viernes, 20 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XIV): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (4)

 Escena 4

 

Descripción: La escena comienza con un breve plano de la mujer dormida bajo la mesa con el lado derecho de su cabeza apoyado sobre el bolso antes de pasar a un primerísimo plano de la oreja derecha de alguien que lleva una especie de micrófono inalámbrico conectado. Se oyen marcar una serie de números digitales. La señal se establece y el plano se abre mientras escuchamos los tonos de la llamada. El tipo del micrófono está sentado en una gran silla semejante a un trono. La cabeza es pequeña en relación a su cuerpo. Unos pasos más atrás, de pie en una esquina de la amplia sala, vemos a alguien que parece asumir las funciones de valet. Evidentemente, el hombre sentado debe ser alguien muy importante. La sala está rodeada de un pesado cortinaje rojo disimulado por una tenue iluminación que forma figuras de ceños fruncidos. Una gran mesa roja se ve a la derecha del hombre sentado. Sobre ella hay una pequeña lámpara de dos bombillas que emiten una pequeña luz azul profundo. Una mullida moqueta incolora cubre todo el suelo.

Vemos la nuca de un hombre mayor y corpulento sentado ante un escritorio. Al fondo una gran lámpara cuelga de un techo abovedado. El lugar parece ser un sitio elegante, un hotel de lujo. El hombre descuelga el teléfono: "Aló?" El plano regresa al hombre del micrófono y sólo vemos su boca decir "La chica sigue desaparecida" Volvemos con el hombre-nuca que sin responder cuelga con disgusto y marca un número en su teléfono de rueda. Pasamos a una habitación cochambrosa con otro teléfono de rueda colgado a la desvencijada pared. El sucio teléfono es amarillo y el cable que lo conecta a la red es rojo. Un brazo peludo, de hombre fuerte, aparece para descolgarlo y la cámara hace un rápido travelling que nos impide ver nada más que ese brazo. Una voz de tono duro dice: "Dígame" Y vemos al hombre-nuca: "Lo mismo" y cuelga sin esperar respuesta. El hombre del brazo peludo suspira disgustado, corta la llamada y hace otra que por su marcación parece ser una extensión del mismo edificio en el que se encuentra. 

Cambiamos a otra habitación al tiempo que oímos los tonos de la nueva llamada. La cámara desciende entre la sombra hasta una mesita donde hay una lámpara de tulipa roja, un cenicero lleno de colillas de cigarrillos rubios y un teléfono. El tono suena por tres veces y nadie responde.

Interpretación: En la escena inicial de la fantasía vimos el intento de asesinato y el brutal accidente de limusina en el que viajaba la mujer glamourosa (Camilla), proyección de Diane sobre su destrozada ilusión de llegar a ser una estrella de Hollywood pero del que al menos extrae la "muerte" del distorsionado espejo en el que se había fijado para su consecución y no de ella misma. En la siguiente vimos el terror que siente el personaje "Dan" al enfrentarse al horror escondido detrás del Winkie's que implica la muerte, por lo que Diane se quita de en medio y deja que otro se coma el marrón. Y en esta escena vemos el otro gran miedo de Diane en forma de alegoría telefónica de la prostitución de lujo para, eventualmente, conseguir papeles en la industria del cine, llamada que esta vez no responde para dar entrada en la siguiente escena al nuevo personaje, Betty, su última esperanza de arreglar las cosas. Por lo tanto "la chica desaparecida" no es Camilla sino Diane: es la propia Diane, su personalidad primaria, quien está desaparecida de su fantasía y todo el resto de personalidades secundarias están buscándola para "llevársela a su huerto". Pero vamos a ver como podría haber funcionado el asunto de la prostitución de lujo implícito en esta escena.

Un hombre de dinero desea contratar los servicios de una profesional de alto standing. Con toda seguridad no va a ir a buscarla a los barrios rojos de la ciudad, llenos de chulos peligrosos y putas infectas. Esa clase de señoritas están fuera de las calles. Entonces el hombre adinerado tiene un número de teléfono para estas ocasiones. Su contacto es alguien que trabaja en un gran hotel consiguiendo mujeres para estos hombres, tanto en las habitaciones del hotel como en otros lugares que le indiquen. El hombre de dinero le informa al hombre del hotel acerca de las características físicas de la prostituta y los servicios que desea contratar. El hombre del hotel tiene el número de teléfono del chulo de las chicas y le transmite la información. Y el chulo, que está en otro hotel con sus putas de guardia, marca el número de la chica adecuada y le da el lugar al que debe dirigirse para hacer el servicio. Fin de la historia. El hombre adinerado no pierde el tiempo, ni trata con gentuza, ni da tres cuartos al pregonero; todo se le sirve en bandeja, de forma discreta, y todos se llevan su parte.

En esta escena también vemos un par de cosas relevantes de esta faceta de la vida de Diane, al menos de cuando llegó a alcanzar cierto nivel dentro del negocio: sus clientes eran hombres mayores (como se verá a lo largo de la película) y esto era algo que ahondaba aún más en una de sus heridas más profundas, como veremos más adelante.

El único de los tres rostros que podemos ver es el del solicitante: Diane, claro está, no pudo haber conocido ningún intermediario y por esto vemos su nuca y más con la idea de enseñar el lujoso lugar que otra cosa; por contra que no veamos al chulo es porque Diane no quiere verlo, no porque no lo conozca, que bien sabe quien es y porqué no puede mostrarlo en este momento de la fantasía. Fijémonos pues en el único hombre que se nos muestra al completo.

Como ya quedo dicho en entradas anteriores el señor Roque (que suena como "rock" -roca- en inglés) es la proyección de Diane sobre su parte de la personalidad más dura e inflexible, tal vez nacida tras la desastrosa cena en la casa de Adam. El señor Roque es el Hombre de Hojalata en su versión oscura, sin corazón ni ganas de buscarlo, una personalidad a la que Diane se ata en sus deseos de venganza. ¿Pero por qué este hombre? ¿por qué le pone cara? Porque a este sí lo conoció en sus servicios como prostituta de lujo: un medio-hombre de extraños gustos sexuales que por el poder del dinero y las influencias hizo su voluntad sobre ella hasta el punto de transformarse en una especie de gigante en su psique. Y así es él de quien toma la imagen de su personalidad más oscura (sólo por detrás de la Bestia del Winkie's), la que está decidida a matar a Camilla para cambiarla por otra y tiene poder para ello. El señor Roque es la Bestia escondida detrás de Hollywood.

Color: El tratamiento del color es esencial para entender esta escena. Veamos la sala donde se encuentra el señor Roque.

El cortinaje rojo nos trae inevitablemente a la cabeza reminiscencias de Twin Peaks que nos lleva a pensar que estamos en la logia negra de la mente de Diane, acentuada por la iluminación ya mencionada y las figuras que forma sobre las cortinas. La gran mesa roja, la mesa de poder, revela lo que "mueve el mundo", frase que se pronunciará casi textualmente en una escena posterior. La lámpara de la mesa roja y sus dos bombillas azules figuran como ojos escrutadores tras el ceño fruncido de las cortinas rojas, como llaves que valoran si quines las ven merecen atravesar el muro de cristal que separa la estancia. Por cierto que el dispositivo adherido a la pared de cristal y que luego parecerá actuar a modo de transmisor es exactamente igual al objeto que vemos ante la cabeza de "Camilla" cuando despierta tras los setos del edificio de apartamentos de tía Ruth.

En la sucia habitación del chulo vemos un teléfono, un foco y un aparador abierto con diversos frascos que parecen contener un líquido rojo. El teléfono es amarillo (rubio) y en su receptor se ven manchas rojas. El cable que lo conecta a la red es rojo (conexión sexual) El foco fijado sobre él demuestra que el teléfono es lo más importante de esa habitación, lo único importante. 

Ecos visuales: -El señor Roque inicia una cadena de llamadas telefónicas, "la chica sigue desparecida"; Camilla llama a Diane al mismo teléfono porque Diane está desaparecida de la fiesta en casa de Adam.

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