lunes, 16 de febrero de 2026

MULHOLLAND DRIVE (X): INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DE LAS ESCENAS

Mulholland Drive es la película de Diane Selwyn: fuera de la caída sobre la almohada roja del prólogo, el despertar y el suicidio del final todo lo que vemos ocurre en su mente. El sueño-fantasía, los recuerdos y las alucinaciones son el 90 % de la película. Y las tres escenas reseñadas son las estrictamente necesarias para que el espectador haga pie tomando la inevitable mínima distancia con el personaje que requiere la historia. Mulholland Drive no sólo te pide que te pongas en el lugar del otro calzando sus zapatos sino que vivas dentro de la cabeza del otro, que veas lo que ella ve y sientas lo que ella siente, no lo que tú sentirías en su lugar: sólo así podrás comprender.

Lo primero a establecer es que siendo una historia tan íntima y personal, una historia que nunca quiso ser contada pues el acto equivalía a la destrucción, es la absoluta necesidad de espacio para presentar el porqué Diane Selwyn llegó a ser quien fue. Y siendo esto así, Diane utiliza en la fantasía toda una galería de personajes de la vida real para expresar sus diferentes estados emocionales. Diane no padece un trastorno de personalidad múltiple pero su vida había sido tan trágica que su personalidad primordial se había deshecho en pedazos incluso antes de su forja. Y son estos pedazos los que proyecta en los tres personajes principales de la fantasía y en buena parte de los secundarios. Y el resto son presentados a conveniencia de la fantasía en relación con sus personajes proyectados, no de como eran en la vida real, llegando incluso al extremo de cambiarles los nombres para adaptarlos a sus nuevos roles.

Otro aspecto a tener muy en cuenta es que la película está montada como un juego de espejos, tanto dentro de la propia fantasía como en la relación e influjo de esta en la parte de realidad y recuerdos: la misma escena se muestra dos veces, tanto en forma de ecos visuales como en paralelos intertextuales. Precisamente de aquí nace el embrujo de la película para quienes la ven por primera vez: aún sin saber qué está pasando sienten que algo está pasando. Es decir, Mulholland Drive (como muy pocas otras) funciona al nivel del subconsciente profundo, algo que sólo salta cuando se reconocen patrones aparentemente inconexos en el estado de vigilia. 

Abundando en esto hay que hacer referencia a la cuidadísima escenografía que por sí sola explica cosas muy importantes tanto del pasado de Diane, como del resultado real de su aventura en Hollywood y vida posterior, como de la misma línea de tiempo correcta en la parte de la realidad donde todo queda resuelto. Sin desentrañar el significado no se puede entender la película en su totalidad y sentido más profundo. Ceniceros, llaves, tazas, dinero, tulipas, pinturas, flores y algunas cosas más resultan imprescindibles.
 
 
Y ahora llega el momento de analizar las escenas de la película.

 

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