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domingo, 3 de febrero de 2013

AGRADECIDO, AMIGO




Lo primero que recuerdo haber bebido fue un dedillo de vermú con mucha gaseosa, creo que en la casita de campo que tuvimos, estoy casi seguro de quien me lo dio, es como si lo estuviera viendo, es curioso...Era una tía que no era tía, carnal, quiero decir, pero por entonces nuestra familia era muy grande, tanto que yo no tenía muy claro el parentesco, sólo que nuestros padres las llamaban así, "Kufisto, ves y dile a la tía Angelita..." o "Kufisto, ves y dile a la tía Loli...", y yo iba y lo repetía, que un niño es un repetidor, al menos básicamente, y aunque tía, tía, no lo eran las quería por igual, o incluso más, ellas estaban solteras, todavía eran jóvenes, y se desvivían con nosotros cuando venían de la capital, tan pequeños, tan ricos, tan salaetes..."¡no le deis alcohol al chico!" me parece oír a mi madre..."No bebas..." era lo último que me decía cuando vivía con ellos y me iba de fiesta, "noooo..." Y siempre era síiiii

La primera borrachera fue con catorce años, la recuerdo bien, pillé una botella del almacén que teníamos en la planta baja, eran todas ellas licores viejos, pasados de moda, que ya no tenían salida ninguna, más era un museo de alcoholes que ninguna otra cosa, pero aquello era Jauja para cualquier jovencito que estaba empezando a salir en pandilla y que no tenía un duro en los bolsillos, aunque tampoco es eso, que nunca hemos sido de los que se comen los mocos, lo suyo le costó a padre y a madre...

Anís Machaquito, seco, y del mismo modo nos la bebimos un colega y yo, a morro, refugiados del frío en una caseta cercana a los institutos, aunque pronto entramos en calor...no sé como coño pudimos bebérnosla entera. Pero lo hicimos. Y riendo y haciendo eses fuimos a nuestro colegio, con los curas, era una de esas tardes en las que por cojones había que asistir a la misa, nada más, no había clase...Y jamás olvidaré el momento en el que uno de las padres nos sacó de las banquetas para llevarnos entre las columnas y, muy serio, nos dijo: "Chicos...¿estáis beodos?"

Beodos, dijo...

Nos descojonamos vivos.

Supongo que llamarían a nuestros padres, vendrían a por nosotros, nos llevarían a nuestras respectivas casas, dormiríamos la mona, discutirían entre ellos, que si fue que si vino, y al despertar habría toros, sobretodo por parte de madre, aunque de nada de esto me acuerdo.

Desde entonces dejé de beber anís y todos sus posibles derivados, pacharán incluido. Aún hoy es olerlos y ponerme malo. Pero no solo de anís se chispa el hombre.

Normalizada la cosa empecé con la ginebra con cocacola, como mi padre, a veces con tónica, pero pronto encontré mi propio camino en el whisky, y ahí sigo, que siempre he sido de gustos fijos, para todo, y fiel, a mi manera pero fiel...Jamás tuve la sensación de estar engañando a mi ex cuando me liaba con alguna puta, alguna profesional, quiero decir...aquello no significaba nada para mi, solo era un desahogo por su ausencia, no más que una cagada, uno tiene que soltar ciertas cosas a no ser que desee reventar, pero nunca se me pasó por la cabeza engañarla con otra, mantener una relación a escondidas. Eso no. ¿Qué me hubiera parecido si ella hubiese hecho lo mismo? Mal, pero hace tiempo que dejé de querer que los demás fueran como yo. En lo bueno y en lo malo.

A los dieciséis años, más o menos, mis amigos se metieron con las drogas intermedias, ya no bastaba con los canutos, tan cojonudos, empezaron a meterse dexidrinas y material parecido, quizá un cuartillo de ajo...cosas así. Y como a mi eso no me iba bien y uno no puede hacer que los demás sean como él me retiré a mis aposentos y en ellos permanecí por el espacio de dos años: de casa al colegio y del colegio a casa. Hasta dejé de beber, sólo fumaba tabaco y hachís, nada más. Y agua, mucha agua. Y lectura, mucha lectura. Durante aquellos dos años nadie leyó más en la Tierra. Estoy seguro.

Pero eso acabó y regresé por donde iba, aunque siempre lejos de las drogas que ya iban siendo directamente duras, ya siempre andábamos sobre mojado aunque hiciera sol 300 días al año.

Creo que por entonces hicieron acto de aparición las resacas, todavía leves, pero su grado no es tanto los que te metas en sangre como su calidad: si no te bebes la última y las anteriores han sido buenas el asunto no pasará de un ligero malestar que se irá antes de darte cuenta. ¡Pero ay como te la metan, ay como le des garrafón a tu hígado...! Ahí no hay más solución que echarle corazón y levantarte. E intentar acordarte de donde pudo ser para, al menos, jiñarte en todos sus putos muertos.

En todos los años que llevo trabajando como camarero no creo haber conocido a alguno que fuera abstemio, de veras. Es difícil aguantar a la gente cuando dejan de serlo, aunque no sean todos, basta con algunos, pero esa tensión, esa presión, hay que echarla para fuera, que ya lo dijo el clásico, semen retentum, venenum est, ¡por Dios que así es, hermano!, y por esto, cuando los clientes ya están durmiendo  con sus mujeres, o con sus monas, nosotros salimos hacia los últimos garitos de la noche y bebemos para poder hacerlo. Y si antes podemos pillar algo de cacho, mejor. Aunque sean deshechos de tienta, que uno tiene que torear en todas las plazas cuando no es José Tomás.

No soy alcohólico y no creo que lo sea nunca, me sienta mal cuando me paso, fatal, cada vez más, y eso es una ventaja, una bendición aunque no lo parezca, que si los caminos del Señor son inexcrutables los tuyos no lo son mucho menos, y quien tolera el alcohol, quien despierta como si tal cosa, tiene muchas papeletas para terminar siendo su esclavo. Mi error, mi fallo, es que como decían de John Ford una es demasiada y mil no son suficientes. No siempre, pero muy a menudo. Llevo más tiempo bebiendo del que no y aún no sé hacerlo.

Bebes porque te sientes bien, mejor, y como muchas sensaciones no deja de ser una ilusión, una mentira. No es que te haga mejor, es que hace mejor a los demás.

Siempre he creído que podría dejar de beber cuando quisiera, no así el fumeque, eso sí que me atenaza, no puedo vivir para no hacer una cosa, no puedo vivir permanentemente a punto de hacer explosión, hay que evacuar, hay que evacuar...que todo lo malo no se va a ningún otro sitio si tú no lo echas.

Creí que con mi reciente cambio de turno, con mi abandono de la noche, por fin había llegado el momento de cerrar esa puerta para siempre, o casi, pero es la cosa que al escribir ahora mayoritariamente de noche muchas veces lo hago bebiendo, como para entonarme, y en ocasiones logro terminar antes de empezar a hacer eses con los dedos, antes de cansinear a la tecla de borrado, pero otras no, otras los acabo a martillazos y así pasa, así salen como salen, que hay veces que me dan mal rollo al leerlos el día después.

Como por ejemplo...ayer. Apenas faltaba una hora para terminar mi jornada cuando una historia, una de las buenas, empezó a rebullir en mi cabeza, y cuando pasa eso no puedo pensar en otra cosa aunque esté tirando cañas, o poniendo copas, o hablando con un cliente. Volvió a pasarme ayer: tenía una foto extraordinaria, una canción maravillosa y una historia que prometía ser de las mejores, sólo me sobraba una hora, sesenta minutos, nada más...y para que se fueran más rápido me entoné. Y hasta a desafinar mientras lo escribía.

Al releerlo esta mañana, muy resacoso, no he podido evitar una mueca de disgusto, de decepción: la cagué. No tanto como en otras pero sí lo bastante.

Poco antes de terminar mi turno de hoy le he echado un vistazo a los comentarios, siempre tan de agradecer, y al leer el de mi amigo Doiraje (alguien que me bastaría y sobraría para seguir escribiendo aunque supiera que fuera mi único lector) he visto que, como casi siempre, tenía razón.

Y sus palabras han sido la motivación para escribir lo de hoy.

Con mucha agua y mucho humo, nada más. Como cuando fui el mayor lector sobre la Tierra.

Y creo que mañana seguiré pensando que no me ha quedado mal. 

14 comentarios:

  1. Nada mal, no te ha quedado nada mal, amigo.

    No sé cómo crees que te vemos los que te leemos, pero puedes estar seguro que lo hacemos por algo. Somos nosotros, soy yo el que también te agradece todo lo que nos das. Que no es poco.

    Un abrazo muy fuerte, Kufisto. Y, sí, con agua, escribe con agua, o con un aquarius sin azúcar, que es lo que estoy bebiendo ahora.

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    1. Jajaja...prefiero beber vinagre antes que eso, amigo.

      El agua está bien.

      Un abrazo.

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    2. Jajajaja... ¡La verdad es que el agua está más rica!

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    3. A veces es mejor no saber a nada que a algo

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    4. Metafísico...y eso que acabo de cenar

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    5. Es la resaca del agua. Se gana en profundidad cuando se es austero. Sin agua, no hay vida.

      ...Y eso que estoy con el aquarius.

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    6. Jajaja...

      "Se gana en profundidad cuando se es austero" Y qué verdad es.

      Me voy a la cama, que falta me hace.

      Sin mujer y sin mona...lo ideal para dormir del tirón.

      Gracias.

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  2. ¿Como coño vas a conocer a algún abstemio si estás todo el puto día detrás de la barra?.
    Todo en esta vida se puede hacer si se hace con moderación. Todo ayuda en un momento determinado, pero si haces algo que te convierta en otra cosa, entonces la hemos jodido.Cuando uno deja de ser uno mismo, el ridículo está garantizado. Digo yo. No me hagas mucho caso, que yo estoy como una verga.

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    1. Pero para ser uno mismo hay que aislarse, apartarse de todos. Sólo los muy locos son como son delante de los demás. O los maleducados.

      Yo soy más aquí que en la calle. Y por eso me gusta.

      Un abrazo.

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  3. Tu aqui eres el puto amo, ya lo sabes. Y no porque sea tuyo el blog, sino por lo que escribes.

    En fin, acabo de publicar un cuentecito. Si te apetece, sigues siendo muy bienvenido por mi casa.

    http://unblogmuycule.blogspot.com.es/2013/02/si-hay-que-mentir-se-miente.html

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  4. Muy de acuerdo con Doiraje (menos en lo del Aquarius!! Aaaggggghhh!!!)

    Mira, querido Kufis, tienes un gran don: el don que envidio y admiro por encima de todas las cosas, la palabra bien escrita, voz propia, personalidad, luz brillante hasta para explicar las sombras.
    Una voz que me llega. Como me llegan otras. Pero hablo aquí de la tuya, que busco cada día, y que me trae, con cada post, el placer de disfrutar del talento. Sensaciones distintas.

    Gracias por eso. Por todo lo sentido en estos muchos, muchos meses. Y por los que, espero, vendrán.

    (Alcohol? Cada vez me sienta peor. Y soy de bebidas "moñas": cremas de orujo, caipirinhas de frutas del bosque…y la edad hace que me recupere tarde y mal de las resacas…)

    Cuídate, cuida de ti. Por favor.

    Un gran beso!!

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    1. Gracias, preciosa.

      Para ti, que ha saltado cuando estaba terminando el paseo de la noche y me ha emocionado mucho:

      http://www.youtube.com/watch?v=CsXtkIs85Iw

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