Escena 5-C
Interpretación (continuación): El apartamento de tía Ruth es una transposición idealizada del apartamento de Diane en Sierra Bonita: salón con chimenea, mesita de café, sofá y sin televisor; las ventanas del fregadero de la cocina son prácticamente idénticas y lo poco que vemos del dormitorio de Diane es que la ventana está a la izquierda de la cama igual que en Havenhurst.
Nada más entrar al apartamento de tía Ruth, todavía con Coco presente, vemos a Betty mirar fijamente de frente a un punto al otro lado de la estancia. El plano previo nos ha mostrado una rápida panorámica que por ahora nos impide situar qué era lo que Betty miraba.
Cuando Betty se queda sola lo primero que hace es dirigirse a la cocina sin poder reprimir un gritito de satisfacción ante lo que se encuentra. Sin tocar nada (como una buena chica) accede al pasillo comunicador para después hacer una infantil entrada a la zona de paso al dormitorio. Allí, junto a la cama, encuentra tirado en el suelo un traje, unos zapatos de mujer y un pequeño bolso. Betty se extraña pero continua su prospección yendo hacia el baño donde va directa a mirarse en el espejo, encantada de verse reflejada. Betty, a todas luces, sigue siendo la niña que llegó al aeropuerto de Los Ángeles.
La secuencia con Rita en la ducha y después en el dormitorio son surrealistas, como lo serán muchas de la fantasía proporcionando claves que sólo pueden ser aclaradas por el subtexto de la historia. A pesar de ser ella la sobrina de la inquilina es Betty quien se presenta primero, es Betty quien da explicaciones, es Betty la que se siente culpable al hacer preguntas incómodas. Todo el encuentro está trufado de "lo siento", "perdón", "oh, Dios mío" y demás coletillas que sólo salen de la boca de Betty. ¿Qué está pasando? ¿Es normal semejante comportamiento en una joven adulta que llega a casa de su tía y se encuentra una mujer desconocida en la ducha de la que su tía no le había dicho ni media palabra? No, no es normal. Pero sí lo es si en lugar de una joven adulta fuera una niña confiada, una niña de pueblo, una niña que no conoce el mal, una niña para la que todo el mundo son como sus queridos abuelos. Entonces sí, la reacción es típica de una niña bien educada, pues después de todo quien está en la ducha no es un ogro sino otra niña como ella, como pronto veremos.
- ¿Como te llamas? -pregunta Betty antes de cerrar la puerta del baño. Y vemos a Rita y entonces, por su expresión angustiada, intuimos que no recuerda su nombre. Rita es una página en blanco, una niña que sabe aún menos que Betty. Luego, y ya frente al espejo, ve reflejado el nombre de Rita Hayworth, la antigua estrella hispana de Hollywood. Y de aquí es de donde extrae el nombre por el que la conoceremos.
Esta es Diane dándonos información desde su subconsciente sobre Camilla. Que sea Rita Hayworth y no Marilyn Monroe, Ava Gardner, Gene Tirney o cualquier otra gran estrella de la edad dorada de Hollywood nos revela la procedencia de Camilla que, como luego veremos, es hispana y habla un español perfecto (y no como otros, ¿verdad, Gustavo Pollos Hermanos?) Y que sea una estrella de cine y no la modelo de un anuncio de lavavajillas o sostenes nos dice como veía Diane a Camilla.
Es sintomático que Rita sufra el pequeño desmayo justo cuando le oye a Betty decir lo del lugar de ensueño y ¿te lo puedes creer? En ese momento Rita está a punto de perder la consciencia. Y esto se debe a que aún siendo una proyección de Diane, su parte sexual pero inocente, el paso natural de Betty niña a Rita mujer, no puede evitar que la imagen de Camilla siga presente en su mente con todo lo que esto conlleva en forma de reconocer que en realidad Camilla está muerta. Por esto resulta tan peligrosa cualquier mención acerca de "sueños" o "incredulidad", porque puede actuar como disparador.
Sentadas sobre la cama siguen hablando como dos niñas tontas. Betty sugiere llamar a un médico porque es peligroso dormir tras un accidente, recitándolo como si recordara lo dicho por una maestra en la escuela; y Rita simplemente dice que quiere dormir, que todo se arreglara durmiendo, casi que como por arte de magia: Rita tiene miedo y cuando una niña tiene miedo no hay nada mejor que estar durmiendo, ni siquiera un médico. Y así la diligente Betty en labores de enfermera de la señorita Pepis le toca la frente y la cubre con la fastuosa bata que su tía le había dejado sobre la cama junto a una nota, magnífica bata que, por cierto, no logrará ponerse en ningún momento teniendo que conformarse con un vulgar albornoz rosa.
Las dos niñas, Betty la pre-púber y Rita la post-puber, por fin se han encontrado en la mente de Diane.
Color: El de Coco es el negro, por supuesto, el color de la autoridad. El de Betty sigue siendo el rosa y el de Rita...ninguno, pues su vestido de Camilla yace en el suelo y ella está desnuda, tal y como Diane desea y le gusta, para después cubrirse con una toalla roja. El apartamento de tía Ruth,faltaría más, está decorado con colores cálidos y no en los tonos fríos del de Diane en Sierra Bonita. Y la cama, claro está, no tiene las sábanas rojas.
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