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miércoles, 13 de junio de 2012

UNA REVELACIÓN




Siempre va deprisa lo que solo puede ir en una dirección.

Se la compré a la panadera con mirada de loca, una cuarentona de labios finos y apretados, su hermano se colgó hace un par de meses, es un método bastante habitual por aquí, otros se pegan un tiro con su escopeta de caza; recuerdo a uno de estos, un tío de pasta, era cliente mío, solía venir en verano, a la terraza, siempre bebía Gordon´s con cocacola, me acuerdo porque echaba un sorbo de la ginebra antes de que le completara la medida, "para", la probaba, "echa", una vez me dijo que le pusiera de otra botella, "esta sí...echa". Era la misma. Es algo normal entre los adinerados, constantemente tienen que demostrar a quienes les rodean que no lo son por suerte, sino porque saben. Aunque quien les sirva sepa que no tienen ni puta idea, pero nosotros no contamos; digamos lo que digamos, aunque sea la verdad, no será tenido en cuenta: el Dinero siempre tiene la Razón. Una mañana se levantó, cogió su escopeta, se fue al campo en su cochazo y se descerrajó un cartucho en la boca.

Está riquísima la torta de la panadera con mirada de loca, la rellenan con chocolate que preparan ellos mismos, sientes el cielo en tu cabeza cuando está recién hecha y le das el primer bocado, me gusta tanto que solo la tomo una vez cada dos semanas. Y ayer tocaba.

Es un despacho pequeño hasta decir basta, cinco clientes son una multitud, normalmente hay gente haciendo cola en la puerta, viejas en su mayoría, es el barrio madre del pueblo, donde me crié, aquello era un pandemonium de tantos chicos como correteábamos por las calles en aquellos años, era como si todos se hubieran puesto de acuerdo para tenernos al mismo tiempo, como la película aquella, "El pueblo de los malditos", pero no matábamos a nadie, dábamos mucha guerra, sí, estábamos bien sanos como para no darla, algunos viejos solitarios enloquecían con nuestro continuo alboroto, pero antes de que el viejo solitario llegara a perder la cabeza solía aparecer la abuela de alguno, o la madre, "¡chicos, venid aquí!", e íbamos allí, "id a jugar a otro lado, ese hombre está loco". Desde luego había que estarlo para ser viejo, vivir solo y hacerlo en un sitio como ese. Y no dejábamos de recordárselo en cada ocasión que se nos presentaba, "¡¡¡LOCO, LOCO, LOCO...!!!". Y hacía el amago de venir a por nosotros, insultándonos todo lo fuerte que podía, pero cualquiera nos echaba el lazo...ahora han cambiado las tornas: los chicos crecieron y se fueron. Ganaron los locos. Al menos los pacientes. Ahora un viejo solitario sí puede amargarse a gusto, ahora su mundo sí es una perfecta mierda, ahora no oye la vida. Así es como mejor se olvidan las cosas: uno  puede permitirse el lujo de cerrar los ojos, pero taparse los oídos...eso es mucho más complicado.

La tienda de la panadera con mirada de loca tiene varios cuadros de motivos panaderiles, calendarios de la vírgen perpetua patrona del pueblo, y anuncios de Triduos en la Iglesia del barrio, siempre me he preguntado qué coño será eso de Triduo, pero yo, durante la inevitable y eterna espera, miro los cuadros, algunos de inocente apariencia son especialmente malignos si se saben mirar, el del viejo panadero con gafas de culo de sifón que extiende una barra de pan al chico con las manos en la espalda y el llameante horno al fondo es de museo de los horrores, pero como no hay lugar donde mires que no esté tapado por algo se mitiga su efecto. No creo que exista otro lugar en la Tierra con tanto horror vacui como La Mancha. Quizá esta sea una buena razón para explicar la religiosidad del pueblo: no puede haber nada vacío, hay que taparlo. Y si dudas, reza. Y los platos son para llenarlos, aquí la nueva cocina tiene menos futuro que Karina, quien por cierto suele cosechar grandes triunfos cuando viene en la Feria con su mohoso baúl de los recuerdos para que meneen la canilla las últimas momias que van quedando.

Por fin me tocó y compré la torta de la panadera con mirada de loca, volví a pensar en su hermano cuando nerviosamente me devolvió el cambio y las gracias, salí con cuidado de no pisar a ninguna vieja, dando gracias a Dios por estar en una panadería y no poder olerlas, y cuando gané la calle y mordí mi tesoro tuve una Revelación:

Siempre va deprisa lo que solo puede ir en una dirección.

Lástima que no tenga dinero.

3 comentarios:

  1. Me gusta tu sentencia esta de "Siempre va deprisa..." ¿Para qué tan aprisa, si se pierde el paisaje de la vida..? También el disfrute de esa torta de la que hablas. Es mejor aquello de sin prisa, pero sin pausa... Aunque he de darte la razón en las velocidades y sus consecuencias: el asteroide que nos amenaza, lleva esa única dirección (y velocidad), el tiempo mismo, también; por eso es mejor "esquivar" al tiempo, al asteroide (si se puede...jeje!), y escuchar buena música, sin esa velocidad y dirección... A todo esto, mi voto en tu encuesta, fue para Pink Floyd (¡ Magníficos como sólo ellos!). Creo que en primer lugar se sitúan The Beatles, aunque para mi gusto, éstos son como algo más mediáticos que los fluidos rosa...

    Un cordial saludo.

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    1. Gracias, amigo, mas aun viniendo de ti.
      Yo tambien prefiero a los del fluido rosa antes que a los escarabajos. Pero por encima de todos...los del zeppelin de plomo.
      Un saludo

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  2. Pues si que tiene que estar rica la torta para que te pases a ver a la locatis y sus viejis mochales.
    Si tuvieras pasta tu sentencia saldría en los billetes, jajaja
    Saluditos.

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