martes, 7 de mayo de 2013

TOCATA...¡Y FUGA!




Dicen que la música de Mozart es tan del agrado de las vacas que escuchándola aumentan tanto la cantidad como la calidad de su leche,  nada he leído sobre su carne pero es bastante probable que aquellos castratis mutilados para tal menester sean mucho más tiernos y sabrosos que los que nos sirven en bandeja de petróleo, que más parecen haber crecido atronados por Kreator y King Africa de lo duros e insípidos que son. La batalla alimentaria es asunto perdido desde que se dejó el mando en manos de los avariciosos, como tantas otras; sólo nos queda rezar y comer poco para que no nos toque el bicho.

También se asegura que algunas de las composiciones del genio salzburgués son beneficiosas para los enfermos mentales, especialmente entre los epilépticos más graves, que ven reducida muy significativamente tanto la frecuencia como la intensidad de sus crisis.

Iba dando un extraño paseo (no muy bueno pues no me he despertado bien, será cosa del abandono de los antibióticos o de la alergia que ya está aquí) cuando he dado en caer a un colegio público para niños pequeños. Es el último que ha entrado en funcionamiento, está a las afueras, no tiene nombre porque es un número, el 8 creo, algunas veces me he parado a leer su cartelería y, en fin...lo peor de lo peor.

Era la hora de entrada, cosa de la que me dado cuenta antes de llegar, no por mirar el reloj sino porque me han pasado varias madres en sus coches con sus hijitos, algo que me ha entretenido un tanto al verlas tomar una de esas absurdas rotondas que ZP se sacó de la manga al final de su mandato, o lo que aquello fuera, que hay cada que no se le ocurriría ni al que asó la manteca, y esta no es de las peores pero no está muy lejos. Invariablemente la tomaban bien, es decir, por su derecha. y me he acordado de las veces que yo he pasado por allí en coche o en bicicleta: siempre, o casi, lo he hecho por mi izquierda, siguiendo la trayectoria natural, no la artificial, que eso más parece una joroba que ninguna otra cosa. Y de eso se trata, de jorobar tanto al personal que anden por la vida mirándose los pies.

El caso ha sido que había muchísima gente, eran las nueve en punto, me he fijado en una grúa que sobresalía entre todos ellos, están rehaciendo no sé qué mierda por todo el pueblo, aunque más parece como cuando éramos pequeños y le decíamos a madre que íbamos a estudiar en la habitación y nos dedicábamos a leer el Mortadelo: sólo era necesario tener el oído atento para oír sus pasos y guardarlo bajo la almohada, "muy bien, hijo mío" decía con una gran sonrisa, "sí, mama" contestabas con cara de un cierto sufrimiento. Y se iba y volvía lo bueno. Como nosotros con Europa. Pero a veces te pillaba, a veces no hacía ruido porque había oído risas, y uno no se ríe cuando estudia. Y se enfadaba. Como se enfadarán quienes nos tienen cogidos por los huevos, que una cosa es ser tonto y otra parecerlo.

Pero lo que ha llamado mi atención no han sido ni las madres ni los escasos padres, no miro a nadie en según qué sitios, sino el estruendo que provenía del interior, algo ensordecedor, tanto que más podía eso que el Brahms de mis auriculares (por cierto, otro que no me dice gran cosa) y echando un rápido vistazo al pasar al otro lado de la puerta de entrada he visto a los enanos como formando malamente antes de entrar a clase, o como ahora se llame, dando botes y riendo, bailando esa jena, gritando como si estuvieran en un after, ante los risueños ojos de las madres que en grupos se dividían, tal que si estuvieran animándolos a seguir haciendo el mono, que no hay como ver a tu madre reír para saber que lo estás haciendo bien...Coño, aquello era un jodido pandemonium.

He doblado la esquina y me he encontrado a una que llegaba tarde, un tanto acelerada ha hecho bajar a sus dos hijitos, iba tan arreglada como si fuera un sábado noche, incluso con tacones, seguro que el tío de la grúa ha babeado al verla, pero yo no.

La tercera B del triunvirio estaba empezando a cansarme, lo he quitado y he puesto mi música, enseguida ha saltado la primera y su famosa tocata y fuga, y menos he tardado en recordar la opinión que tenían de esa música las mujeres que me criaron, "eso parece la música de Drácula", o "quita al fantasma de la ópera ese...pon algo marchoso, algo para bailar..."

A la gente le gusta la música sólo si es para bailar o reír, aunque no le hagan ascos a echar una lágrima si quien la causa es lo suficientemente guapo y le canta al desamor como lo haría un pastel de chocolate a quien lo hizo...pero yo no.

Ya lo suficientemente lejos, concentrado en la música, he recordado un vídeo del tema en el que un ordenador dibuja en diferentes colores las miles de notas al mismo tiempo que van sucediéndose, algo mágico, es como si vieras la música, como si te hablara el sol que hoy, ¡ay!, se ha tomado el día libre.

Y he recordado a aquellas sabias vacas, y la mezcla me ha hecho pensar si algunos no descenderemos de ellas y los toros, que más embisten por los pasodobles que por las muletas y los cuchillos, seguro, y cayendo en los monos me he convencido de que nada tengo de ellos, que un mono es capaz de bailar y reír escuchando reggaeton, pero seguro que se pone a sacarse los mocos si le pinchan a Wagner, cuando no le ataque a su profesor. O profesora.

¿O sólo porque anden medio erguidos ya tenemos que descender todos de ellos?

No. Yo vengo de la vaca.

Y doy mi mejor leche cuando estoy lejos de los monos.




lunes, 6 de mayo de 2013

LA RESPUESTA ESTÁ EN TU ORIGEN




Todos nacemos, salvo monstruosas excepciones, con los mismos órganos, que no por ser hijo de Rey lo hace sin culo, y todos somos traídos a este teatro de las maravillas con parecidas capacidades mentales, exceptuando a quienes tanto por arriba como por abajo son definidos como anormales: es la cantidad de cada cosa lo que marca la norma, es decir, lo natural. Y seguro que nadie, o pocos, quisiera salirse de ella cuando toma consciencia. Luego sí, luego viene la aceptación, y de la proporción de bien y mal que hayas recibido a cuenta de tu tara dependerá tu comportamiento futuro, aunque esto sea más por exceso que por defecto, evidentemente. Amo del Mundo o Benefactor de la Humanidad.

Hace tiempo que me di cuenta del llamativo porcentaje de famosos, actuales o pasados, que tuvieron una infancia desgraciada, ya fuera por la pérdida de algún progenitor (A o B, especialmente B, aunque no tengo muy claro cual es cual) o por la mala vida que le daban, o por causas de extrema escasez, o algún otro asunto especialmente grave. Es como si perdido el miedo por mantener algo de lo que careces se lo perdieras a la vida entera, y de este modo, lanzándote a ella sin importarte su pérdida lo hicieras de tal modo que no encontraras obstáculo lo suficientemente grande como para detenerte en tu propósito, el que fuere, ya sea para bien o para mal: no tanto yendo hacia delante como para olvidar lo de atrás.

Básicamente uno es una mezcla de quienes lo engendraron y de donde lo criaron, eso está claro, aunque raro será quien tenga por igual de las dos partes, me temo que la balanza es el más humano de los inventos, pues sigo sin ver claro que un kilo de hierro pese igual que uno de paja, y de ser así no lo parece, y siendo este un mundo tan aparente, un mundo para los ojos (más de los otros que los propios), no basta con ser, es más, no sé sí será más conveniente parecer: menos es más.

Hará cosa de un mes que me decidí a comprar una miel que costaba el doble siendo la mitad que la habitual, la blanca, aquella era de la Alcarria, lugar conocido por la excelencia de sus abejas, cosa que no dice mucho del resto de quienes la habitan, y como cada día me preocupo más por lo que como o dejo de comer y por lo que bebo o dejo de beber, la compré sin reparar mucho en la diferencia de precio que, en proporción, era de cuatro a uno, según creo, que aunque fui bueno en las matemáticas las abandoné por las letras en cuanto empezaban a ponerse complicadas, más porque prefería aquellas que por temor, y como uno no necesita saber el teorema de nosequién para contar una historia allí se quedaron con los otros, muchos más, que en esta sociedad importan más los números que las letras. Y si las hay, que sean incógnitas.

Era más oscura, aunque no tanto como densa, algo que me amohinó un poco, que no es que yo sea un broker para al que un segundo tiene su valor, es curioso como los más materialistas tienen la misma concepción del tiempo que los espiritualistas orientales, los de la nada y el nirvana, resulta paradójico como los extremos se tocan en la línea de la vida que no cree en otra, que vive esta como el hámster en su rueda o como el que hace la estatua en el metro.

Nadie ni nada me espera tanto que no pueda hacerlo un poco más, al menos durante el tiempo suficiente para poner la cucharada de miel al baño maría y poder ligarla bien con el zumo de naranjas y limón. Pero soy impaciente con las cosas del cuerpo, por lo que no lo hacía y más que beberla la lamía de la cuchara, demasiado dulce, no es para tomarla sola. No para mi.

Recuerdo que hace unos años, estando de carabina con mi ex, entablé una cierta amistad con un viejo apicultor de un pueblo cercano a Cabañeros, un tipo al que conocí echando la Primitiva en el único bar del lugar, uno donde te miraban como si fueras un aborígen de Samoa, pero no así este, no parecía de allí y de hecho no lo era, creo que me dijo ser del norte, pero había vivido en Brasil durante muchos años y la mala fortuna y las malas mujeres le habían poco menos que obligado a terminar sus días en ese pueblo perdido de La Mancha, cosa que no está tan mal si no buscas más que estar solo. En fin, que al oírle hablar de su miel con tanta pasión como lo hace cualquiera que haga algo que le guste a poca gente le dije si podría venderme una poca, a lo que me respondió que no, que me la regalaba, y yendo a su casa me enseñó donde la tenía almacenada, había un montón y de mil diferentes sabores, "¿cual quieres?", "no sé...ni idea, yo la tomo para desayunar, mezclada con el zumo de naranja" Y aunque nada dijo si pude ver que se quedó un tanto a cuadros al oír que mezclaba semejante néctar con cualquier cosa. ¡Ah, la pureza que nos agrada...!

Era realmente buena, y como ya hacía calor se desliaba sin dificultad alguna. La última tarde que estuve allí le  compré siete u ocho tarros de a kilo y no lo he vuelto a ver.

Pillé otro tarrito de miel alcarrense cuando todavía no había terminado el primero, me sorprendí a mi mismo siendo tan previsor, pero la cosa fue que no le di ocasión de permanecer tres o cuatro días en el banquillo porque a la mañana siguiente, asqueado de chupar cucharas, puse el primero sobre un plato en la vitrocerámica, al dos, mientras me duchaba, "así gano tiempo", pero ella tuvo el suficiente para ponerse a hervir, no mucho, aunque pensé que si hubiera llegado a afeitarme me la habría encontrado en el techo, que los accidentes ocurren nada más que por desconocimiento; con todo, me eché una poca en el zumo. Ni tanto, ni tan calvo...

Amaneció la siguiente y comprobé que se había caramelizado, "¿ah, es así...?", abrí el otro y repetí la operación, pero esta vez echándola en un gran vaso y sin irme a ningún otro sitio, exprimiendo las frutas y mirándola de reojo, "hoy lo voy a hacer bien", tuve que esperar un poquito, no mucho, el suficiente como para ver que casi no se quedaba pegada a la cuchara, "ahora".

Por tercera vez consecutiva he hecho la misma operación, ya iba dándole el punto, pero al coger el vaso con la mezcla he sentido como si estuviera abriéndose por debajo, y no me ha dado tiempo nada más que a eso, porque inmediatamente se le ha roto el culo y con él todo su contenido, quedándome yo con el resto del vaso en la mano y mirando todo aquel desparrame casi en estado de shock, como mi gato, que nos hemos intercambiado las miradas como diciéndonos ¿qué coño ha pasado aquí?

He cogido la fregona, el cubo, un poco de lejía y lo he limpiado no tan enfadado como sería de esperar, es más, con una cierta tranquilidad, que los shocks lo son menos cuando es por algo así.

Y me he ido a desayunar un chocolate con dos porras a la churrería de la esquina.

Volveré a la blanca y dejaré la buena, aunque ya el calor esté llamando a nuestras puertas.

Yo a mi marcha, aunque no sea la mejor, pero es la que conozco.

La miel no se hizo para mi boca si no llega en compañía de otros: prefiero ser asno que burro.

Puro, el chocolate. Desde siempre.

¡Joder, qué rico estaba!


domingo, 5 de mayo de 2013

MAÑANA DE PERROS




Pensé en evacuar los intestinos mientras me curraba el cigarrillo del inminente paseo, acababa de desayunarme el zumo y las cuatro nueces, anoche cené de más para mis costumbres, pero como jiñé antes de meterme en la cama a las once de un sábado noche (ay...) creí que no sería imprescindible repetir la jugada, no hay que abusar ni del culo, así que salí a la calle con Radio Clásica en las orejas y algo todavía no demasiado audible en las tripas, aunque sí lo suficientemente iluminadas como para ir avisando de vez en cuando que el inicio del primer bolo de todos los días estaba próximo. Las mías me recuerdan al Elvis de Las Vegas.

Me felicité al comprobar la buena temperatura a pesar de la sombra por lo temprano de la hora, había acertado al quitarme una capa de cebolla, la más gorda, fue cosa del último momento, "¿no será demasiado?", recordaba haber mirado anoche la previsión del tiempo en mi móvil (ay...) y decía que la cosa va para arriba, las máquinas aciertan si el asunto no es muy complicado, a fin de cuentas las creamos nosotros, bueno, los otros, que vividos los últimos días y las fechas en las que estamos no es difícil predecirlo, más o menos como las brujas echacuervos de la tele, que conocen el futuro de quienes las llaman porque sólo un gilipollas puede hacerlo. Y con decir espera al impaciente, asunto arreglao, siempre habrá tiempo para pillar cuatro en la Primitiva y creer que las Puertas del Cielo están empezando a abrirse para ti. Y cuando no, será que no llamas lo suficiente. Ten fe y esperanza, porque de otra manera acabarás colgado de un perchero, más ahora que ya no hay Dios a quien le importes un huevo. Las buenas brujas son necesarias para el buen funcionamiento de la República Global que viene.

Todavía no había visto un alma (cosa rara) cuando me he topado con la guardia civil, dos coches en una rotonda, ya estaban desplumando a uno, me ha venido la pesca a la cabeza, más correcto hubiera sido el tiro al pichón, se ve que mi sangre andaba atareada por otro sitio, y bien que lo iba oyendo, no sin antes mirar atrás aunque fueran las ocho de la mañana de un domingo extrañamente desierto.

Por fin he llegado de cara al sol, que siempre se agradece, aunque he tenido que escorarme todo lo que podía hacia la derecha, todavía no estaba lo suficientemente alto para poderle a mostrencos inútiles dejados a medio construir con el dinero de nadie, es decir, de nosotros, que el de ellos tiene nombre de cuenta secreta en cualquier lugar que no sea este maldito país, porque hay que estarlo para estar como está cuando fuimos lo que fuimos, que los brujos patanegra no se contentan con tangar a los lamparillas recién salidos del arroyo, eso lo hace cualquiera que no lo sea: jode a quien te jodió, pero no tanto como para no permitirte que lo siguieras intentado. Ellos nunca lo harían.

El querubín que presenta el programa matinal estaba traduciéndonos el lied de presentación que iba a pinchar, audiblemente embargado por la emoción, cuando volví a ver a los guardias, esta vez en sus coches, sería que la caza no estaba dando el fruto apetecido por sus amos. Me pareció Wagner, pero resultó Strauss. Creo que estaba a punto de llorar cuando nos lo reveló.

Y así he seguido mi camino, no recuerdo que ha puesto después, que con esquivar el mar de mierdas caninas tendría bastante sino fuera porque me recordara la que yo empezaba a tener en el horno, más que amasada, y viendo un gato le he dado los buenos días, que ellos no cagan en cualquier sitio, no como algunos, y llegando hacia el final de la avenida he visto que los guardias estaban haciéndola en otra rotonda, esta más pequeñita, que a veces uno pesca más en un riachuelo que en el mar, más aún cuando ya casi ni quedan barcos para navegarlo. Una barquita, una patera, un flotador...todo es bueno para los señores mientras les lleves lo suyo. Pero allí sólo circulaban los primeros viejos que abandonaban el cementerio en sus viejos coches, de estos que no se ponen casco al conducirlos porque todavía no lo han ordenado, y grupos más o menos numerosos de ciclistas a los que sólo les faltaba una bomba de oxígeno en las espaldas. Mala suerte. Tenían que darles el continúe...

No había llegado a la mitad de la siguiente calle cuando he vuelto a verlos pasar en sus coches, esta vez un poco más rápido, como si se les estuviera acabando el tiempo, he recordado a uno que ha tirado la gorra al suelo en el sitio anterior, estaba como de guasa con otros dos números, como de risa tonta, de esas veces que estás asqueado y te dices "qué más da, a tomar por culo, jajaja..." Por un momento he temido que hicieran un trompo y vinieran a mi para pedirme qué se yo, ¿el permiso de circulación?...

Peor iba siendo lo mío con la mía, que ya no sabía que coño pedirle o mirarle para retenerla un poco más, que el humo del cigarrillo es otro acelerador de la combustión, aunque sólo le he dado tres o cuatro caladas antes de permitir que se apagara, y aquello ya estaba empezando a pasar de castaño oscuro, como otra enoooorme mierda que había junto a la puerta de entrada a una casa recién terminada, esa tenía que ser de caballo, por lo menos, y no digo elefante porque todavía no he visto a uno por La Mancha. A uno que no estuviera en un jaula, que es donde debería estar la mayoría de los seres que cagan lo suficiente como para darte angustia.

He alcanzado el banco donde suelo fumarme el cigarrillo mientras miro un poco por debajo del sol, se me ha pasado un tanto pero no lo suficiente como para olvidarme de ella. A pesar del espléndido sol y del no tanto Beethoven, que se me hace muy de nuestro tiempo, muy concienciado, muy...no sé, como un perroflauta universitario. Ingeniero.

Dándome por vencido he levantado el culo del asiento, ni a acabar el pito me ha dado tiempo, y apretando el esfínter y azuzando el paso me he dado de bruces con uno de esos que cagan donde les pilla, uno de los grandes, ladrándome como si estuviera endemoniado, "¡¡¡HIJOPUTEEEERRRR!!!", no he podido evitarlo, el muy cabrón estaba tras la reja, en el asqueroso patio de su amo, no sé qué coño puede guardar alguien que tiene una sombrilla de Cruzcampo por bandera, ni puta falta me hace, aunque sí me he jurado dedicarle a sus putos muertos la que me llevaba tal y como si esperándome estuviera Rachel Hurd-Wood en versión Perfume. Y no me he bajado el pantalón del chandal para dejarle mis respetos porque extrañamente hoy no llevaba papel higiénico encima, siquiera de los mocos. Putos perros.

Ni cien metros después ha dejado de ladrar, de hecho he recordado que ya lo había oído muy antes de sentarme en aquel banco, pero no le había dado importancia, yo estaba con la mía...Y sólo se ha callado al saber que iba a pasar por allí. Hijoputa, hijoputa, hijoputa...

Pues eso, dos minutos andando y seguía oyéndolo a pesar del jodido Ludwig Van, pero he visto a un gatillo acurrucado tranquilamente bajo las ruedas de un coche, pasando de aquel soplapollas, y me ha dado tal alegría que ganas he tenido de darle dos besos. Pero no, los gatos y yo no somos de esos que hacen lo que sea por el gusto de su amo: sólo cuando procede.

He quitado Radio Clásica en busca de "Dogs", el tema de Pink Floyd, esos visionarios, pero no lo llevo en el móvil, yace en el mp3 ya jubilado, aunque estando en la D he mirado por cualquier otra canción, lo que fuera antes que seguir soportando tan nefasta música.

Me ha costado dos llegar a casa y cumplir mi juramento de hoy.

El perro del vecino de abajo está ladrando mientras termino esto.

Todavía me queda un poco más, que todo lo malo siempre se guarda algo.

Va por ti, por la mayoría de vosotros y algunos de vuestros amos.

Hijosputas.





viernes, 3 de mayo de 2013

NI EL HUMO ES IGUAL




Pasé una noche horrorosa, o lo que es lo mismo, intranquilo, que si malo es estar nervioso durante el día, peor resulta si no hay sol que valga para mitigar tu temor: no es tanto lo que te pasa como lo que te falta.

Pero quizá me haya excedido un poco, sí, tampoco fue para tanto, aunque cierto es que me sentí raro durante un par de horas, las que van de las dos a las cuatro, tal que si estuviera como antaño, un tanto tenso, como hinchado, lo normal, vamos, si eres lo suficientemente estúpido como para pensar que todavía tienes los veinte años que te permitían dormir a cualquier mona no sin antes atiborrarte de la fabada sobrante del mediodía. Pero no, poco te queda para alcanzar la segunda bandera, el ecuador, y ya no es lo mismo, por mucho que los tragos te hagan olvidar ese detalle, "¡tengo un estómago de acero!", y venga a comer como un cerdo, mucho y rápido, "un paseo y a dormir", y una polla, más cuando doblas pastillas por no recordar si la habías tomado, que si bien no eran psicotrópicos sí llegaban a anti-bióticos, el resfriado de nunca acabar mientras lo hagas a tu manera, es decir, mal, y estoy casi seguro que tuvo que ser eso, sí...el gramo y medio de Amoxicilina, sí...Siempre hay una excusa. Sí.

Conseguí dormirme a eso de las siete y media, después de una larga y no muy agradable película que algún mal encantador pasó por mi cabeza: pocos actores y demasiado vistos. Vista.

Con todo, desperté sin necesidad de ser avisado por el teléfono, pocas veces lo necesito, creo que cuanto más viejo te haces (o menos joven vas siendo, que somos tan delicados...) más ligeras son las cadenas del sueño, como si ya no te los tragaras, como si ya hubieras perdido la fe, como si sospecharas que cuanto antes despiertes, menos corto se te hará el asunto, que ya son años como para desperdiciarlos durmiendo, ya...

Me duché, desayuné ligero, cogí mis cosas y fui derecho a lo que concerté durante la noche mal pasada: el regalo de mi hermano. Hoy cumple treinta.

Fui al estanco que nos da el servicio de tabaco, estaba la empleada, una muchacha un tanto seria pero que no me resulta desagradable, lo prefiero así a que alguien le sonría desmesuradamente a mi cartera, cepos quedos, que no me lo creo, farise@s. Una cierta distancia no está de más. Y menos hoy que mañana.

Había gente y me entretuve mirando los expositores: clippers, zippos, pitilleras, cachimbas...todo ese rollo. Enseguida me decanté por los segundos, y pronto me di cuenta de que seguían igual, por ellos no pasa el tiempo: Bob Marley, hoja de maría, el Ché, ying-yang, AC/DC...el equipo médico habitual. Pasé de toda esa mierda y me fijé en los que traían animales, especialmente en dos, el león y algo que parecía un zorro que luego, dependienta mediante, fue lobo, por lo que me quedé con el Rey de la Selva, no quiero más lobos en mi vida, ni en la de quienes quiero, que si vosotros no me entendéis yo sí, y el de arriba más, y con eso basta. El León.

- "Y también quierooo...un puro. Uno bueno"
- "Tu hermano se lleva este para las ocasiones especiales, como la boda de tu prima del verano pasao..."

Ah, sí...fueron dos, pero esta fue a una. Virgen santa qué dos borracheras...

- "Pues ese que dices"

Me lo ha enseñado, un Cohiba Siglo VI...El presidente de la Liga Anti-tabaco lo miraría relamiéndose, que para llegar a ser un furibundo anti, primero hay que haberlo sido pro.

- "Creo que me vas a dar otro para mi, sí..."

Llegué al bar y me puse a lo mío, no sin antes dejar a buen recaudo el material, pensé meterlo en el frigo como hago con los pestosos de cuarenta céntimos que me fumo mientras escribo, pero enseguida deseché la idea, aparte que no hacía falta, vienen en un cilindro de metal, amarillo y dorado, elegante, precioso, voy a guardarlo por ahí...Una vez me fumé un puro bueno

Y no ha ido mal el día parido por noche tan putiglia, casi ni la he notado, que si no son veinte tampoco son sesenta, y no hay que dejar que el cuerpo se atonte, que se mal acostumbre, un buen meneo no le viene mal de vez en cuando, que tus defensas se duermen si nada les ataca, y luego viene cualquier moco crudo y te hace un destrozo, sí...no es mala excusa para no cambiar demasiado. Ya no son horas.

Acordé con el resto de mis hermanos que participaran del regalo, es mejor así, alguno ya tenía pensado el suyo particular, pero como soy el mayor me han hecho caso de buena gana, aunque no son pocas las ocasiones en las que parezco el pequeño, pero entre hermanos bien criados todo se perdona.

Llegó el interfecto, treinta años ya, "bienvenido al club", "por poco tiempo para ti...", nos hemos reído y nos hemos dado un beso.

Le ha gustado.

Y es que hay que joderse como está el puro...

Aunque lo he encendido como el puto culo, para variar.

Uno no está acostumbrado a estas cosas...




jueves, 2 de mayo de 2013

CAZANDO MI LIEBRE




Tenía hambre, eso era todo, mi estómago no está hecho para desayunos de tías que sueñan con su culo, será por eso que pasan de mi, aunque no te creas que yo las busco mucho, ná, me suda el nabo...Así que pillé un trozo de tortilla de patatas de padre y me lo zampé en 0´2, que ya pasaban las cinco de la tarde sin ná más que fruta y un par de onzas de chocolate en el cuerpo, y me despierto pronto, y hasta hace cuatro días no se me ocurriera un mejor amigo que el pan, que sólo la fruta se libraba de su acompañamiento, y no es que esté gordo, nada de eso, sino que paso demasiado tiempo en la Red leyendo cualquier cosa.

Comílo (sin pan) junto al café de mi amigo el pintor, me animé un tanto con la conversación, lo suficiente como para servirme un buen vaso de vino tinto, que no hay como sentirte inspirao para desear estarlo más, ni te cuento cuando le tiras piedras a los dioses del personal, que Miles andaba tabarreando su jodida trompeta, "este tío acabará por hartarme...", "escúchalo", "estoy hasta los cojones...Es oír algo feo, mirar el Spotify y ver su nombre...menos Kind of Blue. Rica Billie Holiday..." Es el jodido Schonenberg del jazz.

Se fue y llegó mi amiga la enóloga, una cuarentina separada que ríe fuerte por cualquier cosa, algo sospechoso, pero como tampoco quiero casarme con ella no es cosa que me disguste, y más sin escapatoria decente. Me ha pedido un Martin Miller´s con tónica y me ha bastado con oír el nombre para desear uno, que si hay una ginebra que me gusta lo suficiente como para discutir al whisky es esa, "voy a acompañarte..." así que he pillado otra copa de balón, la he llenado de hielo y le he puesto una pequeña rodaja de limón, nada más, que todo es mejor cuanto menos lo tocas, pero viendo que quedaba no más que para un par de copas y no tenía repuesto he mirado por otra, que no tengo remedio, y la querida estaba más o menos igual, por lo que finalmente he optado por cualquiera. Así soy yo.

Y como últimamente estoy en modo meinteresatodaformadevida, como al secretario de Drácula, y un tanto animado por el alcohol que empezaba a correr mis venas, aparte que no había nadie más, he dado en salirme con ella, que no es lo mismo por detrás que por delante, y como sé más de lo que aparento la he dejado hablar, interesándome por su oficio y todo eso, que si bien la conozco desde hace años nunca habíamos estado a solas, o no tanto, y si quieres que alguien hable sólo tienes que preguntarle por lo que le gusta, y eso es todo y no hay más para echar el rato.

A Europa le gusta el vino, a mi también, lástima que no lo tenga a mano, aunque peor sería que lo tuviera, sobretodo para vosotros...Francia, Italia, ¡Alemania!, ¡¡¡Inglaterra!!!

- "No jodas"
- "¡Que sí! ¡que lo chic en Europa es beber vino, no te confundas...! Mira, allí no hay cubatas como aquí, todo es en dosificador, por no hablar de los refrescos de barril...asquerosos. ¡Y qué precios! Ocho o nueve euros por lo que aquí sería un medio, ni hablar...Sin embargo pides tu vino, un buen vino, en una buena copa, la adecuada a cada cual, y casi en cualquier tugurio, Kufisto, te lo aseguro...Tres euros, y alternas de vinos, sino fuera por Europa nos comíamos los mocos..."
- "Sí...yo ya no trabajo por las noches, pero cuando me llegaba un mierder pidiéndome un vino a la una de la mañana, con su Wynona Ryder al lao, no sé...como que me cagaba en su puta madre"
- "¡¡¡JAJAJA!!!... como eres, Kufisto..."
- "Sí..."

Llegó uno de sus colegas y se acabó el tema, no es que fuera gran cosa y yo buscara nada, no...simplemente tenían que trazar las rutas del verano, ferias y todo eso, Uropa y tal, catas y hoteles...

- "¿Y como haces para puntuar los vinos, para que no se mezclen los sabores?" le pregunté hará un mes
- "Un chusquito de pan, de esos que ponen con la ensaladilla rusa y tal..."
- "Ah..."

Volví al vino y recordé que ya era hora de llamar a mi hermano, las seis, barra libre, tres horas hacían desde que la vieja me había llamado para decirme que había encontrado trabajo después de dos años, en lo suyo, mi hermano maestro...quien nos lo dijera cuando dejamos de estudiar sin llegar al COU ni Dios que lo soñó.

Me eché otro, nos vemos poco, menos, tiene dos hijas, de la mayor soy el padrino, ya os escribí...Más vino, que diría Bender...

En la sierra de Jaén, un pueblecito, se ha alegrado al ver que le llamaba, de verdad, como yo, no sé, no me lo esperaba...

- "Un beso, tío..." le he dicho a modo de despedida, era mi hermano, coño, mi hermano...Pero me he dado cuenta que el par de dos que había en la barra han dado un cierto respingo, no sé, como si estuviera despidiéndome de mi novio o algo así; lo bueno ha sido que en esas ya estaba mi amigo el ciego, otro de los protagonistas de estas mis historias, lo conoceréis quienes me leáis desde hace tiempo, y enseguida me ha preguntado con quién hablaba, que no hay como tener una tara para que se te perdone todo, o casi, y así debe ser, supongo, sí...

- "Mi hermano, que ha pillao un trabajo en Jaén..."

Hora era de un whisky con cocacola, mi vaderetro, pero ya faltaba poco para irme, aunque no sin antes fumarme a un bacín, uno de esos que gusta saber de los demás sin que le den motivo para ello, no lo entiendo, un treintañero preguntando cosas de abuelo...¿qué más te da, coño?

Pero estoy social, será este mi trabajo, cada día que pasa estoy más convencido del bien que me hace aunque no llegue a nada, o al menos que lo vea.

Si no fuera por esto hoy hubiera acabado como hace mil años, y mira que al llegar a casa ya estaba en sazón, que viéndome jodío para escribir he decidido merendar bien, tanto que he dejado la sartén al fuego para ir a por una barra del pan que hacía tres semanas no probaba, y mientras iba a por ella he cruzado dos bares, dos de los de aquellos tiempos, y de no ser por esto allí estaría ahora, friéndome el corazón...

Mejor patatas con huevos.

Pero no los míos. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

PINTURAS EN LA COCINA




- "¿Me dejas pasar a la cocina, Kufisto?" su crío estaba llorando por teta.
- "¡Claro!" he respondido un tanto sorprendido, pensando si no bastaba con el water.
- "¿Tienes una silla?"
- "Un taburete..." no estoy muy puesto en el tema, no...
- "No...tiene que ser silla"
- "Espera, la cojo del salón"

He ido a por una, casi me llevo por delante la cortina metálica, cabía justita, justita, que mi cocina no le daría mucha envidia a Pin yPon, pero en fin, es lo que hay, y ahí es donde hago mis sin pares arroces, glorioso el de esta mañana aunque la gente no se haya dado mucha cuenta, no creas que no jode, "no lo entiendo" me he dicho al catarla a última hora, cosa que me ha incitado a preguntarme porqué no me habrán sacado a hombros, sólo leves palmas, jamás entenderé el gusto de la gente.

En fin, que allí los he dejado, delante del pequeño cubo de basura con los restos del arroz, el rape, los choquitos y los cangrejos de río, que fijaros si me ha salido buena que seguían oliendo bien, al menos para mi, aunque me ha asaltado la duda de si ellos opinarían lo mismo, pero bueno, una cocina es una cocina, lo raro sería que oliera a farmacia, aunque con tanta gilipollez es probable que lleguen hasta a eso.

Es primeriza, cuarentaipocos, supongo que se vio en el último vagón de la maternidad y decidió decidirse al fin, que ya pueden decir misas eugenésicas pero no hay mujer inteligente que no quiera ser madre, y esta lo es, por lo que siempre se me hizo interesante, que de listas pronto estarán las aceras llenas.

He regresado a lo mío con la firme determinación de ni mirarla de reojo, que una mujer dando el pecho tras una cortinilla es cosa tal que comerte una patata frita, así que mejor ni intentarlo, más aún cuando su marido estaba en el extremo correto, el único lugar desde donde podía vislumbrarse un tanto la escena, además que también es amigo y lo aprecio, pero yo seguía sin entender el porqué no hacerlo en el water, cosa que me ha costado media hora, el tiempo que ha necesitado para amamantarlo, que yo no estoy puesto en el pan de la vida, y claro, media hora en un water público...no puede ser, Kufisto. "Entendido, cargado y archivado"

Sabido es que la maternidad embellece a quien de por sí lo es, pero lo que yo no sabía es que ese fenómeno aumenta inmediatamente después de dar el pecho, resplandecía como una virgen del Renacimiento, lo que unido al par de melocotones que han madurado como por arte de magia en las mejillas del bebé ha hecho de ese momento uno singular, que pocas cosas hay más de gusto para las almas un puntito más nobles que pecadoras como ver la felicidad de las buenas personas, y estando así, sonrientes los cuatro, me he acordado de algo cuando el padre ha pasado un fruto de cardamomo por la naricilla de su hijo, y era que hace unos meses vi a otro padre primerizo, cliente y amigo mío, darle una rodajita de limón al suyo, siete u ocho meses tendría por entonces, y era digno de ver como la criatura lo chupaba y le cambiaba la cara, pero no por ello dejaba de hacerlo, otra vez a chupar y otra vez esa sensación, tan nueva, tan extraña, tan fuerte...Acabó dejándola seca ante las risas de todos.

Los he dejado a su marcha y me he salido a fumar un pito, he sentido una mano en el hombro, un buen amigo que ya estaba medio borracho, mirando el móvil, "pero qué puta soy, Kufisto...", me he reído, no mentía. Ha pasado por la calle una chavala con dos piernas capaces de oscurecer el resto del mundo, "me voy...luego te pago, ¿vale?"

Ningún problema.

martes, 30 de abril de 2013

PONLE UNA BAYETA




La noche que les vi por primera vez pensé que eran un par de borrachos desharrapados, "¡cómo no!, la coda perfecta para tal día..." me dije, que siempre hay sitio para lo malo cuando mal te va, parece como si nos oliéramos, así que ya iba a decirles que se marcharan en vista de que estábamos cerrando (y así era la verdad) cuando oí a mi tío llamarlos, "¿sois vosotros los de la desinfección?" Ellos eran.

Bueno, no es que esperara a Mr. Limpio (Mr. Propper, por entonces) pero una cosa es una cosa y...en fin, dejémoslo.

Eran como el dúo Sacapuntas, el uno apenas pasaba del metro y medio y el otro casi llegaba a los dos, aquel era el que hablaba y este el que callaba. Me recordó a Joselito, al pequeño ruiseñor, pero se ceñía más, mucho más, al del mercedes blanco que cantara Kiko Veneno, al jodío, vamos, al que estaba más acabao que la Falange, creo que acabó en la trena por algo de drojas, no sé si estará muerto, una vez vi una película suya, El pequeño coronel, puta vida...

Mi tío les invitó a tomar algo mientras yo terminaba de recoger y apañar la vajilla y demás para que estuvieran un tanto protegidas ante la tormenta tóxica que se avecinaba, y aunque Pepe Navarro andaba moneando con el Veneno y demás celebrities de este país, más miraba yo a la extraña pareja, y poco tardé en percatarme que el alto era un tanto más que tonto y el enano un politoxicómano de tres pares de cojones, no había más que verle los ojos brillantitos, aún más desquiciados que los de Marujita Díaz, y su movimiento continuo, era incapaz de quedarse quieto, todo lo contrario que el otro manolón, que parecía una estatua moderna de lo feo que era, como ese de "Trece asesinatos y medio", aquella peli yanqui ochentera de serie Z que era un descojone total, ese desgarbado nota que le birla las llaves al mamón del director haciéndole momios, que eso era de infarto, para morirte de la risa, claro que aún éramos menores de edad y fumábamos canutos como si fueran donettes...por cierto, el medio era una mosca:

- "¡¡¡PERO COMO VOY A SER YO EL ASESINO SI SOY INCAPAZ DE MATAR A UNA MOSCA!!!" le aullaba un inocente al estúpido comisario encargado de la investigación.

Y acto seguido se posaba una en la mesa y la reventaba de un manotazo.

- "Llevénselo"

JAJAJA...

Todavía me río al recordarlo...

- "Ya he terminao" les dije.

Echaron el último trago de sus copas y yo el primero de la mía, me serví otra y nos salimos para afuera, "no olvidéis nada, que después no podréis pasar" avisó el gremlin listo. Mi tío y yo nos sentamos en un banco a la fresca de julio, es decir, a sudar como un cerdo en lugar que un pollo, y nos dispusimos a contemplar el espectáculo, que bien mirado cualquier cosa lo es cuando se hace desde fuera.

¡Y ay cuando les vimos ponerse aquellas máscaras anti-gas de tienda de chinos, si por entonces las hubiera!

- "¡Jodeeerrrr!" dije
- "Madre de Dios" respondió mi tío

Eso era pá verlo.

Dejaron el bar como nube de Cthulhu.

Y quédese aquí que será lo mejor...

Me he acordado de estos porque hoy hemos tenido avería en la cafetera, y otra cosa no, pero un bar sin café es como el marido de la Hormigos, por lo que enseguida hemos llamado al técnico, que hoy es víspera de fiesta, pero en lugar de él han venido dos chicos jóvenes, apenas tendrían veinte años, muy nuevos, y estando yo con el arroz miraba como lo hacía mi padre con ellos, y si no hubiera sido porque era algo serio me hubiera reído, que si mi viejo no es ningún sieso con la juventud tampoco se fía de ella, es ley de edad, y más cuando no se trata de una tontería...

Resumiendo, que los chicos no han podido curarla en el sitio y se la han tenido que llevar, "pero esta tarde a primera hora aquí, ¿vale?" le ha dicho al más espabilao poniéndole la mano en el hombro, de buen rollo, padreando...

Y así ha sido, que todavía estaba recogiendo el aperitivo cuando han reaparecido.

Ya estaba solo, los he dejado a su marcha, marcha que parecía la de los 50 kilómetros, pero hoy tengo un buen día, estoy de buen humor por alguna desconocida razón, a veces pasa

- "Cortao, Kufisto"
- "Estamos de avería"

Tampoco han sido muchos, no son tiempos para esa palabra si no es para llevarla del brazo de hijosputas, ladrones, vividores y similares.

Finalmente la han puesto en marcha.

- "Es cosa del cuadro...del temporizador que está quemao -me ha dicho tímidamente-...la cafetera está bien, la hemos conectao a la corriente...tiene que llamar a un electricista, pero le vale para salir del paso..."
- "Ah, vale...muy bien" y me he puesto a colocar las tazas.

Y cuando llevaba dos me he fijado en el vaporizador, que parece como si padeciera de la próstata, y ya iba para un año. O más.

- "¿Y estooo...?"
- "¡Andá!"

Y después de una hora han conseguido arreglármelo, no sin que a la media les dijera que daba igual, que no se molestaran más, a lo que no he recibido respuesta.

Casi dos metiéndole mano, mas el tiempo que se lo hayan quitado a su comida, si es que han comido.

- "¿Queréis algo? ¿un café, una cerveza...?"
- "No, gracias, tenemos que irnos a otro sitio..."
- "Adiós, majos"
- "Adiós"

Pues bien...el jefe, su jefe, de tres veces que ha venido para tocar otras teclas más sonoras no tuvo los santos cojones de solucionar ese problemilla, "esto tal, esto pascual, esto...", y así se quedaba, echando la goteja, una bayeta abajo y asunto arreglao, que esto es España y tal...

Claro que él es un cincuentón, hip-hopero sin saberlo, que más se dedica a golfear que a lo supuestamente suyo, y el vicio, tanto como el dinero, necesita de tu tiempo, y él no está para perderlo arreglando gilipolleces solucionables con una bayeta, fregona si se desborda, y ni te cuento ahora que la esclavitud está de moda, "¿da café? pues a otra cosa", y a lucir collares, esclavas, anillos y pulseras de oro del que caga el moro entre putas estúpidas e imbéciles que se creen gallos cuando apenas pasan de capones gracias al Cialis, que la Viagra ya ni como placebo.

Pero son estos buenos tiempos para el hijoputerío, para abusar de la poca juventud que no quiere ser como la mayoría, para que por cuatro cuartos te saquen las castañas del fuego un par de mierdas que todavía tienen el suficiente amor propio como para intentarlo. Idiotas...

Siempre nos quedarán las bayetas cuando se vayan a Alemania.