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miércoles, 1 de agosto de 2012

ELLOS




¡Qué calor, coño, qué calor...!

Este calor hijoputesco, este calor maldito, este calor que no te permite hacer otra cosa que cagarte en él, es capaz de conseguir que un hombre se disfrace de HAL9000, agarre un saco de pañales sucios y se vaya al último estreno de Almodóvar para lanzarlos desde el gallinero al grito de mecagoenvuestrasjodidasmadres. No, no me gusta Peeeeedroooo, ni su sempiterna película, ni su gran bocaza, ni su ancho culo, el mismo que hace que dudes de su condición gay viendo lo hinchado está que su ego, a ese tipo es imposible que le hayan abierto el ojal: es él quien los rompe. Quítate el puto tapón, mamón, como decía el prota de El péndulo de Foucault, esa buena novela.

Bueno, hay que escribir, tengo que escribir, he pensado hacerlo sobre los subnormales mientras recogía la mierda del bar, después de todo estuve a punto de ser uno de ellos, no quería salir del vientre de mi madre ni con sacacorchos, y cuando lo hice las monjitas me llevaron a la capilla para que no me fuera al limbo: me moría, me moría...pero no, aunque quien me sacó dejó en mi un recuerdo perenne, inolvidable, el sello del diablo dirían los antiguos, otros decían que era algo divino...yo solo sé que mejor hubiera sido con el habitual, sin notas al margen. O no. Uno es como debe de ser.

Hay un chaval por el bar...tendrá cerca de los treinta, es tan serio como solo puede serlo un enfermo mental, quizá una depresión severa, o un problema con las drogas, algunos de mis clientes lo conocen y saludan...pero lo evitan al menos tanto como él a ellos, yo no les pregunto, no quiero saber nada, nunca he querido saber nada de nadie. Es mejor.

Es delgado, alto, de facciones afiladas, parece una estrella maldita del rock, de esas que tanto le gustan a algunas mujeres, de las que verás como te saco del hoyo en el que estás metido...pero es tanta su seriedad, tanto su mutismo, tan gordo el marrón que le corroe la cabeza, que nadie pasa del saludo. A mi me cae bien, siempre me han caído bien los tipos serios, callados y que no montan ningún número, apenas hablamos de nada pero si lo hace con alguien es conmigo, comentarios sueltos, nada de busco darte la tabarra, ayer me fijé en el tiempo que estuvo removiendo el café, no por nada sino que simplemente me llamó la atención ver como seguía dándole a la cuchara al tiempo que yo había atendido a otros seis o siete clientes...estaba tirando las cañas de los siguientes y le miré porque lo tenía delante, ahí seguía, dale que te pego, la mirada fija, sin mover un solo músculo, miré el reloj atómico...calculé cinco o seis minutos hasta que se decidió a echarlo en el vaso con hielo.

Media hora después pagó, le devolví el cambio, se despidió, me despedí, y lo vi marchar con su bolsito al hombro.

Quince minutos después regresó: "creo que te has equivocado con el cambio...", "espera un momento", yo andaba atendiendo un pedido, "no jodas, ¿éste es de esos?" pensé:

- "Dime..."
- "Me has dado diez euros de más"
- "No jodas"
- "Sí"

Y me devolvió un billete de diez euros.

- "Gracias, tío..."
- "Iba pensándolo...no tenía ninguno de veinte...solo tenía uno de diez...pero me di cuenta después...cuando iba por la calle..."
- "Te lo agradezco, amigo, es rarísimo encontrar a alguien honesto en estos días..."
- "Sí...pero no tenemos que ser como ellos"

No le pregunté quienes eran ellos. Los conozco.

- "Tómate algo"
- "No...mañana me invitas al café"
- "Por supuesto"

Y se marchó no sin antes volver a nombrar a ellos, a que no hay que ser como ellos.

Y entendí de lo que estaba hablando.

No, ninguno de los dos somos subnormales, quizá estemos por encima de la media, recuerdo que cuando el matamolleras del colegio nos hizo el test de inteligencia les dijo a mis padres que yo estaba muy por encima de la media, aunque eso fue algo de lo que me enteré muchos años después: mis viejos solo querían que fuera como todos. Normal. Como ellos.

¿Y los subnormales, Kufisto?

Uno nació el mismo día que yo, casi a la misma hora, salió bien, al contrario que yo, sus padres eran vecinos de mis abuelos y se crío con toda la chavalería del barrio hasta que nos fuimos dando cuenta que no era como nosotros...No es que lo humilláramos ni nada de eso, simplemente sus viejos lo quitaron de la circulación, porque aunque no era (no es) demasiado subnormal no era como nosotros, no era como ellos, así funcionaban las cosas entonces.

Sigo viéndolo muy de allá pá cuando, está metido en algo de deportes, tampoco es de los que va con la baba colgando, aparte de que eso es bastante difícil cuando siempre estás sonriendo, "¿cómo estás, Kufisto?", "bien, Jose, bien...¿y tú?", "bien, Kufisto, bien...¿y la Real?", "mejor que tu puto Madrí". y nos reímos.

Nada me despierta más ternura, más ganas de ser Dios, que cuando veo a esta gente, que diría Dersú.

Pero ellos, la mayoría, siempre están sonriendo, mientras que nosotros, sus ellos, solo a veces reímos como monos. Y aquí, casi siempre, del otro. Así que bien está eso de que los caminos del Señor son inescrutables.

Jamás olvidaré...jamás olvidaré...una tarde en la terraza del antiguo bar, yo todavía era un crío que andaba por allí, con ellos, cuando vi a la típica mujerona dominguera salemisasdelasocho sentarse en una mesa con su hija, una chica de mi edad que al verla hizo que mi nabo pasara su estado habitual, el de follarse a la bragueta, al de emergencia, esto es, meterse en mi ombligo. Me quedé petrificado.

- "Buenas noches...tardes...¿qué vais...qué quieren tomar?"

Y la salemisas dijo no sé qué, y entonces le preguntó a su hija, "¿qué quieres?", y a ella se le descompuso la cara con esa sonrisa característica bajo esos ojazos azules...y yo me quedé más loco que todo el sitio de Zaragoza, y fue de esos momentos en los que te quedas en blanco, tan blanco como la camiseta del puto Madrí...

- "Doctor Necessitter...métame en un tarro" que le dijo el doctor Hrufuhrurr...

Kathleen estaba tan buena...pero era tan mala..."Más hielo...me quemo por dentro"

Y a Trautman que lo porculeé Almodóvar, otro con toda la cabeza en la polla a sus sesentaitantos.

Yo, al tarro.

O a la bañera.

También nosotros ardemos por dentro.

Y seguro más que ellos.

Es lo que tiene la buena educación, Peeedrooo Porculero.





6 comentarios:

  1. Me ha caido bastante bien el cliente serio y callado que has descrito. Tiene pinta de ser muy buena persona, de esas que los subnormales que pueblan el mundo le llaman rarito. Es que ademas su descripcion fisica y la anecdota de devolver el dinero me es tan cercana... que se jodan "ellos".

    Por cierto, si, puto calor. No me gusta nada el verano porque me deja el cerebro mas tostao de lo que lo tengo habitualmente y encima que trabajo de noche me toca dormir de dia y es imposible. El frio esta infravalorado.
    Un saludo.

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    1. Infravalorado no, infravaloradísimo.

      Ahora sí que no puedo más...a dormir.

      Muchas gracias, amigo

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  2. ¿Que el calor es malo?.. venid a Vitoria, pasaos 10 meses entre invierno y otoño, y cuando llegue algo de sol, algo de calor, me venís diciendo eso. Como siempre, deseamos lo que no tenemos y aborrecemos lo que vemos todos los días. Estoy hasta la polla de frio.

    Ellos ven el mundo con otro filtro, totalmente distinto al nuestro. Mejor, porque si vieran el mundo como nosotros y vieran como por ejemplo patrocinamos su genocidio antes de que nazcan, igual dejarían de sonreir.

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    1. Tú no sabes lo que es el calor, Ogro, el calor seco, de verdad, el que teja medio gilipollas, el continuado, día y noche, día y noche, ni vives ni descansas, solo sudas, ¡cómo será la cosa que hasta la crisis pierde el protagonismo!...calor, calor, calor, no hay más. Amo la luz del sol, quizá más que nadie en el mundo, pero cuando se pone en plan terco, en plan "aquí están mis cojones", es para reventarlo a puñetazos, de verdad.

      Y sí, ya te digo, mejor no saber nada. De nadie.

      Saludos, que no hace tiempo de abrazos.

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  3. El tipo tal vez las ve venir
    Y de hay su aspecto y su seriedad
    No todo el mundo se rie de forma semihisterica al estilo Montoro
    http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com.es

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    1. Yo creo que más que verlas venir lo que no quiere es mirar por el retrovisor. Ni que "ellos" puedan hacerlo. Al menos por el suyo.

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