i

i

domingo, 16 de marzo de 2014

LO QUE HAGA FALTA, MAJESTAD




- Ja ja ja...jajaja...¡jajaja!...¡JAJAJA!... - terminé por deshuevarme mientras me sacudía la primera meada del día por cuarta o quinta vez.

Eran más de las nueve de la mañana. Y me había despertado a la una y media de la madrugada. "Coño -pensé al hacerlo- las seis y media. Perfecto" Pero había tan poca claridad solar, tan ninguna, que por un momento creí haberme equivocado, aunque aguzando un poco la vista parecía verse algo semejante a los dorados primeros cabellos de la aurora a través de la persiana. Nunca la bajo del todo.

Me levanté, volví a mirar el reloj, "las seis y media" Perfectísimo. Me encontraba descansado, sólo un ligero malestar de cabeza producto de lo que bebí antes de cortar a tiempo, loado sea Dios, pero al haberlo mezclado con cocacola se nota que es findus cuando despiertas. Eché la primera de las meadas del nuevo día mientras miraba al ventanuco de ventilación. "Es raro" Fui al salón, subí la gran persiana y me encontré la noche cerrada. Cerradísima. "Pero qué coño..." regresé al dormitorio, cogí el reloj, la una y media. "pero qué cojones..." Lo había visto del revés. "Jodeeerrrrr..." Y de repente me sentí cansado y con necesidad de tomarme un ibuprofeno.

Puto reloj.

Pensé en ello mientras me rulaba un pito frente al ordenador. Lo encendí y me comí uno de 600 miligramos. "La cena todavía está reciente" me justifique por hacerlo a pelo. Los cuarenta, que no joden pero atormentan sin todavía avisar. Con veinticinco me desayunaba aspirinas de a dos. Y no me decía nada.

Apenas habían pasado las diez de la noche cuando decidí irme a la cama. Mozart estaba haciéndome llorar de gusto y había sido un día largo y tenso; otro día de trabajo, pero de los que al menos sirven para algo, monetariamente hablando. Un cumpleaños, un arroz especial (aparte del normal para el resto) y luego toda la tarde por delante para ver como esas chavalas tan estupendas, tan in, apenas te veían mientras te pedían sus copas. Me eché la primera a eso de las cuatro, con el previsor y fuerte almuerzo ya en los tobillos, y menos mal que no paré de moverme hasta las siete y media, que sino no sé...Con todo, cayeron cinco o seis. Uno más, y adiós muy buenas. Pero me fui a casa.

Cené bien, puse en el ordenador un conversación un tanto tensa entre fascistas de la tercera vía (o la trescientas treinta y tres), y viendo que no eran ni las nueve y ya estaba durmiéndome decidí aguantar un poco más, que luego es muy duro despertar en mitad de la noche. Y Mozart, según la batuta de Böhm y la Filarmónica de Viena, obró el milagro de hacerme llegar hasta la hora en la que el cuerpo volvió a pedirme un trago para soportar, ahora, aquello tan de mi gusto. Pero las riendas del hígado se llevan mejor cuando los demás se esconden y te dan un par de minutos para pensarlo. Y no habiendo ninguno es más fácil que triunfe la cabeza, esa gran tímida.

"La una y media...me cago en la puta"

A eso de las cinco, después de un par de levantamientos más, estuve a punto de vestirme e ir a fregar el bar; pero eché tiempos de ducha y desayuno y no me salía que ya estuviera cerrado, que la gente es muy cansina, mucho, ¿y qué coño haría yo a las seis de la mañana visillereando si mi hermano lograba echar a los últimos borrachos de la noche? "Venga, coño, que hace frío, joder, acabad ya..." Absurdo. Aún en ese estado mental. Intenté dormirme otra vez, fantaseando con empezar la carrera por el Campeonato Mundial de Ajedrez, desde abajo, destrozando a todo cristo, jugando el Candidatos y ganándolo, y el título después, y entre partida y partida follándome a tías buenas, elegantes y delgadas, dándoles lo suyo y lo de su madre, incluso lo de su abuela, "¡¡¡KUFISTOOOO...me mataaas!!!" Se me puso morcillona y pasé a imaginarme en plan Turturro en aquella película, un tanto autista, sólo ajedrez, nada más que ajedrez, quiero el título y lo demás me suda la polla, no me importa, no me interesa, quiero el título...Pero en los dos casos excepcionalmente vestido, de traje y corbata, caros, bien peinado, engominado, afeitado y perfumado, hecho un dandy, me fijé bien en los zapatos, brillantes, negros...

"Las seis..." Otra vez me levanté, pero ya en serio. Puse dos huevos a cocer, me hice otro pito, un té doble y me comí un ajo y una cucharada de aceite de oliva: si esto no te espabila, es que estás bien jodido.

Dejé los huevos bajo el chorrillo del agua fría y me fui a duchar. Me sorprendió mi aspecto al verme en el espejo, tan bien como lo pueda ver, y eso sin afeitarme: ojeras las justas y eternas, buena tez, semblante afilado. "Qué sabrán los relojes"

Completé el desayuno y salí a la calle con mi coche cuando ya empezaba a clarear, tan lleno de energía como el que nos estaba levantando. La de Radio Clásica amenazaba con música latinoamericana. No me importó y la dejé hablar.

A veces uno se duerme con un plan y luego despierta y no es el que pensaba. Y aunque sea mejor, le sienta peor.

Cuando llegué al bar ya estaba fregado. "No jodas" Me nublé, intenté hacer la segunda parte del mismo, apañar el sofrito de la paella del mediodía para adelantar trabajo y llegar un poco más tarde; había previsto dejarlo todo solucionado a eso de las ocho y media, darme un pequeño paseo con el buen sol, regresar a casa y dormir un par de horas, que no veas lo bien que te sientan, pero..."¿Y qué coño hago yo ahora?" Nada. Todo había perdido su comba. Había saltado una hora en el tiempo. Para atrás. Todavía estaba en el Open de Villarrobledo.

Y las nubecillas que empezaban a difuminar la espléndida aurora de la mañana me parecieron rusos de la escuela de Botvinnik.

Eché a andar calle abajo y cuando me quise dar cuenta vi que estaba a medio camino de regresar a por el coche olvidado justo enfrente de mis narices.

Volví a por él después de pensarlo treinta veces, mientras me cruzaba con los últimos borrachos de la noche y la primera poli de la mañana, con rubias adolescentes al hombro del alfa del grupo, protestando para que la bajaran y no la bajaran, rumanos buscavidas que mochila al hombro caminaban viendo como lo hacían los otros, tan pocos; basureros, cazadores, agricultores, autónomos, gente de mal vivir y la jodida zapateta y piruleta de la gran música latinoamericana..."Coño, coño, coño, Kufisto, joder...¡a por el coche! ¿y si te duermes y luego despiertas con el tiempo pegao?" Quité aquella puta mierda y puse a los Rolling Stones.

No eran las ocho cuando volví a meterme en la cama después de bajar la persiana hasta sus topes. Oí cantar sus extrañas canciones a la periquita. Me levanté e hice lo mismo con la del salón. Se calló. El gato callaba y miraba. Ya le había echado lo suyo antes de irme.

A la cama, a la cama...¡dos horas largas!, puede que dos, hora y media...Hay que dormir...

Y entonces apareció el Rey de España.

Sí: yo le hacía paellas al Rey de España.

Primero había sido a un gualtrapas, un villarrobledense y, poco a poco (o sea, a toda hostia), mi fama había llegado hasta los reales oídos del Rey.

- Por ahí hay uno que hace los mejores arroces de España, Majestad
- Llamadlo

Y para allá que iba, a gastos pagados.

- Majestad...
- Kufisto...

Yo le hacía un arroz de marisco ("carabineros, cigalas, mero, gamba blanca, calamar de Cádiz, un buen fumet...") y se volvía loco. "¡Hostia como está esto, Kufisto!" Después lo hacía para toda la Familia. El Príncipe me miraba receloso. Letizia creo que no se había dado cuenta de que yo estaba allí. La Reina me ignoraba. Los nietos mostraban interés en mi procedimiento, muy educados, muy majos...

- Nos vamos a Arabia, Kufisto
- ¿A Arabia, Majestad?
- A Arabia
- ¿Pero...y el bar?
- No te preocupes por él. Te compro. Pago vuestras deudas y que lo lleven tus hermanos...Además, así podrás viajar y escribir, ¿no dices que eres escritor?
- Sí, Majestad, lo soy
- Pues ya está

Y nos íbamos a Arabia en su avión y les preparaba mis arroces a todos esos reales moros multimillonarios, "¡0hhh...por Alá!" Después venían las chicas, danzantes, cubiertas por velos transparentes, azules y verdes, rojos y amarillos, tostadas como un triple sandwich de Nocilla...

- El moro dice que escojas a la que quieras, Kufisto...

Me dejaban elegir primero.

Pillé a la de verde y a la de amarillo...


Miré el reloj. Las nueve y diez. Quizá fuera cosa de mear otra vez.


Y entonces me reí.


Y después, al fin, me dormí sin darme cuenta.


Una horilla.


Lo supe porque recordaba no haber visto las diez.


Pero el día lo ha certificado, no lo soñé: dormí


Si no, ¿de qué?

70 comentarios:

  1. jajajaja ¡¡¡no te has dejado nada dentro, Kufis!!!

    "Eché la primera de las meadas del nuevo día mientras miraba al ventanuco de ventilación" Yo desde lo que contó Pedro el otro día, siempre pensaré lo mismo cada vez que oiga o lea "ventanuco"

    "A eso de las cinco, después de un par de levantamientos más..." Yo habría dicho después de un par de intentos de Alzamiento...jajaja

    "seis de la mañana visillareando si mi hermano lograba echar " visillareando, nunca la había oído

    todo lo del rey está muy logrado
    se nota que te divertiste como un cabrón

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que me he descojonado vivo con lo del Rey, sí.

      Eliminar
  2. "Dejé los huevos bajo el chorrillo del agua fría y me fui a duchar"
    ¿cómo has perdonado el mediochiste?
    P.ej., "Dejé los huevos bajo el chorrillo del agua fría. Luego cerré el grifo, saqué el cazo con los huevos del fregadero y me fui a duchar"

    ResponderEliminar
  3. "los dorados primeros cabellos de la aurora"
    ¿es de La Odisea? En la que leí decía los rosados dedos de Eos

    "ojeras las justas y eternas, buena tez, semblante afilado" Cervantino, bien metido

    Eres el puto amo
    Me voy a cenar

    ResponderEliminar
  4. Yo desde lo que contó Pedro el otro día, siempre pensaré lo mismo cada vez que oiga o lea "ventanuco"

    Es mejor el cuévano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me suena, creo que del Buscón, para describir ojos muy hundidos, así que perfecto

      Eliminar
    2. 'Sacto': los ojos avencidados en el cogote, que parecía que mirase por cuévanos

      Lo pongo completo. Es un pasaje histórico de la literatura en español:

      "Capítulo III
      De cómo fue a un pupilaje por criado de don Diego Coronel


      Determinó, pues, don Alonso de poner a su hijo en pupilaje, lo uno por apartarle de su regalo, y lo otro por ahorrar de cuidado. Supo que había en Segovia un licenciado Cabra que tenía por oficio el criar hijos de caballeros, y envió allá el suyo y a mí para que le acompañase y sirviese.

      Entramos, primero domingo después de Cuaresma, en poder de la hambre viva, porque tal laceria no admite encarecimiento. Él era un clérigo cerbatana, largo sólo en el talle, una cabeza pequeña, los ojos avecindados en el cogote, que parecía que miraba por cuévanos, tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tiendas de mercaderes; la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia, porque se le había comido de unas búas de resfriado, que aun no fueron de vicio porque cuestan dinero; las barbas descoloridas de miedo de la boca vecina, que de pura hambre parecía que amenazaba a comérselas; los dientes, le faltaban no sé cuántos, y pienso que por holgazanes y vagamundos se los habían desterrado; el gaznate largo como de avestruz, con una nuez tan salida que parecía se iba a buscar de comer forzada de la necesidad; los brazos secos; las manos como un manojo de sarmientos cada una. Mirado de medio abajo parecía tenedor o compás, con dos piernas largas y flacas. Su andar muy espacioso; si se descomponía algo, le sonaban los huesos como tablillas de San Lázaro. La habla hética, la barba grande, que nunca se la cortaba por no gastar, y él decía que era tanto el asco que le daba ver la mano del barbero por su cara, que antes se dejaría matar que tal permitiese. Cortábale los cabellos un muchacho de nosotros. Traía un bonete los días de sol ratonado con mil gateras y guarniciones de grasa; era de cosa que fue paño, con los fondos en caspa. La sotana, según decían algunos, era milagrosa, porque no se sabía de qué color era. Unos, viéndola tan sin pelo, la tenían por de cuero de rana; otros decían que era ilusión; desde cerca parecía negra y desde lejos entre azul. Llevábala sin ceñidor; no traía cuello ni puños. Parecía, con esto y los cabellos largos y la sotana y el bonetón, teatino lanudo. Cada zapato podía ser tumba de un filisteo. Pues ¿su aposento? Aun arañas no había en él. Conjuraba los ratones de miedo que no le royesen algunos mendrugos que guardaba. La cama tenía en el suelo, y dormía siempre de un lado por no gastar las sábanas. Al fin, él era archipobre y protomiseria.

      A poder de éste, pues, vine, y en su poder estuve con don Diego, y la noche que llegamos nos señaló nuestro aposento y nos hizo una plática corta, que aun por no gastar tiempo no duró más. Díjonos lo que habíamos de hacer. Estuvimos ocupados en esto hasta la hora de comer. Fuimos allá; comían los amos primero y servíamos los criados.

      El refectorio era un aposento como medio celemín. Sentábanse a una mesa hasta cinco caballeros. Yo miré lo primero por los gatos, y como no los vi, pregunté que cómo no los había a un criado antiguo, el cual, de flaco, estaba ya con la marca del pupilaje. Comenzó a enternecerse, y dijo:

      Eliminar
    3. (II)
      -¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo. ¿Qué tiene esto de refectorio de Jerónimos para que se críen aquí?

      Yo, con esto, me comencé a afligir, y más me susté cuando advertí que todos los que vivían en el pupilaje de antes estaban como leznas, con unas caras que parecía se afeitaban con diaquilón. Sentóse el licenciado Cabra y echó la bendición. Comieron una comida eterna, sin principio ni fin. Trujeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una de ellas peligrara Narciso más que en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un garbanzo huérfano y solo que estaba en el suelo. Decía Cabra a cada sorbo:

      -Cierto que no hay tal cosa como la olla, digan lo que dijeren; todo lo demás es vicio y gula.

      Y, sacando la lengua, la paseaba por los bigotes, lamiéndoselos, con que dejaba la barba pavonada de caldo. Acabando de decirlo, echóse su escudilla a pechos, diciendo:

      -Todo esto es salud, y otro tanto ingenio.

      -¡Mal ingenio te acabe!, decía yo entre mí, cuando vi un mozo medio espíritu y tan flaco, con un plato de carne en las manos que parecía que la había quitado de sí mismo. Venía un nabo aventurero a vueltas de la carne (apenas), y dijo el maestro en viéndole:

      -¿Nabo hay? No hay perdiz para mí que se le iguale. Coman, que me huelgo de verlos comer.

      Y tomando el cuchillo por el cuerno, picóle con la punta y asomándole a las narices, trayéndole en procesión por la portada de la cara, meciendo la cabeza dos veces, dijo:

      -Conforta realmente, y son cordiales.

      Que era grande adulador de las legumbres. Repartió a cada uno tan poco carnero que entre lo que se les pegó en las uñas y se les quedó entre los dientes, pienso que se consumió todo, dejando descomulgadas las tripas de participantes. Cabra los miraba y decía:

      -Coman, que mozos son y me huelgo de ver sus buenas ganas.

      ¡Mire V. Md. qué aliño para los que bostezaban de hambre! Acabaron de comer y quedaron unos mendrugos en la mesa, y en el plato dos pellejos y unos huesos, y dijo el pupilero:

      -Quede esto para los criados, que también han de comer; no lo queramos todo.

      -¡Mal te haga Dios y lo que has comido, lacerado -decía yo-, que tal amenaza has hecho a mis tripas!

      Echó la bendición, y dijo:

      -Ea, demos lugar a la gentecilla que se repapile, y váyanse hasta las dos a hacer ejercicio, no les haga mal lo que han comido.

      Entonces yo no pude tener la risa, abriendo toda la boca. Enojóse mucho y díjome que aprendiese modestia y tres o cuatro sentencias viejas y fuese.

      Eliminar
    4. (III)

      Sentámonos nosotros, y yo, que vi el negocio malparado y que mis tripas pedían justicia, como más sano y más fuerte que los otros, arremetí al plato, como arremetieron todos, y emboquéme de tres medrugos los dos y el un pellejo. Comenzaron los otros a gruñir; al ruido entró Cabra, diciendo:

      -Coman como hermanos, pues Dios les da con qué. No riñan, que para todos hay.

      Volvióse al sol y dejónos solos. Certifico a V. Md. que vi al uno de ellos, que se llamaba Jurre, vizcaíno, tan olvidado ya de cómo y por dónde se comía, que una cortecilla que le cupo la llevó dos veces a los ojos, y entre tres no le acertaban a encaminar las manos a la boca. Pedí yo de beber, que los otros, por estar casi en ayunas, no lo hacían, y diéronme un vaso con agua, y no le hube bien llegado a la boca, cuando, como si fuera lavatorio de comunión, me le quitó el mozo espiritado que dije. Levantéme con grande dolor de mi alma, viendo que estaba en casa donde se brindaba a las tripas y no hacían la razón. Diome gana de descomer, aunque no había comido, digo, de proveerme, y pregunté por las necesarias a un antiguo, y díjome:

      -Como no lo son en esta casa, no las hay. Para una vez que os proveeréis mientras aquí estuviéredes, dondequiera podréis; que aquí estoy dos meses ha y no he hecho tal cosa sino el día que entré, como ahora vos, de lo que cené en mi casa la noche antes.

      ¿Cómo encareceré yo mi tristeza y pena? Fue tanta, que considerando lo poco que había de entrar en mi cuerpo, no osé, aunque tenía gana, echar nada de él. Entretuvímonos hasta la noche. Decíame don Diego que qué haría él para persuadir a las tripas que habían comido, porque no lo querían creer. Andaban vahídos en aquella casa como en otras ahítos.

      Llegó la hora de cenar; pasóse la merienda en blanco, y la cena ya que no se pasó en blanco, se pasó en moreno: pasas y almendras y candil y dos bendiciones, porque se dijese que cenábamos con bendición. «Es cosa saludable (decía) cenar poco, para tener el estómago desocupado», y citaba una retahíla de médicos infernales. Decía alabanzas de la dieta y que se ahorraba un hombre de sueños pesados, sabiendo que en su casa no se podía soñar otra cosa sino que comían. Cenaron y cenamos todos y no cenó ninguno.

      Fuímonos a acostar y en toda la noche pudimos yo ni don Diego dormir, él trazando de quejarse a su padre y pedir que le sacase de allí y yo aconsejándole que lo hiciese; aunque últimamente le dije:

      -Señor, ¿sabéis de cierto si estamos vivos? Porque yo imagino que en la pendencia de las berceras nos mataron, y que somos ánimas que estamos en el Purgatorio. Y así, es por demás decir que nos saque vuestro padre, si alguno no nos reza en alguna cuenta de perdones y nos saca de penas con alguna misa en altar previlegiado.

      Eliminar
    5. (IV)
      Entre estas pláticas y un poco que dormimos, se llegó la hora de levantar. Dieron las seis y llamó Cabra a lición; fuimos y oímosla todos. Mandáronme leer el primer nominativo a los otros, y era de manera mi hambre que me desayuné con la mitad de las razones, comiéndomelas. Y todo esto creerá quien supiere lo que me contó el mozo de Cabra, diciendo que una Cuaresma topó muchos hombres, unos metiendo los pies, otros las manos y otros todo el cuerpo en el portal de su casa, y esto por muy gran rato, y mucha gente que venía a sólo aquello de fuera; y preguntando a uno un día que qué sería (porque Cabra se enojó de que se lo preguntase) respondió que los unos tenían sarna y los otros sabañones y que en metiéndolos en aquella casa morían de hambre, de manera que no comían desde allí adelante. Certificóme que era verdad, y yo, que conocí la casa, lo creo. Dígolo porque no parezca encarecimiento lo que dije. Y volviendo a la lición, diola y decorámosla. Y prosiguió siempre en aquel modo de vivir que he contado. Sólo añadió a la comida tocino en la olla, por no sé qué que le dijeron un día de hidalguía allá fuera. Y así, tenía una caja de hierro, toda agujerada como salvadera, abríala y metía un pedazo de tocino en ella que la llenase y tornábala a cerrar y metíala colgando de un cordel en la olla, para que la diese algún zumo por los agujeros y quedase para otro día el tocino. Parecióle después que en esto se gastaba mucho, y dio en sólo asomar el tocino a la olla. Dábase la olla por entendida del tocino y nosotros comíamos algunas sospechas de pernil. Pasábamoslo con estas cosas como se puede imaginar.

      Don Diego y yo nos vimos tan al cabo que, ya que para comer al cabo de un mes no hallábamos remedio, le buscamos para no levantarnos de mañana; y así, trazamos de decir que teníamos algún mal. No osamos decir calentura, porque no la teniendo era fácil de conocer el enredo. Dolor de cabeza u muelas era poco estorbo. Dijimos al fin que nos dolían las tripas y que estábamos muy malos de achaque de no haber hecho de nuestras personas en tres días, fiados en que a trueque de no gastar dos cuartos en una melecina, no buscaría el remedio. Mas ordenólo el diablo de otra suerte, porque tenía una que había heredado de su padre, que fue boticario. Supo el mal, y tomóla y aderezó una melecina, y haciendo llamar una vieja de setenta años, tía suya, que le servía de enfermera, dijo que nos echase sendas gaitas. Empezaron por don Diego; el desventurado atajóse, y la vieja, en vez de echársela dentro, disparósela por entre la camisa y el espinazo y diole con ella en el cogote, y vino a servir por defuera de guarnición la que dentro había de ser aforro. Quedó el mozo dando gritos; vino Cabra y, viéndolo, dijo que me echasen a mí la otra, que luego tornarían a don Diego. Yo me resistía, pero no me valió, porque, teniéndome Cabra y otros, me la echó la vieja, a la cual de retorno di con ella en toda la cara. Enojóse Cabra conmigo y dijo que él me echaría de su casa, que bien se echaba de ver que era bellaquería todo. Yo rogaba a Dios que se enojase tanto que me despidiese, mas no lo quiso mi ventura.

      Eliminar
    6. (V)

      Quejábamonos nosotros a don Alonso, y el Cabra le hacía creer que lo hacíamos por no asistir al estudio. Con esto no nos valían plegarias.

      Metió en casa la vieja por ama, para que guisase de comer y sirviese a los pupilos y despidió al criado porque le halló un viernes a la mañana con unas migajas de pan en la ropilla. Lo que pasamos con la vieja, Dios lo sabe. Era tan sorda que no oía nada; entendía por señas; ciega, y tan gran rezadora que un día se le desensartó el rosario sobre la olla y nos la trujo con el caldo más devoto que he comido. Unos decían: -«¡Garbanzos negros! Sin duda son de Etiopía». Otro decía: -«¡Garbanzos con luto! ¿Quién se les habrá muerto?» Mi amo fue el primero que se encajó una cuenta, y al mascarla se quebró un diente. Los viernes solía inviar unos güevos, con tantas barbas fuerza de pelos y canas suyas que pudieran pretender corregimiento u abogacía Pues meter el badil por el cucharón y inviar una escudilla de caldo empedrada era ordinario. Mil veces topé yo sabandijas, palos y estopa de la que hilaba en la olla. Y todo lo metía para que hiciese presencia en las tripas y abultase.

      Pasamos en este trabajo hasta la Cuaresma; vino, y a la entrada de ella estuvo malo un compañero. Cabra, por no gastar, detuvo el llamar médico hasta que ya él pedía confesión más que otra cosa. Llamó entonces un platicante, el cual le tomó el pulso y dijo que la hambre le había ganado por la mano en matar aquel hombre. Diéronle el Sacramento, y el pobre, cuando le vio (que había un día que no hablaba), dijo:

      -Señor mío Jesucristo, necesario ha sido el veros entrar en esta casa para persuadirme que no es el infierno.

      Imprimiéronseme estas razones en el corazón. Murió el pobre mozo, enterrámosle muy pobremente por ser forastero, y quedamos todos asombrados. Divulgóse por el pueblo el caso atroz, llegó a oídos de don Alonso Coronel y como no tenía otro hijo, desengañóse de los embustes de Cabra y comenzó a dar más crédito a las razones de dos sombras, que ya estábamos reducidos a tan miserable estado. Vino a sacarnos del pupilaje y teniéndonos delante nos preguntaba por nosotros. Y tales nos vio que sin aguardar a más, tratando muy mal de palabra al licenciado Vigilia, nos mandó llevar en dos sillas a casa. Despedímonos de los compañeros, que nos seguían con los deseos y con los ojos, haciendo las lástimas que hace el que queda en Argel viendo venir rescatados por la Trinidad sus compañeros."

      Eliminar
    7. El "Buscón" es de lo mejor que se ha escrito. Tiene cuatro siglos y parece actual.

      Así hay que escribir.

      Eliminar
    8. "-¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo. ¿Qué tiene esto de refectorio de Jerónimos para que se críen aquí?"
      Ahí lo tienes, Pedro, y luego dices que te apañas con poco, bien se ve que vives en el regalo y la abundancia

      Eliminar
  5. Cómo son los sueños. Yo una vez soñé que Fofito y Milikito se reconciliaban ante las cámaras.

    Así que el rey y los jeques te dejaban elegir guayabo a ti primero...eso no lo hacen ni en sueños.

    Oswald.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No eran sueños, sino ensoñaciones, que es peor.

      Eliminar
  6. ¿Se llevaban mal Fofito y Milikito? Yo a Milikito ya no lo seguí. Cuando llegó al grupo ya empezaba yo bachiller y ya no me interesaba. Ya me interesaban más los bares que los deberes, así que siempre llegaba tarde a casa.

    ResponderEliminar
  7. Me ha gustado bastante la historia, kufisto.

    Muy bueno eso de levantarse bien creyendo que son las seis y media y cuando te das cuenta de que son la una y media sentirte hecho una mierda jaja. Puto reloj que manda en nuestras vidas... y pretenden que todo vaya cada vez más deprisa.

    Los moros árabes multimillonarios... me has recordado a Ozores en Los Energéticos cuando aparece con su campamento lleno de tíos trajeados y tías buenas en medio de una explanada, qué grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jojojo..no he caído, pero esa escena la llevo grabada a fuego en mi mente. Recuerdo hasta el nombre de la puta "sorda", Azofaifa; lo que se reía mi tío, qué felices fuimos cuando yo era un niño.

      Has "visto" lo del reloj. Querría haber tirado más por ahí, me dejó bastante "trastorne", fue tan curioso...Pero naturalmente me he decantado por lo facilón, no daba para más y menos con lo que me estaba dando.

      Pero sí, hay ahí tema. Y del bueno.

      De todas formas, me gusta como ha quedado la historia.

      Gracias.

      Eliminar
  8. Sí, Pedro, hubo una ruptura en la familia: Milikito por un lado y Fofito y Rody por otro. Parece que éstos se molestaron porque cuando a ellos les empezó a ir mal con lo del circo, su primo Emilio Aragón, exitoso ejecutivo televisivo (y llamado por algunos "el payaso masón"), no les echó una mano. O algo así.

    Ya me dirás tú qué me importaba a mí que estuvieran peleados como para soñar que se reconciliaban. Pues a eso iba yo: los sueños.

    Oswald.

    ResponderEliminar
  9. Jajaja!!!
    Hazme un arrocito a mí, Kufis!!!
    Y nos lo comemos bien regado…
    Ah! Por aquí se ha instalado ya ese azul. Pienso en ti muchas veces cdo lo miro.
    Pasa buen día!!
    Besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cualquier mañana de estas me dará para recontar algo, puede que mejor.

      Pero tengo que volver a coger el ritmo de la mañana. Al menos hasta que llegue Julio con sus noches de fuego y sus mañanas e cenizas.

      Eliminar
  10. Es que el subconsciente es muy traicionero. A mí sin embargo, no me habías engañado. Eres monárquico hasta la médula. Lo mismo hasta tienes cosas con el Urdangarin. Muy bueno. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja...Sí, creo que tienes razón, Paco.

      Un abrazo.

      Eliminar
  11. - El moro dice que escojas a la que quieras, Kufisto...

    Me dejaban elegir primero.

    Pillé a la de verde y a la de amarillo...


    Miré el reloj. Las nueve y diez. Quizá fuera cosa de mear otra vez.


    Y entonces fui a la cocina, me bajé los pantalones y le dije a la limpiadora:

    --¡Antoniaaaa! ¡Mira lo que te pierdes por no ser Sherezade!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jojojo...¡como te gustó ese!

      Eliminar
    2. Es el chiste más fuerte que he escuchado, en este caso, leído. Me lo imagino contado por Tip y ya me da la risa.

      Hablando de Tip: hay palabras que dependiendo de quién las diga resultan o no graciosas. Pero es que hay gente que diga lo que diga siempre resulta gracioso. Era el caso de Tip, que era como Groucho. Cuando Ussía lo llevó a la Zarzuela para presentárselo al rey, que tenía gana de conocerlo, entró en la sala dirigiéndose gritando "¡vivaelrey! ¡Vivaelrey!".

      Yo siempre le escuchaba los miércoles, cuando hacían en Protagonistas, el programa de Luis del Olmo, "El estado de la nación". Lo recuerdo también insultando a Doña Rogelia, en una entrevista a Mari Carmen y sus muñecos. La ventrílocua llevaba a Doña Rogelia. Nadie se atreve a insultar a Doña Rogelia sin quedar como un imbécil, salvo Tip, claro: "¡Que se calle ya, Doña Rogelia, ¡tiaguarra!".

      ¿Y su corrección política? Mira que le llamaban fascista y de todo. "Y entonces, Luis, me la encontré en la calle, le di un puñetazo en la barriga y luego le puse un pie en la garganta y le dije: ¡te quiero! ¡Te quiero, Lorenza Pachales!"

      Por cierto, tanto luchar por la fama y luego qué rápido huye. ¿Quién en sus conversaciones de hoy cita a José María García? ¿Quién añora a Encarna Sánchez? O al mismo Luis del Olmo. ¿Quién cita a Mingote, o habla de lo que se ha contaba en "El estado de la nación"? Todo se ha olvidado. Y fue ayer mismo.

      Eliminar
    3. Porque todos ellos vivían del día de los demás, que es como hacerlo del aire, Pedro.

      Eliminar
  12. Kufis, aparte del amor, que está bien, a ver si te hacen marqués, o algo, que a alguno le habrá caído algún título por menos de unas buenas paellas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo con los arroces soy como Grenouille con los perfumes.

      Y espera que encuentre la mezcla perfecta. Espero que sin necesidad de matar a nadie.

      Y con las palabras, qué coño, que vengo de dar un paseo extraordinario.

      ¡Ya llega la primaveraaallllll!

      Eliminar
  13. Curiosidades sobre El Padrino
    http://flavorwire.com/445639/25-things-you-didnt-know-about-the-godfather/view-all/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Conocía algunas.

      A mi "El Padrino" ya me va pesando...

      Eliminar
    2. Tendrás que probar a hacer como yo: pasar sin verlo tres o cuatro años. Desde hace mucho, sólo veo pelis en la tele (y, por supuesto, sólo tengo los canales que son gratis). Ni cine, ni descargas, ni vídeo, ni hostias. Yo antes era reaccionario, ahora soy troglodita.

      Volviendo a la tele: la putada es que te ponen una serie y cuando te gusta, te la quitan o te la ponen en horarios imposibles. Me pasó con Los Soprano. Hijos de puta. Pero resisto: ni cine, ni descargas, ni vídeo...

      Eliminar
  14. A quién no le ha pasado alguna vez lo que cuentas del reloj...

    ...Ser cocinero del rey debe de ser un buen chollo. Y si el rey es un sinvergüenza como este, más, supongo.

    Relato en espiral, muy adecuado para reflejar el lío que te hiciste con la hora y esa realidad paralela de los sueños.

    Si fuera un freudiano ortodoxo, diría que buscas un padre que te salve. Como no lo soy, diría que buscas salvarte como padre. ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jojojo...Gracias.

      Pero insisto en que eran ensoñaciones, que no sueños. Todavía peor.

      Un saludo.

      Eliminar
  15. Pedro:

    El Arcipreste de Hita no se queda corto en sus descripciones. Del Libro del Buen Amor nunca olvidaré su autorretrato:

    Señora-diz la vieja-, yo le veo a menudo;
    el cuerpo tiene alto, piernas largas, membrudo,
    la cabeza no chica, velloso, pescozudo,
    el cuello no muy alto, pelinegro, orejudo.

    Las cejas apartadas, negras como el carbón,
    el andar muy erguido, así como el pavón,
    el paso firme, airoso y de buena razón,
    la su nariz larga, esto le descompón.

    Las encías bermejas, sonora voz usual,
    la boca no pequeña; son sus labios, tal cual
    más gruesos que delgados, rojos como el coral;
    las espaldas muy anchas; las muñecas, igual.

    Ojos algo pequeños; de color, morenazo;
    abombado su pecho y poderoso el brazo,
    bien cumplidas las piernas; el pie, chico pedazo.
    Señora, no vi más; en su nombre os abrazo.

    Es ligero, valiente y muy joven en días;
    en música, maestro; sabe de juglarías;
    galante, muy alegre. ¡ Por las zapatas mías!,
    ¡un hombre así no anda hoy por las travesías!

    ResponderEliminar
  16. Y este era el tipo de mujer que le iba al Arcipreste:

    Si leyeres a Ovidio que por mí fue educado,
    hallarás en él cuentos que yo le hube mostrado,
    y muy buenas maneras para el enamorado;
    Pánfilo, cual Nasón, por mí fue amaestrado.

    Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer
    muchas cosas tendrás primero que aprender
    para que ella te quiera en amor acoger.
    Primeramente, mira qué mujer escoger.

    Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
    que no sea muy alta pero tampoco enana;
    si pudieras, no quieras amar mujer villana,
    pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.

    Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
    cabellos amarillo no teñidos de alheña;
    las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
    ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.

    Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
    y con largas pestañas, bien claras y rientes;
    las orejas pequeñas, delgadas; para mientes
    si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.

    La nariz afilada, los dientes menudillos,
    iguales y muy blancos, un poco apartadillos,
    las encías bermejas, los dientes agudillos,
    los labios de su boca bermejos, angostillos.

    La su boca pequeña, así, de buena guisa
    su cara sea blanca, sin vello, clara y lisa,
    conviene que la veas primero sin camisa
    pues la forma del cuerpo te dirá: ¡esto aguisa!

    ResponderEliminar
  17. Doiraje

    Sin embargo, ya ves, creo que ese tipo de literatura, tan celebrada, ha hecho mucho daño. Un mal muy extendido en España y en toda Hispanoamérica es el de creer que no hay mayor prueba de inteligencia que el ser burlón y malicioso.

    Y eso como lo de ser irónico, donde la mayor parte de las veces quien la usa, y a nada que observes, demuestra que no tiene ni puñetera idea del asunto del que habla. Pero la ironía hace a muchos creer que sí sabe, tanto por parte de quien la usa como de quien escucha.

    ResponderEliminar
  18. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. (He corregido algún error. Por eso lo he eliminado).

      Eliminar
  19. Pedro:

    Es cierto. Si te soy sincero, este tipo de literatura me aburre enormemente; lo encuentro completamente alejado de mis intereses, no me dice nada. Admiro, por supuesto, el oficio, la maestría, la gracia expresiva, pero más allá, nada.

    La ironía es un arma peligrosa, que usada en exceso, estraga. Era uno de los consejos de Rilke a su joven discípulo. Los instrumentos expresivos muy potentes hay que saber utilizarlos con mucha medida, como las especies con demasiado sabor, que apagan todos los otros sabores de un plato si te pasas.

    Llevándolo al terreno de nuestro amigo Kufisto, y como tú ya has advertido, le pierde el abuso de la jactancia. Eso de ser discípulo de Bukowski tiene sus servidumbres. Escribir desde el yo, en primera persona del singular y de forma autobiográfica, perfecto. Y con cierta jactancia, bien; pero hay que cuidar que el narcisismo no ciegue realidades más profundas. Su brillo, como los reflejos de los espejuelos de los lupanares, aturden más que iluminan.

    Es mi opinión, sin ánimo de sentar ninguna cátedra.

    ResponderEliminar
  20. "Cuando Ussía lo llevó a la Zarzuela para presentárselo al rey, que tenía gana de conocerlo, entró en la sala dirigiéndose gritando "¡vivaelrey! ¡Vivaelrey!"."

    La versión que yo he oído es que Tip se quedo en silencio mirando al Rey con mucha atención y por fin le dijo: "yo a usted le conozco".

    Otro chiste sexual, o como diría Chiquito de la Calzada (otro del que ya nadie se debe de acordar) "diodenal":

    Dos amigos que se encuentrar en la calle tras muchos años sin verse:
    -¡Hombre, Paco, cuánto tiempo sin verte!
    -Es verdad, Pepe, ¡cuántos años!, ¿cómo estás?
    -Yo muy bien, ¿y tú?
    -Bien también, pero cuéntame: ¿te casaste? ¿has tendio hijos?
    -Me casé y he tenido quince hijos
    -¡Quince hijos!...¡¿con la misma?!
    -Con la misma pero con distintas mujeres.

    Oswald.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Primero la polla, que ya habrá tiempo para ir más allá de Júpiter, incluso de Brazatortas.

      Eliminar
  21. Lo de ¡vivaelrey! se lo leí a Ussía.

    ResponderEliminar
  22. Luis y yo siempre recordamos aquí a José María García, jeje.

    De Chiquito de la Calzada habîa otro más o menos así:

    - ¡Papaaaá, papaaaá, llévame al circoooo!
    - Noooo, el que quiera verte que venga “a la casa“... cobarde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Y lo he contado al estilo medio Chiquito.

      Eliminar
  23. Me ha gustado este artículo de De Prada que leí anoche en el ABC de papel:

    http://www.almendron.com/tribuna/la-llamada-de-la-selva/

    Lo que dice es algo que vengo pensando de hace tiempo, que no sólo le quitan el "significado" al domingo, sino a todo, todo. Ponen, quitan y cambian "fiestas" según les sale de los güebs. Y de paso "liberalizar" los horarios comerciales.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sergio,
      Si no lo has leído te recomiendo Non Olet, de Rafael Sánchez Ferlosio. Me acordé por lo de los horarios comerciales, también el humor te gustará. Eso sí, aunque es pequeño, es para leer con tiempo, porque el tío no se corta un pelo con el lenguaje.
      De Prada me gusta el fondo a menudo, pero me disgusta la forma siempre, debería intentar ser más sobrio. Claro que mi gusto debe de ser raro: Ortega se considera gran estilista y a mi me parece -en la forma- insoportable. Y, como de Prada, exageradamente artificioso.

      Eliminar
  24. Qué pereza volver a escribir en el blog Moa.

    Un saludo a todos.

    ResponderEliminar
  25. Tengo que exponer en sitio amigo esto:

    Perdonarme la frívola ironía pero observando el "éxito" de Esperanza Aguirre en la Gran Bretaña y cómo admiran algunos españoles lo británico, no puedo más que "reprochar" a Kufisto el que no escriba en inglés. Según parece, los españoles saldremos de la crisis, nuestras universidades volverán a los primeros puestos del ranking, nuestra democracia y libertad serán de mayor calidad y en general seremos más felices si todos aprendemos inglés.

    El que Kufisto escriba igual de bien o mejor que ahora en español, es otro cantar, pero si lo hace en inglés, según parece, le reportará más felicidad y reconocimiento. A mi no me miréis que por criticar el grave error del bilingüismo y la paleta admiración por lo británico, he sufrido un ataque por todos lados.

    ResponderEliminar
  26. Sí, da pereza, Hegemon. Y lo dice alguien que participaba ya de vez en cuando.

    Reconozco que en cierto momento de mi juventud (hacia los veinte) cierta admiración no del todo racional por lo british me atrapó. Pero, bueno, más que una fiebre fue unas décimas. Desapareció antes que el acné. No llegó en absoluto al rango patológico de lo maníaco.

    ¿Es bueno aprender idiomas? Sí, en la medida que no está mal aprender cosas buenas o ampliar el conocimiento. ¿Ensancha la mente aprender idiomas? No necesariamente; que se puede ser tonto en cinco idiomas y sabio solo en uno, es una evidencia. ¿Te hace mejor profesional de lo que sea el saber inglés? Depende de la actividad y de si el acceso al conocimiento depende de su dominio. Y, claro, si no te queda otra para poder ejercer en tu profesión con unas mínimas posibilidades de éxito. Esto último es obvio que no depende de la bondad del hecho de aprender idiomas, sino de cómo está montado el tinglado en cada profesión y del poder político, cultural y económico de la nación hegemónica.

    El que sea buena persona y buen profesional, lo seguirá siendo con o sin idiomas. Y el que no lo sea, lo mismo.

    ResponderEliminar
  27. Efectivamente, Doiraje. Así es. El problema que yo veo es que se simplifica todo a saber inglés cuando lo que hace ser un buen profesional es ante todo tener una buena formación. Por si sólo el inglés no te da sabiduría. Puede ayudarte a desarrollarte o a adquirirla pero antes debes aprender y adquirir una serie de conocimientos imprescindibles para que cuando hables en inglés, chino o español, sepas de que hablar. Es a lo que voy. A los niños de ahora se les reduce su formación, en muchas escuelas, al aprendizaje del inglés sin preocuparse de los contenidos esenciales de las propias asignaturas. Es lo que denuncian muchos profesores que por culpa de dar clases de matemáticas o ciencias en inglés, es decir, en una lengua que no es la materna, los contenidos en esas materias, muchas veces, quedan reducidas a un 10% del temario anual. A mi eso me parece una catástrofe que nos conduce a ser siervos y mayordomos y a aspirar a trabajos de camareros y de sirvientes o de Niñeras, como la que ahora han contratado los herederos estos de la Gran Bretaña. La nueva Nany española se vende en España como un gran logro y un prestigio. Yo creía que el logro era que los ingenieros o economistas o universitarios españoles se hacen con la City o con las empresas británicas por sus gran preparación y profesionalidad. Con esto no quiero desmerecer a camareros y niñeras, pero aspirar sólo eso.....mal.

    ResponderEliminar
  28. En la Inglaterra isabelina los tíos no podían pegar a sus mujeres a partir de las 10 de la noche.
    Qué gran país.

    ResponderEliminar
  29. Hegemon

    ¿Tienes enlace al discurso de Miss Pepys?

    ResponderEliminar
  30. En 1965 en el Reino Unido se debatía en su cámara alta la ley de despenalización de la homosexualidad. Alguien dijo que la tramitación iba a marchas forzadas, y que, por ejemplo, la tramitación de medidas para perseguir la práctica cruel conocida como "badger baiting", prohibida desde hacía casi siglo y medio, pero todavía frecuente, en la que se enfrenta a perros contra tejones, que acaban despedazados, llevaba atascada mucho tiempo y nadie se preocupaba por ello, a diferencia de lo que ocurría con la despenalización de la homosexualidad.
    La respuesta fue: en la cámara de los Lores no hay tejones.

    ResponderEliminar
  31. Las élites británicas si han sido brillantes. Y en Francia, todos los políticos han de pasar por la prestigiosa ENA (Escuela Nacional de Administración); no es obligatorio, pero casi lo parece. A Sarkozy le recriminaban el que no hubiese estudiado allí.En España vale más no hablar.

    Sin embargo las clases bajas británicas dejan mucho que desear, todavía hoy. Treinta años destrozando campos de fútbol. Eso para E. Aguirre no cuenta.

    ResponderEliminar
  32. Pedro:

    Sólo tengo el enlace de LD. La noticia también aparece en otros diarios. Creo que el discurso aparece por algún lado. A los que me instaban a leer el discurso les pregunté si mencionaba algo de Gibraltar..........¡¡silencio!!!

    http://www.libertaddigital.com/espana/politica/2014-03-14/aguirre-pide-un-sistema-electoral-en-el-que-el-diputado-deba-ganar-la-confianza-del-votante-1276513061/

    ResponderEliminar
  33. La prensa británica también tiene problemillas desde que salieron a la luz las escuchas. Las agencias de inteligencia useñas escuchan a todo el mundo, pero en el Reino Unido, además, la prensa también escucha por su cuenta.

    En casi todo el mundo, la prensa es un poder que presume de independiente y de controlar al gobierno. En el Reino Unido "El Gobierno, a su vez, rechazó la propuesta alternativa [de autoregulación] presentada por la prensa"

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/03/18/actualidad/1395146716_487401.html

    ResponderEliminar
  34. Hay una diferencia clara entre los británicos y los españoles. Los británicos tienen asumida la diferencia de clase, de procedencia y de sangre mucho más que los españoles los cuales nos creemos iguales de condición y derecho. Tanto una cosa como la otra tiene sus ventajas y sus desventajas. Esto no sólo lo digo yo sino que lo he leído en muchos autores británicos.

    De todas maneras, muchas de las virtudes que se otorgan a los británicos son mentira, producto de la propaganda. Entre esas mentiras está la defensa de la libertad y la democracia. ¿Para quién? Pues para algunas clases sociales o raciales. Eran muy racistas por otra parte.

    ResponderEliminar
  35. Pedro,
    Las elites británicas son las más hijas de puta del mundo.
    Los abusos a menores eran normales en las escuelas que preparaban a los niños para conseguir el acceso a los centros de enseñanza media privados más selectivos, como Eton.
    Mira este artículo del New York Times sobre abusos a menores:
    http://www.nytimes.com/2014/03/17/world/europe/wave-of-sexual-abuse-allegations-for-private-boys-schools-in-britain.html?ref=education&_r=0

    En la prensa española esto no sale. La progresía no quiere sacar más que lo relacionado con la Iglesia. Si sacan esto, lo de la Iglesia queda difuminado, y el ataque a la Iglesia tiene prioridad absoluta. Aparte de eso, sólo sacan aquello que es demasiado gordo porque afecta a famosos, como Jimmy Savile (http://elpais.com/elpais/2012/10/05/gente/1349439550_186251.html),
    Pete Townshend (http://elpais.com/elpais/2013/02/28/gente/1362072857_669251.html),
    Ian Watkins (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/18/actualidad/1387391591_204312.html),
    Gary Glitter (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2008/08/19/actualidad/1219096803_850215.html)...
    o si el acusado es...un español (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2003/05/29/actualidad/1054159201_850215.html).
    Pero ¿por qué en nuestra prensa no se habla de los abusos cotidianos en los prestigiosos internados británicos como los que cuenta el New York Times?

    Sus primos useños lo cuentan, pero nosotros no.
    No es que las elites británicos sean brillantes, es que las nuestras apestan.

    ResponderEliminar
  36. "Según la Comisión de Derechos Humanos keniana, al menos 65.000 personas fueron ejecutadas por las tropas británicas durante el periodo 1952-1961"
    http://www.abc.es/internacional/20130606/abci-kenia-estres-postrauma-201306051621.html

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lee sobre la guerra de los boers.

      Y fíjate en esto: todavía en los años 20 del siglo pasado exterminaba indios en Canadá. Les quitaban los hijos pequeños con la disculpa de los que los iban a educar en las escuelas, y allí morían bastante más de la mitad:
      "A principios de noviembre de 1907, los medios de comunicación canadienses reconocían que el índice de mortandad en las residencias escolares indígenas superaba el 50%. No obstante, la realidad de semejante barbarie se desterró de la conciencia colectiva y de los anales de la historia de Canadá durante decenios. Y no es para menos; porque la historia oculta revela la existencia de un sistema cuyo propósito era el exterminio de la mayoría de los pueblos indígenas, mediante la propagación de enfermedades, el desplazamiento de sus pueblos y el asesinato puro y duro, al tiempo que se "asimilaba" a una minoría de colaboracionistas a los que se adiestraba al servicio de dicho sistema genocida.

      Esta historia de genocidio premeditado incrimina a todos los niveles del Gobierno y la Real Policía Montada del Canadá, a las Iglesias Protestantes, grandes empresas, Policía local, y a médicos y jueces."


      http://en.wikipedia.org/wiki/Duncan_Campbell_Scott

      http://presenteypasado.100foros.com/la-historia-oculta-del-genocidio-canadiense-vt48.html

      Eliminar
    2. Pedro,
      No sólo lo hacían con pueblos a los que podían considerar extraños:
      http://elpais.com/diario/2009/11/29/internacional/1259449209_850215.html

      Mira las fechas en que ocurrió. Ahora que me hablen del franquismo

      Eliminar
  37. Somos algo peor que una colonia, porque aspiramos a ser una colonia.

    Gracias por los enlaces.

    Me alegra que vayáis viendo el paño. A vosotros os ha pasado lo mismo que me ocurrió a mí en 2006, 2007 y 2008, que me zurraba con uno que firmaba jota-jota; yo defendía a los anglosajones y él los atacaba. Nos atizábamos de lo lindo por la red. El tiempo demostró que él tenía toda la razón. Así se lo reconocí hace un tiempo. Hará como un mes me dijo: "no me puedo creer que estas cosas las estés escribiendo tú".

    Las llamadas 'ideas-fuerza' en realidad son prejuicios, casi siempre ideológicos, basadas unas veces en errores de base (liberalismo --que no existe--, fundamentalismo democrático, etc), en mitos y otras en pura estupidez. Fijaos que todos los anglómanos son mitómanos: Federico, C. Vidal, los cowboys de medianoche. Todos. En LD se llegó al extremo de titular noticias tal que así: "La costa Este se prepara para el huracán". La costa Este, como si fuera Valencia. Nueva York es para ellos más que Roma. Adoran el cine y la música, lo cual no estaría de más si no llevaran aparejados el mito.

    ResponderEliminar
  38. Gracias por la recomendación, Bacon.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.