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domingo, 25 de abril de 2010

OCHO LITROS DE SANGRE







Casi te mata un toro esta noche, José.

Despierto más muerto que vivo, como algo, escribo cuatro tonterías y me vuelvo a dormir, despierto otra vez, igual de gilipollas y, ahora sí, me entero de lo tuyo.

Me duele el corazón.

Empiezo a buscar enlaces, últimas horas, no puedo ver entero el video de tu cogida, entro en foros, llamo hijos de la grandísima puta a la legión de animales que se alegran por tu cogida, José, sí José, sí, hay un montón de alimañas que están contentas de tu suerte, ¡Dios Santo!, hace años que no me pego con nadie sin ir borracho, pero como esta noche me toquen los cojones inflo a hostias a San Pedro.

Casi te mata un toro esta noche, José.

Ponte bueno, recupérate (8 litros de sangre, Dios mío), y déjalo. No te merecemos. Disfruta de lo que has conseguido a sangre y fuego con los tuyos, José, con la gente que te quiere, tu chica, tu familia, tus amigos...lárgate de esta mierda inmensa llamada España, José, lárgate lejos y vive, vive por tí y por los que te queremos con locura, José, vive esa vida que tanta sangre te ha costado, vive feliz, vive con tu amor y deja lo demás.

Casi te mata un toro esta noche, José.

La próxima escucharé los vomitivos progamas taurinos, esos mismos que te ningunean por tu entereza e incorruptibilidad, esos mismos que alaban hasta la naúsea a enanos que no valen la uña de tu meñique, esos mismos, José, los escucharé loando tu figura, José, porque hay que vender y hoy mucha gente estamos pendientes de tí; cuando se me empieze a quemar la sangre apagaré el puto chisme e intentaré dormir, cosa difícil entre los nervios de la espantosa resaca y el dolor de tu suerte.

Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido te lo digo, Maestro:

Ponte bueno.


Casi te mata un toro esta noche, hermano.

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