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lunes, 20 de febrero de 2012

ESTÚPIDOS PAYAS@S




Hoy he ido por la carretera, en un minúsculo arcén, quería ver los coches de frente, sensaciones fuertes, hasta ahí llego, no me pidas que me tire de un puente agarrao a una cuerda, ese arroz se me pasó, mejor dicho, no llegó a cocer, no así el que hemos devorado para comer, estaba en su punto, "perdona y gracias", "no pasa nada, todos íbamos igual". Ya...lo que pasa es que no me acordaba. Y un hombre sin memoria es como el edificio 7 del WTC, el que cayeron a la vista de todos y a nadie le importó. Ahí estaba la bolita.

Todo ha cambiado al encontrar la mía, a fin de cuentas no es para tanto, casi nada nunca es para tanto, somos nosotros quienes pensamos que el mundo no nos quita ojo, y muchas veces "el mundo" se reduce a un par de capullos, o a algún desconocido, el mundo está a lo suyo, el mundo no se detiene para contemplar tus malos momentos, el mundo sigue y seguirá girando hagas lo que hagas. Es tu cabeza de vaca la que derrapa hasta ver por la nuca, es tu estómago de vaca el que necesita regurgitar lo comido hasta transformarlo en digerible, es tu cola de vaca la que espanta cuatro moscas mientras te roban la leche de las tetas.

No se puede tener el culo más sensible que los pezones.

Después de diez minutos sabía quien conducía el coche que se acercaba: si se echaba un poco hacia el carril contrario sólo podía ser una mujer o un viejo; si, por contra, seguía su veloz trayectoria aunque pasara a un metro de mí era un tío. He fallado pocas veces, dos o tres, la verdad es la de siempre, casi siempre. La verdad no sabe lo que es la cuota de mercado. La verdad no sabe lo que es el mercado. La verdad no sabe porqué la buscamos cuando siempre está delante de nuestras narices.

Me he quitado el tapón al llegar al camino, uno no puede ir tranquilo por el arcén de una carretera general, hay que buscar lo incómodo para estar cómodo, al menos los que somos como nosotros, entonces he caído en que estaba oyendo a los Pink Floyd, una mezcla de sus álbumes de los 70, los más famosos...son muy buenos cuando no desean cambiar el mundo, cuando dejan de filosofar con el martillo de pin y pón; no es la letra (que no me importa), es la música y los efectos de sonido, un tufillo grandilocuente, a lo Queen, que sigue sin decirme nada. Pero tienen cosas que me llegan mucho.

Al bajar y regresar a la civilización he visto a Eva, la chica que protagonizó una de mis primeras historias, la puta, vamos, para entendernos, no la he reconocido de primeras ya que me iba fijando en los dos perrazos que estaba paseando, uno de ellos, terrorífico, con el bozal puesto; "¡hostia puta!", he musitado al cruzarnos, entonces ella me ha saludado y yo me he dado cuenta de quién era, "¡adiós, hasta luego!", está mucho más delgada, no tiene mala pinta, he pensado que quizá siga ejerciendo, llevaba el dinero para echar las primitivas, pero cualquiera se lo insinuaba con esas dos bestias del Averno que la escoltaban, aunque si una que fue puta saluda a un antiguo cliente es que lo sigue siendo. Blanco y en botella.

Había poca gente en la Administración de Loterías, el personal es (somos) muy ansias y es por la mañana del lunes cuando se forma el tropel, todos a la misma hora, como si por mucho madrugar te aseguraran el premio, y eso que la inmensa mayoría ya han mirado y remirado sus boletos, pero estos son tiempos en los que nos fiamos más de las máquinas que de nosotros mismos, "hasta que la máquina diga que no, puede haber una posibilidad". La máquina no se equivoca nunca. Y la máquina siempre dice que no. Y con ella no hay manera de engañarla. Si lo es, Dios tiene que ser una máquina para soportarlo.

Me he fijado en la que esperaba turno, la que estaba delante de mí..."¿cómo?": llevaba unos pantalones que había que verlos, de payasa, pero de payasa de circo, no me lo podía creer. Al darse la vuelta para irse he visto que era una cincuentona, el pelo moreno con mechas rojas, sin maquillar, "¿pero qué coño pasa aquí?", he jugado lo mío y me he pirado pensando en ella.


Entonces he recordado que es Carnaval, o que ha sido Carnaval, y que la gente se disfraza para emborracharse a gusto.


Y algunos aprovechan para hacer la intentona con la Máquina, a ver si asín...


Aficionados...


Cuando llegaba a casa sonó esta canción:



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