martes, 17 de febrero de 2026
MULHOLLAND DRIVE (XI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (1)
lunes, 16 de febrero de 2026
MULHOLLAND DRIVE (X): INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DE LAS ESCENAS
Mulholland Drive es la película de Diane Selwyn: fuera de la caída sobre la almohada roja del prólogo, el despertar y el suicidio del final todo lo que vemos ocurre en su mente. El sueño-fantasía, los recuerdos y las alucinaciones son el 90 % de la película. Y las tres escenas reseñadas son las estrictamente necesarias para que el espectador haga pie tomando la inevitable mínima distancia con el personaje que requiere la historia. Mulholland Drive no sólo te pide que te pongas en el lugar del otro calzando sus zapatos sino que vivas dentro de la cabeza del otro, que veas lo que ella ve y sientas lo que ella siente, no lo que tú sentirías en su lugar: sólo así podrás comprender.
Lo primero a establecer es que siendo una historia tan íntima y personal, una historia que nunca quiso ser contada pues el acto equivalía a la destrucción, es la absoluta necesidad de espacio para presentar el porqué Diane Selwyn llegó a ser quien fue. Y siendo esto así, Diane utiliza en la fantasía toda una galería de personajes de la vida real para expresar sus diferentes estados emocionales. Diane no padece un trastorno de personalidad múltiple pero su vida había sido tan trágica que su personalidad primordial se había deshecho en pedazos incluso antes de su forja. Y son estos pedazos los que proyecta en los tres personajes principales de la fantasía y en buena parte de los secundarios. Y el resto son presentados a conveniencia de la fantasía en relación con sus personajes proyectados, no de como eran en la vida real, llegando incluso al extremo de cambiarles los nombres para adaptarlos a sus nuevos roles.
Otro aspecto a tener muy en cuenta es que la película está montada como un juego de espejos, tanto dentro de la propia fantasía como en la relación e influjo de esta en la parte de realidad y recuerdos: la misma escena se muestra dos veces, tanto en forma de ecos visuales como en paralelos intertextuales. Precisamente de aquí nace el embrujo de la película para quienes la ven por primera vez: aún sin saber qué está pasando sienten que algo está pasando. Es decir, Mulholland Drive (como muy pocas otras) funciona al nivel del subconsciente profundo, algo que sólo salta cuando se reconocen patrones aparentemente inconexos en el estado de vigilia.
sábado, 14 de febrero de 2026
MULHOLLAND DRIVE (IX): LA CARA OSCURA DEL MAGO DE OZ
La película de Lynch está repleta de homenajes cinematográficos a la edad dorada de Hollywood: vaqueros, números musicales, estrellas veteranas, fetiches, automóviles, bailes e incluso el nombre de las calles dan fe de ello durante el tramo de la fantasía de Diane. Influencias de Kubrick, Fellini, Kieslowski y Bergman entre algunos otros son evidentes en la estructura externa de la película, en especial con el director sueco y su obra clave "Persona" (1966) Pero si hay una película a la que Mulholland Drive está profundamente ligada y que vertebra comienzo y final del sueño de Diane esa es "El Mago de Oz" (1939) de Víctor Fleming.
No es ningún secreto la admiración que Lynch tenía por ella, su película preferida y que según confesión propia veía al menos una vez al mes. En toda la obra lynchiana las referencias al "Mago de Oz" son poco menos que transversales, llegando casi a lo pornográfico en "Corazón Salvaje"
En Mulholland Drive, sin embargo, el asunto es mucho más sibilino y por ende muchísimo más potente y perturbador.
En la escena inicial del baile y la almohada roja, Lynch nos revela la existencia de un conflicto: el momento idealizado, feliz y amoroso de la secuencia del baile se yuxtapone con la visión borrosa de alguien que se derrumba sobre una almohada roja; de la misma manera la historia de Dorothy en el Mago de Oz comienza con relaciones amorosas que muy pronto se ven interrumpidas por alguien que deseaba destruir su felicidad. Y en la cama, en ambos casos desmayadas, se inicia una fantasía.
Cuando Dorothy despierta en Oz encuentra un maravilloso mundo de color y buenas personas que la animan a hacer su viaje. Y aunque se asusta por las amenazas de la malvada bruja del Oeste por haber matado sin querer a la malvada bruja del Este al aplastarla cuando llegó volando en su casa, Dorothy enseguida es tranquilizada por la buena bruja del Norte (pelirroja) que le asegura que mientras siga el camino de baldosas amarillas nada malo podrá pasarle. Y entre vítores de los agradecidos munchkins debidos a haberlos liberados del yugo al que habían estado sometidos por la malvada bruja del Este, Dorothy emprende su camino por las baldosas amarillas.
Del mismo modo, tras la "muerte" de Camilla en el accidente de coche, Betty llega volando a Los Ángeles aunque en un avión en lugar de una casa. Las personas que encuentra son muy amables. Y mientras la cariñosa anciana se despide de ella aconsejándole que tenga cuidado, Betty se gira y, asustada, cree haber perdido sus maletas azules. Pero enseguida se da cuenta de que las ha cogido un diligente taxista que le pide la dirección adonde conducirla en su taxi amarillo. Así que todo está bien y toman rumbo hacia la casa de tía Ruth. Y ambas, Dorothy y Betty, inician sus viajes sobre algo amarillo, impulsadas por el recuerdo de una tía a la que amaban muchísimo y con la que intentan reconectarse.
En el Mago de Oz, Dorothy encuentra a tres compañeros de viaje: el espantapájaros (que anhela un cerebro), el hombre de hojalata (que quiere un corazón) y el león cobarde que desea valor.
Y aquí llegamos a un punto fundamental y básico en las dos películas. Esos tres extraños personajes que Dorothy incorpora a su fantasía extraídos de la vida real no son otra cosa que proyecciones de su personalidad. Dorothy, al igual que los jornaleros de la granja de su tío, es quien desea inteligencia, corazón y coraje para enfrentar al mal (la vecina malmetedora que quiere asesinar a su perrito Totó) que amenazó destruir su vida idílica. Y para ello se necesitan tres cosas de las que ella no tiene lo suficiente como para arreglar sus problemas en el mundo real.
De forma análoga, la desolada Diane introduce tres aspectos de su amargada personalidad en la fantasía con las figuras del Vaquero, el señor Roque y los hermanos Castegliani. Quines son estos personajes en su vida real es algo que tocaré en el análisis de las escenas. Baste por ahora decir que el Vaquero representa al Espantapájaros, el señor Roque al Hombre de Hojalata y los hermanos Castegliani al León. Son el reverso oscuro de los alegres compañeros de Dorothy.
La primera vez que vemos al Vaquero es en la entrevista con Adam. En ella queda claro que es el hombre práctico e inteligente que sabe lo que hay que hacer para tener éxito en la vida. El señor Roque, sin embargo, parece congelado. Es exactamente igual al Hombre de Hojalata cuando Dorothy lo encuentra, sin poder moverse y apenas hablar. El señor Roque representa la parte fría e inhumana de la derrotada Diane. Y por esto en la fantasía es el más poderoso, porque Diane está siendo fagocitada por su señor Roque. Los hermanos Castegliani no son sino el León, los que asustan y amenazan a quienes no se pliegan a sus deseos. Y así es que acogotan a Adam (de quien ya hablaremos) ante la cerrazón de este por la nueva chica que protagonizará su película.
En el libro de Oz, los winkies (y no los munchkins) eran los habitantes de la aldea donde aterriza Dorothy, que estaban subyugados por la malvada bruja del Oeste. En Mulholland Drive, "Winkie's" es el nombre del diner donde una malvada criatura escondida detrás de un callejón ejerce un poder terrible sobre quienes sueñan. Está malvada criatura vive en Los Ángeles, en el oeste, lo que la significa como la malvada bruja del Oeste de Mulholland Drive.
La bruja buena del Norte es, evidentemente, la tía Ruth que, pelirroja como Glinda, se fue al Norte (Canadá) para trabajar en una película poco antes de la llegada de Betty. Al igual que Glinda, tía Ruth es quien ayudó a Diane a hacer realidad el viaje a la tierra de sus sueños con el dinero que le dejó en el testamento, pero a diferencia de Glinda, la tía Ruth estaba muerta y esto significó que el viaje de Diane no podía acabar como el de Dorothy. Betty, en realidad, estaba sola y sin posibilidad de regresar a ningún hogar en el sueño de Diane, como lo muestra el Mago del club Silencio cuando dice que "todo es una ilusión", tal como Dorothy descubrió que el Mago de Oz era otro fraude del que sólo la bruja buena del Norte la pudo sacar.
Dados todos estos paralelismos entre las dos películas queda por conocer a la malvada bruja del Este que Dorothy mata en su aterrizaje en Oz. Y esta es, como no podía ser de otra forma, Camilla.
MULHOLLAND DRIVE (VIII): LA PALETA DE LYNCH
En 1965, a los 19 años, Lynch y su amigo (y futuro diseñador de producción) Jack Fisk decidieron viajar a Europa con la intención de estudiar con el pintor expresionista austriaco Oskar Kokoschka en Salzburgo, Austria. Planearon quedarse tres años, pero el viaje fue un fracaso. Al llegar, encontraron que no había una escuela formal y que Kokoschka no estaba disponible. Lynch sintió que Salzburgo era "demasiado limpia" y no encontró inspiración para el tipo de pintura oscura e industrial que quería crear. Tras sólo 15 días en Europa, que incluyeron un paso por París y Atenas, regresaron a Estados Unidos. El previsto triunfal desembarco en la vieja Europa devino en salida por patas ante lo que se encontró.
De vuelta a USA y ya instalado en su luego tan amada Philadelphia se inscribió en la Academia para las Bellas Artes, donde comenzó su trabajo pictórico realizando complejos mosaicos en base a figuras geométricas. También entonces fueron sus inicios cinematográficos que, llegado 1970, se convirtieron en ocupación principal. Ya fuera porque no se viera lo bastante bueno con los pinceles ya porque realizando cortos se ligaba más, Lynch dejó la pintura en un segundo término. Pero la base, al igual que el joven Kubrick con la fotografía, fue la que fue. Y eso se nota en todos sus trabajos.
En Mulholland Drive el uso del color es esencial tanto para desentrañar la trama como para expresar el estado anímico de los personajes principales, sobretodo durante la fantasía.
La primera vez que vemos a Betty es vestida con un suéter rosa, suéter del que no se desprenderá hasta la mañana de su audición, ya pasada la primera noche en el apartamento de tía Ruth. El color rosa representa la inocencia de la edad infantil en las mujeres. Betty, como evidentemente pretende Lynch, es una personalidad dulce e inocente pero a la que añade un pantalón negro para significar que cuando Diane aterrizó en Los Ángeles para la búsqueda de su sueño ya era una mujer hecha y derecha, con experiencia sexual. El color negro, en este caso, se presenta para mitigar la fuerza del rosa.
Por el contrario Rita aparece por primera vez toda vestida de negro, el color de la autoridad, el color de quienes pueden ejercer una influencia excesiva en los demás, el color de los jueces, de los sacerdotes y, hasta hace cuatro días, de los árbitros de fútbol: "el señor de negro", le pese a quien la pese, es el que manda. Rita (Camilla) es una mujer de poder, al menos para Diane, y así es como la viste en cuanto se queda dormida. Y por estos motivos también Adam, el director, viste completamente de negro.
El blanco, por el contrario, es el color de la pureza. ¿Y de qué color es la blusa que lleva Rita durante todo el primer día con Betty? Blanco. Rita es una página en blanco. Rita ya no es la odiada Camilla, que "murió" en el accidente de tráfico del inicio. De esta manera, en su fantasía, Diane puede intercambiar los rangos de la vida real: Betty manda y Rita obedece sin perder por ello el cuerpo del que estaba tan profundamente enganchada.
El rojo es el color del sexo, del peligro o de las emergencias, y de la tensión o drama cuando se conecta a un escenario o telón como la escena en el club Silencio. El rojo también es el color de la prostitución; no hay más que pensar en el "barrio rojo" de las grandes ciudades o del rojo como color asociado a los prostíbulos. Por esto cuando vemos el color rojo en ropas, objetos o escenarios debemos estar atentos porque eso significa que la sombra de la prostitución va a estar muy presente, amén del sexo por sí mismo.
El último color de importancia para la historia es el azul, que en Mulholland Drive representa un movimiento de transición de un estado inferior a otro superior. En la ciencia de la óptica se conoce como "corrimiento hacia el azul", esto es, cuando la fuente de luz se acerca al observador, comprimiendo las ondas de luz (efecto Doppler) Las longitudes de onda se acortan, lo que significa que la luz se vuelve más energética y más "azul". Cuando vemos algo azul en la película, ya sean objetos, cosas o humo significa que va a ocurrir algo importante, que el personaje implicado en la escena va a experimentar un cambio en su percepción, que van a abrirse algunas puertas. Y así el color azul es de tanta relevancia durante la fantasía.
Para terminar añadiré que el color del cabello en las mujeres también sirve para identificar personajes y roles, ya sean rubias, morenas o pelirrojas, lleven el pelo corto o largo, aunque esto es algo que trataré en el análisis de las escenas.
viernes, 13 de febrero de 2026
MULHOLLAND DRIVE (VII): INTERMEDIO, ACABADO Y ESTRENO
La primavera de 1999 no llevó buenas vibraciones a la vida de Lynch; muy al contrario, el ya muy maduro director americano, con la terrible amenaza de la ineludible vejez a la vuelta de la esquina, sintió que su carrera había llegado a un callejón sin salida. El cine que quería hacer apenas tenía salida, las grandes productoras no se lo rifaban y aunque siempre había sido tenido por un "outsider" nunca consideró hacer películas fuera de Hollywood, ya fuera por barreras idiomáticas o por su mala experiencia en Europa cuando era joven que apenas duró dos semanas, aparte que su relación con Los Ángeles era tan profunda que plantearse la vida en otro lugar no era opción. Por otra parte la televisión, su gran esperanza, acababa de cerrarle la puerta en las narices. Con todo el dolor de su alma había despedido a todo el equipo involucrado en Mulholland Drive con la leve esperanza de su posible reanudación, aunque más por ellos que por él pues todo había quedado bastante claro: el mundo onírico de Lynch no tenía cabida en la nueva televisión, ávida de productos claros y directos.
Encerrado en su domicilio angelino dedicó el tiempo a sus otras pasiones: la pintura, la música, la escultura, el diseño...la meditación.
A finales de mayo la buena acogida recibida en Cannes por "Una historia verdadera" trajo algo de luz y la posibilidad de comentar el fracaso de Mulholland Drive con profesionales del cine europeo. Y allí fue cuando entró en contacto con Pierre Edelman (Studio Canal Plus) que le preguntó si podía ver el piloto y aunque en un primer momento Lynch se hizo el remolón (no estaba nada orgulloso de como había quedado) luego cedió y le dijo que se lo enviaría a París. Edelman quedó gratamente sorprendido y le dijo que intentaría reunir la financiación para el proyecto. Un año más tarde llegó la buena noticia: había conseguido el dinero pero no para una serie sino para cerrarla como una película. Y Lynch, viendo que era la única manera de hacerlo, accedió y tras un par de semanas de pánico por la falta de ideas encontró la solución. Pero dejemos que sea él mismo quien cuente como sucedió:
- [...] Como esto empezó como un piloto de televisión sin final, tenía que llegar de alguna manera. Y no tenía ideas para este final. Una noche, me senté en una silla, cerré los ojos y me vinieron ideas. Todo son ideas. Así que surgieron las ideas, y entonces supe qué era. Ahora bien, estas ideas que surgieron no eran solo para el final. Eran para el principio, el nudo y el final, todo un cambio. Luego volvimos a rodar durante varias semanas más para terminar la película que necesitaba un final porque ya no era una serie de televisión. Pero las ideas surgieron una noche, de 6:30 a 7:00, y llegaron.
Sin perder tiempo se puso en contacto con su equipo y por suerte todos estaban disponibles. Lo mismo ocurrió con el reparto, que recibió la noticia como podéis imaginar. Una anécdota graciosa es que al reunirse con las chicas protagonistas, tan contentas ellas, les informó que también había una parte incómoda: "Va a haber desnudos y escenas de sexo. Pero se va a hacer bien, tenéis mi palabra"
Lo que más retrasó el reinicio del rodaje fue que los decorados habían sido destruidos y tenían que volverse a hacer. Y a mediados de septiembre, por fin, todo estaba dispuesto.
Hablando en puridad lo que propiamente se filmó en esta segunda etapa fue lo siguiente:
- El prólogo con el baile y la almohada roja.
- La cadena de llamadas telefónicas
- El viaje en limusina de la pareja de ancianos
- La escena de amor
MULHOLLAND DRIVE (VI): EL EPISODIO PILOTO (y 2)
No es necesario continuar con la exposición detallada del, por otra parte, rápido descenso a los infiernos del proyecto serial de Mulholland Drive. Sólo diré que los altos ejecutivos de la ABC empezaron a poner pegas y objeciones en número tan elevado que Lynch no pudo sino atender hasta cierto punto, muy a su pesar. Y aún así, ya con el corte definitivo, se le dio carpetazo al asunto: Mulholland Drive no iba a ser una serie. Al menos por el momento.
Vamos a detenernos en lo que es el episodio piloto pues para eterna contrariedad de su director existen copias que posibilitan su visión aunque, de todas maneras, no era la definitiva tanto en edición como en falta de los últimos retoques.
Siempre se ha dicho que Mulholland Drive película es el piloto más el final añadido. Y siendo esto cierto en lo esencial no lo es tanto si lo miramos con cuidado, tanto en las pequeñas cosas como en las grandes.
De entrada voy a ceñirme a las diferencias que separan al piloto del mismo tramo de la película y en primer lugar presentaré lo que no vimos en la versión final que todos conocemos.
- Después de la llamada de Adam desde la habitación del hotel de Cokkie, Cynthia comienza a marcar el número del Vaquero.
- En lugar de la escena de Louise Bonner hablando con Betty en la puerta del apartamento vemos a Wilkins (el dueño del perro que caga en el patio y compañero de mesa de Diane en la cena del final) recibiendo una llamada telefónica de Adam. Antes de ver a Adam conduciendo hacia el corral donde se encontrará con el Vaquero, hay una toma de él saliendo de la ciudad con el horizonte nocturno al fondo. La cámara enfoca algo que parece un puente. La misma ubicación y el mismo trabajo de cámara se utilizan para el posterior viaje en taxi que lleva a Betty y Rita al Club Silencio. La canción que suena (Take Five) es la misma que en la escena donde Adam habla con Cynthia en su coche.
- El piloto no tiene una escena en el patio con la advertencia de Coco a Betty y su encuentro con Rita en el apartamento. Hay música de "Sunset Boulevard" al cortar a las puertas de los Estudios Paramount. Sin embargo, falta la parte donde Betty llega en taxi y Wally presenta a su equipo. Además, la audición termina antes en el Piloto. Betty dice " bueno, ahí estaba " y luego se funde a negro (sin despedidas ni felicitaciones).
- Al viaje en taxi hasta Sierra Bonita le faltan algunas tomas: no tiene tantos cortes adicionales como en la película, no se las ve salir del taxi y no se ve la parte de la mujer pelirroja caminando hacia la limusina ni la desconcertante ruta hacia el número 12. El sonido de la vecina al abrir la puerta y el del teléfono son diferentes. Además, su " ¿Sí? " es una sobregrabación. En el piloto suena más estridente. El piloto incluye la toma de un cuadro en el número 17. Rita lo mira fijamente y Betty pregunta: "¿ Recuerdas algo? ". Luego hay otra toma de una escalera que sube a la azotea. La vecina llama a la puerta con mucha más fuerza en la película y se oyen más golpes.
- En la escena del lavabo en el Piloto escuchamos a Rita sollozar: « Lo tengo que hacer » . Su llanto es más prominente en el Piloto y parcialmente atenuado en la película. Betty, diciendo « entonces, déjame hacerlo », cambia en la película a « pero, déjame hacerlo ».
- Tras la escena del espejo, concluye la versión piloto. Esta es la secuencia final:
Un corte muestra el dinero que sale del bolso sobre la cama. La cámara enfoca el interior del bolso casi vacío hacia la llave azul.
Un corte al vagabundo detrás de Winkie's por la noche. Pero es un corte diferente al que se usó cerca del final del largometraje. El vagabundo parece ser la misma actriz que aparece en el largometraje y mira directamente a la cámara.
Hay que tener en cuenta que esta fue la primera (y única) escena con el vagabundo en el piloto, ya que se omitió la parte con Herb y Dan en Winkie's.
Y dicho todo esto señalaré las escenas del mismo tramo de la película que no están en el piloto:
- El prólogo con el baile y la caída de Diane sobre la almohada roja.
- La cadena de llamadas telefónicas.
- El encuentro de Dan y Herb en el Winkie's
- El viaje en limusina de los dos ancianos que se despiden de Betty en el aeropuerto.
jueves, 12 de febrero de 2026
MULHOLLAND DRIVE (V): EL EPISODIO PILOTO (1)
Al día siguiente de recibir el guion, Jamie Tarses y Stu Bloomberg, copresidente de ABC Entertainment Television Group, llamaron a Tony Krantz (mano derecha de Lynch) para dar luz verde a la producción. "Estaban emocionados", recuerda Krantz. Steve Tao (ejecutivo de la ABC) dijo: "Es uno de los guiones que he leído más rápido; pudimos verlo mientras lo leíamos". ABC finalmente ordenaría pilotos para siete series dramáticas para la temporada de otoño, y la cadena esperaba encontrar espacio en su programación para tres o cuatro.
Pero los ejecutivos sí se preguntaban cómo se conectarían las escenas y personajes aparentemente inconexos. Los guiones de Lynch, repletos de imágenes oníricas, no aglutinan cabos sueltos y llegan a un final abrupto; en cambio, dan saltos y luego se interrumpen, como si los hubiera despertado un despertador. Si bien esta rareza era un atractivo comercial, también era motivo de preocupación. «Hay un equilibrio muy delicado entre intrigar y confundir a la gente», dijo Steve Tao. Así pues, dos semanas después de encargar el episodio piloto, Bloomberg y Tarses convocaron a unas veinte personas de la cadena, Imagine TV y la productora de Lynch para reunirse en la sala de conferencias de ABC.
En reuniones de análisis como esta, las cadenas empiezan a dejar su huella en un programa, analizando todo, desde la moraleja de los personajes hasta sus peinados. Los ejecutivos intentan aclarar las motivaciones y los futuros puntos de la trama: "¿Qué hay en juego? ¿Cuál es el arco argumental del personaje?". También preguntan: "¿Habrá una historia de amor, una lucha por aparearse?". La mayoría de los ejecutivos creen que los programas de televisión, a diferencia de las películas, que la gente busca activamente, son vistos pasivamente por un público cansado e inconstante; por lo tanto, las historias deben avanzar con rapidez y claridad, y los problemas de los personajes deben generar empatía inmediata. "El secreto es tener un personaje con el que te sientas identificado, al que apoyes", dice Jamie Tarses. "Y el resto es cómo lo presentas".
Tony Krantz consideró la conversación normal y amistosa: "En esas reuniones, uno busca captar las señales del comprador y llegar a acuerdos que lo satisfagan, sin que ello implique venderle el alma al diablo". Steve Tao me contó: "David fue muy colaborador. Tenía una lista de veinte preguntas. Dijo: 'No voy a responder a eso, pero es una buena pregunta'. ¿Siguiente? 'No voy a responder a eso, pero es una buena pregunta'. ¿Siguiente? 'Conozco la respuesta, y no la van a saber ahora'. Al menos sabía que estaba pensando en nuestras preocupaciones. Sin embargo, a Lynch no le hacía gracia el escrutinio. "David está dispuesto a asistir a una reunión como esa como muestra de cooperación", dice Mary Sweeney, "pero cree que las preguntas sobre motivación no son pertinentes". El propio Lynch afirma: "Muchas veces, simplemente no sabía cuál sería la respuesta y me ocultaba para no preocuparlos".
Lo que más preocupó a la cadena fue la última escena del guion: la cámara serpentea alrededor del contenedor de basura detrás de Denny's (Winkie's en la peli) y encuentra al vagabundo. "Nos acercamos y la cara del vagabundo llena la pantalla", había escrito Lynch. "Tiene la cara negra por los hongos. Sus ojos se giran y parecen rojos. FIN". ABC temía que esta escena indicara que Lynch estaba a punto de partir hacia su alocado mundo privado de enanos, mujeres que viven en radiadores y extraterrestres raros. Querían trabajar con el Lynch controlado y realista de "Terciopelo Azul" y los primeros "Twin Peaks", no con el Lynch de su más reciente "Carretera Perdida", un hombre hechizado por el sexo, la violencia y los universos alternativos. Tao preguntó nervioso: "¿Le brillan los ojos? ¿Es un extraterrestre?". "No, no, no, no, no, no", dijo Lynch con dulzura. "Los ojos del vagabundo solo se reflejan en el neón. Y con el hongo negro alrededor de los ojos, parecen... naturalmente rosados".
Después, el productor de Lynch, Neal Edelstein, dijo: «ABC cree que los espectadores son demasiado estúpidos como para querer entender las cosas, para tener una experiencia un poco surrealista». Cuando le pregunté a Lynch si los ojos del vagabundo realmente brillaban solo por el neón reflejado, se rió entre dientes y dijo: «Bueno, y quizás algunas cosas más».
Lynch insinuó a los ejecutivos que Adam y Betty tendrían un romance, lo que los tranquilizó, y dijo que durante el primer año Betty y Rita se "cruzarían": Betty se vería arrastrada a las entrañas de la ciudad y Rita se redimiría. Y, en respuesta a las insistentes preguntas, Lynch prometió que cuando finalmente se revelara la identidad de Rita, se abrirían nuevos misterios. Esto fue un alivio adicional para ABC, que deseaba no repetir los errores de "Twin Peaks". Cuando se emitió por primera vez, en abril de 1990, "Twin Peaks" tuvo una audiencia de 21.7, o casi veinte millones de espectadores, y una impresionante cuota de pantalla de 33 (lo que significa que un tercio de todos los televisores a esa hora sintonizaban el programa). Pero para cuando el programa fue cancelado, un año después, había caído a una audiencia de 5.7 y una cuota de pantalla de 9. Después del misterio central de "¿Quién mató a Laura Palmer?" Una vez resuelto el caso, en el decimoquinto episodio (el asesino resultó ser Bob, un demonio que habitaba en el padre de Laura), la trama se desvaneció. «David era muy consciente de que en 'Twin Peaks' se había metido en un lío con Laura Palmer», dice Tao. «Nos decíamos una y otra vez que no podíamos permitir que eso volviera a ocurrir, porque queríamos una serie de larga duración». Tony Krantz también se aseguraba de que Lynch no se volviera demasiado esotérico. «Cuando 'Twin Peaks' recibió catorce nominaciones al Emmy en su primer año», dijo Krantz, «ABC pensó erróneamente que David y Mark» (el cocreador de la serie, Mark Frost) «eran dioses inexpugnables que se subían a la ola imparable de la cultura pop. Así que no se quejaron cuando la serie dejó de ceñirse a la narrativa convencional y se volvió completamente extraña».
Tanto ABC como Imagine seguían descaradamente la sabiduría popular de Hollywood: si quieres alcanzar el éxito popular con un artista, toma lo que lo distingue, dilúyelo y añádele un toque de azúcar. Brian Grazer, el otro copresidente de Imagine Television, me dijo: «La televisión debería sacar lo mejor de David, porque la gente busca originalidad dentro de un formato convencional; si cambias tanto el formato como el contenido, te vuelves demasiado original, como él ha hecho a veces, te vas al garete».
A finales de febrero, cuando comenzó el rodaje del piloto, la emoción por "Mulholland Drive" se extendió por Hollywood. "La gente está deseando formar parte del equipo de guionistas", dijo el productor de Lynch, Neal Edelstein. En marzo, Steve Tao me comentó: "La semana pasada hicimos una presentación a la comunidad publicitaria, ¡y la sola mención del regreso de David Lynch a la televisión los dejó boquiabiertos!".
Sin embargo, en privado, los ejecutivos de ABC estaban cada vez más nerviosos. Esa misma semana, Tony Krantz dijo: «Steve Tao ve los diarios —las grabaciones sin editar de cada día— y dice: '¡Dios mío, nos encanta, nos encanta!'. Pero luego preguntó: '¿Qué es? ¿Qué es?'. Y cuando vio parte del final cerrado (condición impuesta por ABC para venderla como película en Europa), exclamó: '¿Qué coño es esto?'. (El final cerrado presentaba a una Dama Azul y un mago que desaparece entre el humo azul).