedaban al margen; sí, era un protestante dirigiendo el programa nocturno de la cadena de la Iglesia, al igual que un agnóstico hacía el de la mañana, pero eso era un asunto privado, personal, que debía quedar al margen del trabajo. Cíñete a lo tuyo e intenta hacerlo lo mejor que puedas, que es lo mejor que puedes hacer. Ya se sabe, "quien mucho abarca poco aprieta".

Pues nada, fue largarlo de COPE y comenzar su cruzada anti-católica, anti-española, pro-yanqui, pro-sionista...un auténtico "outsider", vamos, y más que ninguna otra cosa el tema protestante. Parece ser que todo lo bueno ha sido creado por ellos y todo lo malo por los católicos, cosa absurda si alguien quiere que sus opiniones sean tomadas en serio, pero es tal su rencor, su resentimiento hacia aquellos que le dieron la oportunidad de salir de las alcantarillas, que le ciega de tal forma que la palabra "ridículo" se queda corta; no hay más que recordar sus recientes "Acotaciones" a Pío Moa en LD. "Acotando" que es gerundio, ¿se puede ser más presuntuoso?. La humillación fue tal que terminó llamándole "idiota", sin citarle, por la radio. Como los cobardes. Y mira que Pío tiene de sutil lo que yo de pernambucano, pero le dió tal sobe sin alzar la voz que hasta daba lástima.

Y es que este tipo aún no se ha dado cuenta de una cosa a pesar de los millones de libros que ha leído y los cientos de miles que ha escrito. España sólo puede ser dos cosas: o católica o atea, nunca protestante, no están bien vistos los "protestadores" en nuestra sociedad, lo llevamos en la sangre, "¿de qué se queja ése? ¡agacha el lomo y deja de hacerte el listillo!". En España hasta los ateos se pondrían del lado católico si tuvieran que elegir entre estos o los protestantes, no lo dudéis ni por un sólo segundo, me recuerda aquellas novelas de don Camilo, sí, todos muy revolucionarios y tal, pero como llegue un "sabido" de fuera para abrirnos los ojos lo corremos a gorrazos en 0´2, a los españoles no nos gusta que nos cuenten historias para no dormir, tenemos la mejor tierra del mundo, todos quieren vivir aquí, sol, mar, buena comida, alegría de vivir, ¿y va a venir uno que vive entre tinieblas a decirnos que siempre hemos estado equivocados?. Envidia se llama eso. Y mala follá.

En España hasta el que se caga en Dios lo hace después de haberle rezado miles de veces, y lo hace como culpándole de lo que le pasa, esto es, reconociendo su existencia y provocándole para a ver si así repara en él, causándole lástima, con la esperanza de que tal vez de esa manera le echará una mano para salir del pozo en el que se encuentra. En España hasta los ateos son creyentes. Y católicos.

Si el diablo sabe más por viejo que por diablo, con la Iglesia pasa igual: lleva tanto tiempo en nuestra tierra que nos conoce como nadie. Y sabe que aunque nos matemos entre nosotros, aunque vayamos colgando curas de las farolas, al final volveremos al redil.


Es lo que decía de la cuestión física: cuando te vas haciendo viejo y van abandonándote las fuerzas, y sabes que está más cerca el final que el principio, siempre te quedarán las orejas para oír el tañido de las campanas y el perdón que albergan en su casa.


Y si no las oyes porque eres sordo verás la cruz y la mole de piedra. Donde siempre estaban, como siempre estaban, como cuando eras un niño que saltaba en lugar de andar, ahí siguen, igual, como siempre, aunque a tí tengan que llevarte en una silla de ruedas.


Es la ventaja que tiene quien está desde siempre en el mismo sitio: era viejo cuando tu eras un mequetrefe y seguirá siendo viejo cuando tú no seas nada. Por los siglos de los siglos.


Que sea verdad o mentira es secundario: lo importante es que siempre es.


Y eso es algo que jamás podrá cambiar un Texas Ranger de la pradera.


Ni aunque fueran mil millones.

viernes, 25 de noviembre de 2011

FEDE Y TYSON: VIDAS PARALELAS





Comencé a escucharle cuando me dijeron que le daba mucha caña al Rey; no es que yo sea un furibundo republicano que se despierte con el himno de Riego y se acueste con la Internacional, ni mucho menos, soy demasiado individualista para formar parte de nada, pero siempre he admirado a quienes han ido a la contra, a aquellos que han hecho lo que querían, no lo que debían, y en España mentar fuera de protocolo al Rey quizás sea la mayor de la excentricidades, no olvidemos que es la única persona del Estado que está por encima del bien y del mal, no se le puede juzgar ni mucho menos condenar aunque cometa la mayor de los atrocidades, cosa que estoy seguro desconoce el Pueblo, ese mismo que tiene a Telahinco como cadena líder y que ha hecho de una tía sin más mérito que ser un ligue de torero uno de los personajes más queridos y admirados del país...

Era la etapa en la que todavía dirigía el programa matinal de COPE, empezaba a las seis de la mañana, a toda mecha, "¡¡¡AAAARRIBA!!!", daba las noticias del tiempo como quien reza un padrenuestro sin darse cuenta y enseguida se metía en harina negra, en el lodazal, en la hoguera, "y éste, y ése, y aquel...", con un leguaje llano, claro, no vulgar pero menos aún académico, a las seis de la mañana tienes más legañas en las orejas que en los ojos y si deseas que te escuchen (no que te oigan) esa es la manera de lograrlo: haciendo de las ondas hertzianas dos manazas que te sacudan la cabeza, "¡¡¡DESPIERTA, COÑO!!!"...fue cuando sacó lo de "¡¡¡CÁAAAANDIDO...MALO...!!!". ¡Qué descojone!

La emisora no tenía señal de FM en la zona donde vivía, así que si querías oírlo tenías que hacerlo a través de la onda media, haciendo malabarismos con la radio para no perder la señal, pero era tan divertido, tan kamikaze, que valía la pena manipular tu receptor como si de una bomba nuclear se tratase para no perder la señal. Y es que les daba cera a TODOS, nadie se salvaba, ¡ni los propios curas!, el colmo...y además con retranca, con gracia, no como un amargao de la vida, recuerdo como se las tuvo de tiesas con el padrecito Bru, ¡ni más ni menos que el jefe de la programación religiosa de una cadena propiedad de la Iglesia!. La leche, la lóndiga, lo más underground de aquellos años era escuchar a Losantos en la cadena de los obispos. Curioso.

No sé si habrá habido un locutor de radio más influyente que él, pero de lo que estoy seguro es que sin su decisivo aporte aquellas gigantescas manifestaciones del final de la primera legislatura de Zapatero no hubieran llegado a ser ni la décima parte de lo que fueron. Se hablaba de él en los bares, "¿has oído lo que ha dicho hoy?", lo escuchaban gentes de derecha, de izquierdas, extremistas, creyentes, ateos, hubo un momento en el que fue el amo de la mañana, "que hablen de ti aunque sea mal", muchos no lo tragaban pero tragaban, a veces pasa. Y con él pasó.

Perdió Rajoy y, sin saberlo en ese momento, perdió él. Inició junto al infame Pedro Jota una salvaje campaña de derribo contra el líder del PP, y a partir de ahí fue cuando comenzó su cuesta abajo: muchos peperos no se lo perdonaron y dejaron de sintonizarle. Sí, antes también le daba caña, pero lo de ahora era una cacería y su base era de derechas, "maricomplejines" pero de derechas, lo catalogaron de radical y le abandonaron. Gente muy cercana a mí que se habían hecho más de trescientos kilómetros para sólo asistir a aquellas manifas en las que Federico había sido el banderín de enganche, de golpe y porrazo le dieron portazo, "¿pero qué quiere este tío? ¿A QUIÉN QUIERE?". La mosca cojonera estaba perdiendo el inaúdito apoyo que había conseguido y la Iglesia, perspicaz como siempre, se dió cuenta y lo largó. Jamás se supo de un ajusticiado al que el Inquisidor hubiera acompañado en la hoguera.

Montó su radio de la señorita Pepis junto al ridículo secundario Texas Cesar Ranger y el somnoliento pipero Luis "Quésueñotengo" Herrero. Y ahora están a 0´2 de llegar al final de la escapada.

Al principio lo seguí, a través de internné, claro, ya no podías hacerlo ni por onda media, pero todavía no ha nacido nadie que me evite dar mi paseo matinal a costa de quedarme sentado en el sofá mirando la televisión apagada, ¡que no tengo 80 años, joder!, para mí la radio es sinónimo de salir a la calle, a caminar, hay cosas que sólo se hacen si van acompañadas de otra, nunca por separado, y ésta es una de ellas, al menos para mí, aparte de que dejó de gustarme, de hacerme gracia, demasiado prepotente, demasiado listillo para estar donde está, como un Tyson de la vida, tuvo su momento, su gran momento, pero ahora sólo hace el ridículo, sólo hacen el ridículo: el uno como payaso de casino firmando autógrafos y fotografiándose con cualquiera que pueda pagarlo y el otro vendiendo lotes de Navidad entre su previsibilísimo monólogo apenas acotado por sus cada vez más inanes palmeros.


Las cosas hacen gracia durante un tiempo y a estos dos ya se les ha pasado el arroz; y cuando se te pasa ya no hay manera de arreglarlo.


Es lo que pasa cuando dejas de ser un lacayo para convertirte en jefe: cuando Mike tenía detrás a King solo debía preocuparse por inflar a hostias a quien tenía delante, al igual que Federico cuando su sombra eran los curas, buenos y fuertes promotores que tardaron lo que canta un gallo en dejarles caer cuando vieron que no se les podía exprimir más. Ahora sus jefes son ellos mismos y padecen la enfermedad crónica del autónomo: el libro de cuentas. Y se nota.


La oreja de Holyfield y las barbas de Rajoy.


Así que uno a vender autógrafos y el otro a vender jamones.


C´est la vie...


domingo, 13 de noviembre de 2011

DE TÚ MEJÓN





Estaba paseando contra el viento, bajo un sol que parecía acabara de salir de una sesión de quimio, cuando ha empezado a sonar el fraseo inicial de "Sweet child o´mine" y, automáticamente, he recordado a las dos parejitas que ayer pusieron la coda en la sesión nocturna de nuestro bar.

La verdad es que fue curioso, porque poco después de entrar ellos pasaron dos críos que aún no tendrán 18 años, "un botellín y un red bull" me pidieron mirando como se mira cuando sabes que el camarero se está preguntando qué coño hacen estos dos mocosos aquí, hablándome de usted, cosa que me sorprendió, todavía algunos saben hacerlo, aunque no sé si me sentó bien o mal, a veces la educación está hermanada con la falta de tacto, pero en fin, bastante tienen ellos con capear el temporal de sus hormonas como para encima pedirles que calibren bien el tratamiento hacia alguien que podría ser su padre, aunque gracias a Dios no sea así. Me jode que me llamen de usted, pero sí un crío me trata de tú también me sienta como una patá en los cojones; no sé...supongo que lo mejor es no verlos.

Las dobles parejas hablaban a voces, más bien ellos, ambos con aspecto de tener menos luces que Orcasitas, uno el típico chulito y el otro el típico gordito fuertote, aquel fardando de coche y éste de su aguante bebiendo, las dos crías escuchaban y reían, "trina de limón y coca cola", delgadísimas, rubísimas, monísimas, ¿pero qué mujer no lo es cuando apenas hace dos telediarios que ha empezado a serlo?. Así que mientras mi colega Mortimer y yo veíamos el póker de la tele sin decir ni mú, ellos fanfarroneaban ante ellas, el juego de siempre, me parece que estaban en trámites, en caso contrario, y dada la hora y lo que llevaban encima, les hubieran metido mano allí mismo, un ejercicio de exhibición del amor al que éramos tan aficionados cuando queríamos que los demás dejaran de vernos como los críos de mierda que éramos. Porque sí, queríamos hacerlo, pero casi más que nos vieran hacerlo, o al menos que supieran que íbamos a hacerlo...como dijo aquel: "¿Qué gracia tiene si los demás no lo saben?".

El gordito me pidió su cuarto Cutty con naranja mientras el chulito mediaba su segundo con Red Bull, "te lo pongo pero nos vamos enseguida...", "es un momento, ¿qué le debo?", otra vez el jodido usted, ¿tan viejo soy?, mi amigo Mortimer apuraba su cuarto Ballantine, estaba empezando a emborracharse, "sólo heredé lo malo de mis padres...feo, calvo...y veo menos que una polla liá en una trapo...", ha tenido que dejar el reparto, no ve, no puede conducir, tuvo un susto hace unos meses y le ha cogido miedo, ahora está a media jornada, a la espera que le den su piso de nunca acabar, piso que pagó en mano, sobre plano, con los ahorros de toda su vida, el pobre no ha tenido oportunidad de gastarse el dinero, cuarenta años y viviendo con sus padres, él jodío de la cabeza y ella jodía del agotamiento, un cuadro expresionista, "me asusté, Kufis...me asusté mucho...no veo..."


Se fueron, nos fuímos, le dejé en casa de sus papás y me fuí a la mía.


Desperté como Murray en el pueblo de la marmota.


Solo que yo me cambio la canción.


"Dulce niña mía"


También yo fuí tú.


Eso de usted no acaba de convencerme.

viernes, 11 de noviembre de 2011

CRUELDAD INTOLERABLE





El circo de cachondeo ha llegado a la ciudad. Aunque llamarle circo a semejante cosa es una desmesura; "cirquito", "cirquiñín", "cirqui"...y me paso.

Normalmente, cuando un circo llega a la ciudad, las farolas y demás víctimas propiciatorias son vestidas con grandes y excitantes cartelones en los que la empresa publicita a base de sugerentes dibujos sus atracciones: colores llamativos, mujeres despampanantes, exóticos domadores (y domadatrix de pesadilla. O de sueño, según quién) y, claro está, bestias salvajes que hubieran hecho tentarse los machos al mismo Aragorn.

Pero la crisis también es para los circos. La hecatombe, en este caso.

En tamaño DIN A-4 aparece la fotografía de un chaval de no más de 11 años con dos leones dibujados a sus pies, "¡EL DOMADOR DE LEONES MÁS JOVEN DEL MUNDO!". Ésa es toda la propaganda, no hay más variantes: ni equilibristas, ni payasos, ni cocodrilos, ni osos, ni anacondas, ni leches...un crío con evidente sobrepeso y la griposa imagen de dos fieras. Punto.

Y es que viendo el continente se ve el contenido. Casi siempre.

Iba caminando, algo acalorado por el exceso de ropa en esta otoñal mañana, cuando a unos 150 metros del lugar me ha dado un pestazo a naturaleza que casi me echa para atrás; la Humanidad sin jabón deja de ser civilizada, pero la Naturaleza en la civilización es asquerosa, abominable, como una puya de "Devuélveme la vida" en mitad del preludio de "Tristán e Isolda", un horror.

Mientras me acercaba he visto la carpa y el consabido cinturón de camiones ("trailer", ponía en uno de ellos. Quizás en Nauru, aquí no pasas de camioncete). Aquella era la típica lona rojiblanca, pero su tamaño te daba todos los porqués a la cutrez de las cartulinas publicitarias: no más de 15 metros de diámetro. De verdad que no me explico que coño de bestias se pueden meter ahí,aunque al llegar a su altura he encontrado la explicación: un pony enano, gordo y feo, estaba atado junto a una especie de caballo igual de vomitivo que él mientras pastaban los hierbajos de las cercanías de tal forma que parecían haberse fumado un petardo de marihuana, somnolientos, aburridos, desganados, condenaos...tristes. Algo más alla una especie de cabra estaba haciendo lo mismo de la misma manera, al pasar junto a ella me ha enseñado el culo mostrándome su enorme vagina, ¡Dios, qué angustia!, he recordado un chiste clásico de Vulleimin en el que se ve a un tipo de caracteres simiescos mirando a una mona en el zoo, ésta se excita y le ofrece su chochito a través de las rejas, el tío se la queda mirando con un cigarrillo en los labios y en esto que aparece el veterinario y le dice: "¡SEÑOR, SEÑOR, NO SE VAYA, TENGO QUE DECIRLE ALGO...JAMÁS HABÍA VISTO A ESTA HEMBRA TAN RECEPTIVA,...! ESCUCHE...¿QUÉ LE PARECE SI LA MONTA POR 500 FRANCOS?". Se queda pensando un rato y le dice: "¿Podría ponerle unas medias de rejilla?", "¡CLARO!", y sale disparado a por ellas para ponérselas. "¿Y BIEN, CONFORME?", "ehhh...uhhh...sí...¿pero podría pagárselo en dos veces?".

En fin...que una pena. Pocas cosas tan deprimentes y anacrónicas como los circos.

Un zoo todavía tiene un pase si está en condiciones, pero un circo...eso sí que es maltrato animal, eso sí que debería estar prohibido, animales que en su hábitat serían poco menos que dioses yacen drogados a los pies de energúmenos, enjaulados en nichos, viajando de acá para allá a lomos de máquinas pestosas, anulados sus instintos, como muñecos con corazón, sin cuerda pero con látigos...se me ocurren muy pocas cosas más tristes que ver los ojos de esas fieras. Si hubiéramos visto los de Johnny en la icónica película de Dalton Trumbo no habrían desprendido más tristeza que los de ellos. Patético.

Y luego dicen de los toros...

Un toro bravo vive cinco años, que corresponden a 25 nuestros, muere en plenitud, como los dioses, la vejez no los alcanzará, se irá de la vida en lo más alto, no conocerá la decadencia, pero hasta entonces vivirá como un príncipe, en libertad, junto a sus semejantes, con un ejército de humanos sirviéndole, atendiéndole, pendiente de él las 24 horas del día, si está enfermo, si se ha lesionado, si está triste...¿qué otro animal puede decir lo mismo?. Todos son carne para la picadora, para nuestra picadora, pero mientras les llega el momento estoy convencido de que cualquier animal de la tierra desearía ser un toro, incluso muchos de nosotros nos cambiaríamos por ellos en algún momento.

Y después su muerte que puede no ser tal si es lo suficientemente bravo, entonces le perdonarán la vida y el resto de los años que le queden se dedicará única y exclusivamente a follar, a dejar su semilla en cientos de vacas, a descansar bajo una encina entre polvo y polvo, a comer fresca y rica hierba, a ser admirado por todos, "ése es Fulanito, el que indultó José Tomás en...", no lo indulta el torero se indulta él con su fiereza, con su bravura, con su nobleza, con su valentía, con su resistencia al castigo, y todo por veinte minutos de sufrimiento, extremo si se quiere, ¿pero qué es la vida cuando sales del regazo de mamá?, sufrimiento, competición descarnada, un sálvese quien pueda con efímeros momentos de placer que nos hacen seguir adelante aunque veamos las banderillas a la vuelta de la esquina, nuestro indulto es la muerte, excepto para la élite que nace indultada, el resto a seguir el juego y hacer el cabrón, ochenta años de esperanza de vida para que no dejen un sólo poro de nuestra piel sin hollar...

¿Quién no querría ser toro?

Que le pregunten al resto de animales, metidos en una cadena sin fin para recibir una estúpida descarga eléctrica que los deje secos después de haber pasado su triste existencia con la única misión de ser cebados hasta la naúsea, cagándose vivos ante el terror INAPLAZABLE que les espera, sin ninguna oportunidad, que les pregunten...¡Ay si los animales hablaran con palabras!


Los toros son las estrellas del rock del reino animal.


No quiero terminar sin dejaros el vídeo del zeppitauro más bravo que he visto en mi vida, un toro que no fue indultado porque Madrid es así, pero un toro cuyo nombre se recordará siempre con admiración y respeto...porque hasta nombre tienen los toros, ¿qué otro animal puede decir lo mismo? un animal no es más que un animal, otro más, pero cuando te ponen nombre dejas de ser rebaño para convertirte en singular, único e irrepetible.



PD. Antes de que lo preguntéis, el nombre de la diosa que ha mandado a galeras a Daria "la de las flechas" es Jessica. ¡Con ésa belleza que menos que tener un nombre!. Lo que os digo...¡ah!, y tiene novio, supongo que uno de los indultados al nacer, para eso nos tienen, para que engendremos mujeres así, una entre diez mil, y sacarlas del arroyo, como si fueran sus salvadores, valientes hijosdeputa, sino hace tiempo que todos seríamos pastillas de jabón. Para eso seguimos por aquí, para darles diosas y para que nos banderilleen entre polvo y polvo.


En algo se tienen que entretener mientras reponen fuerzas.


Al toro le basta con mirar a la luna.


La diferencia siempre estuvo en el estómago: nosotros no podemos vivir sin carnaza ni sangruza, a él le basta con pasto fresco para ser el más fuerte y el más benevolente.


Mientras no le toques las pelotas, eso es cosa de su harén, sino súbete a un árbol bien grande.


Aunque como lo hayas cabreado de más será capaz de tirarlo a base de embestidas, y entonces tú también podrás darte por follado.


El Toro:


jueves, 10 de noviembre de 2011

ESCAQUEÁNDOME





No es habitual que pase por allí, pero tampoco algo excepcional. No sé quien fue el "jenio" que ordenó embaldosar aquello de esa forma, pero fijo que lo hizo pensando más en las serpientes que en los seres humanos: las raíces de los grandes árboles que pueblan el lugar son tan fuertes que han transformado en un galernoso mar de cemento lo que se suponía un piso liso y firme para ver tranquilamente a tus hijos jugar en los toboganes y demás chismes, así que mejor llevarse un casco si decides darte una vuelta por la zona. Y si eres viejo...mejor no vayas.

Ví algo tirado en el suelo, cerca de la cosa estaba una joven pareja con su perro, él hablando por teléfono y ella tapándose la boca con una mano mientras con la otra sujetaba al animal. Al acercarme me dí cuenta de que lo que había tirado en el suelo era un tío, al pasar a su altura lo reconocí, un solitario borrachín casi sesentón, supuse que ya estaría pedo a las once de la mañana, ya se sabe que no hay que meterse en el agua si has bebido, aunque quizá no lo hubiera hecho, tal vez iba a hacerlo, la fama es lo que tiene, llega un momento en el que eres lo que has sido.

No se movía, alrededor de su cabeza la sangre había dibujado una extraña figura que rellenaba los surcos dibujados en las demoníacas baldosas, pero entonces, en los dos últimos segundos que mis ojos disponían para verlo, el hombre abrió el único que se le veía, me miró e hizo un movimiento con la mano, yo seguí caminando, pocos pasos después me volví y le grité al chaval que si estaba llamando a una ambulancia, me dijo que sí y ya no miré más atrás.

Apenas me quedaban cinco minutos para llegar a casa, durante el trayecto tuve la sensación de que no lo había hecho demasiado bien, quizá hube de coger esa mano temblorosa, hablarle, tranquilizarle, "ya viene la ambulancia, no te muevas...", por un instante estuve a punto de volver sobre mis pasos y hacerlo, pero lo pensé otra vez y lo dejé estar.


En la pantalla del ordenador ví que Paquirrín iba a ser padre, me olvidé de la persona que había abandonado a su suerte e hice un comentario sobre tan extraordinaria noticia.


Horas después recordé al ser humano que pedía algo de calor de un semejante en una situación difícil.


Y volví a pensar que lo había hecho mal.


Una vez más.


Puede que el diseñador tenga razón: cada vez somos más serpientes y menos personas.


Soy.

martes, 8 de noviembre de 2011

CUARENTA AÑOS SUBIENDO LA ESCALERA




Hoy, 8 de noviembre de 2011, se cumplen 40 años desde la publicación de la mejor canción de la historia del Rock. Cuarto corte, cara A, "Led Zeppelin IV"


Cuarenta años subiendo la Escalera al Cielo

Y bajándola

Muchas felicidades, preciosa

Por ti sí que no pasan los años...


Gracias




"Hay una dama que está segura
de que todo lo que reluce es oro
y va a comprar una escalera al cielo.
Cuando llegue allí ella sabe,
si las tiendas están cerradas,
que con una palabra puede conseguir a lo que venía.
Y va a comprar una escalera al cielo.

Hay un letrero en la pared,
pero quiere estar segura,
porque ya se sabe que a veces
las palabras tienen un doble significado.
En un árbol junto al arroyo
hay una pájaro que canta.
A veces nuestros pensamientos son dudosos.
Me hace pensar.

Siento una cierta sensación
cuando miro hacia el oeste
y mi espíritu grita por irse.
En mis pensamientos he visto
anillos de humo entre los árboles
y las voces de los que se quedan mirando.
Me hace pensar.
De verdad, me hace pensar.

Y se murmura que pronto,
si todos llevamos la batuta,
el flautista nos conducirá a la razón.
Y amanecerá un nuevo día
para los que resistan.
Y en los bosques resonarán las risas.

Si hay alboroto en tu cercado
no te inquietes,
sólo es una limpieza a fondo para la reina de mayo.
Sí, hay dos sendas que se pueden seguir,
pero a la larga
aún se está a tiempo de cambiar de camino.
Y eso me hace pensar.

Tienes la cabeza aturdida y no funcionará.
Por si no lo sabías,
el flautista te llama para que te unas a él.
Querida dama, ¿oyes soplar al viento?
¿Y sabías
que tu escalera está en el susurrante viento?

Y mientras serpenteamos por el camino,
nuestras sombras más altas que nuestra alma,
por ahí anda una dama a la que todos conocemos
que irradia luz blanca y quiere enseñar
cómo todo aún se convierte en oro.
Y si escuchas atentamente,
la melodía te llegará al final.
Cuando todo sea uno y uno sea todo.
Ser una roca y no rodar.

Y va a comprar una escalera al cielo."



martes, 1 de noviembre de 2011

AL HOYO





Noviembre siempre fue el peor mes para los bares: los días son más cortos y las noches más largas, se va el calor y llega el frío de verdad, la gente se desanima cuando la oscuridad reina, se encierra en sus casas con su calefacción, su frigorífico y su familia y deja las relaciones públicas para el fin de semana, cuando saben que el resto hará lo mismo, cuando quedarse en el hogar resulta algo poco menos que extravagante. Es una convención natural: si a las seis de la tarde es de noche y hace frío no existe otro sitio mejor que tu casa. Y no te digo nada si llueve...

Es ahora cuando las moscas no salen de los bares, las moscas de bar, se entiende, a las otras ya les irá dando matarile el general Invierno. Bendito sea.

Las moscas de bar son solitarias, como todas, con la diferencia de que en lugar de alimentarse de basura lo hacen con alcohol, pero beber con la sola compañía de tus cuatro paredes es como comerse una mierda para uno solo: no mola; por lo que salen al encuentro de otras como ellas, cosa que les resulta bastante fácil, únicamente hay que dar con un luminoso y una puerta abierta, hoy en día las únicas puertas que nunca están cerradas son las de los bares, ni las iglesias tienen más tiempo las suyas abiertas, muy mal tienes que estar para no ser bien recibido, cosas de la competencia y la crisis. Hoy las confesiones más sinceras se hacen en las barras de los bares. Los curas lo hacen en la penumbra, en silencio, con todos los santos del cielo mirándote, incluso Jesucristo dicen que anda por allí...es normal que la gente se acojone y suelte las cuatro obviedades imprescindibles para salir del paso cuanto antes, demasiada sobriedad para decir la verdad de lo que te pasa, mejor en el bar, con luz y ruido de fondo, a un tipo que conoces y con San Alcohol como Espíritu Santo, no hay otro como él para hacer soltar la lengua, no hay lengua de fuego más efectiva que la que vive en las botellas de colores de los bares.

Así que ahí volveremos a estar nosotros, escuchando los verdaderos problemas de la gente aunque no tengamos casilla en la declaración de la Renta, "mis orejas por tu hígado", y en algunas ocasiones, pocas, también el corazón. La mosca de bar adora noviembre porque después viene diciembre. Y ése es su frente ruso: nada puede acabar con ella, nada, menos la Navidad.

Una mosca de bar puede soportarlo todo, hasta un pepinazo atómico, hay estudios sobre ello, pero antes de pasar el frío Rubicón que vuelva a traerle algo de luz y calor a sus vidas debe enfrentarse con su más feroz enemigo, con ése que año tras año se empeña en hacerle ver espejos curvados en lugar de rostros, con ése al que sus cada vez más menguadas alas les resulta imposible superar ni aunque fueran capaces de elevarla a la cumbre más alta, un adversario tan formidable que provoca en la mosca de bar el deseo de ser un oso de la montaña para hibernar durante ese mes y no te enterarse de nada, aunque allí arriba sólo estuviera acompañado por la nieve y el frío, a fin de cuentas no sería tan diferente como aquí abajo...pero no hay frío más helador para la mosca de bar que ver su memoria en los ojos de los demás, les resulta casi pornográfico, se ven completamente desnudos, ni San Alcohol puede echarles una mano, es más, les arranca la piel de cuajo, abre sus costillas dejando a la intemperie su corazón, porque también gasta de eso la mosca de bar, de hecho es su órgano más grande, lleva tanto tiempo sin sentir el latido de otro que tiene sus cinco sentidos puestos ahí, pero no les sirve de nada. Cuando se es una mosca de bar se deja de ser todo lo demás.

Y cuando la mosca de bar se da cuenta de que ya no puede dejar de serlo, cuando abandona toda esperanza, cuando acepta que ya sólo será una mosca de bar hasta su muerte, le entra un ataque de dignidad y toma la decisión de comer su ración de mierda entre sus cuatro paredes, sin aceptar ayuda ni compañía, no hay camino más corto para llegar a la Soberbia que la Deseperanza.


Mi más querida mosca de bar, una mosca de bar con grandes barbas, terminó de comerse su ración de mierda hace algunos años. Y lo hizo sin que por más que lo inténtaramos cenara con nosotros algo diferente a su menú habitual en esa noche en la que hasta el mismo Lucifer busca compañía para no echarse a llorar.


Porque ni para ése hay lugar en el Universo donde esconderse y no darse por enterado.


Es lo malo de ser todos hijos de un mismo Dios: que no hay manera de serlo de otra forma.


Cosa que, más que ningún otro, sabe la mosca de bar.


Y con ella pasa Dios esa noche.


Porque de no ser así no la verás más.

domingo, 30 de octubre de 2011

LAS MUJERES CON CUATRO OJOS





...y cuando ellas terminaron de hablar apagué el televisor, encendí el brasero, me tumbé en el sofá y poco después dormí una larga y pesada siesta. Tan larga y pesada que al despertar no recordaba ni el día que era. Cosas del exceso de garbanzos, pensé, siempre he sido muy bestia comiendo. Tampoco aprenderé a hacer eso de otra forma. Hasta que me "aprendan". Así aprendemos la mayoría: cuando no queda más remedio.

Aún tenía tiempo de sobra antes de ir a trabajar, podría haber navegado por la Red, fumarme unos cuantos cigarrillos, ver la tele, leer algo...pero tenía tal nube en la cabeza que decidí darme una ducha y largarme con el coche a un sitio tranquilo, a fin de cuentas la tarde se veía espléndida a través de la ventana, estaría mejor fuera que dentro, y es que sólo somos tontos para lo que queremos, para lo que no queremos.

Aparqué el coche, apagué la música, me hice un pito, salí afuera y me senté en un banco mientras miraba la ciudad lo suficientemente lejos como para hacerlo con cierta indiferencia. La distancia hace que todo pierda importancia. Lo suficientemente lejos para que no te encuentren y lo suficientemente cerca para no perderte.

A lo lejos se oían trompetas, por un momento pensé que quizá fuera la pareja de perroflautas que me encontré al llegar, estaban con su camión de mierda y su perro de mierda, los portones abiertos, apestaba sólo imaginarlo, así que me aparté todo lo que pude, no quiero nada con esa gente, no quiero nada con nadie que no quiere saber nada más que como colocarse sin moverse y que sólo corren cuando necesitan quedarse quietos. Y en silencio. Estúpidos.

Poco después llegó un coche con una pareja joven dentro, él conducía y ella hablaba lo suficientemente alto como para que pudiera oírla a pesar de que me encontraba a 50 metros. Pararon. Me vieron. Al menos él. "Vámonos a mi casa", imagino que le dijo porque ella empezó a ametrallarle al instante, "¿PARA ESTO ME HACES SALIR?...¿PARA ÉSTO ME SACAS DE MI CASA?, ¿NO DECÍAS QUE NOS ÍBAMOS A FUMAR UN PORRO? ¡HÁZTELO! ¡YO NO ME VOY A TU CASA! ¡ESTOY HARTA DE ESTAR ENCERRADA! ¡SI TE VAS A TU CASA DÉJAME EN CASA DE MIS PADRES! ¡ESTOY HARTA!...". El chico arrancó el coche, puso el ruido discotequero y se fueron. Sonreí. Yo también tenía que irme, subí al mío y regresé por el mismo sitio, los perroflautas se habían ido, nunca sabré si las trompetas eran suyas porque ya iba con las mías, las que me gustan, además que tampoco sonaban tan estupendas como para buscarlas. Y menos aún cuando por delante te esperan diez horas de trombones solistas y tubas solistos, las buenas orquestas se escuchan en los buenos teatros, en los bares están las pachangas, cada una haciendo la guerra por su cuenta, así suenan, como si estuvieran afinando los instrumentos, pero el problema es que nunca arrancan a tocar, siempre están afinando, o al menos creyéndolo, aunque lo único que hacen es desafinarlos cada vez más por sus ansias de sobresalir sobre el resto, así que en el corral de comedias que son los bares sólo se oye a quienes lo hacen mal, aunque de vez en cuando escuches una bella nota perdida entre la vorágine de ruidos, cosa que tampoco te valdrá de mucho, tú eres el director de la función y no puedes abandonarla a no ser que quieras que destrocen tu pequeño retablo de las maravillas, debes seguir con lo tuyo, dándoles más para que se crean mejores, viendo, oyendo y callando, únicamente de esta manera es posible dirigir una orquesta de aspirantes a borrach@s: anulándote, dejándoles que trago a trago se dirijan por su cuenta, ya se cansarán y se marcharán a las últimas titiriterías abiertas, allí donde el violín se toca con los dientes y la flauta con los pies, allí donde la memoria se queda en la puerta...entonces será tu momento para sacar a escena a Herbert von Aspirina y dejar que haga su trabajo para que vuelva a colocar tus neuronas en su sitio. No hay otro como él.


Al llegar a casa recordé a las mujeres que tienen dos ojos en la frente (von Aspirina estaba haciendo bien su trabajo, como de costumbre), escuché sus quebradas voces, ví sus lágrimas, lágrimas que tienen más años que vida disfrutaron sus hij@s, lágrimas que aún caerán de sus ojos cuando sólo queden las cuencas, lágrimas que pudrirán prematuramente la madera de sus ataúdes, lágrimas que fertilizarán la tierra que las acoja en su último viaje, lágrimas que ojalá y hagan crecer buenos frutos...


porque esa es la Lluvia de la Justicia, de la Memoria y de la Dignidad, la Santa Lluvia que no cae de las nubes, la Sagrada Lluvia que nace de la tierra donde muchos inocentes dieron su sangre para que nosotros podamos seguir dejando nuestra memoria a las puertas del último garito de la noche.


Una noche tan oscura que dará asco cuando miremos para atrás.


Ahora sé que no fueron los garbanzos.

viernes, 28 de octubre de 2011

¡A LAS BICICLETAS!




Pocas cosas hay que me pongan tan triste como oír el tañido a muerto de las campanas en una tarde fría y lluviosa.

Es algo que viene conmigo desde la infancia, primer y único avituallamiento que tendremos en nuestro camino, aunque somos tantos, hacemos la carretera tan estrecha y vamos tan rápido que muchos se quedan sin él y luego pasa lo que pasa: no es que quieran el de los otros, quieren que los otros estén como estuvieron ellos; aunque no saben que eso es imposible: nunca conseguirán que olvidemos una felicidad pasada, es como la huella de un elefante, de un gigante, así de grandes y profundos son los recuerdos de la niñez, que por mucha mierda que vayamos echándole encima jamás será tanta como para borrarla.

Creo que aquel sentimiento me viene de cuando se murió mi abuelo materno.

Era el día de los Santos Inocentes, estábamos de vacaciones navideñas y nuestra madre nos despertó, "¡levantaos que os llama el abuelo!", fuimos al teléfono, "¡os he comprado unas bicis!", nos volvimos locos, pero cuando estaba despidiéndose dijo que era una broma, que era el 28 de Diciembre, que éramos unos inocentes, y se reía, se reía mucho, al principio nos enfadamos, le dijimos tonto y eso, pero luego nos dió por reír, a nuestra madre también, todos reíamos...

Dos horas después volvieron a llamar. Era la abuela, la "yaya": el abuelo había muerto de un infarto. Mi madre empezó a llorar, nosotros también, ella se fue y se quedo una tía con nosotros. Yo tenía 9 años, mi madre 30 y mi abuelo 60. Todos demasiado jóvenes. La muerte casi siempre es una metepatas, una aguafiestas, pero aquella mañana, además, fue un poco bastante hija de la gran puta.

Ése fue mi primer contacto con la muerte, ahí me dí cuenta de que no era una cosa de las novelas o de las películas, donde sólo morían los malos, donde la muerte era justa; no, no lo era, y también era mala, estaba haciendo llorar a gente que nunca la había visto llorar, tenía que ser muy mala para lograr eso, me dí cuenta de que nunca más volvería a ver a mi abuelo y me sofoqué mucho, quizá también, en ese momento, sin darme cuenta, supe que también yo tendría que morir. Tal vez sea necesario despertar a la muerte para despertar a la vida. A la verdadera vida, a la que tienes que escribir tú, no leer de otros. Tal vez no. Seguro.

A partir de entonces cada vez que oía el lúgubre y monótono canto de las campanas me embargaba una fuerte sensación de tristeza, recuerdo que en algunas ocasiones echaba a correr todo lo rápido que podía para dejarlas de oír, sabía lo que significaban y no podía soportarlo, pero no conseguía silenciarlas, aunque me encerrara en mi cuarto las malditas campanas seguían en mi cabeza, el tono agudo y después el grave, hasta el infinito, parecía que se iban pero no, otra vez volvían a empezar, una y otra vez, hasta que al final paraban. También ellas.


Hoy no las he oído, aunque sí he visto al resto del reparto: nubes bajas, frío intenso, lluvia fina, débil, vieja...


Hoy el badajo de la campana han sido las miradas de los pocos otros que han pasado al bar, el silencio de sus bocas en las copas, la mano en la mejilla, el codo en la barra, el pie en la chambrana del taburete, parecía como si cada miembro de sus cuerpos buscaran un punto de apoyo, un lugar donde aferrarse para no caer, para seguir en el camino, para continuar dando pedales, no hay que pararse, no puedes pararte, las caídas ya no son como antes, que más que de huesos estabas hecho de goma, cada vez cuesta más, cada vez son más peligrosas, cada vez eres menos de goma y más de huesos, cada vez tu airbag está menos inflado, cada vez está más cerca el día en que suene tu campana,


pero hasta entonces...


¡HAY QUE SEGUIR DANDO PEDALES!


Y si también nos quitan la bici...seguiremos andando, aunque sea arrastras, no os va a ser tan fácil desembarazaros de nosotros.


Podréis quitarnos todo el avituallamiento que nos quede, pero lo mejor ya nos lo comimos, así que hala, comeros las putas sobras.


Pero no olvidéis que seguimos enteros. De una pieza. Y todavía quedan reservas de todo aquello.


¡De pie, coño!

miércoles, 26 de octubre de 2011

MI PRIMER CLÓN





Estaba lurkeando en el blog de unos amiguetes culés cuando me he visto y no me he reconocido.

- "¿Cómorrllll?"

Sí, ahí estaba yo, "kufisto dijo...", y a continuación un comentario malmetedor, dedojero, de ésos que estilaba cuando vivía un perpetuo día de año nuevo, aquella época en la que vomitaba por los dedos, cuando me odiaba tanto que tenía que odiar a todo el mundo si quería seguir respirando, el niño loco alemán era Bill Crosby a mi lao, en fin, cosas del desamor...

Pues sí, ahí estaba el viejo kufisto, de vuelta a las andadas, uno tras otro aparecían ante mis ojos post provocadores, hirientes, sarcásticos, escritos durante la noche de ayer y el día de hoy, "¿qué coño hice ayer?", si no recordaba mal no bebí ni gota, es más, me dormí antes de la medianoche por primera vez en un cuarto de siglo, desde que empezó el otoño arrastro un resfriado un poco cabrón, no consigo curarlo, y ayer en mi día de descanso me venció de tal manera como para hacer algo tan inusual, tan imposible para mí, como dormirme antes de que acabara el día. Luego me desperté a las dos y media y estuve toda la noche en vela, pero en fin, eso es otra historia, malditos pulmones...

No sé, últimamente la memoria no es mi fuerte, océanos mentales provocan que a veces no recuerde ni siquiera donde he dejado las llaves del coche cuando las tengo en mis manos, pero esto también es otra historia; aunque con las cosas importantes, con aquello que realmente pueda afectarme, los oceános se transforman en charcos, a fin de cuentas la memoria no es sino tu interés: si notas que el fuego te está quemando las pelotas no es necesario que nadie te recuerde que tienes que correr. Creo firmemente que cuando uno no recuerda algo es que ya no merece la pena ser recordado. Y lo mejor sería dejarlo en el limbo. Pero lo conveniente para uno casi siempre se contrapone al deseo de tus otros, así que para no enfadar a quienes te quieren te esfuerzas en recordar y cumplir con tus obligaciones. Vivir para otros es vivir contra tí.

Así que enseguida me he dado cuenta de que ése no era yo. Ése era mi primer clón.

Debo reconocer que el tipo se lo ha currado, algunos daban el pego, pero otros...el periquito enseñaba el piquito...y lo he pillado. Sé quién es.

La verdad es que resulta halagador que un completo desconocido se haga pasar por tí con el deseo de dañarte, eso significa que le importas, y si le importas a alguien es que estás vivo, hay muertos que les siguen importando a millones de personas, pero tambien hay millones de seres vivos que no le importan a nadie. Y es preferible ser odiado a ser invisible. Más aún cuando quien mal te quiere tiene un cierto nivel, no es un moco crudo, así resulta más reconfortante.

Resumiendo...he hecho acto de aparición en el blog señalado, les he dicho que ése kufisto no era el Kufisto y las cosas han vuelto a su ser, quizás hubiera sido mejor dejarlo correr, a ver donde habría llegado, las prisas no son buenas para nada, casi siempre que encontramos algo bueno deberíamos esperar un poco más antes de tomarlo, como cuando eras un crío y te comías esos sandwiches de nocilla, que te dejabas el bocao más gordo, el del centro, el más lleno de chocolate, para el final. Jamás se es más sabio que cuando se es niño: sólo haces lo que más te gusta. No hay otros.


Mientras leía a mi clón estaban pasando por la Sexta3 "La Cosa". En una de sus últimas secuencias al Barbas se le inflan los cojones y decide que para comprobar quien tiene el monstruo dentro hay que poner la sangre de cada uno al contacto del fuego.


En el caso mío y de mi primer clón no será necesario: aparte de la foto que me acompaña allá donde voy, bastará con que me pinchéis, a mi alias, digo, y él os redirigirá a mi perfil en mi blog, cosa que, por el momento, no creo pueda lograr mi Cosa.


Aunque a mi chica puede que la encuentre.


Lástima.


La quería sólo para mí.

lunes, 24 de octubre de 2011

TINTÍN





La mejor de todas es "La estrella misteriosa".

Aunque siempre haya sido bruguerón, rama mormón, he de reconocer que me he leído la práctica totalidad de sus aventuras, lo único que junto a algo de los dos galos colocados y píldoras sueltas de Peter Bagge, Robert Crumb y Vulleimin han sido mis contadas incursiones en el cómic extranjero.

Realmente no sé muy bien explicar el porqué, ya que para mí abrir un tebeo era hacerlo a la risa, eso era lo que buscaba, nada más, y Tintín y sus amigos carecen de ella casi por completo, exceptuando al capitán Haddock y al profesor Tornasol, y aún ellos lo único que te provocan es una sonrisa, no una carcajada, pero en fin...algo tendrá cuando me lo he pasado por la piedra.

Hergé era un gran dibujante, eso está claro, podría ser considerado el Antonio López de ese arte, concienzudo, detallista, hiperrealista, fotográfico. Es curioso que en un campo abonado a la fantasía, a la desmesura, uno de sus maestros más reconocidos sea alguien que en muy contadas ocasiones echó mano de ella. Para él la historia debía ser verosímil, sorprendente si se quiere pero plausible, a fin de cuentas se trataba de narrar una aventura y cualquiera que se precie necesita un margen a la imaginación, una "licencia comiquiana" si se quiere, a lo cinematográfico, pero sin hacer que salte la goma como, por ejemplo, los payasos de la Marvel, seres tan extraordinarios como ridículos por lo seriamente que se tomaban su "trabajo", algo muy propio de los yanquis, un pueblo que, por lo general, carece de sentido del humor, una cualidad que suele acompañar a quien ha sido importante y ahora recurre a ella como el zorro a las uvas. También ellos terminarán cayendo y empezarán a ver las uvas verdes por todos lados. Pero reirán más. El peso de la púrpura puede hacer de tu vida un coñazo.

Creo que el gran éxito de Tintín, su popularidad a nivel global (sino el zorrón de Spielberg no le hubiera hincado el colmillo), se debe a la ausencia de banderines de enganche: no presume de país, ni es proselitista en materia de religión, ni se pone del lado de unas ideas políticas (salvo, claro está, cuando la práctica totalidad de Europa era nazi y se manejaba con un brazo; tampoco vas a pedirle a un cuentista que sea Aquiles). Por esto, cualquier lector del mundo no se sentirá molesto al leer sus aventuras, cosa esencial hoy en día, más que crear adeptos lo que se busca es no hacer enemigos, y el joven periodista belga resulta ideal: en sus idas y venidas hay europeos buenos y malos, moros buenos y malos, negros buenos y malos, panchitos buenos y malos, chinos buenos y malos...estamos todos y ninguno destaca para bien o para mal, en todo caso nosotros, los europeos colonizadores, pero eso se da por descontado.

Ahora...hay un problema:

las mujeres.

Se ha escrito mucho sobre el papel (o más bien la falta de él) que ellas desempeñan en las aventuras de Tintín: que si es gay, que Hergé era un misógino, que si la férrea educación religioso que recibió es la culpable...la verdad es que choca bastante. Quitando a la petarda Castafiore no recuerdo un solo personaje femenino que merezca siquiera el nombre de secundario. Y esto es algo que hoy en día resulta inaceptable. Realmente, la gran curiosidad que tengo para ver la película es como se las ha arreglado el Mago Spielberg para corregir una tara tan descomunal, no imagino que haya sido capaz de dejar fuera del juego a más de la mitad de la población mundial, es como si a nosotros nos quisieran hacer tragar con, por ejemplo, no sé...¿"Candy" o algo así?. No, fijo que el Mago de Sión ha encontrado el modo de hacerlas entrar en la historia, aunque sea con calzador y a costa de los puristas, pero un tío como él no se habrá conformado con realizar la mejor versión posible, la habrá "mejorado", "adecuado" a nuestros tiempos, aunque tampoco puede decirse que Spielberg sea un amante de las mujeres, recordemos que, en palabras suyas, es un niño grande, al estilo de Jackson pero mucho más inteligente, y no hay niño al que le gusten las niñas.


"Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio" va a ser uno de los cuatro o cinco bombazos cinematográficos más grandes que podamos ver en nuestras vidas, de eso no tengo ninguna duda, y si detrás de la cámara está el Mago de Sión menos tengo de que será una gran película para echar un buen rato, aunque con el modo "Caution" en nuestras seseras, que ya sabemos lo que buscan las super-producciones de Jolibú, más aún que ganar pasta...ganar adeptos.


Así que paquete de tabaco, copazo de whisky, sofá y a encontrar el primer tueste en la Red.


- "¿Y Tintín qué? ¿Ya se ha echao novia?"
- "Me da que sí, abuelo, me da que sí..."


¿O saldrá del armario?


Uno ya no sabe que sería lo mejor.


Pero el Mago de Sión sí.


"¡¡¡ESA TOSTADORA...VAAAAAAAAMOSSSS!!!"

STANLEY EN SEPANG





Hará un par de semanas que ví un documental acerca de un volatinero francés que en 1974 cruzó sobre un cable de acero los 42 metros que separaban a las Torres Gemelas; 42 metros pueden ser una enormidad si debajo de ellos hay diez veces más, y es que, como todo en la vida, las cosas hay que medirlas por comparación.

El mismo hecho afrontado por dos personas diferentes puede resultar algo sublime o ridículo. En el caso anterior tenemos a un profesional del cual sabemos es capaz de afrontar ese riesgo aún cuando las posibilidades de fracaso son elevadas. Lo hace porque quiere, nada ni nadie le obliga, es un reto personal, una obsesión que le lleva a jugarse la vida sin razón alguna, pero al mismo tiempo, de su obsesión, de su "locura", crea algo hermoso, arte en estado puro, porque el arte verdadero no es sino algo completamante inútil y, aún así, maravilloso. Si un inconsciente sin la preparación adecuada hubiera intentado emularle no nos habría maravillado porque la muerte le habría echado la zarpa a las primeras de cambio: no es el resultado la principal motivación, sino el juego, el baile con alguien que perfectamente puede vencerte, la posibilidad de perder, cuanto más grande mejor, pero siempre con una puerta a la esperanza, no hay nada de bello en un suicida, no hay asombro en su muerte porque la quiere, es el juego lo que nos estímula, la posibilidad de perder. Pero también de ganar. Ahí radica su embrujo, en que no "vale" para nada y no podemos hacer otra cosa que admirarlo. Porque la admiración nace de nuestra incapacidad, se admira aquello que no se puede hacer, para bien o para mal, ¿sino de qué tanto interés en genocidas y seres de semejante calaña?, si te detienes a estudiarlos, a leer sus vidas, a ver sus actos es porque te interesan, seguramente para reafirmarte en tus ideas morales, para sentirte mejor por comparación bajo el prisma de tu moral, pero tu parte mala, esa que todos tenemos, te pica con la frase: "ese lo hace porque es capaz...¿y tú?". Tú no lo haces porque no puedes, lo primero, y porque no quieres, lo segundo. El camino principal para no hacer algo es preguntarse el porqué. Uno puede admirar lo perverso, somos nosotros quienes dotamos a la palabra de un sentido "bueno", pero los palabras sólo se significan en los diccionarios, la moneda de la vida siempre tendrá una cara y una cruz. Y ambas siempre formarán parte de la misma.

Recuerdo al coronel Kurtz-Brando divagar sobre lo que sería capaz de conseguir si dispusiera de unos cuantos soldados como aquellos que fueron capaces de arrancar los brazos vacunados de aquellos niños que ellos habían pinchado poco antes. Esos hombres, "llenos de amor, esposos y padres", habían sido capaces de obedecer sin rechistar esa macabra orden, y lo habían conseguido, no se habían echado atrás, porque habían antepuesto su "deber" a su "moral". Obedecían órdenes, punto. Ellos no estaban para preguntarse el porqué, ellos estaban para obedecer.

Si a mí, o a tí, nos dijeran "¡eh, tú! córtale el brazo a ese bebé..." no creo que fuéramos capaces de hacerlo aún a costa de nuestra propia muerte, y no seríamos capaces de hacerlo por una simple razón: porque no estaríamos entrenados para ello. No es que seamos mejores o peores, simplemente no podríamos seguir con nuestras vidas después de haber hecho algo así, nos resultaría imposible acallar a nuestra conciencia, y esa es la cárcel más segura de todas. Ergo, bien mirado, básicamente sería otro acto de egoísmo: nuestro Yo no podría soportar las consecuencias que nos acarrearia cometer esa acción, más que el hecho del daño causado, de lo que se deduce que ser egoísta puede muy bien significar ser humano. Ser humano es ser egoísta porque somos mortales. Sin la muerte todo carecería de sentido y nada sería "bueno" o "malo". Sin la muerte no podríamos entender la vida que vivimos. Sin muerte no hay vida. Hay que dormir para estar despierto.


Cuando al despertar esta mañana me he enterado de la muerte de Simoncelli me he llevado la lógica impresión, aún cuando todos sabíamos que el italiano era el José Tomás de los circuitos, pero la muerte es así, siempre sorprendente, se morirá Carrillo con 120 años y nos sorprenderá. Sorpresa ante lo inevitable, otra contradicción para la colección.

Pues bien, después de navegar durante un rato he encontrado el vídeo de la caída, estaba tomado al revés, supongo que razones de copyright, se les veía coger la curva a izquierdas en lugar de a derechas como realmente ha sido, a cámara lenta, impactante...Tras el horror de los primeros visionados (¿por qué vemos algo así? porque nos gusta) me he fijado en que Marco entraba en el plano a la manera que Kubrick filmó su Danubio Azul espacial, invadiendo la trayectoria de sus compañeros de igual manera que las diferentes máquinas espaciales hacían acto de aparición en aquella memorable secuencia, sin pedir permiso, como saludando al espectador, como el imbécil que salta detrás del entrevistado para que lo vea su mamá, "¡eh, que estoy aquí!"...pero donde Stanley pudo evitar el choque con su pericia en el laboratorio, Edwards y Rossi no han podido modificar su trayectoria, ellos estaban orbitando correctamente alrededor de Sepang, según las Leyes, pero el pobre Marco se ha salido de su órbita justo en el momento que sus amigos no podían hacer otra cosa que matarle. Una posibilidad entre muchas. Y le ha tocado.

Por esto a Kubrick le gustaba más filmar que vivir, porque detrás de la cámara nada escapaba a su control. No había ninguna posibilidad. Estaba muy bien entrenado y solo tenía que cortar y pegar si se equivocaba. O volverlo a rodar.

Pero la vida no es una película, y si lo es no es sino una estúpida Dogma de nórdicos neuróticos.


Éstos son los héroes de nuestros días, quienes se juegan todo lo que tienen para que los demás pasemos el rato, porque la muerte por televisión parece mucho menos de lo que es, de hecho nadie la necesita más para sobrevivir que la tele, es su pan, pan integral, "light", para nuestros enfermizos estómagos. Los soldados deseados por Kurtz para dominar el mundo convertidos en trágicos payasos de la tele; del superhombre al supermono. El mono ha vuelto a saltar por encima de nuestras cabezas y hemos vuelto a caernos de la cuerda. ¿Quién es hoy el Santo Impío? ¿Nos volverá a enterrar en el tronco hueco de un árbol o nos enseñará a vencer al mono de una maldita vez?.


Marco ha muerto haciendo lo que más le gustaba, estaba preparado, era bueno, pero hoy ha dado en caer por el único agujero que tenía la red


"Demasiado pronto..."


El trato nunca se cerró, nunca se cierra para nadie.


Ahí está la gracia.

jueves, 20 de octubre de 2011

JEVIS (II)






No todos estamos capacitados para vivir como Zaratustra, en la cueva de una montaña y sin más compañía que un águila y una serpiente; el ser humano necesita comunicarse, relacionarse, conocer gente afín, es decir, echar el rato. Normalmente uno intenta dar lo mejor de sí cuando está en contacto con otros, conocerse a uno mismo debe estar bien, pero resulta demasiado cansado e irritante, es mejor mascarear con los demás, resulta muchísimo más humano y llevadero.

Ahora es fácil, sólo tienes que conectarte y enseñar tu mejor cara, esconder lo que no te gusta y mostrar aquella parte de tí que piensas más gustará al resto. De esta manera conseguirás amigos. O al menos algo parecido, que es para lo que han inventado el juguetito: como cada vez estaremos más solos al menos así, teniendo 1.000 amigos en Facebook, seguiremos creyendo que somos personas y continuaremos tributando, que a fin de cuentas es lo único que nos diferencia de las máquinas a los ojos del Gran Titiritero.

En los ochenta la cosa era un poco más difícil, la jevintud estaba absolutamente marginada en los mass-media y si te gustaba el rollo era prácticamente imposible contactar con gente como tú; así que o te conformabas con rockear punteando tu guitarra española de cuatro cuerdas ante un millón de fans en la soledad de tu habitación, o...

te comprabas el Heavy-Rock.

Era una revista quincenal, aunque por nosotros ojalá y lo hubiera sido diaria, en la que aparte de la acostumbrada crítica musical (aunque más bien eran panegíricos, de tan pocos como éramos no era cuestión de joderla siendo tiquismiquis), fotografías, entrevistas y tal, lo mejor de todo era que tenía un gran desplegable central en el que por un lado aparecía alguno de nuestros héroes en sus mejores momentos, y por el otro se publicaban eseoeses de la peña en busca de amistad.

El 95 % de ellos eran cosa de hombres, más bien chicos, a las chicas no les gustaba el jevi, y menos los tíos feos que lo tocaban, así que aquello tenía toda la pinta de un campo de nabos casi sin hojas de donde asirlos para sacarlos de tan pelados como se reveleban.

La carta-tipo siempre empezaba con un saludo metalero, un aullido de reconocimiento, para continuar con una gran kagada sobre el lugar donde vivía, quejas sobre los mass-mierdas y su apartheid a nuestra música, y confesión de sus "dioses", esto es, sus grupos favoritos. Finalizaba con un ruego (que más era una súplica) para que el personal se carteara con él en la dirección adjuntada de su "choza", "cueva", "cárcel", "mazmorra...

Alguna vez escribía alguna tía, imagino que su cartero debía llevarle la correspondencia en un saco aparte, yo me carteé con varias, intercambiábamos fotos y tal, ruegos y preguntas, anhelos y sueños, era todo tan ingenuo, tan infantil...y es que nadie tiene más necesidad de amor que los monstruos, sólo hay que darles un caramelo del sabor que más les guste para que caigan deshechos a tus pies y te hagan como la Magdalena.

Nadie más sentimental que un jevi.

Y es que nadie quiere sentirse solo, tampoco rodeado, se trata de encontrar a alguien con quien estar sin tener ganas de ir al water.


A no ser que seas Zaratustra; pero mirad como acabó, que de tanto encerrarse en el water terminó por comerse su propia mierda.


Y tampoco es eso.

miércoles, 19 de octubre de 2011

JEVIS (I)






Básicamente, uno se hacía jevi en los años ochenta porque estaba cabreao.

Tenías trece años, estabas cabreao con tus padres y no sabías porqué, con los familiares besucones que te trataban como si fueras lo que eras, con los moñas de los amigos de siempre y su fútbol hasta con garbanzos y escudos, con los insoportables pijarracos del colegio que ya degustaban dorados bollycaos al aire de fresas salvajes mientras tú te comías el timo medio-relleno de sucedáneo de chocolate que te vendía la vieja Manola y después te manoleabas con las sumisas granjeras del "Interviú" que tu viejo guardaba donde creía que nunca lo sabrías, con los maestros inquisidores y su eterno "¿ya sabes lo que vas a hacer el año que viene?, es una decisión muy importante, piénsalo bien"...estabas despertando a la vida, y como con todo despertar abrupto e inesperado te sentías molesto, confundido, CABREADO.

No encajabas. Eras un triángulo del Tetris.

La otra noche, viendo aquel programa que os conté sobre el origen del Universo, escuché que una vez pasada la colosal explosión, toda la materia inició su baile espacial: se atraían y se juntaban creando algo mayor, planetas, satélites, cometas...todos bajo el manto protector de la galaxia correspondiente, siguiendo sus reglas. Pero también existían planetas solitarios, "vagabundos", que por alguna razón habían abandonado el baile y viajaban solos por el vacío interestelar, normalmente se debía a que su lejanía de la estrella les había hecho perder el rumbo, estaban perdidos y viajaban a la deriva, puede que encontraran cobijo en una nueva estrella, o tal vez vagaran eternamente en soledad, esperando el choque de algún meteorito que les provocara algo de calor en su helada corteza...

Pues igual era el tema. No sabías dónde coño estabas; sólo que la soledad era fría. Y con trece años uno tiene un mega-volcán a plena actividad en su núcleo.

Así que teníamos que encontrar una maldita estrella antes que se apagara y pasáramos de planeta "vagabunbo" a planeta "muerto".

Y esa estrella se llamaba Heavy Metal.

Un compañero de clase me pasó una cinta, "vas a flipar", era el "Piece of mind" de los Maiden, una grabación, claro, entonces los negros manteros todavía estaban corriendo su loca carrera con los leones en la que no se sabía quién quería comer a quién y los únicos chinos que conocíamos eran a Bruce Lee o al Fumanchú, así que las tostadas teníamos que hacerlas nosotros, que nunca un español necesito de nadie hasta que nos metieron en Uropa; algún completo desconocido se había comprado el vinilo y tueste tras tueste llegaba a tus manos. Y nunca estaba tan quemada como para no aprovecharla.

Cuando escuché "The trooper", su comienzo...no sé, me pregunté en qué cojones había estado utilizando mis orejas hasta ese momento, ¿padres, maestros, abuelos, amigos, los Beatles de papá?

Me quedé loco.

El viajero solitario del espacio había recibido la señal de su monolito. Y hacia allí que me fuí. A buena hostia.

Pasaba algo curioso con los jevis; lo que más deseaban era estar a su bola, a su marcha, a su aire, cosas todas que se pueden conseguir si pasas desapercibido, pero como eran tan pocos tenían que dar el cante visual para reconocerse entre ellos: el pelo tan largo como fuera posible para que se viera el parche de la perenne chupa imitación cuero, camisetas negras con unos monstruos que harían aceptable llevar una de Hitler, muñequeras sobre las que nuestro campechanísimo Rey se hubiera cuidado muy mucho de mostrar un afecto especial, pantalones de pitillo que dejarían al can Cerbero a la altura del Dioni para el asunto de las ventosidades, deportivas enfermas de alzheimer...algunos también unían el elemento auditivo, llevaban un "loraco" al hombro a todo lo que daba que se chupaba pilas como el puño de grandes tal que si fueran pipas peladas, las viejas los miraban y se santigüaban, pero es que de alguna manera tenían que comunicarse, no existía la Intenné, querid@s


Bueno, esto da para más y no es cosa de meterlo todo en un artículo, así que lo iré haciendo por partes, ya veremos las que salen.

lunes, 17 de octubre de 2011

NUESTRO DOS DE MAYO





En los años 80 del siglo pasado (JO-DER...), cuando en lugar de fútbol a todas horas teníamos asesinados para desayunar, lo normal para un chaval que hacía fila en el patio mientras se rezaba en voz alta el padrenuestro reglamentario previo a entrar a clase, era epilogar el amén con un "hijos de puta" hacia los matadores del ejecutado (o ejecutados) del día a quien el padre dedicaba la oración. Después, mientras esperabas a que fueran pasando los pequeños, en orden y sin demasiadas tonterías, comentabas la noticia con tus amigos: "yo les pegaba un tiro en la cabeza", "yo mataba a toda su familia", "yo se lo daría a los hijos del muerto"...y así.

Ninguno hablaba de perdón. O de rendición.

Claro que entonces éramos demasiado jóvenes, sin desbravar, lo teníamos todo muy claro, para pegar (matar) a alguien tenían que hacerte algo malo, en ese caso la muerte podría ser un accidente, un arrebato, algo "justificado", merecedora de una pena inferior a la infringida, simplemente te hubieras defendido y se te habría ido la mano.

Y es que la mano, cuando hay sangre por medio, tiene voluntad propia, y puede o no estar de acuerdo con lo que diga la cabeza. Pero no se mata a cabezazos. Normalmente.

Recuerdo que, aparte de los etarras, quienes estaban inmediatamente detrás del rojo de nuestras iras eran los políticos, esos soplapollas impresentables que expresaban su "enérgica condena" ante las alcachofas de sus perritos falderos para después irse a cenar y de putas, que me lo contó años después un guardia civil amigo mío que estuvo de escolta en el País Vasco cuando las ratas vascas se convirtieron en vampiras de tanta sangre como caía por las alcantarillas.

Y ahora los "enérgicos condenaos" están a 0'2 de ponerse de lado para dejarle paso al "trágala" del fin de la Eta, del fin del juego de manos, porque eso es lo que ha sido la Eta: un puto juego de manos.

En un Estado nada dura tanto tiempo si no conviene; esto lo tengo claro desde hace mucho tiempo. El arma más poderosa del poder, con lo que realmente gobierna, es el miedo; es necesario que la gente tenga miedo, que reclame protección aún a costa de sus derechos para que se eche en tus brazos y los tengas de tu lado, que en realidad es el único lado que hay, del mismo de donde sacarán al enemigo para que podamos ponerle rostro a nuestro temor, ya que sin él lo que habría sería pánico. Si no sabes lo que temes, si no ves al causante de tu dolor, no hay dios que te ponga las cuerdas porque cualquiera puede ser el culpable. Y con pánico no se va a ningún sitio, con el temor sí, a donde tú quieras que vayan.

Cuando tocó que España organizara Mundiales, Juegos Olímpicos, Exposiciones Universales...aquí no se movió nadie, estaba en juego el dinero, el negocio, la cosa debía estar tranquila para poder desplumar a gusto al personal, y nadie entra a ninguna casa cuyo jardín huela a pólvora, así que tranquilitos ya habría tiempo para continuar con la matanza.

Pensadlo un momento: ¿qué les hubiera costado a los etarras cargarse a la gente que quisieran durante aquellos días en los que el mundo entero miraba hacia España? a fin de cuentas es lo que cualquier verdadera organización terrorista quiere: publicidad, que se sepa lo que quieren, sus "reivindicaciones", la "liberación" de un pueblo oprimido y torturado...pero no pasó nada. Y no pasó nada porque NADA era lo que tenía que pasar. La Eta era un asunto INTERNO. Siempre lo fue.

Sales de una dictadura, el falso germen ya está dentro, aún débil pero visible, era necesario para que pareciera de verdad, todos tenían miedo, estoy seguro de que en nuestro país aposentó sus reales Caín, "¿qué pasará?, ¿qué pasará?"...nada, se mete a estos tíos por medio, ya tenemos al gran Satán en marcha, el personal con su careta hasta en la sopa, a todas horas, "¡uhhh, qué miedo!", ya podemos hacer lo que queremos, dar pelotazos a diestro y siniestro, éstos a matar y nosotros a ganar dinero, el único problema era el Ejército y a ése lo desactivaron con otra gran juego de manos la noche del 23-F y su unicornio blanco. Todo bajo control.

Y una vez que el peligro de revueltas pasa, que los socialistas llegan al poder, poco a poco la Criatura se va desactivando, ya no desayunas caquitostadas con "manteguilla" a diario, ahora a la semana, después al mes, que se vaya olvidando, el mundo es un pañuelo y aquí nadie vendrá a invertir si esto es un banco de sangre, cosas puntuales, que no se olviden, pero al tema, al tema...a la PASTA.

Entonces llega el que decían que jamás debió salir de Valladolid, el que salvó su vida por el pelo de una gamba y la coraza de Thor que llevaba en su buga oficial, "oye...éste no traga", ni al Rey tragaba, "¿un enano de Valladolí me va a tocar los cojones?"...

Y entonces pasó lo de Miguel Ángel.

Y entonces casi TODOS nos volvimos locos.

Y entonces sí que se acojonaron.

Y entonces fueron ellos quienes tuvieron miedo.

Porque les volcamos el nuestro en sus morros. Todavía no éramos tan mierdas como se pensaban.

Jamás he sentido la pertenencia a una tierra, a un país, como aquellos días. Fue el dos de mayo de nuestras vidas...que terminó el 11 de marzo de 2004: la mañana que España rindió armas ante cuatro moritos de Lavapiés; nosotros, que habíamos sido capaces de derrotar al Turco, de echar al ejército más grande del siglo XIX, de conquistar el Nuevo Mundo, de señorear el Imperio más grande que vieron los tiempos...fulminados por cuatro camellos y sus teléfonos.

Pós claro..."¿dónde está el garbanzo?"


Ahora llega el gallego amexicanizado, "la economía lo es todo", tan piramidal y albañilón él.


No, una familia puede ser feliz con un trozo de pan, sólo es necesario que esté unida, que se quieran, que se protejan los unos a los otros, que cuiden de aquellos que los cuidaron y que guíen a quienes los cuidaran, todo lo demás vendrá solo porque el motor estará engranado y a punto. Aunque la carrocería parezca una mierda.


Y aquí pocos aguantan a menos, nos han hecho creer que somos una mierda, un cero a la izquierda, que no valemos lo que los de fuera...


Y tienen razón, no valemos lo que los de fuera, VALEMOS MÁS, jamás se supo de un zorro, de un gallo, de un águila que venciera a un TORO. La única forma de hacerlo es que le hagan creer que ya no lo es, que se ha convertido en un buey.


Y parece que van a lograrlo.


Pero todavía hay TOROS por la piel de TORO.




DEDICADO A LAS VÍCTIMAS Y A SUS FAMILIAS.