miércoles, 25 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE XIX: ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (6-B)

 Escena 6-B

 

Interpretación (continuación): Los hermanos Castigliane representan una parte de la personalidad de Diane devenida hacia el pragmatismo, aunque no tan extrema como la del sr. Roque. Es un pragmatismo activo, no basado en la resignación. En cierto modo los hermanos Castigliane están buscando el bien de Diane, pero el de la Diane resabiada por toda la (mala) experiencia en Hollywood. Los hermanos Castigliane buscan (y encuentran) la sustituta idónea de la nociva Camilla que tanto daño ha causado a Diane. Y esta es "Camilla Rhodes", la que luego veremos es la nueva novia de Camilla, en contraposición a la inocente Betty que se acaba de presentar en la fantasía y que ellos consideran demasiado blanda para ser la "actriz principal": Diane necesita una "trepa", una mujer que sepa jugar sus cartas, alguien como por ejemplo la Ann Baxter de "Eva al desnudo". Y por eso la escogida es quien luego resulta ser la nueva querida de Camilla.

En la mente de Diane esta proyección amenazadora toma la forma de unos gangsters que no pueden ser más tópicos por hiperbólicos. Dado que Diane monta la película de su vida como una revisión oscura del "Mago de Oz" (el otro lado del espejo) los hermanos Castigliane corresponden a la figura del León, y esto queda claro con su actitud, las miradas fijas en la presa (Adam) y ciertos tics como la exagerada sacada de lengua de Luigi tras probar el café, su curiosa limpieza de chaqueta posterior (como un felino acicalándose) y el rugido de Vincenzo al oír como Adam persiste en su negativa que, por cierto, es una recreación del momento de la cena en la casa de Adam cuando Diane coge su taza de café (decorada con un SOS) y ve a Luigi mirándola lascivamente desde la mesa de enfrente. Ese SOS es tanto "same old story" (la misma historia de siempre, es decir, tragar) como un grito de ayuda ante lo que está viviendo y lo que teme por venir (el "¡Ayudadme!" de Vincenzo)

Analicemos ahora a los otros cuatro personajes de la escena que actúan como meros figurantes.

Robert Smith (el representante de Adam) es presentado como un hombre razonable, contemporizador, que está del lado de Adam pero que conoce las reglas del juego y cuales no se pueden traspasar. Al principio Adam parece extrañado ante lo que le está pidiendo, "una mente abierta", y le recuerdan que estuvo de acuerdo con aceptar sugerencias para la sustitución de la actriz principal. Adam parece ceder con su silencio pues no se levanta de la mesa y, enfurruñado, se queda a escuchar. En la vida real de Diane, Robert Smith pudo ser su primer representante, el que estuvo con ella hasta su encuentro con Camilla y los nuevos "atajos y senderos secretos". Creo que Robert Smith fue el contacto que la tía Ruth le dejó a Diane pero la cosa ni salió ni progresó como ella esperaba, así que cuando conoció a Camilla lo dejó a un lado. Recordemos que Adam, en este momento de la fantasía, es exactamente como Diane cuando llegó a Hollywood, es decir, alguien que cree y lucha por el talento como la base de todo. Y al final de la reunión Adam se marcha después de mirar decepcionado a Robert Smith, a quien creía un tipo igual de íntegro que él, lo cual es una subversión de lo ocurrido en la realidad: fue Diane quien escudándose en "una mente abierta" dejó a mr. Smith por Camilla.

Ray Hott (curioso apellido) aparentemente es el director de la compañía "Ryan Entertaiment" (Ryan-Diane) y nos es presentado como un tipo ya de retirada pues a su lado vemos al joven mr. Darby a cargo del teléfono. Es como si estuviera haciendo labores de preceptor. El señor Hott pudo ser uno de los primeros peajes sexuales de Diane, algo que se trasluce por el miedo latente que vemos en él cuando poco después se presentará ante el presidente sr. Roque (proyección más oscura de Diane) para informarle del resultado de la reunión.

En este contexto el joven mr. Darby debió ser para Diane el típico "hijo de" que le prometió el oro y el moro mientras se la follaba a discreción. El modo en el que los hermanos Castigliane le ningunean y el temblor incontrolable ante el café escupido nos revelan lo que Diane pensaba de él.

Y llegamos al curioso camarero. Todo en él llama la atención. Desde su corpulencia, pasando por la chaqueta roja, la coleta recogida y los puños de boxeador de los grandes pesos. ¿En verdad es este lo que se supone debe ser el camarero de los gerifaltes de unos grandes estudios de cine? No. Lo que de verdad parece es un macarra, un gorila de puerta de club. Y esto es lo que fue en la vida de Diane, alguien que la amedrentaba de una o de otra manera. Y de ahí que lo presente en su fantasía como un ridículo servil ante el no menos capullo señor Darby y un acojonado supremo frente a Luigi Castigliane. 

Diane aprovecha la fantasía para ajustar cuentas.

Ecos visuales: -Café de Luigi y café de Diane en la cena de Adam.
- Camarero gorila y guardaespaldas gorila entrando a la casa de Adam. 
- Foto de "Camilla Rhodes" en la mesa de reuniones y foto de Camilla Rhodes en la mesa del Winkie's.

lunes, 23 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XVIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (6-A)


  

 

Escena 6

 

Descripción: Plano aéreo del centro financiero de Los Ángeles y sus rascacielos que cambia a un toma cenital desde la que podemos ver helipuertos en las azoteas de algunos de ellos.

Dos hombres trajeados y de semblante serio descienden de una limusina negra para dirigirse en silencio y con paso decidido a la puerta de entrada de "Ryan Entertaiment" Uno de ellos porta un maletín negro.

En lo que aparenta ser una sala de reuniones dos hombres sentados junto a una mesa de madera noble inician una conversación.

- Verás, Adam -dice el mayor de ellos, un señor trajeado- Tenemos algunas sugerencias sobre como salir adelante. Y sé que dijiste que aceptarías sugerencias. Y eso es todo lo que te pedimos los aquí reunidos.
- ¿De qué estás hablando? -responde Adam, un joven vestido de negro, sin chaqueta ni corbata, con gafas de pasta y un palo de golf sobre la mesa. 
- ¡Una mente abierta! Estás en el proceso de reelegir a tu actriz principal. Y yo...nosotros (el plano cambia a uno general y vemos que otros dos hombres -un viejo y un joven también trajeados- asienten desde la cabecera de la gran mesa de reuniones), te pedimos que mantengas una mente abierta.
 
En ese momento entra en la sala un camarero con un papel en la mano. Se inclina sobre el joven de la cabecera y le susurra algo al oído mientras le entrega el papel.
 
- ¿Cual fue la última vez? -pregunta el joven y el camarero señala con el dedo- Vale. Probemos con el siguiente.
- No le va a gustar -dice el viejo sonriendo
- Veremos -responde el joven confiado.
 
Los dos hombres que vimos salir de la limusina entran a la sala y sin decir una palabra toman asiento al otro lado de la mesa sin ninguna ceremonia. El viejo y el joven se incorporan de sus asientos en la cabecera. El joven extiende la mano a modo de saludo pero los recién llegados ni lo miran.
 
- ¡Ah, los hermanos Castigliane! -dice el viejo en tono conciliador- Déjenme que les presente a los aquí reunidos (el joven, confundido y avergonzado, por fin retira la mano en vista de que nadie se la va a estrechar y vuelve a tomar asiento como el viejo) Por favor, tomen asiento -dice el viejo sonriendo a los hermanos que ya estaban sentados- Este es mr. Darby (el joven a su lado), a quien ya conocen, ¡y este es el director, Adam Kesher! y su representante, Robert Smith
 
Sin decir palabra uno de los hermanos Castigliane (Vincenzo) abre el maletín, extrae un sobre y sin mirar lo lanza sobre la mesa hacia la cabecera mientras el otro hermano (Luigi) no le quita ojo a Adam. Mr. Darby se incorpora para recoger el sobre y saca una fotografía de su interior en la que aparece una joven rubia y un nombre debajo, "Camilla Rhodes"
 
- ¡Oh, es preciosa! -dice el viejo. Mr. Darby asiente y con servil sonrisa dice dirigiéndose a los hermanos:
- ¿Puedo ofrecerles cualquier cosa, caballeros? 
- Expreso -responde Luigi sin dejar de mirar a Adam.
- Nada -dice Vincenzo que también mira a Adam con fijeza.
 
- ¿Para qué es la foto? -pregunta Adam contrariado. 
- Un expreso -ordena mr. Darby a través de un teléfono- No, nada más -cuelga para dirigirse a Luigi- Creo que esta vez va a disfrutar del expreso. He realizado una cuidadosa búsqueda para complacerle. Este viene muy recomendado.
 
- ¿Para qué es la foto? -insiste Adam.
- ¡Una recomendación! -responde el viejo sonriendo y en ese momento el plano cambia a uno donde vemos al sr. Roque en la misma habitación de antes mirando hacia la pared de cristal donde se encuentra pegado el transmisor que vimos en su primera escena y por donde observa lo que pasa en la sala de reuniones- Una recomendación para ti, Adam.
 
De regreso a la sala de reuniones Vincenzo dice:
 
- No es una recomendación.
- Esta es la chica -asevera Luigi. Los dos siguen mirando a Adam.
- ¿Qué chica? -dice Adam ya visiblemente enfadado- ¿para qué? ¿qué es esto, Ray? -pregunta dirigiéndose al viejo.
- Estaremos contentos -dice Ray dirigiéndose a los hermanos- de poner a la chica en la lista de recomendaciones. Deben saber que hay mucho interés en este papel -termina por decir mirando a Adam.
- ¿Interés? -responde Adam- ¡Seis de las mejores actrices lo quieren!
- Esta es la chica -insiste Luigi.
- Ocúpate de esto -le dice Adam a su representante, mr. Smith.
- ¡Espera, espera, Adam! -contesta mr. Smith 
- ¿Espera? ¡De ninguna manera! ¡de ninguna manera! -y diciendo esto entra en el juego de miradas fijas con Vincenzo, que lo observa ceñudo.
 
El camarero regresa a la sala con la taza de café para Luigi.
 
- Una servilleta -musita Luigi sin mirarle, con toda su atención también puesta en Adam.
- ¿Perdón? -responde el camarero cohibido.
- ¡Una servilleta!
- Por supuesto. Discúlpeme.
 
Siguen las miradas. El camarero regresa con la servilleta de tela.
 
- ¿Eso es todo, señor? 
 
Y sin recibir respuesta se retira.
 
Ray y mr. Darby observan expectantes. Adam y Vincenzo continúan midiéndose con las miradas. Luigi toma la servilleta con una mano y la taza de café con la otra. Adam desvía la mirada hacia él. Luigi se lleva la taza a la boca, le da un sorbo y enseguida lo escupe sobre la servilleta. Ray y mr. Darby miran decepcionados.
 
- ¡Mierda! -dice Luigi.
- Lo siento -dice Ray con mr. Darby literalmente temblando a su lado.
- ¡Es uno de los mejores expresos del mundo! -grita mr. Darby.
- ¿Qué está pasando aquí? -dice Adam- ¡De ninguna manera esa chica estará en mi película! -grita.
- ¡Ayudadme! -ruge Vincenzo haciendo callar a todos por un instante. 
- Esta es la chica -dice quedamente Luigi que, de pie, parece estar quitándose alguna pelusa de la chaqueta.
- ¡Eh -gruñe Adam-, esa chica no estará en mi película!
- Ya no es tu película -responde Vincenzo, desafiante, incorporándose él también de la silla.
- Esta es la chica -repite Luigi.
 
Adam se queda en shock. Ray se levanta y lo mira dándole a entender que están ante hechos consumados. Adam coge el palo de golf y se va. Volvemos a ver al sr. Roque. Luigi sigue empeñado en quitarse pelusa de la chaqueta.
 
Adam está en la calle esperando al aparcacoches. Este se baja del deportivo biplaza plateado y Adam le da la propina al tiempo que pregunta si la limusina negra que hay enfrente es la de los hermanos Castigliane, como así es. Y Adam, pidiéndole al aparcacoches que deje la puerta abierta, se dirige hacia la limusina.
 
- ¿Los hermanos Castigliane?
- Piérdete, tío -responde el gorila del asiento del copiloto.
 
Adam agarra su palo de golf, revienta el parabrisas, golpea con furia el capó, destroza el faro derecho y sale corriendo hacia su coche sin mirar atrás para salir a toda velocidad.
 
Interpretación: Esta escena es la presentación de Adam, uno de los tres personajes principales de la película y figura central en la primera mitad de la fantasía. Por lo tanto estamos frente a otra de las proyecciones de la personalidad de Diane.
 
Adam representa el deseo de Diane de tomar el control de su vida sin por ello perder la honradez y la integridad. Adam es igual que Diane cuando llegó a Hollywood. Adam cree que el talento, y sólo el talento, es la medida a aplicar: si tú eres bueno en lo tuyo nada más te hará falta; ni contactos, ni peajes, ni senderos secretos. El talento es la llave. El talento debería ser la auténtica llave.
 
Mucha gente cree que el personaje de Adam durante la fantasía no es sino la venganza de Diane sobre él por haberle quitado a la novia, y de ahí todas las desgracias que le suceden. Pero esto es un error, como iremos viendo. 

Como veremos tanto en la fantasía como en la parte de realidad Diane admiraba a Adam. Y de ahí que lo elija como el director de la película que desde hace tanto tiempo tiene montada en su mente.
 
En la fantasía Adam es presentado como "un director que está muy por encima de los demás". Diane, acostumbrada a trabajar en películas de serie B, quedó maravillada cuando, por mediación de Camilla, fue contratada como secundaria para la película de Adam en la que Camilla sería la protagonista. Eso ya eran palabras mayores, así era como debían hacerse las cosas: grandes decorados, vestuarios, asistentes personales, iluminación de primera...Eso era Hollywood, ese era el Hollywood que Diane deseaba. Pero con el deseo (compartido, claro está, por Camilla) llegaron las envidias y los celos, pues aunque ellas fueran pareja esta relación estaba minada por sus respectivos deseos de convertirse en estrellas de cine, algo por lo que ambas habían hecho (y aún seguían haciéndolo) "cualquier cosa" Y es de esta rivalidad entre ellas por la atención de Adam, "un director que está muy por encima de los demás", de donde nace el germen de su separación pues, no lo olvidemos, Diane no era Betty cuando llegó a Hollywood. Y mucho menos después con años de malas experiencias tanto laborales como vitales a sus espaldas: Diane era tan ambiciosa como Camilla. Y en cuanto a lo sexual Diane no era lesbiana sino bisexual como Camilla, aunque a la hora del amor prefiriera el de las mujeres.
 
Adam nos es presentado como un tipo que va por ahí con un palo de golf en prevención de "lo que pueda pasar". Adam es el único hombre de la reunión que no lleva corbata, la prenda masculina por excelencia. Adam, cuando luego lo veamos salir del coche para entrar en su casa, viste unas ropas que le quedan demasiado holgadas, no como en la cena que aparece con corbata, pasador (otra prenda definitivamente masculina) y con un traje a medida. Y en cuanto a la actitud lo iremos viendo (y comprobando) en sucesivas escenas. Adam también va a jugar el papel de representar los grandes traumas que ahogan a Diane, pues el de director de su fantasía es algo que, como hemos visto y seguiremos viendo, le queda demasiado grande desde el principio.
 
En la mente de Diane hay otros más fuertes en busca de ese puesto.
 
 
(Continuará)
 

domingo, 22 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XVII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-C)


 

 

 Escena 5-C

 

Interpretación (continuación): El apartamento de tía Ruth es una transposición idealizada del apartamento de Diane en Sierra Bonita: salón con chimenea, mesita de café, sofá y sin televisor; las ventanas del fregadero de la cocina son prácticamente idénticas y lo poco que vemos del dormitorio de Diane es que la ventana está a la izquierda de la cama igual que en Havenhurst.

Nada más entrar al apartamento de tía Ruth, todavía con Coco presente, vemos a Betty mirar fijamente de frente a un punto al otro lado de la estancia. El plano previo nos ha mostrado una rápida panorámica que por ahora nos impide situar qué era lo que Betty miraba.

Cuando Betty se queda sola lo primero que hace es dirigirse a la cocina sin poder reprimir un gritito de satisfacción ante lo que se encuentra. Sin tocar nada (como una buena chica) accede al pasillo comunicador para después hacer una infantil entrada a la zona de paso al dormitorio. Allí, junto a la cama, encuentra tirado en el suelo un traje, unos zapatos de mujer y un pequeño bolso. Betty se extraña pero continua su prospección yendo hacia el baño donde va directa a mirarse en el espejo, encantada de verse reflejada. Betty, a todas luces, sigue siendo la niña que llegó al aeropuerto de Los Ángeles.

La secuencia con Rita en la ducha y después en el dormitorio son surrealistas, como lo serán muchas de la fantasía proporcionando claves que sólo pueden ser aclaradas por el subtexto de la historia. A pesar de ser ella la sobrina de la inquilina es Betty quien se presenta primero, es Betty quien da explicaciones, es Betty la que se siente culpable al hacer preguntas incómodas. Todo el encuentro está trufado de "lo siento", "perdón", "oh, Dios mío" y demás coletillas que sólo salen de la boca de Betty. ¿Qué está pasando? ¿Es normal semejante comportamiento en una joven adulta que llega a casa de su tía y se encuentra una mujer desconocida en la ducha de la que su tía no le había dicho ni media palabra? No, no es normal. Pero sí lo es si en lugar de una joven adulta fuera una niña confiada, una niña de pueblo, una niña que no conoce el mal, una niña para la que todo el mundo son como sus queridos abuelos. Entonces sí, la reacción es típica de una niña bien educada, pues después de todo quien está en la ducha no es un ogro sino otra niña como ella, como pronto veremos. 

- ¿Como te llamas? -pregunta Betty antes de cerrar la puerta del baño. Y vemos a Rita y entonces, por su expresión angustiada, intuimos que no recuerda su nombre. Rita es una página en blanco, una niña que sabe aún menos que Betty. Luego, y ya frente al espejo, ve reflejado el nombre de Rita Hayworth, la antigua estrella hispana de Hollywood. Y de aquí es de donde extrae el nombre por el que la conoceremos.

Esta es Diane dándonos información desde su subconsciente sobre Camilla. Que sea Rita Hayworth y no Marilyn Monroe, Ava Gardner, Gene Tirney o cualquier otra gran estrella de la edad dorada de Hollywood nos revela la procedencia de Camilla que, como luego veremos, es hispana y habla un español perfecto (y no como otros, ¿verdad, Gustavo Pollos Hermanos?) Y que sea una estrella de cine y no la modelo de un anuncio de lavavajillas o sostenes nos dice como veía Diane a Camilla.

Es sintomático que Rita sufra el pequeño desmayo justo cuando le oye a Betty decir lo del lugar de ensueño y ¿te lo puedes creer? En ese momento Rita está a punto de perder la consciencia. Y esto se debe a que aún siendo una proyección de Diane, su parte sexual pero inocente, el paso natural de Betty niña a Rita mujer, no puede evitar que la imagen de Camilla siga presente en su mente con todo lo que esto conlleva en forma de reconocer que en realidad Camilla está muerta. Por esto resulta tan peligrosa cualquier mención acerca de "sueños" o "incredulidad", porque puede actuar como disparador.

Sentadas sobre la cama siguen hablando como dos niñas tontas. Betty sugiere llamar a un médico porque es peligroso dormir tras un accidente, recitándolo como si recordara lo dicho por una maestra en la escuela; y Rita simplemente dice que quiere dormir, que todo se arreglara durmiendo, casi que como por arte de magia: Rita tiene miedo y cuando una niña tiene miedo no hay nada mejor que estar durmiendo, ni siquiera un médico. Y así la diligente Betty en labores de enfermera de la señorita Pepis le toca la frente y la cubre con la fastuosa bata que su tía le había dejado sobre la cama junto a una nota, magnífica bata que, por cierto, no logrará ponerse en ningún momento teniendo que conformarse con un vulgar albornoz rosa.

Las dos niñas, Betty la pre-púber y Rita la post-puber, por fin se han encontrado en la mente de Diane. 

Color: El de Coco es el negro, por supuesto, el color de la autoridad. El de Betty sigue siendo el rosa y el de Rita...ninguno, pues su vestido de Camilla yace en el suelo y ella está desnuda, tal y como Diane desea y le gusta, para después cubrirse con una toalla roja. El apartamento de tía Ruth,faltaría más, está decorado con colores cálidos y no en los tonos fríos del de Diane en Sierra Bonita. Y la cama, claro está, no tiene las sábanas rojas. 

Accesorios: -Collares y pendientes de Coco como característicos de la gente que de una manera u otra está en el negocio del cine. Para Diane una cosa conlleva la otra.
- Espejos como reflectores de la imagen que se quiere ver, "espejitos buenos", "espejitos guapos", espejos que te muestran lo que buscabas y no podías ver porque estaba detrás de ti 
- Ventanas limpias y luminosas
- Puertas. Puertas que se abren llamando al timbre o con una llave que otro te da y puertas sin llave que es mejor no abrir.
 
Ecos visuales: -Betty sigue el camino indicado por la flecha del letrero dorado y encuentra a la solícita y amable Coco; Dan toma la dirección contraria que le indicaba la flecha del cartel en Winkie's y se encuentra al monstruo.
- Betty deja la llave del apartamento sobre la mesita de café; Diane deja la llave azul del sicario sobre la mesita de café.
- Las cacas de perro en el patio de Havenhurst asemejan las colillas del cenicero de Diane en Sierra Bonita. Y a modo intertextual reflejan lo que piensa Diane del brillo cartón-piedra de Hollywood.
- El nombre "Bitsie" escrito en la nota de tía Ruth se ve como una superposición con los nombres de Betty y Rita.
 
Secuencias paralelas: Betty y Rita, cada una por su lado, se miran en el espejo; Betty y Rita, juntas, se miran al espejo después de encontrar el cadáver de "Diane Selwyn"
- Betty conoce a Coco a través de una puerta mosquitera; Betty conoce a Louise Bonner de la misma manera.
- Betty recibe la llave del apartamento de manos de Coco después de que esta haya abierto la puerta; Diane no recibe de ninguna mano la llave azul que no abre ninguna puerta.
- Betty extasiada mirando las ventanas de la cocina de Havenhurst; Diane hundida mirando las ventanas de la cocina de Sierra Bonita.
 
Referencias cinematográficas: - "Alicia en el País de las Maravillas" en la figura de Coco.
- Primer guiño a "Persona" de Bergman y sus escenas frente al espejo. 
- "Gilda" en el póster del baño.
 


MULHOLLAND DRIVE (XVI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-B)


 

 

 Escena 5-B

 

Descripción: Vamos al punto de vista de Betty durante su trayecto a 1612 Havenhurst. Se ven altas y estilizadas palmeras bajo un límpido cielo azul. El plano cambia en un encadenado que nos muestra el famoso letrero de Hollywood sobre una colina. Betty ya se ha bajado del taxi y con sus dos maletas azules y una sonrisa de admiración sube las escaleras del edificio de apartamentos. Entra a un patio interior, deja las maletas en el suelo y echa un vistazo general. Las fachadas de los apartamentos están cubiertas por un emparrado verde en algunas zonas y seco en otras. Gira la cabeza y ve un letrero dorado con una flecha indicando la dirección del casero. Betty sigue la flecha, sube unas escaleritas y pulsa el timbre con timidez. Una mujer mayor se vislumbra detrás de la rejilla de la puerta interior.

- Diez pavos a que tú eres Betty -dice la señora en tono amable.
- ¡Sí, soy yo, mrs. Lenoix!...¿porque usted es mrs. Lenoix, no?
- Oh, ¡en toda mi gloria, nena!
- Encantada de conocerla.
- Oh, llámame Coco, todo el mundo lo hace. Espera un momento que voy a por la llave.
- ¡Vale, Coco!
 
Betty y Coco caminan por el patio interior hacia el apartamento. Betty no porta las maletas. Coco va toda vestida de negro, luce un gran collar de grandes perlas de imitación y pendientes a juego; está muy maquillada y con el cabello todo tintado de negro. Hay unas cacas de perro en el suelo. Coco se enfada y a voces reprende a un tal Wilkins que no vemos amenazándole con comerse a su perro para desayunar. Betty sonríe un tanto avergonzada y aún más cuando Coco le cuenta la increíble historia del similar destrozo que un canguro provocó en los viejos tiempos. Le pregunta si tiene mascotas y Betty responde que no.
 
- Vamos a tu apartamento. Es uno de los buenos.
 
Coco abre la puerta. Betty se queda anonadada ante lo que ve. Coco le da algunos consejos mientras le entrega la llave y se va. Betty deja el bolso junto a la chimenea, la llave sobre la mesita de café y empieza su inspección por la cocina abierta que notamos tiene una mesa que parece la misma bajo la que se escondió la chica morena del accidente. Luego pasa al dormitorio y ve tirados en el suelo un vestido negro, unos zapatos de tacón y un pequeño bolso negro. Esto la extraña un tanto entre el orden general pero sigue adelante y entra al cuarto de baño donde va directa a mirarse en el espejo. Oye un leve ruido y rápidamente abre la puerta de la ducha que cierra enseguida porque dentro hay una mujer.
 
- ¡Oh, perdón! -dice Betty- ¡Mi tía Ruth no me dijo que hubiera alguien más!
- Está bien -dice la mujer tras la mampara-
- Soy su sobrina. Me llamo Betty. Estoy segura de que ella te dijo que vendría.
- Hubo un accidente. Vine aquí.
- Ya veo. Vi tu ropa. Lo siento. ¿Estás bien?
- Eso creo -responde la mujer cuya cara vemos por primera vez. Es la chica del accidente-
- ¿Qué pasó?
- Un coche. Un accidente de coche.
- ¡Oh!, ¿estás bien?
- Eso creo. Sólo estaba tomando una ducha.
- ¡Oh, Dios mío! ¡Lo siento! -exclama Betty mientras se aleja para salir del cuarto de baño; pero en el último momento, ya a punto de cerrar la puerta, pregunta- ¿Como te llamas? -
 
La mujer en la ducha pone una expresión de extrañeza y Betty dice:
 
- Lo siento, hablaremos más tarde -Y finalmente cierra la puerta. Luego la vemos empezando a desempacar las maletas que dejó en la entrada al edificio de los apartamentos.
 
De regreso al cuarto de baño, y reflejado en el pequeño espejo de maquillaje adherido al grande donde la mujer del accidente estaba mirándose, vemos la imagen de un cartel de "Gilda" con Rita Hayworth vestida con el largo traje negro de la película. La mujer del accidente lo mira obnubilada. Lento encadenado y pasamos al dormitorio con la entrada en él de la mujer morena. Aparece envuelta en una gran toalla rojo oscuro con parte de la cual va secándose el pelo.
 
- Me llamo Rita.
- ¡Hola! ¿Trabajas con mi tía? -pregunta Betty sin dejar de colocar su ropa en los cajones-
- No...yo...
- Lo siento, no es asunto mío.
- Ella tiene un bonito cabello pelirrojo...-dice Rita como dudando.
 
Y entonces Betty le cuenta toda la historia. Su tía se fue a Canadá ahacer una película y ella ha venido a Hollywood para intentar convertirse en una estrella de cine aunque también, "¿por qué no?", en una gran actriz. Finalmente deja de colocar su ropa y mira a Rita:
 
- Oh, lo siento. Estoy tan emocionada por estar aquí...Vengo de Deep River, Ontario ¡y ahora estoy en este lugar de ensueño! ¿puedes imaginarte como me siento?
 
Y entonces Rita sufre un leve mareo que le provoca apoyarse sobre la pared.
 
- ¡Oh, Dios mío! -dice Betty acercándose a Rita para conducirla a la cama y sentarse- ¿Donde te duele?- Rita le muestra la herida apartando un poco de cabello- ¡Oh! Deberíamos llamar a un médico.
- No -contesta Rita
- ¡Pero puede ser serio!
- No, sólo necesito dormir
- Si has tenido un accidente no deberías dormir...-aconseja Betty.
- No. Estaré bien si duermo. Sólo tumbarme y dormir -Y Rita comienza a acostarse sobre la cama con Betty muy pendiente de ella.
 
Una vez que Rita está acostada, Betty le toca la frente y la cubre con la bata que su tía le había dejado sobre la cama. Lleva un papel escrito sujeto por un imperdible. Betty lo quita para que no moleste a Rita. La nota dice: "Diviértete, Betsie. Con cariño, tía Ruth" 

Rita ya está dormida.
 
Interpretación: La escena se inicia con un contra-picado de las palmeras desde el punto de vista de Betty en el taxi amarillo. Las palmeras que vio en el cartel de bienvenida a Los Ángeles se hacen realidad (la escena siguiente empezará con un picado sobre los rascacielos, el otro dibujo del cartel). Lo siguiente que vemos es un plano medio aéreo de la célebre colina con las gigantescas letras de Hollywood, lo que nos confirma aquello que Irene le dijo sobre la "gran pantalla": Betty se dirige a probar suerte en Hollywood.
 
Una vez en la entrada al edificio de apartamentos nos damos cuenta de que es la misma donde la noche anterior se escondió la chica morena para al amanecer colarse en uno de los apartamentos. Betty deja las maletas azules a un lado (ya ha llegado a su destino) y se dirige a hablar con la casera para coger la llave de su apartamento.
 
La casera es otra señora mayor pero diferente a la primera de la que se despidió en el aeropuerto. Esta es una mujer toda arreglada y maquillada tal que si fuera a una fiesta. Luce joyas demasiado ostentosas para ser de verdad y su vestido es negro, lo que irradia una sensación de autoridad. "Diez pavos a que tú eres Betty" le dice tras la rejilla de la puerta interior. "¡Sí, soy yo, mrs. Lenoix!...¿porque usted es mrs. Lenoix, no?" responde Betty con timidez. Al parecer la estaban esperando y la casera no se equivoca acerca de quien es la recién llegada con sólo echarle un vistazo. Y ahora hagamos un inciso acerca de Coco "Lenoix"
 
En la escena de la cena en la casa de Adam, Diane y Coco se sientan una frente a la otra tras haber sido presentadas previamente en el exterior. Diane le cuenta como ganó aquel concurso de baile y que después vino a Los Ángeles tras recibir la herencia de su tía fallecida, una mujer que "había trabajado aquí"; "¿en las películas?" dice Coco con tono un tanto cortante, como de quien está harta y cansada de oír la misma historia; "¡sí!" responde Diane un poco molesta. Entonces Coco le pregunta como conoció a Camilla, a lo que Diane responde contándole brevemente la historia mientras Coco juguetea con una de las nueces peladas que hay sobre la mesa. Al acabar Diane de hablar Coco, simplemente, le da unas afectuosas palmaditas en la mano mientras le dice "Ya veo". Coco, en un momento, se ha dado cuenta de la relación habida entre Diane y Camilla, que han roto y esto ha dejado tocada a Diane, una chica mucho mejor que Camilla. Con esto es que Diane la introduce en su sueño como sustituta de su tía para la inocente Betty, como la figura sabia y un tanto maternal que Diane no tuvo cuando llegó a Los Ángeles. Y el hecho de ver a Coco con una nuez en su mano la asoció al significado figurativo de la nuez (tan parecida a un cerebro) en el imaginario colectivo. Y como Diane es francófona (viene de Canadá) el apellido de Coco en la fantasía será "Lenoix", esto es, La Nuez, El Cerebro: Coco la Inteligente. 

Para Diane, Coco es una conocedora de Hollywood, de sus alegrías y sus miserias, y por esto la pone al frente de la dirección de ese maravilloso complejo de apartamentos donde aspirantes a Hollywood (Wilkins, el dueño del perro que caga en el patio y que aparece sentado sentado junto a Diane en la cena de Adam, era un guionista en el episodio piloto) y viejas actrices un tanto tocadas y ya sin lugar donde caerse muertas (Louise Bonner) forman un pintoresco grupo de vecinos, lo que una joven aspirante a actriz esperaría encontrar. Y Coco "Lenoix" resulta perfecta en el papel de anfitriona además de servir como apoyo a la ingenua Betty en sus primeros días en Hollywood. Y así Coco, desde el primer momento, no hace más que darle buenos consejos y brindarle atenciones, todo ello entre chascarrillos y notas de humor para conseguir que Betty se sienta relajada y feliz.
 
 
(Continuará)
 
 
 


sábado, 21 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-A)


  

 

 

Escena 5-A

 

 Descripción: Una guapa joven camina con una sonrisa de oreja a oreja por las instalaciones de un aeropuerto cogida del brazo de una señora muy mayor que también sonríe. Detrás de ellas una mujer pelirroja con un pañuelo al cuello cruza en otra dirección. La chica rubia, maravillada ante lo que está viendo, exclama "¡Oh, no puedo creerlo!" Ahora las vemos bajar por las escaleras mecánicas. La chica rubia mira hacia arriba y en su entusiasmo llega a dar un pequeño saltito al ver un gran cartel con la leyenda "Bienvenido a Los Ángeles" sobre un amanecer dibujado en el que vemos las sombras de rascacielos y de una gran palmera. La chica rubia hace un gesto como de "¡por fin he llegado!" sonriendo abiertamente y con complicidad a la señora mayor, que le devuelve otra amplia sonrisa.

Las dos mujeres salen al exterior del aeropuerto. La chica rubia se ha quitado la chaqueta que ahora lleva arrollada sobre un gran bolso y porta dos maletas azules. Viste un corto suéter rosa con mucha pedrería y una camiseta blanca por debajo; los pantalones son negros. Tras ellas vemos a un anciano empujando un portaequipajes lleno de grandes maletas. Ambas mujeres caminan un poco más hasta la zona soleada y la joven rubia suelta las maletas para darle un gran abrazo a la anciana señora.

- Es hora de despedirse, Betty -dice la anciana sonriendo- Ha sido bonito viajar contigo.
- Gracias, Irene -responde Betty- Estoy tan excitada y nerviosa...
- ¡Recuerda avisarme cuando salgas en la gran pantalla! -dice Irene
- De acuerdo, Irene. ¡Ojalá llegue ese día!
- Buena suerte, cariño -dice Irene volviendo a abrazarla- Cuídate ¡y sé cauta!
- Lo haré -responde Betty- Gracias otra vez.
 
Y es entonces cuando brevemente vemos al anciano que tiraba del portaequipajes y que resulta ser el marido de la señora mayor.
 
- Betty -le dice sonriendo al tiempo que le coge las manos- Ha sido tan bonito conocerte. Te deseo toda la suerte del mundo. 

A lo que Betty responde con un simple gracias, aunque sigue sonriendo. Y mientras se despide de ellos agitando la mano vemos por detrás suya a otra mujer pelirroja con un pañuelo al cuello que pasa al lado de ella justo cuando Betty se da la vuelta, sin encontrarse. Betty mira hacia abajo y no ve sus maletas. "¡Mis maletas!" exclama temerosa de haber sido robada. Pero ha sido un diligente taxista quien las ha recogido para meterlas en el maletero de su taxi amarillo. Y alzando la voz pregunta "¿Adonde?" Y Betty, tranquilizada, responde "1612 Havenhurst" con una amplia sonrisa. Y así, contenta, sube al taxi amarillo.
 
Una limusina negra viaja por la autovía de salida del aeropuerto. En su interior viaja la pareja de ancianos que vimos con Betty. Llevan puesto el cinturón de seguridad. Van mirando al frente y sonríen de manera extraña, exagerada. Ahora vemos desde su posición y nos fijamos que delante de ellos circula un vehículo azul. El plano regresa con los ancianos. La señora busca la mirada de su marido y sin decirse nada le da tres leves golpecitos en la rodilla lo que provoca que ambos sonrían aún más e intercambien una mirada de complicidad. 

Interpretación: La fantasía de Diane ha comenzado de manera poco menos que catastrófica. Recordemos que su último pensamiento consciente antes de derrumbarse sobre la almohada fue el feliz triunfo en aquel baile que al final resulta empañado por el recuerdo de esos dos ancianos que entonces estaban con ella. Y precisamente es esa última imagen distorsionada dentro de un recuerdo feliz la que induce a Diane a comenzar su fantasía de forma tan dramática, primero con un intento de asesinato y un brutal accidente de tráfico, luego con el encuentro de un monstruo horrible y finalmente con la sucesión de una siniestra cadena de llamadas telefónicas. Todo esto ya se ha explicado pero es necesario traerlo a colación para ponerle contexto a la entrada en escena del personaje favorito de Diane en la fantasía, un personaje enterrado en su mente desde hacía mucho tiempo: Betty. Vamos a ver, pues, quien y qué representa Betty en la mente de Diane.
 
Lo primero que nos llama la atención de la joven y guapa rubia que vemos en el aeropuerto es que a pesar de aparentar ser una mujer completamente formada, sin embargo tiene tics de un infantilismo desbordante: la enorme sonrisa que no se le borra del rostro en ningún momento puede pasar perfectamente como la natural ilusión de una joven de pueblo que llega a una gran ciudad para lograr hacer realidad su sueño. No hay mucho problema con esto. ¿Pero qué diremos de, por ejemplo, ese saltito al ver el cartel de bienvenida, ese alegre mohín de complicidad con la anciana, ese suéter rosa evidentemente corto para ella repleto de brillantitos, esos grandes abrazos con la señora y esa despedida agitando la manita? ¿no es como si estuviéramos viendo el comportamiento de una niña, ni siquiera de una adolescente? Y exactamente eso es lo que estamos viendo: el comportamiento de una niña en el cuerpo de una joven adulta.
 
Intentemos explicarlo a la luz de lo expuesto en el primer párrafo. 
 
Diane es una mujer que está al límite de sus fuerzas, ahogada en sus penas. Hasta ese recuerdo del baile es agridulce para ella. Entonces, ¿qué hacer? Pues ir aún más atrás, al tiempo en el que esas dos figuras distorsionadas todavía no lo estaban, es decir, cuando Diane era una niña y se sentía amada por esa pareja de ancianos que fueron sus abuelos. Y así, retrotrayéndose a aquel tiempo feliz, es que puede dar entrada al personaje Betty en su fantasía sin que esta albergue ninguna miseria en su corazón. Y por esto aparece feliz junto a la anciana, aunque no tanto con el anciano al que despacha rápido y a quien en ningún momento abraza, algo muy notable: Diane teme que la dulce Betty se derrumbe nada más llegar a la fantasía.
 
Lo siguiente que hace Diane en su fantasía es sacar a sus abuelos de ella, a quienes mete en una limusina negra hacia alguna parte. Ya hemos hablado antes de lo siniestras que son todas las limusinas negras en Mulholland Drive y esta no es ninguna excepción. Vemos a los abuelos sentados en el asiento trasero con los cinturones de seguridad puestos, mirando al frente y sonriendo en silencio de forma muy extraña. ¿Qué nos trae a la cabeza esa sonrisa? ¿a qué nos recuerda? Ahora vemos lo que ellos están viendo: un vehículo azul que les precede. Volvemos con los abuelos y vemos como se miran sonriendo aún más mientras ella le da unos ligeros golpecitos a él en la rodilla. ¿Qué significa todo esto? Miremos con un poco más de detenimiento.
 
¿Os habéis fijado en el chófer cuyo rostro se ve parcialmente reflejado en el retrovisor interior? ¿qué veis? ¿veis lo mismo que yo? ¿veis como lleva la nariz aparatosamente vendada? ¿será que los viejos huelen mal? ¿veis las profundas y negras ojeras que prácticamente llegan hasta el pómulo? ¿veis una descuidada barba sin afeitar? ¿es este el aspecto del típico chófer de limusinas? ¿quien o qué es este chófer? ¿no es acaso un demonio que por orden de Diane los lleva directos al infierno cuya puerta abre el vehículo azul que les precede, el color azul que abre puertas entre dimensiones?
 
Los ancianos, los abuelos de Diane, sonríen como, como...calaveras, eso era. Los abuelos de Diane murieron hace tiempo pero ella los quita ahora de la circulación en su fantasía después de haber introducido a Betty en ella, introducción en la que necesariamente debían aparecer los abuelos porque entonces sí eran los abuelos amorosos como se supone deben ser todos los abuelos del mundo. Pero una vez que la niña Betty ha llegado a su destino los abuelos deben desaparecer de la fantasía de la adulta y deprimida Diane Selwyn que se despide de ellos de forma sarcástica, haciéndoles creer que con toda seguridad van a ir al cielo porque su nieta Betty no sabe lo que después hicieron con ella. Pero están muy equivocados pues como revela la nariz vendada del chófer están podridos por dentro y apestan, y para desgracia suya y al final también de Diane son conducidos al merecido infierno del que al final de la película saldrán brevemente a través de una caja azul.
 
Y así es que Betty, como Dorothy, llega a su mundo mágico después de que Diane, como Dorothy, haya hecho un repaso de los males que le atormentaban haciendo peligrar su mundo. Pero mientras Dorothy encontró aliados en su camino que le ayudaron a madurar, Betty no encontrará más que dificultades que intentará sobrellevar y que, como iremos viendo, la harán madurar para mal hasta desaparecer, pues mientras Dorothy contó con la imprescindible ayuda de la Bruja Buena del Norte tanto al llegar como al irse de Oz, Betty en ningún momento podrá conectarse con su adorada tía por más que Diane introduzca en la fantasía mujeres pelirrojas con un lazo al cuello: la tía Ruth, la Bruja Buena del Norte en la fantasía, se fue antes de que Betty llegara y sólo volverá cuando Betty se haya ido.
 
El sueño de Hollywood no podía acabar como el sueño de Oz. 

Color: El rosa es el color de Betty durante todas las escenas del primer día, el color de la inocencia en las mujeres. El negro de la limusina vuelve a señalar el carácter trágico o malvado que subyace en todas las limusinas negras que iremos viendo. El color azul vuelve aquí a representar un cambio para aquellos que se encuentran con él, tanto Betty con sus maletas azules entrando en una nueva realidad como los abuelos viendo el vehículo que les precede para llevarles al infierno. El amarillo del taxi señala el camino dorado que Betty espera recorrer con éxito.
 
Ecos visuales: -El vehículo azul se conecta con el que vio y "despertó" a Camilla al llegar a la primera avenida de Los Ángeles tras descender la colina después del accidente, así como con la furgoneta azul en la que se mete la prostituta al salir de Pink's en compañía del sicario y el chulo.
- Los brillantitos en el suéter rosa de Betty recuerdan los brillantitos en el traje de noche de "Camilla" al salir de la limusina tras el accidente.
 
Paralelos: La tía Ruth se va de 1612 Havenhurst para ir a Canadá y Betty se va de Canadá para ir a 1612 Havenhurst; Diane y de Rosa (su vecina) intercambian sus apartamentos 12 y 17.
 
 

 

viernes, 20 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XIV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (4)

 Escena 4

 

Descripción: La escena comienza con un breve plano de la mujer dormida bajo la mesa con el lado derecho de su cabeza apoyado sobre el bolso antes de pasar a un primerísimo plano de la oreja derecha de alguien que lleva una especie de micrófono inalámbrico conectado. Se oyen marcar una serie de números digitales. La señal se establece y el plano se abre mientras escuchamos los tonos de la llamada. El tipo del micrófono está sentado en una gran silla semejante a un trono. La cabeza es pequeña en relación a su cuerpo. Unos pasos más atrás, de pie en una esquina de la amplia sala, vemos a alguien que parece asumir las funciones de valet. Evidentemente, el hombre sentado debe ser alguien muy importante. La sala está rodeada de un pesado cortinaje rojo disimulado por una tenue iluminación que forma figuras de ceños fruncidos. Una gran mesa roja se ve a la derecha del hombre sentado. Sobre ella hay una pequeña lámpara de dos bombillas que emiten una pequeña luz azul profundo. Una mullida moqueta incolora cubre todo el suelo.

Vemos la nuca de un hombre mayor y corpulento sentado ante un escritorio. Al fondo una gran lámpara cuelga de un techo abovedado. El lugar parece ser un sitio elegante, un hotel de lujo. El hombre descuelga el teléfono: "Aló?" El plano regresa al hombre del micrófono y sólo vemos su boca decir "La chica sigue desaparecida" Volvemos con el hombre-nuca que sin responder cuelga con disgusto y marca un número en su teléfono de rueda. Pasamos a una habitación cochambrosa con otro teléfono de rueda colgado a la desvencijada pared. El sucio teléfono es amarillo y el cable que lo conecta a la red es rojo. Un brazo peludo, de hombre fuerte, aparece para descolgarlo y la cámara hace un rápido travelling que nos impide ver nada más que ese brazo. Una voz de tono duro dice: "Dígame" Y vemos al hombre-nuca: "Lo mismo" y cuelga sin esperar respuesta. El hombre del brazo peludo suspira disgustado, corta la llamada y hace otra que por su marcación parece ser una extensión del mismo edificio en el que se encuentra. 

Cambiamos a otra habitación al tiempo que oímos los tonos de la nueva llamada. La cámara desciende entre la sombra hasta una mesita donde hay una lámpara de tulipa roja, un cenicero lleno de colillas de cigarrillos rubios y un teléfono. El tono suena por tres veces y nadie responde.

Interpretación: En la escena inicial de la fantasía vimos el intento de asesinato y el brutal accidente de limusina en el que viajaba la mujer glamourosa (Camilla), proyección de Diane sobre su destrozada ilusión de llegar a ser una estrella de Hollywood pero del que al menos extrae la "muerte" del distorsionado espejo en el que se había fijado para su consecución y no de ella misma. En la siguiente vimos el terror que siente el personaje "Dan" al enfrentarse al horror escondido detrás del Winkie's que implica la muerte, por lo que Diane se quita de en medio y deja que otro se coma el marrón. Y en esta escena vemos el otro gran miedo de Diane en forma de alegoría telefónica de la prostitución de lujo para, eventualmente, conseguir papeles en la industria del cine, llamada que esta vez no responde para dar entrada en la siguiente escena al nuevo personaje, Betty, su última esperanza de arreglar las cosas. Por lo tanto "la chica desaparecida" no es Camilla sino Diane: es la propia Diane, su personalidad primaria, quien está desaparecida de su fantasía y todo el resto de personalidades secundarias están buscándola para "llevársela a su huerto". Pero vamos a ver como podría haber funcionado el asunto de la prostitución de lujo implícito en esta escena.

Un hombre de dinero desea contratar los servicios de una profesional de alto standing. Con toda seguridad no va a ir a buscarla a los barrios rojos de la ciudad, llenos de chulos peligrosos y putas infectas. Esa clase de señoritas están fuera de las calles. Entonces el hombre adinerado tiene un número de teléfono para estas ocasiones. Su contacto es alguien que trabaja en un gran hotel consiguiendo mujeres para estos hombres, tanto en las habitaciones del hotel como en otros lugares que le indiquen. El hombre de dinero le informa al hombre del hotel acerca de las características físicas de la prostituta y los servicios que desea contratar. El hombre del hotel tiene el número de teléfono del chulo de las chicas y le transmite la información. Y el chulo, que está en otro hotel con sus putas de guardia, marca el número de la chica adecuada y le da el lugar al que debe dirigirse para hacer el servicio. Fin de la historia. El hombre adinerado no pierde el tiempo, ni trata con gentuza, ni da tres cuartos al pregonero; todo se le sirve en bandeja, de forma discreta, y todos se llevan su parte.

En esta escena también vemos un par de cosas relevantes de esta faceta de la vida de Diane, al menos de cuando llegó a alcanzar cierto nivel dentro del negocio: sus clientes eran hombres mayores (como se verá a lo largo de la película) y esto era algo que ahondaba aún más en una de sus heridas más profundas, como veremos más adelante.

El único de los tres rostros que podemos ver es el del solicitante: Diane, claro está, no pudo haber conocido ningún intermediario y por esto vemos su nuca y más con la idea de enseñar el lujoso lugar que otra cosa; por contra que no veamos al chulo es porque Diane no quiere verlo, no porque no lo conozca, que bien sabe quien es y porqué no puede mostrarlo en este momento de la fantasía. Fijémonos pues en el único hombre que se nos muestra al completo.

Como ya quedo dicho en entradas anteriores el señor Roque (que suena como "rock" -roca- en inglés) es la proyección de Diane sobre su parte de la personalidad más dura e inflexible, tal vez nacida tras la desastrosa cena en la casa de Adam. El señor Roque es el Hombre de Hojalata en su versión oscura, sin corazón ni ganas de buscarlo, una personalidad a la que Diane se ata en sus deseos de venganza. ¿Pero por qué este hombre? ¿por qué le pone cara? Porque a este sí lo conoció en sus servicios como prostituta de lujo: un medio-hombre de extraños gustos sexuales que por el poder del dinero y las influencias hizo su voluntad sobre ella hasta el punto de transformarse en una especie de gigante en su psique. Y así es él de quien toma la imagen de su personalidad más oscura (sólo por detrás de la Bestia del Winkie's), la que está decidida a matar a Camilla para cambiarla por otra y tiene poder para ello. El señor Roque es la Bestia escondida detrás de Hollywood.

Color: El tratamiento del color es esencial para entender esta escena. Veamos la sala donde se encuentra el señor Roque.

El cortinaje rojo nos trae inevitablemente a la cabeza reminiscencias de Twin Peaks que nos lleva a pensar que estamos en la logia negra de la mente de Diane, acentuada por la iluminación ya mencionada y las figuras que forma sobre las cortinas. La gran mesa roja, la mesa de poder, revela lo que "mueve el mundo", frase que se pronunciará casi textualmente en una escena posterior. La lámpara de la mesa roja y sus dos bombillas azules figuran como ojos escrutadores tras el ceño fruncido de las cortinas rojas, como llaves que valoran si quines las ven merecen atravesar el muro de cristal que separa la estancia. Por cierto que el dispositivo adherido a la pared de cristal y que luego parecerá actuar a modo de transmisor es exactamente igual al objeto que vemos ante la cabeza de "Camilla" cuando despierta tras los setos del edificio de apartamentos de tía Ruth.

En la sucia habitación del chulo vemos un teléfono, un foco y un aparador abierto con diversos frascos que parecen contener un líquido rojo. El teléfono es amarillo (rubio) y en su receptor se ven manchas rojas. El cable que lo conecta a la red es rojo (conexión sexual) El foco fijado sobre él demuestra que el teléfono es lo más importante de esa habitación, lo único importante. 

Ecos visuales: -El señor Roque inicia una cadena de llamadas telefónicas, "la chica sigue desparecida"; Camilla llama a Diane al mismo teléfono porque Diane está desaparecida de la fiesta en casa de Adam.

jueves, 19 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (3)


 

 

 Escena 3

 

Descripción: Vemos el cartel de un diner llamado Winkie's mientras oímos el ulular de una sirena fuera de campo. El cartel nos informa de que estamos en Sunset Boulevard. Winkie's, por lo tanto, es un local más de una cadena de restaurantes. Son las primeras horas de la mañana, la de los desayunos.

En su interior dos hombres conversan sentados en una de las mesas. Uno de ellos, el más joven, un tipo un tanto extraño, dice que quería estar en ese preciso restaurante para contarle algo al otro, un hombre maduro. Es algo referente a un terrible sueño que había tenido como telón de fondo ese mismo restaurante. Parece inquieto, con problemas psíquicos. El hombre maduro, adoptando una actitud profesional, le pide que se lo cuente.

En el sueño están los dos allí igual que ahora, sólo que su interlocutor está de pie junto a la caja registradora y la luz es diferente, intermedia, como entre la noche y el día. Siente la presencia de algo maligno pero que no sabe qué puede ser. Y entonces se da cuenta de que ese horrible sentimiento viene causado por un hombre escondido en la parte trasera de fuera del restaurante. "Ojalá no lo vea nunca fuera del sueño" musita acongojado. El hombre maduro toma la resolución de salir afuera y comprobarlo. "¿Para deshacerme de este sentimiento terrible?" "Exacto" dice el hombre maduro y se levanta a pagar la cuenta en la barra. El joven se queda un rato inmóvil y vuelve la cabeza: el hombre maduro está justo donde estaba en el sueño y esto le asusta. Salen al exterior.

El joven muestra grandes signos de temor. Pasa junto a un teléfono público y lo mira al paso como recordando algo más. Poco más adelante vemos pegado en una puerta el cartelito de una flecha apuntando en la dirección contraria "por la otra puerta" Los hombres llegan a la escalera que conduce a la parte trasera del restaurante.

Es una especie de vertedero. En el fondo hay un recodo con un muro pintarrajeado de grafittis. El joven camina cada vez más asustado. Mira hacia atrás y, dubitativo, le señala el lugar. El hombre maduro le anima a seguir adelante. Y cuando llegan al final del recodo un monstruo horrible aparece de súbito y el joven cae al suelo tras sufrir un aparente infarto. El hombre maduro se inclina sobre él y le grita "¡Dan, Dan!" Vemos a la bestia de nuevo y desaparece. El hombre maduro busca el pulso de Dan pero no lo encuentra. Dan está muerto. 

Interpretación: Para entender esta escena debemos ir hasta casi el final de la película, al último recuerdo de Diane, la escena-espejo de esta.

Diane y el sicario, sentados a una mesa del mismo Winkie's, están cerrando el trato del asesinato de Camilla.Una vez que todo queda claro el sicario extrae un manojo de llaves del bolsillo de la camisa, escoge una azul y alzándola le dice a Diane que una vez el trabajo esté hecho la dejará donde le dijo, lo que nos revela una conversación previa, probablemente por teléfono. Diane la mira fijamente (primer plano de la llave) y desenfocando la mirada se fija en alguien que está detrás de la llave, un joven de pie junto a la caja registradora que le devuelve la mirada al sentirse observado. Luego, volviendo con el sicario, le dice como medio ida: "¿Qué abre?" Y el sicario, simplemente, se ríe de manera siniestra mientras un lento encadenado nos lleva hasta la siguiente escena del monstruo en el callejón del Winkie's.

En la escena que estamos tratando vemos en Dan (nombre que suena muy parecido a Diane) a un tipo con evidentes problemas psíquicos y a Herb (el hombre maduro que escucha) como a un doctor, como a un psiquiatra: a todas luces es una conversación típica de consulta. Y en realidad eso es lo que refleja.

Camilla le dice a Diane que va a dejar el apartamento nº 12 de Sierra Bonita en el que conviven desde hace tiempo, al principio como amigas para compartir gastos y después como amantes (todo esto se explicará con más detalle cuando llegue el momento) Camilla ha ganado el dinero suficiente para independizarse y además ya está iniciando una relación con Adam, el director de cine, aunque todavía de manera informal, por lo que de momento no rompe con Diane. Pero Diane, sola en el apartamento, rodeada de recuerdos y temerosa de que Camilla la abandone definitivamente por Adam, cae en una depresión que finalmente la lleva a contratar los servicios de un psiquiatra. Este psiquiatra es Herb, quien probablemente la trató hasta la crisis de la cena en la casa de Adam, cuando Diane ve que todo está perdido y se lanza hacia su lado más oscuro. Y a él, entre otras cosas, le cuenta su situación con Camilla. Entonces, en la escena de Dan y Herb en el Winkie's lo que estamos viendo en realidad es un sueño de Diane de una conversación con Herb en la que le cuenta un sueño que la atormenta. Esto es, un sueño dentro del sueño de un sueño. 

Diane nunca pudo contarle a Herb el sueño del monstruo porque lo tiene la noche del día que conoce la muerte de Camilla al encontrar la llave azul que, a modo de señal entre ellos, deja el sicario detrás del muro de Winkie's. Y como sabemos por la escena con su vecina en la parte de fantasía "lleva tres días encerrada en casa", es decir, que tras enterarse del asesinato no volvió a salir de su apartamento. Lo que sí pudo decirle Herb es que se fuera del apartamento para alejarse de los recuerdos de su relación con Camilla. Y es por esto que cambia de apartamento con su vecina (y amiga) de Rosa. Entonces pasa del 12 al 17, que es donde tiene lugar su último encuentro sexual con Camilla. 

Diane se proyecta en "Dan" porque es a quien vio en el punto de no retorno hacia la locura y el suicidio. Cuando Diane encontró la llave azul detrás del Winkie's sintió algo parecido a la muerte de Dan. Y así se proyecta en un desconocido para quitarse esa losa que podría derrumbar su fantasía recién comenzada. La escena anterior a esta acabó con un plano de "Camilla" quedándose dormida bajo la mesa donde estaban las llaves de tía Ruth. Y cuando esta escena comienza lo hace con un sonido de sirenas: la fantasía está en un momento crítico y hay que hacer algo. Y Diane toma a Dan para que sea él quien cargue con el peso de la culpa para tener así la posibilidad de seguir en la fantasía. Entonces lo sitúa en su lugar en el sueño con Herb que había tenido en una de las negras noches anteriores, "es la segunda vez" dice Dan al principio de la conversación. Y ahora la cosa sale "bien": el sueño no se derrumba porque es Dan y no ella quien muere al ver el monstruo detrás de Winkie's.

Realización: Lynch utiliza aquí el recurso de la "cámara flotante" para dar una sensación de irrealidad aún mayor y recalcar que estamos en un sueño dentro del sueño. Desde el inicio de la secuencia en el restaurante hay una sensación de extrañeza y cierto malestar debido al movimiento bamboleante de la cámara. Cuando Dan comienza a contar su sueño la sensación se agudiza. Cuando Dan ve a Herb junto a la caja registradora confirmando que el sueño se está repitiendo la tensión se recrudece hasta alcanzar la angustia al ver a Dan cerca del muro. Y por esto el susto es tan efectivo. 

Color: El color clave es el verde: asientos, carteles en la puerta de entrada, caja registradora, suelo tanto interior como exterior, columnas de la entrada y barandilla de la escalera. El color verde es el color de Ciudad Esmeralda, la ciudad donde vive el Mago de Oz y donde debemos hasta el final para enfrentar los problemas que nos atenazan. Winkie's es la Ciudad Esmeralda de Mulholland Drive: el lugar donde Diane había escondido al mayor de sus problemas, el final del camino.

Accesorios: - Las tazas de Winkie's son sospechosamente parecidas (por no decir las mismas) que la que vemos en la escena del despertar de Diane.

- Hay un teléfono público que Dan mira con temor en su camino hacia el muro. Esto nos revela otro miedo primario de Diane que muy pronto quedará desvelado.

- Hay una flecha indicando la dirección contraria. El subconsciente de Diane le envía señales de que no siga por ese camino. Pero esta vez es Dan quien pasa ante la señal, no ella.

- Hay una planta de color pajizo con todo el aspecto de una escoba colgada del muro tras el que se esconde el monstruo. 

- En el último plano previo a su aparición finalmente vemos con claridad lo que hay escrito bajo la "escoba": West Coast. La bruja malvada del Oeste es lo que Dan se va a encontrar.

Ecos visuales: Dan mira a Herb de pie junto a la caja registradora; Diane mira a "Dan" de pie junto a la caja registradora. 

Secuencias paralelas: - Dan y Herb recordando un sueño; Betty y Rita recordando el accidente en Mulholland Drive. Dan teme ir y Rita teme recordar.

- El ataque cardíaco de Dan y la conmoción extrema de Rita al descubrir el cadáver de "Diane Selwyn" en Sierra Bonita.