jueves, 7 de octubre de 2010

"MARÍIIIIA...MARÍIIIIA..."





Esta mañana he ido con la bici a la que fué viña de mi abuelo.

Me he emocionado al verla a lo lejos. Han pasado los años. Muchos. Se veía que faltaban cosas. Muchas. Han levantado las vides. El vecino loco también. Cosas de la pasta, lo que sea por la pasta. Estúpidos...

Parece un paisaje lunar.

De la hermosa arboleda que teníamos sólo quedan dos en pie, eso sí, perfectamente podados. La alberca está pintada de un horrible naranja chillón con franjas amarillas. Faltan dos cuartas de agua para llegar al borde, hay que ser ecólogicos y tal, lo dice la tele. Nosotros la llenábamos hasta el borde, entonces mi padre se tiraba en plan bomba H, con sus casi 100 kilos a cuestas, y cuando emergía como una orca resoplante sí faltaban dos cuartas. Nos hinchábamos a reír y los bichejos que vivían entre la hierba circundante recibían su ración de vida, de agua. Todos contentos. A nuestra manera también éramos ecológicos.

No hay hierba donde estuvo la arboleda. Sólo cemento, el mejor amigo del hombre por lo que se ve. No hay orugas, ni mariposas, ni caracoles, ni nada vivo...sólo moscas. Si no hay agua ni hierba no hay bichos que te molesten. Acabaremos yendo por la vida embutidos en una urna de cristal reforzado. Individual. Así no nos molestará nadie. Ni nada. Y viviremos seguros. Segurísimos.

Eso sí, la casita ahora es casón, el doble de grande, supongo que con servicios y todo, tendrá hasta jacuzzi. Perfectamente encalada, con varias ventanas fuertemente enrejadas y una gran puerta de madera noble tras otra gran reja, nada de una miserable chapa verde de tiempos de Maricastaña, ¡por Dios!, ¡qué ordinariez!.

El rosal que había bajo la ventana del dormitorio tampoco está, ni los insectos que jugaban y se alimentaban de sus flores para después llevarse las semillas y polinizar los campos sin saberlo. A veces se hacen cosas buenas aunque tú no te des cuenta.

Los árboles que delimitaban lo nuestro con lo del vecino loco, y que éste una vez INTENTÓ talar, tampoco viven ya. Más cemento donde se erguían orgullosos, grandes, triunfales. Y nada sobre él. Será por el placer de ver cemento.

Sentado en el borde de la alberca, bajo un sol que no se cree lo que ve, chapoteo con el agua mirando la lejana sierra, "de allí vienen los lobos por la noche", nos decía la abuela para que nos metiéramos en la casa cuando se hacía tarde. "Cuéntanos un cuento de miedo, abuela", "ése de las asaduras...". Y en su cama, a la luz de una vela, acurrucados entre sus enormes y blandas tetas, abrazándola, comenzaba a contarnos la historia que tanto nos gustaba...cuando por última vez, con nuestros nervios a flor de piel, repetía con aquella voz impostada la terrorífica letanía del fantasma: "Maríiiia...Maríiiiia...daaaame las asaduuuuras que me quitaaaaste el otro díiiia...", nosotros ya teníamos el corazón en la boca, entonces ella nos cogía por las costillas y era tal que si el mismo fantasma viniera para llevarnos. Estallábamos en gritos, forcejeos y risas, entonces oíamos al abuelo, "ya esta bieeeen", nos calmábamos y jugábamos a hacer sombras chinescas, ella era una maestra, con esas manos tan pequeñas y suaves...un ratito después, ya tranquilos, muertos del sueño, la besábamos y nos íbamos a nuestra cama, "rezad un padrenuestro", lo hacíamos en voz alta, rogábamos por nuestra familia y nos dormíamos.

Por la mañana mi abuelo abría la ventana para que nos despertara el sol con su luz y las rosas con su olor; nos levantábamos, desayunábamos un tazón de leche con galletas María, cuando éstas sabían a gloria y no a ladrillo como ahora, y salíamos afuera a jugar, o a ayudar al abuelo en lo que fuera, o a bañarnos, o a hacer el pino... Lo que fuera. Nunca nos aburríamos.


Estaba a punto de irme, ya montado en la bicicleta, pero me he quedado un rato mirándolo todo:

"Cuando sea viejo compraré esto, regresará a las manos de las que jamás debió salir y levantaré todo el cemento, pintaré la alberca de azul, plantaré vides, rosales y árboles, y hasta las moscas serán bien recibidas. Todos volveréis: orugas, mariposas, caracoles y abejas...¡hasta los ratoncillos!"


Cuando la muerte llame a mi puerta de chapa verde quiero marcharme rodeado de vida.



No de cemento.

"

miércoles, 6 de octubre de 2010

ONE





¿Qué pasó en tu cabezón,
aquel infausto día,
o aquella maldita noche,
para que alguien bueno,
alegre y divertido,
como lo eras tú,
se transformara,
en otro malo,
triste y apesadumbrado?

Dímelo a mí,
dímelo,
escríbemelo,
dibújamelo

¿Qué cojones te pasó?

Quienes más te querían,
a una mujer culparon,
una hermosa Palmera,
llena de gusanos por dentro,
una zorra desorejada,
una puta sin alma

¿Tú?,
que tenías a cualquiera,
con sólo chasquear los dedos...,
¿Tú?,
¿caístes en las garras de una cualquiera?

Porque supongo que sabrás,
ya somos mayorcitos,
que en esta vida,
todas menos Una,
son unas cualquieras,
comparadas con Ella,
y Ésa es,
a quien más daño sigues haciendo

Ésa

La que no podrá,
aunque quisiera,
arrancarte de su corazón,
a Ésa,
a la única que jamás,
tendrías que haberle hecho,
lo que le has hecho,
lo que le sigues haciendo

¡Qué poca memoria tienes!,
¡qué desagradecido te volviste!,
¡qué miserable eres!

Quiera Dios que algún día,
no te veas en su lugar ahora que ya lo eres,
quiera Dios...,
ahora que tienes lo que tienes,
que tu sonrisa,
debiera ser tal,
que el mismo Sol la envidiara,
ahora es cuando más hiel destilas,
hacia aquellos que te quisieron,
te quieren,
y te querrán

Aunque tú no lo quieras,
el que ahora eres

Si ese día llega,
no lo quiera Dios,
dos veces,
llorarás lágrimas de sangre

Y la sangre no se limpia,
ni empapándola en alcohol,
ni escondiéndote en una cueva,
siempre la llevarás contigo,
hasta la muerte

Y quizá después

De verdad te lo digo,
más al que fuístes,
que al que ahora eres,
prefiero que no te des cuenta,
que no te enteres,
porque si llegas a comprenderlo,
ni arrancándote el corazón,
hallarás descanso

Te lo dice alguien que te quiso,
que te quiere y que te querrá,
a pesar de todo,
a pesar de esta mañana

Ójala que aquel que fuístes,
aún pueda despertar,
y tener las fuerzas suficientes,
para enviar a los abismos,
a ese que ahora eres

Siempre hay tiempo

Siempre


Hasta que se acaba


Nosotros te esperaremos,
al que fuístes,
al bueno, alegre y divertido,
al cabezorrete


Todavía puedes

lunes, 4 de octubre de 2010

MIRALAMIEL





Anoche estuve mirando caer la miel.

Quedaba poca, así que volqué el tarro en un vaso grande mientras cenaba. Cuando terminé con el faisán trufado que tan magníficamente habíame preparado mi cocinera y amante Clotilda cogí el tetabí de leche para echarla en el vacho glande. Pero no lo hice.

Había demasiada, no era plan. Me fijé.

Largos hilillos de miel caían lenta, majestuosamente, en el vaso cortesía de Nocilla. Me senté para contemplar el espectáculo.

Uno era el que marcaba la pauta; se formaba una gota en el borde del tarro, y cuando su peso era el suficiente según las leyes de la Gravedad, Newton, Hawking, Aristóteles y Cristiano Ronaldo, comenzaba a caer despacio, con suavidad, arrastrándo tras de sí un finísimo hilo de miel del que se separaba cuando era inevitable para caer en el fondo del vaso; entonces el hilo se replegaba sobre sí mismo (como las estrellas. Ver "Los agujeros negros, de gusano, de ladilla y de Io" por Yashimoto Enolagei) y se reiniciaba el show.

Estuve un buen rato sin quitarle el ojo. Hubo un momento en el que su ritmo de caída era el de mi respiración. Hipnótico. Cuando me dí cuenta de que se me había dormido la pierna supe que había llegado el momento de irse a la cama. Recuerda el viejo axioma: "Si se te duerme la pierna viendo caer la miel un domingo por la noche es que estás a las puertas de la Locura."

Llamé a Clotilda, le eché uno por detrás, la despedí a sus aposentos y me dormí.


El fin de semana ha sido largo y pesado, como de costumbre. Mucho trabajo.

La noche del viernes estuvo bien, tuve bastante jaleo en el bar y cuando se calmó la cosa tonteé con una chavalita de interesante mirada. Tiene ventipocos años no es que sea una beldad, pero ya os digo que sus ojos son muy hermosos y su mirada dice muchas cosas. Y no habituales de encontrar.

Y es que soy un hombre de ojos. A ver...por supuesto no en un feto nauseabundo, no, pero unos ojos bonitos, VIVOS, en un rostro normal, en un cuerpo del montón, es algo que me atrae mucho. Me gusta un buen culo, unas buenas tetas y el rollo habitual (aunque parece que ahora cada vez menos están en mi acera), pero si todo eso no va acompañado de una mirada que te diga algo...no sé, algo falla, un rato y adiós, no se puede estar follando a todas horas, habrá que hablar de algo, digo yo, mirarse en silencio, echar unas risas...

El sábado amaneció regular. Me desperté tarde, con una ligera resaca, comí algo y pillé la bici. Para quemar las toxinas lo mejor es sudar; ni pastillas, ni hostias, hay que quemarlas. Hacía una tarde cojonuda, me fuí por un camino y empezé a dar pedales, el whisky iba saliendo por mi piel, yo me sentía mejor, le iba dando caña a buena marcha, como si fueran a darme un puto premio o algo, aunque seguro que me lo hubieran quitado por ir dopado, pobre Contador, recordé a Landis y su memorable etapa en el Tour de hace unos años, no he visto cosa igual, él sólo contra todos y les metió siete minutos, como John Wayne, estaba viéndola en el bar, trabajando, y recuerdo que me puse a vocear, a animarlo, era increíble, ¡qué tío!, ¡qué máquina!...ganó el Tour y después se lo quitaron. Al parecer iba hasta arriba de tema. Lo que más me gustó fué la excusa que dió; el día anterior había perdido siete minutos y dijo que estaba tan triste que por la noche se pimpló dos botellas de whisky, por lo que el positivo sería debido a eso...genial. Landis, tronko, vale que tu eras deportista y estabas preparado y tal, pero si te metes eso una noche a la mañana siguiente no te levantas de la cama aunque te digan que Ava Gardner está esperándote en la otra habitación con las bragas en la mano. De todas formas aquella demostración de fuerza no la olvidaré nunca. Aunque fuera hasta las cejas. Cuando terminé mi recorrido estuve tosiendo cinco minutos, sobredosis de nicotina, me duché, descansé un rato y a trabajar. Otra noche más. Una noche menos.

Ayer desperté realmente cansado, cansancio físico, nada de resacas, así que cogí el coche para ir a por el pan. Maldita la hora.

Estaba disputándose una estúpida carrera popular; de esas donde seres de todas las edades, sexos, y fealdades estrujan sus fuerzas hasta el borde del infarto por no puedo entender qué razón. Todas las calles con circulación restringida, regulada por idiotas que no saben hacer la O con un canuto y algunos policías. Aquéllos con un chaleco de "Protección Civil", ¿protección civil?, si mi seguridad estuviera en las manos de esos inútiles ya podría darme por follado. Una criaja estúpida, no tendría más de dieciseis años, era la encargada de controlar el paso de corredores y tráfico en una de las avenidas más importantes de la ciudad, ¿os lo podéis creer?, cuando estaba a punto de seguir mi trayecto la hijaputa cortó la circulación cuando aún faltaba medio minuto para que pasaran los gilipollas preinfartados, ¡y de qué maneras!, si la hubieráis visto...para matarla, una chulería, unos modos..."¡Ehhhh, paaaaaaaraaa!", le das un jodido chaleco de mierda a una imbécil como esa y se cree la Dueña del Universo. Cuando se reanudó la circulación no me pude contener, "¡VETE A CAGAR!", le grité al pasar a su lado. Gilipollas.

Otra vez al bar, furbo tó la tarde, sesión continua, que si el Kun, que si Messi, que si el hijodelagranputa de Ronaldo...mucha gente, mucho ruido, mucho trabajo...el domingo ideal, vamos.

Cerré en cuanto pude y terminé como he empezado.

Luego sigo, hoy tengo para mí todo el día.




Esto es la hostia.

Iba paseando, pensando en qué escribiros, cuando he recordado una anécdota de ayer que se me olvidó incluir este mediodía. Estaba dándole vueltas al tema y, ¡oh sorpresa!, a lo lejos he visto al protagonista, hablando con un viejo mientras abrazaba y toqueteaba a un perrazo negro. Todos necesitamos amor (también se llama así), pero lo de este tío ya no es ni medio normal.

Al poco de llegar al trabajo, sobre las cinco de la tarde, entró una pareja; a él lo conocía, a ella no. Él es GAY, no gay, ahora lo entenderéis, y ella un gran cacho de carne con ojos. Les atendí y me fuí a mi rincón. Había poca gente y tenía puesto el furbo, así que no había mucho ruido y como nuestra barra no es la del Copacabana todo se oía, y más aún si se habla para que te oigan.

De entrada; físicamente él es lo más parecido a un simio en humano que he visto en mi vida, feo como él solo. Estuvo casado, pero parece ser que una noche le abrieron el tercer ojo y vió la luz, desde entonces se dedica a difundir la Buena Nueva allá por donde va, como suele ocurrir con los reconvertidos a cualquier cosa, que se transforman en los más fanáticos del asunto. Pues nada, al rollo, Él comenzó a contarle a ella sus vacaciones en el Caribe:

- "¡No te lo puedes ni imaginar tía! ¡Un hotel que te cagas! ¡Y unos chicossss...! ¡Maaadre míiia! Había un camarero...NEGRO...¡con unos MÚSCULOS!, ¡un CUUULO! tendrías que verlo, no se puede explicar con palabras...Pues nada, yo estaba con mi amigo, intentando ligármelo, que si esto que si lo otro, ja ja, ji ji, el negrito entendía...cuando de repente me empujan por detrás, me vuelvo y me encuentro a un RUBIAZO IM-PRE-SIO-NAN-TE, pardon, me dice en francés...casi me vuelvo loco, yo le contesté en francés, SÉ ALGO, y empezamos a hablar...vino otro amigo suyo y nos pusimos a beber los cuatro, el negrito se echaba algún chupito con nosotros, brindis y tal, empezé a meterle mano al francés, ¡EL TÍO SE DEJABA!, ¡qué calentón!, nos fuimos al hotel y..."

Aquí corté.

Me salí a la terraza a fumar un pito, tranquilamente, en esas estaba cuando sentí que un dedo recorría mi nuca, "Hoooola Kufis"; era Esther, una auténtica LOBA. Acaba de cumplir 39 y sigue estando cañón, transpira SEXO hasta estando mala, como era el caso:

- "Qué mala que estoy..."
- "¿Qué te pasa?"
- "No sé...tengo la garganta...estoy congestionada..."
- "Eso es que has cogido frío, es la época. Tómate una aspirina"

Lo que pasa es que anoche agarraste una buena, que yo te ví en acción. ¡Ay la memoria!.

Pasamos para dentro, le puse un chupito, le dí una aspirina y la dejé de cháchara con el GAY y el gran cacho de carne con ojos.

A lo que iba; me da igual con quien te acuestes, si te va lo duro, lo blando, o los dos, si te mola el cuero, las cadenas o los látigos, o las lluvias o las tormentas...igual. Lo que cada uno haga con su cuerpo en PRIVADO no es asunto de mi incumbencia, pero si estás en mi puta casa (bar) mantén las formas, compórtate, no son las seis de la mañana, cuando va puesto hasta el mono del anís y a todos nos da igual todo, son las cinco de la tarde de un domingo cualquiera y no me apetece oír historias, historios o histories. Se puede hablar normal de lo que sea, no como si tuvieras un jodido megáfono en la boca, ¿vale, tronko?. Y tanto digo esto como cuando veo alguna pareja comerse vivos mientras se toman un puto café; el sexo en casa, en el campo, en la montaña, en el coche o en la Luna, pero en un local público no. Eso es para adolescentes con la sangre alborotada y la cabeza de portapelo. Te vas a un club de intercambio, o a un after, o donde no escandalize ni que te pongas a mear en un rincón...pero no en mi casa, ¿vale?.

Un meneo, un achuchón, una palmada, unos besos...¡jóder!, ¡si estamos en el siglo XXI!...pero otra cosa es que estés a punto de sacarte la minga; si quieres que te vean follar puedes ganarte la vida honradamente en los lugares adecuados; coges a tu pareja, te vas a una sala de ACCIÓN, pasas el concienzudo examen y a montar el número para la pajillería sentada, olé tus cojones, arsa tu coño y viva la madre que os parió.

Pero en mi casa no. Está en juego mi pan y el jamón york del gato. Y el mijo de los periquitos.

Tiempo muerto. Voy a ver una peli. Después escribiré la coda.





¡Qué buena!. "La Casa de Drácula", 1945; por Erle C. Kenton (ni zorra idea) y con Lon Chaney Jr. en el papel de hombre-lobo, el gran John Carradine como Drácula y una grata sorpresa como doctor Jekyll & Hyde, Lionel Atwill, auténtico protagonista del film. Sale toda la panda, hasta Frankenstein al final, "el mayor asesino de la historia", dos guapas enfermeras, una rubia pretendida por el conde y finalmente conseguida por el verdadero abuelo de Méndez, y una preciosidad morena que, desgraciadamente, está jorobada. Sí, los "efectos especiales" son de risa, se le ven los hilos al murciélago, pero se trata de cine, no de magia.

Carradine está genial, como siempre, en el papel más breve de todos, Chaney bien y Atwill fantástico en su recreación de ese maravilloso personaje.

Lo curioso es que todos son monstruos que quieren curarse (menos Frankenstein), aunque finalmente sólo lo logra el hombre-lobo; el único ser despreciable es un tipo feo y chismoso, el que saca al populacho a la caza de los monstruos, sin conseguirlo; bien por el director.

Tiene planos que parecen cuadros, sobre todo uno de las enfermeras hablando con preocupación bajo la luz de la luna sobre su querido doctor.

Lo único malo es que el bombón moreno no conseguirá desjorobarse tras la trágica muerte del doctor, aunque pudo hacerlo, pero cedió su puesto al hombre-lobo porque ve que su compañera está enamorada de él. La llamada de la selva. Un personaje dostoyevskiano: "Me sacrifico por tu felicidad. Puedo esperar un poco más". Ya no hay tiempo para tí, nena, perdiste tu oportunidad. Y es que ya se sabe:

"Quien pierde un segundo pierde una eternidad".



Bueno, ya está bien por hoy. Por cierto...

Jamás he probado el faisán.

- "¿Y Clotilda?"

¿Clotiqué?


Gracias amigos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

ASÍ ERAN LAS COSAS EN NUESTRO BRON YR AUR





Pues donde vivo no ha hecho güerga ni Dios. Y mucho menos el sol.

Bueno, tampoco es eso...los talleres de la periferia, sus bares y restaurantes, los concesionarios de automóviles, carpinterías, fábricas de muebles y tal, sí.

- "¿Pero en qué quedamos, Kufisto?"
- "Quiero decir los autónomos, los pequeños negocios, los supermercados del centro, los bares...está todo abierto, se ve que los piquetes informativos y "convencitivos" (lo leí anoche en interné. Glorioso) han dedicado su día de trabajo anual a sabotear la media y gran empresa, que "aluego" hay que echarse unas cañas y jalar "argo"...¿vale?"
- "Vale"

Por el campo nadie ha dejado de hacer lo que suele: los pájaros a lo suyo, el riachuelo en ruta, los árboles esperando, el sol inundándolo todo y las alimañas escondidas. De repente el silencio. "¿Qué pasa?". Mientras saco la máquina de mi bolsillo para comprobar si ha recibido la visita de los piquetes robóticos (supongo que con Bender en el papel de Méndez) empiezo a oir el órgano que anuncia la llegada de "Where the streets have no name". No me la esperaba, la subí hace poco, todavía no la había escuchado, sorpresa, me he emocionado, tantos recuerdos...

Durante años fué mi himno. Es una de las canciones que más he oído, miles de veces, pero desde que dejé a un lado al mamón de Bono y sus esclavos también la dejé a ella, prácticamente la había olvidado. Los ví en el 93, cuando eran la mejor banda de rock que había sobre la tierra y acababan de publicar su mejor álbum, "Achtung baby!". Recordando a todos lo que fuimos al concierto compruebo que con ninguno mantengo ni la décima parte de la relación que teníamos; unos olvidados, otros hola y adiós, éstos desaparecidos y aquéllos ahora se han convertido en unos capullos...¡quién nos lo iba a decir!. Todas aquellas historias, risas, peleas, juramentos, borracheras, amistades "eternas", con el tiempo se diluyen como un azucarillo en el mar; nada permanece, o casi nada, recuerda que siempre te queda la familia. Y más que siempre, la madre.

Está demostrado que la vida útil de una gran banda de rock son diez años y 6 o 7 álbumes. La carrera musical de The Beatles y Led Zeppelin duró más o menos eso, The Rolling Stones son una cómica caricatura de sí mismos desde mediados de los 70, y los U2, la banda de los 80, han terminado por convertirse en la mayor mierda que gira sobre la Tierra. ¡Ay cuando los ví por YouTube!, el concierto de Pasadena, en el Rose Bowl, la madrugada de un lunes, tardísimo, no tenía nada mejor que hacer...el estadio abarrotado, mucho material nuevo, aburrido, caducado, decadente, pero cuando en la mitad de "Walk on" (una de las pocas canciones decentes que han escrito en los últimos 20 años) ví salir a una manada de idiotas desfilando por la pasarela con la careta de una tipa que lleva una eternidad bajo arresto domiciliario, simplemente me eché a reír. "¿Pero qué cojones es esto? ¿un concierto de rock o una jodida misa laica? Yo quiero rockear, pagué para ello, no para que me dés el puto mítin, maldito Bono...y venga payasadas, y números de teléfono para no se qué movida, y más payasos reivindicando (vomitivo palabro) no se qué rollos...¡dejadme en paz, coño! ¡yo he venido aquí a divertirme! después de pagar un pastón no quiero sentirme mal ni culpable de nada, porque no lo soy. Eres tú, diabólico Bono de las narices, el que tendrías que dejar tu aúrea vida y dedicarte a ayudar a esa pobre gente si tanto te remuerde la conciencia. A mí déjame tranquilo, bastante tengo con sobrevivir y no volverme loco. ¡Maldito cabrón!...". Apagué el chisme y me fuí a la cama cuando estaba amaneciendo.

Bono, bautizado como Paul Hewson, el Papa de la Religión Única del Nuevo Orden Mundial: QUE TE FOLLEN.

Primer asalto, hoy tengo el día libre. Voy a prepara un arroz con costillas en casa de mis padres, dos orejas y rabo. Luego sigo.


Bueeeeeno...

Menudo hartón a comer. Y después una memorable siesta. Casi tres horas.

En mitad de ella me he despertado sobresaltado; estaba soñando, veía a uno de mis abuelos muertos, hablaba con él, me daba consejos, luego conducía un coche pero no veía bien, era como si la visión fuera de fotogramas a una velocidad inadecuada, no distinguía las formas, pensaba que me iba a matar, a duras penas lograba parar el coche, oía voces de viejos preguntándome qué me pasaba, cerraba fuerte los ojos, los volvía a abrir y seguía sin ver bien, la angustia iba en aumento, ¡no podía ver!, ¿qué me pasa?, ¡no veo, no veo, no veo!...despierto, estoy en mi sofá, puedo ver, todo está bien, vuelvo a dormir.

A eso de las seis menos cuarto me he vuelto a despertar. He encendido un cigarrillo, me lo he fumado tranquilamente, tumbado, mirando por el ventanal, sin pensar en nada, relajado, bien. Me he vestido y he salido a andar.

Ya no sé qué palabra emplear para describir el sol que hacía, no la hay. Pues eso, sin palabras. Iba caminando con una relajación absoluta, mi música puesta, escuchando "My baby just cares for me" en versión Nina Simone, cuando he visto la estela de un avión de esos a reacción dejando su rastro de humo por el virginal cielo, con una trayectoria que en un primer momento parecía directa hacia el sol, después me he fijado bien, lo iba a pasar por arriba, lo ha pasado por arriba, era tan hermoso...he pensado lo genial que hubiera sido ver otros dos aviones haciendo el vuelo indicado para formar un triángulo equilátero alrededor del sol, la clásica imagen de Dios, de todas formas ho ha estado nada mal.

Escuchando "Bron Yr Aur", esa preciosidad acústica, mi camino se ha cruzado con el de una libélula, hacia siglos que no veía ninguna...instantáneamente he recordado cuando éramos chicos y pasábamos los veranos en la viña de mi abuelo...

- "No las matéis". Dijo una vez que nos vió pisando hormigas.
- "¿Por qué?"
- "¿Os han hecho algo malo a vosotros?"
- "No..."
- "Pues entonces no se lo hagáis a ellas."

Desde entonces no he vuelto a pisar ninguna si he podido evitarlo.

Nos enseñaba como coger a las mariposas, tranquilamente, con las yemas de los dedos, con suavidad, casi se dejaban, las mirabas un rato, ¡esos colores!, reías y las soltabas; los caracoles, lentos y babosos, con su caparazón, ¡cómo sacaban los cuernecillos!, "¡mira, mira!"; las amenazantes abejas, "no las molestéis y no os harán nada", salíamos corriendo, riendo, gritando; las peludas orugas de los árboles, "no las toquéis, miradlas", su parsimonioso trepar, ondulante, como una solitaria ola en el océano...

Era una casita pequeña, de forma cuadrada; la mitad correspondía a la sala de estar, con sus bancas, sus mesas, sus sillas y su chimenea donde se cocinaba; una cuarta parte era el dormitorio, con tres camas; la otra parte era el porche. No había cuarto de baño; si te querías duchar cogías la manguera, si te querías bañar te metías en la alberca, si tenías que cagar lo hacías junto a una cepa. Y te limpiabas el culo con la pámpana, con sus hojas. Al principio daba un poco de asco, las asquerosas moscas rápidamente acudían, así no te atontabas, rápido y fuera, luego la tapabas con tierra y a otra cosa. La vida es así, nada se crea ni se detruye, todo se transforma, recuérdalo, quizá una de esas mierdas fué el abono para algunas rosas que le regalaste a tu amor, quizá aquella mierda fue el germen de la espina que llevas clavada en el centro de tu corazón. Pero no me eches la culpa a mí. También te dió buenos ratos, ¿no?. Así son las cosas.

Cuando mi padre tenía libre alguna tarde nos juntábamos Dios y la madre en la viña. Toda la familia. Se llevaba comida, bebida, barras de hielo para enfriarla y todo lo necesario. Los chiquillos nos dedicábamos a jugar a lo que fuera con lo que fuera, a bañarnos en la alberca que nos parecía una piscina olímpica, a reír, a pegarnos, a llorar, a reconciliarnos. Teníamos una arboleda alrededor de un pozo seco y era allí donde las mujeres se juntaban para hablar de sus cosas, mientras los hombres jugaban a las cartas y se echaban un cubalibre en la casita. Mi abuelo todo lo miraba, serio, a su aire, no le gustaba que se hablara mal, cuando alguno de los mayores soltaba algún taco se lo recriminaba, "¿no ves que hay niños?", y si el alcohol empezaba a soltar las lenguas terminaba por enfadarse, en silencio, nada serio, y todos le obedecían. Después se cenaba afuera, se contaban chistes y nos moríamos de la risa, hasta mi abuelo, le encantaban los chistes de gangosos, un primo mío era un as contándolos, nos meábamos vivos. Luego recogíamos la basura y nos íbamos.

Algunos días de diario nos quedábamos a dormir allí. Mis abuelos, mi hermano Marcos y yo; ellos cada uno en su cama y nosotros dos en la otra, "¡qué mal te huelen los pies!", "¡pues anda que a tí!", "eres un cerdo", "repítelo si te atreves", "callaros. A dormir". Y nos callábamos. Y nos dormíamos.

No teníamos televisión hasta que una tarde mi padre llevo una y mi tío la instaló. Recuerdo ver "Dallas", todos juntos, sentados donde podíamos, los comentarios del personal cuando salía la rubia de las tetas gordas con ese pedazo de escote, las risas, "a ver si estamos en lo que tenemos que estar...callarse". Teníamos lo que había en aquellos días, ni punto de comparación con lo que tenemos ahora. Pero yo creo que entonces todos éramos más felices porque estábamos juntos, había una unión, unas reglas, una lógica que se ha perdido. Ahora cada uno va por su lado, haciendo la guerra por su cuenta. Y así sólo se llega a un sitio, a la derrota.

Una familia unida es indestructible; la puedes maltratar, puedes matarlos a todos, aniquilarlos, aplastarlos, pero si no puedes dividirlos, enfrentarlos, no habrás conseguido nada, simplemente eliminarás algo que odias porque no lo tuviste, por envidia, por rencor, pero no conseguirás tu propósito de tener la razón, de ser querido y respetado, ganarás pero no convencerás. Y lo sabrás.

Por esto, hoy el principal objetivo es destruir la familia, convertirnos en seres solitarios, avariciosos, temerosos...así nos pueden controlar mejor, así pueden hacer con nosotros lo que les salga de la polla; si no tienes algo por lo que luchar, alguien por quien dar hasta la vida, no eres sino una marioneta, un número, un cero...nadie.


Voy a ver una peli. Después remataré este rollo.


"El hijo de Drácula" por Robert Siodmark y con Lon Chaney, Jr., en el papel principal. Del 43. Cuando nació Fischer, el extraterrestre. Buena película para terminar un buen día. Siempre me gustaron estas pelis; sencillas, directas, sin florituras, bien interpretadas y dirigidas por gente competente, no por fatuos soplapollas que se creen el ombligo del mundo.

"Umbilicus"...el péndulo de Foucault, buen libro; "¿tiene la contraseña?", "No", y Abulafia se abrió de piernas...Es una buena novela, entretenida, bien escrita, con alucinantes teorías, "Malkut siempre será Malkut". Y es la verdad.

Se lo dejé a Aranzazu, la anestesista de la que escribí hace unos días, hará unos dos años. No me lo ha devuelto. Los libros no hay que prestarlos. Se pierden y no vuelves a saber más de ellos. No hay que prestar lo que te gusta, y menos a un amigo, no sea que por un descuido se joda una amistad. Hay que tener consideración con los amigos y no darles ni pedirles nada, un descuido puede enfriar una relación hasta llegar a congelarla. ¡Si lo sabré yo!...

Vamos a ir terminando, es tarde para mis nuevas costumbres y a pesar de la maratoniana siesta me está entrando el sueño, quizá esta noche regrese mi abuelo a mi cabeza y echemos un rato.

No es bueno olvidar a los buenos.

Y recordad:

No matéis a las hormigas.


No os han hecho nada malo.

martes, 28 de septiembre de 2010

¡JÓDER CON LAS DEXATAVEGIL!





Con lo pequeñitas que son...

Y es que me he despertado en el mismo plan que ayer, esto es, moqueando y estornudando, la puta alergia al pólen, casi en octubre como si fuese mayo, será esto así, qué le vamos a hacer, hace veinte minutos casi me noquea un moscardón de unos cinco kilos, iba por el campo, escuchando a Dylan bajo un sol maravilloso cuando de repente he sentido un golpe en la nuca, "¡hostia!", él también se ha tenido que hacer daño porque su zumbante vuelo era como de borracho, también andará despistao, "¿qué coño hago aquí en octubre si ya debería estar muerto?", hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir, que dice el Eclesiastés, y el suyo tendría que ser el último, pero hoy todavía no, ahora andará buscando una moscardona receptiva, como todo bicho viviente, suerte tronko, la necesitarás.

Las pastillas que suelo tomar son unas "tochas", blancas, liofilizadas, te la pones en la lengua y se deshace, son de "última generación", como diría un capullo, y funcionan bastante bien aparte que no te causan somnolencia como las antiguas, pero no tenía de aquéllas y tampoco iba a comprar una caja al precio que van y para cuatro días primaverales que puedan quedar, así que he pillado una de las que tomaba hace años, quizá estuviera hasta caducada, todo puede ser...son pequeñitas, diminutas, rosas y efectivas, te quita los síntomas, pero te dan un sueño que no veas.

En el Carrefour siguen de mudanza. Se ve que se aburren, poco negocio, malo...casi había más inspectores mirando el pampaneo que trabajadores, iban con su libretilla, apuntando, mirando, con cara avinagrada; las chicas se movían todo lo rápido que podían, de aquí para allá, a uno de ellas le he preguntado por los exprimidores, "¿sólo tenéis estos dos?", "sí, señor", muy mal tiene que estar la cosa; cuando compré el último, hará unos cuatro años, por lo menos había diez diferentes, malo, malo...cuidadín. Me salio cojonudo, el exprimidor quiero decir, era normal, nada del otro mundo, pero duro, y lo he tirado porque se me cayó, haciéndose una rajilla por donde se escapaba el jugo, ya casi se vertía más de lo que me bebía. Lástima, le tenía cariño, se acaba cogiendo cariño a cualquier cosa que te dura. A cualquier cosa. Bueno, pues sólo tenían el de carrefour y uno alemán; no sé quien coño comprará el de ellos, parece indicado para la casita de pin y pon, una chuminá, ridículo, así que no me han quedado más cojones que escoger el alemán. Es como un tubo, "el más vendido, anunciado por la tele" reza la propaganda, no sé, soy un puto desastre con todos esos chismes, dice que hay que cortar por arriba la naranja, meterla y hacer fuerza, lo de siempre, todo se reduce a meterla y hacer fuerza, es lo natural, no hay que ir a estudiar a Salamanca para aprender eso, así que nada, mañana por la mañana a meterla y hacer fuerza, menos mal que es alemana, no creo que me falle. Ni que le duela la cabeza.

He dejado la compra en casa, le he echado de comer al gato y he salido a pasear, ya tarde para mis costumbres, y venga abrir la boca, andando como un zombi, como si no hubiera pegado ojo en toda la noche...las jodidas pastillas te curan una cosa y te causan otra, sigue sin inventarse el bálsamo de Fierabrás, así que nada, a mitad del camino me he dado la vuelta de regreso para casita.


En ese momento me topé con el moscardón.


Y en éste yo os escribo esto mientras él quizá ande metiendo y haciendo fuerza con alguna moscardona.


Y mañana la güerga generá.


Hay que meter más y joder menos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

UNA MÚLTIPLE DE SIETE PARA ESTA NOCHE





Estoy cansado. Me duele la cabeza. Creo que me he resfriado. Hoy me voy a ir por aquí. Hay mucho movimiento. Es día de mercadillo. Reunión de ladrones. Cruzo un paso de peatones. Una furgoneta blanca se me está echando encima. Me quedo parado. Mirándola. Frena. Sigo caminando. El corazón late más fuerte. Lo agradezco y sonrío. El Ladrónomo está atestado de gente. Muchas mujeres. Ninguna de las que veo merece nada más. Una gitana gorda grita que tiene melones. Tus tetas si que son dos putos melones. Pero bien pasaos. Podridos. Sigo mi camino. Hay mucho tráfico. Un coche de policía entre ellos. ¿Tendrán cojones de parar y requisar todo el material robado?. ¿El 99 % de todo lo que hay en esa gran cueva de ladrones? ¿Detendrán a los cómplices? ¿A los colaboradores del robo? ¿A quienes lo compran?. No. Seguro que no. Es un robo legal. Democrático. De número. De mierdas. Para pagar ya estamos los tontos. Miro arriba. Un buen sol. Pero también para ellos. No hay remolques en la cooperativa. Todavía es temprano. Veo un grupo de niños a lo lejos. Estarán mostrándoles como convierten la uva en vino. El que beben sus papás. El que anima a algunos a pegar a sus mamás. Más coches. Más obras absurdas. ¿Queréis estaros quietos un maldito momento?. ¿Queréis dejar de joder?. Ahora por aquí. Voy sintiéndome mejor. Muchos locales cerrados. "Se vende" "Se traspasa" "Se alquila"...se va a la mierda. Números de teléfonos para buitres. Buenos tiempos para ellos. Buenos tiempos para la mierda. Oigo el estruendo de un camión. Giro la cabeza. Grande. Sucio. Feo. Avanza con lentitud. Va cargado de escombros. Delante de mí un grupo de niños con mujeres. ¿Qué les estarán enseñando por aquí? No hay nada más que ruído, polvo y aire viciado. ¿Qué queréis? ¿Que se vayan acostumbrando al hedor que les espera?. Van a volver sus cabezas en cuanto oigan al monstruo. Lo sé. Venga. No me dejéis en mal lugar. Ya oyen a la bestia. Se giran, gritan, ríen excitados...¡ya llega, ya llega!. Todos van cogidos de las manos. Las mujeres los empujan contra la pared. Ya está ahí. Algunos se tapan los oídos, otros saltan, ríen. El monstruo pasa de largo. Por esta vez os dejará en paz, niños. Pero llegará el día en que parará a vuestro lado. Y tendréis que subir. Mientras tanto seguid riendo y jugando. Es lo mejor. Sentados en una parada un par de viejos también los están mirando mientras fuman. No hablan. Miran y esperan a su monstruo, al que los dejará en casita. Sus piernas ya no pueden. Cuando te haces mayor los monstruos son tus amigos. Más gente fea, estúpida, con un perrito atado, hay que mandar sobre algo, uno se cansa de obedecer, un tipo alto, feo y sucio pasea con su coño y una bruja, la madre de ella, por la cara tiene que serlo, no se puede ser más horrible, la bruja lleva un carrito en el que irá el fruto de esos dos engendros, asco, huelen mal, me cambio de acera, más obras, más vallas, más máquinas, ¿POR DÓNDE COÑO HAY QUE PASAR?, una de ellas está penetrando el asfalto con un enorme falo metálico, le está dando a base de bien, la de kíkis que le echarán a la Tierra todos los días, se ve que es una zorra de mucho cuidao, supongo que explotará cuando dejen de joderla, jodámosla, a ella le gusta así, una vieja casa abandonada, medio derruída, agónica, contempla el espectáculo, también tiene colgao otro cartelito, te venden nena, no sé quién te comprará, no tienes muy buena pinta, tus días de gloria llegaron a su fin, te van a derribar encanto, construirán otra nueva y tú acabarás entre la basura, es el paso del tiempo, aunque mejor así que como estás ahora, con lo que tú fuístes...


- "Por aquí, señor"
- "Una múltiple de siete para esta noche"

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL PAPA CONTRA LA MOMIA






- "Cuando bajamos del avión me dieron ganas de besar el suelo, como el Papa. De verdad Kufisto, no se sabe lo que es España hasta que sales fuera."

Así me hablaba Claudio de su llegada a Barajas vía El Cairo; cincuentón, divorciado, rojo, ateo, fotógrafo y actual director de la televisión local, acababa de contarme su odisea por la tierra de los faraones.

- "Cuatro días de crucero y tres de hotel, ¡y qué hotel, Kufisto!, de superlujo...mira que he visto hoteles de cinco estrellas, pero como ése ninguno, lleno de jeques con sus guardaespaldas, una fila interminable de mercedes, rolls royce y bentleys en la puerta, impresionante...y yo con mi camiseta, mi pantalón corto y las zapatillas de deporte, nos miraban de una forma...Bueno, pues como estaban terminando el Ramadán todo el personal del hotel andaba de preparativos para la semana de fiesta que le sigue, por lo visto se monta una bien gorda, acondicionando las plantas superiores para los jeques esos y tal...en fin. Lo peor de todo es que sólo había alcohol en las habitaciones, ya sabes que a Aranzazu y a mí nos gusta una gotilla, pues nada, si querías privar tenías que subir a la habitación. Había un Hard Rock cerca y la cerveza te la servían en tazas para que los musulmanes no se molestaran. Cuando salías a la calle era un infierno: un calor insoportable, ejércitos de niños harapientos ofreciéndote pulseritas, "¡cinco un euro!, ¡cinco un euro!", no te dejaban en paz, aunque les compraras, acudían más, a veces los policías llegaban y los apartaban, después te pedían la "propina", ¡y no se la dés!, la cagas, uno de ellos me la exigió incluso después de pedirme que le fotografiara con mi chica, el hijoputa agarrándola bien agarrá, maldito cabrón...bueno, te metían en el autobús para hacer la visita turística, un convoy enorme de buses y por delante, abriendo paso, la "tourist police", por donde pasabámos se cortaba la circulación, y nosotros a buena hostia, ciento veinte, ciento treinta...por el miedo a los atentados, íbamos follaos. Recuerdo cuando llegamos a la explanada de Abu Simbel...yo creía que me moría, Kufisto, de verdad, a las 8 de la mañana y 48 grados, creételo, no me mires así, en serio, y ni una jodida sombra por ningún lado, creía que me iba a desmayar, no me enteré de nada..."
- "Perdona un segundo".

Comenzó a entrar gente, atendí al personal y cuando terminé Claudio andaba de cháchara con otro. Su chica se me acercó:

- "Dame un pito Kufis..."
- "Me encanta tu camiseta", negra con unos ojos de gato amarillo-verdosos a la altura de los pezones, la boca en el ombligo y en la mitad una palabra, "parisienne".
- "¿Sí? Es muy chula, me la compré cuando estuvimos en París, en un club muy famoso que se llama "El gato negro"

Cuarentona, divorciada, sin hijos, rojilla, ex-anestesista y actualmente liberada sindical, es la mujer ideal para irte de cachondeo: divertida, bebedora y muy "echá p´alante", ella misma me ha dicho alguna vez que le gusta salir de fiesta con los hombres, con las mujeres se aburre, es una de las pocas que conozco con la que apetece estar de copas aunque no busques rollo con ella. Cuando llegó a la ciudad, hará unos diez años, era un auténtico bombón, un escándalo de mujer, con un culazo tremendo, único...ahora no está tan bien, tiene la cara un poco hinchada, ha engordado y se le han caído un poco las tetas, pero sigue teniendo un culazo para perder la puta cabeza.

- "Tu novio me ha estado contando el viaje a Egipto..."
- "¿Sí? ja, ja, ja...qué mal lo pasó el pobrecito...con el calor...fué muy divertido...estuvimos en las pirámides..."
- "Siempre he soñado con ir a verlas, algún día lo haré...Mi tía Loli se ha pateado todo el mundo y siempre me ha dicho que lo más impresionante que ha visto son las pirámides; y cuando te digo todo el mundo es todo el mundo, en los cinco continentes, el mes de vacaciones pilla el petate y se larga...es soltera, un buen sueldo, curiosa y su hobby es ése, viajar..."
- "Son impresionantes Kufis, de verdad, te quedas con la boca abierta...cuando llegamos nos dijeron que si queríamos entrar, pero que si teníamos claustrofobia no lo hiciéramos porque es un pasillo muy estrecho, de 1´20 por 1´20...bueno...¿pues te puedes creer que sólo pasamos algunas mujeres y niños?, los hombres se echaron para atrás, pobrecitos, ja ja ja, menos uno que iba delante y a mitad del camino se dió la vuelta, decía que se ahogaba, ¡si lo vieras!, ja ja ja...la verdad es que era un pasadizo muy oscuro, inclinado, con unas tablillas en el suelo para hacerlo más seguro, no fuera a ser que te cayeras rodando y destrozaras una cámara mortuoria, ja ja ja...yo pasé, para una vez que iba a estar allí...¡qué sensación Kufis!"


Llegó más gente y tuve que dejarla con todo el dolor de mi corazón. Poco después se fueron, colocados, y cuando estaba a punto de cerrar recibí una agradabilísima visita sorpresa.


Seguimos en forma.


Deo gratias.