lunes, 8 de junio de 2026

MULHOLLAND DRIVE (LIII): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (19-B)


  

 

 Escena 19-B

 

Interpretación: Seguimos en Havenhurst. El plano de la entrada al edificio como fondo para la inminente aparición del coche negro. La música siniestra subraya su carácter amenazador. En su interior (a cámara lenta) vemos a dos hombres trajeados y con gafas de sol. Evidentemente estamos ante policías encubiertos en contraposición a los dos gorilas de la limusina de los Castegliani. El copiloto gira la cabeza hacia la entrada de los apartamentos pero el coche sigue adelante. Sin duda alguna están en labores de vigilancia.

La seria advertencia de Coco acerca de Rita da pie a Diane para la introducción de estas inquietantes figuras en la fantasía. Por un lado cumplen un rol dentro de la misma narrativa del sueño en relación con Rita, que siente estar siendo perseguida; por otro lado, como luego veremos tanto en la fantasía como en la realidad, representan a los detectives que buscan a Diane en relación con el asesinato de Camilla. Acabamos de ver a Betty tomando definitivamente partido por Rita y Diane tiene miedo de esa decisión. La deriva del sueño trae a la mente de Diane sus propios temores de ser descubierta.

En la puerta del apartamento de Ruth presenciamos una curiosa conversación. Betty está despidiéndose de una Rita a la que no vemos mientras le da unas indicaciones antes de marchar hacia su audición. Parémonos un momento y pensemos sobre lo que acabamos de ver. 

¿Qué sentido tiene tal despedida? ¿No sería más lógica tanto para la narrativa de la fantasía como para potenciar la relación entre Betty y Rita haberla presentado en el interior? Imaginemos: pasa el coche y entramos al apartamento; vemos a Betty vestida para la ocasión con Rita a su lado, tal que acabamos de verlas durante el ensayo de líneas; Betty, nerviosa, le dice a Rita que volverá en un par de horas, se cogen de las manos, Rita le desea buena suerte, se miran, quizá Rita le acaricia el cabello, "estás fantástica" y Betty se va diciéndole que esté preparada para su regreso. De esta manera hubiéramos asistido a un grado más en la relación Betty-Rita. Pero no. Se hace desde el exterior, no vemos a Rita y la conversación resulta absolutamente banal. ¿Banal? ¿qué más le dice Betty a Rita aparte de cuando volverá y que esté preparada? "¡Y no te bebas toda la Coca!"

¿?

¿Qué Coca? ¿Cuando las hemos visto beber ese mejunje? ¿En algún momento se ha hecho siquiera referencia a él? Todo lo más que hemos visto son tazas de café y zumos naturales de naranja, entonces ¿qué pinta un ruego como ese en un momento tan importante para Betty, y además justo cuando acaba de salirse del camino de baldosas amarillas tendido por Coco y tras la aparición de los siniestros detectives? ¿Qué Coca es esa? Pues eso, Coca. La coca. La cocaína. "¡Y no te metas toda la cocaína!" 

Esta es la razón por la que esa despedida se hace así. 

Volvamos al supuesto anterior de como pudo hacerse. Betty y Rita están despidiéndose y de repente Betty le suelta esto de la "Coca"; ¿qué sentido hubiera tenido tanto para ellas como para nosotros? Ninguno. De hecho resulta inimaginable la cara de Rita al oír esa absurda frase rompiendo todo el encanto del momento y menos aún imaginar a Betty diciendo algo así.

Al comienzo de la película, en la escena de la almohada, Diane cae sobre ella tras aspirar fuertemente con el resultado de una distorsión en la imagen: Diane se acaba de meter una raya. ¿Y como empieza la fantasía? con Rita/Camilla y su accidente que involucra a la policía. Y ahora que vuelve a aparecer la policía a Diane se le escapa esta alusión a las drogas, otro de los graves problemas que padece y que están potenciando su personalidad auto-destructiva. Y al hacerlo de esa manera, con Betty en la puerta y Rita en el interior, la frase puede pasar desapercibida y Diane puede seguir ocultándose a sí misma que es una drogadicta.

Cuando vimos a Cookie explicamos la iniciación de Diane en el consumo habitual de cocaína. Y ahora con esta extraña despedida con Rita se nos dice que el consumo era común durante su relación en Sierra Bonita. Y como veremos durante la cena en casa de Adam, tanto él como Camilla parecen estar bajo los efectos de esa droga tan popular entre la farándula de Hollywood. 

En el contexto de amenaza en el que se desarrolla esta parte de la escena la cocaína no hace sino potenciar el efecto del paulatino desmoronamiento del viaje de la dulce Betty.

Llegamos a la entrada de los estudios de cine con Betty en un taxi amarillo mientras suena el clímax del tema de amor indicándonos que para Diane aquella audición de TSNS era su momento clave en la realización de su deseo de convertirse en una estrella de Hollywood. Vemos a Betty ilusionada y, lo más importante, llena de confianza en sí misma, algo que muy probablemente no ocurrió en la realidad. Tras la reja de la entrada vemos un enorme 4 a cuenta de un escenario que puede indicarnos que esa fue la cuarta audición a la que Diane se presentó. También vemos un lujoso coche de época con su chófer bajo dos palmeras, símbolos estas de las mejores esperanzas de Betty como hemos visto durante toda la fantasía. El coche es el mismo que Billy Wilder utilizó como vehículo particular de Norma Desmond en Sunset Boulevard ("El crepúsculo de los dioses") ¿Y quien era Norma Desmond? Una vieja estrella retirada que intenta regresar al cine a cualquier precio para seguir adelante. ¿Y qué le pasó? Diane introduce el mítico automóvil (chófer incluido) en el momento exacto de su mayor fracaso. Esta nueva referencia al clásico de Wilder funciona de manera subliminal ante lo que estamos a punto de ver. Pero no será la única referencia a los clásicos de Hollywood pues la misma Betty, su atuendo, nos proporciona otra clave todavía mayor y más esclarecedora. Y todo ello ceñido a la naturaleza de la escena.

Es imposible para cualquier cinéfilo medio ver a Betty vestida con el traje-chaqueta gris y no acordarse de Madeleine en "Vértigo" de Alfred Hitchcock. ¿Y quien era Madeleine? Una mujer con dos personalidades que se encuentra en peligro de muerte por suicidio y que busca respuestas a su trauma para salvarse.

Diane viste a Betty como Madeleine porque exactamente eso es lo que vamos a descubrir a continuación: de donde viene el trauma y como conseguir superarlo para seguir adelante.

En el momento clave del viaje de Betty, Diane recurre a dos grandes clásicos de Hollywood con el fin de contar en la fantasía su historia real con la ayuda de aquellos. Diane, la mujer que quería ser una estrella de cine para que la gente la amara y así poder dejar atrás los traumas de su desgraciada infancia, la mujer que quería actuar para ser otra, la mujer que se odiaba a sí misma. El sueño de Hollywood de Betty deja el camino de baldosas amarillas de El Mago de Oz para introducirse en las mansiones descuidadas de Sunset Boulevard y las oscuras iglesias de Vértigo, los monos enterrados en el jardín y el amante que cree ver a su novia resucitada, el muerto que cuenta su historia y el zombi del campanario perdida ya toda esperanza.

Y tanto en Sunset Boulevard como en Vértigo la historia acaba mal.

Lo mismo ocurrirá en Mulholland Drive.

 

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