jueves, 18 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (19-D)



  


 

 Escena 19-D

 

Interpretación (continuación): Lo primero que hace Betty nada más entrar en el despacho de la mano de Wally es mirar hacia su izquierda, al "maravilloso" sofá de cuero marrón, justo donde luego veremos está sentada Linney-Ruth: su "tía" está allí. Wally le presenta a todos los reunidos pero Betty sólo tiene algunas palabras con Linney. Wally le pregunta si quiere tomar algo antes de la audición y Betty responde negativamente: sólo está allí para hacer lo suyo, nada más. Entonces Wally le sugiere que vaya con Woody para hacer la escena. Betty se quita la chaqueta gris y vemos que lleva una blusa sin mangas de color azul que la hace mucho más juvenil: Betty-Madeleine se transforma en Betty-Judy para hacer su papel. Y Woody, al ver esto, extiende los brazos hacia ella. Entramos en terrenos del trauma.

Bob, el director, parece estar absorto en el guion, ajeno a la actriz. Esto, que en primera lectura podría pasar como incompetencia, también puede entenderse como profesionalidad: Bob será el único de los cuatro hombres presentes que no muestre interés personal por Betty. Bob, como Betty, está allí para hacer su trabajo. Y Bob, como Lynch, sólo da instrucciones imprecisas, dejando margen para la interpretación de los actores. En la realidad Bob Brooker no quedó satisfecho con Diane pero al menos se comportó de manera profesional. Y Diane lo odió por el rechazo en tanto en cuanto fue algo puramente formal, sin lugar a malentendidos: simplemente, Diane no era una buena actriz.

Y aquí es cuando empiezan las "bromitas" de Woody, la vieja estrella hollywoodense, con ese "Dime donde te duele, nena". Desde su posición dominante Woody comienza el flirteo personal con ella. Betty reacciona confundida y no sabe qué decir. Ese viejo galán trasnochado la tiene en sus manos y ella debe tragar aún fuera de la misma audición. Woody se ríe de ella y le pide a Bob hacerlo igual que con "la chica morena" cuyo nombre no recuerda y que tanta impresión les causó; esa chica, evidentemente, fue Camilla. Y Betty tuerce el gesto al oírlo.

Bob está de acuerdo con la sugerencia pero le advierte que no se precipite en una línea concreta, a lo que Woody responde con "actuar es reaccionar" y que él sólo está reaccionando a ellas. ¿Pero qué pasa cuando su reacción es equivocada? ¿qué pasa cuando el viejo macho cree que de una u otra manera todas buscan lo mismo? La precipitación de la que habla Bob es el ansia de Woody por tener entre sus brazos a las actrices obligándolas a hacerlo a su estilo. Bob, en cierto sentido, le está diciendo a Woody que no se sobrepase como pronto veremos. Pero Woody es el reclamo de la película y Bob, a su pesar, debe concederle ciertas licencias.

Una vez más Woody no recuerda el nombre de la mujer que tiene delante; para él todas ellas son meros trozos de carne. Betty, obediente, se lo dice y Woody la coge de la cintura atrayéndola hasta él para "hacerlo como en las películas" Pero el caso es que estamos en una audición, no en un rodaje aunque esto sea algo indiferente para Woody y no así para Betty que no puede evitar que la incomodidad de la situación se trasluzca en su rostro: "el mejor amigo de papá va a trabajar" dice lascivo, frente a frente, con una Betty con gesto de verdadera angustia.

El trauma está servido. "El mejor amigo de papá" (su pene) entra en acción.

La representación comienza con una Betty contenida, muy alejada del furioso ensayo de líneas con Rita. Woody (ahora Chuck) no pierde un segundo en babosearle el rostro a lo que Betty responde desembarazándose de él pero Chuck no cesa en su empeño y consigue atraerla de nuevo para sí con cierta violencia. Chuck baja la mano hasta el muslo de Betty pero se da cuenta y la separa ostensiblemente; Betty se da cuenta y poniendo su mano sobre la de él vuelve a dejarla donde estaba. Y pasamos al célebre primer plano.

En la audición real de Diane podemos apostar que esto no fue así: Chuck la agarró del muslo y ahí quedó la mano. Ese primer plano tan significativo de la mano de Chuck evitando el contacto no es sino la idea de Diane acerca de como debían hacerse las cosas. Eso era algo que estaba totalmente fuera de lugar. Y su reacción fue muy diferente porque inevitablemente esa situación de abuso era un disparador del trauma con el abuelo. Diane se apartó de él y prosiguió su actuación tal y como la vimos con Rita, esto es, muy enfadada y amenazante que, después de todo, fue lo que ella sintió cuando pasó por tan nefasta experiencia. Pero la vida es la vida y las películas, películas.

Recordemos que en esos días Diane todavía no se prostituía para hombres mayores, algo que vino después de la mano de Camilla y que pudo más o menos manejar como condición sine qua non en su búsqueda del estrellato y de la aprobación de la mujer fatal sin escrúpulos de quien estaba tan enamorada.

En primerísimo plano asistimos a la transformación de Betty. Ahora es ella quien lleva las riendas ante un sorprendido y cada vez más excitado Chuck. Entre susurros entrecortados notamos que Betty también está excitándose. Besa levemente las mejillas de Chuck mientras dice sus amenazantes líneas con aquel cada vez más encendido por la pasión. Claramente, y tal y como aconsejó Bob, ahora lo están haciendo "real" aún sin darse cuenta. Y eso es lo que está pasando, que se ha vuelto tan real como lo fue el reencuentro con el abuelo que ya vimos: estamos viendo el polvo de bienvenida del "regreso al hogar" de Diane, la relación de amor-odio que hubo entre los dos pues no hay que olvidar que la figura del abusador en una adolescente genera ese tipo de equívocos en el ánimo de la abusada. Pero Betty no acaba la escena al modo en que seguramente lo hizo Camilla, esto es, añadiendo más leña al fuego con otro gran beso a modo de "grand finale" peliculero. No. Betty se separa de Chuck y con lágrimas "vivas", lágrimas desde lo más profundo de su corazón, le dice que le odia a él tanto como a ella misma. Y es esta sobrecogedora reacción final la que genera el irrefrenable entusiasmo de todos los presentes. 

La soñadora Diane, con el abismo a sus pies y la fantasía a la deriva, no puede acabar la audición de la inocente Betty (la joven que nunca pudo ser) como si nada hubiera pasado.

 

miércoles, 17 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LIV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (19-C)


  

 

Escena 19-C

 

Interpretación (continuación): Finalmente Betty hace contacto con su enchufe en Hollywood, Wally Brown, el productor "muy amigo de mi tía". Wally es un anciano cuyo mejor momento quedó diez años atrás y ahora se dedica a proyectos de segundo o tercer nivel. Wally es muy cariñoso con Betty: la lleva de la mano, la coge del talle y la presenta a la concurrencia como si todos hubiesen estado esperando la llegada de Betty. El productor viste un jersey a rombos, motivo de peligro, lo que unido a su exagerada cercanía y manoseo nos da a entender que Diane se sintió acosada. Pero aquí todo está bien; Woody ejerce funciones de padre-abuelo y parece estar deseando que todo salga bien en provecho de Betty, al igual que el abuelo en la despedida del aeropuerto "te deseo toda la suerte del mundo"

Martha Johnson, "que has conocido fuera" como dice Wally, luce una blusa rosa indicativa de su cercanía con Betty-Diane que se refuerza con esa frase de Wally, es decir, "esta es tu amiga y eres tú quien la has traído contigo" a modo de apoyo en un momento tan importante para Diane o como amiga que también iba a audicionar pues tiene poco o ningún sentido que la presunta "recepcionista" se apunte también a presenciar la audición dejando a un lado su puesto de trabajo. Y el cómplice saludo entre las dos ahonda en nuestra impresión.

Jack Tuckman, el asistente de Woody, es un hombre vestido de negro que está sentado justo al lado de donde se desarrollará la audición; quizá "demasiado" al lado pues prácticamente podría tocar a Betty. Y el traje negro "de poder" da carácter de su posición como mano derecha del viejo productor.

Woody Katz, el partenaire de Betty, es un hombre maduro impecablemente vestido que mantiene su atractivo a pesar de la edad. Vieja estrella de Hollywood (está haciéndole un favor a Wally, dice Nikki) luce un marcado bronceado que realza aún más su aspecto viril. El cuello de la camisa donde luego veremos descansar la cabeza de Betty es de un azul intenso al igual que el pañuelo de la chaqueta sobre la que Betty pondrá la mano en su primer intento por zafarse de él, símbolos de color ambos de la transición hacia el trauma. Y el nombre Woody Katz es otra advertencia: Woody hace referencia al famoso caso de "incesto" entre Allen y Soon-Yi, su hija adoptiva, que estaba en pleno apogeo en aquel tiempo (se casaron en 1997) y Katz es un apellido muy común entre los judíos como Allen.

Bob Brooker, el director, es lo contrario a Woody Katz: calvo, feo y desaliñado parece estar en otra parte. Es la única persona en la audición que no caerá rendida ante la interpretación de Betty a pesar de que finalmente concederá que ha estado "muy bien". Bob Brooker es el nombre real del director, tal y como conoceremos durante la cena de Adam, detalle a destacar en contraposición al rebuscado "Woody Katz" de la fantasía con el que Diane bautiza a su pareja de audición.

Julie Chadwick es la secretaria de Brooker, una mujer madura, rubia, cargada de joyas y que viste de negro, accesorios que como hemos ido viendo Diane asocia con el poder y el éxito en Hollywood pero sin embargo es rubia y ya sabemos lo que Diane pensaba de las rubias como ella misma. Y la secretaria de un tipo tan odioso como Brooker (el director que la rechazó para el papel de su vida) sólo puede ser rubia, es decir, tan tonta como él. 

Linney James es "la mejor agente de casting" según Wally. Linney es una madura mujer pelirroja inevitablemente vestida de negro. Su comportamiento es enérgico, decidido, y transmite una muy acusada sensación de poder. También es cortante y cruel en sus palabras pero en cualquier caso parece estar encantada con Betty y se la lleva a la gran audición de una manera un tanto precipitada, como para apartar a Betty de los hombres que tanto se han entusiasmado con su actuación. Claramente Linney es un trasunto de la tía Ruth, quien también fue agente de casting y pelirroja. Aquí Diane nos está diciendo cuanto echó de menos a su tía en aquellos momentos. Y que a su sosias la bautice como Linney (que suena prácticamente igual a Laney, la prostituta que vimos con el sicario, a semejanza del Dan-Diane que ya explicamos) es como realmente se comportó con ella, es decir, como una mala puta al menos a ojos de Diane. "Linney" probablemente se convirtió en la agente de Camilla una vez que esta consiguió medrar lo suficiente pero sin embargo no le hizo ningún caso a Diane. Pero aquí, en la fantasía con Betty, Linney ("la mejor agente de casting" al igual que Adam era "el director que está muy por encima de los demás") también debe estar de su lado porque será ella quien la conduzca hasta Adam, la llave del éxito en Hollywood.

Nikki, su joven secretaria, es una atractiva mujer morena, de pelo largo, con gafas de pasta y que viste de negro. A todas luces es la doble femenina de Adam. Y si Adam representaba el éxito para una joven actriz, Nikki lo representa en el ámbito que rodea al mundo del cine: Nikki es quien hubiera podido ser Diane de haberse ido con su tía a Hollywood para seguir sus pasos como agente de casting, una profesión de menor riesgo y no tan brillante pero sin embargo mucho más saludable para una mujer tan dañada como Diane que ahora, en el ocaso de su vida, se imagina como podrían haber salido las cosas de no haber estado tan cegada por sus deseos de convertirse en una estrella.

 

lunes, 8 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (19-B)


  

 

 Escena 19-B

 

Interpretación: Seguimos en Havenhurst. El plano de la entrada al edificio como fondo para la inminente aparición del coche negro. La música siniestra subraya su carácter amenazador. En su interior (a cámara lenta) vemos a dos hombres trajeados y con gafas de sol. Evidentemente estamos ante policías encubiertos en contraposición a los dos gorilas de la limusina de los Castegliani. El copiloto gira la cabeza hacia la entrada de los apartamentos pero el coche sigue adelante. Sin duda alguna están en labores de vigilancia.

La seria advertencia de Coco acerca de Rita da pie a Diane para la introducción de estas inquietantes figuras en la fantasía. Por un lado cumplen un rol dentro de la misma narrativa del sueño en relación con Rita, que siente estar siendo perseguida; por otro lado, como luego veremos tanto en la fantasía como en la realidad, representan a los detectives que buscan a Diane en relación con el asesinato de Camilla. Acabamos de ver a Betty tomando definitivamente partido por Rita y Diane tiene miedo de esa decisión. La deriva del sueño trae a la mente de Diane sus propios temores de ser descubierta.

En la puerta del apartamento de Ruth presenciamos una curiosa conversación. Betty está despidiéndose de una Rita a la que no vemos mientras le da unas indicaciones antes de marchar hacia su audición. Parémonos un momento y pensemos sobre lo que acabamos de ver. 

¿Qué sentido tiene tal despedida? ¿No sería más lógica tanto para la narrativa de la fantasía como para potenciar la relación entre Betty y Rita haberla presentado en el interior? Imaginemos: pasa el coche y entramos al apartamento; vemos a Betty vestida para la ocasión con Rita a su lado, tal que acabamos de verlas durante el ensayo de líneas; Betty, nerviosa, le dice a Rita que volverá en un par de horas, se cogen de las manos, Rita le desea buena suerte, se miran, quizá Rita le acaricia el cabello, "estás fantástica" y Betty se va diciéndole que esté preparada para su regreso. De esta manera hubiéramos asistido a un grado más en la relación Betty-Rita. Pero no. Se hace desde el exterior, no vemos a Rita y la conversación resulta absolutamente banal. ¿Banal? ¿qué más le dice Betty a Rita aparte de cuando volverá y que esté preparada? "¡Y no te bebas toda la Coca!"

¿?

¿Qué Coca? ¿Cuando las hemos visto beber ese mejunje? ¿En algún momento se ha hecho siquiera referencia a él? Todo lo más que hemos visto son tazas de café y zumos naturales de naranja, entonces ¿qué pinta un ruego como ese en un momento tan importante para Betty, y además justo cuando acaba de salirse del camino de baldosas amarillas tendido por Coco y tras la aparición de los siniestros detectives? ¿Qué Coca es esa? Pues eso, Coca. La coca. La cocaína. "¡Y no te metas toda la cocaína!" 

Esta es la razón por la que esa despedida se hace así. 

Volvamos al supuesto anterior de como pudo hacerse. Betty y Rita están despidiéndose y de repente Betty le suelta esto de la "Coca"; ¿qué sentido hubiera tenido tanto para ellas como para nosotros? Ninguno. De hecho resulta inimaginable la cara de Rita al oír esa absurda frase rompiendo todo el encanto del momento y menos aún imaginar a Betty diciendo algo así.

Al comienzo de la película, en la escena de la almohada, Diane cae sobre ella tras aspirar fuertemente con el resultado de una distorsión en la imagen: Diane se acaba de meter una raya. ¿Y como empieza la fantasía? con Rita/Camilla y su accidente que involucra a la policía. Y ahora que vuelve a aparecer la policía a Diane se le escapa esta alusión a las drogas, otro de los graves problemas que padece y que están potenciando su personalidad auto-destructiva. Y al hacerlo de esa manera, con Betty en la puerta y Rita en el interior, la frase puede pasar desapercibida y Diane puede seguir ocultándose a sí misma que es una drogadicta.

Cuando vimos a Cookie explicamos la iniciación de Diane en el consumo habitual de cocaína. Y ahora con esta extraña despedida con Rita se nos dice que el consumo era común durante su relación en Sierra Bonita. Y como veremos durante la cena en casa de Adam, tanto él como Camilla parecen estar bajo los efectos de esa droga tan popular entre la farándula de Hollywood. 

En el contexto de amenaza en el que se desarrolla esta parte de la escena la cocaína no hace sino potenciar el efecto del paulatino desmoronamiento del viaje de la dulce Betty.

Llegamos a la entrada de los estudios de cine con Betty en un taxi amarillo mientras suena el clímax del tema de amor indicándonos que para Diane aquella audición de TSNS era su momento clave en la realización de su deseo de convertirse en una estrella de Hollywood. Vemos a Betty ilusionada y, lo más importante, llena de confianza en sí misma, algo que muy probablemente no ocurrió en la realidad. Tras la reja de la entrada vemos un enorme 4 a cuenta de un escenario que puede indicarnos que esa fue la cuarta audición a la que Diane se presentó. También vemos un lujoso coche de época con su chófer bajo dos palmeras, símbolos estas de las mejores esperanzas de Betty como hemos visto durante toda la fantasía. El coche es el mismo que Billy Wilder utilizó como vehículo particular de Norma Desmond en Sunset Boulevard ("El crepúsculo de los dioses") ¿Y quien era Norma Desmond? Una vieja estrella retirada que intenta regresar al cine a cualquier precio para seguir adelante. ¿Y qué le pasó? Diane introduce el mítico automóvil (chófer incluido) en el momento exacto de su mayor fracaso. Esta nueva referencia al clásico de Wilder funciona de manera subliminal ante lo que estamos a punto de ver. Pero no será la única referencia a los clásicos de Hollywood pues la misma Betty, su atuendo, nos proporciona otra clave todavía mayor y más esclarecedora. Y todo ello ceñido a la naturaleza de la escena.

Es imposible para cualquier cinéfilo medio ver a Betty vestida con el traje-chaqueta gris y no acordarse de Madeleine en "Vértigo" de Alfred Hitchcock. ¿Y quien era Madeleine? Una mujer con dos personalidades que se encuentra en peligro de muerte por suicidio y que busca respuestas a su trauma para salvarse.

Diane viste a Betty como Madeleine porque exactamente eso es lo que vamos a descubrir a continuación: de donde viene el trauma y como conseguir superarlo para seguir adelante.

En el momento clave del viaje de Betty, Diane recurre a dos grandes clásicos de Hollywood con el fin de contar en la fantasía su historia real con la ayuda de aquellos. Diane, la mujer que quería ser una estrella de cine para que la gente la amara y así poder dejar atrás los traumas de su desgraciada infancia, la mujer que quería actuar para ser otra, la mujer que se odiaba a sí misma. El sueño de Hollywood de Betty deja el camino de baldosas amarillas de El Mago de Oz para introducirse en las mansiones descuidadas de Sunset Boulevard y las oscuras iglesias de Vértigo, los monos enterrados en el jardín y el amante que cree ver a su novia resucitada, el muerto que cuenta su historia y el zombi del campanario perdida ya toda esperanza.

Y tanto en Sunset Boulevard como en Vértigo la historia acaba mal.

Lo mismo ocurrirá en Mulholland Drive.

 

domingo, 7 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (19-A)


 

 

Escena 19-A

 

Descripción: Volvemos a ver la entrada a los apartamentos en Havenhurst. Un coche negro circula por la calle adyacente. En su interior hay dos hombres trajeados y con gafas de sol. Suena una música siniestra. Justo al pasar ante la entrada, a cámara lenta, el copiloto gira la cabeza en esa dirección. El coche sigue su trayecto.

Ahora estamos dentro del complejo, ante la puerta del apartamento de tía Ruth. Betty está con el pomo de la puerta mosquitera en la mano despidiéndose de Rita, a quien no vemos. Va bien vestida con un conjunto traje-chaqueta gris y una blusa azul, evidentemente arreglada para la inminente audición.

- Espero volver en un par de horas -dice- ¡Y no te bebas toda la Coca!
- ¡Buena suerte! -responde Rita desde el salón.
- Volveré con un taxi, así que estáte preparada.
- Vale.
- ¿Vale?
 
Betty cierra la puerta y se va sonriendo con el guion en las manos.
 
Un taxi amarillo está aparcando. A través de la ventanilla trasera vemos a Betty asombrada ante lo que está viendo: la puerta de entrada a los estudios. Suena el clímax de lo que luego sabremos es el tema de amor. En el interior del estudio hay un lujoso coche de época aparcado junto a dos pequeñas palmeras con su chófer de pie afuera. Betty baja del taxi con una amplia sonrisa llena de ilusión. Y cerrando la puerta se encamina hacia la entrada con plena confianza en sí misma.
 
Betty, sonriente, cruza la puerta de una especie de despacho de la mano de un hombre mayor. 

- ¡Voilá! -dice este en dirección a las personas reunidas en el interior con Betty mirando inmediatamente hacia un lugar en concreto a su izquierda. Hay seis personas reunidas, tres hombres y tres mujeres, todas estas instaladas en el sofá de cuero marrón que Betty miró. Es un despacho pequeño, en madera noble, con una estantería en la que se ven varios trofeos y fotografías- Betty Elms, quiero que conozcas a Jack Tuckman, mi asistente. Woody Katz interpreta a Chuck y hará la escena contigo. Bob Brooker, el director, y Julie Chadwick. Nuestra invitada sorpresa, Linney James. No podemos contratarla para nuestro casting pero entre los agentes de casting ella es la mejor.
- Gracias, Wally -responde Linney con amplia sonrisa- Hola, Betty.
- Encantada de conocerla -responde esta.
- Mi asistente, Nikki -dice Linney en referencia a la joven secretaria que se encuentra a su lado. Nikki y Betty se saludan con un leve movimiento de cabeza.
- ¡Oh! -exclama Wally- Y la siempre encantadora Martha, Martha Johnson que has conocido fuera.
- Hola -susurra Martha.
- ¡Hola! -dice Betty volviéndose hacia todos.
- Jajaja...-Wally da una palmada- Entonces, ¿podemos empezar? ¿quieres agua o café antes de que empecemos? 
- No, gracias -contesta Betty- Estoy bien.
- Bien...-sigue Wally- Entonces sentémonos todos.
 
Betty se quita el bolso y lo deja en la mesa de Wally junto al guion.
 
- Betty -dice Wally- ¿por qué no te pones con Woody ahí y hacemos la escena?
 
Woody extiende los brazos y Betty se quita la chaqueta.
 
- Bob -dice Wally- ¿hay algo que quieras decir?.
 
Bob levanta la vista del guion. Es un hombre mayor, calvo, con bigote y aspecto despistado que viste una camisa vulgar.
 
- ¿Algo para Betty antes de empezar? -dice Wally mientras Betty va hacia Woody.
 
- No -responde Bob- No es un concurso. Son los dos con ellos mismos -Betty y Woody le miran con extrañeza- Así que no lo interpretéis real hasta que sea real.
 
Wally lo escucha con estupor, al igual que Linney y Nikki que intercambian una mirada de complicidad.
 
- De acuerdo -dice una desconcertada Betty ante la sonrisa de Woody. 
- Dime donde te duele, nena -le dice Woody.
- ¿Qué? -responde aún más confundida.
 
Woody se ríe abiertamente y volviéndose hacia Bob dice:
 
- Hey, Bobby, quiero hacer esto de cerca como con la otra chica, ¿como se llamaba?...la morena (Betty tuerce el gesto). ¿Estuvo bien, no?
- Pero no precipites otra vez esa frase -dice Bob- Ya te lo dije. Cuando dices: "¿antes de qué?"
- Bobby, -responde Woody- actuar es reaccionar. Yo sólo replico. Ellas dicen: "¡Te detendrán y te meterán en la cárcel!" Todas lo dicen igual, qué voy a decir, y yo reacciono -Y volviéndose hacia Betty continúa- ¿Como te llamas?
- Betty.
- Sí, Betty. Mira -dice cogiéndole del talle-Si tú no te precipitas yo tampoco. Vamos a hacerlo bien y de cerca, como en las películas, ¿vale? -Betty se tensa. Sus cabezas y pechos se tocan y Betty parece angustiada- Ahí va el mejor amigo de papá -concluye Woody ante una Betty que parece asustada.
- ¿Bob? -dice Wally al director, que parece estar a otra cosa.
- Y...¡acción! -dice Bob.
 
Y la audición comienza ante una gran expectación de todos los allí presentes. 

Woody es un señor mayor pero atractivo, impecablemente vestido, con el cuello de la camisa azul y un pañuelo a juego en la chaqueta
 
- ¿Aún estás aquí? -le dice Betty.
- He vuelto -le susurra Chuck al oído- Creí que era lo que querías.
- Nadie te quiere aquí -responde Betty desembarazándose de él.
- ¿De verdad? -pregunta Chuck con sonrisa llena de confianza.
- Mis padres están arriba -continúa Betty soltándose de la mano con la que Chuck la cogía- Creen que te has ido.
- Pues...¡sorpresa! -contesta Chuck con una gran sonrisa.
- Puedo llamarlos -amenaza Betty colocando su mano derecha sobre el corazón de Chuck, que vuelve a agarrarla- Puedo llamar a mi papá.
- Pero no lo harás -responde Chuck ya en posición dominante atrayéndola hacia él con fuerza.
 
Chuck baja la mano derecha hacia el glúteo de Betty pero se da cuenta y la retira ostensiblemente. Y entonces Betty posa su mano izquierda sobre la de él y la empuja hasta donde estaba.
 
Primer plano de sus rostros. Betty levanta la vista hacia Chuck. Algo ha cambiado. Ahora están nariz con nariz, las bocas muy cerca.
 
- Estás jugando a un juego peligroso -susurra Betty- Si intentas chantajearme no te funcionará -Ahora es ella quien tiene el control.
- Ya sabes lo que quiero -susurra Chuck encendido por el deseo- No es tan difícil.
- Fuera -sigue Betty en el mismo tono, ahora hablándole ella a ambos oídos- Fuera antes de que llame a mi papá. Él confía en ti. Eres su mejor amigo -y le da un besito. Luego apoya la cabeza en su pecho y continúa- Esto será el final de todo.
- ¿Y qué hay de ti? ¿Qué pensará tu papá de ti?
 
Betty levanta la cabeza, le besa y susurra excitada:
 
- Basta. Basta. Eso es lo que dijiste desde el principio. Si les digo lo que pasó te detendrán y te encerrarán en la cárcel -Betty se excita aún más con Chuck besándola delicadamente por todo el rostro- Así que vete de aquí antes de que...
- ¿Antes de qué? -contesta Chuck consumido por la pasión.
 
Betty pasa su brazo derecho alrededor de la cabeza de Chuck y le da un gran beso.
 
- Antes de que...te mate -susurra al oído con el puño derecho cerrado a modo de cuchillo. Se separa un poco de él mirándole a los ojos. Chuck traga saliva y ahora es él quien separa el brazo con el que Betty todavía lo tiene cogido.
- Pero entonces te encerrarán a ti -dice desconcertado.
 
Betty se emociona y dejamos el primer plano. Betty mantiene el brazo derecho a su espalda. Se separa un poco de Chuck.
 
- Te odio -dice volviendo a primer plano- Nos odio a los dos.
 
Con lágrimas en los ojos da unos pasos atrás sin dejar de mirar a Chuck.
 
Wally rompe a aplaudir conmocionado ante lo que acaba de presenciar.
 
- Voy a llevarla allí -le dice Linney a Nikki, que no aplauden.
- Sí, por supuesto -responde Nikki.
 
- Bueno, ya está -dice Betty recuperándose tras la intensa emoción.
- ¡Y que lo digas! -afirma Woody con admiración- Cielo, realmente tienes algo. De verdad.
- ¿Bob? -le inquiere Wally al director.
- Muy bien -responde una vez más con aspecto despistado- En serio. Bueno, quizá estaba forzado pero aún así ha sido humanístico. Sí. Muy bien. De verdad. De verdad -sentencia con Woody y Betty sonriendo.
 
Wally se levanta de la mesa, extiende los brazos emocionado y Betty va hacia él. 

- ¡Oh, como te lo agradezco, Betty! Y lo digo en serio, sinceramente. ¡Ha sido extraordinario! Tu tía estará orgullosa de ti -vemos a Linney que se coloca el bolso al hombro con intención de marcharse mientras intercambia mirada con Nikki- Se lo diré en cuanto tenga la ocasión. Ahora, tú y yo hablaremos muy pronto.
- Gracias, mr. Brown -responde Betty.
 
Linney y Nikki se incorporan del sofá.
 
- Gracias, Wally -dice Linney- Estoy segura de que tendréis mucho de que hablar. Acompañaremos afuera a Betty -y coge a Betty del brazo. Todos los hombres están en pie.
- ¡Claro! -responde Wally soltando a Betty- Y ha sido un placer, Linney. No te hagas tan difícil de ver. ¡Nos encanta tenerte aquí!
- Vamos, Betty -dice Linney.
- Gracias otra vez, mr. Brown -dice Betty recogiendo sus cosas que le entrega Martha- Ha sido un placer conocerlos a todos. Adiós.
 
Linney toma a Betty de la mano y se la lleva pero en el umbral de la puerta Betty se vuelve para despedirse otra vez con una gran sonrisa.
 
- ¡Adiós!
 
Nikki cierra la puerta. Bob y Julie hablan entre ellos.
 
- ¡Guau! -exclama Wally con los brazos extendidos en señal de triunfo.
- ¡Es acojonante! -subraya Woody- ¿De donde la has sacado? -pregunta fundiéndose en un efusivo abrazo con Wally,
 
- ¡Dios, ha sido espantoso! -dice Linney caminando por el pasillo con Betty en el centro y Nikki al otro lado. Betty se detiene preocupada al oír esas palabras- No tú, Betty. Has estado estelar -continua cariñosa echándole el brazo al hombro- Pero el pobre Wally nunca podrá hacer esa película.
- No -concuerda Nikki.
- Wally tuvo su momento diez años atrás -dice Linney mientras siguen caminando.
- Woody Katz se lo hace como un favor -dice Nikki- Y el reparto es terrible.
- ¡Oh Dios, terrible! -exclama Linney- Ese pobre viejo loco de Wally...
- Ha sido muy amable -dice Betty un tanto molesta- Y parece tan dulce...-Nikki pulsa el botón de llamada del ascensor- Y Wally, mr. Brown, es muy amigo de mi tía.
- No me mal interpretes, Betty -responde Linney- Yo quiero a Wally, ¡qué remedio! ¡Estuve casada diez años con él! Y me encantan los actores. Todos. A veces nos ponemos un poco víboras -Betty sonríe aliviada- Ahora queremos presentarte a un director que está muy por encima de los demás. Tiene un proyecto por el que matarías -Betty la mira alarmada- Lo vas a hacer de maravilla.
 
El ascensor llega y las tres mujeres entran en él.
 

miércoles, 3 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (18-D)


 

 

 Escena 18-D

 

Color: Amanece el nuevo día y Betty despierta aún más rosa que el día anterior. Viste un albornoz totalmente rosa a diferencia del atuendo con el que la vimos a su llegada a Los Ángeles donde también llevaba un suéter rosa pero sin embargo el pantalón era negro a modo identificativo de que era una joven adulta cuando empezó su aventura en Hollywood. Ahora, para ensayar la escena del abuso, Betty viste completamente de rosa para subrayar que era una menor cuando el "accidente" tuvo lugar. 

Por su parte Rita, interpretando al abusador, vuelve a aparecer con una elegante bata de baño roja y negra. Como ya dijimos el rojo es un color primario para el sexo y el negro lo es de la autoridad, cualidades ambas propias de la figura paterna (el abuelo) responsable del abuso sexual.

Cuando la escena cambia nos encontramos con una Betty que ya ha dejado el rosa atrás, color que sólo volverá a llevar en un momento trascendental y por buenas razones. Ahora la vemos con una camiseta color menta de amplio escote, reforzando su nueva identidad tras pasar un día con Rita, más fresca, juvenil y menos infantil. 

El vestuario de Coco también ha cambiado. La primera vez que la vimos fue toda vestida de negro en su función de autoridad en los apartamentos de Havenhurst a modo de baliza para que Betty la reconociera, y así sucede cuando nada más verla le pregunta afirmativamente si ella es "miss Lenoix", el contacto que su tía le había dejado para su aventura. Pero en este caso, como pronto comprobamos, es una autoridad benevolente y cariñosa aunque sin dejar a un lado su posición como vemos al decirle a Betty que todos sus inquilinos se comportan bien o sino no estarían allí. Durante el encuentro de Betty con Louise Bonner la vimos con un vestido muy parecido al de la realidad sólo que los motivos son blancos en lugar de negros: en ese momento Coco todavía confiaba en Betty. Pero ahora la vemos con el mismo vestido con el que Diane la vio la noche que la conoció, el rojo con motivos negros, esa noche durante la cual Diane se dio cuenta de que la perspicaz Coco supo la naturaleza de su relación con Camilla y su toxicidad; de ahí que ahora, cuando Coco ve quien hay dentro y aconseja a Betty que se deshaga de ella, la viste exactamente igual que en aquella funesta velada donde sólo Coco mostró simpatía por ella: Coco, "la mujer que sabe", ve lo que de verdad hay en los dos lados del espejo.

Accesorios: - el vulgar albornoz de Betty en contraposición de la elegante bata de Rita incidiendo una vez más en el glamour de Camilla que a Diane le faltaba. 
- la pintura de Beatrice Cenci que en ningún momento desaparece del encuadre anunciando como en otras ocasiones lo que vendrá en la escena siguiente.
- las elegantes tazas de café de tía Ruth frente a las robadas del Winkie's en Sierra Bonita.
 
Paralelos intertextuales y de situación: En su cocina de Sierra Bonita, Diane lleva una bata que parece una versión pálida del albornoz rosa que Betty usó en la cocina de la tía Ruth mientras ensayaba su escena de audición con Rita. Estar allí en su cocina con esa bata parece haber sido lo que desencadenó la visión de Camilla en la cocina. La mente de Diane revive la escena del ensayo de audición. Cuando Diane dice: "¡Camilla, has vuelto!", suena inquietantemente similar a la primera frase de Rita en ese ensayo: "He vuelto. Pensé que era lo que querías"
 
Ecos visuales: -Adam, asustado, ve marchar al Vaquero; Betty, entristecida, ve marchar a Coco.
- Coco enfadada con Camilla por retrasar la cena mientras se ocultaba esperando a Diane; Coco enfadada con Betty por ocultar a Rita. 

lunes, 1 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (L): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (18-C)


  

 

Escena 18-C

 

Interpretación (continuación): La segunda parte de la escena se inicia con un encadenado de la fuente del patio. No hay nadie y todo lo que vemos (y oímos) es la fuente en primer plano con el resto del patio de fondo; luego el plano cambia y vemos a Coco dirigiéndose hacia el apartamento. 

¿Por qué introduce Lynch (Diane) ese plano de la fuente? ¿acaso no sería más lógico encadenar las risas de las chicas con la llegada de Coco? Un encadenado ya lleva consigo la idea del paso del tiempo por lo que no resultaría incongruente para la narrativa temporal y además se potenciaría el efecto de amenaza pues no habría transición que la mitigara. ¿Entonces por qué vemos y oímos la fuente del patio? ¿Cuando la oímos (y no vimos) por última vez?...cuando Louise Bonner (a la que no vemos) se acerca al apartamento de Betty. La sombra de Louise planeará a continuación como la misma Coco se encargará de recordar a Betty.

Nada más llegar ante la puerta mosquitera Coco se da cuenta de la presencia de alguien más en el interior del apartamento. Ve a Rita sentada sola en el sofá y sin miramiento alguno le pregunta quien es a lo que aquella responde llamando a Betty que se encuentra en la cocina mientras vemos a Coco con expresión de disgusto. Betty acude corriendo y se detiene ante el sofá al ver que Coco está en la puerta. Incluso antes de que Coco le pida que salga Betty sabe que está enfadada. Betty, que ya no viste de rosa, se detiene junto a la puerta antes de salir al patio con Coco como intentando encontrar una excusa, se vuelve para mirar a Rita y finalmente sale afuera dando saltitos, evidentemente tratando de subrayar su carácter infantil tan del agrado de la ahora muy enfadada Coco.

Coco va directa al grano (como Adam con el Vaquero) y Betty le cuenta una historia que Coco no se traga ni por un instante diciéndole que no la tome por una pringada ("deja de hacerte el gallito" le dijo el Vaquero a Adam). Al igual que el Vaquero con Adam, Coco intenta encauzar a Betty por el camino correcto pero a diferencia de aquel, que es un carácter nocturno y oscuro, subterráneo, Coco es luminosa y clara, sin dobleces, y por eso no se anda con complicadas metáforas para intentar que Betty se aleje de Rita con ese consejo final que no se puede leer más que como "deshazte de ella"

Coco, la voz de la experiencia, el alter ego de tía Ruth en la fantasía, al momento se da cuenta del peligro que esa atractiva mujer va a ejercer sobre el futuro de Betty y por ende en el de la soñadora Diane que se encuentra sumida en una depresión sin salida. Y de aquí que le recuerde la visita de Louise de la noche anterior, es decir, de la futura Diane, de la Diane en potencia, porque si sigue con esa mujer entonces la "bienintencionada" Louise Bonner no llegará a existir. Ese implícito "deshazte de ella" suena a nuestros oídos como el "esta es la chica" culpable de todos los males. En definitiva Coco quiere precisamente eso, que Betty se deshaga de todos sus males y se centre en seguir adelante con su sueño sin interferencias externas, al igual que Diane tiene que seguir adelante sin ser fagocitada por el recuerdo de lo que hizo, única posibilidad de escapar del suicidio: "deshazte de tus problemas, Diane, y sigue adelante con tu vida"

En realidad, durante estas tres últimas escenas, hemos presenciado los esfuerzos de Diane para conseguir su redención en las figuras del Vaquero, Louise Bonner y Coco. Todos ellos, cada uno a su manera, han intentado reconducir las vidas de Adam y Betty y si bien el Vaquero decide tomar partido por la nueva "Camilla Rhodes" esto podría deberse a que tanto él como el resto de personajes oscuros (los Castegliani, Ray Hott, Jason, el mismo señor Roque) todavía no conocen (ni por desgracia llegarán a conocer) a la nueva Betty salida de la triunfal audición. Y esto, como veremos, es culpa de la propia Betty y su obsesión por ayudar a su nueva amiga aún a costa de su propio sueño.

La dulce Betty se mantendrá decidida a ayudar a Rita a pesar de que esto suponga perder la confianza de Coco Lanoix, Coco La Nuez, Coco el Cerebro, Coco la que Sabe; y esto aún cuando sin duda alguna vemos a Betty afectada viendo marchar a Coco, su "mamá" en Hollywood, una Coco a la que ya no volveremos a ver en la fantasía pues, al igual que después les ocurrirá a Betty y Rita, Coco desaparece al darse cuenta de que ha perdido su razón de ser con ese "¡Todo va de primera!" que Betty le dirá a la preocupada Rita nada más volver al apartamento. Por esto ya no veremos a Coco en las dos terribles escenas por venir que involucran los apartamentos en Havenhurst: cuando Betty regresa para llevarse a Rita hacia Sierra Bonita y cuando ambas salen y vuelven del club "Silencio".

A esta altura de la fantasía la pérdida de la inocencia de Betty ya es muy acusada; esa "buena niña" que tanto agradaba a Coco está tomando atajos hacia el sendero secreto a base de mentiras y encubrimientos. Coco, trasunto de tía Ruth (la Bruja buena del Norte) en el sueño, está viendo como Betty se va saliendo del camino de baldosas amarillas donde nada malo puede ocurrirle para entrar en los senderos secretos de la Bruja mala del Este (Rita-Camilla) donde ella no puede influir. 

En el mundo de los sueños, como en el mundo real, la intención no es suficiente y las buenas intenciones ( "Cariño, eres una buena niña pero lo que estás contándome es un montón de estiércol aunque sea con la mejor intención") pueden ser contraproducentes (por la caridad entró la peste). Cuando Coco le dice a Betty que recuerde la conversación con la "bienintencionada" Louise Bonner de la noche anterior le está diciendo que si bien "a veces se equivoca", es decir, que se salió del camino de baldosas amarillas, de alguna manera encontró el camino de regreso hacia las baldosas amarillas porque fuera de él están los senderos secretos que no conducen a ningún sitio bueno. Louise Bonner (la anciana Diane) se equivocó muchas veces pero aprendió de sus errores y consiguió seguir adelante aunque no lograra su objetivo de ser una estrella de Hollywood porque el cielo de la vida es otra cosa.

Si Betty se hubiese deshecho de su problema tras la conversación con Coco, es decir, si le hubiera dicho de verdad a Rita lo que le dijo antes ensayando líneas no habría tenido que regresar a toda prisa por ella para ir a Sierra Bonita y encontrarse con el cadáver de "Diane Selwyn" ni después habría tenido que salir en mitad de la madrugada hacia el club Silencio. Betty habría estado totalmente centrada en la inesperada oportunidad de audicionar para Adam y quien sabe si hubiera sido capaz de asombrar a todos tal y como había hecho antes en la audición para Wally Brown, incluidos Jason y Ray Hott que quizá se hubieran replanteado la elección de la nueva "Camilla Rhodes"

Pero toda esta línea de sucesos se pierde con la determinación de Betty de seguir ayudando a Rita.

Betty-Diane quería ser una estrella pero aún más que eso quería conocer el amor de una mujer como Rita-Camilla, algo que al final tampoco consiguió.

Betty-Diane quería convertirse en Rita-Camilla y dejar de ser "una buena niña"

Y ahora, sin la protección de Coco, irá directa hacia la revelación de los traumas que la destruirán.

"Estoy enamorada de ti"

"Estoy enamorada de ti"

Silencio.

lunes, 25 de mayo de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XLIX): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (18-B)


  

 

Escena 18-B

 

Interpretación (continuación): Antes de seguir adelante es conveniente aclarar un tanto la línea temporal para comprender mejor el sentido de esta escena.

Diane conoce a Camilla en The Sylvia North Story; se hacen amigas, Camilla acepta irse a vivir con Diane a Sierra Bonita para compartir gastos y acaban como amantes.

Durante la cena en casa de Adam conocemos por boca de Diane que Camilla le consiguió varios papeles en algunas de sus películas, por lo que estamos ante una relación duradera, de años. Aquí presenciamos el ensayo de TSNS, es decir, algo ocurrido mucho tiempo atrás y después de muchas otras audiciones y películas. Y si a esto le unimos el crítico estado mental de Diane durante la fantasía no resultará extraña nuestra afirmación de que estamos ante una recreación interesada de como en realidad fue el contenido de la audición para TSNS, una película que "de verdad" Diane deseaba protagonizar por las razones anteriormente expuestas.

Una cosa más a tener en cuenta antes de entrar en el análisis del guion es recordar que venimos de ver a Adam con el Vaquero, reunión que como ya explicamos estuvo circunscrita al regreso de Diane al hogar tras quedarse sin blanca. Lo que veremos ahora será lo que pasó después.

- ¿Todavía estás aquí?

De vuelta al hogar Diane recibe la visita del abuelo a su habitación: "¿Otra vez estás aquí?"

- He vuelto. Creí que era lo que querías.

El abuelo daba por hecho que Diane había entendido las condiciones para su regreso a "la buena vida", es decir, seguir pagando con su carne el peaje de subir al carruaje: "Creí que lo habías entendido"

Diane se enfada e intenta echarlo ante la sarcástica reacción que luego veremos en Chuck, "¿de verdad?", al tiempo que la coge del talle atrayéndola hacia sí. 

En ese momento Betty dice lo siguiente:

- Mis padres están arriba. Creen que te fuiste.

Esta es la primera referencia a los padres de Diane y ella nos dice que "están arriba" ¿Pero donde está ese arriba de unos padres que jamás vemos en la película de una mujer al borde del precipicio? ¿Es lógico que las figuras de tus padres no aparezcan en un trance semejante? No, y no lo es porque Diane nunca los conoció ya que murieron cuando ella era muy pequeña, probablemente en un accidente de tráfico. Entonces los padres que "están arriba" en realidad están en el cielo. Y en ese momento crítico ante el deseo por parte del abuelo de reanudar los abusos Diane recurre a las figuras de sus padres como tabla de salvación ante lo que se viene, a modo de última barrera moral. "Creí que todo había acabado"

Pero el abuelo no se amilana ante eso e insiste porque sabe que no hay nadie más "arriba" que su esposa, la cómplice.

- Si intentas chantajearme no te va a funcionar.

Diane le dice que esta vez no cederá ni aún a cambio de prebendas y regalos. Y le amenaza. Pero el abuelo no la cree capaz y continúa adelante. "Si piensas que vas a poder comprarme con bisutería barata y algo de dinero lo llevas claro" 

- ¡Fuera! Vete antes de que llame a mi papá. ¡Él confía en ti, eres su mejor amigo! Esto será el fin de todo.

En las garras del abuelo Diane hace un último intento con la sola figura de su "papá", alguien que confiaba en él, que era su mejor amigo, en definitiva, su propio hijo. "¿Como eres capaz de violar a la hija de tu propio hijo?" 

- ¿Y tú? ¿Qué pensará tu papá de ti?

Y llega la terrible respuesta: "Tu papá pensaría de ti lo mismo que yo: que eres una puta, su puta, al igual que él fue mi puto antes que tú" Y esto fue "el fin de todo" para Diane, el reconocimiento del abuelo de sus abusos sobre su propio hijo y la certeza de que él hubiese hecho lo mismo con Diane. Ante esta revelación Diane quedó desconectada de sus propios padres y el abuso prosiguió en el tiempo con Diane resignada ante su destino de ser un objeto que se compra y vende, algo que ella pondría en práctica tiempo después consigo misma y con otras personas.

- ¡Eso es lo que dijiste desde el principio!

El fin de la familia de ser revelado el abuso. Diane le amenaza con matarlo y suicidarse pero se da cuenta de que no podrá hacer lo primero (como con Camilla) y "llora, llora y llora" hasta acabar con esa declaración de odio hacia él y ella misma.  

El descubrimiento del abuso y "Silencio" como palabra clave para "la buena vida" y la propia película.

Silencio...

La escena termina con Rita felicitando a Betty por ser "muy buena" a pesar de la mala escena. O lo que es su equivalencia, Camilla proxeneta felicitando a Diane prostituta por ser muy buena en los servicios para viejos con poder, a lo que Betty responde con un sugerente "Gracias, cariño" mientras simula exhalar una calada cual risueña prostituta ante un sicario.

Camilla, la otra figura importante en su vida que abusó de ella y cuyo asesinato por encargo finalmente la conduciría al inevitable suicidio.

El fin de todo. 

Esta vez sí.