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miércoles, 31 de octubre de 2012

EL ECLIPSE DE KUFISTO




Llevo un tiempo despertando raro...no sé, como si estuviera aburrido, como si tuviera un millón de años: abro los ojos y vuelvo a cerrarlos si veo que no hay la luz suficiente para haber amanecido, hasta hace nada me daba igual, me levantaba escopetado, pero ahora me quedo un rato más ahí, sin pensar en nada, sin recordar ningún sueño, solo ahí, solo, me arropo bien y de vez en cuando miro si ha llegado la luz, solo eso, nada más, y cuando llega rezo un padrenuestro, un avemaría y me persigno dos veces, igual que si estuviera atándome los cordones de las zapatillas, y entonces me levanto, aunque no siempre, hoy me he quedado un ratito más, sin pensar en nada, solo ahí, solo, como quien lo lleva mucho tiempo, como si siempre hubiera sido así...al final me he levantado de la cama, me he lavado la cara, me he vestido y me he atado los cordones de las zapatillas como quien reza un padrenuestro y un avemaría para hablar a alguien que ni ve, ni toca, ni huele y ni siente.

Una mañana clara, azul, despejada, he echado a andar sin tener muy claro hacia donde, mejor por donde no le hacían sombra al sol, aunque tardas un rato para llegar ahí, era demasiado temprano, todavía había demasiada sombra, fría, húmeda, ayer estuvo lloviendo todo el día, una lluvia fina, liviana, como si estuviera en los huesos, como si fueran sus cenizas, como si alguien estuviera vaciando el recipiente que las contenía sobre nuestras calles, sobre nuestras cabezas, sobre nuestros corazones...a veces te mojas estando bajo techo. A veces la lluvia te entra por los ojos.

He ido al cementerio para limpiarme el culo, había una araña enorme en el techo, también algunos mosquitos, y moscas, me he dado prisa, no era una compañía muy agradable, la verdad es que ninguna lo es cuando te limpias los restos de mierda sudada, hay cosas que mejor hacerlas solo, la mayoría de ellas son mejores si las haces solo, estar con alguien es estar para alguien, y cuando uno se acostumbra a estar solo no quiere estar para otros, es como si estuvieras cocinando algo y fueran quitándote la comida hasta que al meter tu cuchara no sacaras más que aire. Y otra vez el hambre. No es bueno pasar hambre. Mejor cocinar en penumbra que hacerlo a plena luz: su exceso es tu desgracia.

El otro día me cambié de acera por evitar a alguien, poco después estuve a punto de ser atropellado por un chaval y su bici para enanitos (¿era yo así de gilipollas cuando tenía sus años?), y pensé que a veces por evitar un mal te encuentras uno peor, o casi, y es que uno nunca puede estar seguro de nada cuando anda entre los otros, ¿cómo puedes comprender algo si caminas sobre un alambre?, confórmate con no caer e intenta alcanzar la otra torre, la misma de la que saliste, la misma que tendrás que abandonar mañana y la misma que te esperará al otro extremo de la cuerda, la misma...pero al menos en ella se puede hacer algo más que pensar en no dar un mal paso. También hoy me he cambiado de acera por evitar a alguien, aunque como no era suficiente me he metido por un camino, estaba embarrado, he mirado a lo lejos y he pensado que un perro guardián podría salir de cualquiera de esas viejas naves medio abandonadas, y como no me gustan los perros, siquiera sus fantasmas, he dado media vuelta y he regresado por donde venía, y he pensado que tampoco hace falta cambiar tu trayectoria, que ninguna otra te asegura nada mejor, basta con hacerse a un lado y esperar un poco. Paciencia y constancia, no seas como la veleta que mira donde el viento la lleva. Recuerda la "Escalera al cielo", ser una roca y no rodar.

El sol ya estaba lo suficientemente alto como para dibujar mi sombra en el suelo, de hecho ya lo estaba desde hacía rato, pero no me he dado cuenta hasta entonces, cuando había demasiada gente como para mirar a un sitio mejor. La he visto andar como yo, mover los brazos como yo, girar la cabeza como yo, hacer lo que hacía yo...sin duda, ésa era mi sombra, la que creo cuando camino entre las dos torres.

Y no le he quitado ojo a mi eclipse hasta que he bajado del alambre.

El vértigo desaparece cuando no temes a lo que pueda haber en el abismo.

Solo es tu sombra.

No vas a tener otra.

Ninguna falta puede hacerte lo que no puede ser.

Los cordones bien atados, no sea que te caigas por una tontería.

Ya tendrás tiempo de ponerte cómodo cuando llegues a tu torre.

Donde se anda descalzo.

lunes, 29 de octubre de 2012

SE ACERCAN LOS MUERTOS




Casi me la veo...

Iba pensándolo mientras me acercaba, "verás como hoy están bien limpios", he visto a una pareja con la madre de uno de ellos, "coches, peatones" rezaba un cartelito provisional a la entrada, "verás como la vieja corrige su trayectoria y se mete por peatones"...efectivamente. Y justo en ese momento les he adelantado por la sección coches. Y he tenido la sensación de que ellos, los tres, han pensado lo mismo que a mi me sublevaba cuando era pequeño y veía que alguien no cumplía las normas: "¿de qué va este?"

Una tía menuda y con cola de rata iba hacia dentro con un cubo y demás productos de limpieza, "no me equivoco, no...", pero antes ha pasado por recepción, o secretaría, o como coño se diga a la habitación donde está el encargado del cementerio...vía libre: al water.

Como los chorros del oro, como una patena, como un quirófano a la espera de su paciente, así estaban los lavabos, y es que nuestros políticos son tan previsibles como nosotros, que ninguno venimos de la luna, quizá sea esta la razón del ninguneo general hacia ellos, porque eso también lo haría yo, y mejor, claro, es lo que tiene conocer a quien manda, haberlo visto limpiándose los mocos, comiendo un bocadillo de longaniza o dándole patadas a un balón de reglamento...: no hay misterio, no hay respeto. Como decía Harris en "Sin perdón", no tengo problemas en disparar contra un primer ministro, o un presidente de la República, pero a un Rey...eso es diferente. Y tanto que lo es. Un Rey lo es desde su nacimiento. Un Rey no tiene culo. Un Rey tiene que parecerlo si quiere seguir siéndolo, porque en caso contrario..."¿de qué va este?"

Que para irse de putas, cazar conejos y contar chistes vale hasta Miguelito, el forraboinas...parece como si los que siempre han estado arriba no supieran que lo único que les salva de ser apedreados es la costumbre, que aquí solo se apedrea al que sale de entre los nuestros. Así que, si quieres seguir con tu chollo, no finjas que eres uno de los nuestros. O al menos no sobreactues.

Llaneza, amigo Sancho, que toda afectación es mala. TO-DA

Acabarán por subir el Everest en escalera mecánica y después irán al Polo Norte para comerse un filete de orca a la plancha en el restaurante más in del momento. Y entonces dirán que no era para tanto.

No hay como una virgen, o casi, aunque la puta que pagues sepa hasta arameo arcaico. Siempre será mejor follar a que te follen. SIEM-PRE.

He pasado al cagadero, tenía que limpiarme el culo, es natural cuando sales a andar recién cagado, lo he hecho a conciencia, con mi papel, por supuesto, que no me fío de nada que sea público, casi me falta, luego me he sacado la minga para mear, tan empequeñecida por el frío y los putos medicamentos de esta gripe moribunda que me ha costado reconocerla, "vamos, coño...", un hombre es su polla: si ella está bien, él está bien. Lo demás no importa.

Al salir por la sección coches he visto a una vieja rubia oxigenada, pelo rizado, pantalón elástico, estaba metiéndole bulla a su maridito para que sacara nosequé del coche, me he fijado: se le marcaba el papo...

Y se me ha puesto morcillona.

Lemmy berreaba su As de Espadas.

No problemo.

La sangre despierta de la siesta.

Fiel Espada triunfadora...





jueves, 25 de octubre de 2012

¿TÚ LO HUBIERAS PERMITIDO?




- "Hola, buenas...deme un boleto para la Primitiva"

Me miró fijamente, "espera un momento...", se agachó como haciendo que lo buscaba, "vaya...pues no tengo", seguía mirándome igual, "¿ni del semanal?", "a ver...", la misma pantomima, la misma mirada, creí que estaba tomándome por gilipollas...Miré al resto de parroquianos, seis o siete, algunos chupando sus botellines como si fueran coños de abuelas con toquilla, con la oreja puesta, parecía como si hasta el que salía por la tele estuviera atento a la jugada, como si el aroma a aceite rancio con sobredosis de cerdo estuviera aguantando la carcajada, brutal, animalesca, infrahumana...Y entonces fui yo quien miró fijamente al "Chache", el propietario que daba nombre al garito, un cincuentón alto, de grandes manos, pero no tan fuerte como se creía...y salí de su bar de mierda cagándome en todos sus putos muertos. Pillé el coche y fui a Puertollano para validar mi apuesta. Pueden contarse con los dedos de una mano los días que he fallado en echarla de los últimos quince años. Creo en la suerte, creo en mi suerte, también sobran dedos para las cosas en las que creo. Y esta es una de ellas. Pero no fue ese día cuando me tocó.

Brazatortas, patria del Gala y el de la empanadilla de Móstoles, uno de los pueblos más asquerosos que puedas encontrarte en la vida, un pueblo para pisar el acelerador, un pueblo de mala película de terror, un pueblo donde una pareja normal se siente como si estuviera protagonizando Perros de paja, versión 2.0...un pueblo para renegar de tu condición de manchego. Otro.

Estábamos allí por el trabajo de ella, ya os conté, no lo soportó ni dos meses, se fue a vivir a Puertollano, no sin antes llevarse su primer ataque de ansiedad, creía que se moría, creí que estaba volviéndose loca cuando me llamó de madrugada, me faltó el pelo de un calvo para coger el coche y atravesar hora y media de la noche para estar junto a ella...pero no fue necesario: colgó cuando una monjita le abrió la puerta de su casa y durmió con ella. Tenía que estar realmente jodida para hacer eso. Pero es que ese maldito lugar es para eso y más. Para agarrar el fusco y liarte a tiros con todo el que asome la cabeza.

No llega a mil habitantes, por llamarlos de alguna manera, desconfiados hasta la naúsea, tanto ellos como ellas, recuerdo a la tipa de la tienda donde hicimos la primera compra, una cuarentona enlutada, de enorme grupa, tenía una mirada salvaje, desquiciada, como de no haber sido follada en años, como de masturbarse por las noches con una barra de salchichón envuelta en una bolsa de plástico, en silencio, sofocada, mordiéndose los labios hasta hacerlos sangrar...me miraba como si quisiera comerme y no tuviera dientes.

Atmósfera opresiva lo llaman algunos...aquello era lo siguiente.

Es uno de los pueblos con un índice más alto de suicidios de toda España, que poco después me enteré, modo ahorcamiento o tiro en la cabeza, hay mucho cazador...Y mucho vino. Malo. También es uno de los pueblos con más alcohólicos de toda España. Y esto os lo digo yo. ¿Pero qué se puede hacer en el infierno? beber hasta caerse, hasta que llegue la noche en que te descerrajes un tiro o te cuelgues de una viga.

O irte a tu casa, darle de hostias a tu mujer y abusar de tus criaturas, es decir, meterles mano y lo que no es la mano. Quizá por eso miran al visitante como lo miran, como temerosos de que alguien de fuera vea lo que son, unas malas bestias que no se lo creen tanto porque están rodeadas de bestias. O al menos son mayoría. Las diabólicas mayorías.

Ella no tenía que contármelo, no debía, está prohibido hablar de ello fuera del ámbito profesional, pero algunas noches me contaba algunas cosas, era novata, venía de otro mundo, de otro planeta, de otra galaxia y no podía comprender ciertas cosas; cosas que aunque vengas de Australia son incomprensibles, a no ser que seas natural de un pueblo australiano de mierda donde lo anormal es la norma y los normales anormales.

Llegaban las criaturas al colegio y entonces la maestra se daba cuenta que alguna no hacía más que rascarse la entrepierna, como una mona, "¿qué te pasa, Desireé?", y llamaban a la pedagoga, a mi chica, "mira esto", y ella tenía que mirar para ver qué pasaba, para ver qué había que hacer...citaba a los padres, que de algún modo hay que llamarlos, él un mal bicho, sin oficio ni beneficio, alcohólico en el mejor de los casos, y ella una guarra que se tiraba a los viejos para ir a Puertollano en busca de droga...¿qué haces?, ¿qué les dices?, ¿como se lo insinúas? son sus putos padres y parece importales una mierda, te miran como si tú fueras la enferma, la mala, la extranjera tocapelotas que no se entera de nada, "métete en tus asuntos y no te pases de lista", y las amenazas, y el temor, y la comprobación, siempre triste, de que en la vida todo es mucho más complicado que en los libros y en las películas.

¿Qué puede salir de ahí? ¿qué futuro puede tener un crío que vive con un padre alcohólico que dice que le chupes la polla y una madre yonki que se la chupa a viejos tan guarros como ella? y eso cuando están en casa...De dos cerdos no puede salir una mariposa. A menos que estas se lo quiten y le hagan ver lo que es normal y lo que es anormal. De verdad. Y con suerte todavía habrá tiempo.

El tipo este...el que se ha cargao a la chica...el motero cazador, la más odiosa de las mezclas para mis ojos...se la llevaba a su casa para escuchar música...¡con once años!, ¡y él casi 40!, ¿en qué coño estaba pensando la madre de ella? ¿o es que se llevaba su parte? ¿de qué va esto?

Luego dicen que tal y cual, que hay que ver las cosas que pasan, pero...¿por qué pasan? ¿acaso dejarías que tu niña se fuera con un tío de cuarenta a escuchar música a su habitación? ni aunque fuera tu hermano.

Imagino a ese cabrón solitario, tarado, enfermizamente misógino, viviendo en casa de sus padres, con dos hermanos que no salen de ella desde hace años, como los chinos esos, esos que se encierran en sus habitaciones con la aquiescencia de sus padres, viviendo en la Red, ¿pero qué red tienen estos? ¿donde la tienen? en sus jodidas cabezas, en sus podridos corazones, "no hacen ná malo..." No hacen  malo porque no PUEDEN hacerlo. Y eso no te convierte en bueno, al contrario: esos son los peores de todos.

Sí, puedo imaginarlo poniéndole un poco de tralla a la chica, de jevi del bueno, "esto es música", puedo verla a ella, ¡por fin alguien que no me mira como a un bicho raro!, es lo que tiene la marginalidad, que te juntas con el primero que no se ríe de ti. Después unas baladitas, tipo Scorpions, para mirarla, a ver qué cara pone, a ver si dice algo...y puedo ver al motero cazador, excitándose ante la REALIDAD de una mujer que disfruta con lo mismo que él, un chico tan listo como él, vale que solo tiene once años, quizá sea mejor así, de esta manera no habrá peligro a que te rechace por no dar la talla, por comparación, es tan nueva, tan fresca, tan inocente...quizá le acariciaba el pelo, temblando, viendo como el color se le subía a las mejillas, callada, sin mirarte, ideal...

Y luego te regalo esto...dale esto a tu madre...voy grabándote cosas...¿vendrás mañana?

Y la madre le dejaba ir todos los mañanas que hicieran falta mientras ella se llevara su parte.

Durante DOS años...

La pregunta no es porqué pasa lo que pasa, sino porqué DEJAN que pase lo que pase.

Porque son igual de malos, de brutos, de animales, de infrahumanos...

Porque no hacer nada por evitarlo es parecido a hacer el mal.

Y, a veces, peor.

Sobretodo cuando no eres tú quien está en manos de la Bestia.

¿Pero la carne de tu carne y la sangre de tu sangre? ¿tu niña?

De verdad que no sé quien es peor.

Bueno...sí.

miércoles, 24 de octubre de 2012

TODOS SOMOS HIPÓCRATES




- "Dura siete días con antibióticos y una semana sin antibióticos..."

De puta madre.

Y entonces...¿para qué coño me he comido 15 gramos de esa mierda? Imaginé el montón de polvo blanco que me he metido en el estómago...¿no es todo mental? ¿por qué no esnifarlo, directamente a la quijotera? ¿es que tenemos el cerebro en el estómago, como las jodidas vacas? la próxima vez me lo meteré a lonchazos, a ver que tal, peor no puede ser.

Tomé la última pirula esta mañana, al despertar, lo decidí anoche, "ya está bien...pá empezar el día y fuera", me sentía mejor aunque la jodida tos continuaba ahí a pesar de no haber fumado en estos últimos siete días ni lo que fumo en uno, pero estaba hasta la polla, no me gustan las medicinas, y menos tan seguidas, pero como siempre están jodiéndonos con que hay que terminar los tratamientos por muy bien que te sientas les he hecho caso, al menos esta vez; yo, que siempre los he curado a base de resacas, he sido un buen chico...para que al final tu neumólogo de confianza te diga el último día que no sirve para nada mientras bebe su Voll-Damm de rigor: "siete días, no hay más" Malditos médicos.

Es amigo mío, está tan de la cabeza como yo, estoy convencido que tuvo que ser un niño hiper-activo, su cabeza va a mil por hora, no te deja hablar...pero es médico, eso le salva, como a todos ellos. Y aparte es un gran tipo, alguien interesante, en mis antípodas, quizá sea por eso por lo que me cae bien, solo coincidimos en que nos gusta el buen rock, la buena literatura y el buen cine, en lo demás...ya os digo. Y hasta en lo que estamos de acuerdo siempre me busca las vueltas: es demasiado conservador. Sí, él, que es más rojo que un vómito de sangre, cree firmemente en el Sistema. A saco. A veces pienso que lo dice para discutir...no me disgusta.

Claro que el "tratamiento" es el que me he hecho yo, que ni conozco a mi médico de cabecera ni puñetera falta que me hace, fui a la farmacia y me gasté 50 napos entre amoxicilinas, desenfrioles, aspirinas, pastillas para la tos y chicles de nicotina, "con esto un jubilao te deja como la mojama" le dije al farmacéutico, que los he visto llevarse hasta arriba bolsas del tamaño de las de Carrefour y pagar tres euros, pero paso de ir a por recetas, no lo soporto, aparte que lo más caro son los chicles y no están subvencionaos, "jódete y pringa", pues me jodo y pringo, llevo siete años masticando esa mierda para encender menos cigarrillos, y sí, fumo menos si no bebo, pero ya no puedo dejarlos. Pillado doblemente. Ahora no puedo dejar ninguna de las dos cosas.

Corté a la mitad la subida al cerro, no me sentía fuerte, estaba sudando y pensé en la bajada, las ráfagas de aire, "ten cuidao, Kufisto...deberías dejarlo aquí...recuerda el saco..."

Sí, el puto saco. Ese fue el culpable.

Lo malo de darle puñetazos a un saco es que siempre regresa, nunca se rinde, nunca dice "¡para, por favor!", siempre quiere más y más...hasta que no puedes más. La táctica Rocky.

Apenas llevaba diez días, poco a poco, diez minutos...quince minutos...veinte minutos...veinticinco...¡treinta!...esa mañana conseguí que mi sudor llegara hasta los ojos del payaso triste de mi camiseta de algodón, había que verlo, empapao no, lo siguiente...Entre serie y serie iba al water de mi dormitorio, donde lo tengo colgao, a escupir, a recuperar el resuello, a mirarme en el espejo, rojo como un carabinero, sudando como un pollo, y otra vez a la lucha, a dar puñetazos, y otra vez a escupir, a ver como avanzaba el sudor sobre la camisa del payaso, "un poco más...un poco más..." Algunos dicen estimularse con su música favorita, o poniendo encima la foto de alguien especialmente odiado...a mi no me hace falta. Me sobra con verlo venir a por más hasta que ya no puedo más.

Pim...pam...pim...pam...pim...pam, pimpán, pimpán, pimpán...bufff, PIMPÁN, PIMPÁN, PIMPÁN...joder, ¡PIMPÁN, PIMPÁN, PIMPÁN!...suputamadre...¡¡¡PIMPAMPÚN, PIMPAMPÚN, PIMPAMPÚN!!!...¡VENGA, COÑO, MÁS, VOY A REVENTARTE!, ¡¡¡¡¡¡¡PIMPAMPÚNNN, PIMPAMPÚNNN, PIMPAMPÚNNNN!!!!!!...¡¡¡¡YAAAAAAARRRRRRGGGGGHHHH, HIJO PUUUUUUUTA!!!!!, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PUUUUUMMMMMM...Y PUUUUUUMMMMMM...Y PUUUUUUUMMMMMMM!!!!!!!!!!!!...

Y mientras tanto el aire de la mañana pasando tranquilamente por tu ventana abierta y por la ventanilla del cagadero, a su marcha, "¿por aquí? por aquí", y tú sin darte cuenta, porque eres tan gilipollas que solo tienes ojos para ver si tu sudor ha llegado a la calva del payaso, "no...todavía no...más" Y más. Aire fresco también, Kufisto, tonto los cojones...y luego decimos que queremos saber el sentido de la vida. Confórmate con pegarle al saco en lugar de darte cabezazos contra la pared.

Pasé tres días...la mañana del primero, ya malo, batí mi record, era como aquello que me decía mi tío Victoriano, "no pienses en ello, Kufistín, y verás como no te duele", pero a veces los sabios se equivocan. O a veces, más bien, no lo haces lo suficientemente bien. Sí, seguro que es lo último, que me lo dijo un tío de verdad, uno de los de antes.

De la cama al trabajo y del trabajo a la cama, así estuve esos tres días, endrogao, enfermo, tosiendo veinte veces por minuto, menos mal que estamos en crisis...

Llegó el fin de semana y las toses se transformaron en escupitajos verdes, estaba recuperándome, "¡PEGDONA UN MOMETO!", al cubo de basura de la cocina, Chienne Mary hubiera pagado por llevárselo a casa al final de la noche, pero bueno, la cosa iba mejorando...

Ayer me encontré bien, o cerca, incluso antes de ayer, cuando volví a escribir, y ya pensaba que estaba superado, aunque no mucho, que si no ya estaría dándole de hostias al puto saco, con las ventanas cerradas, eso sí, pero no...no me sentía lo suficientemente fuerte.

Y por eso me ha jodido tanto lo de esta tarde, una especie de recaída, me sentía peor, "¡pero qué coño pasa!" No era cosa del corte de la dosis, que esta mañana todavía estaba drogado y ya no me encontraba bien, se me han hinchado los cojones, "¡a la mierda...!", me he tomado una aspirina y poco después le he dicho a mi hermano pequeño que el único santo que en el mundo ha sido es el tío que las inventó, después me he echado dos vinos, casi me pongo a cantar, me he pasado al whisky con agua, sin gas, "¡que le den por culo!"...

- "Aíva que fuerte..." me ha dicho mi hermano del alma
- "¿Qué?"
- "¿Has leído esto?"
- "¿Qué?"
- "Alfaro fue a su colegio a regalarle un collar, no lo quiero, eres tan puta como tu madre..."

Y me he reído.

Lástima de niña.

En la tele estaban pasando Todos a la cárcel

Esa es la España que reconozco.

Y yo, escribiendo, bebiendo y fumando en cadena, empiezo a reconocerme.

Nunca mais

No hay mejor medicina que la de siempre.

Más aún cuando el tema son siete días, siete. Con y sin.

Haber estudiao pá funcionario.

lunes, 22 de octubre de 2012

PACO "EL GATO"




Así lo llamaban, entonces todos teníamos un apodo por el que éramos más conocidos, personal o familiar, en mi caso era esto último, y a mi no me importaba, es más, me gustaba, a fin de cuentas venía de mi abuelo, y de mi padre, realmente no podía imaginar una cosa mejor que parecerme a ellos, aunque solo fuera eso, y ése era nuestro escudo de armas, que los villanos también tenemos, no por nada nadie nace y crece sin brazos con los que defenderse, y si lo hay...mejor que hubiera visto la luz en la antigua Esparta.

Casi nadie me llama así ya, muy de vez en cuando, alguno que fue amigo en la infancia y veo menos que a Telecinco, me siento tan raro cuando lo hacen...como antes cuando me llamaban por mi nombre de pila. Cuando te encuentras con el pasado lejano es como si vieras a Enigma, el de Batman. Es difícil hallar la respuesta correcta si cada año que pasa no te deja más que interrogaciones vacías: ¿qué puedes responder? No le busques las vueltas a lo hecho porque te enredarás. Camina y olvida. O al menos inténtalo. O no, que para aconsejarnos ya están los que saben. A la mierda.

Conocí al Gato cuando ya estaba medio capado, lo mejor de su historia iba quedando atrás, tendría cerca de los 40 y era otra de nuestras moscas de bar, aunque un tanto sui generis, pues casi nunca bebía, pero esto tenía una explicación muy sencilla: se volvía loco con el alcohol. Nadie deja de beber para vivir más o para sentirse mejor. Quienes lo hacen es porque no les queda otra, es decir, o eso o la cárcel. Y lo peor de todo: sin recordar el porqué.

El Gato pasó algunos años en la jaula, creo que hubo hasta tiros, y al salir lo hizo más calmado, que no hay bicho viviente que prefiera vivir entre rejas, y menos un gato de la vida, de los callejeros, de esos imposibles de domesticar, o los acostumbras de pequeños o dalos por perdidos, pero todo es cuestión de tiempo: el hijo del gato más arrabalero podrá ser domado si es lo suficientemente pequeño, aunque eso no evitará que te suelte un arañazo de vez en cuando, lo lleva en la sangre, pero si sus descendientes continúan en las manos de sus domadores terminarán por perder la fiereza, ya no les será útil, al contrario, y dejarán de ser gatos para convertirse en muñecos, juguetes con pedigrí, y algunos dirán que los han mejorado, que hasta son capaces de tirar de la cadena después de cagar y de hacer el mono por una lata de comida, que algunos gatos también descienden del mono, aquí hasta Dios desciende del mono...lástima de gato.

Este del que os hablo no pasaba del metro sesenta y tenía un panzón que te incitaba a preguntarle a padre el porqué de su alias, "tendrías que verlo correr...y lo ágil que es", condiciones sine qua non para huir de la poli desde que el mundo es mundo, porque ese era su oficio, huidor de la poli, que por algo había sido un mangante especializado en los cepillos de las iglesias, se arrejuntó con una de las mujeres más horribles que he visto en mi vida, una limpiadora de la casa parroquial, vivían allí, no tenían hijos, creo, maldita memoria...qué fea era esa tía, Señor. A esta se la soltaba yo a esos que dicen que no hay mujer fea. Gilipollas.

La zurraba cuando bebía, al menos eso era lo que se decía, pero entonces el asunto funcionaba de diferente forma, además que el cura estaba al otro lado de la puerta, "resignación, hija mía" y tal...un tirón de orejas al gato malo por salvaje y "¿no sabrás algo del cepillo, hijo mío?" La mayoría de los curas no son más tontos y más inútiles porque no se entrenan.

Apenas sabía hablar, no sé qué coño le pasaba en la boca pero yo no le entendía, aunque no tardé mucho en dejar de necesitar intérpretes en la figura de mi padre, o mi tío, o Manolo...Paco apenas hablaba, solo estaba allí, sonrisa irónica, sonrisa de quién sabe quien tiene la llave del armario donde están las latillas de comida, café en su caso, "Paco, ves al mercao a por esto" le decía mi padre, y Paco cogía las cuatro perras e iba a eso. Y volvía. Un café. Un pito. Y al rincón. A seguir sonriendo.

Teníamos una máquina de tabaco, me hicieron el encargado de ella, aquello era una mina...y yo un minero honrado de veinte años. Nunca he tenido remedio.

Una tarde que no estaba el Lila (otra mosca de bar que andaba por allí de recadero, sección tabaco principalmente, paseíto al estanco, un cuarentón con fama de maricón y que perdía los papeles cuando alguien se lo insinuaba)  mi padre me dijo que le diera la morterada de billetes al Gato, eran veinte mil duros...

- "Paco...¿puedes ir al estanco a por tabaco?"
- "Ji"
- "Mira...esto es lo que tienes que traer..." y le dí un papel con los cartones que hacían falta y la suma final, sin errores, que otra cosa no pero siempre he sido cojonudo con las cuatro reglas de las Matemáticas, y después, uno por uno y sobre una mesa le conté la talegada...veinte mil duros. A veces no podía entender a mi padre.

Se fue, y no hubo minuto de mi reloj que no viera mientras preparaba las tapas de la tarde que estaba a punto de empezar...

Volvió con el tabaco y el cambio.

- "Dale un paquete. El que quiera" me dijo el viejo.

Los gatos, y los callejeros más que ninguno, saben quien tiene la llave del armario donde están las latillas...que se lo digan a las viejas que les llevan sus ofrendas al cementerio.

Subió en nuestro escalafón, el Lila gatilleaba demasiado, no era una auténtica mosca de bar, nunca lo fue, el Gato se le subió a la chepa y no tuvo güevos para quitárselo de encima, recuerdo como lo miraba cuando Paco no lo hacía...hasta que lo hacía. Y entonces su sonrisa era tan hiriente que hasta yo me avergonzaba. Ni os cuento la cara del pobre Lila...

Una noche de verano llegó borracho perdido, recuerdo que lo era porque se quedó en el ventanal que daba a la calle, jamás lo había visto así, mi padre le preguntó qué quería con una sonrisa, tranquilamente, nunca he visto nervioso a mi padre...Paco gruñó algo y mi viejo le puso un larios con cocacola. Uno que eran dos.

- "Estás jodío, Paco...¿quieres algo de comer?"
- "Ji"
- "Kufisto...ponle cuatro mejillones a Paco"

Se los puse...y vi una de de las cosas más alucinantes que he visto en mi vida.

Cogió el primero, y cuando atinó a llevárselo a la boca se lo comió entero, con concha y todo, ronchando, podías oírlo, "crunch, crunch, crunch...", mirándonos, los ojos vidriosos, "la madre que te parió, Paco..." dijo mi padre sonriendo. Tardó dos o tres minutos, echó un trago de su cubata y cogió el segundo, "crunch, crunch, crunch...", era el show de la noche, era la estrella de la noche, si el hijoputa de Vasile lo hubiera visto le habría extendido un contrato allí mismo...

Cuando finalmente se comió el cuarto, entre un silencio sepulcral, pidió otra copa, mi padre le puso una cerveza "y a casa, Paco"

Creí que se iba a comer al botellín.

Pero no, se lo bebió y le hizo caso a quien tenía la llave del armario donde estaban las latillas de la comida.

Y esta noche, cuando uno me ha preguntado si tenía mejillones, me he acordado de aquella mala bestia.

Y lo creáis o no le he echado de menos.

Uno acaba añorándolo todo.

Lo mejor siempre está por venir porque no puedes ir hacia atrás.

martes, 9 de octubre de 2012

NOSOTROS, LOS ORANGUTANES




En el último plano de la película se ve como cierra la puerta con cerrojo para arrodillarse, agachar la cabeza, juntar las manos y rezar; después, con los títulos de crédito, la cámara hace un picado por detrás y desde abajo, mostrándonoslo con las palmas de las manos elevadas hacia el cielo ante la multitud deseosa de escucharle.

Hubo una secta herética en los inicios del Cristianismo (no recuerdo el nombre) que promulgaba hundirse en el pecado para llegar a Dios, que no por encadenarte al palo mayor tendrás la seguridad de no caer en el abismo, al contrario, recordad el maravilloso cuento poeiano, y es que el Maelström, siendo terrible, no lo es tanto como para no olvidarlo alguna vez, porque vivir con miedo no es vida, aunque hacerlo sin él es propio de quienes la desprecian. Y eso tampoco es.

Una vez dentro hay que mirar alrededor e ir viendo quienes son los que caen y quienes se mantienen dentro del vórtice. Y encontrar la respuesta será lo que te dé una oportunidad para regresar a tierra firme, que ni somos peces ni somos pájaros, aunque algunas noches creamos que somos las dos cosas a la vez.

Yo he tenido mucha suerte, desde que nací, desde el primer momento, esto es algo que he dicho siempre y muy mal tendré que estar para no seguir manteniéndolo; creo que todo, hasta lo malo, tiene un sentido, una explicación, la puerta a una nueva pregunta que no necesita la respuesta correcta a la anterior para ser abierta, basta con haber llegado hasta ella pues ni ella misma te conoce como para cerrarte el paso, "has llegado aquí, es suficiente, pasa" Y sigues, porque quizá esa es la única respuesta, seguir hacia adelante, como los peones del Ajedrez, nunca para atrás, al igual que la Vida y el Tiempo, quizá alcances la octava fila y puedas transformarte en reina, ya que no rey, ¿pero qué es un rey si está solo? nada. Un rey, hasta el Rey, necesita más a los demás que estos a él, y me temo, me malicio, que antes que Rey fue peón. Pero de los que llegaron hasta el final, tan al final que ya no quedaban ni reyes y tuvo que autoproclamarse. ¿O le proclamaron? ¿puede la madera moverse sola, saber a qué casilla ir? ¿huevo o gallina? Estas no son preguntas para nosotros.

El jugador mueve la pieza y Dios mueve al jugador, que dijo uno.

Y ningún Campeón del Mundo lo ha sido jugando la Apertura Orangután.

Y casi todos han sido grandes entusiastas del Gambito de Dama, aceptado o declinado, cherchez la femme si no quieres que te den por culo, al menos en el Ajedrez, esa forma de masturbación mental, como dijo Fischer el Grande, que pasó de cualquier dama hasta que se dio cuenta que ya no podía ser el mejor; él, que siempre abrió de rey como todo buen misógino que se precie...dejó de pajearse y le hizo una hija a una japonesa cuarentona más fea que la primera noche de rehabilitación de un yonki.

Como Ozzy Osbourne, el que echa el cerrojo para arrodillarse y rezar antes de cada concierto, el que aparece ante sus fans con las manos unidas hacia el cielo, el mismo que esnifaba hormigas cuando no podía meterse más farlopa, decapitaba murciélagos vivos con la boca y untaba con su mierda las paredes de la habitación del hotel, el que estuvo a punto de matar a su mujer, totalmente ido después de despertar de un colocón tamaño Vesubio, "cuando lo vi entrar en el salón supe que no era mi marido", "ellos me lo han dicho...tienes que morir..."

Está limpio, se ha sacado el carnet de conducir después de 60 años, dos esposas, seis hijos y diez mil borracheras, "siempre tenía que estar pendiente de los demás para ir a cualquier sitio...conducir mi coche me da libertad...siempre quise hacerlo...uno debe empezar por quererse a sí mismo..."

O acabar, por lo menos.

Si juegas la Orangután debes tener cuidado con quien lo haces. Nunca se sabe todo de todos.

Y una vez dentro de los apuros de tiempo, del Maelström...calma.

Y fíjate en los que no se estrellan contra el fondo.

Y si Dios no te ha olvidado...sabrás el porqué.

Que quien mueve la pieza es quien mueve al jugador.

O eso nos parece a veces.

jueves, 4 de octubre de 2012

SUPERGARCÍA TENÍA RAZÓN




Era uno de esos tipos que ves por la calle y sientes ganas de pegarle una hostia, aunque sea la primera vez que lo veas.

Todavía más cuando tenías que fumártelo a diario, que no hace falta tener a alguien bajo el sobaco para entender aquello del espacio vital, simplemente con verlo es suficiente para hacerte mala sangre, "es una tontería...seguro que él pasa de nosotros...y es subnormal...pasa...pasa...no seas más tonto que él..." Pero no podías, sin querer lo veías, ahí, en la cresta de la ola, un capullo de ese calibre y la vida le sonreía, todo parecía irle bien...al contrario que a mi viejo, un hombre mil veces mejor y que tenía que sudar sangre y tragar sapos, culebras y tontos de los güevos para que a los suyos no les faltara de nada sin tener que ponerse rodilleras. Y jamás les faltó.

Nunca le oí decir una mala palabra de ese cáncer con jersey a la espalda, mi padre nunca fue de esos que purgan su mala sangre sobre las cabezas de los otros, más aún cuando había críos delante, los suyos, pero a veces yo lo veía mirando por la ventana, las manos sobre la cámara frigorífica, en silencio, aquellas tardes en las que éramos como aquellos nobles romanos muy venidos a menos ante las artimañas de los bárbaros, esos para quienes cualquier cosa es buena si lo es para ellos, y más aún si significa el mal del otro, sobretodo esto, que muchos son más felices no tanto por lo que tienen si no por lo que dejan de tener lo demás...y a mi me hervía la sangre.

No es que fuera el dueño de una de nuestras competencias, si así se le puede llamar a quien nada el mar con el Príncipe de Asturias como apoyo mientras tú tienes que apechugar con una patera, pero sí el factotum, el conseguidor, el que solo tenía una cosa clara: que te irá mejor chupándosela a quien tienes que chupársela cuando hay que chupársela.

Pasó el tiempo, también el espacio, y así dejamos de vernos: Polonia está a la vuelta de cuatro esquinas.

Una noche de sábado vino con su puta, acababa de separarse del malaje de su mujer, tal para cual, y tan educadamente como puede hacerlo el mismo que desearía verte debajo de un puente con aroma a perro muerto me pidió que le preparara unos cocktails, a lo que muy educadamente respondí que no, que yo no hacía eso, aunque me corté en decirle que todavía menos a un trasnochado cocainómano como él y a la zorra descompuesta que llevaba al lado, se quedó un tanto parado, si llega a preguntarme por mi padre lo hubiera estampado contra el grifo de la Mahou...se fueron después de pensarlo un momento, sin despedirse. Tampoco yo.

Y ahora me entero que su hijo mayor está caminito de Jerez, quisir...al hotel. A la trena.

Recuerdo que mi padre solía contar una anécdota:

Había un viejo en el bar que era como Tutankhamón a la Pirámide, ya os hablé de él hace algún tiempo, Victoriano...y cuando notaba mustio al mío le preguntaba el porqué, pues no era normal ver así a un hombre tan vital, y como había el suficiente respeto y confianza se lo contaba: que si esto, que si lo otro...y entonces Victoriano le decía "pero vamos a ver...¿cuantos hijos tienes?", "cinco", "¿y te ha salido alguno tonto?", "no", "¡PUES ENTONCES QUÉ COJONES ESTÁS DICIENDO!"

Sí, ninguno somos unas lumbreras, tampoco del Opus, pero como éramos tantos siempre había alguno para dar una o diez hostiejas al que estuviera saliéndose de madre y de padre, que bastante los jodíamos como para también delegar eso en ellos, y bien que mal ahí seguimos, cada uno a nuestra marcha, con nuestras cosas, con nuestras historias...

Pero ninguno hemos salido tan gilipollas como para acabar hecho un mierda de la vida teniéndolo todo en la mano de papi, ese que cuando se separó de mami compraba tu cariño con el dinero que tú te gastabas en drogas con los perroflautas de tus amiguitos, claro que tú solo tenías un hermanito demasiado pequeño como para cogerte por banda, darte dos buenas hostias y decirte qué cojones estás haciendo...

¿El dinero?

Para quien le haga falta.

Algunos solo necesitamos un par de buenas hostias.

De los buenos.

Y es que el tiempo y la caída de dientes (¡tan importantes para una buena mamada!) pone a cada uno en su sitio.

En su espacio vital

miércoles, 3 de octubre de 2012

MOSCAS TRES




Recordé el clásico de terror moderno al cogerla con las yemas de los dedos. Estoy seguro que si hubiera tenido los ojos de Goldblum me habría pedido que la aplastara, pero la dejé caer al suelo, regresó poco después, aún más molesta, todavía más despistada, era como si estuviera borracha, era como si estuviera pidiéndome que la matara.

Lo que más desea la mosca del otoño es que llegue pronto el invierno.

Pero todavía es temprano, o no demasiado tarde, aunque a veces las prórrogas son más un fastidio que un favor, que no está bien terminar esperando a alguien que te asesine, eso es algo tan triste como para desear no haber nacido: si ni tu peor enemigo quiere ya matarte...¿qué has hecho mal?  Demasiado débil como para merecer un matador.

Cambié de canal en cuanto llegué al bar, no soporto la actualidad, deberían colgar del palo más alto a todos los hermidas del mundo, puse el de Historia, "Cómo se formó el valle de Yosemite", no me gustó el nombre, tal que lo hubiera bautizado un border-line, los nombres de las cosas son demasiado importantes como para dejarlos en las manos del primero que se las encuentra.

Hablaban de millones de años como si no costaran, como haríamos nosotros si en lugar de años lo hiciéramos en nanosegundos, o nanomilésimas, o nanocasicero, supongo que el asunto es que cuanto más sepas, más mierda te sientas. A veces dan ganas de darle la razón a Millán-Astray. La Tierra como un grano de arena de todos los desiertos de ella y aún te quedas más corto que el del gato al agua, ese que se ve cuando habla. Y cuando no, también.

Después vinieron los extraterrestres, los que siempre hemos creído dioses, pero que nosotros hablemos de siempre no deja de ser un sarcasmo, al menos desde que a alguno le dio por escribir y dejar escrito que dos por dos siempre son cuatro, como si dos mil quinientos años fueran lo mismo que dos mil quinientos millones de años, como si el 4% del mileurista fuera igual que el 4% del puto Rey, como si ese tiempo no fuera el suficiente como para transformar el dos por dos en ciento treinta mil billones de billones, que aquí la única Ley es la del Tiempo, ¿y va a medirlo una mosca que ni siquiera sabe si sobrevivirá a su invierno?

No veo a la mía, ¿estará durmiendo?, ¿duermen las moscas?

A lo mejor ya está muerta.

De aburrimiento.

Eso te pasa por haber nacido tarde.