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viernes, 28 de octubre de 2011

¡A LAS BICICLETAS!




Pocas cosas hay que me pongan tan triste como oír el tañido a muerto de las campanas en una tarde fría y lluviosa.

Es algo que viene conmigo desde la infancia, primer y único avituallamiento que tendremos en nuestro camino, aunque somos tantos, hacemos la carretera tan estrecha y vamos tan rápido que muchos se quedan sin él y luego pasa lo que pasa: no es que quieran el de los otros, quieren que los otros estén como estuvieron ellos; aunque no saben que eso es imposible: nunca conseguirán que olvidemos una felicidad pasada, es como la huella de un elefante, de un gigante, así de grandes y profundos son los recuerdos de la niñez, que por mucha mierda que vayamos echándole encima jamás será tanta como para borrarla.

Creo que aquel sentimiento me viene de cuando se murió mi abuelo materno.

Era el día de los Santos Inocentes, estábamos de vacaciones navideñas y nuestra madre nos despertó, "¡levantaos que os llama el abuelo!", fuimos al teléfono, "¡os he comprado unas bicis!", nos volvimos locos, pero cuando estaba despidiéndose dijo que era una broma, que era el 28 de Diciembre, que éramos unos inocentes, y se reía, se reía mucho, al principio nos enfadamos, le dijimos tonto y eso, pero luego nos dió por reír, a nuestra madre también, todos reíamos...

Dos horas después volvieron a llamar. Era la abuela, la "yaya": el abuelo había muerto de un infarto. Mi madre empezó a llorar, nosotros también, ella se fue y se quedo una tía con nosotros. Yo tenía 9 años, mi madre 30 y mi abuelo 60. Todos demasiado jóvenes. La muerte casi siempre es una metepatas, una aguafiestas, pero aquella mañana, además, fue un poco bastante hija de la gran puta.

Ése fue mi primer contacto con la muerte, ahí me dí cuenta de que no era una cosa de las novelas o de las películas, donde sólo morían los malos, donde la muerte era justa; no, no lo era, y también era mala, estaba haciendo llorar a gente que nunca la había visto llorar, tenía que ser muy mala para lograr eso, me dí cuenta de que nunca más volvería a ver a mi abuelo y me sofoqué mucho, quizá también, en ese momento, sin darme cuenta, supe que también yo tendría que morir. Tal vez sea necesario despertar a la muerte para despertar a la vida. A la verdadera vida, a la que tienes que escribir tú, no leer de otros. Tal vez no. Seguro.

A partir de entonces cada vez que oía el lúgubre y monótono canto de las campanas me embargaba una fuerte sensación de tristeza, recuerdo que en algunas ocasiones echaba a correr todo lo rápido que podía para dejarlas de oír, sabía lo que significaban y no podía soportarlo, pero no conseguía silenciarlas, aunque me encerrara en mi cuarto las malditas campanas seguían en mi cabeza, el tono agudo y después el grave, hasta el infinito, parecía que se iban pero no, otra vez volvían a empezar, una y otra vez, hasta que al final paraban. También ellas.


Hoy no las he oído, aunque sí he visto al resto del reparto: nubes bajas, frío intenso, lluvia fina, débil, vieja...


Hoy el badajo de la campana han sido las miradas de los pocos otros que han pasado al bar, el silencio de sus bocas en las copas, la mano en la mejilla, el codo en la barra, el pie en la chambrana del taburete, parecía como si cada miembro de sus cuerpos buscaran un punto de apoyo, un lugar donde aferrarse para no caer, para seguir en el camino, para continuar dando pedales, no hay que pararse, no puedes pararte, las caídas ya no son como antes, que más que de huesos estabas hecho de goma, cada vez cuesta más, cada vez son más peligrosas, cada vez eres menos de goma y más de huesos, cada vez tu airbag está menos inflado, cada vez está más cerca el día en que suene tu campana,


pero hasta entonces...


¡HAY QUE SEGUIR DANDO PEDALES!


Y si también nos quitan la bici...seguiremos andando, aunque sea arrastras, no os va a ser tan fácil desembarazaros de nosotros.


Podréis quitarnos todo el avituallamiento que nos quede, pero lo mejor ya nos lo comimos, así que hala, comeros las putas sobras.


Pero no olvidéis que seguimos enteros. De una pieza. Y todavía quedan reservas de todo aquello.


¡De pie, coño!

11 comentarios:

  1. Emocionante articulo, kufisto. Eres un tio grande que haces saltar las alarmas en nuestro interior.
    De esos que estaban en el bar la mitad cree que la culpa es de un viejo norteamericano y de un enemigo que le dijeron que lleva corbata.No pueden aceptar que muchos de ellos firmaron su sentencia en un frio Marzo.

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  2. Gracias, Confiesa.

    Es más difícil cambiar de convicciones que de colonia. Mira la Floïd y su epatante campaña publicitaria...pues ni Dios la comprará

    - "¿A qué hueles?"
    - "A Floïd"
    - "Ya decía yo que olía a mi abuelo...¡Taxi!"
    - "¡Pero nena! ¿Dónde vas?"
    - "Te dejo, capullo, no quiero que me la meta un cadáver"
    - "¡NOOOOOO, POR FAVOOOOOORRRR!"
    - "¡¡¡TAXIIIIIIIIIII!!!"
    - "¡¡¡ME SUICIDARÉ!!!"
    - "(subiendo al taxi de Osama Minabo) ya estás tardando, adiós"
    - "Nunca más, Floïd"
    - "Nunca más"
    - "¿eh? ¿quién me habla?"
    - "Tu abuelo"
    - "¡Pero si llevas 15 años muerto!"
    - "Hasta que abristes el frasco, gilipollas...anda, ven pacá que te voy a espabilar"
    - "¿Cómo?"
    - "Bébete el resto del frasco y nos vemos en 0´2...total, ya te da igual, llevas la marca de la Vestia"
    - "¿La Vestia?"
    - "Sí, es tan vieja que perdió la Bë...puta diéresis satánica...venga, ven"
    - "Voy, voy..."

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  3. XDDDDD. Genial. Yo, cuando veo el Floyd en mi peluqueria me empiezo a dar cuenta de que hemos envejecido juntos mi peluquero y yo.
    Eso si, a mi no me pone Floid que no se si huele a mi abuelo(ya no me acuerdo) pero no quiero que mis hijos me recuerden por ese olor.

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  4. ;) por Dios que no lo hagan, amigo, te culparán de todo lo malo que les pueda ocurrir.
    Y que sea dentro de mucho tiempo

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  5. Bueno, yo creo que me culparan de todo aunque no me ponga Floid XDDD. Pero cuando llegue "el dia del ultimo viaje" empezaran a rcordarme y mejorará la evaluacion. Yo perdi a mi padre muy joven y lo empece a echar de menos cuando ya no estaba cerca. A veces me veo comentandole cosas, como el que las comenta con el mar, pero le queda a uno la esperanza de que de alguna manera le llegue mi agradecimiento por todo lo que hice y que no le agradeci porque no sabia dar las gracias.
    Tu blog es como la visita al psicologo. Saca cosas archivadas.

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  6. Así son las cosas, pasitos cortos hacia la eternidad con todo el sufrimiento de los simples mortañes.

    Un blog genialq ue espero seguir con pasión añadiéndolo al mío, del cual te dejo la dirección por si deseas echarle un vistazo.

    http://cspeinado.blogspot.com

    Un saludazo.

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  7. Magistral.

    Enhorabuena!

    Un beso, Kufisto!

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  8. Con objetividad total y dosis suficiente de sensibilidad personal, es absolutamente imposible defender ni admirar la salvajada de las corridas de toros, pésimamente llamada "fiesta nacional", entre otras definiciones mucho más acertadas.
    Tordesillas con su "fiesta" (¡pobres... toros!), es otro ejemplo -no excepción- más que lamentable.
    Buena parte de España, sur de Francia y "al sur" de Río Grande (qué casual "coincidencia" en sus raices)... son "así".
    El resto del planeta -países cultos- es otro mundo, en todas las artes. Pero "España es diferente!. ¡Y tanto!, para nuestra desgracia.
    Kufisto, no tome este comentario como una provocación. En modo alguno.
    Muy cordialmente,

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  9. Soy el primero que prohibiría cualquier festejo taurino "popular", me parecen unas auténticas salvajadas, pero las corridas de toros, ALGUNAS corridas de toros, en una buena plaza, con su liturgia, su verdad y sus engaños, me parece lo más grande que se pueda ver, incomparable a cualquier otra cosa. Es algo irracional y no hay que buscarle explicación: se siente o no. Aunque no sufra, las corridas de toros ya están muertas, estamos viviendo los últimos destellos de su explosión, el viaje toca a su fin, no le quede la más mínima duda. Y yo lo lamentaré. Ya lo lamento.

    No me lo tomo como una provocación, al contrario, lo agradezco. Aunque exceptuando nuestro común rechazo al uso que la chusma hace de animal tan sagrado, no estoy de acuerdo en nada de lo que dice en el resto de su comentario.

    Un saludo y gracias

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