domingo, 6 de enero de 2013
EL HIJO DEL APESTADO
En sus buenos tiempos, cuando reía casi tanto como le reían, era la viva imagen del triunfador, del empresario de éxito, del hombre de quien todo el negocio hablaba, y esto, en una rama tan cainita como lo es la hostelería, es sinónimo de habladurías, que si era el enchufao del Ayuntamiento, que su producto no valía gran cosa, que si era un chupapollas, que si era un recién llegado, que si, que si, que si...Y bueno, no es que todo fuera mentira, que no, es más, todo tenía su puntito de verdad, pero también podía decirse que había sabido amoldarse a las circunstancias, acercarse al sol que más calienta, bailar el agua que corre y no la estancada, pero eso estaba ahí para todos y él supo aprovecharse, cosa que otros, por la razón que fuera, no hicieron, y como tantas veces pasa en España no es tanto que no tengas algo como que no lo tenga nadie. Y eso era lo que jodía.
Tanto mis padres como yo y mi ex éramos asiduos clientes de su restaurante, aún antes de dar el escopetazo, y el secreto no era otro que un local acogedor, limpio, bien atendido y con un producto que sin ser excepcional era lo suficientemente bueno como para repetir, todavía más por lo ajustado de sus precios, y es que en esto no hay más misterio que este: vivir para tu trabajo. Y este hombre, junto con su mujer, vivía para su trabajo. No es una receta infalible, una ecuación fundamental, que también intervienen otros factores, mismamente el aleteo de una mariposa en Tokyo o el calibre del haz haz de ultravioletas de XHYS-118 cuando se te ocurrió la maravillosa idea de montar un bar, que esto no hay dios que lo entienda...pero sin una dedicación plena no hay nada que rascar. Y luego...que la suerte te acompañe.
Como aquello fue muy para arriba y el local estaba quedándosele pequeño tomó la decisión de irse a uno más grande y más céntrico, y esto es cosa que suele ser el principio del fin en muchas ocasiones, al menos en esta tierra tan roja como conservadora, que así es, que no es un contradiós, que es como os lo cuento...esto es La Mancha manchega, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino...y no saques mucho el cuello que te lo cortamos, que por algo estás es la tierra de don Quijote. Triunfa, gana, hazte millonario, pero si quieres seguir siéndolo...que no te veamos. y los que lo son se van a Madrid, o a Nueva York, o a donde les salga del pijo para gastarse la morterada como le salga de los cojones, sin tenerlos por corbata, sin miedo al temible mal de ojo, que haberlo, haylo.
Al principio le fue bien, muy bien, la gente llenaba su local como lo hiciera con el otro, solo que este era el triple, y claro, necesitas personal, profesionales, más aún cuando lanzas la red para pescar lo mejor de lo mejor, de esos que comen en los reservados, donde nadie les ve, no sea que les aojen y tal...cuentas estratosféricas, cajas a rebosar, alegría, los banqueros pidiendo hora y todo eso. Y lo demás.
Y lo más demás estaba tan claro como el caldo de un asilo cuando la vi por primera vez: una camarera rumana, que el listón profesional había bajado considerablemente, lo bueno cuesta, pero lo barato más. Una tía cañón, con la palabra SEXO escrita en su cara, que hay mujeres que la llevan aún si fueran con un burka, y esta la llevaba, y recuerdo que todos lo comentábamos, y también que parecía increíble que su esposa tragara, que si no se daba cuenta del peligro, pero parece ser que una cocina a toda pastilla solo te deja ver carnes, gambas y bogavantes, y...lo que tenía que pasar, pasó.
Se lío con la rumana y se separó de su mujer, esta dejó de trabajar allí poco tiempo después y se llevó a los hijos. Y lo que tenía que pasar, pasó otra vez, que a veces la vida es tan simple como el funcionamiento de un botijo: cuesta abajo. Y sin frenos.
¡Ohhh...y como disfrutaron nuestros viejos y viejas del visillo! ¡y los no tan viejos! aquello era lo más, aquello daba para todo, aquello era un orgasmatrón.
En fin...a cerrar, ahogado por las deudas, hasta el cuello; que si se ha dao a la bebida, que si es un oso hormiguero, que cierran todos los antros, que si tal que si Pascual...y al final también voló la rumana: ya lo había dejado seco.
Montó otro negocio, uno chiquitito, y que si quieres arroz Catalina. Visto y no visto. A cerrar, no te olvidamos. Roja y conservadora. Para siempre.
Ayer estuve hablando con una amiga de su ex, escuchando, más bien, que no me quedó otra, y poco tardó en darme las últimas noticias sin yo pedírselas, que las chicas solo quieren pasárselo bien, sí, pero cuando no lo que más le gusta es hablar de otros, por lo menos a unas cuantas, y si es para mal, mejor.
Y me contó que ahora anda con una panchita, que está arruinao, pero no tanto como para llevársela a un restaurante postinero de Madrí y colgar una foto en su Facebook y tal, que menudo cabrón, que si no le da vergüenza...llegó la ex y me hice a un lado. Y allí echaron la tarde, hablando y bebiendo, "¡Adiós, Kufisto!", "dios, dios..."
Por esto me ha sorprendido tanto verle hoy, hacía años de la última vez, me he quedado a cuadros, pero disimulando bien, que uno es un profesional de los que ya no van quedando.
Venía con un viejo, nos hemos saludado y he tenido la impresión de que había crecido, que era más alto, algo absurdo, pero así lo he sentido. Gracias a Dios tenía gente, así que no hemos podido hablar, cosa que celebro, porque a ver qué dices, ¿te haces el tonto?, no, él es un tío listo, no colaría, además que cuando uno está en boca de todos y no para bien sabe que cualquier cosa que oiga será mentira, que le criticarán en cuanto se vaya, y eso...eso tiene que ser duro.
Sí, se le ve un tanto desmejorado, se le nota traqueteao, un tanto despistado, ha dicho algo de su hijo comentando el fútbol, algo así como que lo que sabe de eso es por él, por ese chiquillo que está a las puertas de la temidísima adolescencia...y al oírle, al escuchar la palabra hijo de su boca, me he dado cuenta que es lo único que le queda, la única razón, la última razón.
El viejo se ha puesto a hablar con unas MILF´s, él ha salido a hablar por teléfono, yo estaba hablando con unos amigos sobre si los Stones tienen una canción de la importancia de Stairway to Heaven, ha vuelto a entrar y se ha ido al rincón, solo, "Kufisto, ¿me dejas un boli...y una hoja?", se le han acercado dos tipos serios que habían llegado poco antes que él, yo no los conocía, poco después se han ido y él ha apurado su copa. Y sin despedirse de nadie, ni del viejo, ha cogido puerta.
Y durante los veinte minutos que ha estado en nuestro bar no lo he oído reír ni una sola vez, aunque sí sonreír, cuando dijo "hijo", una sonrisa torcida, una sonrisa acongojante para quien lo haya conocido en sus buenos tiempos.
Dice Nietzsche que la compasión fue la última prueba de Zaratustra, la definitiva, y que la venció y no le hizo caso.
Aquí, como en casi todo, veo que tiene razón.
Y también aquí, como casi siempre, veo que sigo siendo humano.
Demasiado humano.
FUERA DE JUEGO
Una fría noche de hace muchos años, cuando era lo suficientemente joven como para creer que el amor es un boomerang, regresaba a la casa de mis padres para dormir una monilla de andar por aquella cuando me topé con un perrillo abandonado, un perrillo de grandes ojos y piel clara que temblaba sobre el pollo de una puerta, tan débil, tan acabado, que ni hizo el amago de nada al acercarme. Me quedé un rato mirándolo, no mucho, y acabé por sentarme junto a él y acariciarle, por entonces yo tenía uno, creo, bueno, teníamos, mi hermano y yo, en la casa-selva de Pedro el Barbas, aquel legendario borracho del que os hablé hace tiempo...un crack.
Y es que nuestra vieja nunca quiso más bichos en casa que sus hijos, que ya eran bastantes, y yo que sé, no recuerdo haber pedido ninguno, pero sí ver a una gata merodeando por el bar, por la barra, el personal le tiraba cosas y ella las cogía y se las comía, o las llevaba a sus crías, no me acuerdo bien, yo era un puto enano, era cuando un gato en un bar no dejaba de formar parte del paisaje...era cuando a nadie le importaba una mierda la prima de riesgo.
En el tiempo de aquella noche andaba yo colgado de una ex, de otra, y siempre me iba solo a casa pensando que la encontraría a la vuelta de la próxima de esquina, y si no de la siguiente, o de la otra...pero pasaban todas las esquinas y ella no aparecía, y al final llegaba a mi cama y me dormía pensando en ella, y así estuve meses, si no llegó al año. Y ahora, cosas de la puta vida, es ella la quiere, la que lo intenta...por segunda vez. Pero ahora soy yo el que no quiero.
Aquel perrillo se dejaba acariciar de puro baldado que estaba, el pobre no podía con su alma, y cuando no puedes con tu alma...en fin, cualquiera es bueno.
Me quedé un buen rato con él, "¿me pegará algo?" pensé por un momento, pero no duró mucho, yo estaba medio borracho y no me importó demasiado, a fin de cuentas bebemos para eso, para que nada nos importe demasiado.
- "¡Kufisto! ¿qué haces con ese puto perro?"
- "Nada..."
Y se fueron, y poco después me fui yo, y allí se quedó sin nadie a quien lamer y sin nadie que le ayudara a pasar esa madrugada invernal.
Noche de Reyes...el Niño mañana...se me pasó comprar el que tenía comprar...como salga me corto la polla.
Terminé mi turno y volví a mi casa, abrí la puerta y silbé a mi gato, salió a saludarme y lo acaricié, preparé el marmitako de mañana, cené algo y me tumbé en el sofá, puse el despertador en las doce e intenté dormir, pero no podía, así que jugué un rato con Suerte, araña que te cagas, es lo único que le queda, lo capé antes de que se diera cuenta...nunca más. Se me partió el corazón. Jodidos aconsejadores...
Y me he ido para el bar, había ambiente, lo hay desde que no estoy yo por las noches, aunque también tenga que ver la mega-oferta y tal...pero no: estoy pasao.
Han sido unas buenas Navidades, cojonudas, pero hay que hacer las cuentas...
Y en fin, que no conocía a nadie, que todavía no tengo los cuarenta y parecía el Hermida, ese chupamingas, ese hijo de Ansón, y la cosa ha sido llevadera, tanto como para beber un poco, y uno se pone a tono al ver a la de los morros rojos, o a la del pelo a lo Cleopatra, o a la gorda del vodka, o al bombón que ya no sabe lo que quiere...
- "Mañana por la mañana tienes que trabajar..." me ha dicho mi hermano pequeño al ver como me echaba mi cuarto Johnnie
He pillado mis cosas y me he salido de la barra, he tonteado con unas que andaban de rodríguez y me he salido a fumar y a hablar con unas y con otros...pero no: no era mi cara del calcetín. Mejor para el negocio.
Y justo cuando estaba calzándome el gorro para irme a casa he visto salir sola a morrosrojos, despidiéndose al paso de sus amig@s, "¡hasta luego!" le he dicho, ni ha mirao, a lo mejor no me ha oído, sé que le pongo...
Auriculares, "Tea for One", pito, a casa...
Esquina, lo que se dice esquina, ni una, es una recta curvada, como todas, ocho minutos...el tema. Eso sí lo puedo controlar.
Vi el nuevo monumento de mi calle, cortesía del cacique local, "a ver...", meada.
Me quedaba un poco de whisky, un par de copas.
Y termino esto con el culín de don Simón, lo poco que ha sobrado, que un buen marmitako necesita vino blanco.
Aunque sea ese.
Oigo ronronear a Suerte en su sofá.
Es hora de dormir.
jueves, 3 de enero de 2013
NACHO NO ES EL SUPERHOMBRE
No hay como tomarse una copa de buen vino para sentir interés por la gente; pero una, no mil, que entonces no sabes ni lo que te interesa ni lo que te conviene. El vino es como una mujer hermosa, "¿por qué voy a echarle ná más que uno si puedo echarle dos, o tres, o cuatro...¡o hasta que reviente!" Quizá sea por esto que la sabiduría llega cuando te fallan las fuerzas, cuando ya la sangre de tus venas no puede con tanto...no es tu cabeza la que comienza a discriminar, sino que es la sangre quien se lo sugiere. Y entonces aquella puede dedicarse a algo más que a intentar saciar los apetitos de nuestros instintos. Y empieza a encontrar respuestas al porqué de las cosas. E intenta dar con el porqué de La Cosa. O no, que eso ya es demasiado para una sola cabeza.
Claro que muchos no aceptan eso de irse muriendo, que una cosa es saber que vivir es morir y otra empezar a comprobarlo, y se dan a las drogas para aumentar el vigor, o a la cirugía para no verse la cornada del espejo de todas las mañanas, o a cualquier singermorning que tranquilice sus conciencias ante la duda de si no habrán estado haciendo el gilipollas toda su vida, sino se habrán equivocado. Y es que las drogas ayudan...pero solo mientras estás despierto. Así que pon un gurú en tu vida, uno bueno que drogue tu sueño. Y encima conoces gente como tú. Sigo teniendo razón...¡venga ese pirula! y a por el cuarto chakra.
Como dejó dicho Federico no hay alegría en la lujuria, y vale que él follo menos que unas gachas apartás, pero no por pisar más charcos uno es más feliz, aparte que no todos son iguales ni tienen la misma profundidad, ni sabes si están llenos de mierda, y de tanto pisar a ciegas uno puede romperse el tobillo, y sí, te lo curan y tal, pero ahora a ver si te acuerdas de alguno del que te puedas fiar, que aunque no sean iguales tampoco son tan diferentes y el tiempo siempre apremia, siempre, y cada vez más, y cada vez te pones más nervioso, "¡a ver donde coño planto ahora el huevo!", y puede que por pura desesperación, por haber perdido el norte, el sur, el este y el oeste acabes haciendo lo mismo, y es más que probable que lo que te rompas la próxima vez sea el jodido cabezón. Y ese sí que no tiene cura.
Recordé al gran Nacho Vidal, follando aquí y allá, jodiendo alrededor del mundo, y me vino a la cabeza una escena que vi hace algún tiempo, una en la que llevaba a una chavalita a una mansión, y mientras el se la tiraba por cualquier agujero en el que cupiera su pollón (tres, que la chica tampoco era manca) ella se la iba chupando a un grupo de tíos con tetas, creo que eran brasileñas, o brasileños, el caso es que se contaban por decenas, algo increíble, y al final, al tiempo que nuestro compatriota la porculeaba a muerte, todos los travelos se corrían sobre el cuerpo de ella, aunque supongo que algún lechazo le caería a él, que no hay francotiradores en eso, creo, y viendo aquella lluvia de esperma, aquel sindiós, me pregunté como coño tenían cojones para hacer algo así. ¡Ah...y Nacho fue el último, claro, faltaría más! ¡Viva España!
Cuando algo te gusta demasiado terminas por no saber qué hacer para que te siga gustando.
Bueno...que me he bebido una copita de Ramón Bilbao después de comer en el bar, una y solo una, que anoche me pasé y me he perdido una mañana de sol cojonuda, y tan bien me ha sentado que he tenido ganas de hablar con los clientes, cosa rara, más aún cuando eran antiguos compañeros de estudios, de los de la EGB, suelen venir por estas fechas, se toman su café, sus copitas y hasta dentro de nosécuanto, que la mayoría están casados y con hijos, y viéndolos y hablando con ellos me ha parecido que eran como entonces, igual, solo que tenían menos pelo, o muchas canas, o llevaban gafas, o poco más, ni más gordos ni más flacos, más viejos, eso sí, pero con la misma personalidad, que no conozco a ninguno de entonces que la haya cambiado. Somos como fuimos cuando nos conocimos.
La mayoría de ellos están bien situados, con buenos trabajos, eran de los más estudiosos y aplicados, puede que no los más inteligentes, o al menos no todos, pero lo suplían con esfuerzo y dedicación, cosa que siempre me ha faltado a mi para la mayoría de las cosas, y por eso ahora estoy como estoy y ellos están como están, con una vida normalizada, una vida real, no mirando las estrellas del cielo cuando sales a pasear por la noche, y uno de ellos, alguien a quien siempre he apreciado, un buen chico, un buen hombre, un tío honesto, me ha dicho que el martes empezaba la rutina, es maestro, y que tenía cierta envidia de un primo suyo, uno que viaja de acá para allá por cuestiones laborales, pero me lo ha contado de una forma...no sé, yo soy el Kufisto, el que se metía en todos los charcos, y no sé qué pensará de mi, a lo mejor cree que sigo haciéndolo e intentaba justificarse, ya os digo que es bueno, y los buenos que son mejores no quieren dañar de ninguna manera a los demás, son prudentes, mucho, y escuchándole me he dado cuenta de que por nada del mundo cambiaría a su mujer, a sus hijos y a su trabajo vocacional, que no hay charco en el mundo que le anime a abandonarlo, ¿para qué?, él se metió en el primero, o lo metieron quienes más le querían, y le fue bien, estudió lo que quiso, después le hizo sitio a una buena chica y con el tiempo a los que fueron llegando por correrse donde se supone que hay que hacerlo. Y la verdad...no creo que sea más infeliz que Nacho Vidal.
O que yo.
ESTRELLAS ESTRELLADAS
Salí por salir, por no dormirme. La botella vacía de vino me incitaba a irme a la cama con la promesa, casi juramento, de no tardar ni 0´2 en quedarme tan frito como un torrezno, pero era demasiado temprano, apenas las once, y eso suponía estar despierto a las cinco, todo lo más, y sigue amaneciendo muy tarde a pesar de que el sol ya esté de regreso, la otra mañana me dieron las ocho y cuarto hasta que se empezó a ver algo de luz que no fuera eléctrica, deprimente, cosas de la niebla y del reciente invierno, hace tiempo que no veo el sol, puede que dos semanas, estas dos semanas de locos...siempre llega la niebla con la Navidad. Como si el sol se tapara la boca. O como si estuviera fumándose un puro.
Salí, digo, y me encontré de sopetón con el camión de la basura, y ahora recuerdo que mientras estaba preparándome me dije de tirar la mía, más que nada por los huevos, los caducados de dos semanas, que ayer compré nuevos, y a veces uno no se levanta como para mirar la fecha de caducidad en sus cáscaras, y puede que las rompas, te hagas un par de ellos con patatas y te entre una cagalera de morirte, aunque tu estómago sea de acero como es mi caso, pero resulta curioso que ni me haya acordado de ellos apenas dos minutos después de tomar la decisión, otra vez, que ya van tres o cuatro y siempre se me olvida, cosas del vino, supongo, más aún de tenerlos todavía en el frigorífico...si los viera fuera, en la encimera, haría tiempo que estarían criando lo que críen los huevos muertos, pero los tengo ahí, criogenizados, con los alimentos vivos, ¡y será que no los veo todos los días!. Será que soy un sentimental.
Me quedé mirando el camión, es uno de esos automatizados, ni dios se bajo de él, salían como dos brazos metálicos, agarraban el contenedor, lo elevaban y la gravedad hacía el resto sobre el estómago de la máquina, era como si estuviera comiendo, igual...después lo bajaba con cuidado, entre dos coches, y entonces vi en el retrovisor a su cerebro en forma de hombre, y estoy seguro que él también me vio, y pensé que quizá pensara que yo era el dueño de uno de esos coches, pero no, simplemente era un admirador, pero en ocasiones es mejor no decir nada, casi siempre, no sea que te tomen por el envés, todavía más cuando están recogiendo mierda, pero si el amor está en el aire también lo está la inspiración, y en días como los que nos toca vivir...cuanto más fuerte, mejor. España no está ciega, ni loca, está como se llame cuando pierdes el sentido del olfato.
Tomé un camino diferente al habitual, cosa del vino, supongo, y agarré una de las principales arterias de nuestro pueblo, aunque más que agarrarla me metí dentro, sin hacer más ruido que el de mis pasos y la música en mis orejas. Me puse el gorro, me subí la braga, metí las manos en los bolsillos y miré las multicolores luces navideñas...bueno, multicolores...los colores son siete, ¿no?, y ahí no estaban todos...pero es ver más de tres y parecen mil.
En cuanto pude tiré hacia una vena, una venilla oscura que muere en otra arteria, pero esas no eran sus horas, esas son horas de...no sé...de como yo cuando pasen los Reyes y llegue el Mont Ventoux a nuestro bar. Entiendo a Jesucristo.
Tan así ha sido la cosa que un manco doble hubiera podido contar con los dedos de sus muñones la gente con la que me he cruzado, y eso es bueno, muy bueno, porque no hay nada peor como ver a alguien que se acerca, sobre todo en una noche como esta, será el vino, creo, pero la música también es buena, y el cielo está tan estrellado como pueda estarlo, y mira allí, la Osa Mayor, tus Pirámides en el cielo, ¿ves como está un poco torcida la tercera?...¿pero cual es la tercera?...¿cual es la primera?...solo está claro la segunda.
Fíjate en esa, un poco más adelante, ¿o será atrás?, la que refulge, la que tanto brilla...es la más brillante, es la que ves más brillante, parece bailar, parece como si estuviera dibujando una cruz, una cruz más horizontal que vertical...mira como se mueve su luz, ¡parece viva!...dicen que cuando ves la luz de una estrella puede que ya esté muerta...ves el cementerio, su blanca tapia y sus cipreses negros, y recuerdas a tu abuela María, a la última que se ha ido, y también recuerdas aquello, lo de 2001, eso de que todos somos estrellas, que nos transformamos en estrellas cuando morimos...pero esa estrella estaba allí antes de que ella muriera, supongo, cosas del vino de los dioses...¿pero no puede ser que ella, todavía invisible para mi, le haya mandado un haz de luz a esta diciéndole mira, ese es mi nieto...brilla para que él te vea y se acuerde de mi...?
Se acaba la arteria, las estrellas no son tan grandes como dicen, no hay más que doblar la esquina para perderlas de vista...y si regreso sobre mis pasos ya no las veo igual, ya no es lo mismo, ya son otras...tú cambias y ellas no.
No son tan grandes las estrellas, no...ni el sol.
Vuelvo a casa, vuelvo para escribir, pero veo un bar abierto, aquel bar de aquella triste Nochebuena, y me echo mano al bolsillo y no saco ni para una caña, siempre me pasa lo mismo, y vuelvo a recordar aquel consejo de padre "no salgas sin dinero...aunque vayas a nadar"
Y de repente me doy cuenta que estoy haciendo el mismo camino de hace unos años, así terminaba aquellos paseos, por estas calles, y apenas quedan cinco minutos para terminarlo cuando vuelvo a encontrarme con el mismo camión de la basura, y me sorprendo, y veo que él también se sorprende, que los ojos no necesitan cámaras lentas, eso es para cuando estás explotando neutrones en Suiza, pero aquí nadie gasta de eso, aquí es como la bola del pin-ball.
Dos minutos y entra esa canción...pero hay un coche que para y me hace una seña, "¿será un amigo?"...no, no lo conozco, me pregunta por un sitio, me pregunta por una mierda, lleva una rubia a su lado, dientona, hormigueros los dos, eso se ve, se ve a la legua...se ve a años luz.
No les miento y se van, como la canción, es tan corta...pero solo hay que darle con el dedo a la pantalla para que vuelva a empezar.
Y termina cuando meto la llave en la primera cerradura.
Y ahora os escribiré todo eso.
Otra vez.
1. The Rain Song
2. Sister Morphine
3. Bach BWV 1007
4. Love in Vain
5. Wild Horses
6. Bron-Yr-Aur
jueves, 27 de diciembre de 2012
JODEEERRR...
No sabes el frío que hace hasta que sales a la calle. Y entonces es demasiado tarde.
Te pones el gorro, metes las manos en los bolsillos y aprietas el paso, "esto es cosa de un momento...solo hay que entrar en calor", pero no hace tanto que te levantaste de la cama aunque llevaras casi dos horas despierto, todavía es temprano, todavía el sol está bajo, invisible por la espesa niebla, que la luz solo es su sombra: tú quieres verlo.
No llegas a la mitad de tu camino cuando decides regresar a casa. No hay manera, el frío solo te permite sentir frío, pero recuerdas cuando no hace tanto te venías arriba y decías "¿ah, sí? ¿esas tenemos? PUES HOY EL DOBLE", y acababas entrando en calor, ¡vaya que si acababas!, aún a costa de que te cogiera el resfriado. Pero hoy vuelves a casa.
Enchufas el brasero, te echas una manta y pillas el libro que dejaste ayer sobre el sofá, "vamos a darle una oportunidad", y cuando apenas te quedan diez páginas para acabar el segundo y último relato notas que el sueño vuelve a vencerte, que no hay nada mejor para dormir como sentir calor cuando tienes frío, más aún si te ayuda uno de esos libros, y piensas sino será mejor hacerlo en tu cama, donde hay que hacerlo, y durante ese breve intervalo en el que vuelves a ponerte pijama y despertador sientes desperezarte, "no...espera un poquito...", y te metes, y te arropas, y cierras los ojos, y ya no parece tan cerca aunque sigues viéndolo, "espera...espera", y media hora después te despiertas porque recuerdas el sueño, otro mal sueño...no es bueno saber que has dormido porque recuerdas lo soñado. Aunque solo sean quince minutos.
Comes algo, está bueno, terminas el libro y acabas igual o casi que cuando lo empezaste, "¿y este tío es un inmortal de la Literatura?", haces tiempo perdiéndolo mientras miras cosas en el ordenador, y después te duchas y vas a trabajar.
Entras bien, ya se ve el sol, cielo azul, "buenos días", "buenos días", a la faena, a rematar el trabajo que empezaste anoche, y van llegando los clientes, los de todos los días, y bueno, es lo que hay y tú lo haces lo mejor que puedes, y la mañana no va mal y aún parece que la media tarde irá mejor, pero entonces un imprevisto amaga con dar, y termina dando, que los nervios no son buenos ni para bailar tecno, por no hablar de los años y su impepinable paso, y otra vez como tantas otras veces, otra vez discutiendo con quien debiera ser el último por no hacerlo con los primeros, y el mediodía termina sin estos ni aquel, todos enfadados, y te cagas en Alá y su puta madre al tiempo que limpias las huellas de todos en forma de basura.
La tarde marcha, funciona la oferta, gente joven, muy joven, niñas guapas, muy guapas, pero solo eso. Café y copa, café y copa, café y copa...vuelven aquellos, cubalibres y más cubalibres, por un momento, durante un par de horas, eres la puta máquina que fuiste, y al calmarse la cosa te quedas un tanto descolocado, quiero más, ¡venga, coño!, pero no hay más, o no de esa manera, hay que bajar marchas...y no es bueno bajar a sesenta cuando has ido a doscientos cincuenta. Y todavía hay carretera y gasolina para hacerlo.
Terminas deseándolo, te largas casi a la carrera, casi harto, como casi siempre, cansado y hambriento, pero recuerdas que te queda una última cosa, un último servicio, hay que ir a comprar el material para volver a hacer lo de ayer para mañana, que hay cosas que están mejor si las dejas reposar una noche, en verdad todo iría mejor si lo dejáramos reposar una noche...
Directo a la pescadería, carrito de mano, esquivando gente que te ve menos que a un bote de tomate frito, como tú, quizá no tanto, tú eres escritor, tú a veces ves, y es entonces, al ver a todos estos, cuando decides que hoy escribirás algo que merezca la pena, algo bueno, no como aquel inmortal...
Compras lo tuyo y no has visto a nadie que merezca cualquier pena, excepto el honesto pescadero, y mientras le pagas a la fea esclava de turno piensas si no será hoy la noche adecuada para jugarte una múltiple de siete en la Primitiva que te salvoconduzca al soñado Polo, al del Norte, aunque tampoco le harías ascos al del Sur, esa isla Decepción...
o al menos lo suficiente como para no tener que ver a nadie.
Demasiada gente buscando algo parecido, demasiada...no hay tiempo que perder, no te gusta perder el tiempo nada más que a tu manera. A casa, Doroteo.
Ya pueden caer chuzos de punta mañana, ya...QUE HARÁS EL DOBLE.
Y ahora a por el marmitako.
lunes, 17 de diciembre de 2012
TRES GORDAS
La noche del sábado pasado, poco antes de dar inicio al tradicional castigo hepático, estaba navegando con el móvil a cuenta de algún incauto vecino del bar cuando di con una noticia de esas que por estrafalarias solo pueden ser ciertas, que a nadie se le ocurre inventar una mentira pudiendo copiar la realidad, porque de eso se trata la mayoría de las veces: no se miente más porque es más cómodo decir la verdad. Y por esta razón alguien avezado siempre nos pillará cuando intentemos mentir para salir de un apuro, aunque no nos lo revele, bastará con verle. La mentira tiene las patas cortas cuando no las has ejercitado lo suficiente, pero en caso contrario...no alcanzas a ver ni los tobillos.
He de reconocer que siempre me han gustado esa clase de noticias, mejor cuanto más extrañas; recuerdo un periódico de hace años, Noticias del Mundo, o algo así, que estaba lleno de ellas, de mentiras, pero tan burdas que me hacían gracia, que para el humor también soy de brocha gorda (a excepción de los Marx y algún otro, claro, pero con estos rompieron el molde, aunque tampoco pintaban con pincel, precisamente...)
Quizá sea por esto, por mi querencia hacia lo evidente, que rehuyo toda fuente de información seria, es decir, proveniente de grandes periódicos, grandes cadenas de televisión, grandes radios y grandes lo que sean...si lo son, es por algo, es porque saben. Y ese algo me mosquea que te cagas: los megáfonos solo se conectan cuando quien te lo presta sabe que no harás mal uso de él. ¡Y ay de quién se le ocurra lo contrario...! lo menos es que te lo apaguen para mandarte a necrológicas, o a recoger los anuncios de las putas, y lo más...bastará con la cabeza de un ratón sobre tu cama del pisito donde duermen tus hijos. Y si no los tienes no pasa nada: recuerda aquello que cantaba la Simone, la de aquel anuncio, sí...no te pases que ni eso.
En fin, pero hoy no se trata de mi conspiranoia, eso para otro día, o para nunca, ¡quién sabe!, estoy convencido de ello y como dijo Poe quien está convencido no necesita convencer. Hoy vengo a hablar de las tres gordas que comieron en un restaurante de comida rápida en Los Ángeles, California, USA, El Imperio.
Parece ser que al pedir la cuenta de la bazofia que habían devorado vieron en un extremo del ticket que se referían a ellas como lo que eran a simple vista, a brochazo limpio, es decir, unas gordasssss, fat girls, rezaba en la fotografía de la dolorosa que encabezaba la noticia, y claro, se armó el follón, el belén, el pifostio y el sursum corda, "que vale que una esté gorda, vale que sepa que los demás piensan que estoy gorda, ¡pero que encima me lo restrieguen! eso es completamente inaceptable, eso es una humillación intolerable, por mucho que el encargado quisiera engatusarnos con una rebaja del 50 %, eso merece...eso merece...eso merece...¡ya está! ¡lo colgamos en Facebook!" Ahhh, la Red de redes, ese gran invento para pornografiar al mundo entero, conocer amig@s imaginarios...y bajarte música y pelis. Y jugar on-line, con un par.
Evidentemente la reacción no se ha hecho esperar, miles de comentarios apoyándolas y pidiendo el boicot hacia la empresa, y tanto ha sido el eco, tan grande se ha hecho el bolón, que los jefes del negocio han publicado una disculpa pública en su página de Facebook, informando del fulminante despido del malhadado camarero, un compadre, quien sin duda por las prisas y el ajetreo olvidó borrar del infernal ordenador aquel re-bautismo, cosas que pasan, quizá andaba de resaca, o a punto de largarse con sus colegas de fiesta, o pensando en sus trampas...pobre hombre.
Hace muchos años, cuando me hacía una terraza de veinticinco mesas, hubiera sido capaz al final de la noche de responder a la pregunta de qué había tomado tal o cual con solo enseñarme su fotografía, porque uno no conoce el nombre de todo el mundo y uno no tenía numeradas sus mesas porque eso, aquí, es una gilipollez, que la mayoría del personal coge y dispone a su gusto, como si estuvieran en su puta casa, "¿ponemos dos mesas juntas?", "pon tres, que estemos cómodos", "pero mejor allí, que corre más el aire" Al llegar el jaleo eso se convertía en un infierno, tó dios voceando, gritando, y ¡chico! va, ¡chico! viene...me cago en todas sus putas madres.
- "¿Qué te ha pedido este, Kufisto?"
- "Ah, sí, ese hijoputa...dos cervezas, un montado de lomo con tomate restregao que me ha devuelto dos veces porque decía que estaba poco hecho, un café descafeinado de máquina con leche templada (que después han vuelto a calentar) en taza grande y dos de sacarina, y un J/B con coca-cola en copa de balón y con mucho hielo"
- "¿Y esta?"
- "Menuda zorra...un jodido vino blanco que han sido tres, está picao, tú coño sí que está picao, guarra, y tráeme otra tapa que esta no me gusta, ¿pero qué te crees? ¿qué estas en el País Vasco donde COBRAN más por la tapa que por la bebida, o qué? la puta madre que la parió..."
Y no me habría equivocado.
El camarero, el bueno, tiene memoria fotográfica, no se le pasa una, podría cantar la cuenta viendo las caras de los clientes, pero no lo hace porque eso es una pérdida de tiempo, además de molesto, y entonces, mientras le sirven la comanda, va apuntando y sumando para tenerla lista al momento, y si no sabe el nombre de ninguno tiene que bautizarlo, nada más, y como en esos momentos los segundos son tan valiosos como en la F1 escribe lo primero que le viene a la cabeza: Caraflán, Tetas Gordas, Tres viejas, Caramierda, Imbécil, Gominolo, Pintarrajeá, Caraestaca, Mongólico...y sabe quien es quien.
Claro que yo no trabajaba con ordenadores, esos traidores, lo mío era una libretilla, mi libretilla...y esa solo la veía y la entendía yo.
Il tempo cambia que le musita Michael a su Mamma la última vez que lo vemos hablar con ella...
¡Pero cuanta mala leche hay en el mundo, Señor!
sábado, 15 de diciembre de 2012
CATALUÑA Y EL JABÓN
Todo ha empezado por una botella de ginebra.
- "¿Y esta?" No la conocía, baja de forma, como la Hendrick´x, blanco satenado, tapón negro, de tacto extraño, como rugoso, como si fuera algún tipo de plástico en lugar de cristal, los ecologiconoicos acabarán por conseguir su sueño: que nos suiciden en masa...¿Atlantic Galician Gin?
¿Atlantic Galician Gin?
En la etiqueta trasera venía escrito un párrafo en tres idiomas diferentes, como una piedra de Rosetta de la Pradera, en letra inclinada, pretenciosa, primero en gallego, ¡cómo no!, después en español y por último en inglés.
Y como yo soy español aunque no juegue la Selección, he leído el del medio.
Nada del otro jueves, la historia de siempre, que si tierra celta y patatín, patatán, que si las semillas de esto, eso y aquello...artesanalmente...tierra generosa...aromas a nosequé...todavía no he encontrado una que no huela tan mal como para no mezclarla con algo. Quizá la Martin Miller´s, sí...esa ginebra sí que es diferente. Y buena. La mejor.
Y como era de esperar, la palabra España no aparecía por ningún sitio; es más, en el mapamundi punteado sobre el texto no señalaban nuestro país, sino que muy cuidadosamente aparecía resaltada Galicia, ese eterno faro de la Historia Universal.
Por curiosidad he mirado algunas de las decenas de ginebras que tenemos. De un tiempo a esta parte es lo que más se bebe y con muchísima diferencia: inglesas "England", francesas "France", islandesas "Iceland", húngaras "Hungary"...salvo la concesión a la lengua del Imperio todas llevaban el nombre de su país y su pequeña banderita. Me he acordado de la Mare, la catalana, esa que dice llevar aceite de oliva, tomillo, romero, creo que esencia virgen de tomates salvajes...vamos, una ensalada, pero no la tenía. Aunque no creo que vista la rojigüalda, no...
- "Mirad qué ginebra..." les he dicho a los dos que me acompañaban en otra tarde desierta. Ni Navidá ni ná.
- "¿No os parece una paletez?"
- "¿El qué?"
Pues lo arriba contado.
Y como también era de esperar, uno de ellos enseguida ha saltado a la contra, un tipo al que aprecio y respeto pero que es imposible, es el ciudadano perfecto, el sueño de nuestros milnovecientosochentaycuatro, de los apóstoles del Mundo Feliz, siempre que se proclamen de izquierdas, claro, sino no...
- "Ya estás..."
- "¿Cómo que ya estoy?"
- "Pues que sí, que tienes parte de razón, es un tanto ridículo, pero tampoco es para tanto"
- "Pero si yo no digo ná, a mi me suda la polla, solo que es curioso...Y DE PALETOS"
Y entonces, maldita sea, he recordado una vez que le pedí a la charcutera me pusiera esto y aquello, "¿de qué marca?", "cualquiera que no sea catalana", porque sí, porque me salió así, porque estaba, estoy y estaré hasta los cojones de los nacionalistas catalanes, y esa tarde aún más, ella se sonrió, como si no fuera el primero que se lo decía y me puso lo que quiso, que tampoco le pedí que me enseñara la etiqueta, ¡coño ya!, una vez, una jodida vez...yo no puedo entretenerme en esas cosas. No tengo constancia para nada que no sea ir tirando.
- "¡Pues muy mal hecho! ¡le faltaste al respeto!"
- "¿Yo? ¿A quién?"
- "¡A la chica...imagina que es catalana!"
- "¿Y eso qué coño tiene que ver? ¿En La Mancha? ¿Una catalana? ¡No me jodas! Ejercí mi derecho a comprar lo que me salga de la punta del nabo...que le falté al respeto...me cago en Dios..."
- "¡Sí, Kufisto, se lo faltaste!, ¿qué ganas tú con eso, a ver?"
- "¡PERO DE QUÉ COJONES ME ESTÁS HABLANDO!...¡SON ELLOS QUIENES ME FALTAN AL RESPETO CON SU CONTINUO DESPRECIO, CON SU TOCAPELOTEO...ME TIENEN HASTA LOS MISMÍSIMOS COJONES...QUE SE LARGUEN, QUE SE LARGUEN DE UNA PUTA VEZ...! que le he faltado al respeto, me cago en Dios...¡¡¡YO NO LE FALTO AL RESPETO A NADIE QUE NO ME LO FALTE A MI PRIMERO!!! ¡¡¡JODER!!!"
Como no me habrá visto que ha templado gaitas...por primera vez.
No sé, llevo un par de semanas bastante chungas, la verdad, yo no me lío con esas cosas, paso, por uno me entra y por otro me sale, pero cuando encima ha intentado que me sintiera culpable...que me he puesto negro, vaya.
Y poco después ha aparecido uno de verdad, el mejor, Habib, ya os he hablado de él otras veces, yo todavía estaba de mala leche por el amago de discusión, por una gilipollez, con un amigo...
En fin, que ha llegado Habib y hemos estado hablando un rato, más bien él, yo no tenía muchas ganas, pero un amigo es un amigo y tal...hasta que me he dado cuenta de que tenía los ojos casi llenos de agua.
Se va, esta vez sí, el 25, a su país, a Senegal, con su mujer, sus tres hijos y su madre, la que le llama para preguntarle qué pasa que ya no les manda dinero, que si está con mala gente, dándose a la bebida, o a las mujeres, o a las drogas, o al cristianismo...
- "No puedo má, Kufi...sempre vuelta a la cabesa...no puedo dolmí...anoche, onse, a la cama...hata la sinco...a la siete en pie...no tengo dinelo...no hay...findesemana, vente euro...nada...comida...alquilé...lus...agua...no puedo mandá nada, Kufi...nada. No ayuda. Nada. Me voy...el 25...do, tre mese en mi paí y depué a Fransia, Bégica, Italia, Alemania...si en sinco o sei mese no encuentro nada me vuelvo a mi paí y molvido de Europa, Kufi..."
Y me he acordado de los putos moros y sus jodidas mujeres-conejos, pero claro, son primos del yerno de Urdanga, ese que mató a su hermano y ha traicionado hasta a su padre, ese que se lo lleva crudo del crudo, el de las putas medallas y los jodidos collares...¡preguntadles a los negros musulmanes qué piensan de sus hermanos moros!
Los negros son a los moros como nosotros a los judíos. Mierda.
Un chaval como una montaña de grande y la inocencia de un niño...se va porque no quiere hacer trampas pudiendo hacerlas: solo tendría que hacer lo que su madre cree que hace.
Cágon Dios que también a mis ojos ha venido el agua...pero tampoco ha caído.
Me ha pedido que le consiga la receta del jabón para hacerlo en su país, "gente tiene que limpíase...era un palo sempre en el mimo sentido..." Se la escribiré en letras de molde, no tengo impresora, ya le he dado una vuelta a la Red mientras trabajaba...bueno, estaba detrás de la puta barra, porque vaya desastre...vaya desastre...
Agua, aceite usado y sosa caústica. Como nuestros abuelos. Como nuestros hijos.
Al cerrar el bar llovía como si alguien estuviera tirando la ceniza de su canuto sobre todos nosotros.
Era tan bonito...
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