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domingo, 19 de septiembre de 2010

EL VUELO DEL GORRIÓN





Cuando he salido a caminar esta mañana, a eso de las ocho y cuarto, parecía que el sol iba a regalarnos otro hermoso día; calles desiertas, fresquito mañanero, silencio y luz, mucha luz.

He puesto radio clásica, "La isla de los muertos" creo que se llamaba la obra de Rachmaninoff; el presentador nos ha hecho una breve y reveladora presentación. Música de altura. Me gusta este ruso.

He salido al campo con el corazón tranquilo, envuelto en luz he visto como los gorriones empezaban a bailar y a jugar, he quitado la música, quería escucharlos, hacían pequeños vuelos, de la tierra a los árboles, unos segundos y otra vez abajo, unos segundos y otra vez al árbol, me han estado acompañando un buen trecho del camino, iba pensando que lo hacían para mí, para que los viera, no había nadie más que ellos y yo, cada vez que me acercaba a ellos, sin prisas, echaban a volar, un poquito más allá me esperaban cantando, yo estaba sonriendo, creo que ellos también, el sol seguía su ascensión, majestuoso, divino, el camino se terminaba, regreso a la civilización, los gorriones se han quedado allí, jugando, volando...he puesto la radio.

La misa de la COPE, entro a la gasolinera, pillo una botella de agua, salgo y le pago a la chica, es española, bajita y fea, la conozco de otras veces, es un poco seca pero yo estoy contento y ella lo nota, me atiende con amabilidad, "hasta mañana", "hasta mañana" me dice con una sonrisa, es difícil verla sonreír, es raro que me haya sonreído.

Al salir veo como unas nubes impresionantes están comiéndose a una velocidad increíble a mi amado sol, parece imposible, pero en diez minutos todo el cielo está nublado y la temperatura ha bajado considerablamente. Me cruzo con una cuadrilla de ciclistas, cincuentones la mayoría, están preparándose para salir, miran con preocupación al cielo, yo también, todos lo miramos.

Sigo mi camino, me encuentro con gente que sale en grupo a pasear sus perros, charlando, riendo, "buenos días", "buenos días", el cura continúa celebrando, le escucho, a veces me pongo a pensar, cuando ya estoy en el reino del asfalto un coche se detiene, bajan la ventanilla, es un amigo mío, "¡Kufisto!", hace el ademán de bajarse para charlar, le digo que no lo haga, va haciendo frío y no quiero parar, me dice que cuando reabro el bar, "mañana, hoy acabo mi semanita de vacaciones", me cuenta que lleva 5 días sin fumar, le felicito, nos despedimos, arranca y se va.

Continúo mi paseo, poca gente todavía, pocos coches, pero el tiempo se ha echado a perder, ni se ve el sol, sólo nubes bajas, pesadas, amenazantes. Llego a otra gasolinera, tengo que recoger un encargo que les hice, se han acordado, al salir veo una pandilla de panchitos borrachos, armando jaleo junto a una furgoneta con la música a todo volumen, no me gusta lo que oigo, bajo la avenida, veo mi querido bar, cerrado, se me hace raro, hasta mañana.

Llegando a casa paso a la tienda de la esquina para comprar el pan, una bonita y agradable panchita me atiende, también compro tabaco, "adiós, gracias", "adiós, señor"; subo a mi piso, dejo las cosas y me aseo. Después enciendo un cigarrillo y me pongo a escribiros esto mientras mi gato se tumba a mi lado buscando caricias.


Y ya he acabado.

2 comentarios:

  1. Precioso. Sencillamente precioso. Tu texto y la realidad que reflejas.

    Parece como que vas siendo algo más que un observador crítico y un tanto ajeno de la misma. Parece que te vas sintiendo gozosamente incluido en ella. Sencillamente...

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  2. Muchas gracias anónimo, es mi último día de vacaciones, mañana regreso a la lucha, al lío, al rollo, al tema...a ver que pasa. No quisiera joderla.

    Me alegra que te haya gustado, a mí también me ha parecido que no estaba mal.

    Un saludo.

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