domingo, 22 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XVII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-C)


 

 

 Escena 5-C

 

Interpretación (continuación): El apartamento de tía Ruth es una transposición idealizada del apartamento de Diane en Sierra Bonita: salón con chimenea, mesita de café, sofá y sin televisor; las ventanas del fregadero de la cocina son prácticamente idénticas y lo poco que vemos del dormitorio de Diane es que la ventana está a la izquierda de la cama igual que en Havenhurst.

Nada más entrar al apartamento de tía Ruth, todavía con Coco presente, vemos a Betty mirar fijamente de frente a un punto al otro lado de la estancia. El plano previo nos ha mostrado una rápida panorámica que por ahora nos impide situar qué era lo que Betty miraba.

Cuando Betty se queda sola lo primero que hace es dirigirse a la cocina sin poder reprimir un gritito de satisfacción ante lo que se encuentra. Sin tocar nada (como una buena chica) accede al pasillo comunicador para después hacer una infantil entrada a la zona de paso al dormitorio. Allí, junto a la cama, encuentra tirado en el suelo un traje, unos zapatos de mujer y un pequeño bolso. Betty se extraña pero continua su prospección yendo hacia el baño donde va directa a mirarse en el espejo, encantada de verse reflejada. Betty, a todas luces, sigue siendo la niña que llegó al aeropuerto de Los Ángeles.

La secuencia con Rita en la ducha y después en el dormitorio son surrealistas, como lo serán muchas de la fantasía proporcionando claves que sólo pueden ser aclaradas por el subtexto de la historia. A pesar de ser ella la sobrina de la inquilina es Betty quien se presenta primero, es Betty quien da explicaciones, es Betty la que se siente culpable al hacer preguntas incómodas. Todo el encuentro está trufado de "lo siento", "perdón", "oh, Dios mío" y demás coletillas que sólo salen de la boca de Betty. ¿Qué está pasando? ¿Es normal semejante comportamiento en una joven adulta que llega a casa de su tía y se encuentra una mujer desconocida en la ducha de la que su tía no le había dicho ni media palabra? No, no es normal. Pero sí lo es si en lugar de una joven adulta fuera una niña confiada, una niña de pueblo, una niña que no conoce el mal, una niña para la que todo el mundo son como sus queridos abuelos. Entonces sí, la reacción es típica de una niña bien educada, pues después de todo quien está en la ducha no es un ogro sino otra niña como ella, como pronto veremos. 

- ¿Como te llamas? -pregunta Betty antes de cerrar la puerta del baño. Y vemos a Rita y entonces, por su expresión angustiada, intuimos que no recuerda su nombre. Rita es una página en blanco, una niña que sabe aún menos que Betty. Luego, y ya frente al espejo, ve reflejado el nombre de Rita Hayworth, la antigua estrella hispana de Hollywood. Y de aquí es de donde extrae el nombre por el que la conoceremos.

Esta es Diane dándonos información desde su subconsciente sobre Camilla. Que sea Rita Hayworth y no Marilyn Monroe, Ava Gardner, Gene Tirney o cualquier otra gran estrella de la edad dorada de Hollywood nos revela la procedencia de Camilla que, como luego veremos, es hispana y habla un español perfecto (y no como otros, ¿verdad, Gustavo Pollos Hermanos?) Y que sea una estrella de cine y no la modelo de un anuncio de lavavajillas o sostenes nos dice como veía Diane a Camilla.

Es sintomático que Rita sufra el pequeño desmayo justo cuando le oye a Betty decir lo del lugar de ensueño y ¿te lo puedes creer? En ese momento Rita está a punto de perder la consciencia. Y esto se debe a que aún siendo una proyección de Diane, su parte sexual pero inocente, el paso natural de Betty niña a Rita mujer, no puede evitar que la imagen de Camilla siga presente en su mente con todo lo que esto conlleva en forma de reconocer que en realidad Camilla está muerta. Por esto resulta tan peligrosa cualquier mención acerca de "sueños" o "incredulidad", porque puede actuar como disparador.

Sentadas sobre la cama siguen hablando como dos niñas tontas. Betty sugiere llamar a un médico porque es peligroso dormir tras un accidente, recitándolo como si recordara lo dicho por una maestra en la escuela; y Rita simplemente dice que quiere dormir, que todo se arreglara durmiendo, casi que como por arte de magia: Rita tiene miedo y cuando una niña tiene miedo no hay nada mejor que estar durmiendo, ni siquiera un médico. Y así la diligente Betty en labores de enfermera de la señorita Pepis le toca la frente y la cubre con la fastuosa bata que su tía le había dejado sobre la cama junto a una nota, magnífica bata que, por cierto, no logrará ponerse en ningún momento teniendo que conformarse con un vulgar albornoz rosa.

Las dos niñas, Betty la pre-púber y Rita la post-puber, por fin se han encontrado en la mente de Diane. 

Color: El de Coco es el negro, por supuesto, el color de la autoridad. El de Betty sigue siendo el rosa y el de Rita...ninguno, pues su vestido de Camilla yace en el suelo y ella está desnuda, tal y como Diane desea y le gusta, para después cubrirse con una toalla roja. El apartamento de tía Ruth,faltaría más, está decorado con colores cálidos y no en los tonos fríos del de Diane en Sierra Bonita. Y la cama, claro está, no tiene las sábanas rojas. 

Accesorios: -Collares y pendientes de Coco como característicos de la gente que de una manera u otra está en el negocio del cine. Para Diane una cosa conlleva la otra.
- Espejos como reflectores de la imagen que se quiere ver, "espejitos buenos", "espejitos guapos", espejos que te muestran lo que buscabas y no podías ver porque estaba detrás de ti 
- Ventanas limpias y luminosas
- Puertas. Puertas que se abren llamando al timbre o con una llave que otro te da y puertas sin llave que es mejor no abrir.
 
Ecos visuales: -Betty sigue el camino indicado por la flecha del letrero dorado y encuentra a la solícita y amable Coco; Dan toma la dirección contraria que le indicaba la flecha del cartel en Winkie's y se encuentra al monstruo.
- Betty deja la llave del apartamento sobre la mesita de café; Diane deja la llave azul del sicario sobre la mesita de café.
- Las cacas de perro en el patio de Havenhurst asemejan las colillas del cenicero de Diane en Sierra Bonita. Y a modo intertextual reflejan lo que piensa Diane del brillo cartón-piedra de Hollywood.
- El nombre "Bitsie" escrito en la nota de tía Ruth se ve como una superposición con los nombres de Betty y Rita.
 
Secuencias paralelas: Betty y Rita, cada una por su lado, se miran en el espejo; Betty y Rita, juntas, se miran al espejo después de encontrar el cadáver de "Diane Selwyn"
- Betty conoce a Coco a través de una puerta mosquitera; Betty conoce a Louise Bonner de la misma manera.
- Betty recibe la llave del apartamento de manos de Coco después de que esta haya abierto la puerta; Diane no recibe de ninguna mano la llave azul que no abre ninguna puerta.
- Betty extasiada mirando las ventanas de la cocina de Havenhurst; Diane hundida mirando las ventanas de la cocina de Sierra Bonita.
 
Referencias cinematográficas: - "Alicia en el País de las Maravillas" en la figura de Coco.
- Primer guiño a "Persona" de Bergman y sus escenas frente al espejo. 
- "Gilda" en el póster del baño.
 


MULHOLLAND DRIVE (XVI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-B)


 

 

 Escena 5-B

 

Descripción: Vamos al punto de vista de Betty durante su trayecto a 1612 Havenhurst. Se ven altas y estilizadas palmeras bajo un límpido cielo azul. El plano cambia en un encadenado que nos muestra el famoso letrero de Hollywood sobre una colina. Betty ya se ha bajado del taxi y con sus dos maletas azules y una sonrisa de admiración sube las escaleras del edificio de apartamentos. Entra a un patio interior, deja las maletas en el suelo y echa un vistazo general. Las fachadas de los apartamentos están cubiertas por un emparrado verde en algunas zonas y seco en otras. Gira la cabeza y ve un letrero dorado con una flecha indicando la dirección del casero. Betty sigue la flecha, sube unas escaleritas y pulsa el timbre con timidez. Una mujer mayor se vislumbra detrás de la rejilla de la puerta interior.

- Diez pavos a que tú eres Betty -dice la señora en tono amable.
- ¡Sí, soy yo, mrs. Lenoix!...¿porque usted es mrs. Lenoix, no?
- Oh, ¡en toda mi gloria, nena!
- Encantada de conocerla.
- Oh, llámame Coco, todo el mundo lo hace. Espera un momento que voy a por la llave.
- ¡Vale, Coco!
 
Betty y Coco caminan por el patio interior hacia el apartamento. Betty no porta las maletas. Coco va toda vestida de negro, luce un gran collar de grandes perlas de imitación y pendientes a juego; está muy maquillada y con el cabello todo tintado de negro. Hay unas cacas de perro en el suelo. Coco se enfada y a voces reprende a un tal Wilkins que no vemos amenazándole con comerse a su perro para desayunar. Betty sonríe un tanto avergonzada y aún más cuando Coco le cuenta la increíble historia del similar destrozo que un canguro provocó en los viejos tiempos. Le pregunta si tiene mascotas y Betty responde que no.
 
- Vamos a tu apartamento. Es uno de los buenos.
 
Coco abre la puerta. Betty se queda anonadada ante lo que ve. Coco le da algunos consejos mientras le entrega la llave y se va. Betty deja el bolso junto a la chimenea, la llave sobre la mesita de café y empieza su inspección por la cocina abierta que notamos tiene una mesa que parece la misma bajo la que se escondió la chica morena del accidente. Luego pasa al dormitorio y ve tirados en el suelo un vestido negro, unos zapatos de tacón y un pequeño bolso negro. Esto la extraña un tanto entre el orden general pero sigue adelante y entra al cuarto de baño donde va directa a mirarse en el espejo. Oye un leve ruido y rápidamente abre la puerta de la ducha que cierra enseguida porque dentro hay una mujer.
 
- ¡Oh, perdón! -dice Betty- ¡Mi tía Ruth no me dijo que hubiera alguien más!
- Está bien -dice la mujer tras la mampara-
- Soy su sobrina. Me llamo Betty. Estoy segura de que ella te dijo que vendría.
- Hubo un accidente. Vine aquí.
- Ya veo. Vi tu ropa. Lo siento. ¿Estás bien?
- Eso creo -responde la mujer cuya cara vemos por primera vez. Es la chica del accidente-
- ¿Qué pasó?
- Un coche. Un accidente de coche.
- ¡Oh!, ¿estás bien?
- Eso creo. Sólo estaba tomando una ducha.
- ¡Oh, Dios mío! ¡Lo siento! -exclama Betty mientras se aleja para salir del cuarto de baño; pero en el último momento, ya a punto de cerrar la puerta, pregunta- ¿Como te llamas? -
 
La mujer en la ducha pone una expresión de extrañeza y Betty dice:
 
- Lo siento, hablaremos más tarde -Y finalmente cierra la puerta. Luego la vemos empezando a desempacar las maletas que dejó en la entrada al edificio de los apartamentos.
 
De regreso al cuarto de baño, y reflejado en el pequeño espejo de maquillaje adherido al grande donde la mujer del accidente estaba mirándose, vemos la imagen de un cartel de "Gilda" con Rita Hayworth vestida con el largo traje negro de la película. La mujer del accidente lo mira obnubilada. Lento encadenado y pasamos al dormitorio con la entrada en él de la mujer morena. Aparece envuelta en una gran toalla rojo oscuro con parte de la cual va secándose el pelo.
 
- Me llamo Rita.
- ¡Hola! ¿Trabajas con mi tía? -pregunta Betty sin dejar de colocar su ropa en los cajones-
- No...yo...
- Lo siento, no es asunto mío.
- Ella tiene un bonito cabello pelirrojo...-dice Rita como dudando.
 
Y entonces Betty le cuenta toda la historia. Su tía se fue a Canadá ahacer una película y ella ha venido a Hollywood para intentar convertirse en una estrella de cine aunque también, "¿por qué no?", en una gran actriz. Finalmente deja de colocar su ropa y mira a Rita:
 
- Oh, lo siento. Estoy tan emocionada por estar aquí...Vengo de Deep River, Ontario ¡y ahora estoy en este lugar de ensueño! ¿puedes imaginarte como me siento?
 
Y entonces Rita sufre un leve mareo que le provoca apoyarse sobre la pared.
 
- ¡Oh, Dios mío! -dice Betty acercándose a Rita para conducirla a la cama y sentarse- ¿Donde te duele?- Rita le muestra la herida apartando un poco de cabello- ¡Oh! Deberíamos llamar a un médico.
- No -contesta Rita
- ¡Pero puede ser serio!
- No, sólo necesito dormir
- Si has tenido un accidente no deberías dormir...-aconseja Betty.
- No. Estaré bien si duermo. Sólo tumbarme y dormir -Y Rita comienza a acostarse sobre la cama con Betty muy pendiente de ella.
 
Una vez que Rita está acostada, Betty le toca la frente y la cubre con la bata que su tía le había dejado sobre la cama. Lleva un papel escrito sujeto por un imperdible. Betty lo quita para que no moleste a Rita. La nota dice: "Diviértete, Betsie. Con cariño, tía Ruth" 

Rita ya está dormida.
 
Interpretación: La escena se inicia con un contra-picado de las palmeras desde el punto de vista de Betty en el taxi amarillo. Las palmeras que vio en el cartel de bienvenida a Los Ángeles se hacen realidad (la escena siguiente empezará con un picado sobre los rascacielos, el otro dibujo del cartel). Lo siguiente que vemos es un plano medio aéreo de la célebre colina con las gigantescas letras de Hollywood, lo que nos confirma aquello que Irene le dijo sobre la "gran pantalla": Betty se dirige a probar suerte en Hollywood.
 
Una vez en la entrada al edificio de apartamentos nos damos cuenta de que es la misma donde la noche anterior se escondió la chica morena para al amanecer colarse en uno de los apartamentos. Betty deja las maletas azules a un lado (ya ha llegado a su destino) y se dirige a hablar con la casera para coger la llave de su apartamento.
 
La casera es otra señora mayor pero diferente a la primera de la que se despidió en el aeropuerto. Esta es una mujer toda arreglada y maquillada tal que si fuera a una fiesta. Luce joyas demasiado ostentosas para ser de verdad y su vestido es negro, lo que irradia una sensación de autoridad. "Diez pavos a que tú eres Betty" le dice tras la rejilla de la puerta interior. "¡Sí, soy yo, mrs. Lenoix!...¿porque usted es mrs. Lenoix, no?" responde Betty con timidez. Al parecer la estaban esperando y la casera no se equivoca acerca de quien es la recién llegada con sólo echarle un vistazo. Y ahora hagamos un inciso acerca de Coco "Lenoix"
 
En la escena de la cena en la casa de Adam, Diane y Coco se sientan una frente a la otra tras haber sido presentadas previamente en el exterior. Diane le cuenta como ganó aquel concurso de baile y que después vino a Los Ángeles tras recibir la herencia de su tía fallecida, una mujer que "había trabajado aquí"; "¿en las películas?" dice Coco con tono un tanto cortante, como de quien está harta y cansada de oír la misma historia; "¡sí!" responde Diane un poco molesta. Entonces Coco le pregunta como conoció a Camilla, a lo que Diane responde contándole brevemente la historia mientras Coco juguetea con una de las nueces peladas que hay sobre la mesa. Al acabar Diane de hablar Coco, simplemente, le da unas afectuosas palmaditas en la mano mientras le dice "Ya veo". Coco, en un momento, se ha dado cuenta de la relación habida entre Diane y Camilla, que han roto y esto ha dejado tocada a Diane, una chica mucho mejor que Camilla. Con esto es que Diane la introduce en su sueño como sustituta de su tía para la inocente Betty, como la figura sabia y un tanto maternal que Diane no tuvo cuando llegó a Los Ángeles. Y el hecho de ver a Coco con una nuez en su mano la asoció al significado figurativo de la nuez (tan parecida a un cerebro) en el imaginario colectivo. Y como Diane es francófona (viene de Canadá) el apellido de Coco en la fantasía será "Lenoix", esto es, La Nuez, El Cerebro: Coco la Inteligente. 

Para Diane, Coco es una conocedora de Hollywood, de sus alegrías y sus miserias, y por esto la pone al frente de la dirección de ese maravilloso complejo de apartamentos donde aspirantes a Hollywood (Wilkins, el dueño del perro que caga en el patio y que aparece sentado sentado junto a Diane en la cena de Adam, era un guionista en el episodio piloto) y viejas actrices un tanto tocadas y ya sin lugar donde caerse muertas (Louise Bonner) forman un pintoresco grupo de vecinos, lo que una joven aspirante a actriz esperaría encontrar. Y Coco "Lenoix" resulta perfecta en el papel de anfitriona además de servir como apoyo a la ingenua Betty en sus primeros días en Hollywood. Y así Coco, desde el primer momento, no hace más que darle buenos consejos y brindarle atenciones, todo ello entre chascarrillos y notas de humor para conseguir que Betty se sienta relajada y feliz.
 
 
(Continuará)
 
 
 


sábado, 21 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (5-A)


  

 

 

Escena 5-A

 

 Descripción: Una guapa joven camina con una sonrisa de oreja a oreja por las instalaciones de un aeropuerto cogida del brazo de una señora muy mayor que también sonríe. Detrás de ellas una mujer pelirroja con un pañuelo al cuello cruza en otra dirección. La chica rubia, maravillada ante lo que está viendo, exclama "¡Oh, no puedo creerlo!" Ahora las vemos bajar por las escaleras mecánicas. La chica rubia mira hacia arriba y en su entusiasmo llega a dar un pequeño saltito al ver un gran cartel con la leyenda "Bienvenido a Los Ángeles" sobre un amanecer dibujado en el que vemos las sombras de rascacielos y de una gran palmera. La chica rubia hace un gesto como de "¡por fin he llegado!" sonriendo abiertamente y con complicidad a la señora mayor, que le devuelve otra amplia sonrisa.

Las dos mujeres salen al exterior del aeropuerto. La chica rubia se ha quitado la chaqueta que ahora lleva arrollada sobre un gran bolso y porta dos maletas azules. Viste un corto suéter rosa con mucha pedrería y una camiseta blanca por debajo; los pantalones son negros. Tras ellas vemos a un anciano empujando un portaequipajes lleno de grandes maletas. Ambas mujeres caminan un poco más hasta la zona soleada y la joven rubia suelta las maletas para darle un gran abrazo a la anciana señora.

- Es hora de despedirse, Betty -dice la anciana sonriendo- Ha sido bonito viajar contigo.
- Gracias, Irene -responde Betty- Estoy tan excitada y nerviosa...
- ¡Recuerda avisarme cuando salgas en la gran pantalla! -dice Irene
- De acuerdo, Irene. ¡Ojalá llegue ese día!
- Buena suerte, cariño -dice Irene volviendo a abrazarla- Cuídate ¡y sé cauta!
- Lo haré -responde Betty- Gracias otra vez.
 
Y es entonces cuando brevemente vemos al anciano que tiraba del portaequipajes y que resulta ser el marido de la señora mayor.
 
- Betty -le dice sonriendo al tiempo que le coge las manos- Ha sido tan bonito conocerte. Te deseo toda la suerte del mundo. 

A lo que Betty responde con un simple gracias, aunque sigue sonriendo. Y mientras se despide de ellos agitando la mano vemos por detrás suya a otra mujer pelirroja con un pañuelo al cuello que pasa al lado de ella justo cuando Betty se da la vuelta, sin encontrarse. Betty mira hacia abajo y no ve sus maletas. "¡Mis maletas!" exclama temerosa de haber sido robada. Pero ha sido un diligente taxista quien las ha recogido para meterlas en el maletero de su taxi amarillo. Y alzando la voz pregunta "¿Adonde?" Y Betty, tranquilizada, responde "1612 Havenhurst" con una amplia sonrisa. Y así, contenta, sube al taxi amarillo.
 
Una limusina negra viaja por la autovía de salida del aeropuerto. En su interior viaja la pareja de ancianos que vimos con Betty. Llevan puesto el cinturón de seguridad. Van mirando al frente y sonríen de manera extraña, exagerada. Ahora vemos desde su posición y nos fijamos que delante de ellos circula un vehículo azul. El plano regresa con los ancianos. La señora busca la mirada de su marido y sin decirse nada le da tres leves golpecitos en la rodilla lo que provoca que ambos sonrían aún más e intercambien una mirada de complicidad. 

Interpretación: La fantasía de Diane ha comenzado de manera poco menos que catastrófica. Recordemos que su último pensamiento consciente antes de derrumbarse sobre la almohada fue el feliz triunfo en aquel baile que al final resulta empañado por el recuerdo de esos dos ancianos que entonces estaban con ella. Y precisamente es esa última imagen distorsionada dentro de un recuerdo feliz la que induce a Diane a comenzar su fantasía de forma tan dramática, primero con un intento de asesinato y un brutal accidente de tráfico, luego con el encuentro de un monstruo horrible y finalmente con la sucesión de una siniestra cadena de llamadas telefónicas. Todo esto ya se ha explicado pero es necesario traerlo a colación para ponerle contexto a la entrada en escena del personaje favorito de Diane en la fantasía, un personaje enterrado en su mente desde hacía mucho tiempo: Betty. Vamos a ver, pues, quien y qué representa Betty en la mente de Diane.
 
Lo primero que nos llama la atención de la joven y guapa rubia que vemos en el aeropuerto es que a pesar de aparentar ser una mujer completamente formada, sin embargo tiene tics de un infantilismo desbordante: la enorme sonrisa que no se le borra del rostro en ningún momento puede pasar perfectamente como la natural ilusión de una joven de pueblo que llega a una gran ciudad para lograr hacer realidad su sueño. No hay mucho problema con esto. ¿Pero qué diremos de, por ejemplo, ese saltito al ver el cartel de bienvenida, ese alegre mohín de complicidad con la anciana, ese suéter rosa evidentemente corto para ella repleto de brillantitos, esos grandes abrazos con la señora y esa despedida agitando la manita? ¿no es como si estuviéramos viendo el comportamiento de una niña, ni siquiera de una adolescente? Y exactamente eso es lo que estamos viendo: el comportamiento de una niña en el cuerpo de una joven adulta.
 
Intentemos explicarlo a la luz de lo expuesto en el primer párrafo. 
 
Diane es una mujer que está al límite de sus fuerzas, ahogada en sus penas. Hasta ese recuerdo del baile es agridulce para ella. Entonces, ¿qué hacer? Pues ir aún más atrás, al tiempo en el que esas dos figuras distorsionadas todavía no lo estaban, es decir, cuando Diane era una niña y se sentía amada por esa pareja de ancianos que fueron sus abuelos. Y así, retrotrayéndose a aquel tiempo feliz, es que puede dar entrada al personaje Betty en su fantasía sin que esta albergue ninguna miseria en su corazón. Y por esto aparece feliz junto a la anciana, aunque no tanto con el anciano al que despacha rápido y a quien en ningún momento abraza, algo muy notable: Diane teme que la dulce Betty se derrumbe nada más llegar a la fantasía.
 
Lo siguiente que hace Diane en su fantasía es sacar a sus abuelos de ella, a quienes mete en una limusina negra hacia alguna parte. Ya hemos hablado antes de lo siniestras que son todas las limusinas negras en Mulholland Drive y esta no es ninguna excepción. Vemos a los abuelos sentados en el asiento trasero con los cinturones de seguridad puestos, mirando al frente y sonriendo en silencio de forma muy extraña. ¿Qué nos trae a la cabeza esa sonrisa? ¿a qué nos recuerda? Ahora vemos lo que ellos están viendo: un vehículo azul que les precede. Volvemos con los abuelos y vemos como se miran sonriendo aún más mientras ella le da unos ligeros golpecitos a él en la rodilla. ¿Qué significa todo esto? Miremos con un poco más de detenimiento.
 
¿Os habéis fijado en el chófer cuyo rostro se ve parcialmente reflejado en el retrovisor interior? ¿qué veis? ¿veis lo mismo que yo? ¿veis como lleva la nariz aparatosamente vendada? ¿será que los viejos huelen mal? ¿veis las profundas y negras ojeras que prácticamente llegan hasta el pómulo? ¿veis una descuidada barba sin afeitar? ¿es este el aspecto del típico chófer de limusinas? ¿quien o qué es este chófer? ¿no es acaso un demonio que por orden de Diane los lleva directos al infierno cuya puerta abre el vehículo azul que les precede, el color azul que abre puertas entre dimensiones?
 
Los ancianos, los abuelos de Diane, sonríen como, como...calaveras, eso era. Los abuelos de Diane murieron hace tiempo pero ella los quita ahora de la circulación en su fantasía después de haber introducido a Betty en ella, introducción en la que necesariamente debían aparecer los abuelos porque entonces sí eran los abuelos amorosos como se supone deben ser todos los abuelos del mundo. Pero una vez que la niña Betty ha llegado a su destino los abuelos deben desaparecer de la fantasía de la adulta y deprimida Diane Selwyn que se despide de ellos de forma sarcástica, haciéndoles creer que con toda seguridad van a ir al cielo porque su nieta Betty no sabe lo que después hicieron con ella. Pero están muy equivocados pues como revela la nariz vendada del chófer están podridos por dentro y apestan, y para desgracia suya y al final también de Diane son conducidos al merecido infierno del que al final de la película saldrán brevemente a través de una caja azul.
 
Y así es que Betty, como Dorothy, llega a su mundo mágico después de que Diane, como Dorothy, haya hecho un repaso de los males que le atormentaban haciendo peligrar su mundo. Pero mientras Dorothy encontró aliados en su camino que le ayudaron a madurar, Betty no encontrará más que dificultades que intentará sobrellevar y que, como iremos viendo, la harán madurar para mal hasta desaparecer, pues mientras Dorothy contó con la imprescindible ayuda de la Bruja Buena del Norte tanto al llegar como al irse de Oz, Betty en ningún momento podrá conectarse con su adorada tía por más que Diane introduzca en la fantasía mujeres pelirrojas con un lazo al cuello: la tía Ruth, la Bruja Buena del Norte en la fantasía, se fue antes de que Betty llegara y sólo volverá cuando Betty se haya ido.
 
El sueño de Hollywood no podía acabar como el sueño de Oz. 

Color: El rosa es el color de Betty durante todas las escenas del primer día, el color de la inocencia en las mujeres. El negro de la limusina vuelve a señalar el carácter trágico o malvado que subyace en todas las limusinas negras que iremos viendo. El color azul vuelve aquí a representar un cambio para aquellos que se encuentran con él, tanto Betty con sus maletas azules entrando en una nueva realidad como los abuelos viendo el vehículo que les precede para llevarles al infierno. El amarillo del taxi señala el camino dorado que Betty espera recorrer con éxito.
 
Ecos visuales: -El vehículo azul se conecta con el que vio y "despertó" a Camilla al llegar a la primera avenida de Los Ángeles tras descender la colina después del accidente, así como con la furgoneta azul en la que se mete la prostituta al salir de Pink's en compañía del sicario y el chulo.
- Los brillantitos en el suéter rosa de Betty recuerdan los brillantitos en el traje de noche de "Camilla" al salir de la limusina tras el accidente.
 
Paralelos: La tía Ruth se va de 1612 Havenhurst para ir a Canadá y Betty se va de Canadá para ir a 1612 Havenhurst; Diane y de Rosa (su vecina) intercambian sus apartamentos 12 y 17.
 
 

 

viernes, 20 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XIV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (4)

 Escena 4

 

Descripción: La escena comienza con un breve plano de la mujer dormida bajo la mesa con el lado derecho de su cabeza apoyado sobre el bolso antes de pasar a un primerísimo plano de la oreja derecha de alguien que lleva una especie de micrófono inalámbrico conectado. Se oyen marcar una serie de números digitales. La señal se establece y el plano se abre mientras escuchamos los tonos de la llamada. El tipo del micrófono está sentado en una gran silla semejante a un trono. La cabeza es pequeña en relación a su cuerpo. Unos pasos más atrás, de pie en una esquina de la amplia sala, vemos a alguien que parece asumir las funciones de valet. Evidentemente, el hombre sentado debe ser alguien muy importante. La sala está rodeada de un pesado cortinaje rojo disimulado por una tenue iluminación que forma figuras de ceños fruncidos. Una gran mesa roja se ve a la derecha del hombre sentado. Sobre ella hay una pequeña lámpara de dos bombillas que emiten una pequeña luz azul profundo. Una mullida moqueta incolora cubre todo el suelo.

Vemos la nuca de un hombre mayor y corpulento sentado ante un escritorio. Al fondo una gran lámpara cuelga de un techo abovedado. El lugar parece ser un sitio elegante, un hotel de lujo. El hombre descuelga el teléfono: "Aló?" El plano regresa al hombre del micrófono y sólo vemos su boca decir "La chica sigue desaparecida" Volvemos con el hombre-nuca que sin responder cuelga con disgusto y marca un número en su teléfono de rueda. Pasamos a una habitación cochambrosa con otro teléfono de rueda colgado a la desvencijada pared. El sucio teléfono es amarillo y el cable que lo conecta a la red es rojo. Un brazo peludo, de hombre fuerte, aparece para descolgarlo y la cámara hace un rápido travelling que nos impide ver nada más que ese brazo. Una voz de tono duro dice: "Dígame" Y vemos al hombre-nuca: "Lo mismo" y cuelga sin esperar respuesta. El hombre del brazo peludo suspira disgustado, corta la llamada y hace otra que por su marcación parece ser una extensión del mismo edificio en el que se encuentra. 

Cambiamos a otra habitación al tiempo que oímos los tonos de la nueva llamada. La cámara desciende entre la sombra hasta una mesita donde hay una lámpara de tulipa roja, un cenicero lleno de colillas de cigarrillos rubios y un teléfono. El tono suena por tres veces y nadie responde.

Interpretación: En la escena inicial de la fantasía vimos el intento de asesinato y el brutal accidente de limusina en el que viajaba la mujer glamourosa (Camilla), proyección de Diane sobre su destrozada ilusión de llegar a ser una estrella de Hollywood pero del que al menos extrae la "muerte" del distorsionado espejo en el que se había fijado para su consecución y no de ella misma. En la siguiente vimos el terror que siente el personaje "Dan" al enfrentarse al horror escondido detrás del Winkie's que implica la muerte, por lo que Diane se quita de en medio y deja que otro se coma el marrón. Y en esta escena vemos el otro gran miedo de Diane en forma de alegoría telefónica de la prostitución de lujo para, eventualmente, conseguir papeles en la industria del cine, llamada que esta vez no responde para dar entrada en la siguiente escena al nuevo personaje, Betty, su última esperanza de arreglar las cosas. Por lo tanto "la chica desaparecida" no es Camilla sino Diane: es la propia Diane, su personalidad primaria, quien está desaparecida de su fantasía y todo el resto de personalidades secundarias están buscándola para "llevársela a su huerto". Pero vamos a ver como podría haber funcionado el asunto de la prostitución de lujo implícito en esta escena.

Un hombre de dinero desea contratar los servicios de una profesional de alto standing. Con toda seguridad no va a ir a buscarla a los barrios rojos de la ciudad, llenos de chulos peligrosos y putas infectas. Esa clase de señoritas están fuera de las calles. Entonces el hombre adinerado tiene un número de teléfono para estas ocasiones. Su contacto es alguien que trabaja en un gran hotel consiguiendo mujeres para estos hombres, tanto en las habitaciones del hotel como en otros lugares que le indiquen. El hombre de dinero le informa al hombre del hotel acerca de las características físicas de la prostituta y los servicios que desea contratar. El hombre del hotel tiene el número de teléfono del chulo de las chicas y le transmite la información. Y el chulo, que está en otro hotel con sus putas de guardia, marca el número de la chica adecuada y le da el lugar al que debe dirigirse para hacer el servicio. Fin de la historia. El hombre adinerado no pierde el tiempo, ni trata con gentuza, ni da tres cuartos al pregonero; todo se le sirve en bandeja, de forma discreta, y todos se llevan su parte.

En esta escena también vemos un par de cosas relevantes de esta faceta de la vida de Diane, al menos de cuando llegó a alcanzar cierto nivel dentro del negocio: sus clientes eran hombres mayores (como se verá a lo largo de la película) y esto era algo que ahondaba aún más en una de sus heridas más profundas, como veremos más adelante.

El único de los tres rostros que podemos ver es el del solicitante: Diane, claro está, no pudo haber conocido ningún intermediario y por esto vemos su nuca y más con la idea de enseñar el lujoso lugar que otra cosa; por contra que no veamos al chulo es porque Diane no quiere verlo, no porque no lo conozca, que bien sabe quien es y porqué no puede mostrarlo en este momento de la fantasía. Fijémonos pues en el único hombre que se nos muestra al completo.

Como ya quedo dicho en entradas anteriores el señor Roque (que suena como "rock" -roca- en inglés) es la proyección de Diane sobre su parte de la personalidad más dura e inflexible, tal vez nacida tras la desastrosa cena en la casa de Adam. El señor Roque es el Hombre de Hojalata en su versión oscura, sin corazón ni ganas de buscarlo, una personalidad a la que Diane se ata en sus deseos de venganza. ¿Pero por qué este hombre? ¿por qué le pone cara? Porque a este sí lo conoció en sus servicios como prostituta de lujo: un medio-hombre de extraños gustos sexuales que por el poder del dinero y las influencias hizo su voluntad sobre ella hasta el punto de transformarse en una especie de gigante en su psique. Y así es él de quien toma la imagen de su personalidad más oscura (sólo por detrás de la Bestia del Winkie's), la que está decidida a matar a Camilla para cambiarla por otra y tiene poder para ello. El señor Roque es la Bestia escondida detrás de Hollywood.

Color: El tratamiento del color es esencial para entender esta escena. Veamos la sala donde se encuentra el señor Roque.

El cortinaje rojo nos trae inevitablemente a la cabeza reminiscencias de Twin Peaks que nos lleva a pensar que estamos en la logia negra de la mente de Diane, acentuada por la iluminación ya mencionada y las figuras que forma sobre las cortinas. La gran mesa roja, la mesa de poder, revela lo que "mueve el mundo", frase que se pronunciará casi textualmente en una escena posterior. La lámpara de la mesa roja y sus dos bombillas azules figuran como ojos escrutadores tras el ceño fruncido de las cortinas rojas, como llaves que valoran si quines las ven merecen atravesar el muro de cristal que separa la estancia. Por cierto que el dispositivo adherido a la pared de cristal y que luego parecerá actuar a modo de transmisor es exactamente igual al objeto que vemos ante la cabeza de "Camilla" cuando despierta tras los setos del edificio de apartamentos de tía Ruth.

En la sucia habitación del chulo vemos un teléfono, un foco y un aparador abierto con diversos frascos que parecen contener un líquido rojo. El teléfono es amarillo (rubio) y en su receptor se ven manchas rojas. El cable que lo conecta a la red es rojo (conexión sexual) El foco fijado sobre él demuestra que el teléfono es lo más importante de esa habitación, lo único importante. 

Ecos visuales: -El señor Roque inicia una cadena de llamadas telefónicas, "la chica sigue desparecida"; Camilla llama a Diane al mismo teléfono porque Diane está desaparecida de la fiesta en casa de Adam.

jueves, 19 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (3)


 

 

 Escena 3

 

Descripción: Vemos el cartel de un diner llamado Winkie's mientras oímos el ulular de una sirena fuera de campo. El cartel nos informa de que estamos en Sunset Boulevard. Winkie's, por lo tanto, es un local más de una cadena de restaurantes. Son las primeras horas de la mañana, la de los desayunos.

En su interior dos hombres conversan sentados en una de las mesas. Uno de ellos, el más joven, un tipo un tanto extraño, dice que quería estar en ese preciso restaurante para contarle algo al otro, un hombre maduro. Es algo referente a un terrible sueño que había tenido como telón de fondo ese mismo restaurante. Parece inquieto, con problemas psíquicos. El hombre maduro, adoptando una actitud profesional, le pide que se lo cuente.

En el sueño están los dos allí igual que ahora, sólo que su interlocutor está de pie junto a la caja registradora y la luz es diferente, intermedia, como entre la noche y el día. Siente la presencia de algo maligno pero que no sabe qué puede ser. Y entonces se da cuenta de que ese horrible sentimiento viene causado por un hombre escondido en la parte trasera de fuera del restaurante. "Ojalá no lo vea nunca fuera del sueño" musita acongojado. El hombre maduro toma la resolución de salir afuera y comprobarlo. "¿Para deshacerme de este sentimiento terrible?" "Exacto" dice el hombre maduro y se levanta a pagar la cuenta en la barra. El joven se queda un rato inmóvil y vuelve la cabeza: el hombre maduro está justo donde estaba en el sueño y esto le asusta. Salen al exterior.

El joven muestra grandes signos de temor. Pasa junto a un teléfono público y lo mira al paso como recordando algo más. Poco más adelante vemos pegado en una puerta el cartelito de una flecha apuntando en la dirección contraria "por la otra puerta" Los hombres llegan a la escalera que conduce a la parte trasera del restaurante.

Es una especie de vertedero. En el fondo hay un recodo con un muro pintarrajeado de grafittis. El joven camina cada vez más asustado. Mira hacia atrás y, dubitativo, le señala el lugar. El hombre maduro le anima a seguir adelante. Y cuando llegan al final del recodo un monstruo horrible aparece de súbito y el joven cae al suelo tras sufrir un aparente infarto. El hombre maduro se inclina sobre él y le grita "¡Dan, Dan!" Vemos a la bestia de nuevo y desaparece. El hombre maduro busca el pulso de Dan pero no lo encuentra. Dan está muerto. 

Interpretación: Para entender esta escena debemos ir hasta casi el final de la película, al último recuerdo de Diane, la escena-espejo de esta.

Diane y el sicario, sentados a una mesa del mismo Winkie's, están cerrando el trato del asesinato de Camilla.Una vez que todo queda claro el sicario extrae un manojo de llaves del bolsillo de la camisa, escoge una azul y alzándola le dice a Diane que una vez el trabajo esté hecho la dejará donde le dijo, lo que nos revela una conversación previa, probablemente por teléfono. Diane la mira fijamente (primer plano de la llave) y desenfocando la mirada se fija en alguien que está detrás de la llave, un joven de pie junto a la caja registradora que le devuelve la mirada al sentirse observado. Luego, volviendo con el sicario, le dice como medio ida: "¿Qué abre?" Y el sicario, simplemente, se ríe de manera siniestra mientras un lento encadenado nos lleva hasta la siguiente escena del monstruo en el callejón del Winkie's.

En la escena que estamos tratando vemos en Dan (nombre que suena muy parecido a Diane) a un tipo con evidentes problemas psíquicos y a Herb (el hombre maduro que escucha) como a un doctor, como a un psiquiatra: a todas luces es una conversación típica de consulta. Y en realidad eso es lo que refleja.

Camilla le dice a Diane que va a dejar el apartamento nº 12 de Sierra Bonita en el que conviven desde hace tiempo, al principio como amigas para compartir gastos y después como amantes (todo esto se explicará con más detalle cuando llegue el momento) Camilla ha ganado el dinero suficiente para independizarse y además ya está iniciando una relación con Adam, el director de cine, aunque todavía de manera informal, por lo que de momento no rompe con Diane. Pero Diane, sola en el apartamento, rodeada de recuerdos y temerosa de que Camilla la abandone definitivamente por Adam, cae en una depresión que finalmente la lleva a contratar los servicios de un psiquiatra. Este psiquiatra es Herb, quien probablemente la trató hasta la crisis de la cena en la casa de Adam, cuando Diane ve que todo está perdido y se lanza hacia su lado más oscuro. Y a él, entre otras cosas, le cuenta su situación con Camilla. Entonces, en la escena de Dan y Herb en el Winkie's lo que estamos viendo en realidad es un sueño de Diane de una conversación con Herb en la que le cuenta un sueño que la atormenta. Esto es, un sueño dentro del sueño de un sueño. 

Diane nunca pudo contarle a Herb el sueño del monstruo porque lo tiene la noche del día que conoce la muerte de Camilla al encontrar la llave azul que, a modo de señal entre ellos, deja el sicario detrás del muro de Winkie's. Y como sabemos por la escena con su vecina en la parte de fantasía "lleva tres días encerrada en casa", es decir, que tras enterarse del asesinato no volvió a salir de su apartamento. Lo que sí pudo decirle Herb es que se fuera del apartamento para alejarse de los recuerdos de su relación con Camilla. Y es por esto que cambia de apartamento con su vecina (y amiga) de Rosa. Entonces pasa del 12 al 17, que es donde tiene lugar su último encuentro sexual con Camilla. 

Diane se proyecta en "Dan" porque es a quien vio en el punto de no retorno hacia la locura y el suicidio. Cuando Diane encontró la llave azul detrás del Winkie's sintió algo parecido a la muerte de Dan. Y así se proyecta en un desconocido para quitarse esa losa que podría derrumbar su fantasía recién comenzada. La escena anterior a esta acabó con un plano de "Camilla" quedándose dormida bajo la mesa donde estaban las llaves de tía Ruth. Y cuando esta escena comienza lo hace con un sonido de sirenas: la fantasía está en un momento crítico y hay que hacer algo. Y Diane toma a Dan para que sea él quien cargue con el peso de la culpa para tener así la posibilidad de seguir en la fantasía. Entonces lo sitúa en su lugar en el sueño con Herb que había tenido en una de las negras noches anteriores, "es la segunda vez" dice Dan al principio de la conversación. Y ahora la cosa sale "bien": el sueño no se derrumba porque es Dan y no ella quien muere al ver el monstruo detrás de Winkie's.

Realización: Lynch utiliza aquí el recurso de la "cámara flotante" para dar una sensación de irrealidad aún mayor y recalcar que estamos en un sueño dentro del sueño. Desde el inicio de la secuencia en el restaurante hay una sensación de extrañeza y cierto malestar debido al movimiento bamboleante de la cámara. Cuando Dan comienza a contar su sueño la sensación se agudiza. Cuando Dan ve a Herb junto a la caja registradora confirmando que el sueño se está repitiendo la tensión se recrudece hasta alcanzar la angustia al ver a Dan cerca del muro. Y por esto el susto es tan efectivo. 

Color: El color clave es el verde: asientos, carteles en la puerta de entrada, caja registradora, suelo tanto interior como exterior, columnas de la entrada y barandilla de la escalera. El color verde es el color de Ciudad Esmeralda, la ciudad donde vive el Mago de Oz y donde debemos hasta el final para enfrentar los problemas que nos atenazan. Winkie's es la Ciudad Esmeralda de Mulholland Drive: el lugar donde Diane había escondido al mayor de sus problemas, el final del camino.

Accesorios: - Las tazas de Winkie's son sospechosamente parecidas (por no decir las mismas) que la que vemos en la escena del despertar de Diane.

- Hay un teléfono público que Dan mira con temor en su camino hacia el muro. Esto nos revela otro miedo primario de Diane que muy pronto quedará desvelado.

- Hay una flecha indicando la dirección contraria. El subconsciente de Diane le envía señales de que no siga por ese camino. Pero esta vez es Dan quien pasa ante la señal, no ella.

- Hay una planta de color pajizo con todo el aspecto de una escoba colgada del muro tras el que se esconde el monstruo. 

- En el último plano previo a su aparición finalmente vemos con claridad lo que hay escrito bajo la "escoba": West Coast. La bruja malvada del Oeste es lo que Dan se va a encontrar.

Ecos visuales: Dan mira a Herb de pie junto a la caja registradora; Diane mira a "Dan" de pie junto a la caja registradora. 

Secuencias paralelas: - Dan y Herb recordando un sueño; Betty y Rita recordando el accidente en Mulholland Drive. Dan teme ir y Rita teme recordar.

- El ataque cardíaco de Dan y la conmoción extrema de Rita al descubrir el cadáver de "Diane Selwyn" en Sierra Bonita.

 

 

miércoles, 18 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (2)


 

 

 Escena 2

 

Descripción: Una tablilla del callejero con Mulholland Drive escrito en ella es iluminada por una luz parpadeante. Es de noche cerrada. Una limusina circula a baja velocidad por una carretera sinuosa y ascendente. En los asientos traseros sólo hay una mujer de gran atractivo y duro semblante. Parece pensativa, como si tramara algo. De repente el automóvil se detiene en mitad de la carretera y esto la sorprende. "¿Qué estás haciendo? -dice en tono altanero, sin miedo- ¡No nos detenemos aquí!" El plano cambia a dos coches que vienen a toda velocidad en dirección contraria. Regresamos a la limusina y vemos al chófer dándose la vuelta con un arma en la mano. "Baja del coche" La mujer se asusta y ve como el acompañante del chófer se baja para sacarla a la fuerza. En ese preciso instante un atronador sonido de trompetas anuncia el inevitable accidente. Vemos a la mujer salir despedida del asiento. El choque es devastador. Una nube de humo azulado envuelve el desastre. Y la mujer baja del coche aturdida pero sin heridas graves. Es la única superviviente.

La mujer camina hacia la carretera de un modo extraño, aparentemente en estado de shock. Lleva un traje negro de noche, sin mangas, con pedrería, y un pequeño bolso colgado del hombro. Se detiene en medio de la carretera y mira hacia arriba, a la luna. Ha perdido el pendiente izquierdo (una perla) y parece tener una leve brecha en la cabeza. Baja la mirada y ve a lo lejos las luces de una ciudad. Dos matas casi simétricas al otro lado de la carretera parecen indicarle el camino a tomar. Y así, con la mirada perdida y andando como una marioneta, inicia el descenso campo a través.

Ya en los límites de la ciudad la mujer se detiene ante la primera como sin saber por donde seguir. En ese momento unos faros de coche iluminan su rostro y un coche azul pasa ante ella. Y en ese mismo instante la mujer parece "despertar" de su letargo y echa a correr. Un coche de policía pasa a toda velocidad con las luces de emergencia y las sirenas. La mujer continúa corriendo, cruza otra calzada y vemos que se encuentra en "Sunset Boulevard" El plano cambia y la mujer ahora camina por la acera, con el bolso agarrado sobre el pecho y aterida de frío. Ahora ve a una pareja de borrachos tambaleantes. La mujer se asusta y corre a esconderse tras unos setos. Los borrachos se pierden de vista y la mujer, agotada, se echa a dormir.

Regresamos al lugar del accidente. Una pareja de detectives contemplan toda la destrucción. Uno de ellos, el subordinado, comenta que han encontrado un pendiente en el "Cady" donde viajaba la mujer. Es una pista. "Puede que hubiera alguien más" continúa. "Eso creo" responde el jefe. Y dándose la vuelta se acerca al otro lado de la carretera, justo por donde la mujer marchó hacia la ciudad.

Amanece el nuevo día y la mujer despierta sobresaltada por un ruido. Se incorpora y mira hacia la calle ocultada tras el seto. Un hombre está cargando las maletas de una señora pelirroja en un taxi amarillo. "Sólo una más" dice la señora al exhausto taxista. Y cuando regresan con el último viaje del equipaje la mujer aprovecha la ocasión para meterse dentro del apartamento. La señora regresa por última vez para buscar las llaves en la cocina. Abre un cajón que cierra disgustada. Y entonces se da la vuelta y ve que las brillantes llaves están sobre la mesa. Se acerca, las recoge y mientras sale de la cocina y echa la llave de la casa vemos que la mujer estaba escondida debajo de esa misma mesa. Y cuando oye el ruido de las llaves respira aliviada y vuelve a dormirse.

Interpretación: En el cine de Lynch las luces parpadeantes no son tanto un efecto visual como un lenguaje simbólico que conecta lo cotidiano con lo sobrenatural o perturbador; más aún, cuando un personaje entra en contacto con una iluminación de ese tipo significa que está cerca de encontrar una verdad terrible o que una presencia maligna anda cerca. En este caso la luz del letrero con el que da inicio la fantasía nos dice desde el primer momento que estamos entrando en otra realidad, o dimensión si se prefiere: Lynch avisa y da pistas, no lo esconde bajo siete sellos. 

La mujer que viaja en la limusina no es la misma que sale de ella tras el accidente. El primer impulso de Diane al ver a Camilla en su fantasía es matarla igual que pasó en la vida real. Y así sucede, pues la amnésica mujer en estado de shock ya no es Camilla: Diane se queda con el envoltorio y deshecha lo que llevaba dentro. De esta manera nos encontramos con la primera de las proyecciones de la personalidad de Diane durante el sueño: esa mujer es su ideal del glamour inherente a toda estrella de cine pero sin la personalidad soberbia y malvada de Camilla. Y así, tirando del hilo cual Ariadna, la conduce hasta la casa de tía Ruth. Y una vez allí, oculta tras los setos ante el temor de que alguien la vea y la reconozca, se duerme por primera vez. La imagen de Camilla se quedará dormida tres veces en las primeras escenas de la película, dándonos a entender que en realidad está muerta y que Diane está luchando con esa horrible verdad. En el estado mental de la soñadora hay mucho odio pero también mucho desconcierto: el amor, el deseo y la veneración que sintió hacia Camilla no se pueden borrar.

La secuencia de los detectives nos proporciona el principal leitmotiv de la fantasía: Camilla va a ser buscada tanto por unos como por otros. Camilla ha desaparecido y debemos saber qué ha sido de ella, donde se encuentra y en qué estado, pues Camilla ha sido una persona decisiva en la vida de Diane durante mucho tiempo. El personaje del jefe y su conexión con Camilla (mira por donde ella ha descendido a la ciudad y queda encadenado al despertar del plano siguiente) nos da a entender que en la vida real hubo una relación entre ellos aunque esto quede en el limbo de las hipótesis tras la cancelación de la serie. Pero lo importante es mostrar que la están buscando y la mujer lo intuye y tiene miedo.

El modo por el que Diane accede a la vivienda de tía Ruth es revelador del estado infantil, adolescente, de la soñadora en el inicio de la fantasía. Recordemos que Diane se durmió pensando en su triunfo en aquel concurso de baile y que por entonces ella era una mujer joven y llena de ilusión. Pero como también allí surgían figuras que no quería recordar ella comienza su fantasía incluso más atrás. Y así la mujer entra en el apartamento al descuido, como una chiquilla traviesa a la que la diosa Fortuna la sonríe. Este es la primera evidencia de tal estado mental de varias que irán apareciendo durante la primera parte del sueño.

Por último vemos que las (resplandecientes) llaves que busca la tía Ruth están en la mesa bajo la que se esconde la mujer (otra chiquillada), y no en el cajón donde primero buscó. La llave está sobre la tumba de Camilla. Y así la mujer, en lugar de levantarse e irse a dormir a la cama, se queda allí. 

Color: En estas primeras secuencias (y como no podía ser de otra manera) el color importante es el azul. Ya dijimos en otra parte de este ensayo que en Mulholland Drive el azul es el color que representa una transición en la consciencia de un estado inferior a otro superior; es decir, el personaje en cuestión va a abrir nuevas puertas que le conducirán a nuevas verdades y realidades. Y aquí lo vemos en dos ocasiones:

- Cuando la mujer sale del automóvil siniestrado un humo azulado lo cubre todo: Camilla ha dejado de ser Camilla. 

- Cuando la mujer llega a la ciudad todavía en estado de shock ve pasar un coche azul y comienza a reaccionar: la mujer ha dejado de estar en estado catatónico.

El color negro del vestido de Camilla indica su posición de autoridad. Pero cuando sale del coche (y un poco antes justo al salir despedida del asiento tras el accidente) notamos que lleva pedrería, detalle a tener en cuenta para lo que veremos después de manera muy significativa.

Accesorios: Primera aparición del bolso negro. No se separa de él en ningún momento después del accidente llegando a utilizarlo como almohada la segunda vez que se duerme. No sabemos que contiene.

La tía Ruth es la primera pelirroja de cierta edad que vemos en la película, detalle con el que la mujer se queda. También luce un pañuelo alrededor del cuello. No será el último que veamos.

Primera aparición de unas llaves, convenientemente destacadas.

Primera aparición de una limusina negra en circunstancias violentas o amenazadoras. Será una constante. 

Ecos visuales: - El viaje de Camilla en limusina

- El parabrisas destrozado de la limusina tras el accidente.

- La tía Ruth abriendo un cajón para buscar las llaves

Secuencias paralelas: - La tía Ruth se va del apartamento antes de la llegada de su sobrina

- La mujer de la limusina desciende la colina hacia la ciudad a través de un sendero

Referencias cinéfilas: Primer guiño a "Sunset Boulevard" ("El crepúsculo de los dioses"), película de Billy Wilder y una de las favoritas de Lynch. En ella un muerto narra la alucinante historia de sus últimos meses de vida. 

martes, 17 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (1)


 
 
  
 
Escena 1
 
 
Descripción:  Sobre un fondo de color purpúreo cuatro parejas de bailarines danzan frenéticamente al son de una pieza de jazz-swing. Las parejas están desdobladas. Piruetas y acrobacias van sucediéndose cada vez con un mayor grado de dificultad. En el fondo purpúreo se proyecta una gran sombra de la pareja en primer plano que, sin embargo, no difumina a las otras parejas que, como en un tiovivo, cruzan por delante. Una distorsión en la imagen presenta tres rostros irreconocibles. Un ruido también distorsionado viene con ellos. La imagen distorsionada va aclarándose hasta poder ser reconocible por un instante justo en el momento del deslumbrante contra-picado que nos presenta a una joven rubia resplandeciente a la que no hemos visto bailar pero que es la ganadora del concurso. La anterior imagen distorsionada regresa esta vez para ocupar toda la pantalla sobre el rostro de la joven. Y entonces, al aclararse, observamos que se trata de ella y dos ancianos sonrientes, como antes pudimos apenas vislumbrar. El plano acaba con un encadenado hacia una cama de sábanas rojas. Oímos a alguien gritar entusiasmado "¡Betty!" antes de entrar por completo en el nuevo plano.
 
Oímos una profunda inspiración que, de nuevo, distorsiona la imagen en una nube blanca. Ya no hay música. Una respiración entrecortada de una mujer que no vemos. Es de noche. La cámara, lentamente, sube hasta la almohada y allí, tras una profunda exhalación de la mujer, cae hasta fundirse a negro.
 
Interpretación: Diane ya sabe que Camilla ha sido asesinada. Hace tres días encontró la llave azul en el lugar acordado con el sicario que contrató. Durante todo este tiempo no ha salido de casa. Está asustada, deprimida y drogada. La memoria del pasado es el alimento de su desesperanzado presente. Exhausta se dirige a la cama recordando su gran momento, cuando ganó aquel concurso de baile. Pero en su estado de confusión mental no puede evitar que alguien más, alguien indeseado, se haga presente también en aquel bello recuerdo y agotada se derrumba sobre la almohada ya con el falso nombre de Betty resonando en su mente, pues el de Diane para ella se ha convertido en un nombre a odiar. 

Diane no recuerda ni a su eventual pareja de baile ni, mucho menos, a las demás concursantes. A estas las sustituye por extras de la última película (un musical) que hizo con Camilla, la dirigida por Adam, que según el decorado y vestimenta que veremos tanto en la parte de realidad como en la de fantasía estaba situada entre los años 50-60. Lo que sí recuerda es que aquel fue su gran momento. Y eso es lo único importante, lo único memorable.
 
Alguien podría pensar que esto no es un recuerdo real pero esto que cae por tierra cuando en la cena del final Diane le dice a Coco que se animó a venir a Hollywood tras ganar un concurso de baile en su lugar natal, Deep River (Ontario, Canadá), un idílico pueblito en medio de la naturaleza de apenas unos pocos miles de habitantes. Lo que sí podemos pensar es que el concurso que ganó y ahora vemos recreado en su mente fue mucho menos glamouroso. Con todo, para ella significó algo importante pues ganarlo le trajo de vuelta el cariño de esas ancianas figuras paternas distorsionadas que vemos con ella y, más aún, el sueño de que podría alcanzar algo importante en la vida. Y de esta manera fue que la joven Diane asoció el triunfo con el amor.
 
Color: El fondo purpúreo del baile nos proporciona el marco temporal del triunfo de Diane. El color púrpura (o sus tonalidades) es el que sigue al rosa. Al no ser rosa se nos revela que cuando Diane ganó ya no era una adolescente sino una joven adulta. Esto se refuerza con el hecho de que sus abuelos (digámoslo ya) aparecen distorsionados, es decir: lo terrible ya había ocurrido para cuando ella triunfó en aquel concurso.
 
Las sábanas rojas y la almohada roja son el primer indicio de que quien duerme en esa cama (que luego sabremos es la de Diane) ejerce la prostitución.