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martes, 29 de enero de 2013

EL CONGELADOR DEL FRIGORÍFICO




No dejaron de mirarme desde que me vieron, puede que fuera un controlador del Ayuntamiento, uno de esos que hace como que pasea pero va a pipear por los parques y jardines para comprobar quien trabaja y quien no y decírselo después al "jefe", que estos pringaos nunca lo han sido y nunca lo serán, son obreros, malos obreros, de esos que hacen como que trabajan pero que no tardan ni 0´2 en rascarse los cojones cuando no hay nadie encima de ellos...Y un cementerio es el Nirvana para tós estos.

Tampoco yo dejé de mirarles mientras me acercaba, iba igual de camuflado que uno de ellos, el más mirón, con el gorro calado y la braga hasta la nariz, que la niebla de la mañana nos tenía a todos como dentro de un frigorífico, a todos...hasta lo podrido por completo. Así es este frigorífico enchufado al Sol.

Como iba escuchando buena música fue menor la sensación de incomodidad al cruzarme con ellos y sus escobas, casi nula, pero sentí que seguían mirándome mientras rezaba ante mi primera tumba sin pensar mucho en el tipo de la foto, lleva más de treinta años ahí, casi ni me acuerdo. Terminé pronto, doblé la esquina y volví a bajar en dirección a mi segunda, esta vez los dejé a mis espaldas, ni siquiera los miré, ni hice el amago...eso mosquea más.

La buena música se fue y pusieron otra cosa que no me gustó, parecían elefantes amaestrados por uno con dolor de estómago, me quité los auriculares y perdí el hilo de la tela de araña, "¿estaba con el Avemaría?", lo recé otra vez por si las moscas, a pesar de que aún no es tiempo de ellas, aunque sí de ovejas, que a su cercana mierda olía el aire, cosa de la que no me había dado cuenta hasta que destapé mis orejas, que no hay como centrarse en un sentido para olvidarte de los demás.

Y entonces oí a otros dos de esos hablando a voz en grito de motores y fragonetas, olí el aroma de sus canutos, y al acercarme a por mi tercera vi que tenía que pasar junto a ellos y sus moribundas escobas, y sentí que ya no tenía fuerzas para hacerlo...y por esto me encontré con la que había a la espalda de mi segunda.

Digo bien al decir había porque ahora solo hay un pedazo de plástico ondulado, como ese que se coloca en sobre los techos de quien no puede pagarse ni unas tejas, y recordé tiempo atrás, hace algunos años, cuando iba casi a diario por allí y siempre me encontraba a un viejo limpiándola, o mirándola, un viejo grande, curtido, una vieja montaña de tío...Y una extraña tarde que no estaba donde siempre me decidí a mirar la piedra que cubría a quien tanto parecía haber querido.

Era su hijo, no hace falta saber los nombres y apellidos cuando tienes una cara en la memoria y una fotografía en las narices.

Hoy no quedaba nada, ni fotografía, ni piedra, ni flores, ni cristos, ni palabras de despedida, y he pensado que esto solo es posible porque también el viejo dejó de serlo, y dejando de ser, aunque ya nadie quisiera estar contigo, también dejas de pagar, que la muerte solo quiere tus restos, pero quienes están en ello quieren lo que tuviste, lo que valías...y si no confórmate con un cacho de plástico.

Estaba a punto de irme de allí, cerca de los luchadores por la Libertad, divagando sobre lo gracioso que resulta ver a todos los muertos juntos y revueltos (seguro que muchos no podían ni olerse estando vivos) cuando me ha salido al encuentro un gatito; gatita, que era tricolor.

Me he quedado un rato con ella, no estaba asustada, ese no es sitio para asustarse ni siendo de día, allí no hay lugar para el miedo, todo está muerto, incluso los pesados árboles, como elefantes disecados, esos que parecen tan de plástico como esas flores que hasta los insectos ignoran...solo los gatos te revelan que sigues en el frigorífico, pero no dentro del congelador.

Todavía te ven, todavía ves, todavía oyes y todavía hueles.

Y todavía gustas, todavía te buscan las gatitas. Aunque tengan cuatro patas y solo digan miau

Al salir me preguntaron por un sitio.

Y no conseguí acordarme.


8 comentarios:

  1. "Hoy no quedaba nada, ni fotografía, ni piedra, ni flores, ni cristos, ni palabras de despedida, y he pensado que esto solo es posible porque también el viejo dejó de serlo, y dejando de ser, aunque ya nadie quisiera estar contigo, también dejas de pagar, que la muerte solo quiere tus restos, pero quienes están en ello quieren lo que tuviste, lo que valías...y si no confórmate con un cacho de plástico."
    Impresionante amigo, impresionante.
    Hoy, con razón, me cago en mi puta...

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  2. No me gustan los cementerios.
    Pero principalmente porque los han convertido en un suburbio feo, frío…"el barrio d los callaos". Si hubiera espacio, si fueran como grandes jardines de reposo, sin geandes ostentaciones, nombres y fechas y poco más…igual visitaría a mis allegados ya desaparecidos. O iría a buscar un poco de silencio y compañía.
    Puede que suene siniestro; incluso puede que lo sea.
    Ni me gustan los edificios llenos de nichos, ni los grandes panteones, aunque los hay con cierta belleza turbadora, junto al mar…

    Soy muy rara.

    Celebro que encontraras esa gatita tricolor que te recordó que existe aún un corazón latiendo. Aún quedan días de sol por disfrutar, botellas que descorchar, sonrisas por regalar.

    Escribes muy bien Kufisto. Gracias x hacerlo.

    Un beso!

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    1. A mi sí me gustan, en pocos sitios me siento tan tranquilo, tan libre...

      Muchas gracias, preciosa. Eres un sol para mi.

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  3. Siempre me han gustado los cementerios que salen en las pelis useñas, tan grandes en medio de la ciudad. Aunque sólo he estado una vez en uno en España y casi ni me acuerdo, creo que es un sitio que me podría gustar. Me pondría los cascos con el primero de Sabbath, con esa campana... jejeje. El gato muy majete de guardian. Los gatos saben la tela.

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    1. Un disco histórico con una apertura que jamás olvidarás.

      Esos gatos te miran como si supieran lo que viene después...

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  4. "Black Sabbath" de Black Sabbath:

    http://www.youtube.com/watch?v=gjplAWc_Soo

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  5. Uno de los mejores comienzos de la historia. Adoro la parte final del tema...

    Si me reencarno en algo, que sea en un gato.

    Un saludo.

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