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viernes, 3 de febrero de 2023

NO FEAR IN THE DARK

 - ¿Tomatín? -dijo el cliente mirando el expositor de los whiskies.
- Sí, bueno -respondí desde la cafetera- En realidad son tres palabras, Tom-at-in, pero supongo que por razones de mercado lo han dejado así. Es escocés, significa "El arbusto de la colina" Pero vamos...Tomatín.
- Ah -dijo llevándose otro pedacito del desayuno a la boca.

Llevé los cafés al salón, volví a la barra, hablé con él.

Está muy enfermo. Pronto morirá. Lo conozco desde siempre. Mis hermanos y yo éramos amigos de sus hijos. Conocí su ático, más bien la habitación de sus hijos, y tuve un altercado con él por mi culpa, un golpe con el coche sin tener ni el carnet. Nunca le vi por el viejo bar de mi padre. Él no era del pueblo. Vino aquí desde Madrid como primer marido de una deshonrada que hubo de irse a la capital tras quedarse embarazada de uno de otro pueblo que se desentendió de ella. Y con un hijo pequeño a cuestas y otro, el suyo, en camino se vinieron para acá. Eran los primeros años ochenta en La Mancha.

Aparte de todo, tiene una herida muy visible en el labio superior a causa de la quimioterapia. Es imposible no verla. Es imposible que él no se dé cuenta de que la ves. Es imposible que él no sepa que lo miras como a alguien que pronto dejarás de ver. 

Hará un mes, ¿dos, tres?, que desayuna en nuestro bar. Según me contó su hijo adoptado discutió en el habitual por algo que más parecía quitarle de en medio que otra cosa. 

Solté la tela habitual acerca de los whiskies premium. Él me miraba con ojos benevolentes entre bocado y bocado. Sonreía. Me acordé de cuando le di aquel golpe a su coche.

- Tu chico mayor -le dije- controla mucho de whiskies. Tiene muy buen paladar. Y el pequeño también.
- Son buenos chicos.
- Sí que lo son. 

Y sonrió.

- Bueno, Kufisto, me voy.
- Adiós, Juan.
- Adiós.


Eran las tres de la tarde cuando Jan entró al bar. 

- Kufisto
- Jan
- Una sin alcohol.

- ¿Qué tal por Barcelona?
- ¡Hostias!
- Me lo ha dicho tu padre esta mañana
- Jajaja

Jan está casado y es padre de dos hijos más uno. Y lleva el negocio de su padre.

- Barcelona es una mierda -contesto a mi pregunta- De diez años para acá cada vez a peor. Es como si sólo quisieran patinetes, bicicletas y perros. ¡Es imposible circular por ahí! Aparte el trato, cada vez más malo. Mira, yo voy a Euskadi y me siento como en mi casa o mejor, ¿pero en Barna? Yo no sé qué pasa allí. Hay pasta, porque hay pasta, pero es como si quisieran construir una muralla alrededor. No lo entiendo.

Chalamos sobre los viejos tiempos, nos reímos y se fue.


- Hola, Kufis.
- Hola, Cujo. Acaba de irse tu hermano.
- Ah
- Y tu padre estuvo esta mañana. ¡Así que hoy sólo me queda ver a tu madre!
- Vengo de comer con ella. Si lo sé me la traigo.

Nos reímos.

- ¿Qué quieres?
- Un whisky. Y un vaso de agua. 


- Chicos...

Es Fede, el banquero rockero, el mayor de todos nosotros, un colega que está de baja por depresión.

- Haz los honores, Kufisto -dice alargándome otro gran sobre blanco.

Le sirvo una copa y abro el sobre.

- Jajaja...Esta es buena -digo al ver la portada- Buena de verdad.
- ¡Enséñala, cabrón!
- Treinta años
- ¿Treinta años de qué?
- Pues treinta años desde la publicación del disco, hijos de puta.
- Bueno -dijo Cujo- 1993...
- ¡No! -dijo Fede- ¡Que estas revistas me están llegando con retraso! Hazte la cuenta del 92.

- ¡El "No fear in the dark", hijos de puta!
- ¡Jajajaja...!


No fear in the dark.


No tengas miedo de la oscuridad, Kufisto.




martes, 31 de enero de 2023

METAL HAMMER

 Kamel preguntó si tenía algo al debe conmigo y le dije que no. Tal vez un chupito colgao del domingo, sí...Bueno, qué más da. Le puse dos y una caña que me pagará mañana. Estábamos solos y me habló en su lengua extraña, mezcla de cinco idiomas que dice conocer. Hoy tocó el juicio que no había tenido por la mañana. Me enseñó el papelote de la citación, arrugado hasta la rotura, para decir que al final no había tenido lugar por no sé qué historia. "¿Y entonces quien me paga a mi lo que he perdido? ¿Como como hoy?" le había dicho a la jueza. Le había hecho perder el tiempo de las puertas en sus dos iglesias. "¡Cállate, Kamel!" le había aconsejado uno de los policías, "un buen amigo, una buena persona..." Pidió otro chupito que pagó, "no quiero quedarme corto de dinero, Kufisto...Estoy enfermo. Tú eres mi hermano. Vosotros sois mis hermanos" y prosiguió hablando de sus innumerables historias por el mundo, prontas a terminar en mi pueblo. Habló de la cárcel, de su chabolo, del respeto, de la droga buena y mala, de como reconocerlas, de escopetas recortadas y de consignas de estación con dos millones de pesetas dentro y un listo como compadre. 

Entonces fue que Miguel Ángel entró y Kamel hizo mutis por el foro no sin antes pedir otro chupito de J/B que no sería ni el penúltimo.

Miguel Ángel lleva más de dos meses en el hospital acompañando a su anciana madre de lunes a viernes. Es de otro pueblo, uno bastante más pequeño, y viene al bar a tomarse su copa tras comer en la cafetería del hospital. Casi sesentón, hombre de campo, soltero, de nariz grande y colgante, como de escudero del Caballero de los Espejos, golfo en mejores tiempos y todavía putero, ha cogido gusto a hablar conmigo. Hoy, sin ir más lejos, después de contarme las nuevas de su madre me ha confesado entre risas de complicidad que fue un farlopero pero que lo dejó. Las putas se le pegaban como lapas en cuanto olían que había oro y tema, "¡como en Huevos de Oro!", decía riendo.

Se fue y llegó el de la prensa a cobrar la semana y de paso tomarse un tercio. Hoy vino con un amigo, un chaval más joven que nosotros. Le dije que hoy me había enterado de quien era su hermano por mediación de una clienta que había estado hablando con su cuñada, un pedazo de mujer.

- ¡Coño! -dije- Es una de esas cosas que te das cuenta cuando te las dicen. 
- Sí -dijo él riendo- ¡Pero él es el guapo!

Bebimos. Hoy, con la compañía del amigo, no se marchó tras el primer tercio. Kamel se fue con otro chhupito a cuenta y Fede entró a última hora.

Fede es algo más viejo y lleva un año de baja por ansiedad.

- Ábrela, Kufisto.

Cogí el sobre y lo desgarré tan malamente como todas las cosas que he desgerrado.

- Esta te va a gustar -dije sonriendo. En la portada de la revista se veía a Ritchie Blackmore en su etapa con Rainbow
- ¡Joder!
- Sí, que les jodan a los Queen.

Esa había sido la última portada de la semana pasada. Los putos Queen.

- ¡Hostias! ¡Rainbow!...

Y entones fue que todos los cuatro nos juntamos a hablar y de ahí, entre revistas de aquí y de allá acabamos en el Jueves, de sus buenos tiempos y de los patéticos de ahora, y de ahí a la Guerra Civil, y de rojos y cristianos, y venga cerveza y pacharán y Franco maricón, Franco en Hendaya con Hitler poniendo los cojones sobre la mesa, y Queipo de Llano animando a violar, y Hitler y Stalin como un juego de espejos, y más alcohol, más cerveza, más pacharán...

Salí a fumar. Kamel estaba sentado en un banco al otro lado de la avenida.

- ¡Kufisto! 
- ¿Qué?
- Eres un cabrón. ¿Ya te vas?
- Sí.
- Claro y aquí nos dejas a todos colocaos.
- Sí...Jajajaj


Kamel estaba dando voces sentado en el banco. Un tío le miraba a una distancia prudencial. Pasé a su lado y no me vio. Un poco más abajo encontré el coche y lo aranqué.

sábado, 28 de enero de 2023

MARINERO DE LUCES

- ¡No, no y no! -exclamé- ¡No hay ninguna niña! ¡Eso será en las películas pero no en la novela! En el libro está el chico y su madre y el padre que apenas aparece sino para recibir al gran pirata y poco más tarde morir de una enfermedad cualquiera. No, no...no hay ninguna niña en ese libro. ¡Ah, y qué buen libro es! ¡como lo disfruté cuando era chico! ¡qué bien lo pasé!...Y después también lo he leído y sigue pareciéndome magnífico...Es como el Quijote, ¿sabes? Tiene un montón de lecturas. Uno puede leerlo en cualquier tiempo que si aún conserva algo de espíritu...¿Tú conoces a algún chaval de doce o trece años? ¡Pues regaláselo! Todo lo bueno que hay en la vida, lo que de verdad es bueno, está ahí. Hasta el mal puede ser bueno a ratos, como bien supo verlo el escritor, algo casi inaudito en la época. Más o menos como nosotros somos ahora, Cujo, ya tan lejos de aquellos chavales que fuimos. No somos tan malos como nos creemos. No, no lo somos...No lo hemos hecho tan mal. De verdad.

Hay días en los que tu cercano medio siglo te contempla con ojos de pez; días que resultan larguísimos mientras estás con los ojos abiertos pero que al cerrarlos para dormir parecen no haber existido. Y te dices "otro día" y estás muy cansado y tardas poco en ser cogido por el sueño sin la ayuda de ningún subterfugio. Caes, y duermes profundamente, y despiertas antes de tiempo por haber dormido antes de tiempo, y todavía de noche despiertas y te dices " quisiera dormir algo más pero no tengo más sueño, he dormido mucho tiempo" y con eso y con todo lo intentas, ¡se está tan bien durmiendo!, pero ya no puedes, ya es dar vueltas sobre la cama, la mente trabajando con imágenes absurdas, amargos recuerdos y malas canciones olvidadas taladrando tu alma a la manera que lo haría cualquier subnormal. Y una hora y media por delante. Mejor levantarse.

Llego al bar casi tarareando la estúpida canción que baila en mi mente. "Dios, ¿y esto?" pienso. Jamás en la vida he elegido esa canción. Sí, se cual es, conozco su nombre y el del intérprete, ¿pero esto de qué? ¿de donde? 

Son las siete de la mañana. 


- Kufisto
- Cujo

Son las tres y pico de la tarde y lo tengo todo casi recogido. Ha sido una buena mañana. 

Un chupito de whisky para él y otra cerveza para mi. Pasa al water para meterse un tiro. Sale y me cuenta que ha estado comiendo con su padre, un hombre que está muy cerca de la muerte. Hablamos del ladronismo de los restaurantes, una cosa acojonante, y del favor que su viejo está haciéndole en vistas de su próxima muerte. Me sirvo un whisky, un Double Black Label, un whiskazo del copón para el precio que tiene. En los whiskies, como en los vinos, como en todo, no siempre es mejor el que más cuesta.

Y seguimos hablando y bebiendo...

- Kufisto -dijo- Anoche volví a ver esa película que últimamente siempre veo cuando voy muy pedo, como tú con "La Novena Puerta"...
- Jajaja
- ¿Como se llama? ¡Ah, sí! ¡La isla del tesoro en versión de los treinta!
- ¡Hostias! -respondí- ¿La de Barrymore?
- ¡Sí!
- ¡Y qué buen libro es!...


Ayer no leí nada, pasé la tarde en Youtube. Pero el día de antes le había metido un buen meneo a la segunda parte del Quijote.


No, no y no. Ya puedes meterme "Marinero de luces" a las siete de la mañana o lo que quieras.


No.

martes, 24 de enero de 2023

EL CÍRCULO SE ACABA

 Le vi llegar con la moto. "¡Coño -pensé- otra vez martes!" Dejé de mirar por el ventanal, pasé a la barra y abrí un tercio. Yo tenía el mío en el rincón y me senté.

- Kufisto...
- Gregorio...

Martes otra vez. Día del pago semanal.

- Ahí tienes el tercio -le dije.
- ¡Ah! -dijo él- Creía que era de alguien que estaba en el servicio.
- No, te he visto llegar.
- ¿Qué tal?
- Psé
- Ya

Le pagué la prensa y empezamos a charlar.

Eran las tres y cuarto de la tarde de otro martes en el bar. Los adventistas dicen que el sábado es el día sagrado, los católicos el domingo y yo el lunes. Bueno, sagrado...descanso. El caso es descansar y ponerse a bien con Dios, o con el dios que todos llevamos dentro o, simplemente, hacer recados inaplazables, comer un glorioso cocido en casa de tu madre, hablar un rato con ella, volver a casa y echarse una pequeña siesta bajo el runrún de un audiolibro de Lovecraft.

Cuando uno, por circunstancias de la vida, tiene que hablar con alguien conocido corre el peligro de repetirse. Es cómico. Tú te das cuenta de que él vuelve a contarte algo ya contado y él lo mismo, o al menos lo supones porque en el mismo momento en que lo estás haciendo recuerdas que ya lo dijiste otra vez y quizá a modo de respuesta de lo mismo que has oído. Hay veces que me dan ganas de descojonarme vivo.

Gregorio se fue a seguir su ronda tras cuatro o cinco deja-vu y tres tercios de cerveza.

- ¿Sabes, Kufisto? -me dijo a modo de novedad y como despedida- Un día fui al médico y me preguntó si bebía y fumaba. Le dije que sí, aunque la mitad. "¡Pero eso es una barbaridad!" dijo él. En fin, aquí sigo. Adiós, Kufisto.

Me quedé solo. Abrí un tercio. Entraron los gitanitos.

- Buenas
- Buenas, ¿qué queréis?

Cafés bombón y a la tragaperras. Tres chicos todavía jóvenes pero ya gordos, tratantes de coches usados en el negocio de sus papas, de barbitas muy cuidadas para encubrir papadas y mirada floja, como de payos. 

"También estos -pensé- van de cabeza al hoyo"

- Buenas 

Es de otro pueblo. Está enfermo. Viene a revisiones con su amigo, o su hermano, o su novio o lo que sea. Los conozco desde hace años. 

- ¿Una copa?
- Sí.

Al rato entra el otro, un tío alto, del norte según me dijo el otro día, que también ha caído enfermo hace unos meses y está en las mismas. 

- ¡Qué frío! -dice
- ¿Café?
- Sí, por favor.

Él es café con dos azucarillos o cocacola. El otro, el bajito, es cerveza en la primera vuelta y copa en la segunda.

Los gitanillos se van sin despedirse y nos quedamos solos.

Hablamos poco. El alto mira el teléfono y el bajo su cubalibre. Abro un tercio, me siento y mirando hacia el ventanal veo llegar una furgoneta.

- Hola, Kufisto.
- Hola.
- ¿Me has echado de menos? Sí, no me digas nada. Me echabas de menos.

Y entonces recuerdo que el domingo, borracho, le mandé unos wasaps.


Pero el círculo se acaba. Aunque parezca matemáticamente imposible, el círculo se acaba.

Serán cincuenta años dentro de unos meses. Más que suficientes para jugármela. Y me lo han puesto en bandeja de plata.


Aquel chaval que jamás pensó vivir como ha vivido va a tener una oportunidad de cumplir su sueño.

domingo, 22 de enero de 2023

MÍRAME COMO TE SALGA DEL COÑO

 Pasan los años y sigo viendo la misma mirada en tus ojos cuando me pides un Jameson con cocacola. Jameson. Que yo recuerde siempre has bebido eso. Jameson. Es un whisky raro de vender, irlandés, pero no falta en el bar. No sé si lo habré bebido alguna vez, creo que no. Jameson suena a algo así como "hijo de Jaime" ¿Sabes? Uno de mis divertimentos más absurdos es traducir nombres a nuestra lengua, algo compartido por uno de mis mejores colegas. ¡Ja! ¡Cuantas risas habremos echado!..."Jaimito Página, Roberto Planta, Juan Buenjamón (este un poco mezclado con el francés)" todo vale para echar unas risas. Led Zeppelin, ni más ni menos, y con esos nombres. Y mira.

No sé tu nombre, nunca te quedas en la barra cuando vienes al bar, nunca te he visto sola. Eso sí, te esperas a que te sirva la copa.

Ayer, por ejemplo, te vi con un grupito en el que estaba ese tío tan raro, ese gestor que siempre que lo veo me parece salido de la ducha tras una rave perpetua. Había también una pareja en la que él tenía la expresión facial de uno que acaba de darse otra oportunidad con "En busca del tiempo perdido" mientras ella, conocida mía e interesante en algún otro tiempo, estaba allí como quien espera turno en la farmacia. También vi a una pareja algo más joven que vosotros, ella quería leche sin lactosa para su café descafeinado y yo no la tenía. Pero tú estabas sola.

No siempre te he visto sola. La verdad es que nunca. Siempre había algún tío a tu alrededor; tíos buenorros, tíos de pasta y nacidos con gafas, tíos con pinta de empotradores y tíos que ganan las primeras manos de una partida de poker. 

Sí. Ayer, ahí abajo del mueble, tenía otra botella de Jameson entera con la que completar tu copa. Ya te digo que tu whisky no es muy popular. Y la verdad es que no quería decirte que no tenía más Jameson. No por nada sino que no me gusta decirle a nadie que no tengo lo que piden.

Estabas igual de atractiva que una botella de Johnnie Walker cuando me pongo a escribir. Johnnie Walker. "Juanito el caminante" ¿Lo ves? ¿Quien va a pedir un Juanito el Caminante? ¡Johnnie Walker! ¡Jajaja!


¿Sabes? La defensa que más juego contra el peón de dama es la Benoni. ¿Y sabes lo que significa? Hijo de la desolación. "¿Y eso?" Porque partes desde la desventaja, porque te pierdes a conciencia, porque quieres dolor a ambos bandos y desde el principio.


Pero una partida ganada en ese estilo justifica muchas derrotas.

viernes, 13 de enero de 2023

JEFF BECK HA MUERTO

 - ¿Chupito?
- ¡Ja! Y un café.

Bueno, el añadido sí era una pequeña sorpresa aunque no es la primera vez en estos últimos días. Kamel anda aún más jodido, cuenta que le dan mareos y parece ser que poco a poco va sustituyendo la caña de cerveza por café. El whisky es sagrado, por supuesto, no puede vivir sin él, y la marihuana todavía tiene un lugar en su corazón. Yo no sé qué hace cuando se encierra en el water pero a veces, al salir de él, huele a maría; no fumada, es muy respetuoso, no le queda otra, la fuma afuera y alejado de la puerta del bar, pero huele a maría. Quizá le pegue un par de tiros para difuminar el hedor de la cagada, cosa loable, aunque la maría no está mucho más allá en mi escala de olores. Tampoco creo que la queme; cuando yo fumaba maría no se quemaba como el costo; era mezclarla con tabaco y fumar. Así que lo más probable sea que fume un par de tiros para no dejar constancia de lo otro. A pesar de todo no ha perdido la vergüenza, tampoco el respeto. De todas formas no tardo en salir con el ambientador de rosas y bueno, todo sigue adelante.

- Kufito -me dijo después- Dame mayonesa.
- ¿Mayonesa? -respondí extrañado- No tengo mayonesa.
- Ahhh...eso que me da tu hermano...¿como se dice? Un bote amarillo...
- ¿Mostaza?
- ¡Ja! ¡Ieso!

Se la di y con ella marchó a sentarse en su mesita del rincón. Hoy se había traído patatas fritas, otras veces son macarrones o un poco de pollo asado; entonces me pide salsa picante, de la que utilizamos para los Bloody Mary´s, y le da algo de potencia al tema.

- Kufisto -me dicen algunos buenos clientes- ¿como permitís que este tío ande por aquí?
- Bueno, es discreto, va a su aire, no se mete con nadie, no huele mal, no va mal vestido, se deja la pasta y encima debe tener el récord de propinas.

- Dame un chupito, Kufito -dijo Kamel- 

Era el segundo; con el primero y el café le había cambiado un billete de diez euros en monedas con las que comprar un paquete de Marlboro. Y faltándole apenas diez céntimos para el pago me soltó un puñado de monedas de céntimo con los que las abuelillas le agradecen que les abra la puerta de la iglesia en la que pide. De largo habría más de un euro.

- ¡Déjalo! ¡Todo o nada!

Es una de sus frases favoritas. Habla fatal el español a pesar de llevar más de quince años por aquí. Claro que es moro, libanés, y no rumano.

Nos quedamos solos y se vino a la barra por más whisky y algo de cháchara. Yo, la verdad, no tenía ganas de hablar pero le escuché como tantos otros días. 

- Ayer -dijo- el cura me dijo: "Kamel, me he enterado de que te bebes cuarenta o cincuenta chupitos todos los días" Y yo le dije que como iba a beber eso...¡estaría muerto! Yo le ayudo. Barro la iglesia...Es un buen sacerdote, bueno, no como otros...Es muy mayor. Ponme otro chupito, Kufito.

Se lo echó a su modo, al modo, de un trago, y sacó una petaquilla de J/B para echarse otro. Era la primera vez que la veía.

- Yo vengo aquí, Kufito, y pago y callo. Y ahora que estamos solos no pasa nada. ¿Que viene gente? ¡Cambio y corto! ¡Yo mudo! Os quiero a todos, a los tres hermanos...¡Yo el cuarto, jajaja! ¡Verdá! Yo el cuarto...Yo voy por ahí y si me miran y faltan al respeto...¡No vuelvo más! ¡Respeto, Kufito, respeto! ¿Yo te he faltao a ti? ¡Yo no he hecho nada! Pero si vienes a por mi...No tontería -acabó rematando serio.

Una tarde que estábamos solos, me acuerdo, me sacó la navaja que lleva con él para enseñármela. Una buena navaja. 

- ¡Con esto no tontería!

Otra vez estaba hablándome de la hijita que tuvo con una rumana, una criatura "clavada a mi, jajaja, ¡que se joda la puta de su madre y la bruja de su abuela!", que todavía no sabe que su padre es un pobre de iglesia, cuando se abrió la puerta del bar.

- Corto y cierro -dijo. Recogió sus cosas y se fue.

- Kufisto
- Alfonso
- Rock and roll forever

- Rock and roll -dije sonriendo- ¿Una copa?
- Yes.
- Banda setentera.
- Sí.

Me serví otro vino y la conversación fluyó de Yes a Motorhead pasando por Deep Purple, Metallica, Guns n´Roses, los Rolling Stones, Led Zeppelin, Lady Gaga, Los Beatles, Madonna, Elvis, Camarón de la Isla, Paco de Lucía, Germán Coppini y algún otro que no recuerdo.

- Germán Coppini murió el año pasado -dije- O el anterior, no sé...La verdad es que siempre fue una risión. Aquello de "no mires a los ojos de la gen-te"...Joder, qué risas.
- Bueno, Kufisto, tampoco estaba tan mal...Era un tío raro, sí, pero tenía sus cosas.
- Tenía una mierda. Tenemos cincuenta años. Eso es todo.
- ¿Todo? ¿Todo qué?


Pues todo.






miércoles, 11 de enero de 2023

72

 - ¿Sabes? -dije saliendo de la cocina con un par de pinchos- Acabo de enterarme de que ayer murió el cardenal Pell
- ¿Quien? -dijo él-

Me quedé un poco a cuadros.

Aquel a quien le hablaba no era un manolo del bombo sino un opusino, un tío de mi edad que anda en la Obra por nacimiento. Que no se hubiera enterado de la recientísima muerte de un príncipe de su iglesia entraba dentro de lo previsible, por eso lo dije, para animar el cotarro ante la insulsa verborrea de su acompañante, pero que no conociera a una de las personalidades claves del Vaticano de estos últimos quince años me dejó como mantel olvidado de camarero que dobla mesas. Lo dejé estar y la conversación derivó hacia la gracia de un cura joven conocido suyo, de la Obra, que está haciendo "cosas" con los jóvenes. Me serví un buen vino y le escuché. 

Lo mismo de siempre: snowboard, montañismo, surfing...A propósito de esto último fue que contó una divertida anécdota de reciente data. 

En fin, se fueron y el bar quedó vacío.

Salí de la barra y me senté ante el ventanal. Vi llegar un coche y a las dos que iban en él. Dos buenas chicas. Algunos piensan que son lesbianas pero yo puedo dar fe de que una de ellas, la chiquitina, no lo es. O no lo fue.

- ¿Qué tal la Navidad, Kufisto?
- Deseando que acabara
- Jajaja...

No nos veíamos desde hace un mes. Me serví una cerveza.

- ¿Qué tal, Kufisto? -dijo la chiquitina cuando la otra se fue a mear.
- Bien

Y nos reímos. Tiene unos ojos muy bonitos.

Entre las típicas bromas hablamos de como había ido la cosa en nuestros negocios, de las cenas señaladas, de las borracheras, de este y de aquel y de los que se fueron y nunca volverán.

- ¿Te acuerdas de Violeta?

Sí, me acuerdo de Violeta. Me enteré cuando ya estaba bajo tierra, me lo dijo un colega.

- Sí, me acuerdo de ella.

Bebimos más cervezas, vino un riente colega y después otro a por su café antes de irse a trabajar. Y me quedé con él en la barra para no hacerle un feo. 

- Mira, Kufisto.

Eran fotos y vídeos de trenes en miniatura, recreaciones a escala de estaciones, pasos montañosos, de cualquier cosa que puedas imaginar, algo impresionante, algo que nunca he buscado en Google.

- Increíble, tío.

Ya llevaba unas cuantas cervezas cuando mi amiga vino con su hija pequeña. 

- ¡Patatas! -dijo después que la encaramarán en el taburete.

Es preciosa, adorable, con unos mofletes así de gordos.

- ¡Pero díselo a él! -dijo su madre.
- ¡Patatas, Kufto!

Se comió tres.

- ¿Sabes? -le dije a su madre mientras fumábamos el pito de despedida en la puerta- Quizá sea lo mejor. 
- ¿Lo mejor de qué, Kufisto?
- ¿Sabes quien fue el cardenal Pell?
- ¿Qué?

Y la besé.

- ¡Tengo que irme! ¡Mi madre cumple años!


Y fui a ve a mi madre.