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miércoles, 30 de enero de 2013

ERA GENTE...





- Dame un vino
- ¿Blanco o tinto?
- Lleno

Que la chulería no se mide por centímetros.

Medía menos que el palo de una escoba, aunque no creo que nunca se parara a contemplar una, que los pequeños no pueden permitirse el lujo de estar en las gilipolleces; "paso corto, vista larga y mala leche" era su credo, que me lo contó uno de ellos hace mucho tiempo, tanto que ya estará muerto: fue repartidor, le gustaba la caza y "las mujeres de tetas gordas" como me confesó una veraniega tarde de aquellas, una de esas en las que me dio por entrevistar a nuestras moscas de bar, así como de cachondeo y tal, pero pronto se lo tomaban en serio; después de todo era una cosa inocente, cosas del chico, interviús del estilo de esas que hacen a los futbolistas de la selección cuando están concentrados, de esas diferentes: tu color, tu número, morenas o rubias, Franco, tu mejor recuerdo, tu libro, tu música...en ese plan. Eran cojonudas, todavía las tendré por ahí, seguro que aparecerían si las buscara bien, que yo tiro muy pocas cosas que no sean para comer...Resulta triste deshacerte de algo que estuvo contigo, así que en lugar del contenedor comunitario lo tiro en el particular, quizá no lo vuelva a ver, pero sé que si lo busco bien, aparecerá. Cosa rara esta, pues no suelo tener tiempo para nada que no sea absolutamente imprescindible: solo cambio mis bombillas cuando me quedo a oscuras. Y las habitaciones que frecuento suelen tener más de una. Aunque ya estaban allí cuando se apagó la primera.

A este tipo, al del lleno sin favor, lo conocí algunos años después, ya con los huevos negros, por lo que las tonterías iban siendo las justas y necesarias; las imprescindibles, vamos, como mis bombillas; pero he de reconocer que el tío tenía gracia, sabía estar, que aunque parezca mentira hay alcohólicos que lo saben: llega un momento en el que son como esas putas acabadas para las que el futuro es esta noche si hay algo de suerte; putas que ya por no tener ni tienen chulo que las amenace con crujirlas.

Casó con la primogénita de un adinerado que lo metió en su empresa; rasca-rasca, dos veces salió el premio especial, que no es tan imposible si sabes el funcionamiento de las máquinas de follar, como los putos chinos con las tragaperras; y este lo sabía. Pero fue su pecado no haber nacido en la China, que los chinos solo pitan en las del amo, por la cuenta que las trae, y confiándose le dio por las de los demás...y pasó lo que pasa cuando juegas fueras de casa.

Divorcio, despido, ex-comunión, y no se lo cargaron porque no era chino. A veces es bueno no serlo.

Y se vino para nuestro pueblo.

Como no le quedó más remedio que trabajar se metió en la cosa pública, sección Sanidad; y como tenía tanto arte, como seguía sabiendo estar, pronto intimó con algunos de sus gerifaltes, que por si no lo sabéis tienen más vicio que mil esteras barranquilleras, al menos los de su quinta, que los de mi edad parecen sacados de un casting de Danone, de esos que creen que por no fumar, por no beber alcohol y por estar muchos juntos, de buen rollo, vivirán más que Fraga y Carrillo. Luego ven lo de Jobs y se les cae el sexto chakra a las chanclas del comercio justo...En ocasiones tengo la misma sensación que la extraña pareja de "¡Están vivos!"

Se hizo amigo de todos nosotros, nunca están de más los chicos listos, aunque pidan porque sea sangre si se caen con la botella de vino, y él fue mi cicerone para solucionar mi problema cabelludo, sin él no hubiera llegado al doctor del que os escribí en una de mis más celebradas historias. Y aunque solo fuera por eso...eternas gracias. ¡Y que viva Palestina!

Algún tiempo después se echó novia, una chica veinte años más joven, de su tamaño, de su trabajo; rubita, buenas tetas, ojos claros que te miraban como si te la quisieras follar, un tanto border-line y más para el Sur, que diría el gran Erice.

Yo no sé...él ya andaba un poco pasado, a veces la liaba por ahí, aunque ya ves tú, el pobre..."¿vas a pegar a un hombre con gafas?"...En fin, que alguna tarde lo veía hematomado...

- Chupito de Johnnie, Kufisto

Sabía que venía de otro bar porque no le temblaba el pulso al beberlo. Despacito.

Cuando Dominguín se folló a Ava le contestó a su pregunta de adonde iba que a contarlo; y bueno, ni Miguel era Luis Miguel ni su chica, Ava; pero me contaba cosas, que cuando uno ha cumplido demasiados años hay que contarlas para terminar de creértelas; si sólo lo sabes tú no tiene gracia, eso es para los masones y demás sabandijas...Que si a la chica le gustaba follar, que le gustaba hacerlo al aire libre, que le gustaba hacerlo donde pudieran verla, que estaba enamoradísimo...en fin. Cosas.

Resumiendo, que dejó la habitación realquilada de una de las casas de mi ex (te cagas, pero así fue) y se marchó al piso hipotecado de la chica que te miraba como preguntándose cuanto te mediría la polla.

Aquello terminó como el rosario de Halloween. Y no digo más porque no son tiempos para justificarse a nadie más que a sí mismo.

No podrá acercarse...

- Joderrrrrrr...
- ¿Qué? -dije yo
- ¿No te has enterao? -respondió el Enteraor Oficial del bar
- Pues no...
- Miguel...anoche...lo paró la policía...¡Y EMBISTIÓ A UNO DE ELLOS!
- No jodas

Ocho meses en Herrera.

Salió y vino a nuestro bar.

- Me han mandao a mi pueblo, Kufisto...

Por lo menos le mantuvieron el puesto.

No sé nada de él, puede que siga vivo.

Yo también.




martes, 29 de enero de 2013

EL CONGELADOR DEL FRIGORÍFICO




No dejaron de mirarme desde que me vieron, puede que fuera un controlador del Ayuntamiento, uno de esos que hace como que pasea pero va a pipear por los parques y jardines para comprobar quien trabaja y quien no y decírselo después al "jefe", que estos pringaos nunca lo han sido y nunca lo serán, son obreros, malos obreros, de esos que hacen como que trabajan pero que no tardan ni 0´2 en rascarse los cojones cuando no hay nadie encima de ellos...Y un cementerio es el Nirvana para tós estos.

Tampoco yo dejé de mirarles mientras me acercaba, iba igual de camuflado que uno de ellos, el más mirón, con el gorro calado y la braga hasta la nariz, que la niebla de la mañana nos tenía a todos como dentro de un frigorífico, a todos...hasta lo podrido por completo. Así es este frigorífico enchufado al Sol.

Como iba escuchando buena música fue menor la sensación de incomodidad al cruzarme con ellos y sus escobas, casi nula, pero sentí que seguían mirándome mientras rezaba ante mi primera tumba sin pensar mucho en el tipo de la foto, lleva más de treinta años ahí, casi ni me acuerdo. Terminé pronto, doblé la esquina y volví a bajar en dirección a mi segunda, esta vez los dejé a mis espaldas, ni siquiera los miré, ni hice el amago...eso mosquea más.

La buena música se fue y pusieron otra cosa que no me gustó, parecían elefantes amaestrados por uno con dolor de estómago, me quité los auriculares y perdí el hilo de la tela de araña, "¿estaba con el Avemaría?", lo recé otra vez por si las moscas, a pesar de que aún no es tiempo de ellas, aunque sí de ovejas, que a su cercana mierda olía el aire, cosa de la que no me había dado cuenta hasta que destapé mis orejas, que no hay como centrarse en un sentido para olvidarte de los demás.

Y entonces oí a otros dos de esos hablando a voz en grito de motores y fragonetas, olí el aroma de sus canutos, y al acercarme a por mi tercera vi que tenía que pasar junto a ellos y sus moribundas escobas, y sentí que ya no tenía fuerzas para hacerlo...y por esto me encontré con la que había a la espalda de mi segunda.

Digo bien al decir había porque ahora solo hay un pedazo de plástico ondulado, como ese que se coloca en sobre los techos de quien no puede pagarse ni unas tejas, y recordé tiempo atrás, hace algunos años, cuando iba casi a diario por allí y siempre me encontraba a un viejo limpiándola, o mirándola, un viejo grande, curtido, una vieja montaña de tío...Y una extraña tarde que no estaba donde siempre me decidí a mirar la piedra que cubría a quien tanto parecía haber querido.

Era su hijo, no hace falta saber los nombres y apellidos cuando tienes una cara en la memoria y una fotografía en las narices.

Hoy no quedaba nada, ni fotografía, ni piedra, ni flores, ni cristos, ni palabras de despedida, y he pensado que esto solo es posible porque también el viejo dejó de serlo, y dejando de ser, aunque ya nadie quisiera estar contigo, también dejas de pagar, que la muerte solo quiere tus restos, pero quienes están en ello quieren lo que tuviste, lo que valías...y si no confórmate con un cacho de plástico.

Estaba a punto de irme de allí, cerca de los luchadores por la Libertad, divagando sobre lo gracioso que resulta ver a todos los muertos juntos y revueltos (seguro que muchos no podían ni olerse estando vivos) cuando me ha salido al encuentro un gatito; gatita, que era tricolor.

Me he quedado un rato con ella, no estaba asustada, ese no es sitio para asustarse ni siendo de día, allí no hay lugar para el miedo, todo está muerto, incluso los pesados árboles, como elefantes disecados, esos que parecen tan de plástico como esas flores que hasta los insectos ignoran...solo los gatos te revelan que sigues en el frigorífico, pero no dentro del congelador.

Todavía te ven, todavía ves, todavía oyes y todavía hueles.

Y todavía gustas, todavía te buscan las gatitas. Aunque tengan cuatro patas y solo digan miau

Al salir me preguntaron por un sitio.

Y no conseguí acordarme.


domingo, 27 de enero de 2013

OTRA HOJA PARA MI CURRICULUM




- "Yo me bebo hasta el agua de las aceitunas" dijo el borracho. Y nos reímos.

Pasamos adentro y apunté su frase, el otro se fue y me quedé con el borracho, le puse el segundo sol y sombra y le escuché contar algunas buenas historias de su juventud, de sus líos, de sus mujeres y de sus negocios, "tuve que salir corriendo de Madrí, Kufisto", "¿Pasta?", "Peor...mujeres".

Normalmente no le doy bola, cada vez soporto menos a los borrachos, pero no sé la razón que me motivó a dársela el viernes. Y la verdad es que estuvo bien.

Hay alcohólicos que nunca sabes si ya están borrachos o es que ya no pueden estar de otra manera; recuerdo a éste, llegó una tarde y me pidió su copa de anís, le miré y le dije que no, "¿pero por qué?", "porque estás borracho", "pero si acabo de salir de trabajar..." Volví a mirarle y vi que me había equivocado, me sentí mal y le puse su copa, noté que él estaba dolido, pero no dijo nada. Y me sentí peor y marché al otro extremo de la barra.

Aparenta más de sesenta años aunque todavía no ha llegado a los cincuenta, que está a las puertas, pero no son estos expertos cerrajeros, precisamente...

- "A mi me importa muy poco morirme mañana..." oí decirle al otro.
- "Eso lo dices ahora...pero si la vieras cerca..."
- "Que no, que me da igual...ya lo tengo tó hecho"

Volvió a preguntarme si le había bajado algo de música country, es su favorita, "no, ya te dije que no puedo hacerlo", "Ah...perdona" Inicié el Spotify y busqué algo, había muchísimo y elegí uno después de mirar un rato.

- "Ah, sí...tengo que montar un garito de ese tipo...con camareras de buenas tetas y largas piernas...simpáticas...¿no hay cantado por mujeres, Kufisto?...sí...¿sabes cuantos locales hemos abierto durante estos años?...veintinueve..."
- "No jodas"
- "Sí..."

Y uno a uno fue citando a la mayoría, hasta los que tuvieron cuando jóvenes en Madrid, tiempos dorados aquellos, mucho dinero, muchas mujeres, mucha noche...y muchos problemas, supongo, que de estos no me habló.

- "Yo la droga...nunca. Y he estao rodeada de ella, y lo estoy...Un poco de maría cuando era un crío...pero nada más...yo, esto (y levantó su copa de sol y sombra)"
- "Y si es un cubalibre, mejor" dijo el otro.
- "Hombre...¡pues claro!...Yo me bebo hasta el agua de las aceitunas"

Y nos reímos y pasamos adentro.

Llegó la Minipimer, nerviosa, cada día que se le va peor cara tiene, dijo nosequé de un robo, de que le habían tangado en un bareto los seiscientos euros de nosequé ayuda, la escuchamos, al menos la oímos, creo que fue por eso que me dio las gracias tres o cuatro veces al irse dos minutos después con el borracho, que quienes están tan solos gustan de estar un rato con cualquiera, supongo que uno puede terminar dando las gracias hasta a las paredes por permitir que te apoyes en ellas.

Algún tiempo después me fui yo, pero volví, y la madrugada acabó mal y el mediodía fue peor.

Fue una tarde larga, larga...tan larga que ya me daba un poco igual cuando quedaba poco para que la terminara.

Llegaron un par de parejas y uno de ellos me pilló por banda, hicimos (más bien hizo) un aparte y empezó a ametrallarme con su pasión por las armas. Al principio lo escuché porque no tenía escapatoria pero poco a poco, conforme se iba encendiendo, le presté más atención, que es cosa que suele pasar cuando alguien te habla así sobre algo que desconoces, y terminé por preguntarle, y eso ya fue el remate, pues no hay como lucirse para sentirse mejor, sobretodo cuando estás mal, y este chaval lo está...O al menos eso cree él.

Apenas tiene treinta años y se ha quedado en el paro por primera vez, ya son ocho los meses que lleva así...Salimos a fumarnos un pìto:

- "Y Kufis...yo me veo al mediodía, pelando patatas...mi mujer trabajando y la niña en el colegio...y joder...¡QUE YO TENÍA QUE ESTAR COMIÉNDOME EL MUNDO, COÑO!...Y venga curriculums, y venga viajes...¡incluso a Madrid, que me da igual!...¿sabes lo que me pasó el otro día con un hijo de la gran puta?... Veo un anuncio de lo mío, en Madrid, veo los requisitos y que cumplo con ellos, les llamo y me citan para una entrevista...bien...Me arreglo, pillo el coche y para Madrid que me voy...y cuando llego me encuentro que un enano de mierda me dice que no sabe ni porqué me he molestado, que hay muchos con mejor curriculum y tal, que adiós muy buenas...sin más...De verdad te digo que me dieron ganas de partirle la cabeza, de verdad...¡¡¡¿¿¿PERO SO HIJO DE PUTA...Y ENTONCES PARA QUÉ COÑO ME HABÉIS HECHO VENIR!!!???...Me sentí como un mierda, Kufisto, como un completo inútil...como un mierda...Y así una y otra vez, una y otra vez...que ya no sé ni donde mandar los jodidos curriculums...Vas al Ayuntamiento por no se qué plan de empleo y ves que solo se los dan al hijo de tal, o al sobrino de cual...mecagoendios..."

Estaba encendido, los ojos le brillaban aunque no lo suficiente como para echárseme a llorar tal que hizo hace un mes, intenté calmarle, que se diera cuenta de lo que tenía, me habló de su desahogada economía, pero no todo es economía en esta puta vida, Mariano, que no te enteras, que un tío fuerte como un roble no puede estar pelando patatas en su casa, que el personal empieza a pensar cosas raras, peligrosas...y por dedicarte a pelar patatas en tu casita puedes acabar arruinándote la vida.

Me fui poco después, no sin antes despedirme de él y no sin que volviera a enseñarme por el móvil su tesoooorooo...

Es hermosa.

Estaba tan cansado que no tardé en meterme en la cama con el tercer tomo de las Obras Completas de Dostoyevski y un especial de Sir Tim O´Theo que hizo los primeros honores, es un fantástico tebeo, se nota que tiene un guionista ex-profeso...A Dosto lo leí como dicen que hacia él con la Biblia, abriéndola al azar, y caí en la entrevista entre Stavroguin y Schátov de Demonios...me sigue gustando este tío, creía que no iba a hacerlo y volvió a atraparme como cuando era un chaval que buscaba respuestas en los libros.

Me dormí leyendo el último capítulo de Los Hermanos Karamazov.

Y hoy, aún renqueante, le ha tocado el turno a un viejo conocido que el viernes discutíó con su mujer y todavía anda de fiesta, o eso cree él, que no sé qué fiesta puede ser cuando uno está en ese estado, a no ser que estar de fiesta sea sinónimo de olvidarte de todo, que fijo es así, pero engañada la cabeza engañado tu cuerpo, y tu sueño, y tu salud, y todo lo demás...aunque nada es gratis, todo pasa factura, y mientras solo sea a ti no va mal, peor es cuando para pagar la cuenta tienes que meter por medio a tu mujer y a tus hijos...no solo tendrás que aguantar tu mirada en el espejo cuando despiertes del sueño que creíste haber robado.

Y así han pasado los minutos del día, que los hay tan de esa manera que se transforman en horas, y al salir a la noche ha sido como si deseara un apagón...

Y sentir la negra lluvia sobre mi cabeza.



viernes, 25 de enero de 2013

MAL VINO




Estaba casi seguro, "no puede ser", pero no lo he certificado hasta montarme en el coche:

"Ternera blanca, 450 gramos, 8´91 euros
- Ternera blanca, 450 gramos, -8´91 euros"

Ha anulado mi ternera en lugar de mi segunda bolsa de plástico. Reciclable.

Conozco a esa cajera, es la mujer de un cliente, aunque no por ello voy en su búsqueda cuando lo hago al centro comercial, voy donde todos, donde la cola más corta, que tampoco hay alguna que merezca ninguna espera, al contrario, la mayoría son feúchas, algunas hasta repelentes...sobre todas una que me recuerda a Julianne Moore en El gran Lebowski, peliculón, y no porque se le parezca físicamente (¡ojalá!) sino porque da mal bajío, parece igual de colgada (nunca mejor dicho), igual de feminazi, ni te saluda, ni te mira, ni pollas en vinagre ni en aceite de oliva sin refinar. Uno se siente como si le diera asco, yo qué sé, como si fueras un pedófilo, como Turturro-Quintana...alguna vez me dieron ganas de sacarle la lengua. Pero no evito ni a esa si su cola es la más pequeña, que cuando uno la hace siempre quiere la menos grande. La necesidad nos hace ser condescendientes...

- "¡Coño!" y la verdad es que mi primera reacción ha sido de alegría, nueve neuros son nueve neuros, y todavía más cuando aún estaba de mala hostia a causa de la botella de vino rota en el último momento, que ya estaba con el abrigo para largarme del bar cuando Juan (el agricultor del que os hablé hace unos días) me ha pedido un último tercio y por darle gusto he descuidado la bolsa y la gravedad ha hecho el resto, "¡¡¡ME CAGO EN DIOSSSS!!!", no habrá habido ninguno que no me haya oído a pesar del volumen de la tele, lo tengo pasado por el equipo, España estaba jugando contra Eslovenia al balonmano, ese deporte que es para mi tan inextricable como mi ajedrez para los demás, no lo entiendo, aunque la verdad sea dicha tampoco hago mucha fuerza. Como ellos.

- "¿Pero cuantos pasos pueden dar sin botar la pelota?"
- "Tres"
- "Pero si ese acaba de dar cinco o seis"
- "No te enteras, Kufisto"

Pues anda que si yo te explicara la defensa India de Rey, variante de los cuatro peones, te ibas a enterar tú de algo...

Por castigo no me he robado otra, que soy de esos que solo pueden engañar un poco, es decir, mal, así que he pillado una mientras compraba el resto del material, una que estaba "de oferta" sobre las cámaras de la carne, un Valdepeñas, "Reserva", es una mierda, que me lo estoy bebiendo mientras escribo esto...con lo rico que está el Estacada. ¡Qué gilipollas!

Pero por romperlo he comprado la ternera, porque la he visto debajo y que yo sepa nunca he probado ternera blanca, que no sé qué coño significa su apellido...un poco más pálida, sí, pero roja, puede que rosa, ¿y la llamas blanca? No hacemos más que mentir cuando hay dinero por medio.

Y eso...que me ha salido de gratis o casi, cinco céntimos el medio kilo. Ojalá y siempre fuera así.

Pero...todavía no le había dado al contacto cuando me ha visitado mi ángel bueno:

- "Kufisto, esa mujer se ha equivocado, la conoces y no es mala, al menos no de las peores, estaba despistada por la cháchara que mantenía con la señora que estaba delante de ti..."
- "¿Esa bruja?"
- "Sí...recuerda que ha ido a cambiarles los chicles porque se había equivocado aún llevando el envase vacío para no hacerlo..."
- "Sí...ha pagado con la tarjeta de socia del club o nosequé mierdas...ni dos neuros. Y venga a decir gilipolleces"
- "Está bien...después te ha atendido con una gran sonrisa, ¿qué tal, Kufisto? (he encendido el motor), y habéis estado hablando sobre lo mal que están las cosas pero también de que no hay que sofocarse, que sólo tiene que temer quien haga las cosas mal, si tú haces lo que puedes sin hacer daño a nadie...¡qué teman otros! que ya está bien...te ha dicho ella, pues sí, has dicho tú, y viendo que iba a sobrarte la segunda bolsa le has dicho que te la metiera en la primera, que no te importaba, y entonces ella te ha respondido que si querías anularla, que no era ninguna molestia (he metido primera y lo he puesto en marcha), me da igual...pero a ella no, y por anulártela ha metido la pata, y esas máquinas, esos ordenadores, lo controlan todo, y cuando cierren esta noche, o cuando mañana vaya a trabajar, le dirán que se equivocó y que ella es responsable de su equivocación, y que cuando le llegue el sobre vendrá con 8´91 euros menos por su error, si solo queda en eso..."

Iba a coger la carretera cuando en el último momento me he hecho otra cuenta y también la rotonda para volver a entrar.

- "Bien, Kufisto, bien..."

Había decenas de sitios para aparcar...

pero no he parado en ninguno.

- "¡Kufisto! ¡aunque solo sea porque has pagado con tarjeta y has dejado tu nombre!...¡sabrá que has sido tú!"
- "No creo que le den esa información"
- "¿Y cuando le digan que ha sido una ternera gallega...qué? ¿cuantas crees que ha pasado por la máquina? ¿olvidas que el ticket también marca la hora?"
- "Déjame, coño..."

Y entonces sí que he cogido la carretera...

- "Ay, Kufisto...irán a tu bar y te lo dirán..."
- "Vete a la mierda"

Y si viene que venga, "¿Ah, sí...? pues no me di cuenta...pero dime lo que es y lo arreglamos"

No sé mentir. Sí que me he dado cuenta...

Pero bueno...mañana sopa que me ha traído madre y ternera blanca a precio de bolsa de plástico. Reciclable.

Barato, barato...

Y he pasado por tantas cosas que pensé no podría superar, tantos asuntos enojosos que diría un ruso ilustrado del siglo XIX...que una más no será la que colme el silo.

Vaya-mierda-de-vino

Señorío de los Llanos, 2008

Pero ha caído entera.

Y esta vez donde debía.

Lástima que no haya comprado dos.


jueves, 24 de enero de 2013

¿LA ZANAHORIA? EN EL 2014. Y CONTANDO




- "¿Sabes lo que teníamos que haber hecho en vez de andar haciendo el gilipollas cuando éramos unos chavales, Kufisto?"
- "Qué"
- "Habernos metido en un partido político...Mira a Agustín, el concejal, más tonto que el forro de mis cojones, que lo conozco desde siempre, que he estudiao con él...ná, cero, ¡PERO CERO, EH!, te lo digo yo. Se mete en el Partido porque no sabía ni hacer la o con un canuto y ahí lo tienes ahora, de concejal, ¡CON UN PAR!, llevándoselo crudo, con la misma cara de tonto a las tres...me cago en diosss"

Está en el paro, treintaipocos años, hasta hace dos tenía novia pero lo dejaron al borde del altar, quizá no tanto, es igual, ahora está solo y sin trabajo, todavía le queda algo de paro, sale por ahí y se pone, aunque todavía con el freno de mano echao, pero al salir ves lo que quieres y lo que no, a quienes quieres y a quienes no, que no existe el derecho de admisión nada más que para los que pueden permitírselo, y viendo a sus demás se ve a sí mismo, y a pesar de su disimulo todo va para dentro, que es como se hace la mala sangre y las malas enfermedades, y con su edad ya lo había parido su madre con la ayuda de su difunto padre que apenas conoció, y viendo las aparentes vidas de aquellos y aquellas, juntitos y felices, y comparando la suya con la del padre cuya cara recuerda cuando mira una fotografía...

- "Vamos a leer la prrreeennnsaaa..."

Este anda cerca de los cuarenta, también vive solo y también está en el paro, chanchullea por aquí y por allá, también sale y también se pone, todavía con el freno de mano echao pero no mucho, que lo tenso deja de estarlo cuando no se destensa de vez en cuando, y también tiene un hermano como aquel, y aunque al de este, por contra, le va bien no deja de ser molesto, que no hace falta que te lo diga, y los días se van como una botella de vino recién abierta y los meses como dos, y los años no sabemos porque hace unos cuantos que dejamos de contarlos, y todo se va tan rápido que lo único que puedes hacer es ponerte para no darte cuenta, que el trabajo no es más que eso, un nodartecuenta, y si no lo tienes, te pones. Sencillo.

- "Mecagoensuputamadre...¡¡¡QUÉ BAZOFIA!!!...¡¡¡QUÉ HIJOSPUTAS!!!"  y estampa el periódico de rigor contra la barra. "Ponme otra, Kufisto...gracias"

Y hablando con sus amigos, hablando con nosotros, hablando como se habla en los bares, se olvida de él y nos reímos, que no hay nada como reír con alguien cuando no tienes a nadie.

- "¡Lo que yo daría por creer en algo y morir por ello!" dijo mientras me enseñaba fotos de soldados en acción, guerreando, o pilotando cazas, o tanques, mucho fuego, mucha destrucción...

Acaba de entrar en la amenaza de los cuarenta, siempre terrible, que cuando algo lo es basta con una vez, ya están más cerca que los treinta, y también vive solo y también está en el paro, aunque le queda un poco más que a los otros, no mucho, tampoco tiene novia y tampoco le falta donde mojar el churro, que tampoco es necesario un tazón de Valor, basta con estar donde tienes que estar con lo que tienes que estar, cosa para la que no todo el mundo vale, pero para lo único que vale todo el mundo es respirar. Y también puedes hacerlo por la boca.

Hemos hecho un grupo en Wasap, eso que va de gratix, ahora somos ocho, empezamos siendo diez, uno de los que se ha expulsado es el segundo y al otro le dio una ventolera, pero volverá...o no.

Solo hay dos en paro de los que quedamos, ha mejorado el porcentaje con esas dos auto-expulsiones, a veces damos mucho la tabarra, a veces intentamos reírnos demasiado.

Y también dos son los que no viven solos y uno el que puede entender lo que sintieron nuestros padres, porque otro lo sintió y más que lo siente ahora que la ve cuando quiere la otra.

Casi siempre me gusta escuchar el tono, también son ocho, anoche los conté, pero muchas hay en las que lo desconecto. Prefiero no ver nada, no oír nada, no saber nada más.

Después de todo no son más que gilipolleces.

Pero es lo que nos queda a los chicos listos de antaño.

Hogaño los listos son ellos:

los de la Casta.

Hasta que a punto estén de explotarnos los cojones y volvamos a ponérselos de corbata...Rajoy ahora no va ser en el último semestre sino el año próximo.

Pero qué hijos de puta.

TO-DOS

Olvida tu futuro y recuerda tu pasado.





EL FRIQUIJOTE




Si viéramos a nuestro hermano, o a un amigo, o incluso a ese odioso vecino del bajo, vestidos como Batman por las calles de nuestra ciudad no dejaríamos de sentir una gran pena, a no ser que fuera en Carnaval, cuando lo extravagante es no serlo, pero si un día normal, uno como hoy, sales de tu casa y te encuentras de esa guisa a algún conocido...

- "¿Es ese Paquito?"
- "A veeer...¡Paco!...¡¡¡Paco!!!..."
- "Vamos a acercarnos"
- "¡Pero si es Paquito...¡coño, Paco!...¿qué haces vestido así?"

Y Paco, Paquito, les mira con esos ojos que tiene la locura y no dice nada. Y se va.

Y si por terquedad intentaráis detenerlo, asustados como se asustan quienes ven los ojos de la locura, de lo anormal, es más que probable que recibieráis un estacazo con alguno de los artilugios a disposición del hombre-murciélago, aunque bien pudiera ser que lograráis reducirlo, que nunca fue Paquito un titán, ni mucho menos, y aunque los poderes aumentan al desatarse los nudos de la locura no lo son en tanto como para vencer a dos hombres hechos y derechos, siquiera torcidos, pero hombres al fin y al cabo.

Lo lleváis tranquilamente a su casa, se le ha pasado el furor, llamáis a la puerta, sale su madre, échase a llorar y dándoos mil gracias y un millón de disculpas lo mete pá dentro, "Adiós, Paco..." Y os cierran la puerta sin haber oído su voz.

No se habla de otra cosa en el barrio que del chico de la Luisa, ese chaval tan formal, ese joven que nunca había llamado a la atención ni nunca le había llamado ella, un chico educado, discreto, estudioso, que jamás había montado ningún escándalo ni se le conocía vicio alguno, tampoco muchos amigos, más bien ninguno, ¿pero quién tiene un amigo?

Algún tiempo después, no mucho aunque sí el suficiente como para otra vez haberos olvidado de él, volvéis a verle con su disfraz, pero ahora no va solo, ahora le acompaña otro vestido de Robin, y se parece, se parece...

- "¿Pero no es ese el Berna, ese que es medio tonto...?"

Y os acercáis para ver y es el Berna, el medio tonto, y viéndolo en su disfraz ya no es pena lo que sentís, ya no podéis evitar las risas, las carcajadas, el cachondeo...y los dejáis ir a donde quiera que vayan.

Y nadie sabe donde pero se han ido dejando a sus familias desesperadas, ya son mayores de edad, ya nada se pueden hace, pero nunca se es mayor de edad para una madre, y no te quiero contar para dos, y remueven Jerusalén con Nueva York, y aunque todos les dicen lo mismo no se resignan, y bueno, dos tíos así vestidos tienen que dejar rastro, y claro que lo dejan, que aunque estos sean tiempos en los que no es raro ver a la juventud con aros en las narices todavía no lo son tanto como para cruzarte con Batman y Robin y hacer como que no los has visto, más aún si van en sus motillos, una vespino y una cady, que no es que ahora todo sea normal, sino que hacemos como que lo es, y esto es algo que conocemos desde hace siglos gracias a otros mejores que nosotros: que la Apariencia no es la Verdad. Que el que esconde o muestra demasiado algo quiere ocultar.

De todo esto se enteran las cadenas de televisión, "¡¡¡dos locos buscados por sus locas madres!!!", Jauja, Filón, el petróleo virgen de Alaska...Y empiezan a contar su historia, tan estrambótica que no necesita ser inventada, las propias madres de los locos acceden a formar parte del show, "quizá así...lo que sea", y la gente la ve con deleite en sus casas, en sus bares, en los wateres públicos de los parques y jardines.

Corren, vuelan, las historias sobre ellos, a cada cual más ridícula, más graciosa, nunca ganan, siempre pierden, son tan simpáticos...La buena sociedad toma cierto interés por ellos y algunos consiguen que acepten la invitación para cenar en sus casas y de paso entretenerse, que ya no saben cómo siendo como son presas del hastío del hartazgo, ese que llevándolos está a pensar seriamente en la posibilidad de esterilizar a toda la Humanidad para extinguirnos y dejar de padecer esta existencia tan llena de todo lo aparente como vacía de toda verdad.

Y también en los palacios se burlan de ellos, que hoy nada diferencia a quienes viven allí o en las cabañas, todo es lo mismo, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor, pero al menos allí no les apalean, al menos allí no están en peligro...y por esta razón, poco a poco, Batman y Robin empiezan a dejar de serlo, que no hay como estar seguro para dejar de creer.

Y tan poco les queda ya de lo que fueron que aceptan una entrevista con Jorge Javier Vázquez, y en la última pausa publicitaria se quitan los ajados disfraces y se visten de Paquito el bueno y Berna el medio tonto, y ya no pueden ni abrir la boca, ya no saben ni donde están, y en el último momento del programa les preguntan si no quieren volver a casa, y aparecen sus madres y todos se echan a llorar, nosotros también, incluso Jorgito Javier, ese domador de lágrimas de cucudrulu...

Y madres e hijos vuelven al pueblo y los reciben como héroes, pero pronto se olvidan de ellos, y es que...¿cómo competir contra un tío que toca la flauta con el culo?

Y lo mejor de su historia jamás la conocerá nadie, porque...

¿Quién escribirá lo que hablaron entre ellos?

Ya no quedan ni hojas en los rábanos del siglo XXI

Y el sueño de Dulcinea es una poligonera de cualquier ciudad que baila el gangnam style

Por eso también nosotros tenemos lo que vamos mereciendo.

Y sin tener que competir con el tío que toca la flauta con el culo.


martes, 22 de enero de 2013

2001




"No es la mejor película de la historia del cine...es la única importante. Por sí sola justifica todo lo que se haya hecho, lo que se esté haciendo y lo que se hará..."

Hoy está de moda la creencia en el flechazo, como si todo lo que te entre a la primera fuera lo mejor, como si no tuviéramos tiempo para darle una segunda oportunidad, "si necesita dos es que no merece la primera" parece ser el lema de nuestra generación, y puede que sea verdad, no lo sé, no sé nada, pero...a veces sientes cosas a las que no encuentras explicación. Y puedes perderlas por no buscarla, o por olvidarla...pero nunca suficientemente: si algo te marca irá contigo durante toda tu vida. Aunque puede que jamás lo sepas.

Tengo tres imágenes cinematográficas grabadas a fuego en la memoria de mi más temprana niñez, no creo recordar tan vivamente nada de aquellos años, con tanta precisión, con tanta seguridad, como la angustiosa sensación de ver entrando en una casa en llamas al doctor Frankenstein en los brazos de su Criatura, o la de aquel tipo gritando y agitando su sombrero de vaquero a lomos de una bomba atómica segundos antes de estrellarse contra el suelo.

La otra es los monos saltarines de 2001 y su monolito. Pero en esta no era por angustia o miedo, y ya no sé lo que fue...yo era un monito recibiendo la señal del monolito a través del televisor en una Nochevieja perdida en mi memoria.

Siempre la emitían esa noche, siempre...Nuestros padres todavía eran jóvenes y salían a divertirse dejándonos al cargo de la yaya, por entonces solo éramos tres, veíamos un poco la tele hasta que nos mandaba a la cama, y tengo en la memoria que era siempre cuando aquellos monos bailaban nerviosamente alrededor de aquella piedra, como si aquello fuera una teta, o un culo, o algo así...

- "¡Otra vez los monos!"
- "Vamos, niños, a la cama..."

Y todos esos años nuevos me iba a la cama con aquellos monos y aquella piedra sin ser consciente de ello, que no tardábamos en olvidarlos de tan nerviosos como estábamos por las deshoras y la extraña noche, reventados por tanta excitación acumulada, aunque no tanto como para no empezar una guerra de almohadas, golpes e insultos, "¡¡¡YA ESTÁ BIEN, NIÑOS!!!", y entonces sí, entonces le hacíamos caso a la yaya, rezábamos un padrenuestro en voz alta por nuestra familia y nos dormíamos.

Sentí el flechazo. Vi el monolito. Y algunos años después me acerqué a tocarlo.

No se abrió el cielo, no vi luces de colores, ni siquiera recuerdo como fue...nos gustaba Kubrick, sí, pero como chavales que éramos andábamos colgados de su Naranja Mecánica, el Resplandor, la Chaqueta Metálica...veíamos las películas en grupo, que es como se hacen todas las cosas cuando tienes esos años, y 2001 nunca será para ver más que con tu sombra.

Hasta que algún día, o noche, la vería como viene en el prospecto: solo.

Y abracé el monolito.

¿Qué puedo decir yo de ella...?

Yo no sé nada, pero he leído a unos cuantos que sí sabían algo, y uno de ellos, el más grande, dijo de su mejor obra que "los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran"

¿Ya la entiendo?

Recuerdo que una noche la pusieron en el programa de Garci, no podía verlo y programé el vídeo para grabar la tertulia, todavía me interesaban las opiniones de los demás, y cuando llegué de trabajar y vi lo grabado no pude contener la indignación al ver como un tío feo la ponía a los pies de los caballos, casi hasta el paroxismo, era algo increíble, inconcebible...si tanto la odias, ¿a qué coño vas?

Me cagué un millón ochocientas mil veces en su puta madre, y algunas menos en el resto de contertulios que no habían tenido cojones a partirle la cara allí mismo, callando ante sus exabruptos, "bueno...tampoco es para ponerse así..." dijo alguno. Simplemente no la entendía, no tenía ni pies ni cabeza, era asquerosamente pretenciosa...Y como él no la entendía, para él no tenía ni pies ni cabeza y en su opinión era asquerosamente pretenciosa...¡pues qué coño! ¿POR QUÉ HAY GENTE A LA QUE LE GUSTA ESTA MIERDA?

El niño no sabe que existen los demás, el mozo sabe demasiado que sí, el hombre empieza a despreocuparse de ellos y el viejo...¿habla con su sombra?

La frase del inicio, la frase que dice lo que yo siento cuando tengo valor para verla, la dijo un filósofo, creo que chino, o japonés, así la leí en una enciclopedia cinematográfica que tenía mi padre, creo que aún la tendrá, eran siete u ocho tomos en pasta dura, de color azul, moteado, la devoré siendo un mozo...y el artículo sobre 2001 lo escribió Garci. Y lo encabezó con la misma cita que yo hago hoy.

Me doy cuenta que estoy acabando esto y no he escrito nada de ella, de su música, de sus monos, de su monolito, de sus hombres, de su Luna, de su Júpiter, de su Más Allá...

¿Pero qué voy a decir yo?

Que cuando veo a su Niño Estrella y a su Sombra dentro de su Burbuja, mirándonos desde el cielo...

siempre me echo a llorar.

Y ni sé el porqué, ni ya me preocupa saberlo.

O que lo sepan.





lunes, 21 de enero de 2013

NO HAY COMO UN BUEN SOFRITO




Estaba en la cama, dormitando la comida antes de ir a trabajar, cuando mi madre me llamó a grandes voces desde la planta de arriba:

- "¡¡¡Kufisto!!!"
- "..."
- "¡¡¡KUFISTO!!!"
- "¡Qué!"
- "¡¡¡¡¡KUFISTOOOOOOOOOOO!!!!!"
- "¡¡¡QUÉ, COÑO!!!"
- "Que pongas la tele..."
- "cagondios..."

Dos años y medio después pasó exactamente lo mismo, solo que todavía no había desayunado. A madre siempre le ha gustado saber lo que yo pienso de esas cosas, me tiene por más de lo que valgo, pero no hay una que haga de menos a sus hijos. Y si la hay es que no lo es, que en estos días a cualquier cosa se le llama de cualquier manera.

- "Hostia...¿qué ha pasao ahí?"

Se veía un buen boquete humeante en un rascacielos, el tipo de Antena3 decía algo de una avioneta o algo así, "parece ser que ha perdido el control..." y tal y tal...

No me dio tiempo ni a encender un cigarrillo...

- "¡¡¡EEEEHHHH!!!...¡¡¡QUÉ COJONES PASA AQUÍ!!!"

Y ya no me acordé ni de que fumaba.

Me quedé pegado al televisor, mirándolo como si Jesucristo hubiera venido por segunda vez, de una en otra oía la voz de mi madre, "¿¿¿LO ESTÁS VIENDO???", "Sí...sí...sí...", "¡¡¡KUFISTO!!!", "¡¡¡QUE SÍ, COÑO!!!"

Vi la hora en el viejo vídeo que tenía sobre el televisor. Eran las cuatro menos algo. "A currar..."

- "Qué miedo..." dijo mi madre cuando subí a darle el beso.
- "Sí...me voy"

Esa tarde me tocaba con mi tío, uno de los hombres más pachorras que he conocido, uno de esos hombres que hace verosímil aquella anécdota de Pomar en La Habana...

Estaba jugando un torneo cuando estalló la Revolución, y al llegar la noticia donde se alojaban los ajedrecistas españoles uno de ellos fue a su habitación para comunicárselo:

- "¡¡¡ARTURO, HA ESTALLADO LA REVOLUCIÓN!!!"
- "¿Ah, sí...?"

Y terminó de afeitarse.

Claro que alguien que había hecho tablas con el gran Alekhine teniendo solo once años no podía ser una nenaza...

Mi tío no hizo tablas con nadie, recuerdo como me miraba cuando yo jugaba alguna partida mientras esperábamos la llegada de la marabunta. Era una mezcla de conmiseración y...conmiseración. Como aquella vez, poco después de dejar los estudios, en la que se enteró que iba a hacer un curso de cinematografía a través de la UNED:

- "Así que ahora quieres ser actor, Kufisto..."
- "No, director..."
- "Ya..."

Y sin quitarse la mano derecha de su riñón le dio una calada a su marlboro, mirándome...

Pero era un buen tío. Y, sin lugar a ninguna duda, mejor que sus hijos.

Aquella tarde la pasamos viendo la tele, al menos en su mayor parte, el verano seguía siéndolo un poco más, y aunque acababan de empezar las clases de los chavales todavía era tiempo de terraza, esto es, había que preparar los aperitivos: las sardinillas con tomate, el embutido con tomate, el atún con tomate...mucho tomate. En ocasiones tomateé alguna tortilla atrasada, alguna que se hubiera quedado un poco seca, lo cual no era frecuente pero a veces pasaba, éramos unos maestros tortilleros...Como esos pintores que repintan su cuadro para mejorarlo, sin utilizar otro lienzo, que la vida siempre ha sido cara para los de siempre...

- "¡Joder qué buena está la tortilla con tomate!" decían algunos.

No hay como hacer un buen sofrito para que te importe un güevo el porqué tuvieron que hacerlo...

Y eso fue lo que pasó ese día...que hicieron un sofrito insuperable.

Recuerdo perfectamente escuchar a Hermida que eso suponía la Tercera Guerra Mundial, recuerdo el momentáneo silencio que se hizo en el gallinero, aunque no duró mucho, que no hay como ver una cámara para que los camareros que nunca han puesto una caña se tiren de cabeza al río, mejor si es gritando, "¡¡¡DEJADME SOLO...MIRAD!!!" También recuerdo a Ibarreche, ese pajillero, decir dos años y medio después, cuando la carne humana todavía estaba en su punto, que "esos (los etarras) no son vascos" Al menos no dijo aquello de vascas...

Cayeron las Dos Torres, y mientras caían a plomo, perfectas, me acordé de esas demoliciones, esas que hacen cuando el negocio debe continuar...

El Señor de los Anillos, el de siempre, gana siempre...y ningún puto enano le va a joder el chollo.

Hollywood no es una fábrica de sueños: es una fábrica. La Fábrica.

Y sus productos son del agrado de todos aquellos que no se preguntan el porqué del sofrito.

Que no hay como la explicación más sencilla para estar cerca de la Verdad.

Otra cosa es que no quieras conocerla.

¿La azul o la roja?


http://www.burbuja.info/inmobiliaria/conspiraciones/380652-11-s-o-se-planifica-y-ejecuta-conspiracion.html


viernes, 18 de enero de 2013

CARPANTA...¡Y CIERRA ESPAÑA!




"...y el número de N... es un uno seguido de cien ceros" dijo el narrador del documental sobre los agujeros negros...

- "Coño..."

Y aspiré una medida y cálida calada del mediado puro. Ya sé respirar sin soltar el humo, lo retengo en la boca y poco a poco voy liberándolo mientras respiro por la nariz. Te quedas como si hubieras hecho justicia. Satisfecho.

Mil son tres ceros, un millón seis, un billón doce...¿qué son cien ceros? ¿hay un nombre para eso? Sí, lo dijo, no recuerdo bien...un g...nosequé, yo estaba fumando, y digo bien, estaba fumando, que uno no hace otra cosa cuando se fuma un puro a conciencia, pero...eso de los cien ceros me dejó un tanto...como lo diría...¿agilipollao?

Claro que al escuchar tamaña bestialidad le presté un poco más de atención, "lo cual, con ser un número inconcebible, demuestra que ni mucho menos es infinito..."

Me sonó a algo así como aquello de la zorra y las uvas, como al actual Madrid con el Barcelona, como a los antifranquistas D.F, que así debería medirse el Tiempo en este eterno patio de Monopodio: A.F  y D.F. Ergo...yo nací en el -2 y estamos en el 37, en tó el follón, la PPOE en lugar de San Pablo y el Juancar más a lo Constantino que a lo Tiberio, aunque tan a las puertas como éste del Último Agujero Negro. Él, el Primero, que a tantos ha entrado y de todos le han salido, pero este penúltimo, el de la bárbara, parece que va a ser su perdición...Curioso: empezó con Bárbara y acaba con una bárbara. ¡Qué bárbaro! Los jodidos alemanes siempre jodiéndolo todo...Todo. Otra vez. Se ve que los hispanos (como se hacen llamar en su propia patria los jugadores de HANDBALL, esos paletonacos atelevivisados) no tenemos capacidad suficiente para llegar al 40: ¡cómo no dejar de echar humo cuando te enseñan que hay más números!...Pero no dura mucho, enseguida lo dejas estar: "un uno con cien ceros...están locos estos extranjeros...pero qué rico esta el purete...ojalá estuviera otra vez por la mitad...qué fallo no haberme traído vino..." Y sol no porque eran las doce de la noche. Viva Españaaaaauuufffff...

Y me fui a la cama.

Y la verdad es que tenía sueño, bastante, pero no por ello dejé de echarle un vistazo al "Carpanta", a fin de cuentas soy español, y los españoles somos supersticiosos por naturaleza, no por nada somos una unidad de destino en lo Universal, ¡que me jodan si lo entiendo!, pero suena a algo importante, decisivo, nos encanta vernos como Stallone en "Evasión o Victoria", cuando para el penalty aquel, que diría Mike Ríos, ese que se metió a zelote y se cambió hasta el nombre cuando vio que no había más tutía, quisir...tupaquito. 

Mira siempre el lado bueno de la vida...¡¡¡POR LA MARCHAAA, QUE NOS DIOOOO, LARGA VIDAAAALLL, DEMONCRANROLLLLOOOLLLOOOOOOLLLLL!!!...Ah, no, que esos eran los barones...tangados.

Que digo que miré el Carpanta, una en la que miraba desde el ventanal como Protasio se ponía ciego a comer en un buen restaurante, "a ver si me ve y me invita". Lo vio, llamó al camarero y cuando nuestro héroe esperaba la invitación para entrar se encontró con un paraguas para protegerse de la lluvia mientras veía comer a su amigo del alma. Y allí se quedó: viendo comer a su amigo. Como nosotros cuando vemos a nuestro Protasio en Nochebuena, con el culo apoyao en la madera, que diría aquella zorra madrileña...pero qué buenos son, coño, qué buenos son...

Apagué la luz, recé un padrenuestro y un avemaría como quien le cuenta la cuenta a un borracho y cerré los ojos. Los abrí y vi lo mismo. Y pensé en un uno seguido de cien ceros, aunque decir pensar es decir demasiado. Diga yo que lo videé en mi quijotera, "esto es un sindios...esto es mentira...es imposible...imposible...yo...yo...yo...¿yo soy tan pequeño?...¿un uno con cien ceros de no sé qué? ¿quince mil millones de años luz? ¿trescientos mil kilómetros por segundo? ¿pero esto qué coño es? ¿pero qué broma es esta? ¿acaso es mi vida para el Universo como las milésimas en el Gran Premio de Mónaco? ¡qué coño milésimas...! ¿como un grano de arena de toda la arena de todas las playas de todo el mundo? ¿esa es mi vida? ¿también eso es demasiado?...¿con qué me comparo? ¡con qué! ¿con las mosquitas que por millares aparto de un manotazo cuando llega la Primavera? ¿eso soy yo para el Universo? ¿esa puta mierda?"

Y me dormí muy poco después. Aunque quizá ese muy poco sea una Eternidad comparado con cualquier bicho que ni podemos ver pero existen, aunque sea durante 0,000002 segundos.

¿Pero qué son 39 años para quince mil millones de años luz?

Definitivamente...es mejor creer en Dios que en el Universo.

¿Mejor...?

Mejor, mejor...vives más tranquilo.

Porque si no me lo hubieran inculcado de pequeño...¡je!...

jeré...

aserejé...

PIM, PAM, PUM

Y no me pises la sombra que te mato 


miércoles, 16 de enero de 2013

EL PRESENTE ESTÁ EN EL AGRO




Si lo más interesante que te ha pasado durante el día ha sido escuchar a un paleto es que tienes un problema. Y si encima dice la verdad de la crisis vuelves a comprobar que el emperador sigue desnudo, solo que nadie quiere verlo. Nadie que no sea un niño o un simple.

Pero empecemos por el comienzo, que yo pá ejto soy muuu ordenao...

Llevo algún tiempo despertándome como si oyera mi nombre en la voz de la enfermera del médico de cabecera, como si la oyera perdida ya toda esperanza de hacer esa tarde cualquier otra cosa que no fuera esperar, como si llevaras tanto tiempo allí que ya ni recuerdas la hora a la que te citaron, ni el asunto que te llevó allí, ni si tú mismo aún te llamas así. Pero sí, vuelves de donde estuvieras, tampoco te acuerdas, pero ahora estás aquí y se supone que tienes que hacer algo, reaccionar, ponerte en marcha...es la hora de hacer algo. ¿Pero te acuerdas de la última vez que te pusiste en marcha QUERIENDO hacer algo?

Y luego ves la mierda de día, y echas un trago de agua y parece que con ella viene la memoria de algo, lo suficiente para ducharte y lavarte bien, sobretodo el culo, ese que pusiste en marcha casi sin darte cuenta, sin darle tiempo a que por lo menos oliera el zumo de naranja de todas las mañanas, su implacable retreta "acabo de cagar...¿no?", sí, y es que anoche te dormiste con el estómago lleno de galletas y nocilla, y se nota...casi cuarenta años y cenando galletas con nocilla. ¡Ay Señor...lo que hace ir deshaciéndose!

He salido a la calle con un plan, el de siempre, pero al momento he vuelto por el paraguas y me he hecho otro más corto, que también va siendo siempre, y he ido a un par de sitios, a un par de sitios de esos que ya ni miras ni te miran, y de vuelta a casa me he atiborrado de espaghettis, supongo que como premio o algo así, estaban buenos, hace tiempo que pienso más en lo que voy a comer mientras esté despierto que en casi todo lo demás, le doy muchas vueltas, "¿y si...? ¿y sa...? ¿y so...?" y siempre acabo comiendo lo que siempre he comido, no recuerdo la última vez que probé algo nuevo, algo que no haya excretado un par de millones de veces...Bueno, ahora me ha dao por los puros: me fumo uno mientras escribo lo de siempre. Eso sí es nuevo.

El bar, no. Y lo que hay dentro y lo que va entrando, tampoco.

Todo va pasando como todo pasa todos los días, ¡sin novedad, mi general Aburrimiento!, aunque para ser honestos sobran los signos de exclamación, pero...¡espera un momento! ¿qué es eso? ¿un pájaro? ¿un avión? ¡NO! es el palet de los tercios de Mahou sin pincho, ¡sí, hombre!, ese tío feo y que huele a eso...a eso...¿como se llama, cojones?...¡ahhh...síii! A viejo que no se lava lo suficiente.

Me cae bien, quisir, no me cae mal, viene de higos secos a brevas pasadas, es de otro pueblo, poblado más bien, que hoy me ha dicho cuatro o cinco veces el nombre de su cuna comunal, cuneja, mejón, cunejilla, ¿moisecito?...

Cuando viene al nuestro lo hace por un asunto que no viene al caso, o sí, pero no me da la gana contarlo. Y hoy lo he visto un tanto decaído.

- "¿Por aquí otra vez?"
- "Sí..."

Estaba más feo y desaliñado que nunca, aunque no olía como siempre. Quizá por eso, y porque no es verano y no hay terraza para salirse a fumar, me he animado a hablar con él por primera vez más allá de "¿tercio?", "sí", "¿quieres un pincho?", "no", "vale", "me salgo fuera"

Y por no sé qué motivo hemos, ha, terminado hablando de lo de siempre, de la crisis:

- "¿Te digo cual es el problema?"
- "..."
- "¡Que la gente no quiere trabajar!...Mira, yo soy agricultor, soy de L..., un pueblo que está cerca de P...¿lo conoces?"
- "Ehhh...creo que...no...de oídas..."
- "Bueno, es igual...tengo unos terrenos, no muchos, una cosa pequeñita, siembro ajos, cebollas, también tengo uva...en fin. Me llega mi hijo el otro día...es un chaval estupendo, tiene veintitrés años, trabaja conmigo, se lo va a quedar tó, no quiso estudiar y le dije que o a lo mío o toma mil euros y búscate la vida...y se metió conmigo, es mu trabajador, mu formal, no quiere motos, ni coches caros, ni ná de eso, se apaña con uno de segunda mano, un cochecito...¡y no porque no tenga perras! que las tengo, podría comprarme un coche como esos, esos que se compraban coches de sesenta mil euros porque ganaban 3.000 poniendo ladrillos...¿pero pá qué? Sabes lo que me dijo un día...papa, no quiero coche, quiero un buen tractor, un tractor de los mejores, pá el trabajo Y lo compré, y también le puse su habitación a su gusto, me gasté cuatro o cinco mil euros...que si su televisor, su ordenador, su buena cama...todo...todo...el chico es muy bueno, es muy raro que salga de lunes a viernes, solo los sábados...él se queda en su habitación...con su ordenador...se pone un chisme y lo oyes hablar...¿como están los recambios para tal maquinaria? ¿qué precio? y habla con unos y con otros, pá el negocio, pá el trabajo. Luego en verano, que hay menos labor, se junta por las tardes con tres o cuatro amigos y se van a merendar a la alameda, tranquilos...El verano pasao me dijo que se quería ir a Gandía con ellos, una semana, tira, le dije, y le solté un dinero. El chico cumple, yo cumplo..."
- "Así tiene que ser..."
- "...y me llega el otro día y me dice papa, que vengas que hay tres rumanos que quieren hablar contigo, tres que trabajaban para mi, y yo no quiero rumanos, no quiero rumanos...y me dicen que quieren un adelanto de 200 euros...Vamos a ver, cobraron el 2, estamos ¿a 16?...y les digo que no, que al último le di 300 y al día siguiente no apareció a trabajar ni he sabido más de él...bueno, sí, que estuvo en una casa de putas, bebiendo y eso..."
- "Ya..."
- "...y yo no quiero rumanos...y poco después me llegan tres chavales del pueblo y me dicen que quieren trabajo, y les digo que bien, que vale, QUE TRABAJO SOBRA EN EL CAMPO, que ahora se están haciendo cosas que se habían perdido...Mil ciento cincuenta euros, ocho horas al día, no se trabaja si llueve, con Seguridad Social, o sea que me salen por los mil quinientos...¡pero eso sí!...les digo que hay que trabajar algún que otro sábado, quizá un domingo...¡pagando, claro! otros sesenta euros por un día...¡Y ME DICEN QUE NO! ¡QUE PREFERÍAN SEGUIR COBRANDO LOS SETECIENTOS DEL PARO! ¡QUE LES DIERA MIL Y DE LUNES A VIERNES! Les dije donde estaba la puerta...Me llegaron tres hombres mayores, de mi edad, también del pueblo, mira, Juan, hemos oído que necesitas trabajadores...y puedes contar con nosotros para lo que sea...¡y ahí están! que ellos mismos me dicen de hacer cosas en la nave, o con la maquinaria, cuando no se ha podido salir al campo por la lluvia...AQUÍ LO QUE PASA ES QUE LA JUVENTUD...¡¡¡NO QUIERE TRABAJAR!!!"

Poco después le llamaron por teléfono y se marchó.

¿Mil ciento cincuenta euros, con Seguridad Social, por coger ajos y cebollas, sin tener que ver nada más que ajos y cebollas, sin aguantar más que a ajos y cebollas, y sin el dolor de cabeza de pagar a los hunos y a los orcos?

Me cago en mi puta vida que me voy con Juan...

¿Pero qué coño quiere esta gente?

¡Ahhh...sí...SU LO DE SIEMPRE!

Malditos vagos.

Y poco antes de terminar mi turno llegó La Minipimer a comprar tabaco, es una yonki que está en las penúltimas, y también se fue, pero al rato volvió:

- "¿Puedo pedirte un favor, Kufisto?
- "Dime..."
- "¿Puedes llamar a Jose (su ex-novio)...es que no me coge el teléfono...y estoy...estoy nerviosa...muy nerviosa...¿puedes?"

La he mirado un par de segundos, no tenía muy buena pinta

- "Llevo dos años en la calle...llámalo tú, Kufisto, y me lo pasas...por favor"
- "Dime el número...¿Jose? sí, soy Kufisto...que está aquí..."
- "¿Ella?"
- "Sí..."
- "No quiero hablar con ella"
- "Pero es que está nerviosa...y dice que te pase con ella..."
- "No, Kufisto. Adiós"

Y se ha ido.

Como todos nos iremos.

Aunque espero hacerlo teniendo donde caerme muerto.

No sea que el sueño que nos está esperando sea demasiado largo...

Sic transit gloria mundi


martes, 15 de enero de 2013

A LA CONTRA




Una vez oí decir a un piltrafilla, un demócrata-cristiano que por entonces se arrastraría en los cuarenta y pocos, que él estaba dispuesto a ceder parte de su libertad por más seguridad. Y esto lo afirmaba hace quince o veinte años, así que ahora...no sé.

Me quedé de piedra, aunque no tanto como para dejarles sus bebidas sobre la mesa, podéis imaginadlas, y recuerdo que regresé a la barra como aturdido por lo que acababa de escuchar: yo era un chaval...¿qué coño es eso de cambiar libertad por seguridad?

Ahora tengo casi cuarenta...y pienso lo mismo, aunque ya no me extraña tanto. Si uno no rompe las cadenas cuando tiene fuerza desea que aquellas sean cada vez más fuertes en tanto que tú vas haciéndote más débil. Es como aquella historia de Poe, la del Maelström, cuando el hermano del protagonista, aterrorizado, se ata a una argolla del palo mayor abandonando a su suerte al querido hermano...y todos sabemos como acabó la historia. Y poco importa si hubiera sido al revés. Al menos para mi.

Lo nuestro ya no es la lucha por la vida, sino la de por no morir, lo cual es absurdo, pero es. Y también lo es que más fácil y cómodo es no morir que vivir.

Fácil y cómodo, ese es el lema de nuestra civilización. Y por él estaremos dispuestos a ser hámsters en lugar de hombres. La tecnología, las máquinas, acabarán por dominarnos: no sabremos no morir sin ellas. La pesadilla de Cameron está a la vuelta de la esquina. Nada de lo que puedas imaginar es irreal. No somos nada, somos algo, fuimos algo y seremos algo...¿qué es la Nada? esta pregunta es más imposible que la de Dios.

¿Por qué va a ser bueno lo fácil y lo cómodo? ¿por qué? ¿no os habéis sentido mejor cuando habéis conseguido algo que era difícil e incómodo? ¿no es siempre mejor lo que uno logra por si mismo que no con la ayuda de otros? ¿no habéis respetado, admirado incluso, a quien es capaz de haceros perder en buena lid? ¿no es la vida una búsqueda de retos, de respuestas, de conquistas, que uno debe experimentar por si mismo sin que nadie se las regurgite en el gaznate? ¿por qué queréis convencerme de todo si aún no he visto nada, si no estuve allí, si tampoco tú estuviste allí? ¿por qué quieres que viva como tú? ¿por qué quieres que viva no muriendo?

Una vez le preguntaron a un alpinista el porqué había escalado aquella montaña:

- "Porque estaba allí"

Preguntar para saber es igual que comer sin hambre.

Hay que preguntar para hacer.

Aunque lo mejor es no preguntar, sino preguntarse.

Y luego hacer lo que tengas que hacer.

Pero que no te lo hagan.


lunes, 14 de enero de 2013

CON LOS ANORMALES




Desperté como si hubiera estado podando cepas en lugar de durmiendo, tan cansado que pensé en volverme a la cama mientras echaba la primera meada del día, "la que hay que beber" que decía un colgao con sonrisa de colgao y cosas de colgao que salía en la tele como "experto en salud natural" Todavía está amarilla, que la del sábado no fue ni medio normal, y casi seguro que hubiera cogido el punto con solo darle un sorbo. Pero no, del colgao me acuerdo ahora, no entonces, y de haber sido así...tampoco le hubiera hecho caso. Y no porque me dé asco, seguro que he bebido cosas peores, puede que ni hace 48 horas...y aquí sigo.

Ni la propia mierda huele mal a nuestras narices.

Pero fue que subí la persiana y vi el sol, "me convendría un paseíto", y en fin, hoy no tengo nada que hacer, hoy no tengo que trabajar y podría haber pasado el día entero en la cama, a oscuras, pero esto hubiera estado bien ayer, y ya se fue, y hoy lo mejor es ir volviendo a la normalidad, o a lo que signifique eso para mi...Tengo un amigo, algo más joven que yo, que la otra tarde nos comentó una peripecia que nos hizo mucha gracia, por lo menos a mi, y era que se dejó convencer para ir a un sitio al que nunca va, y que estando allí, "que solo había gente normal", tardó 0´2 en ponerse malo, tanto que se marchó enseguida a seguir con lo suyo y con los suyos, y lo contaba con tantos gestos, tan nerviosamente, tan acelerado, tan de verdad, que me reí con ganas, como pocas veces. "¿Qué hago yo aquí si tós son normales?" Desde luego...endeluego, tron.

Anoche visité el vídeo-blog de Carmen Lomana mientras oía un concierto de Camilo Sesto por Youtube,. Aquella hablaba sentada en un sillón, "en mi sillón favorito" decía divertida, y era que contestaba preguntas que le enviaba la gente, cosas como si es correcto llegar temprano a una cita, qué medias llevar a un cocktail nocturno, la conveniencia o no del calzado blanco, las joyas en los hombres, y en ese plan. Yo me la follaría.

A Camilo llegué por eso del asalto en su casa, no consigo recordar como lo hice con Carmen...Es de Alcoy, alcoyanero, los de la moral, que lo miré en la Wiki, "artista irrepetible", "millones de discos vendidos en TODO el mundo", "mejor artista español en Sudamérica"...la moto. O la burra. Puse un concierto que dio allí, en Colombia, creo, le dieron un par de pájaros de plata y oro, creo que eran gaviotas, no sé, hablaba un panchito y la verdad es que me cansa escucharlos, como que prefiero oír cualquier otro idioma menos el nuestro en sus bocas...Una multitud de mujeres aclamaban a la momia de Alcoy, la cosa ya andaba por el 2004, "amor...amooorrrrr...amooRRRRR...¡¡AMOOOOOORRRR!!" y tal, con ese bocón, sudando como un cerdo, me fijé en que siempre utilizaba el género neutro, no podías saber si se refería a un tío o a una tía, y creí recordar que este también tenía fama de maricón, de gay, de homosexual, Jodie Forster ha salido hoy del armario. Qué pesadez de amor, copón, qué pesadez de siempre la misma historia...

Terminó cuando ya hacía bastante rato que yo andaba tirado en el sofá, en modo noestoydentrodemicuerpo, mirando las biografías de otras viejas glorias patrias: Julio Iglesias, Rocío Jurado, Camarón, Raphael...todos tan grandes como la Luna, todos tan grandes o más que Camilo, o que el anterior, todos...todos...

Así me dormí, luchando para no hacerlo, que esas noches son así: o el sueño te gana por KO, o tú le ganas a él. A veces es mejor perder.

El no estar en tus cabales, el no tener ajustados los niveles, hace que veas lo de siempre con otros ojos, que tengas la fugaz sensación de haber comprendido algo, pero como la cosa casi siempre es más por defecto que por exceso se te va entre los circuitos del cerebro, si no estuviera tan agujereao...Iba caminando sobre la tierra húmeda, sintiéndola, escuchando una maravillosa sinfonía para piano de Mozart, mirando cerca del sol, cuando me ha asaltado una gran idea, una de las buenas, y viendo que se me iba he parado mi camino, como si así, sin moverme, no se asustara por ir a caer en alguien como yo, y se dejara acariciar, o al menos sentir, como si fuera un espantapájaros, uno de esos que no asustan ni al mayor de los caraflanes...no ha habido manera.

He visto bajar del cerro a dos con un perro suelto y todo lo demás se ha ido a la porra. Con todo lo grande que es Mozart pero no lo suficiente para ignorar a un perro.

- "¡Podías atar al puto perro!" le he gritado al él de la pareja, uno que encima llevaba un buen palo. Y ha empezado como a vocear, haciendo gestos con los brazos, todavía estábamos lejos, me he quitado los auriculares, "¿qué coño dice este hijoputa?"

- "...cagondios que te voy a atar a ti..." y tal y tal

Y al acercarnos para pegarnos, al vernos las caras, nos hemos reconocido: un viejo, viejísimo amigo que hará quince años que no veía.

- "¡¡¡ELÍAS!!! ME CAGO EN LA PUTA..."
- "¡¡¡KUFISTO!!! JODEERRR..."

Nos hemos abrazado, nos hemos pedido disculpas y nos hemos preguntado por como nos va la vida.

Elías...este era otro que no podía estar con los normales.

Recuerdo un viaje a Madrid, no sé a cuento de qué, él iba con su ex-mujer y yo con mi hermano, no tendríamos ni veinte años, recuerdo bajarnos del tren en Atocha y casi caerme al suelo cuando aspiré el viciado aire de la capital de esta cosa. Nos fumamos unos cuantos a la salida de la estación, para hacer cuerpo, había un sex-shop en la calle de Atocha, "¿pasamos?" y nos metimos en las cabinas, una rubia desnuda se tocaba sobre un plato giratorio rodeada por ventanillas que se abrían o cerraban según las monedas que echaras, era como en esos restaurantes japoneses que he visto después, esos donde van saliendo platos por una cinta sin fin, primero fue la carne y después la comida, que el Verbo vino cuando nadie lo podía grabar con el móvil. También recuerdo que luego vimos a Ramoncín con su hija, es un puto enano, le dijimos algo y pasó de nosotros, ya por entonces no caía bien más que a su madre, si la conoció.

Está en el paro, hizo las Navidades como pinche en un novísimo bar-restaurante de éxito, "ni pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió, Kufis..."

La Idea, el perro, la paliza que viene y el abrazo que te llevas.

Y bien pensado...¡menos mal! menudo era Elías...

Esto no lo entiende ni Black and Decker.



sábado, 12 de enero de 2013

MÁS NUBES




Tres semanas sin ver el sol son muchos días, demasiados, y para dos mañanas en que las nubes no estuvieron jodiendo la marrana ya me encargué yo de hacerlo en la madrugada, "mecagoenlaputa...y hoy hace sol" Hasta hace poco, nada, eso no suponía mayor problema, a no ser que la noche hubiera sido apocalíptica, dejaros de historias, graciosos consejeros anti-resacas, que más parecen métodos para acabar con tu más encarnizado enemigo que ninguna otra cosa, en el caso de que los tengas, claro, enemigos, digo, que para tenerlos, para merecerlos, uno tiene que tener cosas, cuantas más mejor, y yo no estoy entre ellos, precisamente, así que por no tener no tengo ni enemigos, creo...nada como los rayos del sol en tu cara para evaporar los alcoholes de tu hígado. O al menos para echarle una mano, que al pobre le va costando cada día más.

Hemos cambiado turnos, ahora entro tres horas antes y salgo unas cuantas antes, he dejado la noche normal, que no las extraordinarias, aunque estas son cada vez menos...ha pasado otra Navidad y la Tierra sigue girando en su órbita y sobre su eje. Bien. Hasta la vista, Nochebuena, nos vemos, Nochevieja, chauchau, Reyes...no sabéis cuanto me jode ir a trabajaros, pero más aún no volver a veros. Es como dicen de los niños: "malo si dan guerra...y peor si no la dan" Eso me pasa con mi gato. Y menos con la periquita, casi ni la veo allá en lo alto. Solo echas de menos lo que dejas de ver. O casi.

Lo prefiero así, ha sido demasiado tiempo trabajando la noche, poco de bueno tiene hacerlo cuando lo hacen las lechuzas y demás monstruos de grandes ojos, los tuyos son para vivir de día y dormir de noche, que sino tendríamos los ojos como la boca de aquella zorra que iba por los puebluchos de España con el karaoke a cuestas, avergonzando a los paletos con menos cintura que un barril de cerveza...¿y como sería la boca? pequeña, que todo lo que vive de noche es tan pequeño como grande quien lo hace con el sol. Aunque se crean tan grandes como la luna. Cosas que pasan al ver la luz en el espejo, al cambiar los ineficaces ojos por una cámara fotográfica con flash incorporado, que los únicos que me gustaron eran los helados, los de limón, pero esa luz...me pone malo.

Hoy ha amanecido igual, hoy que me he despertado con tiempo, ayer que me dormí un tanto triste, ayer que me dormí un tanto desilusionado. Llovía finamente, como el que mea sin ganas para quitarse de en medio aunque solo sea un momento, y he vuelto a casa por el paraguas, y en esos dos minutos ha dejado de llover, o mear, o lo que fuera, y he vuelto a plegarlo haciéndome un lío con la tira de velcro que anuda su caparazón, me hago un lío hasta con un puto paraguas, y poco después ha vuelto a llover, o a mear, o a lo que fuera, y nubes por arriba y frío por abajo, y la calle igual que si fuera de noche, y nada que ver y nadie que ver, que un paraguas desplegado es el burka occidental, y...compra el pan y a casa, Kufisto.

Pero al menos he aprendido algo de mi: que si me gusta andar es porque lo hago con el sol.

Aunque el frío transforme tu pito en un silbato.

Solo tienes que ponerte en marcha para que vuelva a ser la trompeta que anuncia tu presencia, que todavía dice ¡aquí estoy yo!

Ni la sangre es la vida, ni la música es la vida, ni el amor es la vida...graciosos consejeros

El Sol es la Vida.


viernes, 11 de enero de 2013

QUE TE JODAN





Es muy fácil raparse la cabeza, desnudarse y cruzarse una sábana que tape lo justo y necesario para ser tomado en serio, pues no ha vivido el viejo que completamente desnudo predique a alguien más que a los escorpiones del desierto, a quienes lo mismo le dan ocho que ochenta, pero un viejo en pelota ya puede estar desvelándonos el Misterio de la Vida que huiremos despavoridos, como alma que lleve el Vasile, exceptuando a los ciegos, claro, pero algunos hay que no son sordos, y oirán y también se largarán, aunque siempre hay gente pá tó...siempre hay gente pá tó.

Pero una sábana bien colocada tapa mucho, y entonces sí, ahora ya puedes hablarle a la gente, que también hay mucha, y la inmensa mayoría igual de infelices que tú, tal vez un poco menos, pues tú ya has llegado a ese punto en el que también te da igual ocho que ochenta, ya eres más un escorpión que un hombre, quizá no lo hayas sido nunca, pura fachada, como esas casas que están derruidas por dentro, llenas de mierda y malos vapores, pero una fachada bien cuidada tapa, mucho, y también te cuidas mucho de abrirle la puerta a cualquiera, a nadie, que solo tú sabes lo que hay dentro y no eres lo suficientemente tonto como para creer que eso le pueda gustar a alguien, que alguno habrá, que siempre hay gente pá tó, pero tú quieres a los otros, a los que no son como tú, a esos que han tenido la suerte de nacer bien paridos, bien formados, sin tara alguna...a esos son los que quieres. Es tu venganza.

Y hablas, y dices que todo el mundo es bueno y que toda violencia es mala, y que el secreto está en no hacer nada, en pasar por la vida como la sombra de un junco que agita el viento, sin hacer mucho ruido, y hacer no haces mucho, nada en especial, solo hablas y callas, y sonríes, y haces como que escuchas, y hay veces en las que te parece imposible aguantar la risa, tanto tiempo dormida, toda la vida muerta, "¿será posible...? ¡me creen!" Te creen, casi te adoran, alaban tu control corporal, "¡mira, mira...está en los huesos! ¡creo que se alimenta con un higo y un vaso de agua! ¡nada más!", y solo por esto ya estás cerca de la santidad, ya eres un bendito, ya eres un bienhechor, como si la Verdad fuera anoréxica, como si los huesos fueran los mejores maestros del hombre, como si el hombre fuera un perro...Pero vienes bien, resultas providencial, "esto es lo que hace falta...esto es en lo que ahora tienen que creer...", y te dejan hacer, que en caso contrario no hubieras durado ni 0´2, eres su tonto útil, la Historia está llena de ellos, y cada vez más, y más, y más...más absurdos, más ridículos, más impotentes.

Y triunfaste sin hacer nada, no como aquel que dicen resucitó a un muerto de tres días, y mira donde le han llevado sus discípulos y donde están llevándote los tuyos, que cada día que pasa más verdad parece aquello de que su Casa es su "templo funerario" y tú, sin embargo, eres todo un tótem al que no te ha hecho falta ni resucitar ni resucitarse, ni curar a ningún ciego, ni expulsar a los demonios para que se tiren por aquel barranco...no, nada de eso te ha sido necesario, quizá el secreto para que te quieran esté en no hacer nada, en que nadie sepa que haces algo, pero seguirás pudriéndote en el caso de que no te quemaran, ¿y donde están tus cenizas ahora? ¿donde? Puede que en algún pozo ciego. La cabra siempre tira al monte y los cabrones...al cieno.

Y de tus taras, de tus defectos, de tus males, hiciste virtud, pues no comías como un hombre porque tenías estómago de ratón, ni hablabas como un hombre porque jamás fuiste capaz de arrancarle la cabeza a la serpiente que se enroscaba en tu garganta, ni odiaste como un hombre porque tus manos nunca pudieron ni sostener un puto sarmiento con el que defenderte de los perros salvajes, ni...no eras bueno, fuiste débil. Y estos son tiempos en que lo débil es mejor que lo fuerte porque cada vez son más, somos más. Nada más.

Dicen amar a la Naturaleza y huyen de todo lo que enseña, "no es lo suficientemente civilizada", no es lo suficientemente débil, al contrario, es lo peor, tan previsible como indomable, y eso solo viendo la fachada, que si viéramos como arde por dentro...

A este, a este hubiera querido yo verle esta tarde, con tó el mundo es bueno, pero sin dar el cante, sin que le reconocieran, solo uno más...a este, a este enano a quien sus innumerables pulgas tapan obedientes sus incontables taras, sus múltiples enfermedades, el interior de su casa hasta las trancas de ratas, que no hay manera de limpiar sino es quemándola...y ni así. Donde hubo ratas siempre las habrá.

Nada más inane que un escorpión con el aguijón atrofiado.

Y ahí los tienes: los amos del mundo visible.

Que del subterráneo, allí donde está la cocina, no vemos ni el humo.

Y miedo da pensar adonde nos quieren llevar ya no sin cojones, siquiera un aguijón como está mandao.

Que todo el mundo es bueno, decía el hijo de perra...

Me cago en mi puta vida...

Y en la de tantísim@s otr@s.

miércoles, 9 de enero de 2013

ASÍ...NO




Una de las películas que más me han impactado es Nosferatu, de Herzog, director interesante, cineasta que no tiene un solo trabajo que no sea diferente, distinto...Tal vez sea por lo escasamente dialogadas que son sus películas, su gusto por el plano largo, sostenido, que te permite profundizar en lo que estás viendo, como esa última secuencia de "Aguirre..." Quizá no tenga el gusto estético de Kubrick, que no lo tiene, es algo más primario, menos rebuscado, más natural, muy documental, cosa que no deja de ser la forma más pura de hacer cine. Y lo puro no es fácil de asimilar.

Pero lo de hoy no es un artículo sobre su cine, sino sobre su actor fetiche, Klaus Kinski, esa fuerza de la naturaleza y de la actuación.

Hace unos meses, puede que más de un año que uno tiene pocos mojones seguros en su pasado, leí parte de su libro autobiográfico en la Red, cosa extrañísima en mi, para quien leer es como el comer, quiero decir, sin experimentos, que son cosas muy serias...yo necesito pasar las hojas, dejarlas atrás, no tocar los güevos del ratón. Llegué tarde para ese arroz.

No lo acabé, y no porque no me gustara, al contrario, me gustó lo que contaba y como lo contaba, como a martillazos, sin florituras, como me gusta que se escriban las cosas. Como si tuvieras la sensación de que o lo haces así o no lo harás nunca. Como lo hago yo.

Supongo que aquella misma noche pillaría una de las mías y me olvidé, que si no bien sabe Dios que lo hubiera terminado, que yo cuando cojo un libro que me está gustando no paro hasta el final a no ser que tenga que ir a trabajar, no hay más razón, ni el sueño puede vencerme...del tirón. Por cierto, que ayer empecé el Amor y pedagogía de Unamuno y lo dejé a la mitad, ¡con lo que me gustó Niebla hace apenas siete días! Y recuerdo que cuando los leí por primera vez, hará veinte años, la cosa fue al revés. Cada día que pasa me lo tomo casi todo con más filosofía, quisir, en modo jajejijoju.

En el libro aquel te narra su vida, que a fin de cuentas es lo que han hecho todos los que se han puesto escribir desde tiempos de los sumerios, unos con caretas y otros a pelo, pero nadie ha escrito de otro: escribe de sí mismo. Aunque se disfrace de míster Potato. Solo hay que mirar sin que te vean.

Y fue la suya una vida brutal, una vida para escribirla cuando ya no puedes llevarla y todavía conservas la suficiente lucidez mental como para verterla sobre el papel y que otros desconocidos gasten parte de su tiempo en perderlo con el tuyo, con el que se fue, con el que está yéndose. Uno escribe para entenderse, eso es todo. Y lo demás, los demás, vienen por añadidura; importante, sí, que la vida no deja de ser un eco, pero primero tienes que abrir la boca y echarlo fuera. Bastante tiempo lo has llevado dentro.

Y esta tarde me he encontrado con la noticia de que su hija mayor (sesenta años ya) va a publicar una autobiografía en la que lo acusa de haber abusado de ella desde los cinco a los diecinueve años, de ser como en sus películas, como en su vida, un salvaje, un loco furioso, un demonio...

Bien...no tengo porqué dudar de ello, es algo demasiado duro como para no ser verdad, en realidad nada es mentira, basta con sentirlo para dejar de ser nada, antes Dios que nada, la nada no es nada, no es difícil de comprender, ¿no crees?

Cuando yo era un niño, cuando todo parecía sencillo, cuando veías por la tele los partidos de fútbol y no podías explicarte como lo hacían tan mal, olvidando, como solo se olvida cuando eres un niño, que tú lo habías hecho mucho peor en la calle apenas media hora antes, tuve un maestro que era como mi padre si no hubiera tenido el que todavía tengo, un tío que por aquel entonces andaría por los treinta y pocos años, uno de fuera, quisir, que no era cura...

El año que pasamos a sexto de EGB (para todo aquel que este sobre los 40 sabrá que aquello era un Rubicón) tuve algunos problemas con las Matemáticas, aunque más era por la presión que nos aplicaba el padre José que por ninguna otra cosa, era un ogro terrible, eso decían, y a él le gustaba representar el papel, se sentía cómodo, tal que Kinski en los suyos, pero nosotros, ¡pobrecitos!, temblábamos cuando lo veíamos aparecer. Y no es que utilizara la violencia como algún que otro padre, no...lo suyo era psicológico, lo suyo era teatro, puro teatro...pero del bueno. Al menos para las ojos de un niño de once años.

Y como el de fuera había sido como mi padre de la escuela, los de verdad me mandaron a sus clases particulares para que no perdiera comba.

Las hacía en su casa, en la planta baja, en una habitación lo suficientemente grande como para unos diez pupitres, aunque no lo recuerdo muy bien...sí, doce o catorce chicos. Tú llegabas con los deberes y si tenías alguna duda te acercabas y le decías "no me entero", y entonces él te decía "esto es así, y así, y así..."

Y una tarde, mientras me decía esto es así, y así, y así...sentí como una mano que no era mía hurgaba por debajo de mis calzoncillos, muy suavemente, por el culo, un dedo directo al ojete, sin meterlo, ¡claro!, pero tocando...y sin mirarme siguió diciéndome esto es así, y así, y así...¿te enteras, Kufisto? Y yo dije que sí y me fui a mi sitio.

Y vi como se olió el dedo.

Y no entendí nada.

Y a nadie le dije nada.

Solo que me cuidé de aprender con don José para dejar de tener que ir a esas clases particulares.

Y aprendí, mucho, y llegué a ser de los mejores, sino el mejor, que siempre me gustaron los números, y todavía más cuando el precio solo era un "¿estás tonta?" o una bocanada de Ideales en la cara...lo que fuera menos eso.

A veces le veo andando por ahí, anda mucho, mucho...pero no como yo, que lo hago con calma, para ver...No, él anda rápido, para cansarse, que uno no duerme sino se cansa, uno no duerme si va viendo la línea de meta...

La otra tarde estuvo en el bar uno de aquellos maestros que tuve, uno de los de fuera, un tipo que pasó por mi vida como una sombra, y charlando charlando (en Navidad todo es posible) le pregunté por el Ogro, por el padre José, por el único maestro que he tenido merecedor de tal nombre, de hecho una de las primeras historias que escribí fue de todos aquellos que me educaron, aunque no de él, a ese no lo menté...Y me dijo que está con el señor Alzheimer, que hace años no da clase, "¿pero cuantos tiene?", "setentai...pocos, setenta y dos como mucho..." y le dije que era raro tan "joven" y con esa enfermedad, que a mi abuela le apareció con ochenta y tantos, y más fue porque se murió su marido que por ninguna otra cosa...

El padre José, el Ogro, el único Maestro que he tenido en mi puta vida, el matemático que me mandó a la mierda cuando se enteró que iba a hacer letras puras en BUP... "¡¡¡ESTÁS TONTA, KUFISTO...TÚ ERES UN MATEMÁTICO, NO UN PERIODISTA DE MIERDA...!!! ¡¡¡QUÉ DECEPCIÓN, QUÉ DECEPCIÓN...!!!"

La última vez que lo vi no sabía que ya estaba fuera del juego y eso, fue hace dos o tres años, dos o tres Navidades. Vino a nuestro bar con una pareja, supuse que familiares suyos, me alegré mucho al verle, mucho..."¡¡¡DON JOSÉ (me corté de llamarle padre)!!!", "Kufistooooo...", salí  a saludarle, lo vi demasiado viejo, pero sus ojos...

Se sentaron en una mesa, se bebió dos ginebras con cocacola, "¿qué te debo" me preguntó el que iba con él, "nada, estáis invitados". Y cuando ya se iban, mientras yo atendía aquí y allá, oí la voz del Maestro:

- "¡KUFISTO!"
- "Sí, don José"
- "Tuviste que hacerme caso..."
- "Sí..."

Y paré un momento para mirarle.

- "Adiós, Kufisto..."

Y no le he vuelto a ver.

¿El otro?

Bueno, sí, ya os digo que a veces le veo, y me acuerdo...

Y no está bien pegar a un viejo...bastante le espera.

Y si no...

bastante llevas encima.

CABRÓN

Anda y duerme mientras puedas.


martes, 8 de enero de 2013

K.467




¡Vaya hombre! Ahora tendría que ser yo el que llegara y les dijera "¿qué os pasa que estáis tan serios?", como ellos cuando están de fiesta y me piden sus cubatas entre grandes risas, quizá piensen que trabajar en un bar es divertido, a fin de cuentas estás rodeado de alcohol y te hablan las tías buenas, incluso las hay que te sonríen, claro que solo se trata de pedirte una copa o que le pongas una patética canción, así que...¿por qué esa cara?

¡Coño! pues porque estoy trabajando, que esto no es un circo ni yo un payaso, y tú hoy te chispas y mañana te rascas las pelotas o el coño en tu camita, y yo no, y puede que ande de resaca, resacas que tú no conoces porque solo merecen tal nombre cuando tienes que sacarla de paseo mientras trabajas, que los ilustres académicos no se enteran de una mierda...Resaca: efecto nocivo para la salud debido al consumo excesivo de alcohol la noche anterior. Aplíquese solamente a los desgraciados que deban sobrellevarla mientras trabajan; si no llámese Nocillón, ver página 349.

Pero hoy soy yo el que está de fiesta, es decir, el que no tiene que trabajar. Un día, uno solo, no como la mayoría de ellos y sus blancas Navidades, sin dar un palo al aire, "¡a beber y a follar, que el mundo se va a acabar! y si no...¡¡¡TAMBIÉN!!!"

Y que trabaje Kufisto. Y cuando cierre nos vamos de manifestación. Y cuando vuelva le lloramos con lo mal que está todo y lo hijosputas que son todos.

Estoy de buen rollo desde que desperté, todavía era de noche, apenas las seis y media, ya llegara mayo, ya...Es lo que tiene para un camarero superar estas fiestas que hace tiempo carecen de sentido, que solo con eso se da por contento, sin más novedad, sigues entero, con algo de dinero y no ha pasado nada, que es lo mejor que puede pasar si te ganas la vida atontando al personal. Laus Deo.

Laus, laus...y relaus.

El joven banquero al que viste bizco ahora camina cabizbajo hacia su jaula, intentando hacerse el despistado cuando te lo cruzas, "¡BUENOS DÍAS!" le sueltas con una gran sonrisa mientras escuchas a toda hostia una maravillosa sonata mozartiana para piano, cortesía de Radio Clásica, esa isla llenita de cocos frescos y jugosos; el oso hormiguero que hace tres noches no podía dejar quieta su mandíbula ni con chicles de silicona ahora arrastra su larga trompa hasta casi rozarla con el helado suelo, el moco colgando, deberías aspirar fuerte, oso, seguro que todavía queda algo de tema, le echo la mano al paso y me devuelve una cosa tan blandona que da asco; pero espera, ¡mira al farmaceútico!, ¿pues no es este el notas que tuvo que pedir ayuda para que un amigo suyo me hablara en español?, ¡jodeeerrrr!; ¡pero aún hay más! ¿ves a aquella reponedora? se parece mucho a esa que le dijo a uno de tus colegas eso tan socorrido de una raya por una mamada, madre de Dios como está el mundo...

No es que buscara venganza, es que me los he ido encontrando, es que tenía que ir a unos cuantos sitios, que en caso contrario...ni de coña.

Tan bien estaba, tan bien me sentía, que no se me ha borrado la sonrisa ni al pedirle información a otra reponedora, una chica gordita pero vulgar, sobre la localización de las escobillas para el baño, de las de limpiar los restos de las cagadas, vamos, que ya la tengo que me da angustia hasta a mi, y lo he hecho como si le preguntara por los pimientos de Padrón, y ved que esa es una cosa como para pedirla no sé...¿como la viagra? "nascobilla", ¿qué?, "nascobilla...páelbaño?", "¿perdón?, "¡¡¡COÑO, UN CHISME DE ESOS PÁ LIMPIAR LA MIERDA, JODER!!!"

Sigo bien, muy bien, mientras escribo esto con la ayuda de san Tabaco y san Vino Tinto, esos grandes amigos a los que solo les falla uno mismo. Me rulo otro, me echo más y lo remato.

Bien, vamos a enterrar a esa...cosa.

Hace algún tiempo, no mucho que si no ya lo hubiera olvidado, vi un documental científico, de esos que te muestran cosas absurdas para probar la validez de la teoría, y era que si ponías un plato apetitoso delante de algún capullo y en el último momento pusieras sobre la comida una escobilla de esas recién extraída de su envase como que se te quitaban las ganas, asociación de ideas o no sé qué. Putos científicos.

Hoy como en casa de madre, "¿judías o lentejas, Kufisto?" me llamó ayer, "lo que quieras" Y bien sabe Dios que no me estampará una quitamierdas sin utilizar sobre las legumbres, que la comida es una cosa muy seria para quienes han vivido toda su vida en la Tierra, y no en las nubes con olor a camomila.

¿Después? he pillado en la Biblioteca el Amor y Pedagogía, disfruté mucho el día de Año Nuevo releyendo Niebla...¡ahhh, y como cambian las lecturas con el paso de los años! Un buen puro, quizá un paseo, más vino, puede que un número de teléfono y...la vida es tan hermosa que no sabe de calendarios.

Ya vendrá mañana, ya...con los plúmbeos lamentos de sus innumerables llorones.

Pero todavía es hoy, todavía queda hoy...

No hay nada como hoy cuando la memoria duerme y el futuro pinta menos que Camilo Sesto.

Deo-Amadeus gratias




domingo, 6 de enero de 2013

EL HIJO DEL APESTADO




En sus buenos tiempos, cuando reía casi tanto como le reían, era la viva imagen del triunfador, del empresario de éxito, del hombre de quien todo el negocio hablaba, y esto, en una rama tan cainita como lo es la hostelería, es sinónimo de habladurías, que si era el enchufao del Ayuntamiento, que su producto no valía gran cosa, que si era un chupapollas, que si era un recién llegado, que si, que si, que si...Y bueno, no es que todo fuera mentira, que no, es más, todo tenía su puntito de verdad, pero también podía decirse que había sabido amoldarse a las circunstancias, acercarse al sol que más calienta, bailar el agua que corre y no la estancada, pero eso estaba ahí para todos y él supo aprovecharse, cosa que otros, por la razón que fuera, no hicieron, y como tantas veces pasa en España no es tanto que no tengas algo como que no lo tenga nadie. Y eso era lo que jodía.

Tanto mis padres como yo y mi ex éramos asiduos clientes de su restaurante, aún antes de dar el escopetazo, y el secreto no era otro que un local acogedor, limpio, bien atendido y con un producto que sin ser excepcional era lo suficientemente bueno como para repetir, todavía más por lo ajustado de sus precios, y es que en esto no hay más misterio que este: vivir para tu trabajo. Y este hombre, junto con su mujer, vivía para su trabajo. No es una receta infalible, una ecuación fundamental, que también intervienen otros factores, mismamente el aleteo de una mariposa en Tokyo o el calibre del haz haz de ultravioletas de XHYS-118 cuando se te ocurrió la maravillosa idea de montar un bar, que esto no hay dios que lo entienda...pero sin una dedicación plena no hay nada que rascar. Y luego...que la suerte te acompañe.

Como aquello fue muy para arriba y el local estaba quedándosele pequeño tomó la decisión de irse a uno más grande y más céntrico, y esto es cosa que suele ser el principio del fin en muchas ocasiones, al menos en esta tierra tan roja como conservadora, que así es, que no es un contradiós, que es como os lo cuento...esto es La Mancha manchega, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino...y no saques mucho el cuello que te lo cortamos, que por algo estás es la tierra de don Quijote. Triunfa, gana, hazte millonario, pero si quieres seguir siéndolo...que no te veamos. y los que lo son se van a Madrid, o a Nueva York, o a donde les salga del pijo para gastarse la morterada como le salga de los cojones, sin tenerlos por corbata, sin miedo al temible mal de ojo, que haberlo, haylo.

Al principio le fue bien, muy bien, la gente llenaba su local como lo hiciera con el otro, solo que este era el triple, y claro, necesitas personal, profesionales, más aún cuando lanzas la red para pescar lo mejor de lo mejor, de esos que comen en los reservados, donde nadie les ve, no sea que les aojen y tal...cuentas estratosféricas, cajas a rebosar, alegría, los banqueros pidiendo hora y todo eso. Y lo demás.

Y lo más demás estaba tan claro como el caldo de un asilo cuando la vi por primera vez: una camarera rumana, que el listón profesional había bajado considerablemente, lo bueno cuesta, pero lo barato más. Una tía cañón, con la palabra SEXO escrita en su cara, que hay mujeres que la llevan aún si fueran con un burka, y esta la llevaba, y recuerdo que todos lo comentábamos, y también que parecía increíble que su esposa tragara, que si no se daba cuenta del peligro, pero parece ser que una cocina a toda pastilla solo te deja ver carnes, gambas y bogavantes, y...lo que tenía que pasar, pasó.

Se lío con la rumana y se separó de su mujer, esta dejó de trabajar allí poco tiempo después y se llevó a los hijos. Y lo que tenía que pasar, pasó otra vez, que a veces la vida es tan simple como el funcionamiento de un botijo: cuesta abajo. Y sin frenos.

¡Ohhh...y como disfrutaron nuestros viejos y viejas del visillo! ¡y los no tan viejos! aquello era lo más, aquello daba para todo, aquello era un orgasmatrón.

En fin...a cerrar, ahogado por las deudas, hasta el cuello; que si se ha dao a la bebida, que si es un oso hormiguero, que cierran todos los antros, que si tal que si Pascual...y al final también voló la rumana: ya lo había dejado seco.

Montó otro negocio, uno chiquitito, y que si quieres arroz Catalina. Visto y no visto. A cerrar, no te olvidamos. Roja y conservadora. Para siempre.

Ayer estuve hablando con una amiga de su ex, escuchando, más bien, que no me quedó otra, y poco tardó en darme las últimas noticias sin yo pedírselas, que las chicas solo quieren pasárselo bien, sí, pero cuando no lo que más le gusta es hablar de otros, por lo menos a unas cuantas, y si es para mal, mejor.

Y me contó que ahora anda con una panchita, que está arruinao, pero no tanto como para llevársela a un restaurante postinero de Madrí y colgar una foto en su Facebook y tal, que menudo cabrón, que si no le da vergüenza...llegó la ex y me hice a un lado. Y allí echaron la tarde, hablando y bebiendo, "¡Adiós, Kufisto!", "dios, dios..."

Por esto me ha sorprendido tanto verle hoy, hacía años de la última vez, me he quedado a cuadros, pero disimulando bien, que uno es un profesional de los que ya no van quedando.

Venía con un viejo, nos hemos saludado y he tenido la impresión de que había crecido, que era más alto, algo absurdo, pero así lo he sentido. Gracias a Dios tenía gente, así que no hemos podido hablar, cosa que celebro, porque a ver qué dices, ¿te haces el tonto?, no, él es un tío listo, no colaría, además que cuando uno está en boca de todos y no para bien sabe que cualquier cosa que oiga será mentira, que le criticarán en cuanto se vaya, y eso...eso tiene que ser duro.

Sí, se le ve un tanto desmejorado, se le nota traqueteao, un tanto despistado, ha dicho algo de su hijo comentando el fútbol, algo así como que lo que sabe de eso es por él, por ese chiquillo que está a las puertas de la temidísima adolescencia...y al oírle, al escuchar la palabra hijo de su boca, me he dado cuenta que es lo único que le queda, la única razón, la última razón.

El viejo se ha puesto a hablar con unas MILF´s, él ha salido a hablar por teléfono, yo estaba hablando con unos amigos sobre si los Stones tienen una canción de la importancia de Stairway to Heaven, ha vuelto a entrar y se ha ido al rincón, solo, "Kufisto, ¿me dejas un boli...y una hoja?", se le han acercado dos tipos serios que habían llegado poco antes que él, yo no los conocía, poco después se han ido y él ha apurado su copa. Y sin despedirse de nadie, ni del viejo, ha cogido puerta.

Y durante los veinte minutos que ha estado en nuestro bar no lo he oído reír ni una sola vez, aunque sí sonreír, cuando dijo "hijo", una sonrisa torcida, una sonrisa acongojante para quien lo haya conocido en sus buenos tiempos.

Dice Nietzsche que la compasión fue la última prueba de Zaratustra, la definitiva, y que la venció y no le hizo caso.

Aquí, como en casi todo, veo que tiene razón.

Y también aquí, como casi siempre, veo que sigo siendo humano.

Demasiado humano.