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jueves, 27 de diciembre de 2012

JODEEERRR...




No sabes el frío que hace hasta que sales a la calle. Y entonces es demasiado tarde.

Te pones el gorro, metes las manos en los bolsillos y aprietas el paso, "esto es cosa de un momento...solo hay que entrar en calor", pero no hace tanto que te levantaste de la cama aunque llevaras casi dos horas despierto, todavía es temprano, todavía el sol está bajo, invisible por la espesa niebla, que la luz solo es su sombra: tú quieres verlo.

No llegas a la mitad de tu camino cuando decides regresar a casa. No hay manera, el frío solo te permite sentir frío, pero recuerdas cuando no hace tanto te venías arriba y decías "¿ah, sí? ¿esas tenemos? PUES HOY EL DOBLE", y acababas entrando en calor, ¡vaya que si acababas!, aún a costa de que te cogiera el resfriado. Pero hoy vuelves a casa.

Enchufas el brasero, te echas una manta y pillas el libro que dejaste ayer sobre el sofá, "vamos a darle una oportunidad", y cuando apenas te quedan diez páginas para acabar el segundo y último relato notas que el sueño vuelve a vencerte, que no hay nada mejor para dormir como sentir calor cuando tienes frío, más aún si te ayuda uno de esos libros, y piensas sino será mejor hacerlo en tu cama, donde hay que hacerlo, y durante ese breve intervalo en el que vuelves a ponerte pijama y despertador sientes desperezarte, "no...espera un poquito...", y te metes, y te arropas, y cierras los ojos, y ya no parece tan cerca aunque sigues viéndolo, "espera...espera", y media hora después te despiertas porque recuerdas el sueño, otro mal sueño...no es bueno saber que has dormido porque recuerdas lo soñado. Aunque solo sean quince minutos.

Comes algo, está bueno, terminas el libro y acabas igual o casi que cuando lo empezaste, "¿y este tío es un inmortal de la Literatura?", haces tiempo perdiéndolo mientras miras cosas en el ordenador, y después te duchas y vas a trabajar.

Entras bien, ya se ve el sol, cielo azul, "buenos días", "buenos días", a la faena, a rematar el trabajo que empezaste anoche, y van llegando los clientes, los de todos los días, y bueno, es lo que hay y tú lo haces lo mejor que puedes, y la mañana no va mal y aún parece que la media tarde irá mejor, pero entonces un imprevisto amaga con dar, y termina dando, que los nervios no son buenos ni para bailar tecno, por no hablar de los años y su impepinable paso, y otra vez como tantas otras veces, otra vez discutiendo con quien debiera ser el último por no hacerlo con los primeros, y el mediodía termina sin estos ni aquel, todos enfadados, y te cagas en Alá y su puta madre al tiempo que limpias las huellas de todos en forma de basura.

La tarde marcha, funciona la oferta, gente joven, muy joven, niñas guapas, muy guapas, pero solo eso. Café y copa, café y copa, café y copa...vuelven aquellos, cubalibres y más cubalibres, por un momento, durante un par de horas, eres la puta máquina que fuiste, y al calmarse la cosa te quedas un tanto descolocado, quiero más, ¡venga, coño!, pero no hay más, o no de esa manera, hay que bajar marchas...y no es bueno bajar a sesenta cuando has ido a doscientos cincuenta. Y todavía hay carretera y gasolina para hacerlo.

Terminas deseándolo, te largas casi a la carrera, casi harto, como casi siempre, cansado y hambriento, pero recuerdas que te queda una última cosa, un último servicio, hay que ir a comprar el material para volver a hacer lo de ayer para mañana, que hay cosas que están mejor si las dejas reposar una noche, en verdad todo iría mejor si lo dejáramos reposar una noche...

Directo a la pescadería, carrito de mano, esquivando gente que te ve menos que a un bote de tomate frito, como tú, quizá no tanto, tú eres escritor, tú a veces ves, y es entonces, al ver a todos estos, cuando decides que hoy escribirás algo que merezca la pena, algo bueno, no como aquel inmortal...

Compras lo tuyo y no has visto a nadie que merezca cualquier pena, excepto el honesto pescadero, y mientras le pagas a la fea esclava de turno piensas si no será hoy la noche adecuada para jugarte una múltiple de siete en la Primitiva que te salvoconduzca al soñado Polo, al del Norte, aunque tampoco le harías ascos al del Sur, esa isla Decepción...

o al menos lo suficiente como para no tener que ver a nadie.

Demasiada gente buscando algo parecido, demasiada...no hay tiempo que perder, no te gusta perder el tiempo nada más que a tu manera. A casa, Doroteo.

Ya pueden caer chuzos de punta mañana, ya...QUE HARÁS EL DOBLE.

Y ahora a por el marmitako.





lunes, 17 de diciembre de 2012

TRES GORDAS




La noche del sábado pasado, poco antes de dar inicio al tradicional castigo hepático, estaba navegando con el móvil a cuenta de algún incauto vecino del bar cuando di con una noticia de esas que por estrafalarias solo pueden ser ciertas, que a nadie se le ocurre inventar una mentira pudiendo copiar la realidad, porque de eso se trata la mayoría de las veces: no se miente más porque es más cómodo decir la verdad. Y por esta razón alguien avezado siempre nos pillará cuando intentemos mentir para salir de un apuro, aunque no nos lo revele, bastará con verle. La mentira tiene las patas cortas cuando no las has ejercitado lo suficiente, pero en caso contrario...no alcanzas a ver ni los tobillos.

He de reconocer que siempre me han gustado esa clase de noticias, mejor cuanto más extrañas; recuerdo un periódico de hace años, Noticias del Mundo, o algo así, que estaba lleno de ellas, de mentiras, pero tan burdas que me hacían gracia, que para el humor también soy de brocha gorda (a excepción de los Marx y algún otro, claro, pero con estos rompieron el molde, aunque tampoco pintaban con pincel, precisamente...)

Quizá sea por esto, por mi querencia hacia lo evidente, que rehuyo toda fuente de información seria, es decir, proveniente de grandes periódicos, grandes cadenas de televisión, grandes radios y grandes lo que sean...si lo son, es por algo, es porque saben. Y ese algo me mosquea que te cagas: los megáfonos solo se conectan cuando quien te lo presta sabe que no harás mal uso de él. ¡Y ay de quién se le ocurra lo contrario...! lo menos es que te lo apaguen para mandarte a necrológicas, o a recoger los anuncios de las putas, y lo más...bastará con la cabeza de un ratón sobre tu cama del pisito donde duermen tus hijos. Y si no los tienes no pasa nada: recuerda aquello que cantaba la Simone, la de aquel anuncio, sí...no te pases que ni eso.

En fin, pero hoy no se trata de mi conspiranoia, eso para otro día, o para nunca, ¡quién sabe!, estoy convencido de ello y como dijo Poe quien está convencido no necesita convencer. Hoy vengo a hablar de las tres gordas que comieron en un restaurante de comida rápida en Los Ángeles, California, USA, El Imperio.

Parece ser que al pedir la cuenta de la bazofia que habían devorado vieron en un extremo del ticket que se referían a ellas como lo que eran a simple vista, a brochazo limpio, es decir, unas gordasssss, fat girls, rezaba en la fotografía de la dolorosa que encabezaba la noticia, y claro, se armó el follón, el belén, el pifostio y el sursum corda, "que vale que una esté gorda, vale que sepa que los demás piensan que estoy gorda, ¡pero que encima me lo restrieguen! eso es completamente inaceptable, eso es una humillación intolerable, por mucho que el encargado quisiera engatusarnos con una rebaja del 50 %, eso merece...eso merece...eso merece...¡ya está! ¡lo colgamos en Facebook!" Ahhh, la Red de redes, ese gran invento para pornografiar al mundo entero, conocer amig@s imaginarios...y bajarte música y pelis. Y jugar on-line, con un par.

Evidentemente la reacción no se ha hecho esperar, miles de comentarios apoyándolas y pidiendo el boicot hacia la empresa, y tanto ha sido el eco, tan grande se ha hecho el bolón, que los jefes del negocio han publicado una disculpa pública en su página de Facebook, informando del fulminante despido del malhadado camarero, un compadre, quien sin duda por las prisas y el ajetreo olvidó borrar del infernal ordenador aquel re-bautismo, cosas que pasan, quizá andaba de resaca, o a punto de largarse con sus colegas de fiesta, o pensando en sus trampas...pobre hombre.

Hace muchos años, cuando me hacía una terraza de veinticinco mesas, hubiera sido capaz al final de la noche de responder a la pregunta de qué había tomado tal o cual con solo enseñarme su fotografía, porque uno no conoce el nombre de todo el mundo y uno no tenía numeradas sus mesas porque eso, aquí, es una gilipollez, que la mayoría del personal coge y dispone a su gusto, como si estuvieran en su puta casa, "¿ponemos dos mesas juntas?", "pon tres, que estemos cómodos", "pero mejor allí, que corre más el aire" Al llegar el jaleo eso se convertía en un infierno, tó dios voceando, gritando, y ¡chico! va, ¡chico! viene...me cago en todas sus putas madres.

- "¿Qué te ha pedido este, Kufisto?"
- "Ah, sí, ese hijoputa...dos cervezas, un montado de lomo con tomate restregao que me ha devuelto dos veces porque decía que estaba poco hecho, un café descafeinado de máquina con leche templada (que después han vuelto a calentar) en taza grande y dos de sacarina, y un J/B con coca-cola en copa de balón y con mucho hielo"
- "¿Y esta?"
- "Menuda zorra...un jodido vino blanco que han sido tres, está picao, tú coño sí que está picao, guarra, y tráeme otra tapa que esta no me gusta, ¿pero qué te crees? ¿qué estas en el País Vasco donde COBRAN más por la tapa que por la bebida, o qué? la puta madre que la parió..."

Y no me habría equivocado.

El camarero, el bueno, tiene memoria fotográfica, no se le pasa una, podría cantar la cuenta viendo las caras de los clientes, pero no lo hace porque eso es una pérdida de tiempo, además de molesto, y entonces, mientras le sirven la comanda, va apuntando y sumando para tenerla lista al momento, y si no sabe el nombre de ninguno tiene que bautizarlo, nada más, y como en esos momentos los segundos son tan valiosos como en la F1 escribe lo primero que le viene a la cabeza: Caraflán, Tetas Gordas, Tres viejas, Caramierda, Imbécil, Gominolo, Pintarrajeá, Caraestaca, Mongólico...y sabe quien es quien.

Claro que yo no trabajaba con ordenadores, esos traidores, lo mío era una libretilla, mi libretilla...y esa solo la veía y la entendía yo.

Il tempo cambia que le musita Michael a su Mamma la última vez que lo vemos hablar con ella...

¡Pero cuanta mala leche hay en el mundo, Señor!


sábado, 15 de diciembre de 2012

CATALUÑA Y EL JABÓN




Todo ha empezado por una botella de ginebra.

- "¿Y esta?" No la conocía, baja de forma, como la Hendrick´x, blanco satenado, tapón negro, de tacto extraño, como rugoso, como si fuera algún tipo de plástico en lugar de cristal, los ecologiconoicos acabarán por conseguir su sueño: que nos suiciden en masa...¿Atlantic Galician Gin?

¿Atlantic Galician Gin?

En la etiqueta trasera venía escrito un párrafo en tres idiomas diferentes, como una piedra de Rosetta de la Pradera, en letra inclinada, pretenciosa, primero en gallego, ¡cómo no!, después en español y por último en inglés.

Y como yo soy español aunque no juegue la Selección, he leído el del medio.

Nada del otro jueves, la historia de siempre, que si tierra celta y patatín, patatán, que si las semillas de esto, eso y aquello...artesanalmente...tierra generosa...aromas a nosequé...todavía no he encontrado una que no huela tan mal como para no mezclarla con algo. Quizá la Martin Miller´s, sí...esa ginebra sí que es diferente. Y buena. La mejor.

Y como era de esperar, la palabra España no aparecía por ningún sitio; es más, en el mapamundi punteado sobre el texto no señalaban nuestro país, sino que muy cuidadosamente aparecía resaltada Galicia, ese eterno faro de la Historia Universal.

Por curiosidad he mirado algunas de las decenas de ginebras que tenemos. De un tiempo a esta parte es lo que más se bebe y con muchísima diferencia: inglesas "England", francesas "France", islandesas "Iceland", húngaras "Hungary"...salvo la concesión a la lengua del Imperio todas llevaban el nombre de su país y su pequeña banderita. Me he acordado de la Mare, la catalana, esa que dice llevar aceite de oliva, tomillo, romero, creo que esencia virgen de tomates salvajes...vamos, una ensalada, pero no la tenía. Aunque no creo que vista la rojigüalda, no...

- "Mirad qué ginebra..." les he dicho a los dos que me acompañaban en otra tarde desierta. Ni Navidá ni ná.

- "¿No os parece una paletez?"
- "¿El qué?"

Pues lo arriba contado.

Y como también era de esperar, uno de ellos enseguida ha saltado a la contra, un tipo al que aprecio y respeto pero que es imposible, es el ciudadano perfecto, el sueño de nuestros milnovecientosochentaycuatro, de los apóstoles del Mundo Feliz, siempre que se proclamen de izquierdas, claro, sino no...

- "Ya estás..."
- "¿Cómo que ya estoy?"
- "Pues que sí, que tienes parte de razón, es un tanto ridículo, pero tampoco es para tanto"
- "Pero si yo no digo ná, a mi me suda la polla, solo que es curioso...Y DE PALETOS"

Y entonces, maldita sea, he recordado una vez que le pedí a la charcutera me pusiera esto y aquello, "¿de qué marca?", "cualquiera que no sea catalana", porque sí, porque me salió así, porque estaba, estoy y estaré hasta los cojones de los nacionalistas catalanes, y esa tarde aún más, ella se sonrió, como si no fuera el primero que se lo decía y me puso lo que quiso, que tampoco le pedí que me enseñara la etiqueta, ¡coño ya!, una vez, una jodida vez...yo no puedo entretenerme en esas cosas. No tengo constancia para nada que no sea ir tirando.

- "¡Pues muy mal hecho! ¡le faltaste al respeto!"
- "¿Yo? ¿A quién?"
- "¡A la chica...imagina que es catalana!"
- "¿Y eso qué coño tiene que ver? ¿En La Mancha? ¿Una catalana? ¡No me jodas! Ejercí mi derecho a comprar lo que me salga de la punta del nabo...que le falté al respeto...me cago en Dios..."
- "¡Sí, Kufisto, se lo faltaste!, ¿qué ganas tú con eso, a ver?"
- "¡PERO DE QUÉ COJONES ME ESTÁS HABLANDO!...¡SON ELLOS QUIENES ME FALTAN AL RESPETO CON SU CONTINUO DESPRECIO, CON SU TOCAPELOTEO...ME TIENEN HASTA LOS MISMÍSIMOS COJONES...QUE SE LARGUEN, QUE SE LARGUEN DE UNA PUTA VEZ...! que le he faltado al respeto, me cago en Dios...¡¡¡YO NO LE FALTO AL RESPETO A NADIE QUE NO ME LO FALTE A MI PRIMERO!!! ¡¡¡JODER!!!"

Como no me habrá visto que ha templado gaitas...por primera vez.

No sé, llevo un par de semanas bastante chungas, la verdad, yo no me lío con esas cosas, paso, por uno me entra y por otro me sale, pero cuando encima ha intentado que me sintiera culpable...que me he puesto negro, vaya.

Y poco después ha aparecido uno de verdad, el mejor, Habib, ya os he hablado de él otras veces, yo todavía estaba de mala leche por el amago de discusión, por una gilipollez, con un amigo...

En fin, que ha llegado Habib y hemos estado hablando un rato, más bien él, yo no tenía muchas ganas, pero un amigo es un amigo y tal...hasta que me he dado cuenta de que tenía los ojos casi llenos de agua.

Se va, esta vez sí, el 25, a su país, a Senegal, con su mujer, sus tres hijos y su madre, la que le llama para preguntarle qué pasa que ya no les manda dinero, que si está con mala gente, dándose a la bebida, o a las mujeres, o a las drogas, o al cristianismo...

- "No puedo má, Kufi...sempre vuelta a la cabesa...no puedo dolmí...anoche, onse, a la cama...hata la sinco...a la siete en pie...no tengo dinelo...no hay...findesemana, vente euro...nada...comida...alquilé...lus...agua...no puedo mandá nada, Kufi...nada. No ayuda. Nada. Me voy...el 25...do, tre mese en mi paí y depué a Fransia, Bégica, Italia, Alemania...si en sinco o sei mese no encuentro nada me vuelvo a mi paí y molvido de Europa, Kufi..."

Y me he acordado de los putos moros y sus jodidas mujeres-conejos, pero claro, son primos del yerno de Urdanga, ese que mató a su hermano y ha traicionado hasta a su padre, ese que se lo lleva crudo del crudo, el de las putas medallas y los jodidos collares...¡preguntadles a los negros musulmanes qué piensan de sus hermanos moros!

Los negros son a los moros como nosotros a los judíos. Mierda.

Un chaval como una montaña de grande y la inocencia de un niño...se va porque no quiere hacer trampas pudiendo hacerlas: solo tendría que hacer lo que su madre cree que hace.

Cágon Dios que también a mis ojos ha venido el agua...pero tampoco ha caído.

Me ha pedido que le consiga la receta del jabón para hacerlo en su país, "gente tiene que limpíase...era un palo sempre en el mimo sentido..." Se la escribiré en letras de molde, no tengo impresora, ya le he dado una vuelta a la Red mientras trabajaba...bueno, estaba detrás de la puta barra, porque vaya desastre...vaya desastre...

Agua, aceite usado y sosa caústica. Como nuestros abuelos. Como nuestros hijos.

Al cerrar el bar llovía como si alguien estuviera tirando la ceniza de su canuto sobre todos nosotros.

Era tan bonito...


miércoles, 12 de diciembre de 2012

A NIGHT IN VILLABAJO




Os juro que en bastantes momentos de mi vida hubiera preferido hacer cualquier cosa antes que ir a determinados sitios. No sé...subir y bajar persianas, por ejemplo, pero resulta deprimente haber malgastado tanto de tu tiempo haciendo cosas que no solo no te gustaban, sino que no eran absolutamente necesarias. Ni medianamente.

La inmensa mayoría vivimos en función de los demás, en una relación doy-recibo basada antes en el temor a quedarte fuera y solo que en la generosidad, como el ratón que no abandona su jaula porque la salida suelta una sacudida eléctrica, mejor dentro y vivo, mantenido, que fuera pero muerto, eso lo saben hasta los malditos roedores, pero lo que no saben es que la descarga no es suficiente para matarlos, no es necesario: basta con el temor para preferir las rejas a la libertad.

Con el amor pasa algo parecido, durante algún tiempo todo está bien, ni miras donde está la salida, pero poco a poco (como pasan todas las cosas humanas) va transformándose en algo distinto, ya no es lo mismo, y aunque todavía sea soportable y te engañes con un millón de frases hechas, lo único cierto es que nada volverá a ser como al principio y que la cuesta abajo ha dado inicio. Y entonces miras de reojo la salida, por instinto, todavía casi inconscientemente...mientras tu tiempo continua contando al mismo ritmo que cuando no mirabas los relojes; por eso se te hace más largo: no hay como reparar en algo para darle vida propia.

Una pareja saludable, que aún se quiere, debe estar más tiempo separada que junta, y no por buscar otros abrevaderos, sino para no agotar el común al estilo del que bebe sin ganas, por puro aburrimiento, porque no cuesta ningún esfuerzo.

No es necesario (aunque sí recomendable, digan lo que digan) compartir parecidas aficiones, pero lo que sí es esencial, imprescindible, es no atosigar a la otra parte con tus gustos, porque no hay nada más estúpidamente egoísta que hacer lo que quieres con quien no quiere hacerlo. Hazlo, pero tú solo.

Por esto, cuando ella me dijo que teníamos que ir a ver a los Camela, me dio un vuelco el estómago, "¿pero qué coño hago yo viendo a esa gente?", ella sabía que no me gustaban aunque los escucháramos y cantáramos sus canciones, colocado, por supuesto, que si no de qué...

- "¿Y no podéis ir vosotras dos?"

Mohín. Mal rollo. Morros. Mirada.

- "Vale, vale..."

La puerta estaba abriéndose...pero todavía no lo suficiente para mi. Siempre he sido demasiado gordo para según qué puertas. O puede que las vea desde demasiado lejos.

Era en un pueblo cercano, rival, de esos de odio eterno a causa de no sé qué agravio, rencores de pueblerinos, bestiales, salvajes, australopitecos...cosas de pueblos. Pero mejor no decir de donde eres.

Había bastante gente, o eso me pareció, pero si se trata de gente más de diez son multitud, al menos para mi, y si son de esa clase de gente, de l@s camelistas, ni medio. El Infierno. El Puto Infierno.

Vi la barra y me acoplé en una esquina, "vamos a ver todo esto" dijeron, y se fueron con sus copas mientras yo pedía la segunda a un poligonero que sería incapaz de hacer el cubo de 3, pero que estaba cañón según la opinión de las arrabaleras sudorosas de chocolate y vainilla que se acercaban en manadas a pedirle copas, "estupendo", me hinché a ver tetas y culos. Genial. "Ponme otra", "esto está lleno de golfingers", "tómate una".

Regresaron las mías, al menos una de ellas, "¡¡¡VENGA, VAMOS A PILLAR SITIO, NO TE QUEDES AHÍ PARADO!!!" Y me fui a donde me llevaran no sin antes pedir un cubalibre en el vaso más grande que tuvieran.

El sitio era bastante grande, un tiatro monicipal o algo así, al aire libre, que era verano y aunque de noche hacía un caloruzo de tres pares de cojones, así que a pesar de todo el personal que por allí corría dando alaridos uno se podía mover con cierta facilidad. Vi unas sillas de plástico a un lado, "¿y por qué no nos sentamos allí?" aventuré, y viendo ellas la marabunta de adolescentes que copaban la parte frontal del escenario accedieron a mi ruego no sin un gesto de desilusión, "¡LUEGO NOS METEMOS DENTRO, VANE!"

Nos sentamos, solos al principio, pero poco a poco fueron llegando gitanos y gitanas, jóvenes y mayores, niños y abuelos, todos juntos, más gritos, más escándalo, luego supe que eran familiares de los Camela, me lo dijo una vieja a la que no recuerdo si llegué a ver haciendo ganchillo o lo soñé, pero entre tanto alcohol y tanta grifa hubo un instante en el que me subí a mi nube para no bajar hasta el mediodía siguiente...

- "¡¡¡VAMOS ADENTRO, KUFIS...VAMOS A BAILAR!!!"

Y pallá que me fui, hasta donde pudimos, la cosa estaba en el clímax, las viejas canciones y todo eso. Y en una de esas alguien pisó a un idiota, un genuino ejemplar de paleto, joven y grande, arreglao y bien peinao, en la feria de su pueblo...y se mosqueó y no nos liamos a hostias porque nos separaron nuestras hembras.

- "¡¿PERO DONDE COÑO TE CREES QUE ESTÁS, GILIPOLLAS, ESTO ES UN PUTO CONCIERTO...SI NO QUIERES QUE TE PISEN NO ENTRES!?"

Menudo mamón, como para ir a uno de los Def-Con 2.

Terminó y volvimos a nuestro pueblo, aunque no con el mismo conductor que a la ida, por supuesto.

Y por darle gusto a ella, a mi chica, a mi golfinger, a mi hembra, a mi futura ex-pesadilla me pillé un pedo que me tuvo tres días más muerto que vivo y estuve a punto de perder la cabeza en las manos de un paletón.

Por hacer lo que no quieres cuando la otra parte quiere.

Tiempo después quiso la puerta que yo no quería y se largó.

Y ahí sigo, dentro, esperando no sé qué...

Tendría que sacar la cabeza y mirar por ahí...¿pero y si cae la guillotina?

A lo mejor habría de hacer como Homer cuando lo del riñón para su viejo...

¡¡¡YYYYAAAARRRRRGGGGHHHHH!!!

¿Para donarlo...o escapar?


lunes, 10 de diciembre de 2012

ERA ASÍ, NO ESTABA SUCIA




- "¿Qué coño le pasa a esto...?"

Y te levantabas para mirar si la aguja del toca-discos tenía pelusilla, o polvillo, o cualquier otra chuminá, que los vinilos eran muy delicados, no como los cedés, que son prácticamente indestructibles. Y además ahuyentan a los pájaros...¡ay, del destino de la cultura en las manos equivocadas! Como limpiarte el culo con un ejemplar del Quijote. Alguno lo habrá hecho. Seguro.

Era finales de 1991 y el Achtung Baby! fue el primer disco de U2 que compré en su lanzamiento, apenas llevaba unos meses siguiéndolos, colgadísimo del Joshua, por supuesto, un elepé histórico y...peligroso porque pudo haberles pasado lo mismo que a AC/DC. Pero se reinventaron. Y dieron en el centro de la diana, aunque eso fue algo que la inmensa mayoría supimos tiempo después.

De primeras no le gustó a nadie, quisir, a nadie que conociera, aquellos no eran los U2, se hablaba de traición, de su fin, de tremenda metedura de pata...los fanzines de los fanáticos echaban humo, se cagaban en Bono y su puta madre, ¿y qué era eso de que ya no tocaran Bad en directo, o solo una parte?. SACRILEGIO. La fidelidad hacia algo supone que pierdas la perspectiva correcta; por esto, cuando el ídolo cambia antes que tú, no lo entiendes y dices que ya no es lo que era, o que se ha vendido por un puñado de dólares, o mil patochadas más...y no. Tú no eres el dueño del creador, sino el pagano de su trabajo. Y el que paga solo tiene razón cuando tiene razón.

No era este el caso.

Los U2 de aquellos años estaban en la cima del negocio musical, donde todavía siguen, por otra parte, pero vistas las cosas desde la distancia no es difícil darse cuenta de que les faltaba algo para ser tomados en serio, para alcanzar el último escalón, y ese algo no era otra cosa que dar a conocer algo inesperado y bueno, y si no nuevo, que lo pareciera. Y ese último empujón se lo dio el Achtung.

Por entonces yo leía el Popular 1, una magnífica revista musical, y recuerdo que sacaron un monográfico sobre el disco en el que lo ponían por las nubes y más allá, al nivel (en comparativa a la importancia que iba a tener en su carrera) del White Album de los Beatles y algún que otro legendario más; y creo recordar que quien afirmaba tal cosa era Julián Ruiz. Y bien que me jode reconocerlo...pero tuvo razón desde el primer momento.

La cosa era sencilla: no sonaba a U2 porque los viejos U2 estaban muertos, al igual que los viejos Kufistos o los viejos de entre vosotros que tengáis dos dedos de frente. La vida te cambia, y si no es así mejor deja de leer esto y ponte un episodio de Punto Farlopa: seguro que no te defraudarán.

Los chicos de Bono al fin se habían dado cuenta de que no podían cambiar el mundo, de verdad, y se aplicaron el cuento de aquella memorable frase hewsoniana en "Rejoice", del October, su otro gran trabajo (aunque esta sea una apreciación muy personal y que desarrollaré si llega la ocasión):

No puedo cambiar el mundo...pero puedo cambiar el mundo que hay dentro de mi...

La gira anterior, la del Rattle, la primera como campeones del mundo, la primera defensa del título, los llevó hasta la extenuación, como no podía ser de otra manera. Conocieron mundo, conocieron gente y conocieron cosas solo reservadas a cuatro elegidos, y una vez conocidas se dieron cuenta de algo importante: que la esperanza, mejor cuanto más lejos. Conocer es el primer paso hacia la desesperanza.

Y parieron el Achtung Baby!

Es un disco oscuro, luminoso, trágico, sexual, introspectivo, drogológico, desesperado...y veintipico años después sigue sonando bien, contemporáneo, nada menos que todo un clásico.

Para cuando los vi en el 93, en el Calderón, yo ya me había dado cuenta de ello, pero como esperaba tanto no lo disfruté todo lo que pude haberlo disfrutado, me quedó un poso de "¿y ya está?" al terminar el show con una vieja canción de Elvis, una balada que sucedió a Love is blindness, esa desgarradora canción...Muchas veces tú no te das cuenta, pero no exprimes bien los buenos ratos por esperar algo mejor, por la jodida esperanza que todo lo distorsiona. Y aquella noche en Madrid no lo conseguí porque juré no tomar nada hasta después que acabara, para apreciarlo todo mejor...error. Uno no puede disfrutar un concierto de rock si lo hace como si el estadio estuviera rodeado de picoletos con sus máquinas.

Como diría Nietzsche si hoy viviera...todavía era joshuatrero...demasiado joshuatrero.

Ya no.

Y después de una semana oscura, luminosa, trágica, sexual, introspectiva, drogológica y desesperada lo he escuchado de casualidad al salir a pasear la noche que cayó hace nada...y no le ha dado tiempo a terminar la primera cara cuando ya estaba en casa para escribir sobre algo que tenía que escribir.

Bueno, cara...el teléfono, que ya no tengo delicados vinilos, de esos que los tocabas por los bordes previa lavada de manos, aguantando la respiración, limpia la aguja, impoluta escobilla, aquel líquido, la tapadera para que no entrara nada indeseable...

Ya ni cedés manoseados y espantadores...

en el móvil...

ni los ves ni las recuerdas...

Mejón.

Pero siempre será cojonudo.

Y que zumbe la mosca mientras follamos como los monos del Zoo...

la pelusilla de nuestras agujas, que diría el viejo Federico, El Eccebono que se separó de Wagnedge y perdió su razón por encontrar la del porvenir.

También él tenía su parte joshuatreara...

pero mejor esta, sin duda.

La visión está en la punta de la aguja:


viernes, 7 de diciembre de 2012

ARANCHA



El día que bautizamos a nuestra primera sobrina yo tenía una resaca de diez mil demonios. Y era el padrino.

Y no es que te digan las cosas en el último momento, cuando ya estás invadiendo tus arcenes, que algo así siempre se dice con tiempo, sin sopetones que valgan una excusa...pero no sé qué coño pasa conmigo que por mucho que sepa lo que me espera lo hago peor, cuanto más, mejor. Recuerdo una mañana de Nochebuena, si no la que más una de las más fuertes de todo el año, que amanecí más muerto que vivo, al borde de la hecatombe, no me explico ni como pude levantarme de la cama...cuando el viejo me vio llegar no dijo nada, solo me miró detrás de su bigote, y se fue. Y me la fumé más solo que un puto cero; hubo un momento, varios, que pensé iba a darme algo, a caerme redondo, y recuerdo que me dije, "es igual...hasta que caiga". Y aguanté. La gente, los clientes, no se podían creer que un solo tío fuera capaz de sacar aquello adelante, hacían hasta fotos, pero lo conseguí. Y cuando terminó mi turno volví a chisparme...y todavía quedaba por llegar la maldita noche. Definitivamente, tenemos mucho más aguante del que imaginamos: solo hay que ponerlo a prueba.

Aquella mañana no desperté tan mal, pero casi, además que tuve la ayuda correspondiente al sábado, uno cualquiera, pero con todo lo pasé mal, que uno hace mucho tiempo que no tolera las resacas, y aún así vuelves a ellas, una y otra vez...la piedra de mi camino debe estar hasta los cojones de mi.

El caso era que la bautizábamos en el pueblo de la madre, casi una hora de viaje por carreteras sinuosas y mal asfaltadas, carreteras manchegas, carreteras de cuando Zaratustra perdió al águila y la serpiente...al llegar tenía la cabeza como los bombos de Bonham.

Fuimos a un bareto de su familia para hacer tiempo mientras echábamos unos botellines, mejoré un tanto, y poco después a la iglesia, todos emperifollados, la corbata como una horca, quien la inventó tuvo que ser un completo hijo de la gran puta.

Era un bautismo múltiple, había que esperar y tragar los gori-goris del cura, los llantos de los críos, los cargantes perfumes de todo el personal, los cristos colgados, sangrantes...ideal.

Nos tocó, llamaron a mi hermano y a su mujer, el cura soltó el rollo como quien reza un padrenuestro pensando en lo que se hará para comer el día siguiente, y finalmente pusieron a aquella criatura en mis brazos, tan pequeña, con los ojos cerrados, limpita, toda de blanco...después volvimos al bar, bebimos, y estuve hasta gracioso, tan sociable y molón como para ser contratado por Telecinco. Triunfé.

Tiempo después la relación entre mi hermano y yo dejó de existir, cosas que pasan, y hace tiempo, mucho, que no veo a mi ahijada, ni a su hermana pequeña, la última vez fue en una boda familiar, había crecido una barbaridad, casi no podía reconocerla, y yo venga a darle besos, a cogerla entre mis brazos, medio borracho ya...

Hace media hora que terminé mi paseo de todos los días, había despertado jodío, ayer me pasé un poco, creo que seguía estándolo a pesar de la ducha y el frío de la calle, le he hecho una broma a una vieja que no creo haya entendido, he mentado a las putas madres de la mayoría con los que me cruzaba, y al regresar a casa he ido de cabeza al water, pero uno caga por el culo, no por aquella, lástima...

Una mierda negra, pestosa, de whisky y vino, y mientras me fumaba el primero del día mirando un viejo número del Círculo de Lectores he caído en las páginas infantiles, en esas llenas de libros y chismes con conejitos, elefantes, perritos y leones rientes...y me he acordado de todas aquellas cosas que compré para ella, "le encanta..." me decían sus padres...

Después me he limpiado el culo y he puesto agua a calentar para cocer espaghettis.

Ya están cocidos, no se me han pasado.

Voy a hacer el sofrito.

De ratas y murciélagos.

Me cago en mi puta vida.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

VIEJO REMEDIO




Conocí a un viejo, uno de los mejores, que cuando escuchaba mis adolescentes quejas sobre esto o aquello me decía: "Kufistín...no pienses en ello. Verás como se te pasa"

Y después era yo el que le escuchaba contar sus historias (inolvidable la del barco negrero), sentados en los barriles LLENOS, en la calle, fumando para que no me viera mi padre. El Respeto era el Respeto. Todavía.

Así que cuando esta mañana he despertado como si hubiera pasado resfriado la noche, incubándolo, soñando como solo se sueña cuando empiezas a ponerte malo, me he acordado de él y de su consejo, infalible, solo que él era un hijo de cuando guerreábamos en el Rif y yo uno de la pre-Transición: él sobrevivió y a mi me sobrevivieron. Y ahora ni me imagino lo que vaya viniendo.

En fin...ajo en ayunas, vaso de agua, zumo de naranja, limón y miel, y a la calle, que el exceso de cama nos está convirtiendo en lo que nos está convirtiendo.

"¡Hostia, qué frío!" y he regresado a casa para pillar el gorro. Definitivamente, lo había cogido.

Así que en lugar del habitual paseo buscando el sol que no estaba me he decidido por acortarlo e ir directo al despacho de loterías y a la tienda de la gorda cachonda a por pan integral (cosas de la Red) y manzanas, pero hoy no estaba ella, sino la otra, y también ha estado en plan simpática, que no hay como acostumbrarse para que se evaporen los temores, y una vez conquistados tamaños objetivos me he vuelto a casa sin pasar por la farmacia, que uno está harto de tanto placebo saca-cuartos...basta con decirte que estás bien.

Bastaba para aquellos supervivientes...

Soy de esos que ni malo pierde el apetito, a no ser que la noche anterior haya llenado el estómago con Johnnie Walker, y como hoy no era el caso he comido como siempre, incluso más, "esto es cosa de darle fuerza al cuerpo" y tal...pero no, no estaba como siempre, y hoy a uno le jode no estar como siempre, como si por no estar como siempre fueras a perder tu penúltimo tren cuando no hay otro más que en el que llevas subido desde que viste que para hacerlo no tenías más que plantar tus pies en su escalera mecánica. Funcional. Y cómodo. "Trae un socio y te regalamos una tostadora"

Yo desayuno ajos crudos.

Pero al despertarnos de la siesta (cocidos mi gato y yo por el calor del brasero, sobresaltados, al menos yo, por otro inquietante sueño) he tomado la determinación de ir a la farmacia de guardia, más aún cuando al toser ha salido verde, infección, cosa de antibióticos, ahora sí tenía excusa...ni mi tío Victoriano ni la Red podrían echármelo en cara.

Esto no es Nueva York, pero tampoco lo que era, así que cuando he visto el nombre de la calle con la de guardia no la he reconocido, "me cago en la puta...", pero he recordado que tengo una aplicación en el móvil , una que te sitúa estés donde estés, cosa sencilla conmigo porque siempre estoy en el mismo sitio, no tengo perdida, y milagrosamente he conseguido la trayectoria correta, todavía no me explico como, pero ha bastado con ver alguna que otra calle conocida para reconocerla, "ah, sí...aquella...la de la hijaputa..." Para allá.

No era la tipa de hace algunos años, o no la he reconocido mi memoria, que también puede ser, de hecho no recuerdo el porqué del mal rollo, pero lo hubo, que es una de las que evito si puedo...no, no era aquella perra. Pero a pesar de que eran las cuatro de la tarde no ha podido evitar ponerse nerviosa. No sé qué coño le pasa con mi cara a la gente que no me conoce, pero esa es su primera reacción.

- "Hola, buenas tardes...dame amoxicilina"
- "En cápsulas, en sobres, en comprimidos..."

Cápsulas y comprimidos es lo mismo, ¿no?

- "No sé...pastillas...siempre las tomo igual..."
- "¿500, 750, un gramo?"
- "500 (que ahora sé que es veneno gracias a la Rezzzz)"

Era una mujer mayor, asexual, miedosa, me he dado cuenta de que se le ha ido un poco el tapón cuando ha pasado una chica joven...

- "Tres con quince..."
- "Dame un paquete de Desenfrioles"
- "¿En sobre o en comprimido?"
-  "(Joderrrr) En sobre..."
- "Nueve con siete céntimos"

Le he soltado uno de diez

- "¿No tendrás los siete céntimos?...me harías un favor..."

Todos estos negocios...farmacias, supermercados, ayuntamientos, tienduchas de barrio...yo no les cobro diez si de verdad veo que no los tienen, ¿qué coño son diez céntimos?, claro que así estoy como estoy, goyao, y luego te enteras que tós estos tienen piso en San Juan. O en Manhattan, como el ex-alcalde.

Pero los tenía. Entre la picadura caída del Marlboro. Y la muy imbécil me devolvía otros siete céntimos.

- "Ehhh...creo que tienes que darme un euro..."
- "¡¡¡AH, SÍ...PERDONA!!!"

Siempre he llorado cuando veo al hombre elefante gritar y llorar en aquella estación de tren...

Y ni os cuento cuando se muere.

Me he comido dos pastillas al llegar al bar, y cuando caía la noche un sobrecito de Desenfriol, "lo mejor para espabilarte", como hace años me dijo aquel desquiciado médico amigo mío...

Sí...pero no lo suficiente.

Nada como media botella de vino, tres copazos de San Johnnie Walker y una buena ristra de cigarrillos para olvidar que no estás tan malo.

Lo malo de verdad será cuando no pueda hacerlo.

Hijo de la pre-Transición, sí, esa putarra...

Pero conocí a unos cuantos viejos...

de esos que ni bebían agua, ni comían pastillas.


lunes, 3 de diciembre de 2012

YA TENGO MECHERO




Durante las dos últimas semanas he estado encendiéndome los cigarrillos como un troglodita, o casi, pero en lugar de palos utilizaba mecheros, averiados los dos, uno no tenía gas y el otro no tenía piedra, solo había que juntarlos, nada más, el fuego no necesita mucho, como yo, que se me van fundiendo las lámparas de la casa hasta hacerme vivir en la penumbra, y no es que sea un rata, es solo que nunca veo el momento de ir a una estúpida tienda, con una desconfiada dependienta, para comprarle tres o cuatro, o diez, jodidas bombillas, además que debería llevar las muestras..."quiero una de estas...dos de estas...cuatro de estas..."

Me pongo malo solo de imaginarlo.

Comprar un mechero es como salir a la calle con paraguas, cosa esta última que he empezado a hacer este otoño. Yo, que siempre miré con desdén a los paragüeros, ahora también llevo uno cuando llueve. La primera mañana iba un tanto incómodo, pero pronto me di cuenta de sus beneficios sobre el impermeable, así que ya no solo lo saco cuando llueve, sino con solo la amenaza...espero no acabar abriéndolo para protegerme del sol. La vida es una traición continua a ti mismo.

Y esta tarde he acabado por decidirme a comprar un mechero, con todo el dolor de mi alma, que los mecheros no se compran, se roban, o se descuidan, mejor, solo es un puto mechero, hoy por ti y mañana por mi, pero comprar uno es como comprar aire del Himalaya: cosa de tontos. Pero uno cambia el ritmo del fumeque cuando una simple llama se convierte en una molestia, fuma más rápido para que no se apague, y eso es malo. Es de tontos.

He recordado el 24 horas que hay cerca de casa, uno de esos que ya te engañan desde el nombre, pues de 24 nada, y si alguien te la mete de entrada es que te la llevaras puesta de salida, y bien dentro, que los malos comienzos serán buenos para los gitanos, pero yo no lo soy, ni ganas...le he echado un vistazo a la calderilla, "sí, creo que habrá suficiente"

Es una tienda pequeña, de techo bajo, llena de cosas, casi tienes que andar de lado, con cámaras de vigilancia, ideal para volverte loco, perfecta para reafirmarte en que hay trabajos peores que el tuyo, yo no podría estar metido allí ni diez minutos, o sí, quien sabe...hay que ganarse honradamente la vida. Eso dicen.

La dependienta es gordita, feúcha, de unos treinta años, con unas gafas de esas con montura de color, de mirada veinticuatro horas, es decir, "no te pierdo de vista...y lo grabo todo"

- "Hola...dame papel de Smoking, del corto...y un mechero"

No la he entendido bien a pesar de haberme quitado uno de los auriculares, "Tea for one" de los nuevos kennedys premiados por Obama en el nombre del Imperio...de destrozar hoteles y meter peces en los coños de las groupies a estar sentaditos, formalitos, escuchando sonrientes el discurso del presi...mejor con Nixon, sin duda.

- "¿Qué?" y me he quitado el otro
- "Que cual quieres"

Había dos cajitas, una llena de mecheros blancos y otra llena de mecheros de colores.

- "Dame uno de esos" le he dicho señalando a los de color
- "¿Este?"
- "No, de los otros"
- "¿Este?" y seguía señalando los blancos
- "No, los de colores"
- "¿Este?"
- "No, el otro..."
- "¿Este?
- "Sí..."

Al final no me he llevado el que quería, pero un ¿este? más y hubiera pasado yo a cogerlo.

Clavada. La de hijosputas que se han hecho millonarios vendiendo mierda, mierda barata, la más abundante, vender a dos lo que cuesta a uno, no hace falta que sean millones, "esto vale un euro, pero como no son horas lo vendo a dos. Y pagan" Y poco a poco pasan de vender camisones de casa en casa a poseer tiendas en las Millas de Oro de todas las grandes capitales del mundo...solo hay que ser constante, avaricioso y explotador. Ya habrá tiempo de comprar periódicos para que cuenten lo buen tío que has sido siempre.

Ayer me comentaron algo de un programa para bajarte música a través del móvil, de gratis, claro, y he mirado en el Market, sección gratuitos, decidiéndome por uno que tenía buenas críticas, "downloading...wait" No importa cuanto dure el wait cuando uno va escuchando el Preludio de Tristán e Isolda, que hoy estoy en modo tierno, como siempre me pasa el segundo día después de una buena borrachera.

Downloading completed

A ver...en inglés. Vale, me defiendo, "search" es buscar..."Wagner...Liebestod...¿o era Lieberstod?..."

Un chorro de resultados. ¿Este? no, ¿este? no, ¿este? no...este, con la Meier.

La música del Preludio seguía inundando mis orejas como olas que vienen y van en formación...

Pero no la he bajado, o no la he bajado bien, o no la he sabido abrir, o la puta madre del día en el que Felipe II no nos hizo protestantes y nos perdió para siempre por hacer el cabrón para el papa de Roma...y ahora mirad como están los unos y como estamos los otros. Aunque a estos cerdos herejes les llegará su san Martín, que todo viene y todo se va...la consolación a lo Tertuliano, aquel Padre de la Iglesia, "¡¡¡Y COMO DISFRUTARÉ CUANDO DESDE LO ALTO LOS VEA ARDER EN EL INFIERNO!!!" Somos los chándalas de las religiones.

Youtube, Tutubo, hay que ser imbécil..."Liebestod Wagner" Mil resultados..."¿este? no, ¿este? no...el de la otra vez, el de la vieja gorda en blanco y negro...¡este!" Pero no lo ha cargado. La ruleta giraba y giraba dando vueltas a la bolita, a esa estremecedora bolita aviagrada por la nostalgia para esas noches en las que te sientes tan solo como El Gran Masturbador...

He visto a uno que fue buen amigo jugando a la tragaperras en un barucho, solo, él también me ha visto en el último instante, no he mirado atrás y no he oído a nadie pronunciar mi nombre, y por evitar la posibilidad he dado en caer por donde vivía ella, y una vez dentro me he metido más, como tantas veces hice al principio del final, pero hoy no he quitado la mirada del suelo, aunque mentiría si dijera que no he pensado en oír su ¡Kufisto!, pero no lo he oído, como todas aquellas, innumerables, veces ¿Quién coño dijo que solo hay que imaginarlo?, ¿quien dice que somos máquinas?, que me lo pongan delante para partirle la puta cara...que si tan máquina es, seguro que no le duele. Máquinas...

Al entrar en el despacho de loterías me he cruzado con otro como yo, otro solitario, otro buen tipo, hemos charlado un rato...

- "Dame una de seis apuestas para esta noche"

Seis, el número de la Bestia, estoy hasta los cojones de números y de letras.

Y he vuelto a casa como salí.

Pero al menos ahora tengo un mechero para fumar a mi marcha.

Algo es algo.

¿No?