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jueves, 20 de septiembre de 2012

ODISEA DOS




Si es que no puede ser, joder...si es que uno no puede esperar nada bueno si lo primero que ve tras subir la rampa es uno de sus mayores cenizos, joder, un tipo que no sé qué coño le habré hecho pero que me mira como si le debiera dinero...¡anda y veste a la mierda!

Y mira que lo he pensao, "date la vuelta, Kufisto, déjalo para mañana...", la bici no podía con mi peso, las ruedas no tenían el aire suficiente, el mismo que le sobraba a la noche, que también es casualidad, hoy, precisamente hoy, "déjalo para mañana, Kufisto..."

Pie a tierra, bicicleta en lugar de perro, dos kilómetros de paseo hasta la gasolinera más próxima que disponga de surtidor de aire, que el hijoputa del gasolinero que tengo a 200 metros no da ni los buenos días, aún menos aire y agua, que de lo gratis no gasta el muy cabrón...en fin, la bici iba. De momento.

Me he puesto los cascos, "solo son veinte minutos", no es tanto, y acababa de comerme un sandwich de chorizo acompañado de un buen tercio de cerveza helada, estoy de vacaciones, coño, puedo hacerlo, chorizo y cerveza, aunque aquel pareciera de plástico, no sé qué le han hecho a los embutidos pero no son como los de antes, es como si no alimentaran, como si fueran un dibujo de los que se hacía Carpanta para comer, pero al menos saben a algo, a algo fuerte, como a vinagre, serán los potenciadores del sabor...¿pero qué mierdas de potenciador del sabor tienes que echarle a un chorizo que lo sea?. De todas formas me hubiera comido la bolsa entera, que uno ya tiene el gusto no se sabe donde, y visto lo que había de venir no me hubiera hecho mal...

Es miércoles, son las diez de la noche y aquí eso supone que todo dios está en sus casas o de camino, más bien esto último, coches yendo rápido hacia el refugio, uno no puede dejar la casa sola en estos días que por menos de ná te encuentras una hoja de desahucio a la vuelta, hay que volver deprisa, tenemos que aguantar, hermanos todos, corred, no os entretengáis, yo solo he salido un rato a terminar de solucionar un problema, estoy a punto de conseguirlo, el gato y la periquita se han quedado de guardia, no nos cogerán con vida, solo me falta arreglar la bici...y estoy a punto de conseguirlo dos años después.

En el camino he visto a un grupo de pre-puretas como yo jugando un partido de fútbito en el polideportivo municipal, barrigones la mayoría, otros no, calvos o en proceso unos cuantos, no les he oído, llevaba los cascos, no hace falta...he pensado el tiempo que hace desde mi última vez, quizá cuatro o cinco años después de más de diez, estuve una semana con dolores por todo el cuerpo, era portero, siempre fui portero, había que estar medio loco para ser portero, pero bastaron tres o cuatro estiradas por los suelos para no hacerlo más en el resto del partido, y aún con todo hubo secuelas, no volví, ya no era lo mío, como tampoco ya eran amigos míos quienes me pidieron les hiciera un favor, no sé porqué le hice, supongo que...nada. Ya no puedo jugar de portero, ya no tengo amigos para jugar un partido, ya no quiero partidos ni amigos, ya sé que nunca fui lo suficientemente bueno para destacar en ninguna de esas dos cosas. Y por eso ahora estoy más tranquilo. Sé feliz e intenta ser tú mismo, pero ante todo sé tú mismo (leído en un cuadro de Charlot del bar que patrocinaba nuestro equipo de fútbol cuando éramos chavales)

Alguna que otra pareja paseando, una vieja en bicicleta por delante de un viejo en bicicleta, aquella le hacía gestos, el viento apretaba, el viento aparece cuando menos te lo esperas, y entonces solo quieres estar en casa. Como cuando te encuentras con cualquier cosa que no esperas. Casi nunca es buena.

A lo lejos se veía la luz de la gasolinera, como el motel de Norman, se ha quedado tan sola que atemoriza aún estando encendida, una luz en la oscuridad es casi más inquietante que la oscuridad misma cuando hasta hace cuatro días aquello era casi una feria, la crisis, la maldita crisis cerró la nave nodriza, tan llena de vida, tan llena de historia que parece mentira que haya pasado...sí, es peor haber sido que no serlo nunca.

Un pequeño bar que está entre dos negocios de chinos anda de cierre, un viejo ayuda a un treintañero a recoger la terraza, un crío amontona las sillas, se hace tarde y ya no puede venir nadie que valga la pena, hay que cerrar e irse a casa, mañana será otro día, cuando los chinos abran sus grandes naves y el personal entre a comprar gilipolleces a precio de saldo para nosotros, de oro para ellos, que todo es según te cuesta, tal vez les sobre para un café, quizá una coca-cola, es un buen sitio para estar cuando lo haces entre medias de dos chinos. Al menos te comes las sobras. No es tiempo para más. No tenemos políticos para más.

Llego a la gasolinera (me doy cuenta que paso de pasado a presente, pero estoy cansado y he abierto el Johnnie hace un rato. No pidáis demasiado), están como cerrando, aunque bien pudiera ser que como no hay nadie lo imaginas, pero tampoco les debe quedar mucho, que todos tienen miedo, todavía más los gasolineros: estos no tienen tubos mágicos por donde decir que se ha ido toda la pasta.

Lleno de aire las ruedas, es increíble, increíble...lo he conseguido. Intento poner a cero el chisme que me dice la distancia recorrida, las calorías gastadas, la velocidad media, el tiempo, es una máquina estupenda pero no me obedece, no es culpa suya, no recuerdo las pulsaciones correctas, hace tanto tiempo..."mañana, Kufisto, mañana..."

Me monto en ella y doy pedales, soy feliz, pero no llego a los cincuenta metros cuando al cambiar de piñon oigo un CRASH que me deja seco, parado...lo he oído perfectamente a pesar del Communication breakdown, "ahora sí que la he jodido...la jodí...la jodí..."

Bajo, tres radios reventados, no me lo puedo creer, me dan ganas de llorar, ¿QUÉ HE HECHO MAL?, aquello no anda, no hay manera, estoy tirado, estoy tirado en mitad de un vendaval y con un maldito muerto que llevarme a casa...tan lejos...

Regreso arrastrando la bicicleta a la gasolinera sin saber a qué, el tipo está mirando los contadores, es un oso que se operó de fimosis con cuarenta y tantos, que se lo oí decir en mi bar al médico que le iba a echar mano al pijo, a mi siempre me pareció un poco marica, la verdad, por mucha mujer y par de hijos que tenga...

- "Oye, por favor...¿no tendrás unos alicates...o algo así...para quitar unos radios de mi bicicleta?"

Me mira, me reconoce

- "Sí, hombre...pero sabrás que te vas a cargar la rueda"
- "Es igual"

Me da unos pequeños, pienso que se cachondea de mi, siempre fue muy graciosete, la tiro al suelo y empiezo a retorcer esos putos hierros, o aluminios, o la mierda que sean de lo que están hechos, otra vez a sudar como mil cerdos, otra vez a cagar, a cagarme, a cagarme en todo lo que pueda imaginar...me cuesta un güevo y la yema del otro, en el caso de que todavía ande por ahí, es difícil con esa mierda de alicates, pero no es momento de ponerse borde, cada vez hay menos momentos para ponerse borde, cada vez estás más cerca de pensar que todo lo borde es un error, cuando quizá el error es que cada vez puedes ser menos borde...

Llegan algunos clientes de última hora, nenas que piden lleno, puedo ver sus miradas sin verlas, solo soy un desgraciao con unos alicates y una Orbea, "la que siempre se estropea", no es que rompa a sudar, es que yo soy el Sudor...

Consigo romper los tres jodidos radios, esperando no sé qué, "tal vez ahora...", le devuelvo la mierda de alicates al oso gay y hago la intentona: clavado. No hay manera. No sé como coño he montado la rueda para conseguir eso, pero algo no va bien, que me fijo y veo cosas que me hacen dudar, siempre las dudas, siempre la jena de las dudas...

La levanto por el sillín y echo a andar con mi perro metálico, mudo y cojo, es un verdadero suplicio, esto le pasa a un cura y se caga en Dios, paro junto a un súper, junto a su luz, última intentona, le echo mano a la cadena, me pringo de grasa, el sudor me quita los cascos, no hay manera, no hay manera...tienes que ir así hasta tu casa, Kufisto...ni pienso en dejarla ahí tirada. No puedo pensar...

Vencido, hago lo que puedo hacer, arrastrarla, me pongo los cascos aunque ya no oigo nada, dos chicas del súper van delante de mi, vuelven a casa, supongo que hablando de sus novios, o del cabrón del encargao, o de las vacaciones, o de lo que sea...pero de algo, estas chicas son de las que tienen que hablar cuando andan. Por eso nunca van solas, no por el miedo.

Ahora sí, de verdad, la última, más grasa, soy el hombre que suda en el viento, a ver...¡SÍ, AHORA...! Diez metros. Estoy a punto de poner mis dientes en el Paseo de la Fama de los Mierdas.

Abandono toda esperanza, solo tengo que llegar a casa, como sea, y es en ese momento, al darte cuenta de que no hay otra manera, que no hay solución, cuando coges tu marcha, por mala que sea, y llegas a tu destino sin darte cuenta. La resignación es la señora que saca lo mejor que nos va quedando.

Adelanto a las chicas como lo hubiera hecho Senna a Vettel, y cuando al fin, llego a la puerta de la cochera, de mi cochera, me doy cuenta que estaba oyendo esta canción, y pienso que a veces te gusta lo que nunca te ha gustado.

Solo es necesario que sea la coda de un mal camino. ¿O no tan malo?:





8 comentarios:

  1. Estas que lo tiras: tres entradas en pocas horas.

    Por lo que veo, menuda odisea con la maldita bici. Te iria mejor ir en coche... oficial, claro. Ahi si que no sudarias aunque quisieras.

    El tema de Twin Peaks siempre me gusto. Este Lynch siempre estuvo como una chota.

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    1. Pero también hizo cosas como "El hombre elefante" o "Una historia verdadera", no como otras locazas estupendísimas

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    2. A mi siempre me gustaron "Carretera Perdida" y "Mulholland Drive" y en menor medida "Terciopelo Azul".

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    3. No es mi rollo, Sergio, y no creo que Lynch sea tan potente visualmente, al menos en lo que a mi me gusta, aunque quizá sí en lo que no: la gente. Ahí sí se parece a Almodóvar.

      Y "Terciopelo Azul" siempre me ha parecido llena de aire, aunque aprovecha bien a Isabella: ese es su columpio.

      Pero cuando se pone a hacer lo que me gusta sabe hacerlo bien

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    4. Sí, la Rosellini está bastante bien ahí...

      Un saludo.

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    5. Fantastique!...

      Parece una bruja, parece chica de "Eyes wide shut"...

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  2. Me has recordado al gran Pkdor y sus hazañas al hacer deporte, como cuando se lesionó yendo en bicicleta.

    Ahh las bicis, muchos años he ido al curro en esos artefactos. Ahora curro mas lejos, y pasando, en coche, que para algo me saque el carnet de conducir llegando a los 40 casi.

    Ahora odio a los bicicleteros, en especial a las mañanas, donde de riguroso negro-ninja se cuelan por rotondas, saltan semaforos e ignoran cedas sin llevar un puto reflectante o luz.

    Y encima en mi calle han quitado el doble sentido por meter un bicicarril. Les odio.


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    1. Grande Pkdor, yo también lo recordé mientras escribía.

      Los bikers (que no ciclistas, Ogro mío, que estás más pasao que servidora) negro-ninja (JAAAARRRLLL) deberían estar prohibidos por la Consti, esa mala puta.

      Odiamos semejantemente, amigo mío. Y el odio es un buen pegamento.

      Saludos, camarada

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