jueves, 2 de febrero de 2012

DOÑA ÚLCERA PRUDENTE




Estaba terminando mi paseo, con el pito tan encogido como si Pacquiao estuviera esperándome en la puerta del piso para cobrarse una deuda, cuando he visto a un amigo en su coche; ha parado y ha bajado la ventanilla, nos hemos saludado y casi se me ha escapado hacerle una broma con algo que me dijo anoche al marcharse del bar y que me sentó como una patada en los cojones, pero doña Prudencia, esa sapientísima mujerona, me ha tapado la boca con su manaza y lo he dejado estar. Además, él se acababa de despertar, ayer se colocó un tanto y seguro que ni se acordaba, aparte de que se trataba de una gilipollez, una tontería, pero a veces uno está tan sensible que parece como si tuviera el reglo, más aún si tienes una tarde con sobrecarga de imbéciles, en fin...ha pitado el de atrás y le he dado un manotazo al capó a modo de despedida, casi se me queda la mano pegá, joder qué frío.

En esa buena película llamada "Carlito´s way" hay una secuencia en la que Pacino le reprocha a Penn que aburra a los demás hablando de lo hijoputa que es ése o aquel cuando perfectamente podría levantarse y decírselo en su cara sin amargar la noche a quienes le rodean, "te saldrá una úlcera si te callas". Entonces el pasadísimo abogado judío se va hacia el objeto de su paranoia y la lía mal liada; es lo que pasa cuando uno hace lo que no puede hacer: que no sabe. Mejor la úlcera. Ya no son años.

En esas iba, pensando en eso, cuando al pasar junto a un bar he visto a un conocido mierdón que estaba sentado viendo la tele. Si yo tengo los años que tengo éste se arrastrará por los 45. Es un tío feo, escuchimizao, que no ha hecho otras cosa en toda su puta vida que ponerse, un absoluto deshecho, una rémora de la sociedad, un scoop de "La Noria" cuando Moonwatcher lanza el hueso al cielo, un corte de rollo con dos patas, un askazo, vamos, una hemorroide con demasiado calor...

Y ahí estaba, tranquilito, con su cafelito, las piernas cruzadas, el brazo apoyado, en posición interesante mientras veía "Saber vivir", porque esa clase de bares son de Primera Cadena, o La Uno que la llaman ahora. Medio segundo, un instante, no más, lo suficiente para corroborar una vez más de qué lado debo estar, cual es mi equipo y quienes mis compañeros. Sí, jugamos sin entrenador y hacemos la guerra por nuestra cuenta, así es imposible ascender de categoría, pero mejor jugar, aunque sea en Regional, que calentar banquillo en Champions League hasta hacer de tu culo y el asiento una misma cosa. Y entre partido y partido a criticar, a hacerse el jéroe, el garbanzo negro, "no me saca", para volver el domingo siguiente al mismo sitio, a tu sitio, encargado de la escupidera, pero mejor eso que irte, ¿verdad, patógeno andante?

Poco después me he topado con otro escombro con ojos, un ser lleno de odio hacia el que no ¿piensa? como él, poco más o menos de mi edad, íbamos por la misma acera y no había tiempo para otra cosa que no fuera encontrarnos, nos hemos saludado pensando en las respectivas madres del otro, más bilis, más úlcera, más Prudencia, no se puede ir por la vida como John Wayne, no podemos ir por la vida como John Wayne.

Última parada: a comprar el filete y el pan. Era la primera vez que lo hacía allí, no había casi nadie en la carnicería, tras el mostrador un tipo de unos cuarenta y pocos años, cara castigada, parecido a Steve Buscemi, con el gorrito reglamentario, un gran tatuaje en su brazo derecho, me ha caído bien. La encargada del súper estaba hablándole, me ha dado la sensación de que pasaba de ella, no la miraba, a su marcha, colocando el material, "sí...sí...sí..."

Hemos charlado del tiempo mientras elegía un buen corte, "¿te parece bien éste?", "uno que tú veas bien". Ha cortado un buen filete con un gran, hermoso cuchillo, me gusta ver a los carniceros partiendo la carne, "¿algo más?", "no", he agradecido que no me vendiera la moto, "llévate esto, o aquello, o un kilo de chorizos...", algunos carniceros son peores que los vendedores de enciclopedias, "adiós, gracias", "adiós, gracias a tí".


Salsilla de patatas y filete de ternera.


Todavía tengo un estómago que lo puede todo.


A comer.

lunes, 30 de enero de 2012

LA PROPORCIÓN AÚREA




La gorda hipermaquillada se sorbía los mocos ante las cámaras, llorando a lagrimal batiente, "¿QUÉ VOY A HACER AHORA?", lograba bufar entre moco y moco; un cincuentón feo, calvo y con bigotes proclamaba indignadísimo que podrían habérselo comunicado con tiempo para que se buscaran la vida...terminé por devorar el cocidito materno, glorioso, resucitador, irrechazable, "vamos a tener que ir pensando en cobrar menos" me dijo mi hermano, "pues nada...". Me levanté, besé a mi madre, me despedí de los demás y fui para mi piso con un tupper de macarrones, otro de garbanzos y un tarro de consomé.

El estómago empezó su turno, le dí lo suyo a los pulmones, miré algunas noticias en la Red, "una tormenta solar amenaza la Tierra", "de Prada gana el IV Premio Internacional de Cáceres por su artículo Cáceres bajo la lluvia"...apagué el segundo cigarrillo y me tumbé en el sofá, agarré "El ocaso de los ídolos" de donde lo había dejado al mediodía y me dormí poco después.

Al salir a la calle me dí cuenta que había dejado encendido el mp3, no me iba a durar ni cinco minutos, intenté aprovecharlos escuchando "Sister morphine" en modo A-B, se quedó en el guión, lástima, puse la radio en el teléfono, música de Maurice Jarre, pues va a ser que no, lo apagué, ni intenté buscar otra opción, parafraseando el legendario disco de Dylan, "Shit on shit", en el dial no hay nada fuera de radio clásica.

La "batidora" (una junkie cuarentona) tiraba hacia atrás de un viejo borracho que iba a cruzar la carretera como si fuera Julio César de regreso a Roma tras una de sus campañas, "¿qué hace ésa con ése?", volví la cabeza, consiguió hacerlo entrar en un garito, maldito mp3...

En el parque ví a uno de guardia junto a los lavabos, salí por la segunda puerta, los del turno de noche en el instituto estaban de fumada junto a los coches, "marihuana", el sábado me regalaron una bolsita con unos cuantos cogollos, me fumé dos flojitos con las últimas copas de la aurora, una charla agradable, ella dijo que de los restos de mi rosario haría una pulsera, también que estaba invitado a ir con ellos a su pueblo cuando pudiera, la creí, me sentaron bien, los canutos, digo, hacía siglos que no fumaba maría, pero a la tarde siguiente le dí el resto a un amigo.

Casi nadie por las calles, negocios cerrados, "se vende", "se alquila", "se...". Algun@s paseaban a sus perros, pequeñitos la mayoría, insignificantes, no está el tema como para dejarse la pasta en una bestia de 50 kilos, pero para tener un chucho así mejor no tener ná, siento vergüenza ajena cuando veo a un maromo paseando a un animalejo de esos. Y siento que él siente vergüenza de sí mismo: agacha la cabeza, saca el móvil y le da un correazo al animal cuando nos cruzamos, como queriendo demostrar que sí, que eso es un perro de mierda, pero todavía es lo bastante hombre como para tirar de la correa de la mascota de su mujer...

Llego a casa y me desembarazo de casi todo el cocido que me comí. Hay que joderse lo poco que necesita el cuerpo para funcionar, a fin de cuentas la mayoría es mierda, papel de estraza, envoltorio floreado.


"¿QUÉ VOY A HACER?"


¡CAGA!


¡COÑO!



lunes, 23 de enero de 2012

KYRIE ELEISON...¡MAÑANA TE HARÉ EL INGRESO, COÑO!




Desperté cuando empezaba a anochecer, durante un rato ví palidecer el cielo desde el sofá, después me levanté, me hice un cigarrillo, puse radio clásica y volví a tumbarme mirando hacia el ventanal, aunque ahora con la compañía del brasero. Y del gato. Nunca mira el ocaso, sólo busca el sol cuando tiene frío. Así que me tocaba a mí.

Leí cosas inocentes, ridículas, de otro tiempo. De cuando en cuando dejaba el libraco y cerraba los ojos, en una de ésas se hizo de noche, "sal a andar un rato", no tenía muchas ganas, la verdad, estaba en modo catatónico, no sentía nada, era como si fuera una piedra, recordé que esta mañana había tirado una pequeñita sobre un mar de lentejitas verdes que flotaban en el riachuelo, su rastro no duró ni medio segundo, la forma verde se rehizo en 0´2, quizá si la hubiera lanzado más fuerte, o cogido una más grande...llené mis bolsillos con todo lo necesario y salí a la calle.

Entré en el parque cediendo el paso a dos que iban hablando mientras caminaban el triple de rápido que yo, tiraron por un sendero lateral, yo escogí el central, Plant cantaba "Gallow´s pole", cambié a Bach, "misa en si menor", leí por ahí que es una de las cumbres de la música, no está mal pero no conecto con él, grandes ateos de todos los tiempos han alabado su obra como una de las últimas razones para creer en Dios, "Dios tiene que estarle agradecido a Bach" escribió Cioran, creo...será por eso que no me llena, mi relación con Él cada vez es más parecida a la que tengo con mi banco: ni contigo ni sin ti. Poco antes de salir de allí volví a ver al par de dos de la entrada, seguían igual, gesticulando, casi corriendo...entré en la noche y miré para arriba. Por primera vez en el día sentí algo. Casi eché una lágrima. Casi.

Andando en la oscuridad, escuchando al pichabrava germano, a diez pasos de la carretera y sus lentejas negras, miré al frente y tuve la sensación que era un decorado. Duró sólo medio segundo, un instante, pero fue como si todas aquellas luces y fachadas rotuladas no tuvieran nada detrás. Miré la carretera, estaba demasiado cerca para no ser real, habría que ser de acero para hacer la prueba, se necesita una fe titánica, sobrehumana, no de este mundo...y menos aún del mío. Medio segundo es demasiado poco para mí.

Salí a la luz, "han pasado más de mil días", eché cuentas, tuvo que caer sobre mediados de noviembre pasado. Mil días. Mil noches. Mil.

Y parecía imposible diez...

Por la calle no había más que gente paseando perros, rápidamente, todos me adelantaban, con algunos me cruzaba, los perros se miraban en la distancia, paraban un momento hasta que tiraban de sus correas, después podías verlos continuar su camino sin mirar atrás, tirando de la cuerda, olisqueándolo todo mientras podían, otro correazo, ¡camina, coño!. Camina.

Arriba estaban las pirámides de la Osa Mayor, a las doce y media, puede que a la una, se veían perfectamente, la que menos refulgía era la situada más a la derecha, quizá sea la más grande y su aparente pequeñez sea cosa de la distancia, o puede que sí, que realmente sea la más pequeña, si estuviera sin la compañía de las otras dos apenas repararías en ella, pero siendo parte, y además la que rompe la línea perfecta, es en la que más te fijas, por lo menos yo. Pensé en el frío que debe hacer allí arriba, la inmensa oscuridad solo rota por enormes estallidos de luz, todos corriendo hacia ella, como los mosquitos en verano, aunque se queden fritos, puede que solo sea una inocente farola donde bailar hasta que amanezca, hay que intentarlo, la noche, la oscuridad, es tan fría...


Justo cuando volvía a sonar el kyrie eleison metí la llave en la cerradura de mi farola.


Habría que ir pensando en cambiar la bombilla.


Mejor no, veo lo suficiente con las que funcionan a mi alrededor.


Medio segundo de sobrecarga y estás frito.

viernes, 20 de enero de 2012

DE LIANA EN LIANA...HASTA EL PARAÍSO




Hay otro programa en Radio Clásica del que estoy haciéndome fiel seguidor: "Ars canendi", o "el arte de cantar", creo que lo emiten el domingo a último hora, aunque casi siempre lo escucho en otro momento, cosas de los podcast, Internet es la llave a la libertad, Internet es la termita del NWO, Internet, lo virtual, es el último rayo de sol, de esperanza, para seguir siendo seres pensantes, para escapar de la mirada de los eternos Matías Prats de rigor. Fuerza, Anonymous. Sois nuestras gafas de sol: "¡Están vivos!". Sí.

A lo que iba...nunca he sido aficionado al bel canto, o como se llame a quienes cantan música clásica, me resultaban cargantes, epatantes, bastaba con la música, las óperas eran una visita al dentista para mí. Evidentemente es un claro ejemplo de falta de cultura musical, de educación de los oídos, los griegos le daban gran importancia a la danza, al baile, y los griegos eran la leche, los mejores, eran...claro que entonces no existía la música, la gran música, pero la danza no es sino la expresión musical de nuestros cuerpos, ¡quién sabe lo que hubieran escrito de haber podido disfrutar a Bach, Mozart, Beethoven, Wagner, Shostakovich...y a Lady Gaga, Buju Banton o David Bustamante. Definitivamente la música pop(ular) es otra forma de control mental. Ánimo, Anonymous.

Como todas las cosas buenas, "Ars canendi" lo descubrí por mi cuenta, de rebote, zapeando el dial, no es un programa que anuncien en los descansos de los madrí-barsa (¡jódete, mou!), es más, es como una pelota demasiado hinchada: le han cambiado tantas veces la hora de emisión que es prácticamente imposible seguirlo si no dispones de Internet, el Nazareth 2.0, del portal de Belén al Digital. Gaspar, Melchor y Baltasar han tenido que ocultarse por miedo a ser acusados de violadores, pedófilos y terroristas, Herodes también, está ya tan feo que no es soportable su visión ni aún disponiendo del mayor ejército de maquillador@s que haya conocido la Humanidad, pero algunos podemos olerlo cuando somos obligados a ver sus telediarios. Anonymous es la Estrella que ilumina nuestro camino.

El tipo que realiza el programa tiene una voz profunda, concentrada, habla con un guión, claro, pero lo hace de manera muy diferente a la papagayería de las televisiones...es consciente de lo que está diciendo, no le meterán ninguna morcilla, no...

Normalmente se centra en una obra, en un cantante o dúo, y te la destripa frase a frase, recalcando lo más significativo, severamente, sin concesiones a la galería, en definitiva, educándote, a fin de cuentas un maestro no está ahí para hacer amigos, colegas, siempre desconfíe de Robin Williams, conocí a uno y luego resultó ser el peor de todos, un maestro debe enseñar lo que sabe, escucharlo o no es problema del mono sobrehormonado que se sienta en su pupitre, no hay bromuro más efectivo que el paso de los años, del mono encadenado a su polla al viejo que baila sobre sus cadenas. Eso es todo.

Anoche escuché la emisión del domingo pasado dedicada al duo de Tristán e Isolda, fui de cabeza al podcast, su Preludio es una de las músicas que más me han llegado, ideal para "esos momentos de tristeza, de melancolía, de nostalgia", hubo días en los que no ponía otra cosa, ¡qué música, Dios mío!. Qué música...

En fin, lo último fue la "Lieberstod" (creo que se escribe así, la última parte, "la muerte de amor" de Isolda") y me dejó petrificado. Cuando terminó fui a la Wiki, miré la reseña del Tristán y ví un enlace hacia la celebérrima parte final...otra vez la boca abierta ante la IMPRESIONANTE interpretación de la soprano, había momentos en los que parecía estar en auténtico trance, de verdad, cantando con toda su alma por encima de esa música divina, podías ver que no actuaba, que no mentía, que CREÍA de verdad lo que cantaba (antes de verla me leí la letra, el Amor Eterno y todo eso...). Se me pusieron los pelos como a Johnny Rotten.

Fue entonces cuando ví el Enlace.

Internet es la Selva y los Enlaces sus Lianas. Y algunas veces, algunas de ellas te conducen al Edén.

"Melancolía". Pinché.

Se trataba de la última película de von Trier, alguien no precisamente santo de mi devoción, sólo he visto de él "Los idiotas" aunque no la terminé, mi rollo no es la cámara al hombro, que diría Sherpa, pero aquello...aquello no tenía nada ver con Dogmas ni polladas por el estilo. Aquello era verdaderamente GRANDIOSO.

Sobre un plano fijo de la muy estimulante Kirsten Dunst, entra la música del Preludio, y lentamente van sucediéndose largos planos fijos, hermosos, dolientes, apocalípticos, para desembocar en un choque espacial filmado como si fuera un beso, tan lejos de los fuegos artificiales acostumbrados que te deja helado, tonto...ví un Ojo que se apagaba. Kubrick lo hubiera flipado. Yo también. Solo por este trailer, por estos siete minutos, el pequeño nazi danés debería ser considerado un genio por los restos de los restos. Al menos por mi parte.


Gracias Arturo, gracias Soprano, gracias Lars, gracias WAGNER...Aquí lo tenéis:


Y, ANONYMOUS...¡¡¡GOLPEAD DONDE MÁS LES DUELA!!!


lunes, 16 de enero de 2012

VIEJAS PALABREJAS, NUEVOS TIEMPOS





Recuerdo el día por la fecha de devolución.

Era la tarde de mi último lunes de descanso previo a la locura navideña cuando fui a la Biblioteca, le había prometido a mi hermano pequeño que le dejaría un libro para iniciarlo en el sobrevaloradísimo mundo de la lectura; aunque sería más correcto decir "le habíamos prometido", yo y Johnnie Walker, madrugada del sábado, cerrando otra noche para olvidar, charlamos un rato, cosa rara entre nosotros que todo lo damos por sabido, se ha quedado en el paro y está echándome una mano, una "maneja" que diría él, habla con un montón de diminutivos, no ando en la onda, nunca andé en la onda, lo mío es la orilla. La ora.

Durante el sábado y el domingo siguientes intenté sin mucho ahínco encontrar algo medio decente entre el caos de mi piso, no gasto muebles ni cosa parecida para el asunto, los tengo en cajas llenas de jena, en la habitación del gato, se acurruca entre ellos cuando tiene frío, apilados de mala manera en mi dormitorio, una noche se derrumbaron y me dieron un susto de muerte, "muerto aplastado por libracos mientras dormía"...y todo por no hacer limpieza y tirarlos a la basura, a fin de cuentas lo único que leo para dormir son Mortadelos y Zipiszapes, pero basta con saber que tienes tiempo para no hacer nada.

Me rendí pronto, ahí no había nada que interesara lo más mínimo a un chaval veinteañero al que le gusta el hip-hop y el reggae, esas dos inmensas mierdas, hubo un tiempo en el que me volvió loco para que le descargara material de la Red: Buju Banton, recuerdo ese canibalesco nombre, lo escuché una vez, para vomitar, no estoy en la onda, jamás me gustó nada que estuviera en la onda, lo mío siempre fueron los muertos, los retirados o los olvidados.

Pero una palabra es una palabra, más aún cuando se la das a tu hermano pequeño, así que ese tarde de lunes me encaminé hacía la que fue mi segunda casa hace un par de siglos: la Biblioteca.

No recordaba la última vez que había pisado ese lugar, pero sí que no estaba como era, así que tuve que preguntar a un idiota que hacía de conserje o algo parecido por la "sala de lectura", la Biblioteca se llama ahora Centro Cultural, por lo visto tienen de todo, muy limpito, muy blanco, muy pulcro, parecía un jodido hospital.

Entré y en lugar de encontrar a mi viejo, cascarrabias y eficaz Jorge de Burgos dí con tres cuarentonas, grandes, feuchas, conocía a la más gorda por ser la ayudante del anterior en sus últimos años, ya estaba mayor y le costaba estar todo el día subiendo y bajando escaleras, así que el trabajo que antes hacía uno ahora era cosa de tres.

- "Hola Kufisto"
- "Hola...(no me acordaba del nombre)"
- "Cuanto tiempo..."
- "Sí..."

Hablamos un rato, le expliqué lo que estaba buscando y si "El lobo estepario" sería una buena elección, recordaba haberlo leído con dieciséis o diecisiete años y me causó gran impresión, aunque tiempo después, al releerlo, me pareció una completa y gran basura, pero en fin, eso mismo pasa con casi todo...

- "No, Kufisto, si tu hermano no está habituado a leer, ese es un mal libro para empezar. Vamos a ver..."
- "Bueno...pues aconséjame"

Finalmente decidieron que un buen intento sería "El señor de las moscas", libro que yo no había leído, premio Nobel y tal, esa misma noche le eché un vistazo y me pareció una ful, pero como tenía hasta el viernes para entregárselo a mi pobre hermano me lo leí entero en los días siguientes. Una ful.

Claro que antes de sacarlo en préstamo tuve que hacerme un carnet, el Paleolítico había quedado atrás, durante unos cuantos años le había dado un buen sobe a las entrañas de la Biblioteca con el de un hermano, mi Venerable Jorge confiaba en mí, antes todavía funcionaba eso, la confianza en la experiencia, llegué a llevarme a casa libros que no podían salir de allí...bueno, ellas se encargaron, una tarjeta de plástico con mi fotografía hecha por el ordenador, no salí del todo mal, supongo que fue porque no me obligaron a sonreír, odio sonreír cuando me obligan, pero es Ley hacerlo en las fotos hechas en los bares, así que o salgo descompuesto porque sonrío bajo los efectos del alcohol, o con cara de gilipollas sin su ayuda.

- "Pues ya está, Kufisto, tienes hasta el 28 para devolverlo, pero si tu hermano necesita más tiempo o lo que sea te pasas por aquí, o llamas por teléfono, y lo prorrogamos".

Se entretuvieron un ratito más en contarme las bondades de la tarjeta, los "derechos" que tenía, acceso a "toda la Red de Bibliotecas de la Comunidad"...cosas que me importaban un huevo, yo sólo quería un maldito libro para ver si mi querido hermano deja al hijoputa de Buju Banton por otra cosa, "el maravilloso mundo de la lectura", como si leer te hiciera mejor, o más feliz, o más joven. Cuando leer no es sino otra forma de masturbación mental, que diría el gran Fischer. Y escribir ni os cuento. Eso ya entra en el terreno del sadomaso, lindando con la coprifilia si quieres escribir algo interesante, algo que no sean "misterios seculares que guardan un terrible secreto", algo que cuando termines de leerlo consiga retenerte un par de segundos pensando en ello, algo que no sea hacer tiempo para comerte la pizza del microondas mientras ves los deportes del telediario en Telecinco. O escuchar a Buju Banton.

Llegó el 28 y se fue, alguna vez le preguntaba que tal iba con el libro, "es raro...tiene palabrejas antiguas, ¿no?", quizá se les hubiera olvidado poner el año, pasó el Viejo y llegó el Nuevo, también los Reyes con sus penúltimos caramelos, vino el frío de verdad, la ruina de verdad, la verdad de verdad.

- "Ahora estoy trabajando en el Centro Cultural" me dijo la noche del sábado pasado una madurita de muy buen ver.
- "No jodas"
- "Sí, en la biblioteca...me dieron un despacho como secretaria o algo así, ¡pero hacía un FRRRRRÍIIIIIIIIOOOOO!, así que hablé con el director (uno con barbas de chivo y más rojo que un vómito de sangre) y le dije que ahí no se podía estar, que iba a ponerme mala...así que me mandó a la biblioteca, tan calentica..."
- "Pues tengo que pasarme a prorrogar un préstamo...iré el lunes"
- "¿Pero se te ha pasado la fecha?"
- "Sí, creo que era el 28..."
- "¡Ah, pues entonces tienes sanción!, una semana...o dos, no me acuerdo".

Kufisto sancionado al llegar.


Y allí que me he presentado. A las diez, acababan de abrir, una de las que ahora son cuatro, somnolienta, sin maquillar, descuidada..."¡Ah, pues esto tiene sanción! ¿no tienes un hermano para utilizar su tarjeta...?". Y no sé qué, no sé cuantos...


Me he ido, no recuerdo qué le he dicho, supongo que le traería el libro lo antes posible y eso.


Al salir he recordado a mi Venerable Jorge, él nunca hacía preguntas, sabía con quien sí y con quien no.


Y yo siempre fui rápido leyendo libros, jamás me cayó la bandera.


Aunque tal vez me hubiera ido mejor si en lugar de leer tanto por mi cuenta hubiera hecho lo que los demás.


Hacer lo que dicen que tienes que hacer cuando dicen que hay que hacerlo.


Calentico.

jueves, 12 de enero de 2012

ERAN 73





Esa tarde pillé una de aquellas borracheras.

Desperté a eso de las tres de la mañana, empapado en sudor, con el pecho en modo "aquí pasa algo raro"; me levanté disparado de la cama, fui al salón y me comí dos ibuprofenos; asustado me puse a andar por el pasillo, a mirar por la ventana; tenía la sensación de que si me quedaba quieto iba a pasarme algo malo; encendí todas las luces, puse el televisor, arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo...Diez minutos después intenté sentarme, calmarme, pero no pude hacerlo a pesar de que la cosa iba pasando. Otra vez arriba, otra vez abajo, la ventana, los árboles, la luna, el gato sobre el tejado de enfrente y ese espantoso calor del mes de julio, sudando como un pollo en su jaula, nervioso, atacado...Finalmente pasó y me senté a ver la tele como podría haberlo hecho mirando la pared. 

Era el verano del 2009, el infierno del 2009.

Por aquel entonces bebía prácticamente a diario, es decir, me emborrachaba como un loco, bebía hasta que no podía más y me iba a casa de alguna manera que a la mañana siguiente no podía recordar; bastante tenía con no coger una sierra y abrirme la cabeza para expulsar a los enanitos que la aporreaban con indecible saña, así que me desayunaba un par de aspirinas, me duchaba, y bajaba a la cochera. A veces el coche estaba ahí, otras en la calle y algunas simplemente no estaba. Y me iba a trabajar.

Pero aquella noche todavía tenía unas cuantas horas para mí. Y eso es lo peor que puede pasarte en ese estado: no ves la hora en la que llegue el amanecer. Se te caen las paredes encima.

Me senté mirando a la tele, agarré el teléfono y marqué su número. Sin llamar, me quedé mirándolo un buen rato; sabía lo que venía después si lo hacía, "este número tiene las llamadas restringidas". Así estuve un rato. Al final llamé, siempre lo hacía: "le informamos que este número tiene las llamadas restringidas..."

Era imposible dormir; pensé en salir a pasear, quizá afuera corriera un poco el aire, estaba cociéndome vivo, pero la "bajada" me había dejado tronchao, casi ni podía mover las piernas, las sentía pesadas, con calambres, como si un puto chino estuviera practicando la acupuntura en ellas, un chino de los de antes, de los de Fumanchú, de los de Rambo, un chino cabrón, un chino torturador...Así que me quedé en casa.

Poco a poco fui dándome cuenta de lo que estaba viendo en el televisor: un programa de ésos donde una tipa no para de gritar que la llames para llevarte no sé cuantos miles de euros mientras una música machacona, demoníaca, destroza tus oídos.

Si yo hubiera estado normal no habría tardado ni cero coma en cambiar de canal. Si hubiera estado medio normal le habría quitado el volumen. Pero como estaba gilipollas no hice ninguna de esas dos cosas; así que, paulatinamente, empecé a prestarle atención.

La cosa era sencilla en apariencia, como todas las trilirerías: sobre un recuadro en la margen izquierda de la pantalla podían verse unos números y unos símbolos matemáticos, nada del otro mundo, sumar, restar, multiplicar, dividir...¡Coño, si ya lo hacen hasta los monos!. "Vamos a ver...73"

El personal comenzó a llamar.

- ¡¡¡HOLA!!!
- ¿hola?...¿soy yo?
- ¡¡¡SÍ, ERESTÚ. DIMETUNOMBRE!!!
- ¿hola?
- ¡¡¡SÍSÍ...ESTÁSENATENA!!!...¿TUNOMBRE?
- Sara Jessica
- ¡¡¡MUYBIEN, BENITA. DIME EL RESULTADO!!!
- ¿15?
- NOOOOOOOOO...OHHHHHHHHHH...¡¡¡QUÉ PENA!!! ¡¡¡SIGUIENTE LLAMADA, CONTROL!!!

Y así una tras otra; tíos y tías, voces viejas, maduras, hasta de alguna criatura, "¿CUANTOSAÑOSTIENES?", "11"...Nadie acertaba; agarré el paquete de Marlboro, encendí uno que me duraría dos horas...

"Vamos a ver...voy a hacerlo con lápiz y papel, no sea que me haya equivocao...sumas 9, restas tres, multiplicas 23 por...73"

Más llamadas, la cinta que vomitaba billetes echaba humo, "¡¡¡YAHORADOSDE500EUROS!!!", el bote para arriba, cinco dígitos, "¡coño!".

Comencé a ponerme nervioso.

No acertaba ni Dios. "¿Pero qué cojones pasa aquí? ¿están tós gilipollas?".

Al móvil, opción calculadora, "15 dividido entre 5, menos 7, mas 24...73"

- ¡¡¡CONTROL, CONTROL...PORFAVOR!!!...DOS MI-NU-TOS DE CONEXIÓN-TOTAL...¡¡¡AAAAAAAAAAHORA!!!

Pegué un salto, fui a la mesa del ordenador, al fijo, 90..., "¡¡¡UMMM...QUÉ CERCA...PRUEBA A INTERTALO OTRA VEZ!!!".

Lo intenté todas las veces que pude mientras duró la conexión-total. Sonó otro bocinazo en el televisor...

- ¡¡¡HOLA!!!
- ¡¡¡HOLA!!!
- ¡¡¡TUNOMBREPORFAVOR!!!
- ¡¡¡MANOLO!!!
- ¡¡¡MUYBIENBENITO!!!...Y AHORA CALMA...HAY 39.800 EUROS EN JUE...
- ¡¡¡125!!!
- ¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!

Otra vez el pandemonium musical, la cámara en plan headbanging, sirenazos, bocinazos, colorazos, la hijaputa bramando por más llamadas, las cinco y pico de la mañana...

"¡¡¡ME CAGO EN MI PUTA VIDA!!!"

90..."UMMM...¡¡¡CASI...ESTA VEZ HAS ESTADO MUY CERCA...SIGUE INTENTÁNDOLO!!!"

Y lo intenté, y lo intenté, ya me daba igual, sin control, pavo y medio la llamada, ¿qué más da?, ¡¡¡HAY 45000 NEUROS EN EL BOTE Y SÓLO YO SÉ LA RESPUESTA, ME CAGO EN LA MADRE QUE PARIÓ AL COPÓN...VOY A IRME A LAS VEGAS, AL CASINO MÁS GRANDE CON LA PUTA MÁS CARA Y VOY A REVENTAR LA BANCA, JODER, YA...!!!


Entonces, en un momento de lucidez, cuando me dí cuenta de lo que estaba haciendo, colgué para no levantarlo más, apagué el televisor y me fui a la cama convencido de que no podría dormir.


Pero me dormí.


Al despertar dos horas más tarde pensé que todo había sido un sueño.


Y me fui andando al bar.

martes, 10 de enero de 2012

PARA HACER BIEN EL AMOR HAY QUE VENIR AL CONGO




El bonobo (pan paniscus, es decir, el amante del amor) es un mono que folla en el Congo.

El Congo sería un gran país si estuviera en Alemania, pero como está en el Congo es una castaña: nadie quiere vivir en el Congo. Y los congoleños menos que nadie, por eso su emigración masiva a Rumanía; claro que los rumanos no quieren vivir en Rumanía, están hartos de ser los negros de Dracúl, el proto-inventor del Capitalismo, así que vienen a España para ver el sol y jugar a los toros, ya tienen un novillero con posibilidades: Carnicerito de Transylvania, Molés dice que demuestra maneras con el bardeo, y si lo dice el Padrino de Just for Men es que tiene más de la mitad del camino en el retrovisor de su deportivo tuneado con la Virgen de Valaquia. Debutó en Las Ventas, bueno...cerca.

Y nosotros nos vamos al Congo, así el círculo queda cerrado, esperemos ser bien recibidos por la sociedaz bonobonera, a fin de cuentas no somos tan diferentes: nos gusta follar y rascarnos los cojones mientras recuperamos el aliento.Al otro lado del río están los chimpancés, gente mala, pero como ni ellos ni nosotros sabemos nadar no hay problema, tampoco inteligencia para construir un puente, nosotros en una orilla y ellos en la otra, tal vez dentro de un billón de años luz a alguien se le ocurra construir uno, pero para entonces sólo seremos polvo de profiláctico, que ese será nuestro tesoro con el que ser aceptados por la bonobonería: follar sí, pero con goma, que luego criar a las crías da dolor de cabeza y no hay aspirinas para todos.

La cosa será sencilla: todos follaremos con todos. O contra todos, que nunca se sabe. Durante los descansos comeremos berenjenas y bananas que caerán de los árboles, y las que sobren serán utilizadas convenientemente. Nada se desperdicia en el Congo. Fumaremos hojas de golfaselva y destilaremos agua del Tanganica, rica en detritos de cocodrilos y peces espada, ideal para colocarse, Mobutu Sese Seko estuvo colgado de ella hasta su muerte a pesar de que disponía de las mejores drogas que el mundo degenerado ha sido capaz de crear. Nada como el colocón de Tangakaka para abrir bien el Cuarto Ojo, porque el Tercero no cuenta, ese te lo abren al bajar de la avioneta.

Los machos bonobos tienen la peligrosa costumbre de colgarse de los árboles cara a cara y frotarse el nabo entre sí, comportamiento que será convenientemente estudiado por nuestros infinitos sabios en la materia, no sea que a algunos camaradas les dé por la imitación y se maten al caer. ¡Hostia! que somos hermanos, pero ellos nos llevan una ventaja de millones de años viviendo en los árboles, esa práctica es para Iniciados, aquellos que ya no saben como montárselo para que la cosa siga teniendo interés. Así que sí, la asignatura del magreo en las alturas será obligada desde el primer momento, pero bajo férrea supervisión del Mono-Jefe, aunque más bien es Mona-Jefa, son tan listos que mandan las hembras, millones de años de evolución les contemplan. A fin de cuentas los bonobos no son sino la super-raza profetizada (Nietzsche era un nauseabundo machista): subieron al árbol escapando de los leones, bajaron cuando vieron que podían con ellos y volvieron a subir al darse cuenta que habían perdido la líbido: ¿para qué vivir si no te pones cachondo? O cachonda.

No trabajo, no propiedad, no preguntas sin respuesta, no nothing, que diría Salvatore Come-Ratas, ese gran simio incomprendido quemado en la hoguera por los nazis-franquistas junto a su Macho-Alfa don Remigio da Varagine.


Se acabó la Historia, se terminó la Filosofía, ya no hay Últimas Preguntas...al Congo, con los Bonobós.


España, ahí te quedas, morena.


¡Una de Tangakaka pá tós!