miércoles, 30 de mayo de 2012

TÚ SÍ QUE ERES GILIPOLLAS




Recuerdo que una vez estuve a punto de comprar el calamar eléctrico, aquel chisme que debías pegar a tu panza para transformarla en una tableta de chocolate en pocas semanas; de hecho lo compré, quisir que lo encargué a La Tienda en Casa, nombre que suena a novela de King, ese petardo, pero no fui consciente de ello hasta que una mañana de aquellas recibí una llamada-despertador:

- "¿Don Kufisto...?"
- "¿Ehhh?"
- "¿Don Kufisto...?
- "Sí...sí..."
- "Sí, somos de la Tienda en Casa...venimos a traerle su Abdominator?"
- "¿Qué?"
- "Sí...el Abdominator que encargó por teléfono...nos dio su número para que le avisáramos de la llegada..."
- "¿De qué coño me estás hablando? ¡YO NO HE PEDIDO NINGUNA MIERDA DE ESAS!"

Y les dejé con la palabra en la boca, no insistieron. Aunque lo más probable fuera que apagara el jodido móvil.

Pero sí que lo pedí, también en una noche de aquellas, así que, resumiendo, lo encargué borracho y recibí su aviso de llegada con una resaca del quince. Mal negocio. Tan malo que no lo hubo.

Durante un tiempo, hace muchos años, me aficioné a ver esos programas, a fin de cuentas no ponían otra cosa en la tele, más o menos como ahora, y como no tenía ganas de ver la misma película de siempre o leer el mismo libro de siempre, y el puto sueño no llegaba nunca, me hundía en la pasiva contemplación de aquellos magníficos charlatanes que vendían motos tan inservibles, tan inútiles, que me maravillaba el hecho de que alguien pudiera comprarlos, pues resultaba evidente que era (es) así: en caso contrario no estarían ahí.

Algunos eran unos auténticos artistas, sobre todo un cocinero gordo, con bigotes, que no paraba de cortar cosas con sus cuchillos, creo que hasta le vi serrar ladrillos, era un auténtico showman, una máquina de hablar y de cuchillear mientras el gilipollas del presentador flipaba con lo que veía, más o menos como nosotros; sí, éramos nosotros aunque estuvieras más solo que la una, podías sentirte conectado con la ama de casa que esperaba la llegada del borracho padre de sus fugados hijos, con el recién divorciado de vuelta a la misma habitación donde se pajeara con ardor años atrás, con el viejo viudo que se preguntaba donde había ido todo su mundo...parecía imposible, las tantas de la madrugada y tú viendo a un gordinflón y sus cuchillos. Pero lo imposible lo es menos cuando no puedes dormir. ¡Cuantos se habrán cortado las venas con los cuchillos del gordo de los bigotes!...

Últimamente están pasando uno que es absolutamente genial, irresistible en su cretinez, le doy volumen y todo si la noche está tranquila en el bar, nunca está demás echar unas risas con los amigos, y cuando la cosa está tan tranquila como para ver y oír eso es que a ninguno nos espera nadie en casa. Así que mejor verlo en compañía, no sea que al llegar a casa lo hagas suficientemente bebido como para hacer otra tontería pero  no tan ciego como para no ver los números del teléfono. A veces unas copas de más son la mejor opción.

Se trata de un chisme que te pones en la oreja y aumenta tu capacidad auditiva, no es para sordos, o no especialmente para ellos, pero ¡claro!, como dicen en el promocional, "¡¡¡HAY TANTOS MOMENTOS EN LOS QUE TE RESULTARÍA NECESARIO!!!. Por ejemplo: cuando estás cuidando los rosales del jardín de tu mansión y algún amigo llama a tu puerta, o cuando estás en la Ópera junto a tu despampanante mujer viendo "Tristán e Isolda" y no consigues escuchar bien su inmortal Preludio, o cuando andas de pesca con tu yate y tienes que estar atento a cualquier vibración, o cuando paseas por esa cala de ensueño, poca gente y todos guapos, cielo azul y mar en calma, paseando tu cuerpo perfecto y escuchando el admirado cuchicheo general...sí, me gustaría tener una casa con árboles grandes y frondosos y que de vez en cuando un buen amigo llamara a la puerta para charlar, tomar una copa y echar una partida en la sala de billar, o ir a Bayreuth con mi Rachel y escuchar esa música divina en su cuna, o coger mi yate y salir al mar a pescar peces espada y cocinarlos para mis amigos, o pasear por una playa paradisíaca entre poca gente tan estupenda como tú...


- "Kufisto...¿sabes lo que le dijo Carlos el otro día a mi novia?"
- "¿Qué?"
- "Que no viniera a tu bar porque eres gilipollas"


Esto es España, y aquí quien escucha, su mal oye. Como yo esta noche.


Y es que los oídos se crearon para la Música





lunes, 28 de mayo de 2012

LA ERA DEL MONO SE ACABA




¿Y cómo no van a rescatar a los bancos con nuestro dinero si son su policía monetaria?
¿Y cómo van a plantarse los mass-media si son quienes los mantienen en pie?

Esto no es una democracia, es una denariocracia.

El Gobierno del Dinero. Olvidaros de todo lo demás: el dinero es el poder. ¿Quién necesita amor cuando tiene esclavos? Lennon no era más que otro idiota útil, y cuando dejó de serlo para pasar a la acción le pegaron cuatro tiros como a los Kennedys, como a cualquiera que quiera hacer del mundo un sitio más humano, la Humanidad apesta, huele a mono, y solo mientras les sirvamos no seremos perfumados con zyklon b, "eau de nicho", es una cuestión de tiempo, están en ello. Todos los que están arriba, en los pisos superiores, subieron aplastando a quien se le cruzara por las escaleras, la vida es un perpetuo incendio, y mientras la mayoría esperan la llegada de los bomberos prometidos por la megafonía algunos salen de naja, sin fiarse de nadie, todos mienten, deberías saberlo, nadie se preocupa por ti, solo quieren tu dinero. Eso es todo. Los helicópteros están en las azoteas, defendidas por puertas selladas herméticamente, detectores de manos de mono, iris de mono y olor a mono. Si no eres capaz de hacer lo necesario, lo que sea, es que eres un mono. Si dudas, eres un mono, y tu sitio está abajo, con tus iguales, creados a imagen y semejanza del Dios de los Monos, uno de ellos haciendo el trabajo sucio, alguien tenía que hacerlo, alguien tenía que tenerlos entretenidos, ocupados, sin dar guerra, pero vendrán a por él cuando todo esté preparado, le lanzarán una escalerilla y subirá rápidamente, quitándose el disfraz, miles de años escondido en la copa dan para eso y mucho más, "¡joder lo que habéis tardado!". Y entonces la monería adorará los harapos como reliquias, finalmente tenían razón, "han venido a por Él, solo hay que esperar a que vengan por nosotros". Y lo seguirán creyendo aún cuando empiecen a caer como chinches. La esperanza es lo último que pierden los monos.

Recuerdo que una noche, hace muchos años, mientras les dejaba sus plátanos en la mesa, oí a uno de ellos decir al resto: "pues yo, mientras me den seguridad no me importaría perder algo de libertad". Y yo, que entonces aún no era un mono completo como su Dios manda, sentí tal náusea que estuve a punto de vomitar.

Esclavos contentos de serlo. La vida como un artículo de Martín Ferrand. La vida muerta. La vida del eunuco.

Y ahora, que ya soy todo un mono, un mono que leyó a algunos que se dieron cuenta y terminaron comiéndose su propia mierda al no poder dejar de serlo nada más que sobre el papel, ahora veo que el fin de la era del Mono se acerca: no basta con darles tu libertad, quieren oírte llorar.


Y después largarse de una puta vez y que don Zyklon B salga a dar paseos. El último paseo.


Una monada de canción, me encanta su primer minuto:





LOS VENCEJOS Y LA PIRULETERA



Quise pensar que eran los pájaros de la mañana, cuando sin dormir salí a pasear la amanecida, algún capullo derrapando su coche en las curvas, "¡CAPULLO!" oí decir a alguien, demasiado tráfico para esa hora, claro que la madrugada del sábado es una sucia bayeta que algunos estrujan hasta abrirse las manos, como si fuera una lámpara maravillosa, "¡ahora va a salir, ahora va a salir!...y de tanto manosearla terminan derrapando. Vi un coche de los picoletos y me trastabillé, el conductor me miró tras su gafas de sol, quizá pensara que iba borracho, pero no lo estaba, solo pasaba que no podía dormir y había salido a caminar, lo achaqué a la siesta de la tarde previa al trabajo de los cojones, tres horas, estuve toda la noche abriendo la boca, y cuando llegué a casa no había manera, así que mejor andar las calles que darle la brasa a la cama, deja que duerma ella ya que tú no puedes. No molestes.

Decía que me pareció como si los pájaros del atardecer fueran los mismos que vi por la mañana, vencejos se llaman, son extraordinarios, ágiles, rápidos, cantarines, vuelan como si su vida dependiera de ello, en círculo,  como si un juez estuviera observándolos, "ese sí, ese no...excluido", y otra vez arriba, y otra vez abajo, un descenso kamikaze, entre las casas, junto a los árboles, a veces van en pareja pero no tardan dos segundos en separarse, pensé que no estaría mal que cada uno llevara en el lomo su nombre y número, pero es algo estúpido, son demasiado veloces y aunque tengas momentos en que lo piensas no vuelan para ti: lo hacen para el sol. Polvo de estrellas explotadas...

- "Jimmy Page"
- "..."
- "JIMMY PAGE"
- "Dime, Dio, dime..."
- "¡Estás en las nubes, tío! ¿qué pasa? ¿no dormiste después?"

Lo vi corriendo antes de encontrarme a los vencejos, su eléctrica y encanecida melena al viento, me recuerda a Cabeza Borradora, también pensé en lo curioso que era encontrármelo horas después de haber escrito sobre él, nunca será una estrella del Jevi pero puede que dentro de algún tiempo (Maiden, 1986) sea un personaje de un escritor importante, yo diría que ya lo es, pero también diría que a los dos nos gustaría que lo supiera más gente. Pero diría no es decir, ¡ay mis condicionales, qué harto me tenéis!.

Después de todo nubes no había, era otro ocaso tan limpio como la casa de Proper, ese hijo de golfa zíngara, pero el cigarrillo sabe mejor cuando ves algo interesante. Uno debe fumar como lo haría en la Iglesia: quieto y en silencio. Bien pensado sería una buena cosa para ellos, que lo permitieran, digo, fumar en los templos, recogidos, seriamente, mientras piensas en la Trascendencia, en tu Trascendencia...así que no me di cuenta de su llegada a mi terraza, cosa difícil, siempre y cuando unos artistas del vuelo no estén representando su función y tú tengas los ojos abiertos para verlos. Cambia pájaros por peces y el resultado será parecido. El humo de las velas ya no es suficiente. Date bulla, Ratzinger Z, la última hostia se acerca entre las tetitas de Lady Gagá, esa corruptora de la juventud, pero entre el hombre que consiguió dominar todos sus vicios y la ¿mujer? que hace de ellos bandera va un trecho más grande que los secretitos afanados por tu Silas. Y no creo que aquel zorrón tenga siquiera la centésima parte de dignidad que tuvo el más grande de los hombres que en el mundo han sido...o tempora, o mores!. Pues sí.

Y Dio me enseñó el libro que su yerno le había regalado...uno de Dio, "el verdadero" que diría Gansón, Ronnie James, el Elías del Jevi Metal, solo que su carro de de fuego tomó forma de cangrejo en el estómago, sin cocer ni ná, a pelo, ese entra sin llamar aunque algunos crean que su puerta no tiene la cruz del Bosque, tan sanos y estupendos, "¿a mi? ¡si aquí no entra nada de lo que le atrae!". Pues entra, gilipollas, ¿no sabes que caminan para atrás?, ¿quién puede estar seguro con alguien que camina de espaldas?.

- "Luego me lo dejas. Cuando lo termines, claro"

No lo vi muy convencido. No es listo, tampoco lo suficientemente tonto, pocos lo son con lo que quieren, y los libros...pasa lo que pasa. Aunque quien te lo pida sea Jimmy Page, el que te pone el vino "de Somontano" y se calla la puta boca cuando oye un "¡qué raro no verte haciendo eses!" cuando os cruzáis en el camino de un domingo parturiento, eso pensó tan-bien el picolo de mi salida, no llegué a perderlo de vista, paró en la rotonda para cazar mariposas hartas de un ñéctar más graduado que julio, el mes, claro, Julio siempre ha caminado correctamente: nada como hacerte el tuerto en un mundo de ciegos.


Sin darme cuenta se fueron nuestros vencejos, y poco antes del final llegó un amigo y me pidió una cocacola huérfana, nunca le he visto tomar esa mierda, y cuando iba a preguntarle lo que esperaba llegó una de las tipas que se está follando, una recién divorciada, con sus dos hijas, y entonces recordé lo que me contó la primera vez que se la tiró, no hará una semana, "chupa la polla como si fuera una piruleta...fatal...¡¡¡HAY QUE SORBER, COÑO!!!, ¿NO TE HAS COMIDO UN CALIPPO EN TU VIDA?,  ¡qué mal, tío, qué mal!...¡PERO A VER COMO SE LO DICES!".


Eso es algo que nos suda el órgano a tod@s, cosa tan sudada que da más asco que la Moser con una cámara delante.


Por los viejos buenos tiempos:





sábado, 26 de mayo de 2012

NEVERENDING MOTHERFUCKERS




Hace algún tiempo que cumplió el medio siglo pero lo más suave que escucha es Led Zeppelin, y eso porque es lo más duro que pongo en el bar, no creo que los laseé en su lar, aunque es de la vieja escuela, quizá siga pinchando, benditos vinilos, añoradas pizarras, pero si quieres oír lo último que se esté friendo en el harinoso aceite del jevi tienes que hacerlo en Cd; solo las grandes momias del rollo pueden permitirse escribir sobre pizarra sus penúltimos refritos, tan pasados y caducos que no hacen sino confirmar mi convicción de que debería prohibirse hacer Rock (o sus múltiples hijos bastardos) para todos aquellos que hayan cruzado el temido Rubicón de la treintena, nada os digo cuando sus nietos ya andan endrogándose en las Universidades más elitistas de aquella sociedad que tanto decían despreciar. En fin, es lo que hay.

Es amigo de mi tío el rockero, otro que de la cueva no sale, a veces se juntan con sus hachas en la cochera de uno de los dos, el prota de esto a las cuatro cuerdas y mi pariente a las seis, le dan un rato al tema y luego Dio va a la mía y me lo cuenta entre risas mientras le pongo su vinito tinto y la cañita sin alcohol de su chica, unas tapitas y un ratito después la despedida: "¡Adiós, Jimmy Page!", "¡adiós, Dio!".

Lleva una locomotora, cuando trabaja, claro, cuando no conduce un escarabajo blanco con el logo de Dio en el capó, bien grande, que se vea, a fin de cuentas no tiene más bandera que esa, el jevi, y no recuerdo haberle visto jamás sin alguna camiseta de sus héroes. Nunca. Sea verano o invierno, sobre su pecho no encontrarás otra cosa que tejido negro y la fotografía o el dibujo de algún Príncipe del Ruido, aunque no creo que le gustara mi definición, más por lo del Príncipe que los del Ruido, es más rojo que un vómito de sangre, pero eso es cosa de la que apenas hablamos una vez y con cuidado, lo que nos une es el Rock...bueno, tampoco, él sigue siendo jevi y yo no, primos segundos como mucho, o terceros, pero no importa. Lo que cuenta es que es un buen tío y con eso basta.

La verdad sea dicha: su modo de vida está en las antípodas de las sacrosantas leyes del género. No bebe, no fuma, es monógamo, corre un par de horas diarias y abomina de las aglomeraciones que solo se salta cuando va con su chica al Foro para ver en directo alguna banda que por su insignificancia en el mainstream jamás actuará en el Bernabeu, o en el Calderón, siquiera en las Ventas del Espíritu Santo, salas pequeñas, medianas todo lo más, a fin de cuentas es ahí donde más se disfruta. Los campos de fútbol son para jugar al fútbol, y las plazas de toros para torearlos. Bueno, eso era antes, ¡menudo San Isidro llevamos!, a ver si llega el 25 de Junio y José Tomás se abre de capote en Badajoz, porque vaya aburrimiento...:

- "¿Cómo están los toros hoy, Jimmy Page"
- "Como siempre: más acabaos que la Falange"

Y se mea de risa mientras se lleva el plato de filetes empanaos.

Durante algún tiempo saqueé la mula para bajarme material, tanto para él como para mi tío; decenas, centenares de videos con actuaciones en directo, auténticas joyas para los amantes del género aunque para mi no llegaran ni a piedras pómez, salvo contadas excepciones. Pero es cosa buena hacer feliz a la gente buena, y a fin de cuentas no me costaba nada: la electricidad que gastara la máquina durante su continuo tostamiento, llegué a tenerla sin parar durante semanas. Que se joda, nació para ello, no sirve para otra cosa. Si fuéramos dioses haríamos pastillas del jabón con el resto del mundo.

Tanto me bajé para su disfrute, tanto gusto les di, que como buenos chicos acabaron por hacerme un regalo: una memoria externa de ésas, no sé su nombre, un chisme con un cable que lo enchufas al ordenador y succiona el material importante para tenerlo a salvo de virus y demás enfermedades, cosa que hice nada más recibirlo, pero como tantas otras ahí sigue, en un rincón, durmiendo el sueño de los justos, cubierta de polvo y mijo pelado por la periquita, "así puedes verlo donde vayas". ¿Y donde voy a ir sino recuerdo la última vez que salí de aquí?. El día que lo utilice no va a recordar para qué sirve.

Una tarde, medio en broma, le dije que a ver si me traía una camiseta de los Zeppelin ("que no sea negra") cuando viniera de uno de sus rutinarios viajes, él dijo que lo diera por hecho y ahí quedo la cosa, no le di demasiada importancia, estoy acostumbrado a esperar de la gente lo mismo que ellos de mi, por eso cual no sería mi sorpresa cuando a la semana siguiente lo vi aparecer con una pequeña bolsita: "toma, para ti". La verdad es que me sorprendió, fui al water y me la puse, era marrón claro, de tela fina, cosa que agradecieron un montón mis esclavizados poros, salían Jimmy y Robert en acción, en sus buenos tiempos, cuando a pesar de ser dioses no convirtieron en jabón de Lagarto al resto, cuando todavía tenían la edad correcta para escribir el mejor Rock que se haya escrito nunca...fueron Cervantes y Quevedo escribiendo a pachas. Pero claro, tal cosa no podía durar, no puede durar, y acabaron como acabaron. Ahora tenemos un buen surtido de dinosaurios tras el meteorito, tantos que es tonto dar nombres, ahí están, ahí siguen llenando estadios de fútbol, a cada cual más grande...también Cela escribió el Duarte y acabó bailando con una petarda ante una reunión de protestantes y haciendo jeroglíficos en la Tercera del ABC.

Luego, sin yo pedírsela, me compró otra, negra, sudorosa, no me gustó tanto pero tampoco me la quiso cobrar. Tiempo después paré la tostadora, ya no sabían como rellenar la tostada, y una noche en la que se me cruzaron los cables por algo que terminó siendo una tontería maté a la mula, aunque no pude hacerlo de un solo golpe: "¿está seguro que desea desinstalar este programa?", "sí", "si lo hace no podrá...", "¡QUE SÍ, COÑO!"...

La maté porque era fácil y era mía, al menos una pequeña parte, pero eso pasa siempre. Tuyo, tuyo, de verdad...tu madre. Y también es compartida, pero aquí tu trozo sí que es grande: no podrías comerlo ni aunque fueras inmortal.


Así que, Dio, tron, tu bien escrita ficha que con letras de molde (cuando quieres algo nadie escribe como los médicos),  me pasaste el otro día...está durmiendo el sueño de los justos junto a la memoria que me regalasteis.


Y es que todo tiene su momento, colega: mira donde está Ronnie y como está el pobre Iommi. Con la entrada para el estadio que nunca se llenará.


jueves, 24 de mayo de 2012

UNA ESQUINA EN EL CAMINO



Me gusta salir al día cuando todos continúan en la noche.

Bueno...no, todos no, ahí están algunos de los trabajadores del mejor supermercado de España, haciendo un corrillo, fumándose un pito mientras esperan al encargado que les abra las rejas, pero éstos no cuentan, seguramente ni se han dado cuenta de que está amaneciendo. Me quito las gafas de sol al dejarlos atrás, son muy útiles, las gafas, digo, a veces te protegen del sol y a veces son una excusa para no darte por visto.

Avanzo con la aurora y mi música, lleno de energía sin haber desayunado nada de lo que anuncian. Naranjas y nueces sin apellidos rimbombantes, esos que solo son necesarios cuando tienes que vestir y perfumar la mierda. Cuantos más apellidos tiene un nombre, menos espacio libre para su naturaleza.

Todo está cerrado, hasta el cementerio, los bares-burladeros de esa calle industrial están mudos, no se oye el gorigoriesco pre-lavado de la radio o la televisión, ni el monótono acoplamiento de platillos, tazas y cucharas a la espera de ser rellenadas con café, ese chute legal, hay que espabilarse para seguir dormidos en los brazos de  quienes nos chupan la sangre. Hay más silencio en un bar recién abierto que en una iglesia, solo que se cambia la hostia por la porra, el cura por la tele-radio, y el misal por el Marca. Pero en los dos sitios se respira lo mismo: resignación.

Ya nada oculta al sol, ni árboles, ni edificios, parece como si cada día que pasa hiciera más rápido su viaje. Veo salir a una vieja al pollo de su puerta, no camina, se arrastra, también a ella le ilumina el sol, miro sus tobillos y aprieto el culo, recuerdo a la muchacha de la otra tarde y al sol que llevaba dentro. Y al doblar la esquina veo mi sombra crecer. Y me río.

Estoy cerrando mi círculo, voy a dejar atrás lo mejor del día, saludo a alguien que trabaja en la otra acera, pero noto que no me reconoce bajo mi disfraz: un sombrero, unas gafas y una hora inesperada pueden lograrlo. O quizá me toca ser el ignorado. Sea como sea, el círculo está a punto de completarse.

El mejor supermercado de España sigue con las rejas cerradas, pero ya no hay ningún uniformado fumando fuera: ya están dentro.


Ahora soy yo quien fuma.


En mi casa.





miércoles, 23 de mayo de 2012

IN VINO VERITAS



Estaba terminando el paseo, ya había comprado mi pan y el jamón del gato y solo me quedaba pillar el vino para la comida, razón por la que me he desviado de la ruta habitual, no está la cosa para ir comprando cosas que uno tiene, así que yendo en dirección al bar para robarme una botella de vino fresquito, caminando por la acera sombreada, he visto algo en la soleada que ha llamado mi atención.

Es una papelería, creo que se llaman así, un sitio de esos en los que hacen fotocopias y venden todo lo relacionado con los papeles: cuadernos, paquetes de folios, bolígrafos, rotuladores, grapadoras, carpetas...en fin, todo ese rollo, nada extraordinario, aunque lo llamativo de la tienda es la pareja propietaria: un matrimonio todavía más cerca de la treintena que de la temida cuarentena y que aún así ya van por el cuarto hijo, como he podido comprobar en ese algo que me he sacado de la benévola sombra de mi camino: una pintura de toda la familia reunida. El padre a la izquierda, la madre a la derecha y entre los dos sus cuatro criaturas, dos niños y dos niñas. Bajo el cuadro había un papel con algo escrito por ordenador, en letra bien visible, y no era sino una larga cita bíblica que no he leído entera, pero en la que sí he visto la palabra Salvación remarcada varias veces. Y después de echarle otro vistazo a la pintura he vuelto a la sombra; se me estaba haciendo tarde.

Hace unos años, cuando todavía no tenía Intenné en casa y me aprovechaba de que los viejos de mi ex sí lo tenían, me pasé alguna que otra vez por allí para que me fotocopiaran cosas que ella me bajaba de la Red, cosas que metía en un chisme (no sé su nombre, los aparatos que mezclan letras y números me suenan todos igual)  con el que luego ibas allí, extraían la información y la pasaban a papel para los trogloditas como yo. Normalmente era mi ex quien lo hacía, pero en una de las ocasiones, no recuerdo el porqué, hube de ir yo. Se trataba de una loca teoría mía según la cual estudiando el histórico de la Bonoloto y la Primativa tendría muchas más posibilidades de hacerme millonario que haciéndolo a la buena de Dios. Mi chica no es que se sorprendiera mucho, la verdad, estaba acostumbrada a mis teorías, así que cumplió su parte del trato y yo, un tanto preocupado por mi ignorancia en el tema, fui a rematar el trabajo.

El sitio es engañoso a primera vista, apenas tiene fachada, pero sí profundidad. A la derecha varias estanterías hasta arriba de material, y a la izquierda, junto a la puerta, una gran fotocopiadora, a continuación un largo mostrador con varios ordenadores y más allá, en un gran cuadrado, un montón de grandes máquinas, podías oírlas trabajar a buena marcha, copiando y copiando sin parar, sin nadie a su alrededor, era sorprendente para alguien que, como yo, ni siquiera había descubierto los secretos de la máquina de escribir.

Como el personal andaba atendiendo a los numerosos clientes me dediqué a fisgonear, sin mucho interés, la verdad, pero algo tienes que hacer durante las esperas, no te vas a quedar ahí parado como un cenizo, resultaría sospechoso y más en alguien con mi cara de pocos amigos. Pronto me di cuenta de que me hallaba en un negocio de gente cristiana: había citas bíblicas colgadas por diferentes lugares, fotografías del tipo revista juvenil católica, Biblias a disposición del público...aunque no me sonaban familiares, eran como esas de las sectas, no sé, tampoco soy un erudito en el Libro, aunque confieso que me lo leí entero, pero ahí había algo raro...sí, algunos enseguida los etiquetarían como integristas. A mi me importaba una mierda lo que fueran, solo quería que me dieran en papel los números que mi cabecita iba a desentrañar para hacerme millonario y perder de vista a todo el mundo.

Finalmente me atendió él, muy amable, una gran sonrisa, aunque sus ojos me miraban como viendo a otra oveja perdida, cosa que no me importó demasiado, estoy acostumbrado a ello en los sitios más variopintos, "piensa lo que quieras, enseguida nos perderemos de vista", pero lo disimuló correctamente. Me preguntó cosas que no sabía responder, solo sabía que quería eso en papel, nada más, confiaba en él, "hazlo como tu veas". Me citó para un par de días después (aquello era un puto libro) y me fui.

La tarde acordada había mucha menos gente, así que enseguida me tocó a mí, fue ella esta vez:

- "Hola, ¿qué quieres?"
- "Ehhh..sí...el otro día le dejé al chico..."
- "Mi marido"
- "Sí...bueno...era una cosa de la Primitiva...para fotocopiar y eso..."
- "Ahhh...síiii...está terminándolo, ¿no te importará esperar un poquito?"
- "No...claro..."

Me puse los cascos y esperé.

Los críos acababan de llegar de la escuela, eran dos por entonces, el tercero, un bebé, lo tenían en un moisés, se puso a llorar y ella fue a cogerlo, los otros andaban por ahí, corriendo entre las máquinas y los clientes, jugando y riendo, de vez en cuando ella les llamaba la atención, pero tan suavemente que te sorprendía, ellos obedecían un ratito y otra vez a lo mismo, "chicos...por favor...", en una ocasión pararon su persecución justo a mi lado, me miraron y sonrieron, "¡hola!", "hola" e intenté hacerles una mueca graciosa que no acabé porque volvieron a las carreras, otra vez su madre, yo no hacía más que mirar todo aquello, me sentía en otro planeta, por allí andaban más adultos trabajando en las máquinas, parecían de la familia, todos sonrientes, todos con una extraña sensación de calma, de tranquilidad...

Y salió él con lo mío, perfectamente encuadernado, inmejorable aspecto:

- "¿Qué te parece? ¿te gusta?"
- "Oh, sí...es fantástico"
- "¿Es para un estudio o...?"
- "Sí...bueno...algo parecido...¿qué te debo?"

Cuando cerré la puerta pensé que también existía aquello, que mi mundo no era el único mundo, el mundo donde Dios no es más que una vieja palabra, cuando no el continuo apellido de los intestinos de tantos como yo que jamás hemos pisado su casa por voluntad propia.

Durante un tiempo intenté encontrar la clave de los números. Jamás pasé de tres.

Tuvo que ser la combinación que años atrás me diera mi abuela. No lo suficiente para perder de vista a todo el mundo, pero sí para independizarme y entrar en el maravilloso mundo de las hipotecas.


Y quizá así sea lo mejor.

La combinación ganadora siempre se hace entre dos que se quieren.

Y luego se la enseñas a todos tras el cristal de una papelería.


Vamos a comer, Micifuz, que se nos va a hacer muy tarde.


¡Qué hambre!

martes, 22 de mayo de 2012

EL JARRÓN CHINO



A pesar de los años pasados la recuerdo perfectamente...

Era la típica historieta de una sola página, de esas que venían como relleno en aquellos maravillosos tomos de Super-Humor, solían colocarlas entre las grandes aventuras, para desengrasar, digo yo, pero algunas de ellas, en su repetitiva sencillez, eran absolutamente descacharrantes .

La cosa era que Filemón había comprado un jarroncito chino de los caros, podías verlo caminar muy ufano, sonriente, quizá pensando en la envidia que iba a causarle a Mortadelo, cuando de repente, en la puerta de su casa, caía algo y lo destrozaba. Entonces aparecía Mortadelo gritándole a su jefe que le subiera lo caído: una llave inglesa, un martillo...lo que fuera; a Filemón se lo llevaban los demonios y volvía a la tienda para comprar otro. Así hasta cuatro veces, y a cada jarroncito roto más aumentaba su furor hacia el calvo miserable.


Hasta que en el último, con los bolsillos vueltos del revés y una cara que ni te cuento, enloquecía de tal manera que volaba sobre las escaleras con los colmillos de vampiro y la cabeza echando fuego: "¡¡¡LO TRITURO, LO DESCUARTIZO, LO MATOOOO!!!".

Y os juro que se me saltaban las lágrimas, los mocos y poco faltaba para que me meara.

Otra vez desde el principio, ya con la carcajada entre los dientes...primer jarrón, segundo jarrón, tercer jarrón...¡CUARTO JARRÓN!.

Creía que me moría.

Tantas veces la releí, tanto ruido armé, que mi pobre madre no tuvo más remedio que venir a la habitación para ver qué pasaba, "¡DILE QUE SE CALLEEEE!", decía mi pobre hermano al que llevaba un cuarto de hora sin dejarle dormir, "¿pero qué pasa?", y yo intentaba explicárselo entre risas, congestionado, sudando como un pollo...

No sé, sería el cansancio de todo el día, a veces te pilla flojo y te da la risa tonta, pero eso no era ni medio normal, tanto que después de casi treinta años sigo recordándolo como si lo estuviera viendo. En fin...que finalmente apareció hasta mi padre, me calmé, y con las últimas risas se lo di para que lo leyera, sabía que de vez en cuando lo hacía y le gustaba. Y eso también me gustaba a mí.

Poco después le oí reír desde su habitación.

Mortadelo y Filemón ha sido el tebeo de mi vida, con ningún otro me he reído tanto, los regalos de cumpleaños de mi niñez consistían en tomos de Super-Humor, era cosa sabida, y cuanto más trajera de ellos mejor, a veces metían cosas del Sacarino, o de Pepe Gotera y Otilio, o los Zipi y Zape, o de quien fuera...pero me los saltaba, no sabía apreciarlos, además que siempre he sido así: cuando me da por algo no existe otra cosa.

En los tebeos busco la risa, aún sigo haciéndolo para conciliar el sueño, aunque ahora las carcajadas son muy extrañas, pero sí lo hago con una sonrisa en la boca, no se me ocurre una forma mejor para que el sueño venga a ti, ¡no lo va a hacer si estás angustiado!, viene a por ti porque alguien sonriente no armará jaleo en su casa. Así que los tristes, los pesarosos, deben entrar drogados a su reino. Sino no entran.

Nunca fui de super-héroes yanquis, al menos en los tebeos, veía sus dibujos y eso, claro, aunque prefería los de Bugs-Bunny, o Speedy Gonzales, aquellas series eran demasiado serias, no tenían humor, era todo peleas y más peleas, no me interesaban, no me interesan. Yo quiero reír.

Claro que con la llegada de la adolescencia les di puerta al par de merluzos, ya quieres cosas más serias y tal, dejar de ser un niño y eso, uno jamás es tan gilipollas como entonces, pero eso se cura con el tiempo, así que cuando el Mundo de Peter Chota publicó una selección de los mejores personajes de Bruguera la compré entera, y aparte del feliz reencuentro con los batracios descubrí a los demás, la visión de túnel va abriéndose conforme pasan los años y ves más claridad. Normal, el otro extremo está cada vez más cerca.

Un tebeo nuestro, español, brugueresco, es irreproducible en el lenguaje cinematográfico. La cosa no es que se parezcan más o menos, o que tengan su voz y eso. Los personajes de tebeo NO tienen voz; estoy seguro que si me dieran a elegirlas no sabría con cual quedarme. Yo los oigo con la cabeza, no con las orejas. No sé como son sus voces, tampoco las imagino, no se trata de eso, no es necesario, no vas a disfrutar más poniéndole tu tono a un texto ajeno. Acéptalo como es, y en caso contrario busca otra cosa.

No vi su película, la buena, la primera, bastante tuve con los infames dibujos que hicieron en los 80, pero una tarde que estaba en el bar la pasaron por el Digital y le eché un vistazo: sí, estaban aceptablemente caracterizados y aprovecharon el más trepidante de nuestros tebeos, el más adaptable a la acción cinematográfica, pero las voces, las voces...NO.

Otra cosa es con los yanquis, con los Batmans, Supermanes y demás, ahí sí sale bien porque lo que prima es la acción, los decorados (inexistentes en los nuestros), los silencios dramáticos y todo ese rollo, el diálogo es secundario, no es lo importante. Pero en los nuestros, en los tebeos donde la gracia está en la justa mezcla del dibujo y el diálogo, no funciona.

Papá Ibañez es un genio del dibujo y fue un gran guionista, en mi opinión el mejor de todos, pero empezó a cagarla cuando sus dos criaturas más famosas se hicieron demasiado grandes. Pero hasta llegar la decadencia, mediados de los ochenta (aunque después hizo algunas cosas estimables) nos dejó un montón de clásicos que han aguantado estupendamente el paso del tiempo.

Mortadelo y Filemón la cagaron cuando su papá quiso ponerlos a la moda.


Sí, siempre serán un par de berzotas.




Pero siempre se tratarán de usted.




Que todavía hay clases.


¿Y jarroncitos chinos?