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martes, 22 de mayo de 2012

EL JARRÓN CHINO



A pesar de los años pasados la recuerdo perfectamente...

Era la típica historieta de una sola página, de esas que venían como relleno en aquellos maravillosos tomos de Super-Humor, solían colocarlas entre las grandes aventuras, para desengrasar, digo yo, pero algunas de ellas, en su repetitiva sencillez, eran absolutamente descacharrantes .

La cosa era que Filemón había comprado un jarroncito chino de los caros, podías verlo caminar muy ufano, sonriente, quizá pensando en la envidia que iba a causarle a Mortadelo, cuando de repente, en la puerta de su casa, caía algo y lo destrozaba. Entonces aparecía Mortadelo gritándole a su jefe que le subiera lo caído: una llave inglesa, un martillo...lo que fuera; a Filemón se lo llevaban los demonios y volvía a la tienda para comprar otro. Así hasta cuatro veces, y a cada jarroncito roto más aumentaba su furor hacia el calvo miserable.


Hasta que en el último, con los bolsillos vueltos del revés y una cara que ni te cuento, enloquecía de tal manera que volaba sobre las escaleras con los colmillos de vampiro y la cabeza echando fuego: "¡¡¡LO TRITURO, LO DESCUARTIZO, LO MATOOOO!!!".

Y os juro que se me saltaban las lágrimas, los mocos y poco faltaba para que me meara.

Otra vez desde el principio, ya con la carcajada entre los dientes...primer jarrón, segundo jarrón, tercer jarrón...¡CUARTO JARRÓN!.

Creía que me moría.

Tantas veces la releí, tanto ruido armé, que mi pobre madre no tuvo más remedio que venir a la habitación para ver qué pasaba, "¡DILE QUE SE CALLEEEE!", decía mi pobre hermano al que llevaba un cuarto de hora sin dejarle dormir, "¿pero qué pasa?", y yo intentaba explicárselo entre risas, congestionado, sudando como un pollo...

No sé, sería el cansancio de todo el día, a veces te pilla flojo y te da la risa tonta, pero eso no era ni medio normal, tanto que después de casi treinta años sigo recordándolo como si lo estuviera viendo. En fin...que finalmente apareció hasta mi padre, me calmé, y con las últimas risas se lo di para que lo leyera, sabía que de vez en cuando lo hacía y le gustaba. Y eso también me gustaba a mí.

Poco después le oí reír desde su habitación.

Mortadelo y Filemón ha sido el tebeo de mi vida, con ningún otro me he reído tanto, los regalos de cumpleaños de mi niñez consistían en tomos de Super-Humor, era cosa sabida, y cuanto más trajera de ellos mejor, a veces metían cosas del Sacarino, o de Pepe Gotera y Otilio, o los Zipi y Zape, o de quien fuera...pero me los saltaba, no sabía apreciarlos, además que siempre he sido así: cuando me da por algo no existe otra cosa.

En los tebeos busco la risa, aún sigo haciéndolo para conciliar el sueño, aunque ahora las carcajadas son muy extrañas, pero sí lo hago con una sonrisa en la boca, no se me ocurre una forma mejor para que el sueño venga a ti, ¡no lo va a hacer si estás angustiado!, viene a por ti porque alguien sonriente no armará jaleo en su casa. Así que los tristes, los pesarosos, deben entrar drogados a su reino. Sino no entran.

Nunca fui de super-héroes yanquis, al menos en los tebeos, veía sus dibujos y eso, claro, aunque prefería los de Bugs-Bunny, o Speedy Gonzales, aquellas series eran demasiado serias, no tenían humor, era todo peleas y más peleas, no me interesaban, no me interesan. Yo quiero reír.

Claro que con la llegada de la adolescencia les di puerta al par de merluzos, ya quieres cosas más serias y tal, dejar de ser un niño y eso, uno jamás es tan gilipollas como entonces, pero eso se cura con el tiempo, así que cuando el Mundo de Peter Chota publicó una selección de los mejores personajes de Bruguera la compré entera, y aparte del feliz reencuentro con los batracios descubrí a los demás, la visión de túnel va abriéndose conforme pasan los años y ves más claridad. Normal, el otro extremo está cada vez más cerca.

Un tebeo nuestro, español, brugueresco, es irreproducible en el lenguaje cinematográfico. La cosa no es que se parezcan más o menos, o que tengan su voz y eso. Los personajes de tebeo NO tienen voz; estoy seguro que si me dieran a elegirlas no sabría con cual quedarme. Yo los oigo con la cabeza, no con las orejas. No sé como son sus voces, tampoco las imagino, no se trata de eso, no es necesario, no vas a disfrutar más poniéndole tu tono a un texto ajeno. Acéptalo como es, y en caso contrario busca otra cosa.

No vi su película, la buena, la primera, bastante tuve con los infames dibujos que hicieron en los 80, pero una tarde que estaba en el bar la pasaron por el Digital y le eché un vistazo: sí, estaban aceptablemente caracterizados y aprovecharon el más trepidante de nuestros tebeos, el más adaptable a la acción cinematográfica, pero las voces, las voces...NO.

Otra cosa es con los yanquis, con los Batmans, Supermanes y demás, ahí sí sale bien porque lo que prima es la acción, los decorados (inexistentes en los nuestros), los silencios dramáticos y todo ese rollo, el diálogo es secundario, no es lo importante. Pero en los nuestros, en los tebeos donde la gracia está en la justa mezcla del dibujo y el diálogo, no funciona.

Papá Ibañez es un genio del dibujo y fue un gran guionista, en mi opinión el mejor de todos, pero empezó a cagarla cuando sus dos criaturas más famosas se hicieron demasiado grandes. Pero hasta llegar la decadencia, mediados de los ochenta (aunque después hizo algunas cosas estimables) nos dejó un montón de clásicos que han aguantado estupendamente el paso del tiempo.

Mortadelo y Filemón la cagaron cuando su papá quiso ponerlos a la moda.


Sí, siempre serán un par de berzotas.




Pero siempre se tratarán de usted.




Que todavía hay clases.


¿Y jarroncitos chinos?


12 comentarios:

  1. Un patriota un idiota deacuerdo pero el patriota español es idiota al cubo.

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  2. Un patriota cerril es un aldeano al cubo, sean los que sean los colores de su bandera.

    Amar tu tierra, pero nunca sobre todas las demas cosas.

    O casi nunca.

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  3. «Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.»

    —Arthur Schopenhauer—
    =====================================

    En cuanto al mundo del cómic hay mucho más —y mejor— más allá de "Mortadelo y Filemón"...

    http://www.sopadelibros.com/top

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    1. Debe de haberlo, pero no tenemos tanto tiempo como para también ir a descubrir tebeos nuevos.

      Gran cita de don Arturo, como de costumbre.

      Un saludo.

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  4. Yo tuve la fortuna de recibir de mis tios todos los tebeos/comics que recibieron durante su infancia, con lo que pude leer los clasicos, desde el principe valiente, guerrero del antifaz, hazañas belicas,T.B.O.s, y un largo etc
    Ya bastante mas mayor siendo lector habitual de novelas, ensayos, y demas, volvi a aficionarme al comic, eso si ya de caracter adulto. Incluyendo los mas conocidos, sandman, transmetropolitan, watchmen....
    Sigo cogiendo de vez en cuando mi mortadelo como he hecho toda la vida, porque ese humor tan caracteristico, anacronico y facil de digerir que posee Ibañez no hay forma de igualarlo. Es esa capacidad de producir la risa en el niño, y a la vez que el adulto lo disfrute sin considerarlo infantil. Es rapido, directo y da en el blanco. Siempre consigue la carcajada. Vamos, un maestro.
    Es verdad que algunos numeros de los ultimos años pueden ser algo flojillos. Pero respetando cualquier opinion, a mi si me gustan, sera debilidad.

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    1. Los TBO´s de los que hablas (los patrios) eran de generaciones anteriores, no eran los "nuestros" y apenas he leído nada de ellos, aunque ahora no me importaría.

      A nivel internacional me quedo con Vulleimin, Bagge y, sobre todos, Crumb: un genio.

      Y por lo que respecta a la última etapa de "esos dos mendrugos"...no me va, aún concediéndote que tengan cosas estimables.

      Muchas gracias, un saludo.

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  5. la mejor página de Mortadelo y Filemón está en el especial "mundial 1978". La aventurilla empieza con que la selección española tiene que ir a jugar a Córdoba (Argentina) con Mortadelo conduciendo el autobús. Tras hacerles cruzar medio mundo y remar por el océano, Mortadelo los lleva a la Córdoba.... andaluza. Gracias a un amigo de Filemón que los embarca de vuelta para sudamérica en un buque chatarrero (sic), el autobús se pierde en el desierto de la Patagonia y se queda sin gasolina.

    Aquí es donde llega la mítica hoja en cuestión:

    La página se abre con una viñeta panorámica en la que vemos a toda la selección empujando el bus por la arena del desierto (kilómetros de pisadas tras ellos): Los jugadores se plantan y exigen a Mortadelo que vaya a por gasolina con una lata. La siguiente banda muestra una serie de viñetas pequeñas con el mismo encuadre. En la primera, el calvo de la levita se marcha rezongando con el bidón mientras pasa al lado de una piedra. La siguiente viñeta muestra la piedra. Se ha hecho de noche y Mortadelo no vuelve. Seguimos enfocando idéntica roca y amanece: los bocadillos recogen los insultos de los expedicionarios, todos deliciosamente mortadelianos (cuervo con gafas, batracio estrábico etc). Finalmente, en la última viñeta de la serie, ya en mediodía, Mortadelo emerge con la lata vacía tras la piedra y exclama ufano: "!ajá, hice bien en quedarme, sabía que me criticarían en mi ausencia!". La página se cierra con otra viñeta panorámica en la que Mortadelo corre apedreado por todo el desierto entre una nueva retahila de improperios ibañezcos. Treinta años después me sigue pareciendo una obra maestra.

    Ah! y Mortadelo tiene también su decorado, pero es irrealizable cinematográficamente: cuervos fumando colillas y botijos colgando de las fachadas de las casas.

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    1. Has conseguido hacerme reír. Absolutamente genial, la recuerdo como si la estuviera viendo, precisamente ese último gag (chiste, ¡qué coño!) del que hablas es uno de mis favoritos. Todos muertos de sed y el calvo miserable escondido tras una piedra.

      Muchísimas gracias, me has alegrado la tarde.

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    2. que menos chaval, primero me había reido yo con tu entrada del blog!

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