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miércoles, 9 de enero de 2013

ASÍ...NO




Una de las películas que más me han impactado es Nosferatu, de Herzog, director interesante, cineasta que no tiene un solo trabajo que no sea diferente, distinto...Tal vez sea por lo escasamente dialogadas que son sus películas, su gusto por el plano largo, sostenido, que te permite profundizar en lo que estás viendo, como esa última secuencia de "Aguirre..." Quizá no tenga el gusto estético de Kubrick, que no lo tiene, es algo más primario, menos rebuscado, más natural, muy documental, cosa que no deja de ser la forma más pura de hacer cine. Y lo puro no es fácil de asimilar.

Pero lo de hoy no es un artículo sobre su cine, sino sobre su actor fetiche, Klaus Kinski, esa fuerza de la naturaleza y de la actuación.

Hace unos meses, puede que más de un año que uno tiene pocos mojones seguros en su pasado, leí parte de su libro autobiográfico en la Red, cosa extrañísima en mi, para quien leer es como el comer, quiero decir, sin experimentos, que son cosas muy serias...yo necesito pasar las hojas, dejarlas atrás, no tocar los güevos del ratón. Llegué tarde para ese arroz.

No lo acabé, y no porque no me gustara, al contrario, me gustó lo que contaba y como lo contaba, como a martillazos, sin florituras, como me gusta que se escriban las cosas. Como si tuvieras la sensación de que o lo haces así o no lo harás nunca. Como lo hago yo.

Supongo que aquella misma noche pillaría una de las mías y me olvidé, que si no bien sabe Dios que lo hubiera terminado, que yo cuando cojo un libro que me está gustando no paro hasta el final a no ser que tenga que ir a trabajar, no hay más razón, ni el sueño puede vencerme...del tirón. Por cierto, que ayer empecé el Amor y pedagogía de Unamuno y lo dejé a la mitad, ¡con lo que me gustó Niebla hace apenas siete días! Y recuerdo que cuando los leí por primera vez, hará veinte años, la cosa fue al revés. Cada día que pasa me lo tomo casi todo con más filosofía, quisir, en modo jajejijoju.

En el libro aquel te narra su vida, que a fin de cuentas es lo que han hecho todos los que se han puesto escribir desde tiempos de los sumerios, unos con caretas y otros a pelo, pero nadie ha escrito de otro: escribe de sí mismo. Aunque se disfrace de míster Potato. Solo hay que mirar sin que te vean.

Y fue la suya una vida brutal, una vida para escribirla cuando ya no puedes llevarla y todavía conservas la suficiente lucidez mental como para verterla sobre el papel y que otros desconocidos gasten parte de su tiempo en perderlo con el tuyo, con el que se fue, con el que está yéndose. Uno escribe para entenderse, eso es todo. Y lo demás, los demás, vienen por añadidura; importante, sí, que la vida no deja de ser un eco, pero primero tienes que abrir la boca y echarlo fuera. Bastante tiempo lo has llevado dentro.

Y esta tarde me he encontrado con la noticia de que su hija mayor (sesenta años ya) va a publicar una autobiografía en la que lo acusa de haber abusado de ella desde los cinco a los diecinueve años, de ser como en sus películas, como en su vida, un salvaje, un loco furioso, un demonio...

Bien...no tengo porqué dudar de ello, es algo demasiado duro como para no ser verdad, en realidad nada es mentira, basta con sentirlo para dejar de ser nada, antes Dios que nada, la nada no es nada, no es difícil de comprender, ¿no crees?

Cuando yo era un niño, cuando todo parecía sencillo, cuando veías por la tele los partidos de fútbol y no podías explicarte como lo hacían tan mal, olvidando, como solo se olvida cuando eres un niño, que tú lo habías hecho mucho peor en la calle apenas media hora antes, tuve un maestro que era como mi padre si no hubiera tenido el que todavía tengo, un tío que por aquel entonces andaría por los treinta y pocos años, uno de fuera, quisir, que no era cura...

El año que pasamos a sexto de EGB (para todo aquel que este sobre los 40 sabrá que aquello era un Rubicón) tuve algunos problemas con las Matemáticas, aunque más era por la presión que nos aplicaba el padre José que por ninguna otra cosa, era un ogro terrible, eso decían, y a él le gustaba representar el papel, se sentía cómodo, tal que Kinski en los suyos, pero nosotros, ¡pobrecitos!, temblábamos cuando lo veíamos aparecer. Y no es que utilizara la violencia como algún que otro padre, no...lo suyo era psicológico, lo suyo era teatro, puro teatro...pero del bueno. Al menos para las ojos de un niño de once años.

Y como el de fuera había sido como mi padre de la escuela, los de verdad me mandaron a sus clases particulares para que no perdiera comba.

Las hacía en su casa, en la planta baja, en una habitación lo suficientemente grande como para unos diez pupitres, aunque no lo recuerdo muy bien...sí, doce o catorce chicos. Tú llegabas con los deberes y si tenías alguna duda te acercabas y le decías "no me entero", y entonces él te decía "esto es así, y así, y así..."

Y una tarde, mientras me decía esto es así, y así, y así...sentí como una mano que no era mía hurgaba por debajo de mis calzoncillos, muy suavemente, por el culo, un dedo directo al ojete, sin meterlo, ¡claro!, pero tocando...y sin mirarme siguió diciéndome esto es así, y así, y así...¿te enteras, Kufisto? Y yo dije que sí y me fui a mi sitio.

Y vi como se olió el dedo.

Y no entendí nada.

Y a nadie le dije nada.

Solo que me cuidé de aprender con don José para dejar de tener que ir a esas clases particulares.

Y aprendí, mucho, y llegué a ser de los mejores, sino el mejor, que siempre me gustaron los números, y todavía más cuando el precio solo era un "¿estás tonta?" o una bocanada de Ideales en la cara...lo que fuera menos eso.

A veces le veo andando por ahí, anda mucho, mucho...pero no como yo, que lo hago con calma, para ver...No, él anda rápido, para cansarse, que uno no duerme sino se cansa, uno no duerme si va viendo la línea de meta...

La otra tarde estuvo en el bar uno de aquellos maestros que tuve, uno de los de fuera, un tipo que pasó por mi vida como una sombra, y charlando charlando (en Navidad todo es posible) le pregunté por el Ogro, por el padre José, por el único maestro que he tenido merecedor de tal nombre, de hecho una de las primeras historias que escribí fue de todos aquellos que me educaron, aunque no de él, a ese no lo menté...Y me dijo que está con el señor Alzheimer, que hace años no da clase, "¿pero cuantos tiene?", "setentai...pocos, setenta y dos como mucho..." y le dije que era raro tan "joven" y con esa enfermedad, que a mi abuela le apareció con ochenta y tantos, y más fue porque se murió su marido que por ninguna otra cosa...

El padre José, el Ogro, el único Maestro que he tenido en mi puta vida, el matemático que me mandó a la mierda cuando se enteró que iba a hacer letras puras en BUP... "¡¡¡ESTÁS TONTA, KUFISTO...TÚ ERES UN MATEMÁTICO, NO UN PERIODISTA DE MIERDA...!!! ¡¡¡QUÉ DECEPCIÓN, QUÉ DECEPCIÓN...!!!"

La última vez que lo vi no sabía que ya estaba fuera del juego y eso, fue hace dos o tres años, dos o tres Navidades. Vino a nuestro bar con una pareja, supuse que familiares suyos, me alegré mucho al verle, mucho..."¡¡¡DON JOSÉ (me corté de llamarle padre)!!!", "Kufistooooo...", salí  a saludarle, lo vi demasiado viejo, pero sus ojos...

Se sentaron en una mesa, se bebió dos ginebras con cocacola, "¿qué te debo" me preguntó el que iba con él, "nada, estáis invitados". Y cuando ya se iban, mientras yo atendía aquí y allá, oí la voz del Maestro:

- "¡KUFISTO!"
- "Sí, don José"
- "Tuviste que hacerme caso..."
- "Sí..."

Y paré un momento para mirarle.

- "Adiós, Kufisto..."

Y no le he vuelto a ver.

¿El otro?

Bueno, sí, ya os digo que a veces le veo, y me acuerdo...

Y no está bien pegar a un viejo...bastante le espera.

Y si no...

bastante llevas encima.

CABRÓN

Anda y duerme mientras puedas.


12 comentarios:

  1. Hola a tod@s.

    Excelentes tus referencias, Kufisto. Herzog es, desde luebo, un cineasta peculiar y muy personal. Aguirre es una película que merece estar en todas las videotecas de los amantes del cine, del buen cine. Los planos, el montaje, el ritmo, la música... un compendio del séptimo arte.

    Kinski siempre me pareció un actor fantástico. Recuerdo un momento Kinski en La muerte tenía un precio, cuando Lee van Cleef le provoca en un bar y él, interpretando a un personaje salvaje, violento y muy impulsivo, muy primario, tiene que contenerse para no revelar el plan de "los malos". Y ves que la cara del tipo está, literalmente, temblando, vibrando de rabia y odio. Es un plano que me impresionó, por lo bien interpretado, por la intensidad, por la autenticidad del sentimiento. Un señor actorazo, hace que te alegres por su sufrimiento, disfrutas sabiendo que se muere por pegarle un tiro, pero que no puede hacerlo.

    Grandes recuerdos. Mañana, sesión de DVD con la parienta. Programa único: Aguirre, claro.

    ¡Hasta mañana!

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    1. A mi me gusta Kinski, creo que no hay nada impostado en él, que no "actúa", que solo se ponía "delante"...tengo un problema: cada vez me gusta menos el cine. Nada. No me lo creo. No me lo trago. Al menos no lo suficiente, voy cumpliendo años y no puedo perder el tiempo viendo como se pajean otros que en su inmensa mayoría no son mejores que yo.

      Pero Herzog...como que sí.

      Bon appetit (¿es con dos pés? putos franceses) y bienvenido.

      Te tenía en mi lista desde que te leo en el blog de Confiesa, lo creas o no.

      Gracias.

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  2. Duele cuando han ntentado estropearte la infancia. Yo tuve suerte, p les gustaba menos, pero tambien se oian cosas en clase en aquella epoca.
    Pero habia muchos don Jose y pocos de los otros.
    Es complicado cuando uno se desnuda delante de los que le leen. Un abrazo

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    1. Sí, amigo, ni estando solo resulta fácil quedarse en pelotas...

      Y es que uno todavía es lo suficientemente normal como para no decirse aquello que se decía el asesino de "El silencio de los corderos" mientras bailaba ante el espejo:

      "Me follaría..."

      Yo no.

      Un abrazo

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  3. Lo primero es lo primero, feliz año nuevo Kufisto, que no te había leido aún este 2013 (además, los vascos felicitamos el año nuevo cuando nos sale de los cojones).

    De Kinski, como soy mas cinéfago que cinéfilo, no tengo muchas referencias, excepto la que ya ha citado Teide_71; donde la cara de perro rabioso que ponía es que era genuina, auténtica..

    http://www.youtube.com/watch?v=zKYIHRS--oc&feature=player_detailpage#t=108s

    Lo del profesor "de fuera"... ¿le sigues viendo?. Yo no se lo que haría, no lo se...pero pienso en mis crios y me viene a la cabeza lo peor: cáñamo, nudo y una viga para la rata.

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    1. A Kinski le pasaba algo parecido a lo que le pasa a Nicholson: "está loco" decía mi padre cuando lo veíamos actuar. Y por eso te los crees.

      Un mal maestro, un maestro guarro, es peor que el peor, peor que Vasile, peor que todos...no tiene perdón.

      Feliz año, amigo mío. Un abrazo y la mejor de las suertes para ti y todos los tuyos.

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  4. Sigue paseando lentamente, pensando, sobre todo para después expresarlo aquí para que disfrutemos de lo bien que escribes.
    Y sí, maricones ha habido toda la vida, con la diferencia que antes no se atrevía nadie a denunciar o casi nadie, y hoy al del dedito, no es que lo denunciaran, es que un chaval de los de hoy le avienta una hostia que lo deja chungo. La vida que cambia mucho. Todos tenemos a alguien que nos aconsejó, a la que no hicimos ni puñetero caso y asi nos ha ido. Por lo menos a mí. Me cago en mi puta....

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    1. ...vida

      Mejor eso que pillarme la de anoche, sin ir más lejos. ¡Y eso que salí para pasear!...pero con una botella de vino a cuestas, que lo necesité para escribir eso, la verdad...

      Y menos mal que hubo poco alcohol y me acosté pronto, todos se iban, todos fueron unos cobaldes...

      A veces es mejor.

      Casi siempre.

      El abrazo, que diría aquel...

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  5. Bueno, me apetecia hablar hoy de la IFFHS, que ayer era lo mas grande del mundo y mañana volvera a ser una mierda.

    Os lo dejo por si quereis pasaros. Un abrazo


    http://unblogmuycule.blogspot.com.es/2013/01/heroes-y-villanos.html

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  6. Sin duda, Kufisto, en literatura (y en no pocas ocasiones en otro tipo de escritos en teoría más objetivos) se habla de un modo u otro de uno mismo. Y en la literatura de los últimos 200 años al menos, con el surgimiento del movimiento romántico, ha sido una constante hasta hoy.

    Buen post: quien parece temible a ojos inmaduros esconde una integridad no entendida. Y quien parece encantador y simpático esconde un mosntruo no pocas veces. Es curioso lo fácil que puede resultar engañar a la gente. También a la gente no suele interesarle saber la verdad. Vecino que provoca una matanza: "Pero si era muy amable; nunca se le oyó discutir..."

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  7. Kinski en Aguirre…esas facciones …y la Sastre yogurcita…

    Esa película es genial. La más cercana a la locura de los Grandes Conquistadores. Que trajeron oro a las arcas de los monarcas, para q se los gastaran en putas y cohetes, y llevaron mucho dolor. Contrayendo deudas q aún pafamos caras hoy (madre patria? Jah!)…

    Abusos…infancia…fuiste listo. No tidos tuvieron esa suerte.

    Un beso, Kufis…

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  8. Un saludo, Doiraje; un beso, preciosa.

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