Escena 17-D
Interpretación (continuación): Estamos ante el final del primer día en la fantasía, tanto natural como vigílico. Comenzamos con un intento de asesinato en la periferia de la ciudad a altas horas de la noche y acabamos con una amenaza de asesinato en la periferia de la ciudad a altas horas de la noche. Por el otro lado vimos a Betty, el personaje principal, extasiada a su llegada al aeropuerto de Los Ángeles y la dejamos excitada tras recibir el guion de la audición del día siguiente.
Si miramos con atención los acontecimientos de este primer día veremos que todos los personajes han intentando ayudar de una u otra manera a Betty y Adam ya fuera de manera cariñosa (la abuela, Coco, la camarera de Winkie's) como amenazante (Luigi, el Vaquero e incluso Cookie). Todo el mundo quiere quitar de en medio a Rita, ese es el común denominador, con la diferencia de que unos prefieren a Betty y otros a la nueva "Camilla Rhodes"
Este primer día termina con tres conversaciones consecutivas, cuatro si contamos la de Coco en la escena posterior, todas ellas encaminadas a ayudar y proteger a Adam y Betty: tanto Cynthia, como Louise, como el Vaquero (y Coco mañana), cada uno a su estilo, sólo hacen lo correcto en relación con las actividades de los dos nuevos personajes principales en la mente de Diane.
En la entrevista que nos ocupa el Vaquero "ayuda" a Adam a elegir el sendero correcto con una serie de consejos acerca de la realidad de la vida. La conversación no deja de ser una especie de lección en la que el maestro (el Vaquero) enseña al alumno (Adam) que la vida adulta es otro mundo, uno en el que las convicciones, los sueños y los buenos deseos no siempre tienen encaje por muy honestas que sean. No se pasa por la vida como a través de multicolores cortinas traslúcidas: hay obstáculos, trampas y precipicios a evitar. Y esto se consigue negociando si de verdad se quiere seguir adelante y tener "una buena vida" Puedes tener tus ideas y convicciones, sean las que sean, pero debes tener en cuenta que no estás solo en el mundo y que este es un continuo conflicto de intereses pero si te obcecas en seguir tu camino según tus reglas sin tener en cuenta las circunstancias que te rodean lo más probable, lo seguro, será que te quedes fuera del cómodo carruaje y te veas obligado a hacer el viaje solo y a merced de la intemperie.
Cuando el Vaquero le dice a Adam "la actitud de un hombre determina en cierta manera como será la vida de ese hombre" no está sino dándole un buen consejo de vida. Y el hacérselo repetir de su misma voz es un recurso de enseñanza típicamente magistral orientado a que el alumno se convenza por sí mismo de la verdad de la afirmación: primero se conoce y después se practica. Es el modo en el que se enfrentan los problemas y vicisitudes del camino lo que diferencia a unos de otros, a quienes disfrutarán una buena vida de quienes despertarán deprimidos y solos en su dormitorio. No somos iguales ni tenemos las mismas oportunidades pero no por ello debemos resignarnos y aceptar sin más el destino aparentemente marcado, sólo hay que hacer lo que hay que hacer y estar dispuesto a ello aún a costa de tu propia naturaleza que, por otra parte, todavía desconoces a causa de tu falta de experiencia.
El Vaquero-Abuelo de pañuelo rojo, el actor cuyas palabras salidas de su garganta son falsas y están dirigidas a la satisfacción de su apetito sexual, no por ello deja de dar una gran lección a Adam-Diane: ¿esas fueron tus cartas? bien, ahora aprovéchalas en tu favor para las nuevas bazas. Cambiar de actriz a conveniencia, olvidarse de mejorar un mundo que no se ha creado por ti ni para ti, dejar de ser un quijote para convertirse en un adulto con la actitud adecuada y, en fin, "hacer lo que hay que hacer para tener una buena vida" Una lección que, después de todo, cualquier padre responsable le daría a sus hijos.
Pero en la mente de Diane la lección no es bien entendida en su totalidad pues no pudo cumplir el último aviso del maestro "me verás una vez si lo haces bien y dos si lo haces mal" aunque esto es algo que pertenece a otra escena y que trataremos llegado el caso. Digamos por el momento que el gran problema de Diane fue que al adoptar esa actitud de dominio y control ante quienes eran más débiles que ella no pudo desembarazarse totalmente de la memoria del abuso y todos estos actos la retrotraían una y otra vez al trauma provocándole la sensación de que estaba convirtiéndose en quien tanto había odiado: por mucho que hubiese escondido al Monstruo en el callejón más escondido de su mente no podía olvidar que seguía allí y que él era el culpable de ser como era y de no haber sido como debería haber sido. Y es de aquí de donde emerge ese sentimiento de odio hacia sí misma, de que a pesar de haber seguido el sendero marcado por el abuelo "sé con los demás como yo he sido contigo" ella no pudo dejar de darse cuenta de que eso estaba mal aunque llevada por su deseo venganza se viera imposibilitada de adoptar otra actitud, otra forma de ser, algo parecido a la inocente Betty que nunca fue porque su abuelo la cortó de raíz justo en los días en que empezaba a brotar.
Cuando Adam-Diane viaja hacia el corral vemos un coche (el único coche circulando) pegado tras él exactamente igual que en la escena donde Adam regresaba al "hogar" Esta es otra señal de como Diane se sintió permanentemente vigilada por su abuelo durante su adolescencia, un marcaje cercano, asfixiante. Y durante el trayecto lo que más llamará nuestra atención serán los numerosos cubos azules de basura que iremos viendo a modo de mojones que le conducen hasta el Vaquero-Abuelo. En inglés "blue" se utiliza tanto para el color como para el sentimiento de tristeza y Diane ahora pinta de azul los cubos de basura como antes la vimos pintar de rojo el colocado junto a la furgoneta del sicario en la escena con la prostituta en Pink's donde representaba la naturaleza sexual pervertida mientras que ahora nos cuenta acerca de su tristeza por haberse convertido en un alter ego del abuelo.
Diane siguió los pasos necesarios que necesita toda joven en busca de la fama pero no era suficiente. Y así fue que conoció a Camilla, otra mujer tan depredadora como ella pero con la gran diferencia de que ese sentimiento en Camilla estaba dirigido hacia un fin mientras que para Diane iba representando cada vez más su misma razón de ser. Camilla estaba preparada para ver lo que había más allá del arco iris mientras que Diane seguía dentro del huracán perseguida por la bruja y así aún durante sus audiciones no podía reprimir del todo la enorme cantidad de odio y frustración que albergaba su interior, tal y como veremos en la siguiente escena.
Pero cuando conoció a Camilla la cosa cambió al encontrar en ella todo lo que le faltaba, rindiéndose ante la evidencia: Diane pasó de mantener una actitud activa, de dominio, a otra pasiva, de sumisión, que inevitablemente habría de llevarla otra vez al precipicio en el que fue lanzada por el abuelo. Ahora Diane estaba encantada de llevar otra vez la soga del otro extremo de la cuerda porque creía que en esta ocasión lo hacía por amor, un amor que nunca entendió porque nunca lo conoció. Para Diane el amor era encontrar a alguien mejor que tú, más fuerte que tú y así poder al menos estar a su lado porque tú, a fin de cuentas, no eras lo suficientemente buena en nada. De esta manera Diane reconoció su naturaleza sumisa regodeándose en ella ante su incapacidad para lograr el objetivo deseado. Y tal y como sucedió con el abuelo Camilla la utilizó sexualmente para sus intereses profesionales aunque lo disfrazara como una cuestión de mutuo provecho.
La conversación con el Vaquero-Abuelo, ese subliminal "haz lo que tienes que hacer" expresado a modo de ultimátum es transformado en la fantasía como el último intento de Diane por centrarse en ella y dejar de estar fagocitada por la imagen del espejo deformado, para que se olvide de las perversas Camillas que pululan por Hollywood y de las inocentes Bettys de Deep River, Ontario y se enfoque en ser una mujer como la nueva "Camilla Rhodes", una mujer que sí, se siente atraída por el fulgor que despiden las nacientes estrellas como Camilla pero no para adorarlas como ídolos sino para aprovecharse de su luz y llegada la ocasión robársela.
Cuando el Vaquero le pide a Adam que deje de hacerse el listillo no está sino diciéndole que preste mucha atención a sus palabras. Si a Adam le importa la "buena vida" debe hacer lo necesario para conseguirla. Y el Vaquero no le pide un mundo, no, únicamente le impone a la nueva actriz principal. "El resto del reparto es cosa tuya" No está anulándole, no lo avasalla: el Vaquero sabe que Adam es bueno y está capacitado para el trabajo; sólo necesita una pequeña corrección, una cesión de su parte, el último retoque para entrar definitivamente en la buena vida, es decir, dejar de hacerse el gallito (algo consustancial a las personalidades infantiles) y empiece a ser un adulto que ya tiene la suficiente experiencia como para saber el funcionamiento del juego.
Este triunfo de Diane en la escena del Vaquero y Adam resulta un tanto siniestro visto como una aceptación de Diane de las tesis del abuelo: Diane tiene que moldear a la nueva estrella de su función, hacerla menos inocente, menos sentimental y menos fanatizada; en una palabra, domarla para lograr el objetivo de dejar a Camilla atrás, olvidarse de ella y de seguir sintiéndose culpable de su asesinato y volver a empezar sin temor a ser descubierta por la policía.
Para acabar con el análisis de esta trascendental escena y habiendo añadido ya las diferetes acotaciones respecto al color, paralelos con otras escenas, frases intertextuales ("Esta es la chica") y demás sólo añadiré como colofón una curiosidad acerca del hombre que interpreta al Vaquero.
El hombre en cuestión es Monty Montgomery, un productor de películas que había trabajado con Lynch en "Corazón Salvaje" y "Twin Peaks" y a quien le ofreció el papel de la misma forma que hiciera con su gran amigo Badalamenti para el rol de Luigi. Montgomery no tenía ni idea de actuar pero Lynch le dijo que no se preocupase, que él se encargaría de todo y que apenas se le vería el rostro y no tendría que realizar ningún gesto ni nada parecido, tan sólo decir unas frases...pero ni pudo hacer eso. Justin Theroux contó tiempo después que para hacer esta escena le tuvieron que pegar carteles en el pecho con las líneas del Vaquero para que Montgomery supiera qué tenía que decir pues era incapaz de recordar sus frases.
En cierta manera el Vaquero-Abuelo le leyó la cartilla a Adam-Diane.
Literalmente.







