lunes, 23 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XVIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (6-A)


  

 

Escena 6

 

Descripción: Plano aéreo del centro financiero de Los Ángeles y sus rascacielos que cambia a un toma cenital desde la que podemos ver helipuertos en las azoteas de algunos de ellos.

Dos hombres trajeados y de semblante serio descienden de una limusina negra para dirigirse en silencio y con paso decidido a la puerta de entrada de "Ryan Entertaiment" Uno de ellos porta un maletín negro.

En lo que aparenta ser una sala de reuniones dos hombres sentados junto a una mesa de madera noble inician una conversación.

- Verás, Adam -dice el mayor de ellos, un señor trajeado- Tenemos algunas sugerencias sobre como salir adelante. Y sé que dijiste que aceptarías sugerencias. Y eso es todo lo que te pedimos los aquí reunidos.
- ¿De qué estás hablando? -responde Adam, un joven vestido de negro, sin chaqueta ni corbata, con gafas de pasta y un palo de golf sobre la mesa. 
- ¡Una mente abierta! Estás en el proceso de reelegir a tu actriz principal. Y yo...nosotros (el plano cambia a uno general y vemos que otros dos hombres -un viejo y un joven también trajeados- asienten desde la cabecera de la gran mesa de reuniones), te pedimos que mantengas una mente abierta.
 
En ese momento entra en la sala un camarero con un papel en la mano. Se inclina sobre el joven de la cabecera y le susurra algo al oído mientras le entrega el papel.
 
- ¿Cual fue la última vez? -pregunta el joven y el camarero señala con el dedo- Vale. Probemos con el siguiente.
- No le va a gustar -dice el viejo sonriendo
- Veremos -responde el joven confiado.
 
Los dos hombres que vimos salir de la limusina entran a la sala y sin decir una palabra toman asiento al otro lado de la mesa sin ninguna ceremonia. El viejo y el joven se incorporan de sus asientos en la cabecera. El joven extiende la mano a modo de saludo pero los recién llegados ni lo miran.
 
- ¡Ah, los hermanos Castigliane! -dice el viejo en tono conciliador- Déjenme que les presente a los aquí reunidos (el joven, confundido y avergonzado, por fin retira la mano en vista de que nadie se la va a estrechar y vuelve a tomar asiento como el viejo) Por favor, tomen asiento -dice el viejo sonriendo a los hermanos que ya estaban sentados- Este es mr. Darby (el joven a su lado), a quien ya conocen, ¡y este es el director, Adam Kesher! y su representante, Robert Smith
 
Sin decir palabra uno de los hermanos Castigliane (Vincenzo) abre el maletín, extrae un sobre y sin mirar lo lanza sobre la mesa hacia la cabecera mientras el otro hermano (Luigi) no le quita ojo a Adam. Mr. Darby se incorpora para recoger el sobre y saca una fotografía de su interior en la que aparece una joven rubia y un nombre debajo, "Camilla Rhodes"
 
- ¡Oh, es preciosa! -dice el viejo. Mr. Darby asiente y con servil sonrisa dice dirigiéndose a los hermanos:
- ¿Puedo ofrecerles cualquier cosa, caballeros? 
- Expreso -responde Luigi sin dejar de mirar a Adam.
- Nada -dice Vincenzo que también mira a Adam con fijeza.
 
- ¿Para qué es la foto? -pregunta Adam contrariado. 
- Un expreso -ordena mr. Darby a través de un teléfono- No, nada más -cuelga para dirigirse a Luigi- Creo que esta vez va a disfrutar del expreso. He realizado una cuidadosa búsqueda para complacerle. Este viene muy recomendado.
 
- ¿Para qué es la foto? -insiste Adam.
- ¡Una recomendación! -responde el viejo sonriendo y en ese momento el plano cambia a uno donde vemos al sr. Roque en la misma habitación de antes mirando hacia la pared de cristal donde se encuentra pegado el transmisor que vimos en su primera escena y por donde observa lo que pasa en la sala de reuniones- Una recomendación para ti, Adam.
 
De regreso a la sala de reuniones Vincenzo dice:
 
- No es una recomendación.
- Esta es la chica -asevera Luigi. Los dos siguen mirando a Adam.
- ¿Qué chica? -dice Adam ya visiblemente enfadado- ¿para qué? ¿qué es esto, Ray? -pregunta dirigiéndose al viejo.
- Estaremos contentos -dice Ray dirigiéndose a los hermanos- de poner a la chica en la lista de recomendaciones. Deben saber que hay mucho interés en este papel -termina por decir mirando a Adam.
- ¿Interés? -responde Adam- ¡Seis de las mejores actrices lo quieren!
- Esta es la chica -insiste Luigi.
- Ocúpate de esto -le dice Adam a su representante, mr. Smith.
- ¡Espera, espera, Adam! -contesta mr. Smith 
- ¿Espera? ¡De ninguna manera! ¡de ninguna manera! -y diciendo esto entra en el juego de miradas fijas con Vincenzo, que lo observa ceñudo.
 
El camarero regresa a la sala con la taza de café para Luigi.
 
- Una servilleta -musita Luigi sin mirarle, con toda su atención también puesta en Adam.
- ¿Perdón? -responde el camarero cohibido.
- ¡Una servilleta!
- Por supuesto. Discúlpeme.
 
Siguen las miradas. El camarero regresa con la servilleta de tela.
 
- ¿Eso es todo, señor? 
 
Y sin recibir respuesta se retira.
 
Ray y mr. Darby observan expectantes. Adam y Vincenzo continúan midiéndose con las miradas. Luigi toma la servilleta con una mano y la taza de café con la otra. Adam desvía la mirada hacia él. Luigi se lleva la taza a la boca, le da un sorbo y enseguida lo escupe sobre la servilleta. Ray y mr. Darby miran decepcionados.
 
- ¡Mierda! -dice Luigi.
- Lo siento -dice Ray con mr. Darby literalmente temblando a su lado.
- ¡Es uno de los mejores expresos del mundo! -grita mr. Darby.
- ¿Qué está pasando aquí? -dice Adam- ¡De ninguna manera esa chica estará en mi película! -grita.
- ¡Ayudadme! -ruge Vincenzo haciendo callar a todos por un instante. 
- Esta es la chica -dice quedamente Luigi que, de pie, parece estar quitándose alguna pelusa de la chaqueta.
- ¡Eh -gruñe Adam-, esa chica no estará en mi película!
- Ya no es tu película -responde Vincenzo, desafiante, incorporándose él también de la silla.
- Esta es la chica -repite Luigi.
 
Adam se queda en shock. Ray se levanta y lo mira dándole a entender que están ante hechos consumados. Adam coge el palo de golf y se va. Volvemos a ver al sr. Roque. Luigi sigue empeñado en quitarse pelusa de la chaqueta.
 
Adam está en la calle esperando al aparcacoches. Este se baja del deportivo biplaza plateado y Adam le da la propina al tiempo que pregunta si la limusina negra que hay enfrente es la de los hermanos Castigliane, como así es. Y Adam, pidiéndole al aparcacoches que deje la puerta abierta, se dirige hacia la limusina.
 
- ¿Los hermanos Castigliane?
- Piérdete, tío -responde el gorila del asiento del copiloto.
 
Adam agarra su palo de golf, revienta el parabrisas, golpea con furia el capó, destroza el faro derecho y sale corriendo hacia su coche sin mirar atrás para salir a toda velocidad.
 
Interpretación: Esta escena es la presentación de Adam, uno de los tres personajes principales de la película y figura central en la primera mitad de la fantasía. Por lo tanto estamos frente a otra de las proyecciones de la personalidad de Diane.
 
Adam representa el deseo de Diane de tomar el control de su vida sin por ello perder la honradez y la integridad. Adam es igual que Diane cuando llegó a Hollywood. Adam cree que el talento, y sólo el talento, es la medida a aplicar: si tú eres bueno en lo tuyo nada más te hará falta; ni contactos, ni peajes, ni senderos secretos. El talento es la llave. El talento debería ser la auténtica llave.
 
Mucha gente cree que el personaje de Adam durante la fantasía no es sino la venganza de Diane sobre él por haberle quitado a la novia, y de ahí todas las desgracias que le suceden. Pero esto es un error, como iremos viendo. 

Como veremos tanto en la fantasía como en la parte de realidad Diane admiraba a Adam. Y de ahí que lo elija como el director de la película que desde hace tanto tiempo tiene montada en su mente.
 
En la fantasía Adam es presentado como "un director que está muy por encima de los demás". Diane, acostumbrada a trabajar en películas de serie B, quedó maravillada cuando, por mediación de Camilla, fue contratada como secundaria para la película de Adam en la que Camilla sería la protagonista. Eso ya eran palabras mayores, así era como debían hacerse las cosas: grandes decorados, vestuarios, asistentes personales, iluminación de primera...Eso era Hollywood, ese era el Hollywood que Diane deseaba. Pero con el deseo (compartido, claro está, por Camilla) llegaron las envidias y los celos, pues aunque ellas fueran pareja esta relación estaba minada por sus respectivos deseos de convertirse en estrellas de cine, algo por lo que ambas habían hecho (y aún seguían haciéndolo) "cualquier cosa" Y es de esta rivalidad entre ellas por la atención de Adam, "un director que está muy por encima de los demás", de donde nace el germen de su separación pues, no lo olvidemos, Diane no era Betty cuando llegó a Hollywood. Y mucho menos después con años de malas experiencias tanto laborales como vitales a sus espaldas: Diane era tan ambiciosa como Camilla. Y en cuanto a lo sexual Diane no era lesbiana sino bisexual como Camilla, aunque a la hora del amor prefiriera el de las mujeres.
 
Adam nos es presentado como un tipo que va por ahí con un palo de golf en prevención de "lo que pueda pasar". Adam es el único hombre de la reunión que no lleva corbata, la prenda masculina por excelencia. Adam, cuando luego lo veamos salir del coche para entrar en su casa, viste unas ropas que le quedan demasiado holgadas, no como en la cena que aparece con corbata, pasador (otra prenda definitivamente masculina) y con un traje a medida. Y en cuanto a la actitud lo iremos viendo (y comprobando) en sucesivas escenas. Adam también va a jugar el papel de representar los grandes traumas que ahogan a Diane, pues el de director de su fantasía es algo que, como hemos visto y seguiremos viendo, le queda demasiado grande desde el principio.
 
En la mente de Diane hay otros más fuertes en busca de ese puesto.
 
 
(Continuará)
 

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