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martes, 25 de septiembre de 2012

SAN INTERNET



Al contrario que el de los Simpsons, el estreno de South Park fue casi clandestino, pues aunque por entonces yo aún era una víctima más de los mass-media (a bajo nivel, por supuesto) no me enteré de su estreno ni lo hubiera hecho de su existencia de no haberla sintonizado un domingo por la noche mientras cenaba y zapeaba después de una jornada más tirando cañas en el bar. Algo así hoy sería imposible, porque a pesar de que el poder de adoctrinamiento de sus medios sigue siendo grande, o cuando menos mayor de lo deseable, no lo es tanto como lo era hace unos años, que, directamente, lo que no salía a través de ellos no existía. Y esto se lo debemos a Internet, amigos, no lo olvidéis y no permitamos que nos la cambien por muchos fantasmones terroristas que nos quieran vender. ¿O alguien se imagina que los movimientos en contra del trágala que como el que no quiere la cosa quieren implantar se hubieran producido, siquiera planteado, con el antiguo estado de las cosas? Podrás o no estar de acuerdo con ellos, o con parte de lo que dicen, podrás sospechar si detrás de ellos estará este o aquel, podrás sospechar de sus intenciones, cosa buena en sí misma, dudar mejora al mono que aún llevamos dentro, pero lo quieras o no son los únicos que están dando la cara, los únicos a quienes se la pueden partir, porque toda esta mierda que nos estamos comiendo debería haber sido empezada por los que ni todavía la han probado, ni la probarán. Así que duda, eso es bueno, que diría Homer, pero aún más debes dudar de ellos. No lo olvides.

La verdad es que no resulta raro el ninguneo que sufrió la serie de Parker y Stone, y no lo es no por su lenguaje soez y de mal gusto (palabros que me hacen tiritar), a fin de cuentas eso está a la orden del día y sin gracia alguna en la cadena de televisión más vista de España, sino porque su leitmotiv no era tan manejable como el de los Simpsons, serie que es como una de esas bombas inteligentes y a la que solo engrandece Homer, o engrandecía, mejor dicho. Cartman y compañía eran como una bomba tonta que tantas veces puede acertar en el blanco como fallar. Y eso es lo que más teme el que las tira, no sea que una destroce su jodida casa.

Y esto era así porque estereotipos absolutamente intocables y que están en la cabeza de todos salían como puta por rastrojo en la serie canadiense: allí sí que no se salvaba ni Blas. Todos, y cuando digo todos son todos, se llevaban su merecido, no solo los de siempre sino también los de nunca, cosa absolutamente novedosa y estimulante: por primera vez el Coyote atrapaba al Correcaminos. Ya era hora, coño, ya era hora, que uno acaba hasta los cojones de tanto bip, bip. Y no olvidemos que su rampa de lanzamiento fue, como no, doña Internet, que sin ella no la hubieran emitido ni por Aravaca Televisión.

El carácter feísta del dibujo animado en South Park no representaba ningún problema, al menos para mi, es más, lo prefiero cuando se intenta decir algo, así no te pierdes con qué bonitos y demás gilipolleces para estar en lo que tienes que estar.

Yo crecí con el antiguo Jueves, aquella revista donde dibujaban (y sobretodo escribían) tipos como Ivá, uno para el que la viñeta era algo a rellenar de palabras, palabras para decir tus cosas, no las que otros quieren que digas, y de fondo dibujar cuatro monigotes pero más como excusa que como razón de ser: lo bueno era como decían lo que decían. Y no es pequeña maestría conseguir que la gente piense después de haber reído, sino todos al menos algunos, que muchos son los que se quedan con las hojas del rábano, y no es que se llegue a la Verdad por la risa, pero no es poco lograr que los demás vean que la verdad entre comillas también es mentira. La peor de todas, la que se hace para sacar provecho de la ignorancia. Si Ivá viera el Jueves de nuestros días convertido en otro champú para calvos se cagaba en él. Fijo.

Tengo un amigo, un buen amigo, que siempre va vestido con camisetas (el día que lo vea con una camisa sabré que el fin del mundo está a las puertas), unas de bandas casi desconocidas, otras con personajes cinematográficos diciendo alguna frase característica, y algunas con leyendas sobreimpresas. Y una de estas (aunque no sé si será un grupo musical...tengo que preguntárselo) dice lo siguiente: Desconfianza Mutua.

Petrossian, un campeón mundial de ajedrez, enseñaba a sus alumnos que confiaran, pero que comprobaran.

No le puedes pedir a un genio del ajedrez que también lo sea de la vida, eso sería demasiado, pero no iba mal encaminado, aunque el vivió en un mundo que ni se podía imaginar la que se le avecina al nuestro.

Desconfía y comprueba

Vale que seamos los feos, los desgraciaos, los chándalas...pero somos más, estamos cabreados y puede que lleguemos a perder el miedo cuando apaguemos el frigo para no gastar luz, porque enfriar aire es propio de tontos y de científicos locos que quieren ser los amos del mundo.

Y algunos, muchos, no somos ninguna de esas dos cosas.

Así que amigos, tan lejos de todo el buen gusto de quienes nunca han tenido que alimentarse de mierda, gritad conmigo el mandamiento southparkiano que resume todos los demás:

¡¡¡PERO QUÉ HIJOS DE PUTA!!!

4 comentarios:

  1. Los pocos capitulos que vi de South Park hace años me hicieron gracia, sobre todo por como estaban hechos a proposito y si, se metian con todo Dios. Me gustaba cuando salian con la foto de algun famoso. Y me hacia gracia la diferenciacion que hacian de los useños y los canadienses, estos ultimos con la cabeza partida por la mitad al hablar. Vi la pelicula y no se como se me quedaron grabadas algunas cosas, como lo de Saddam acostandose con el diablo, el bombardeo a casa de los Baldwin, creo que ejecutaban incluso a Bill Gates (me suena un general diciendo “¡puto windows 98!") y mas cosas. Pero lo cierto es que nunca lo segui.

    Sin embargo los Simpson nunca me gustaron del todo. Vi algunos capitulos, pero no se, nunca me acabaron de llegar.

    Hablando de Homer, creo que su banda favorita son los Grand Funk Railroad. Aqui dejo un tema suyo:

    http://m.youtube.com/watch?v=pHqD0v7Bex8

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    1. Los Simpsons estuvieron bien, muy bien, durante sus diez primeras temporadas, más o menos el tiempo que estuvo el memorable doblador original de Homer, hasta que falleció. Después...en las garras del NWO, descaradamente.

      South Park era mejor en muchos sentidos, tenía la ventaja de, aún siendo grandes, ser mucho más pequeña que los seres amarillos de Springfield, y se aprovechaban de ello a lo bestia, que en temas de humor es como me gusta. Lo siento, me duermo con Lubitsch y me meo con los Marx.

      Homer, de música, menos que de energía "nucelar", y no lo digo por esos, que me dan igual, sino por muchos otros: total mainstream.

      Y de los Zeppelin solo se acuerda Otto cuando se ahoga con su autobús. Ful.

      Ahora sí, hasta mañana

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  2. Para mí South Park fue como cuando pruebas un plato que nunca habías comido y te explota en la boca, aunque en este caso la explosión se produjo en el cerebro. Me gustaba el humor gamberro, los tacos, el que hicieran un villancico llamado "La madre de Kyle es una puta. En Do menor", el que no dejasen títere con cabeza, el que hubiera un mojón que hablaba, el que el pueblo estuviera lleno de hipócritas, salidos, excéntricos... Vamos, como la vida real.
    Siendo como soy un fanático del tebeo y del cómic el modus operandi de estos muñequitos me recuerda mucho al humor cafre de Ja y de los dibujantes de Makoki, revista tan imposible que su misma irreverencia y poca seriedad le hicieron desaparecer, para descontento de sus fans.La misma suerte corrió, por cierto, una revista llamada Mala impresión, que salió cuando el Jueves ya se había aburguesado y que duró dos admirables años. Y después, que si quieres arroz Catalina. Una pena.
    Tienes razón en lo de los cómics con letra, Ivá siempre me gustó, también el Gran Vázquez (precisamente ayer estuve releyendo varios tebeos suyos). Y hoy en día se puede gozar aún de muchos cómics maravillosos que tienen un mensaje tremendo y que te permiten palpar la miseria humana en su mayor expresión. Me atrevería a recomendarte Maus, de Art Spiegelmann. O el From Hell de Alan Moore. Naturalmente, las obras de Frank Miller son una pasada, pero en éstas el contraste entre el negro y el blanco produce monstruos sin ninguna razón, así que en ellas el texto y el dibujo conforman un no se qué que queda aleteando...
    Un abrazo Kufis. Y por cierto, lamento decirte que odio la cebolla. Pero no es algo eventual o divertido: la odio como tú odias a Telecinco, con esa pasión que a veces te inflama el pecho. Qué le vamos a hacer...

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    1. "La madre de Kyle es una puta. En Do menor" JAAAAARRRRLLLLL!!!
      ¡Ay, Dios...ese me lo perdí!

      Sí, por ahí va, el loco Makoki y sus electrodos, también yo leía aquello, sí..."Mala Impresión" no la recuerdo, la verdad.

      De "Maus" me ha hablado bien mucha gente a la que respeto, pero nunca he tenido la oportunidad. El "From Hell" de Moore me suena y no sé de qué revista, puede que la misma donde leía a Bagge, entre otros, aunque de todos esos quien más me gustaba era Crumb, un genio. ¿Frank Miller es el de "Sin City", no? me gustó la película, muy poderosa visualmente y con dos actores como Willis y O´Rourke que cuando están bien son de lo mejor. El otro, Owen creo, demasiado blandito entre esos dos pedazos de hijosputas.

      Aunque si "soy" de alguien es de Bruguera y TODOS sus dibujantes, que me crié con ellos, y uno es como una saca de correos que siempre quiere regresar a su rincón para dejar de dar tumbos por ahí.

      Vulleimin era otro, un francés muy bestia, recuerdo algunos chistes tan extremos que miedo me da aún publicarlos aquí, que somos cuatro, no sea que uno fuera comisario. Político, los peores.

      Otro abrazo para ti, amigo, que lo que las cebollas no pueden romper no lo haga ninguna otra cosa.

      Gracias, como siempre.

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