La película de Lynch está repleta de homenajes cinematográficos a la edad dorada de Hollywood: vaqueros, números musicales, estrellas veteranas, fetiches, automóviles, bailes e incluso el nombre de las calles dan fe de ello durante el tramo de la fantasía de Diane. Influencias de Kubrick, Fellini, Kieslowski y Bergman entre algunos otros son evidentes en la estructura externa de la película, en especial con el director sueco y su obra clave "Persona" (1966) Pero si hay una película a la que Mulholland Drive está profundamente ligada y que vertebra comienzo y final del sueño de Diane esa es "El Mago de Oz" (1939) de Víctor Fleming.
No es ningún secreto la admiración que Lynch tenía por ella, su película preferida y que según confesión propia veía al menos una vez al mes. En toda la obra lynchiana las referencias al "Mago de Oz" son poco menos que transversales, llegando casi a lo pornográfico en "Corazón Salvaje"
En Mulholland Drive, sin embargo, el asunto es mucho más sibilino y por ende muchísimo más potente y perturbador.
En la escena inicial del baile y la almohada roja, Lynch nos revela la existencia de un conflicto: el momento idealizado, feliz y amoroso de la secuencia del baile se yuxtapone con la visión borrosa de alguien que se derrumba sobre una almohada roja; de la misma manera la historia de Dorothy en el Mago de Oz comienza con relaciones amorosas que muy pronto se ven interrumpidas por alguien que deseaba destruir su felicidad. Y en la cama, en ambos casos desmayadas, se inicia una fantasía.
Cuando Dorothy despierta en Oz encuentra un maravilloso mundo de color y buenas personas que la animan a hacer su viaje. Y aunque se asusta por las amenazas de la malvada bruja del Oeste por haber matado sin querer a la malvada bruja del Este al aplastarla cuando llegó volando en su casa, Dorothy enseguida es tranquilizada por la buena bruja del Norte (pelirroja) que le asegura que mientras siga el camino de baldosas amarillas nada malo podrá pasarle. Y entre vítores de los agradecidos munchkins debidos a haberlos liberados del yugo al que habían estado sometidos por la malvada bruja del Este, Dorothy emprende su camino por las baldosas amarillas.
Del mismo modo, tras la "muerte" de Camilla en el accidente de coche, Betty llega volando a Los Ángeles aunque en un avión en lugar de una casa. Las personas que encuentra son muy amables. Y mientras la cariñosa anciana se despide de ella aconsejándole que tenga cuidado, Betty se gira y, asustada, cree haber perdido sus maletas azules. Pero enseguida se da cuenta de que las ha cogido un diligente taxista que le pide la dirección adonde conducirla en su taxi amarillo. Así que todo está bien y toman rumbo hacia la casa de tía Ruth. Y ambas, Dorothy y Betty, inician sus viajes sobre algo amarillo, impulsadas por el recuerdo de una tía a la que amaban muchísimo y con la que intentan reconectarse.
En el Mago de Oz, Dorothy encuentra a tres compañeros de viaje: el espantapájaros (que anhela un cerebro), el hombre de hojalata (que quiere un corazón) y el león cobarde que desea valor.
Y aquí llegamos a un punto fundamental y básico en las dos películas. Esos tres extraños personajes que Dorothy incorpora a su fantasía extraídos de la vida real no son otra cosa que proyecciones de su personalidad. Dorothy, al igual que los jornaleros de la granja de su tío, es quien desea inteligencia, corazón y coraje para enfrentar al mal (la vecina malmetedora que quiere asesinar a su perrito Totó) que amenazó destruir su vida idílica. Y para ello se necesitan tres cosas de las que ella no tiene lo suficiente como para arreglar sus problemas en el mundo real.
De forma análoga, la desolada Diane introduce tres aspectos de su amargada personalidad en la fantasía con las figuras del Vaquero, el señor Roque y los hermanos Castegliani. Quines son estos personajes en su vida real es algo que tocaré en el análisis de las escenas. Baste por ahora decir que el Vaquero representa al Espantapájaros, el señor Roque al Hombre de Hojalata y los hermanos Castegliani al León. Son el reverso oscuro de los alegres compañeros de Dorothy.
La primera vez que vemos al Vaquero es en la entrevista con Adam. En ella queda claro que es el hombre práctico e inteligente que sabe lo que hay que hacer para tener éxito en la vida. El señor Roque, sin embargo, parece congelado. Es exactamente igual al Hombre de Hojalata cuando Dorothy lo encuentra, sin poder moverse y apenas hablar. El señor Roque representa la parte fría e inhumana de la derrotada Diane. Y por esto en la fantasía es el más poderoso, porque Diane está siendo fagocitada por su señor Roque. Los hermanos Castegliani no son sino el León, los que asustan y amenazan a quienes no se pliegan a sus deseos. Y así es que acogotan a Adam (de quien ya hablaremos) ante la cerrazón de este por la nueva chica que protagonizará su película.
En el libro de Oz, los winkies (y no los munchkins) eran los habitantes de la aldea donde aterriza Dorothy, que estaban subyugados por la malvada bruja del Oeste. En Mulholland Drive, "Winkie's" es el nombre del diner donde una malvada criatura escondida detrás de un callejón ejerce un poder terrible sobre quienes sueñan. Está malvada criatura vive en Los Ángeles, en el oeste, lo que la significa como la malvada bruja del Oeste de Mulholland Drive.
La bruja buena del Norte es, evidentemente, la tía Ruth que, pelirroja como Glinda, se fue al Norte (Canadá) para trabajar en una película poco antes de la llegada de Betty. Al igual que Glinda, tía Ruth es quien ayudó a Diane a hacer realidad el viaje a la tierra de sus sueños con el dinero que le dejó en el testamento, pero a diferencia de Glinda, la tía Ruth estaba muerta y esto significó que el viaje de Diane no podía acabar como el de Dorothy. Betty, en realidad, estaba sola y sin posibilidad de regresar a ningún hogar en el sueño de Diane, como lo muestra el Mago del club Silencio cuando dice que "todo es una ilusión", tal como Dorothy descubrió que el Mago de Oz era otro fraude del que sólo la bruja buena del Norte la pudo sacar.
Dados todos estos paralelismos entre las dos películas queda por conocer a la malvada bruja del Este que Dorothy mata en su aterrizaje en Oz. Y esta es, como no podía ser de otra forma, Camilla.