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martes, 31 de julio de 2012

EL AMOOOOLLLL



La última noche que escribí, y mientras buscaba uno que creía insuperable, di con un vídeo de la misma canción que lo mejoraba de tal forma que dejé de buscar al insuperable.


Y eso que a primera vista no había comparación posible, aquel era reciente, en color, con una atractiva soprano interpretando el Liebestod wagneriano en un gran escenario, la tía estaba realmente metida en el papel, sintiéndolo, aparte de cantarlo maravillosamente bien, era evidente que se trataba del final de toda la ópera, no como en este caso que se veía era un añadido a un concierto: ahí no había puesta en escena, solo la soprano, el director y una pequeña orquesta que resultaba a todas luces insuficiente para tocar en toda su extensión el Tristán e Isolda, aunque sí lo bastante como para hacerlo con la inolvidable coda.

Este vídeo era en blanco y negro, enseguida lo situé sobre los años 60 del siglo pasado, ¡para algo debe valer tanta visión de material antiguo!, no tardas ni 0´2 en situar su edición con un pequeño margen de error: textura de los planos, vestuario y peinados del personal dan para ello sin mucha dificultad.

La soprano era la típica que todos tenemos en el imaginario colectivo, una señorona gorda y fea, así que por la parte física no había más color que quien lo tenía, estuve a punto de quitarlo en sus inicios como ya había hecho con los tres primeros que salen en el catálogo de Youtube, no era el mío, no era el bueno, no era el insuperable...sí, aquello estaba bien, ¡pero es tan difícil cambiar cuando uno guarda un buen recuerdo de algo! La memoria, el recuerdo de lo bueno, también pueden ser cadenas para ti, tal vez las más irrompibles sean aquellas que llevamos con gusto, no porque sean especialmente fuertes sino porque no hacemos la fuerza suficiente para romperlas, tanto que la mayoría de las veces ni lo intentamos, quizá se deba a que hacerlo equivaldría a traicionarte, a reconocer tu error en la persistencia, pero el hombre no es sino otro animal de costumbres. Y de memoria. Muchos solo nos diferenciamos de los elefantes en que tenemos la nariz más corta.

Pero esta vez lo dejé, lo vi entero.  

Y encontré que era mucho mejor que el insuperable.

No sé, será que uno ya pierde bastante el tiempo como para perderlo con el de otros, pero el caso es que cada vez soporto menos los artificios, los trucos de manos que esconden la inanidad más absoluta: si algo es realmente bueno necesita muy poco más. En muchas ocasiones, menos es más.

Resulta verdaderamente desconcertante ver como una Isolda que no se la pondría dura ni a los negros del Congo es capaz de emocionarte con su voz hasta hacerte creer que sí, que el Amor existe, que siempre ha existido y siempre existirá, que es eterno y que es bueno, y noble, y realmente lo único por lo que merece la pena vivir...hay un momento, cuando alcanza el clímax de su interpretación, en el que ves como ella misma está realmente emocionada, sin mover un solo músculo más que los necesarios para cantar, sin actuar, sin interiorizar sentimientos ajenos, es como si el sueño de Wagner cobrara vida a través de ella, y de esta forma, tal que si fuera una médium, hiciera partícipes de él a todos aquellos que estaban presenciando la escena...y justo en ese momento, cuando está en pleno éxtasis, se hace un pequeño encadenado para mostrarnos la reacción del público, de los creyentes, y entonces ves a una joven pareja, él parece Martin Landau de joven y ella una chica pop, una chica Antonioni, y es como si los propios Tristán e Isolda estuvieran escuchando su historia, como si de verdad, para seguir amándose, hubieran de morir, tienen la mirada tan fija, tan reconcentrada, como la puedan tener los fieles de una secta en el momento que su gurú les comunica que por fin ha llegado la hora de tomarse el cianuro para alcanzar su mundo feliz...pero no acaban aquí esos segundos mágicos, tan reveladores como jamás puedan lograr un millón de palabras, sino que se hace otro suave encadenado que muestra a un joven con gafas de aquellas, sin chica al lado, las manos juntas sobre la boca, como si estuviera rezando, puedes verlo parpadear, tomar aire, emocionado casi hasta las lágrimas, puedes imaginarlo como un buen estudiante, quizá fuera un genio de la química, o de la física, o de lo que coño haya más jodido de aprender, pero también era un solitario, otro hombre entregado a su monomanía, y lo ves ahí, roto por dentro ante la comprobación de que el motor del mundo, aquello que lo mueve, nosotros, realmente lo hacemos para amar y ser amados, es decir, por algo que no tiene ni reglas, ni ecuaciones, ni leyes, y que quien hace lo contrario, quien odia, es porque no puede amar, porque se ha dado por vencido, porque o follamos todos o la puta al río...y si no os haré la vida imposible.

Pero todos sabemos quien se cambiaría por quien en el caso de poder hacerlo.

Tanto, tanto...y al final solo quieres tu osito de peluche.

O luz, más luz...

pero eso ya es algo que no está en nuestras manos.

Corazones de verano


Como el vídeo del que os hablo lo publiqué en la entrada anterior no lo repetiré, quien quiera verlo que vaya allí. Hoy os dejo otro que me impresionó como pocas veces en mi vida, aunque este es desde el otro lado.

¡Quién sabe, quizá lo próximo que escriba sea sobre él!

Escribir como reja del arado...¿a qué me suena esto?







viernes, 27 de julio de 2012

EMPEZÓ BAYREUTH




Desperté como si hubiera dormido mil años, pero solo habían pasado dos horas.

Lo supe con certeza cuando vi que Rato continuaba hablando por el ordenador, a los políticos les encanta hablar, viven tan bien de ello...pero mil años es demasiado: no hay lengua lo suficientemente húmeda. Son como los encantadores de serpientes, ya pueden haber cometido la mayor de las atrocidades, pero se explican con tanto donaire, con tanto dominio de la situación...Apenas recuerdo nada de lo que dijo, números y más números, palabros inglesos, tecnicismos, un jeroglífico para cualquiera que no le huelan los dedos a ajo, tal que esos eruditos de la lengua que pueden estar diciéndote las mayores barbaridades y tú sin enterarte. Claro que puedes buscar el significado de sus palabras en el diccionario, pero ni recuerdas donde está ni lo mirarías si estuviera a mano: sería tanto el tiempo para encontrar su significado...y puede que ni aún así te enteraras de nada; a fin de cuentas el otro te habla de tal manera, con tanta seguridad, tan impecablemente vestido y con tanto poder de convicción en sus ademanes que solo puede tener razón. No importa que no entiendas lo que dice, es lo que ves: quizá deberíamos colocar a los ciegos como policías de los políticos...Me fijé en como echaba agua de la jarrita metálica en su vaso, una breve interrupción de la perorata, pero no bebió, ahí lo dejó, sin tocarlo. Tuve la sensación de que hasta eso esta estudiado, previsto.

Recuerdo que mi abuela solía decir "¡qué bien habla!" cuando escuchaba a algunos políticos, aunque no tuviera ni idea de lo que estaba diciendo. Nunca se abstuvo. Y siempre votó a los que decía el abuelo: el mismo nombre con diferente apellido. Solo cambiaba la cara, y eso cuando cambiaba.

Aquí no se vota a las personas, sino a las siglas, y así nos va. El cambio de ideología se considera poco menos que una traición hacia ti y hacia los tuyos. Y España, no lo olvidéis, es ante todo un clan de clanes, básico, primitivo, malavenido con los vecinos...pero si te enfrentas a la mayoría de los tuyos ¿qué se puede esperar de ti? Aunque se equivoquen, aunque cometan mil errores, seguirán siendo los tuyos a pesar de no recordar las razones de tu apoyo, en el hipotético caso de que alguna vez hubiera alguna. "¡Es tu Tradición, estúpido!". Un traidor es peor que un asesino. Al menos en esta cosa que llamaron España.

La única excepción a esta teoría es la causada cuando tu decepción es tan grande que no permite apoyarlos ni aún tapándote la nariz y los ojos; en este caso te abstienes, pero no votas al contrario, eso nunca. Nunca. Y así es como se ganan y se pierden las elecciones: cuando los tuyos van o no a votar. Porque eso que dicen del voto variable, cambiante, hoy a estos y mañana a aquellos, aquí es algo residual, insignificante. Eso de votar a quien te parezca mejor preparado en cada ocasión es propio de herejes, de infieles, de traidores...de protestantes. España, todavía, lleva metido el gen del catolicismo hasta en el tuétano, aunque el mecagoendios no se le caiga de la boca tanto al que dice creer a su manera como al que no cree a la suya. Que aquí somos muy individualistas para según que cosas, no vayan a decir que...


Arranqué el coche, puse Radio Clásica, "eso es el Preludio..." y recordé que Bayreuth acaba de comenzar, ganas tuve de escucharlo entero, solo son quince minutos, quince minutos porque lo dice el reloj, pero esa música no tiene duración, esa música es tan eterna como lo pueda ser el tiempo, como lo seremos nosotros con un poco de suerte...pero me fui al bar, hacía demasiado calor, y no está bien escucharlo sudando como un cerdo. Hay que tener un respeto.

Al llegar me encontré a tres rojas de tan mediana edad como la mía, aunque unas más que otras, estaban acompañadas por un cuarentón que no conocía con aspecto de chuloputas. Para una de ellas siempre seré un facha, tanto como para mi será una roja aunque no hayamos cruzado ni media palabra más allá de las necesarias en las contadas ocasiones en las que ha cruzado mi camino. De hecho no recuerdo el porqué creo que es roja, aunque sí que estuvo a punto de matar a base de polvos a un buen amigo mío, más rojo que un vómito de sangre él, le faltó 0´2 para volverse loco, pero hace veinte años de aquello...

Tan solo si cada uno de nosotros pudiéramos estar con quien queremos estar y donde queremos estar...o al menos no estar con quien no queremos estar y donde no queremos estar...

El filtro de amor que te haga olvidar todo lo demás...

Aunque tengas que dormir el sueño eterno...

Pero con quien quieras, después de todo...¿qué más da donde?, ¿qué mejor que dormir para siempre con quien amas?...





jueves, 26 de julio de 2012

OTRO MALENTENDIDO...QUE PUDO SER PEORENTENDIDO



- "¡Ay señor, ayúdenos por favor...nos viene persiguiendo un hombre!"

No llevaba ni diez minutos en el bar, todavía no me había bebido la cocacola, "empezamos bien..."

Las dos chiquillas tendrían apenas diez años, parecían realmente asustadas y se han encerrado en el water al ver tras el ventanal que su pesadilla se acercaba. Yo no sabía lo que iba a encontrarme hasta que se ha abierto la puerta.

Era un tipo joven y bastante escuchimizado, se ha quedado parado en la entrada al tiempo que hacía momios y articulaba sonidos que no podía entender, "es sordomudo" me ha dicho un cliente que lo conocía, he salido de la barra y he ido hacia él.

El chico estaba bastante alterado, y entre que no puede hablar ni oír, yo no sabía como tranquilizarlo. Enseguida me he dado cuenta que no pasaba nada raro, solo podía tratarse de un malentendido, algo natural, normal, si fallan a encontrarse un sordomudo que va a echar la tarde con los suyos y dos niñas de camino a la piscina municipal: el uno piensa que todo aquel que lo mira sonriendo está cachondeándose de él y las otras que simplemente se habían reído al verlo equivocarse de puerta en el Centro de Día para personas discapacitadas.

Y es que la risa, la sonrisa, no tiene nada de benéfico para quien no participa de ella; es más, puede resultar especialmente hiriente, maligno. Es tal que en los sorteos del Gordo de Navidad, cuando ves a toda esa gente dando saltos, gritando felices, bañados en champán...nunca he podido aguantar su visión más allá de lo necesario para cambiar de canal. Es como si me dijeran: "¡anda y jódete, que nosotros hemos dejado de ser unos mierdas como tú!". Y eso yo, que estoy entero, ¡qué será de aquellos que tienen la desgracia de darse cuenta de sus taras, de sus limitaciones!...han de andar con la escopeta cargada todo el día, más aún si son jóvenes. No ven, no oyen, no hablan, no andan, pero eso no significa que sus venas transporten horchata, al contrario, quizá la sangre circula a una velocidad que no podemos ni imaginar, en una loca y desesperada búsqueda de la respuesta a la pregunta que los martiriza: "¿por qué a mi, por qué a mi, por qué a mi?"

Total, que le he pedido suavemente que se calmara, no sé si habrá leído mis labios pero no me ha hecho mucho caso, estaba realmente enfadado, tal vez pensara que eran mis hijas o algo así y que merecían una regañina, o un cachete, o una buena hostia, que cuando uno pide justicia jamás se queda corto, en fin...le he tendido la mano, he cogido la suya, "venga...vamos...olvídalo...solo son dos niñas tontas..." y finalmente se ha ido.

- "Venga, chicas, salid que ya se ha marchado"

Han esperado sus dos o tres minutos.

- "¿Se ha ido de verdad?"
- "Que síiii...¿qué le habéis hecho?"
- "¡Nada!...solo que al pasar por el Centro de ellos..."

Ahora imaginad por un momento que se hubieran encontrado con el padre de alguna de ellas durante su huida, "¡¡¡PAPÁ, PAPÁ, ESE HOMBRE NOS PERSIGUE!!!", el padre se baja del coche por la ventanilla y no tarda ni 0´2 en reventarle la cabeza a ese pedófilo, sin preguntas, solo es un guarro hijo de la gran puta que está haciendo llorar a su niñita del alma, puede que hasta lo mate...y todo por un malentendido.

A veces las cosas no son como parecen ser.

Aunque te encuentres a dos inocentes niñas que lloran porque un hombre las persigue.

miércoles, 25 de julio de 2012

MEJOR PUMEAR...





- "¿Tienes pan?" le he preguntado al repartidor de pan. "Claro...a ver...no vas a tener botellines...dame una barra...de...pan..."

El repartidor de pan, un chico joven y con gafas, me ha mirado sorprendido: entre mi estúpida pregunta y mi estrafalario aspecto habrá pensado que soy chino, o al menos de Madrí, un veraneante despistado en el pueblo y eso...

Y es que a veces uno se levanta tan empanao que sigue con la torrija encima aunque lleve una hora caminando.

Tiene buena pinta...la barra, digo, me he quedado con la hora, once menos diez en la calle del último fascista del lugar, uno de esos que cuelga la palma en Semana Santa y no la quita hasta que llega la siguiente. Uno de sus múltiples hijos estudió con un hermano mío y me contó que nada más pasar a su casa te encontrabas la bandera del águila de San Juan, pá que no hubiera dudas. No sé si seguirá vivo, ya era viejo hace veinticinco años y ya entonces se iba cagando en la hostiaputa por las esquinas, quizá sea lo mejor para todos, lo de que esté muerto, digo, también para sus hijos, aquellos que continuaban llevando pantalones cortos aún cuando tenían la cara llenita de las marcas de doña Pajas, chicos tan inteligentes como desquiciados, creo recordar que uno le clavó un tenedor a su hermano durante una comida, estaban de la puta cabeza...

¿Pero quién no lo está? y más con este calor, este JODIDO calor..."el verano ya esta aquí...¡¡¡BIEEEENNNN!!!". Tuputamadre.

La vida debería llevar el ritmo de las estaciones: vivir siempre en la que te corresponde por edad.

Tampoco estaría mal que nos segregaran según la edad, no sé...de 0 a 15, de 15 a 25, de 25 a 40, de 40 a 60...uno va andando por la calle y de repente se topa con una quinceañera a punto de reventar, las piernas tersas, brillantes, las tetas victoriosas ante la Gravedad, llega el escalofrío aunque ella te haga el mismo caso que al gato que hurga en la basura, incluso menos, los gatitos son tan melosos y juguetones...te cagas en tu vida, un rayo relampaguea tu cabeza, te ves mordiendo esos muslos, esas tetas, bregando aquí y allá, entre sudores y palpitaciones, es solo un instante, unos segundos, hasta que ella se aleja lo suficiente o tú te das con la farola, y así hasta la siguiente, y venga piernas, y vengan culos, y...el repartidor de pan.

Hay que tener cuidado con las mezclas, huir de los nuevos cocineros como si fueran las chicas que te quieren meter su marca de tabaco mientras intentas comprar el tuyo, el que te mata a gusto, me gusta ignorarlas, pasar de ellas, de las mismas que ni me mirarían a la cara un sábado por la noche, es una pequeña venganza que diría el Evaristo...

Olvida toda esperanza de hacértelo con esas tipas, ni eres un ciclado capaz de partir nueces con el estómago, ni tienes pasta para comprarlas aunque solo sea durante quince minutos, ni tienes el pollón y el talento follador de Rocco Siffredi. Mejor cuanto más viejas, son más agradecidas y se conforman con poco, hasta pareces un bienhechor, un santo, las mujeres se vuelven muy religiosas con el paso de los años, aunque en lugar del Dios de su niñez crean en Marcelus Toe- Güor, pero terminan creyendo, hay muy pocas ateas viejas...bien pensado, más o menos, como ateos viejos.

Sí, la sociedad del futuro será escalonada, ordenada, cada oveja con su pareja, no mezcladas con lobos, serpientes o elefantes moribundos...eso es la selva. Esto es la selva.

"Orden y progreso" que reza la bandera del Brasil, esa quinceañera que está creciendo por días mientras al viejo Europo no le queda otra que atiborrarse a Viagra y estrangularse el nabo para intentar metersela a las Cicciolinas que vengan de veraneo a conocer los encantos de tan legendario como acabado galán.

Lentejas...la cuchara por la boca, Kufisto.

Askazo de verano.

Que venga mi otoño.




OTRO LUCHADOR ANTI-FRANQUISTA




Le ha costado casi media copa decidirse a cansinearme, cosa que yo veía venir desde que entró, pero al final ha abierto el melón por los Purple, Deep:

- "Los pusiste el otro día...¡qué buenos son!...¿no te acuerdas de mi?...soy el padre de Jose Manuel, el chaval que ganaste...al ajedrez..."
- "Ah, sí...juega bien"
- "Ha quedado tercero en el campeonato nacional de su categoría"
- "Sí...es bueno"
- "Pero cuando jugó contigo...no sé..."
- "A veces pasa, tuve suerte, es un buen jugador"

Sí, lo es, pero Kufisto tampoco es manco, y aunque aquella tarde andaba de resaca puse todo mi empeño en darle una lección, el chico acababa de propinarle un palizón de aúpa a mi colega y vi que estaba decidido a hacer lo mismo conmigo, jugando rápidamente, casi al toque, yo me lo tomé con más calma y terminé ganándole en buen estilo, le extendí la mano y al coger la suya me dio asco, blanda y suave, ni me miró, pero yo sí a él. Y vi que no podía creerse haber perdido una partida con un puto camarero de mierda. Se fue con sus papis y sus tíos. Uno se siente bien cuando da una sorpresa agradable. A veces, pocas, ganas cuando nadie más que tú cree en ti.

Las manos del chaval vienen de familia, como me he dado cuenta al darle a su papá el cambio de la primera copa, manos de pianista, que diría mi abuela, pero éste no lo es, aunque ha tardado poco en contarme que fue guitarrista de un grupo de rock en su juventud, teloneó a Rosendo en una ocasión, "lo vi veinte años después, me llamaron, ¡Rosendo está en el hotel N...!, fui para allá y me presenté, le dije que si se acordaba de mi, me dijo que no...es un tío auténtico". Ni imaginarme puedo la mirada que hubo de echarle el Rosen a semejante capullo.

Tiene cara de otro, es funcionario aunque no sé de qué, pero lo he sabido cuando ha empezado a contarme que el otro día, hablando de la crisis, le dijo a su malaventurado acompañante que debería apoyarlos, que el siguiente sería él, por un momento he temido que me soltara el rollo aquel de primero vinieron a por los comunistas y yo no hice nada porque no lo era, pero se ha cortado de hacerlo, supongo que mi mutismo, mis "sí...ah...eh...claro..." no le animaba demasiado, aunque eso es algo que no tiene importancia para un bebedor de tercera regional medio borracho: él está ahí para contar su rollo. Y yo, pobre de mi, para oírlo.

Normalmente hubiera pasado, incluso hasta mandarlo a tomar por culo, pero el recuerdo de la humillación que le causé a su hijito ha hecho que me lo tomara como una penitencia, como un precio a pagar, más aún al decirme que le ha dicho que vuelva por aquí para el desquite, cosa que no creo que haga. Un chaval de diecisiete años suele encajar mal las derrotas inesperadas, y si le zurro la badana por segunda vez puede ser algo definitivo, de ingreso en un psiquiátrico..."un puto camarero de mierda"

A petición suya he puesto a los chicos de Blackmore, pero no la buena como ha dicho al sonar "Smoke on the water" poco después, sino otra menos conocida. Y como esperaba no la ha reconocido.

Estos tíos, estos que a los veinticinco años se cortan el flequillo para dedicarse el resto de su vida a pegar sellos y hacer pajaritas de papel, tienen menos chicha que una chuletita de cordero lechal: han llevado unas vidas tan aburridas, tan sinsus, que cuando tienen la ocasión de quedarse de Rodríguez no se les ocurre otra cosa que beberse cuatro whiskys y tabarrear al camarero de turno con sus hazañas pretéritas, como si hubiera alguien en el mundo interesado en ellas, pero el alcohol es capaz de que el mayor mindundi que haya en el mundo crea haber llevado una vida tan estimulante como la de Napoleón...hasta que llega la sobredosis y recuerdas que solo has sido tú.

Pero lo mejor de todo ha sido el final:

- "Sí...también me gustaban los Queen...los vi en el 81, en el estadio del Rayo...tú no te acordarás...¿cuantos años tienes?"
- "39"
- "Claro...eras un crío...yo entonces tenía 18 y fue un concierto...¡que tío el cantante!...¿como se llamaba?..."
- "Freddie Mercury"
- "Sí, ése, el que murió de SIDA...eran mis favoritos...tenía un directo grabado en Wembley, en el 75, que era buenísimo...ya ves...en el 75...cuando aquí estábamos viviendo entre lágrimas..."

He echado cuentas: en el 75 este gilipollas tenía doce años. ¿Lágrimas? ¿de qué? ¿también tú corriste delante de los grises?.

- "Perdona un momento"

Y me he metido en la cocina a mirar los platos limpios y ordenados.

Llevo un par de meses sin descansar un solo día, antesdeayer hice los 39 y recibí dos mensajes de felicitación, uno de ellos del mismo banco que me tiene echada la soga al cuello, no tengo un duro a pesar de no tener tiempo para gastarlo, no tengo ahorros después de no hacer más que trabajar, no tengo mujer, no tengo novia, no tengo hijos y no tengo nada de lo que quiero, aunque también puede ser que no sepa ni lo que quiero, se necesita algo de tranquilidad, una parada técnica para saberlo: quizá descansar 150 días al año, una jubilación asegurada, tal vez unas vacaciones en algún sitio, a lo mejor ver otras caras, otros lugares, respirar otro aire, escuchar otras voces...

Pero sí, sé algo, sé que no quiero algo...que me cuenten más historias del tío Paco.



martes, 24 de julio de 2012

LA MEJOR PAELLA DE LOS STONES




Los Stones tienen canciones que son como las gaseosas de hoy: solo está bien el primer trago.

"Dance", "Star star", "All down the line"...composiciones Richards, el riff y poco más, pegadizo, coñón, fácil.

La mejor etapa de sus Majestades Satánicas fue con Mick Taylor, alguien totalmente distinto a Keith y mil veces mejor guitarrista, recordad aquellos fantásticos solos en "Sway" o "Time waits for no one", por poner dos ejemplos paradigmáticos. Con Mick los Stones hicieron su mejor Rock; lo de antes con Jones (otro sobrevalorado) era demasiado poppy y lo de después con Wood demasiado comercial, demasiado cocinado: Richards y Wood tocan la guitarra de la misma manera. Como lo haría una avispa, a picotazos.

Cuando Taylor llegó a los Stones estos ya eran muy grandes, aunque siempre a la sombra de los Beatles, mirando y remirando lo que estos iban dejando atrás para escribir sobre ello. Eran como esos escritores que  no hacen más que leer a otros y luego intentan escribir algo suyo: se les ve el plumero. Pero cuando los escarabajos dejaron de trabajar en equipo para amasar por su cuenta y riesgo sus privadas bolas de mierda, los Stones, al fin, vieron la luz, su luz, la cual se encontraba en el Rock, no en el pop, y así parieron discazos como "Sticky Fingers" o "Exile on Main Strret", aunque "Let it bleed" (editado un poco antes del fin de los Beatles) también es un gran disco. Y Taylor ya andaba también por ahí...

Una banda que tenga dos guitarristas han de ser como la noche y el día para tener sentido: si son iguales, si no los diferencias, es como comer pan con pan: cosa de tontos. O de pobres.

En su primera etapa con Jones las canciones sonaban a tu también puedes hacerlo, algunos dirán que frescas, directas...yo digo simples, sin chicha ni limoná, aunque claro está con las debidas excepciones. Brian tocaba cualquier cosa que no fuera muy complicada y Keith picoteaba sus riffs, buenos, sí, pegadizos, también, pero no tenían más vueltas. Los Stones fueron el primer grupo punk, lo cual no es ningún elogio. Al menos para mi.

La muerte en plenitud hace que cualquiera con un cierto talento pase a ser considerado como una especie de mito, no tanto por la que dejó si no por lo que hubiera podido traer, esto es un lugar común del Rock, y también aquí, también en esto, una Gran Mentira. Salvo Hendrix, que fue la Libertad guiando a los rockeros, los demás muertitos de aquellos años no tenían la suficiente chicha para alimentar a tantas generaciones. Pero claro, el consumidor de esta divina mierda suele ser demasiado joven e ignorante, y por ello su visión de túnel está acentuada hasta transformarse en visión de carrizo: solo ve lo que dicen que hay que ver. Ni en el Corán hay tanto fanatismo como en el Rock.

Yo no tenía ni puñetera idea de quien era Mick Taylor cuando hace relativamente poco tiempo me dio por escuchar bien a los Stones, pero enseguida, casi instantáneamente, me di cuenta que lo mejor de ellos, las piedras más jodidamente redondas y pulidas, estaban en los discos donde participó, en esos años en los que Richards andaba más colgado del caballo que el difunto Carudel, por lo que no estaba en lo que tenía que estar: el caballo lo montaba a él. Y así no se llega a ningún sitio.

Taylor se cansó de ese estilo de vida y se largo, dejó de ser un rollingstone para seguir siendo alguien, "él nunca fue un rollingstone" dijo Richards, y probablemente tenía razón: Taylor era mucho más que eso. Taylor era un grandioso guitarrista, no un erizo drogado que a veces rasgaba la guitarra.

¡Claro que Richards tiene sus cosas, sus momentos de inspiración...! son demasiados riffs, algunos lo bastante geniales como para aguantar el peso de toda una canción, pero por lo general un buen riff no es más que el sofrito paella: lo importante, la chicha, está en el arroz. Que no se pase y que no se quede duro.

Y la paella de los Rolling Stones solo salió como Dios manda cuando Taylor controlaba la cocción.

Un glorioso ejemplo con uno de los mejores solos de la Historia del Rock:

    

ENTER SANPEEEDROOO



Tengo a Don Televisor y al resto de su familia en estado de coma.

Aunque no fueron los primeros, primera en mi caso, doña Lavadora la llaman, ni siquiera nos presentamos, mi santa madre y mi añorada tía me dibujaron hasta un croquis para que supiera por donde meterle mano hasta hacerla ver las estrellas de Colón, ese bote, pero qué mirada no me verían mientras las oía que mi vieja acabó por decirme: "Anda...tráeme la ropa a casa". La plancha debe estar en algún lugar y su tabla...el gato se echaba unas siestas cojonudas encima de ella, hace tiempo que no la veo, supongo que en algún instante del espacio-tiempo la plegó mi asistenta quincenal, la que evita que sea comido por la mierda, el mismo lugar al que la mandaba cuando éramos unos críos y nos despertaba a gritos, la misma que me conoce desde antes de que yo conociera nada, la misma que, fijo, le dice a madre que mi frigorífico parece una obra de arte moderno y un set pornográfico el resto de la casa, más ahora en verano, voy regándolo todo por ahí: en los marcos de las puertas, en los radiadores, en los wateres, en el sofá, en la habitación...en todos sitios menos en el hermoso cubo verde que me compraron para ello, tenia una tapa retráctil y unas rejillas debajo para los olores, lo usé un par de meses, después se lo quedó el gato, a fin de cuentas estaba en su habitación: era otro buen lugar para dormir. También le perdí la pista.

El bidé lo usé alguna vez para darme baños calientes en un forúnculo que me salió junto a los cojones. Eso y cuatro días de a cuatro Orbenin 500 y asunto arreglao. Mi ex se duchaba entera y las putas callejeras que vinieron después solo querían pillar la pasta y largarse. Como yo quitármelas de encima en cuanto me limpiaba el nabo con un sonamocos del DIA, cortesía de mi señora madre.

También hay una licuadora que me compré por correo en La Tienda del Corte Inglés, una máquina preciosa con una gran jarra de cristal en la que puedes echar hasta un melón, la usé tres o cuatro veces, iba al Mercadona, sección frutas, y pillaba de todo: sandía, melón, peras, manzanas, remolacha, cerezas, plátanos, cosas de las que no recuerdo ni su forma...compré hasta un libro de recetas en el Círculo de Lectores, "para esto...para aquello...para lo otro", fotografías de gente riendo, estupenda, guapa, saludable...llenaba una botella de Font-Vella de dos litros con todo aquel mejunge y me bebía un gran vaso antes de irme a trabajar. Y como no me hacía reír la dejé: otra publicidad engañosa. Hace tiempo que yace desmembrada tras los paquetes de arroz SOS.

Pero habíamos empezado por el televisor...

Lo compre porque tenía que comprarlo, al menos para mis películas y sus telecincos y tal...con él vino mi prehistórico VHS, el DVD y un tiempo después la Playstation 2, ya sabéis, para esos momentos en los que hay que hacer algo para olvidaros de lo que os está pasando...De todas formas recuerdo un juego bueno, uno que me gustó, "Necronomicón" se llamaba...

"La tele, Kufisto, la tele..."

Hoy he visto al equipo médico cultural en la portada de algún periódico. Diez o doce y Almodóvar en el centro, como el Sol, decían no sé qué de la Cultura, con Mayúscula, como si fuera Pan, no el pan, el otro, el dios...a su vera escritores, actrices, algún torero...pero Él en el centro, como siempre. Leonardo se equivocó de siglo.

"¿Y la tele?"

Ahí está.

Y yo me voy a dormir hasta que me despierte.

Ya puede venir SandAlmodóvar que yo...tranquilo.

Y a la tele...muerte.

Dispara de una puta vez, Clint:












jueves, 19 de julio de 2012

LA VERDADERA CHISPA DE LA VIDA



- "Hola, buenas tardes, ¿qué te pongo?"
- "Hola...una cocacola zero..."
- "Light"
- "Pues light...y yo...no sé qué tomar...se acaba de morir mi hermana..."
- "Teacompañoenelsentimiento"
- "Dame una cocacola...y una botella de agua"

Era la primera vez que lo veía, cincuenta y pocos años, bajito, ojos grandes, la que he creído su mujer estaba sentada al fondo, poco después ha llegado otro, el del agua, creo, y ahí han estado como una media hora mientras yo veía un documental sobre OVNIS y oíamos jazz moderno.

Me ha chocado eso de "no sé qué tomar...se acaba de morir mi hermana", lo ha dicho sin dramatismos, tampoco tranquilamente, ha sido como si se lo dijera a un amigo, a un conocido...Supongo que el dolor nos humaniza, supongo que, con todo, seguimos perteneciendo al género humano, y supongo también que hay momentos en los que no pensamos lo que decimos porque nada hay que pensar: son hechos. Y los hechos se aceptan. O te abres la cabeza o el pecho para ver si de verdad había algo dentro.

"La chispa de la vida" en ese trance...

Cuando se fueron llegó una vieja con su bastón, una vieja que aparentaba sus años y más, toda encogida y arrugada, de esas que si no saben tu nombre te llaman hermoso, y una vez que ha logrado alcanzar la barra le he preguntado por lo que iba a tomar:


- "Ay, hermoso...¿qué tienes para merendar?"
- "¿De dulce?"
- "Sí"


No había lo que quería, pero al final se ha decidido por un par de sobaítos y una leche manchada.


- "Siéntese, ahora se lo llevo"


Casi ha tardado más en llegar a la mesa que yo en prepararle su merienda. Me he fijado en su manera de comer, desmenuzando el sobao sobre el café, como lo hacía mi abuela, todo muy despacio, con cuidado, ahora la sacarina, remover y poco a poco, a cucharaditas, para dentro. No, no era una de esas abuelas vestidas de blanco como novias, sonrientes, bien peinadas y discretamente maquilladas que salen anunciando yogures para hacerte cagar bien mientras se mueven como si bailaran con su marido, o su novio, o su chorbo...no, esas todavía tienen un pollazo, esas hacen que me pregunte por el tipo de vida que habrán llevado para llegar así a esa edad. La vieja del sobao no tenía ni una mamada, aunque de todo hay en esta viña arrancada del Señor, pero como tuve abuela las (raras) veces en que las trato lo hago como si fueran ella. Soportamos la vejez porque ella nos soportó a nosotros, más que por el temor a su proximidad: quien no haya sido querido por sus abuelos deseará hacer pastillas de jabón con los viejos. Si no hay memoria, no hay moral.


Después llegaron un par de zamuzos, de esos que se saben fuera de juego en cualquier sitio donde no les llamen a voces por su nombre, pero este calor va a acabar con todos nosotros y han parado en el primer sitio que han visto abierto para tomarse unas cervezas. Al tirarles las segundas, y como soy de los que lo hacen bien, me ha dado tiempo a oír de lo que hablaban.


El mayor de ellos, un treintañero con gafas, cara de cansancio y piel no tostada por el sol de la Toscana, estaba diciéndole al otro (unos cuantos años más joven que él) lo bien que se lo había pasado el fin de semana anterior con su hijos. "La otra" se había ido a pasarlo con su hermano "o no sé qué" y el pequeño le había pedido que le comprara un muñeco de Playmobil que por lo visto está de moda y su madre no quería, cosas de la jodida economía...:


- "Y se lo compré, ¡qué coño!...no veas lo que he disfrutado viéndole jugar, me da igual...tú porque no tienes hijos, pero cuando los tengas...haces lo que sea por verlos felices. Lo que sea..."


Y entonces, al oír ese "lo que sea" he visto con claridad que esa era la clave: uno puede hacer hasta lo más jodido, "lo que sea", con tal de ver a sus hijos bien. Tragar trabajos, jefes, paros, INEM´S, esposas, maridos, Atléticos de Madrid...pero el día que vea llorar a sus hijos con razón...ese día arde Troya.


Nadie que no sea un imbécil está dispuesto a pegar y a que te peguen, a matar o a morir, por las focas del Canadá, por la capa de ozono, por pagar un euro por receta, o por que te dejen sin la doble de Navidad. Es más, nadie se manifiesta cuando de verdad no puede más: va a por ello. Las manifestaciones organizadas, sus gritos y banderas, no dejan de ser fiestas, celebraciones, alegres o cabreadas, pero predecibles y controlables: una manada de toros no tiene el peligro que uno solitario. Es al ver que uno abre el melón de las cornadas cuando los demás se encienden y arrasan con todo lo que encuentran a su paso. Y de quien más se cuidan los hombres del campo es del solitario que te mira fijamente, sin mugir ni escarbar. Fijo en ti.


Queda poco de la mecha, el fuego está avanzando, y mejor será que los hijoputas que nos gobiernan empiecen pronto a solucionar el tema antes de que la chispa de la desesperación fecunde al monstruo, porque una vez despierto no hay telediario que le haga dormir el sueño del rebaño.

La Revolución está en manos de los padres, de los mismos que aceptarán hasta comerse los mocos mientras sus hijos puedan engullir una hamburguesa con patatas fritas y jugar con su muñeco de Playmobil.

Pero el día que los recortes lleguen al plato de Juanito...ni haciendo un non-stop a pachas entre Urdaci y Llorente serán capaces de anestesiar a la Bestia.



martes, 17 de julio de 2012

OJALÁ Y TODOS FUERAN COMO ZOIDBERG



Acabo de cenarme dos huevos que no sé...se descascarillaron un tanto cuando los compré hace una semana, fue cosa mía, no venían así, soy de los que miran y remiran todo lo que compran en las grandes superficies, no me fío un pelo, pero es que estaba meándome vivo y dejé la bolsa de cualquier forma, no me acordé de los huevos...

Ha muerto Jon Lord, el teclista de los Purple, 71, cáncer de páncreas, como la Jurado, y es que los de las vísceras son temibles, casi definitivos; el tipo ese, el Jobs, creo que también la diñó por uno de esos, pero él nunca logró que nos creyéramos unas estrellas del rock en la habitación.

Claro que nadie se pedía a Lord, todos queríamos ser Blackmore, si acaso Paice, puede que Gillan, incluso Glover...pero Lord era el que no le quedaba otra: pillaba el tecladete de la comunión y hacía como que tocaba el "Perfect strangers". Eran unas performances cojonudas. O al menos nos lo parecían. Éramos colegas.

Estuvimos a punto de verlos en el 87 u 88, en Madrid, en el estadio del Rayo creo recordar...pero al final no sé qué pasó que lo suspendieron, tal vez poca venta de entradas, por entonces todo el mundo estaba colgado de los putos U2 y su Joshua tree, y los Purple eran considerados poco menos que dinosaurios, pero a nosotros nos gustó aquel LP, el "Perfect Strangers", tenía buenos temas, y a fin de cuantas eran la banda de cabecera de nuestro tío el rockero, el que nos pasaba el material, intentó metérnoslo a martillazos, pero preferíamos algo más duro, más moderno, algo como Maiden o Metallica, aunque también le dábamos lo suyo a aquel clásico eterno, el "Made in Japan", y de ahí a los demás...sí, la verdad es que los escuchamos bastante.

Setenta y uno no son muchos años, al menos según los estadísticos, esos pedazos de atún, pero tampoco son pocos. Veintiséis menos tenía mi amigo Enrique, os hable de él hace algún tiempo, al que le cortaron el pescuezo por un tumor, el mudo, con lo que él era...lo enterramos hará un par de semanas. Bueno, lo enterraron, yo no fui, tenía que trabajar, aunque no creo que hubiera ido, siento que sobro en esos momentos, al menos es lo que a mi me pasó cuando enterramos a nuestra tía, la mujer del rockero, 49 años tenía, también os escribí de ella, una de las personas más dulces y buenas que he conocido, también un cáncer, de pulmón, de vísceras...no por esperada dejó de ser menos dolorosa.

La última vez que la vi estaba borracho, tenía el turno de mañana que acababa a las cuatro de la tarde; mi vieja, su hermana mayor, me había llamado a mediodía para decirme que fuera verla a su casa, que le quedaba poco...recuerdo que se me puso un nudo en el estómago.

Y eso que durante el tiempo que estuvo en el hospital, dos o tres veces, no fallé ni un día, cinco minutos, no más, me muero en esos sitios, en serio, pero eran suficientes para verla a ella y su sonrisa, era una mujer tan delicadamente hermosa...Poe le hubiera escrito un cuento.

Pero ahí todavía había esperanza. Sí, la cosa estaba jodida, su médico, el mismo que en aquellos meses se enamoró de ella, no se cortó en decírnoslo, pero no podía ser tanto sufrimiento para una mujer que no había merecido más que besos y no se llevó más que hostias, no era JUSTO, iba a salir de esa, TENÍA que salir de esa...hasta que la mandaron a morir a su casa: no había solución. Era cuestión de semanas sin mes. Y yo no había podido ir a verla.

Total, que me bebí cinco o seis cubalibres en media hora, pillé unos dulces que alguien me había dado aquella mañana, cinco tercios de cerveza, y me fui para su casa.

Llamé a la puerta y me abrieron una vez que me vieron, "sube, Kufisto" me dijo su hija pequeña. Y subí.

Estaban en una pequeña habitación, los cuatro: mi tío el rockero, sus dos hijas, y ella sentada en la cama, supongo que se incorporó cuando le dijeron que era yo, las madres hablan con sus hermanas...le dí dos besos y me senté junto a ella, los otros estaban de pie, "he traído unos dulces...¿quieres?...", ella me dijo que no con una sonrisa, "seré gilipollas...", nadie quería comer, todos parecían tranquilos, muy emocionados, pero tranquilos, aquello era tan extraño...

Abrí una cerveza, le dije cosas, nos acariciamos, la besé, hablamos de algo, no recuerdo qué, como si no fuera a morirse mañana, o pasado, o al otro...nadie quería beber, nadie quería comer, nadie menos yo, comí y bebí por los cinco, me corté de fumar...estoy casi convencido de que le hablé de su primogénito, el que se le murió entre sus brazos aquella mañana, al recogerlo del colegio...sí, algo dije, recuerdo que su hija mayor se puso a llorar, ella solo me sonreía y me acariciaba la cara...

Murió y la enterramos con su hijo. No lloré. Yo no lloro.

Pero unos días después, quizá semanas, al principio de aquel otoño, mientras paseaba mi rutina solitaria cerca de su casa, con el cielo bajo y nublado hasta la asfixia, rompí a llorar tras mi gafas de sol, y paré mis pies y me quité las gafas, y me llevé la mano a la cabeza, y por más que intentaba parar, por más que secaba mis ojos, por más que intentaba calmarme, no podía, y tuve que sentarme en el suelo, y entonces vi que al sol no le quedaba mucho, y recordé aquella vez, poco antes de empezar su martirio, cuando por una tonta casualidad la vi sentada mirando como se ponía el sol, su marido detrás, de pie, cabizbajo...

Y no dejé de llorar hasta que de aquel solo quedó su luz.


Un poquito de "Hush" para el maldito Cangrejo...y pensar que soy de su último día...aunque algunos horóscopos me llaman Leo, ¡qué lío, coño!...pero no, soy un jodido Cáncer del Último Día:











lunes, 16 de julio de 2012

EL RELOJ ATÓMICO



La primera vez que lo vi en acción me asusté.

Eran las tres de la mañana de un viernes cualquiera, acababa de echar la llave y me disponía a terminar de recoger cuando, no sé porqué, le eché una mirada y lo vi correr hacia delante como el Urdanga tras la pasta,  "¡hostia...!", era como en aquellas viejas películas de viajes en el tiempo, miré la tele, seguían pasando a su velocidad normal la de una poseída, me dio un mal rollo que te jiñas vivo, el reloj seguía su loco viaje...hasta que dio una vuelta completa y se paró en las doce en punto. "¿Qué pasa ahora?". Volví a mirar mi reloj. Eran las tres y cinco. Apagué la televisión. Silencio. No oía ni las cámaras frigoríficas. Las agujas del reloj diabólico seguían fijas en las doce, como esperando a alguien. O algo...no le perdí de vista, no dejé la escoba a un lado...tensión...

Hasta que otra vez empezó su loco caminar, ganas tuve de pasar a la cocina por el cuchillo más grande, pero me quedé ahí, esperando, sin quitarle ojo, haciéndole frente...y a las tres y diez recuperó su ritmo normal. Volví a mirar mi reloj: las tres y doce. Todo medio en orden. Fregué entre continuas miradas al Reloj de la Pared y me fui a casa.

La tarde del sábado vi al cliente que me lo había regalado unos días atrás, el mismo que junto a mi presenció el suicidio del anterior, porque eso es lo que fue: un suicidio. Sin nadie que lo tocara, ni terremoto mediante, se tiró de su asidero para escoñarse en mil pedazos, nos dio un susto de muerte el muy hijoputa. Y es que está visto que trabajar en un bar es duro hasta para los relojes.

- "Oye...¿qué clase de reloj me diste?". Y le conté lo de antes.

El tío se echó a reír.

- "Es el reloj ATÓMICO..."

Por lo visto, y como he comprobado todas las noches que llego hasta la tres, al llegar esa hora recibe una señal de satélite que lo reprograma, corrigiendo las posibles y mínimas desviaciones que hayan podido producirse durante el día. Eso era todo: bajo su vulgar apariencia esconde un mecanismo que lo conecta con las estrellas. O casi.

Desde entonces es una broma habitual de viernes y sábados, "¡mecagoenlaputa! ¿qué le pasa al reloj?" le digo a alguien que va como Dios manda a esas horas, si vierais sus caras...

He tenido una semana laboral (vital, a fin de cuentas) de cágate lorito...no ha habido día en el que no haya habido algún problema con algún borracho o borracha, cosas de poco la mayoría, pero que te queman como una cerilla entre los dedos. Aunque el martes hubo una movida que pudo acabar como el rosario de la Aurora y lo que venga después...

Un mostrenco tamaño dos por dos de un pueblo cercano, estaba celebrando no se qué historia, a media tarde apareció con dos puretas, familiares suyos, estos iban bien y más o menos se controló, aunque respiré aliviado cuando le oí decir que se iba porque lo llamaba su madre, "¡dame un vaso de plástico!". Pero a la hora volvió a aparecer, solo. Y pasadísimo. Me pidió un cubata y pasó al water, "me la va a liar, me la va a liar...". Y las ocho y media de la tarde, cuando empieza a llegar la poca gente que osa salir de bares en estos días...quité de la barra todo lo que pudiera haber de lanzable, apagué el aire acondicionado y abrí las puertas.

Estuvo en el cagadero como unos diez minutos, "ojalá le haya dado un infarto" pensé. Pero no. Salió.

- "¿TE HE PAGAO?
- "No"
- "¿NO TE HA PAGAO ELLA?"

Había entrado solo.

- "No"

Me soltó un billete de 20, hecho un rulo, mirándome sin parar de moverse, tambaleándose

- "LLEVA COCA"

Le di el cambio y salió afuera, a la terraza, en la mesa de al lado a unos amigos míos, dos de ellos tipos duros, fuertes, pero es que había que ver a esa mala bestia.

Milagrosamente no pasó nada, se marchó un rato después, con el vaso, claro, tampoco salí tras él para pedírselo... pero le faltó el pelo de un calvo; un tío así, de esa forma, es una bomba con la espoleta activada, dispuesta a estallar en cualquier momento. Y generalmente terminan haciéndolo en los sitios donde hay botellas de colores.

Esta tarde he padecido a un cansino ejemplar, de catón, de esos que se cuelgan de cualquiera para darles la tabarra, reglamentariamente borracho, ¡cómo no!, pero no era de los peligrosos, lo he ignorado y se lo ha hecho con un chaval, un atleta que no sabe de la misa la media y que había salido a tomarse tranquilamente su gintonic dominical mientras lee el As, pero a veces el exceso de educación es malo para la salud, y en lugar de pasar de él o mandarlo a tomar por culo no se le ha ocurrido otra cosa que darle la razón a un comentario estúpido del otro...la perdición: se lo ha fumado durante quince minutos, hasta que no le ha quedado otra que marcharse por ser educado con quien no lo merece.

Al quedarme solo he mirado el reloj atómico y he pensado que hay horas, días, semanas, que no me importaría su loco correr, pero no solo verlo a él, sino al resto: todo a toda hostia.

La vida sería más agradable si todos tuviéramos un reloj atómico metido en nuestras cabezas, un reloj que hiciera correr las horas como minutos con solo meterte el dedo corazón en la oreja derecha.

Y que pasara lo que tuviera que pasar.

Pero rápido.






viernes, 13 de julio de 2012

AZÚCAR MORENO




Hasta que empecé a trabajar en serio, a eso de los 20 años, fui un gran consumidor de Cultura, esa niñata consentida: lo leía todo, lo veía todo y lo escuchaba todo...todo lo que pudiera gustarme, claro.

Por daros un ejemplo extremo: me leí "Los hermanos Karamazov" en dos días; dos días en los que no hice otra cosa aparte de lo absolutamente imprescindible. Hasta tal punto era el asunto (perdón) que mi familia más directa, la única a fin de cuentas, estaba empezando a preocuparse seriamente, como si estuviera metido en la heroína o algo así, y es que no era ni medio normal que un chico de 16 años se comportara de esa forma...Supuestamente tenía que estar haciendo otras cosas, pero ya había hecho unas cuantas y no me habían convencido demasiado, no podía dejar de ser quien era a menos que me colocara, y os juro que no quería otra cosa más que no ser yo, pero cuando el personal empezó a tocar la coca me aparté, me dio miedo, y durante un par de años o tres hice lo que siempre me había gustado y continuaba haciendo cuando no estaba liándola por ahí: leer.

Había dejado de ¿estudiar? Una mañana me levanté y le dije a mi vieja que lo dejaba, ella me miró y no me dijo nada, la evaluación de Navidad había sido definitiva: cinco muy deficientes, un insuficiente y un notable en Literatura, la nota más alta de la clase, aunque esté feo decirlo. Estaba en COU, el último peldaño. Y allí me quedé.

Finalmente, y cuando mis padres estaban pensando si no me había pasado lo que al Quijote, mi viejo se puso serio: "Kufisto, tienes que hacer algo, no puedes seguir así, hay que TRABAJAR".

Y desde entonces, salvo una breve intentona en la Renfe de la que ya os hablé, no he hecho otra cosa más que TRABAJAR. De camarero.

Nunca me gustó...es decir, sí, al principio, cuando era un juego, aquellos veranos en la terraza, yo me sacaba mi pasta sin demasiado esfuerzo y cero preocupaciones y después me iba por ahí, con los pichaflojas de mis amigos, yo era todo un tío que trabajaba y manejaba, no como ellos que todavía andaban chupándole las polla a papá por 500 pesetas para colocarse. Aquello era un juego, aquello estaba bien.

Pero el juego se acababa: ni astronauta, ni estrella del rock, ni novelista precoz. Aparte de unos saltos en el Aquapark de Benidorm, unos guitarrazos tan sentidos como ridículos en la soledad atronadora de mi habitación, y alguna que otra deyección diferida sobre el papel, nada salió. Las estrellas estaban demasiado verdes, las cuerdas demasiado juntas, y el boli demasiado lejos de mi: no hay que leer cuando quieres escribir, tienes que haber leído a los buenos. Primera regla.

La gente, el pueblo, the people, habla mucho de la cultura, de lo bueno que es ser culto (palabra que odio con todas mis fuerzas)...dejadme deciros algo: ser culto no significa ser bueno. Y lo pongo en cursiva porque esa es una palabra que hoy por hoy no tiene significado. Y si se lo dan no es el mío.

El verano no es el invierno, largo y ventoso que decían con razón los moñas de los Beatles, el frío es viejo, y de viejos se calentaba el bar. Y yo los escuchaba. No quedaba otra.

Ahí estaba yo, todo un culto de cojones, un sabido, ya había leído a Cervantes, a Dostoyevski, a Goethe, a Quevedo, a Mortadelo y Filemón, había visto todo Kubrick, mucho Ford, Hitchcock, las películas de los inigualables Marx, el lamparillas de Chaplin, el buen Keaton, los infantiloides Gordo y Flaco, el gran Harold Lloyd, el pestoso cine francés, "El centro del mundo" se llamaba una, era el coño, claro, recuerdo a una tipa chupando la mitad de una naranja en el tren, el buen italiano de Fellini y de Sica, el español de Berlanga y Buñuel, a Eisenstein y su jodido acorazado, a los mudos alemanes y sus vampiros varios que se fueron de ajos cuando llegó Adolfito...incluso el Requiem de Mozart entre jevi, blues, Hendrix, The Cure y U2...era todo un cultazo. Un mierdón.


Entonces fue cuando de verdad me di cuenta que todo eso, todo lo que me gustaba, no valía nada en la vida real. Y no valía nada porque para nada servía. La cultura, la Gran Cultura, es para los que no tienen otra cosa que hacer, para los seres superiores, que diría Butragueño: la Cultura es el pito de después. Y antes está todo lo demás.

Una persona puede pasar toda su vida sin conocer las glorias muertas de otros y saber más que ellos de lo esencial, de lo impepinable, el gran Cervantes lo supo ver bien cuando dijo aquello de es que no como.


También yo dejé de comer aire, ni me quedaba ni quería tiempo para más, tenía pasta y tenía veinte años, y los ojos se estaban curando las cataratas de la eterna y peligrosísima adolescencia, quizá las más difíciles de extirpar en estos días en los que la verdad es una abuela con toquilla sentada en el sofá y viendo telecinco: la verdad es fea e inútil, pero es verdad. Hitler siempre estará a la vuelta de la esquina para las vacas. Y vaqueros.

Mi lejano oeste quedó más atrás que su nombre, desde entonces nada más que muy esporádicamente. Aparte del cabrón de Nietzsche lo único que realmente me ha llamado la atención en estos años fue Sócrates y su Banquete por Platón (suena como lo de Benengeli), películas no veo más que en el bar cuando llega el invierno y tienes tiempo hasta para resolver un problema ajedrecístico de Sam Lloyd, y música...eso sí, desde que me obligaron a renovar la piel es lo que más hago, mis paseos y mis cascos, Radio Clásica si es temprano y si no los Stones, Zeppelin, y poco más...

Cuando esta noche un buen amigo ha empezado a hablar de una serie de moda me he quedado como si ellos me escucharan hablar del Zaratustra, igual, "¿de qué coño estás hablando?" que dijo Torrance en su hotel...

Yo me quedé en doña Beija y su Antonio Sampaiao, el Enano Rojo y algo de Mulder y Scully.

Y sigo siendo el mismo.

Y ya me da igual.


Para mi hermano del alma, que parece estar viendo la luz:








miércoles, 11 de julio de 2012

LOS OTROS




Hoy he visto a un viejo meando en mitad de la calle.

Ya era de noche, estaba en la puerta fumándome un pito y echando un vistazo al percal cuando he mirado a la acera de enfrente, "¡coño!...¿está meando?", el tipo andaba sacudiéndosela, y poco después, al retomar su camino, me he confirmado que sí, que había echado una buena en plena Castellana de nuestro pueblo, sin duda, con un par, ahí estaba la marca, igual que los perros, le he visto subir calle arriba, no puedo aseguraros si iba borracho o era un loco, ni iba de lao a lao ni era de los que lo parecen, y entonces he pensado en escribir algo sobre él, sobre la situación, sobre lo que se nos viene encima, al estilo de tantos vendidos que malgastan su talento escribiendo lo que el píterchota de turno espera de ellos, pero he pensado que mejor no, mejor lo dejo pá luego, no es mi historia, no es mi rollo...si hay una razón por la que me pondría en nómina de una de esos sería para vomitar pedo perdido sobre las faldas de su mujer en un Mariano de Cavia, ese hombre.

Y es que, la verdad,  me suda el nabo: lo del viejo meón, lo de los mineros millonarios y lo de cualquiera. Tengo casi 40 años. Eso es lo único que tengo.

Recuerdo que cuando éramos unos chicos, cuando íbamos de carabina de nuestro padre mientras madre se arreglaba, vimos a un pobre borracho meando la calzada que entonces era nuestra Castellana, y también vimos y (sorprendentemente) oímos a nuestro viejo cagarse en Dios al verlo, incluso frenó, como para bajarse, pero se ve que recordó quien llevaba atrás y se cortó de ir más allá; claro que esos eran días (y noches) en los que no hacía falta una columna de la Werhmacht para controlar un pueblo, bastaba con una decena de guardias y unos vecinos medio decentes, así que tiramos para el bar habitual, nuestro viejo se bebería un par de Gordon´s con coca-cola y nosotros porculeríamos por allí. Pero seguro que aquel guarro durmió caliente aquella noche.

Tengo una amiga italiana, una clienta, que es un verdadero sol, es profesora de inglés en un instiasnos, si la oyerais hablar español jamás pensaríais que no es de aquí, es increíble, admirable...no sé como fue la cosa pero me lo dijo una noche, "ni las rumanas hablan como tú", esas perras lo calcan, o casi. Recuerdo que una (era un mega-volcán a pesar de no levantar metro cincuenta del suelo) me dijo que el secreto eran los culebrones sudacas, por lo visto están colgados de ellos en Rumanolandia, y al pasarlos subtitulados, junto a la semejanza de las lenguas (¡qué os voy a contar!) hacían que al llegar aquí hablarán como si fueran más españolas que Agustina de Aragón, claro que siendo tan simpáticas y melosas resultaba imposible, ése era su fallo, bendito fallo...

La italiana...

Me ha traído pasta y vino de su pueblo a la vera de Nápoles, es de rompe y rasga, tiene novio, es un buen chico, hoy me ha dado la receta fetén, ella, claro: "cuece la pasta, pilla una sartén, echa abundante aceite, un sofrito con tomates cherry, hasta que estén blanditos, una guindilla, echa las almejas, y cuando se abran un chorrito de vino blanco, orégano, la pasta...¡y a comer", "tenías que verme comer almejas...soy una puta bestia", "lo imagino".

Después llegó un viejo socialista con su cochambrosa mujer, gin-tonic y bio-solan, he recordado que una vez me dijo "¿quienes son estos?" cuando el "Shine on your crazy diamond" andaba mitigando nuestra mediocridad, "Pink Floyd", "Ah...sí" dijo como si tuviera un millón de años, lo he puesto aposta, bien fuerte, que lo oyeran en la terraza, soy un cacho pan cuando bebo ginebra...hubiera podido ser un gran sacerdote a la manera de Iglesias, Julio, pero...

Pero solo tengo casi 40 años.


lunes, 9 de julio de 2012

JAPANESE WHISPERS




Me he robado dos Alhambras, no me van a llegar ni para cubrir la tercera parte de esto, pero bueno, tal y como están las cosas dos están a la altura del Calixtino para la Santa Madre Iglesia. Y seguro que me paso. De todas formas he metido la botella de vino al congelador, robada también, "Corpus del Muni", tiene un nombre horroroso pero es un buen vino, y aunque sea tinto me gusta frío, has de tomar las cosas como te gustan, no como digan que deben gustarte: alguien que no se beba el vino tinto frío en pleno mes de julio de la Mancha solo puede ser un imbécil. O un gracioso.

Me gusta beber cuando escribo de noche, hace tiempo que no lo hago y recuerdo que suelo terminar con la pinza más ida que las maracas de Machín, que decían nuestras abuelas...maracas...ma-ra-cas...mara-kás...marakás...

Dos veces empezando por me no está bien, ¿no?, ¿ni una?, en fin...

Con seguridad, son los clientes más antiguos de nuestro bar, no lo recuerdo abierto sin ellos, eran una pandilla inmensa, chicos y chicas, juntos y revueltos, fueron ordenándose poco a poco y salvo una pareja las demás continúan juntas diez años después, muchas casadas como Dios manda y con hijos o proyecto de ellos, son gente de orden, de la que te puedes fiar, de la que jamás te harán una jugarreta, gente sencilla, sin dobleces, trabajadora y sin más vicios que las copas del fin de semana, ahora que lo pienso estoy por asegurar que ni fuman, había uno que le dio por la coca, era el listo, el espabilao, hace tiempo que no le veo...

Una de estas ya son padres de una criatura tan angelical, tan imposible, que cada vez que la ves se te olvida todo lo que quieres olvidar, no tendrá ni tres años, rubita, mofletuda, con unos ojos tan grandes como esas lunas nacientes, naranjas, enormes, que no sabes cuando salen a escena pero cuando les toca te quedas mirándolas como si fuera a pasar cualquier cosa; es tan hermosa, tan inocente, que harías lo que fuera porque no sufra ningún daño, ningún dolor, ningún mal...creo que fue Camus quien dijo que lo único que de verdad le imposibilitaba la creencia en un dios bondadoso era el dolor de los niños. Pues eso.

Se acabó la cerveza...todavía no está bien frío, pero está bien.

Viene con su padre, la encarama al taburete, "dile a Kufisto lo que quieres", me mira un instante la gran sonrisa y se queda muda, "venga, díselo...", mira al suelo y musita algo, "¿qué?" dice el padre, y entonces lo abraza, "ponme una salobreña en vaso pequeño, Kufisto, sin hielo ni nada...". Me río, se la pongo con una pajita violeta que lleva una pequeña sombrillita arriba, "señorita...", ella me mira y coge el vaso, me vuelve a mirar y entonces su padre la baja del taburete, "espera...cógelo ahora", y se van hacia el ventanal donde están los demás.

Ahí estábamos, mis más antiguos clientes y un servidor, cuando ha llegado un notas de malas pintas, "pacharán con hielo", cobro y hago como que soy gilipollas, "¿me pones otro, por favor?", cuando uno de estos te dice por favor estáte al loro, aunque la culpa ha sido mía por no mandarlo a la puta calle conforme ha entrao. Se lo pongo y me paga menos que por la primera:

- "Uno ochenta"
- "¡Ah!...es que creía...como antes me devolviste...la confundí con una de cincuenta..."

Lo miro.

- "Está bien. Me debes 60 céntimos para la próxima"

Llega un moro con bigotes y se pone a hablar con él. Los dos son moros. No me había dado cuenta.

- "Dame un café. Con leshe. Dos asúcar, señor...y un vaso dagua"

Empiezo a cagarme en Alá.

- "¿Qué te debo, jefe?"
- "Uno diez"

Paga, se salen a la terraza y entonces me entra Cid por el cuerpo.

Salgo.

- "Dame veinte céntimos"
- "¿Qué?"
- "Dentro es uno diez, pero si sales fuera son veinte céntimos más"

Paga mirándome, me dan ganas de reventarle la cabeza.

Al rato llega otro moro.

- "Qué quieres"
- "Cáfé. Sólo. Dos asúcar. Vaso dagua"

Media hora más tarde entra pá dentro.

- "¿Qué te debo?"
- "Uno treinta"

Me suelta un billete de 50 euros.

Lo miro. También al billete. Le cobro uno noventa.

- "Te has equivocado, señor..."
- "No"
- "Dijite uno treinta"
- "Y sesenta céntimos que me debía tu amigo"
- "Pero..."
- "Largo. No os quiero ver más por aquí"

Me mira. Se larga.

El padre de la angelita me paga sus dos Martins Miller´s con Fever Tree, la tónica de su encantadora y embaradazísima mujer (como se descuide lo caga el mismo día que nací yo; pantojeando casi treintainueve años atrás), y el salobreñita con pajita sombreada de esa criatura, de esa última gran jugada de Dios, del único porqué ahora que todos están matándose a pajas con Higgis...ya está bien frío el vino. A rematar. ¿O renacer?.

Vienen mis amigos, son buenos chicos, ayer fue una noche larga y dura, durísima, empezaron cuando el Loren estaba en todo lo alto y terminaron con su salida, gloriosa siempre, lástima perder la de mañana...

Hablamos del tema, de la escena final, "sóis más feas que todo", "¡¡¡SEGURO QUE SE FOLLAN AL PRIMERO QUE PILLEN!!! me dijo tu hermano cuando se fueron...", "pues tenían un polvo...", "bah, que les den por culo...", "sí, tenía razón Juan, después de eso, de mandarlas a la mierda, era como ese anuncio de la pareja que se enfada y llega el vecino..."

Nos repartimos, están pasando "Chacal" en el Digital, la buena, no la mierda esa del mierdón de Gere y el gran Willis, la antigua, la de Zinnemann, la de la sandía...termina y nos acordamos del glorioso domingo pasado, de cuando España campeonó por tercera vez consecutiva, del puto baile a los italianos de los cojones...

Se van, me quedo con mi hermano pequeño, solo queda una mesa, ha sido otro domingo para cerrar, pero entre medias siempre pasan cosas, y entonces recuerdo que hay una canción de los Stones que me dijo le gustaba. Él, que siempre está con la broza del hip-hop y del reggae y su puta madre...esa canción le gusta.

Cuando terminamos de recoger la pongo otra vez

- "¿Cómo se llama?"
- "Time waits for no one"
- "¿De qué disco es?"
- "Tú me los bajaste...a ver...It´s only rock and roll...corte 5"
- "Es buenísima...¿qué dice el estribillo?"
- "Que el tiempo no espera a nadie y tampoco me esperará a mi"


Que se lo digan a Corpus del Muni.






sábado, 7 de julio de 2012

TODOS SOMOS YONQUIS




Sí, también yo me las tragaba enteras, aquellas etapas del Tour, digo, quizá alguna de la Vuelta, el Giro siempre estuvo un tanto de lado para nosotros, tal vez fuera por la suavidad de sus recorridos, hechos para que los ganara algún paisano, pero es que el ciclismo sin montaña es como una fantasía con Ana Siñeriz. Y las mayores montañas, las mujeres más excitantes, estaban en Francia. Cosas del beso francés, I guess...somos como niños.

Recuerdo al último Hinault y al primer Fignon, aquella etapa del Caimán por la serranía madrileña y los dos primeros Tours del antipático coletudo, a mi me gustaba, aunque quizá el primerísimo recuerdo de todos sea el que le ganó a uno que creo se llamaba Pascal Simon: el pobre se cayó y se rompió la clavícula cuando estaba a puntito de ganar la Gran Carrera. Fue una injusticia, una de las primeras ocasiones en las que tuve consciencia de que no siempre gana quien más lo merece, sino quien menos se equivoca. O más suerte tiene. No fue cosa agradable, pero al menos ganó uno que me gustaba.

Después llegó Delgado con su fiebre contagiosa, no había nadie en España más popular a nivel deportivo si exceptuamos a los futbolistas de los cojones, pero cuando a finales de abril llegaba la Vuelta y, sobre todo, a primeros de julio empezaba el Tour, no se hablaba de otra cosa entre la chavalería que del segoviano y sus agónicos ataques, siempre al final, siempre retorciéndose sobre la bicicleta, no hasta el extremo de Lejarreta que parecía ir borracho, pero cerca: Delgado corría como si estuviera pariendo. Delgado corría como si fuera español. La alegría por el Tour que ganó fue aún más grande que por los cinco de Miguelón; con éste todo parecía demasiado fácil, demasiado controlado, demasiado seguro...no parecía de los nuestros, se asemejaba a un alemán, era como si Villaba fuera una pedanía de Nuremberg, solo le faltaba haber sido rubio porque cuadriculez le sobraba a espuertas, casi tanta como frialdad, la misma gracia corriendo que el monstruo del jovencito Frankenstein bailando, no sé...a Miguelón nunca se le olvidó llegar tarde a la línea de salida. Madre de Dios lo que le dijimos al pobre Perico...pero estaba claro que era uno de los nuestros.

No me entendáis mal, ¡claro que disfruté de la dictadura indurainista!, aquí somos mucho del que manda aunque cuando cae renegamos no tres veces, sino mil quinientas si hacen falta, pero yo ya estaba en otras cosas. El mejor momento de Induráin fue cuando el Banco le obligó a disputar la Vuelta después de no haber podido ganar su sexto Tour, una de las primeras celebradas en septiembre, ese gravísimo error que prácticamente mató nuestra carrera. El navarro fue a regañadientes, y cuando vió que tenía la carrera perdida se bajó de la bici y se metió a un hotel: aquel gesto de rebeldía, de no arrastrarse por el buen nombre de un Banco de mierda, lo enalteció a ojos míos incluso más que sus victorias. Finalmente, y en la coda se su carrera, demostró que tenía sangre en las venas.

Y a partir de ahí, muy poco. Llegaron los líos, los follones de dopaje, nadie sabía si el que ganaba estaba limpio o no, y eso es algo que quieras o no te quita la ilusión, no porque te engañen, a fin de cuentas nadie con dos dedos de frente se cree que hagan lo que hacen a base de espaghettis, sino por la sensación de haber perdido el tiempo y el temor de que ocurriera lo mismo con el que estaba por venir. Uno puede perder con cierto gusto su tiempo presente, pero la idea de hacerlo con el futuro es, cuando menos, odiosa.

Yo creo que con el ciclismo, con el deporte profesional, deberían hacer como los yanquis: dopaje controlado, aunque esto es algo que también pienso debiera hacerse con las drogas en general, quien quiere colocarse...a la farmacia. Pero hay demasiado dinero por medio, olvidaros de la moral y demás polladas, es solo negocio que diría aquel, las drogas están por todas partes, no hay nadie que no se drogue de alguna u otra manera, vivimos en una sociedad drogada, el mundo entero es un enorme Proyecto Hombre, lo que sucede es que Sócrates hay pocos y pasa lo que pasa, que las cabezas se van como a HAL 9000 y después vienen las lágrimas. ¿Solución? la de siempre: drogas de calidad y educación, aunque no por ese orden.

Por ejemplo: ¿os acordáis de aquel etapón que hizo Landis después de haber sufrido un pajarón el día anterior?. Aquella tarde llegué al bar con un resacón de mil demonios, me molestaba el vuelo de un mosquito, pero poco a poco empecé a prestarle atención a lo que el personal veía en la tele, hice unas cuantas preguntas y me puse en situación: el tío se había escapado en solitario y estaba recuperando todo lo perdido. Pues bien, no sé porqué, pero a pesar de su condición de yanqui amenazador del triunfo de un compatriota me puse de su lado, comencé a animarle, a gritar: ¡¡¡VAMOS, CABRÓN, POR TU MADRE, AGUANTA...!!!, el tío continuaba dando pedales como un poseído, subiendo y bajando montañas, echándose cubos de agua por la cabeza, bajo aquel calor infernal, ¡¡¡VENGA, HIJOPUTA, SIGUE, SIGUE, SIGUE...!!!, la diferencia no bajaba, es más, seguía aumentando a pesar de que por detrás venía un grupo de varios corredores relevándose, era increíble, ¡¡¡DIOS BENDITO, ERES EL PUTO JOHN WAYNE, VAS A ACABAR CON TODOS, ME CAGO EN TÓ LO QUE SE MENEA, SIGUE, SIGUE, SIGUEEEEEE!!!", el yanqui loco consiguió llegar a línea de meta y aquella tarde se metió el Tour en el bolsillo. Fue lo más grande que he visto en el ciclismo, aunque luego te enteraras que lo hizo puesto hasta las trancas, ciego perdido, pero la excusa que dió, aquello de que la noche anterior se había soplado dos botellas de whisky para olvidar, fue tan cojonuda, tan surrealista, que hasta me lo hizo más simpático. Ese Tour se lo acabaron dando a un tal Perero, o Pereiro, un gallego creo, pero quién se llevó la gloria, las mieles y los laureles del triunfo, fue ese yanqui-yonqui solitario y resacoso. ¿De qué sirve ganar cuando todos creen que has perdido?. La victoria es como una botella de champán.

Conocí a un antiguo campeón, para mi lo era aunque no ganara una gran vuelta pero sí un montón de etapas, Fernando Manzaneque se llamaba, era un tío macho, orgulloso, cabezón y antipático al que una vez lo salvé sin que se diera cuenta de que le partieran la cara. Era todo un personaje, estaba trasplantado del hígado, la cosa viene de lejos, pero seguía a su marcha aunque con el freno de mano echaíto. Ganó dinero durante su carrera, lo suficiente como para haber vivido bien el resto de su vida, pero como era un golferas se arruinó a base de cartas y putas, y acabó sus días como la mayoría: más tieso que la mojama. A veces, si lo veía de buenas, le preguntaba cosas sobre su carrera, los puertos más duros que había subido y eso:

- "Ninguno como el Mont Ventoux, chico, aquello era un infierno...sin árboles, ese calor...ninguno como ése"
- "¿Y las italianas?"
- "Mu machorras...alguna se salvaba, claro, estaban mejor las francesas...¡¡¡PERO NINGUNAS COMO LAS ESPAÑOLAS!!!...te lo digo yo. Kufistín"

Y esta mañana, cuando he salido a pasear, he visto al marido de su hija con su mono verde-amarillo de operario de la limpieza y me he acordado del viejo campeón y de lo que hubiera pensado de ver al que se folla a la niña de sus ojos como un vulgar basurero...

Y lo demás ha venido solo.

Con la ayuda de la droga, claro, Nicotina es su dulce nombre.

Aunque la han obligado a juntarse con tantos basureros malignos que hay que andarse con ojo. Cosas del negocio del vicio.

"Los tengo todos, pero a todos los domino" que respondió al extranjero el más sabio de los hombres que en el mundo han sido.

viernes, 6 de julio de 2012

NO PUEDO VIVIR SIN MI BOSÓN




- "Ni tres, ni dos, ni uno...CE-RO. El tabaco es lo peor para la salud"

Y lo decía uno que para saber su peso tenía que utilizar una báscula parlante...

Aunque también era médico, no recuerdo su especialidad, pero ya se sabe que la palabra de un médico es palabra de Dios. O de Higgis, me gusta más así, como era en un principio, con la segunda i, suena a escocés con falda y mariconera, de esos que salían en Sir Tim O´Theo, aquel fantástico tebeo de Raf, ese genio del dibujo feísta, me pregunto como caricaturizaría a la simplona de la Quintana, seguro que ayer hablaron del bosón de los cojones en su "tertulia científica", imagino que llevaron a un científico de esos que no lo parecen, simpático y colegón, como aquel imbécil de las gafitas que parecía un extra de Woody Allen, ese plasta:

- "Doctor Jurujurufurur...¿qué es el bosón de Higgs?"

Y entonces el doctor explica con una gran sonrisa y en un lenguaje que "todos entiendan" algo que seguramente solo comprenda el 0´0002 % de la población mundial, por descontado la décima parte en España, y para hacerlo más accesible lo presenta con una parábola de la ballena y la sardina, cosa que desde El día de la Bestia sabemos es propia del demonio, es decir, imitar a Cristo, como cuando éramos pequeños y hacíamos lo mismo que el sujeto de nuestras burlas para sacarle de quicio; y una vez explicado entre grandes sonrisas lo de la sardina y la ballena los intrépidos compañeros de mesa-camilla de Ama Rosa le hacen algunas preguntas sobre el conocimiento recién adquirido que ya alberga su cerebro con la capacidad de un petisuis junto al problema y solución del Medio-Oriente, las tribus caníbales de Papua Nueva Guinea y la realidad de la situación en el avispero de las repúblicas ex-soviéticas...:

- "Entonces...¿Dios no existe?"

Y se frotan la entrepierna.

El médico aquel era anti-tabaco total, siempre estaba hablándole de lo mismo al sufrido oyente que le acompañaba...sí, creo que era el de los pulmones porque aquellos desgraciados eran sus pacientes, o al menos tenían toda la pinta, podías ver en sus ojos el dolor que el obeso mórbido causaba con sus advertencias, "NI UNO MÁS..." decía antes de atacarle sin piedad a la tortilla, o a la morcilla, o a la ensaladilla rusa, un buen trago de cerveza helada...ese cabrón tenía los pulmones en el estómago. Bueno, y el resto de órganos: allí había sitio para todos.

"NI UNO MÁS..."

Conozco gente que lleva años sin fumar y dicen que si llega el momento en el que sepan que su fin está tan cerca como para no pensar en otra cosa lo primero que harán será volver a fumar.

Llevo fumando desde los trece años, estoy cerca de los cuarenta, tres o cuatro veces lo dejé durante un par de semanas, y aquellos tres o cuatro pitos del regreso al vicio fueron de los momentos más placenteros de mi vida. A veces pienso en hacer otra intentona, pero no tanto para dejarlo definitivamente como para volver a tener esa sensación indescriptible.

Algunos dicen que es algo psicológico, otros que físico, yo solo sé que, aparte de por una emergencia que les ocurra a quienes quiero, por nada del mundo saldría de la cama a la calle de una madrugada de enero sino es a por tabaco, con el pijama puesto y el abrigo encima, a cualquier sitio, a donde sea.

Sí, la mayoría de los pitos que te fumas lo haces sin ganas, pero también pasa con la mayoría de los días que vives y no por eso te pegas un tiro. Uno no puede hacer nada si no puede hacer lo inevitable.

Dios seguirá siendo un misterio para mi, y el bosón de Higgis, y la mierda del Medio-Oriente, y los salvajes antropófagos, y los rusos locos...para mi es un misterio hasta el funcionamiento de un transistor. Y ya se me pasó el arroz para buscar explicaciones: no me interesan.

Fumo, sí, pero también estoy en mi peso y cada órgano ocupa su lugar, un tanto cascados, seguro, pero para eso están. Y si no que te metan en una cápsula como al demoníaco Walt Disney y que te despierten cuando el mundo sea feliz.

Yo estoy bien así.

Y aquella ballena anti-tabaco seguramente ya esté criando trompetas de la muerte por no repartir el tema.

El bosón de Higgis es el humo del cigarro de Dios.

Por el humo se sabe donde está el fuego.

Y me temo que Dios se está fumando la vitola y le está sentando mal: no es posible que haya otra explicación para esta Gilipocracia Mundial.

Hasta la breva más grande se termina.