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sábado, 16 de junio de 2012

DE COLIFLORES Y LINTERNAS



- "Ni apuntándome con una pistola me como eso..." le dije al topo (ver http://elblogdekufisto.blogspot.com.es/2010/08/el-miedo-es-peligroso.html) mientras veíamos a un cheflauta vegano preparar una coliflor.

No sé, será que la infancia nos marca como el fuego al ganado pero veo esa verdura y me entran ganas de mirar una fotografía de Paquirrín, ¡cómo no será la cosa!. Y es que una coliflor esta muy cerca de una mierda, al menos para mi. Recuerdo a mi madre cocerlas cuando se ponía a régimen, apestando toda la casa, aquello era nauseabundo, aunque parece ser que una vez cocidas y preparadas no están tan mal, ¡pero explícaselo a un crío que no podía entender el porqué no comer siempre patatas fritas con huevos y un filete!, ¿coliflor? cométela tú.

Pero al topo sí que le gustan, con locura, según me dio a entender anoche en un extraño arrebato parlanchín, sería cosa del alcohol, estaba apurando su segunda copita, límite innegociable para él, y se ve que le dolió mi desprecio hacia algo tan querido por él, cosa que no es tan rara: si llevando cuatro copas en el coleto me dicen que los Zeppelin son una mierda es más que probable que mande a tomar por culo al autor de esa majadería, y es que hay cosas que las llevamos tan dentro que mejor no menearlas, aunque el flojo topo, evidentemente, no llegó a tanto. Y es que una jodida coliflor jamás te hará subir la Escalera al Cielo. O al menos subir unos cuantos peldaños. Pero sí da, por lo visto, para defender sus virtudes ante un anti-verdulero como yo.

Así que durante quince eternos minutos estuvo hablándome de las ventajas que tiene comer coliflores, coles, berenjenas, acelgas, repollos, espinacas, y demás. Yo lo miraba y callaba de hacerle la inevitable pregunta, cosas de la buena educación recibida: "Y si tan buenas son...¿cómo es que estás más acabao que la Falange y apenas tienes cincuenta años?".

Me habló de su huerto y de lo que en el cultiva con tanto ardor y entusiasmo que por un momento temí que traspasara sus límites y pidiera el tercer dedillo de Beefeater con fanta de limón, pero no llegó a tanto, y cuando por fin se dio cuenta de que me estaba sudando la polla todo lo que estaba contándome pagó y se marchó, no sin antes prometerme que me traería unos tomates y huevos de su cosecha, cosa que agradeceré si la cumple, pues con esos dos sí que me llevo estupendamente, que uno no es un talibán en nada, joder, que también me gustan los Stones...y muy poco más.

Poco después cerré el bar y no tardé mucho más en dormirme cuando llegué a casa. Un par de horas más tarde ya estaba con las pilas cargadas, desayuné y recordando la errónea decisión de ayer he salido en camiseta a la calle: acierto. Pero hoy, enseguida, me he dado cuenta que sí habían cosas por rascar.

El mendigo estaba tirado junto al parque, pero no ha sido hasta que me he encontrado a diez metros de él que me he dado cuenta de lo que era, tapado como estaba por un montón de harapos, y es que dormir en el suelo tiene que ser parecido a hacerlo sobre el hielo, aunque estemos en pleno mes de junio y la infernal canícula esté a la vuelta de la esquina. Lo he dejado atrás pero he vuelto sobre mis pasos para dejarle un leuro, tenía el culo de una botella de leche a modo de limosnero, al menos era lo que parecía, pero al acercarme para darle mi contribución me he dado cuenta de que había agua, bueno, quizá sería mejor decir que había bichejos con algo de agua, increíble, entonces he mirado a sus piernas y he visto a un perrillo arrullado junto a ellas que me ha mirado de tal forma que se me ha puesto un nudo en la garganta, "¿dónde coño le dejo el euro?"...total, que con mucho cuidado se lo he dejado a escasos centímetros de su cuerpo, y cuando me incorporaba para continuar mi camino él se ha revuelto, despertándose, bufando, sobresaltado, ni nos hemos visto las caras ni nadie ha dicho nada, pero al alejarme he pensado que quizá he hecho mal dándole ese susto, porque sustos son lo único que espera quien duerme tirado por las calles y siente que alguien se le acerca mientras está durmiendo, y no hay euro que merezca romper un sueño para regresar a esa realidad. No me volverá a pasar.

Estamos a sábado pero parecía un domingo, o lo siguiente, vale que eran las seis y media pero es que a esa hora ya hay bastante movimiento en un día laborable, y aunque el sábado solo lo sea a medias se supone que algunos ya deberían andar en marcha, pero quitando al ejército de la limpieza no había ni dios, de verdad que me ha llamado la atención. Levántate pronto si quieres ver de verdad lo mal que está la cosa, sin intermediarios de la desinformación. Da miedo.

En el último momento he cambiado la habitual coda del paseo por la ciudad para hacerlo por las afueras, cerca de las vías del tren, el sol empezaba a calentar y he pensado que su solsticio, su Gran Día, está al caer;  ha sonado el "Let it bleed" y me ha pegado un subidón increíble, y justo después, sin solución de continuidad, cuando iba con una sonrisa de oreja a oreja, ha comenzado una música de lo más triste que he escuchado en mi vida: la que envuelve el inicio del viaje a Júpiter en "2001". No podía escuchar nada más, realmente emocionado me he quitado los cascos, y un rato después me ha venido a la cabeza lo del topo y sus verduras, y acto seguido Nietzsche y aquello que dijo sobre aquel célebre dietista de su tiempo que aseguraba las bondades de su parquísima dieta para vivir tantos años como él, algo a lo que la Gran Linterna de nuestra Era respondía que era una equivocación: la causa de su longeva vida no era su alimentación, la verdadera causa era que su metabolismo, ese débil cuerpo, no podía admitir las comidas fuertes, y que alimentándose como lo haría un pajarillo podría hinchar el grisáceo globito de su vida tan lentamente que apenas se notaría. Era su debilidad la razón de su longevidad, no la dieta que había llevado porque no otra podía llevar.

Lo que es bueno para la mayoría no significa que lo sea para ti.

Así que mientras pueda seguiré comiendo lo que me gusta, seguiré evitando las multitudes, seguiré sin creerme ni media palabra de lo que nos cuentan y seguiré levantándome temprano aunque me acueste tarde.

Y cuando no...quizá sea llegado el momento de adelantar mi viaje a las estrellas.

"Vivir como uno quiere o no vivir"

3 comentarios:

  1. Entiendo lo q dices, pero me desasosiega.

    Mi padre decía lo mismo: "cuando no pueda vivir como quiero, apagaré la luz". Tenía 40 años. Me aterraba.

    Ahora es mayor. Está débil y es muy difícil cuidarle. Se rebota y nos necesita. O se rebota pq nos necesita.

    Y vivo con la angustia d q cumpla su amenaza.

    Aunque le entienda.

    Aunque te entienda.

    Me encoge el alma leer eso, Kufis…


    Un beso,

    R

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    Respuestas
    1. Decimos muchas cosas, pero pocas son verdad, preciosa, yo el primero.

      Uno no sabe como reaccionará ante cualquier cosa hasta que no le quedan más narices que enfrentarse a ello.

      Siento haberte entritecido, encanto, no hay cosa que me haga sentir peor que hacer daño a quien no lo merece.

      Besazo.

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    2. ¿chefaluta?
      ¿Tu madre era una puta gorda?

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