martes, 3 de enero de 2012

UNO DE ENERO





Había tenido un día tonto, raro, uno de ésos en los que ves las cosas claras, demasiado, por lo que pasé la mayor parte del tiempo dormitando junto al gato en el sofá, sólo interrumpido por breves períodos de vigilia durante los cuales daba vueltas a los sueños, especialmente a uno de ellos: aparecía una desconocida que era absolutamente imposible que estuviese allí, entonces pensé "esto no puede ser...esto es un sueño..." y automáticamente desperté recordando una anécdota muy parecida que le ocurrió a Hitchcock, "esto no puede ser, esto es imposible, esto es solo un sueño...". Y te despiertas.

Después me levantaba, rulaba un cigarrillo, miraba el ordenador y otra vez la tristeza, la melancolía, otra vez al sofá, quizá fuera mejor recuperar el sueño de la desconocida, a ver cómo terminaba, ya ni soñando somos capaces de quitarnos las cadenas de lo posible.

Así estuve, de sueño en sueño y del sofá a la silla del ordenador, hasta que recordé que echaban la segunda parte del Padrino, y como no tenía nada mejor que hacer y no quería pensar, volví a verla después de un montón de años. Sí, continúa gustándome, en especial el episodio del joven Vito y la secuencia del asesinato de Fanucci...pero no pude terminarla, me fui a la cama con la esperanza de dormirme enseguida, cosa difícil, pues entre el exceso de sueño durante el día y el atracón que me dí para cenar las posibilidades de desconectar el maldito ordenador central eran más bien escasas, prácticamente nulas...como así fue.

Una vez que me dí por vencido, a eso de las tres, pillé el teléfono y me fui a la Wiki. Recordando la escena donde Pentangeli le habla a Hagen de cuando los Corleone eran el Imperio Romano tecleé el nombre de Nerón, luego Calígula, Mesalina, Locusta, Agripina, Marco Antonio, Cleopatra...también Alejandro Magno, Pericles, Atila, Genghis Khan, vidas impresionantes, turbadoras, no lo leía todo, claro está, lo de menos eran sus campañas militares y demás historias, no me interesan, sino sus vidas, infancias, amores, odios, vicios, muertes...de la gente me interesa lo que son, no sus éxitos o fracasos.

El reloj del teléfono ya corría con el cinco por dorsal, casi no podía ni sostenerlo, me picaban los ojos, "ya está aquí", apagué la luz y esperé que abriera la puerta...pero no, el cuerpo quería, ya no podía más, pero si horas antes había sobrealimentado al estómago ahora quien estaba hasta las cejas era la cabeza. A ella acudían todos aquellos asesinos, putas, conquistadores, brujas, genocidas, veía caballos salvajes, orgías desenfrenadas, reinos legendarios, espadas sangrantes, muchedumbres batallando, "coño..."

Encendí la luz y el teléfono, otra vez la Wiki, en portada la Tierra, esa preciosa bola azul tapizada por enormes mantos de nubes blancas, suaves, blandas...el Sistema Solar, sus colosales dimensiones, estúpidas, irreales, el Sol, los planetas, sus satélites, lunas, cometas, púlsares, Titán, Io, Europa, Ganímedes, Tetis, Ariel, Tritón, Caronte...nombres rotundos, divinos, mitológicos, casi tan imponentes como sus fantasmales reinos de roca.

No podía más, eran casi las siete, lo apagué todo y cerré los ojos, veía aquellas fotografías desoladoras, mundos tan alejados del Sol que hacen de éste dios una simple linterna, espacios infinitos moteados por minúsculos puntos de luz que serán gigantescos pero se quedan en nada formando parte del Universo, todos están allí, no se esconden, únicamente estamos demasiado lejos para verlos, existen, son, tal vez dentro de mil millones de años nos llegue su luz, como un guiño, como un saludo, mientras tanto el tiempo sigue su loca carrera hacia delante y por más que la luz quiera alcanzarlo no puede, siempre por detrás, siempre buscándolo, un eterno juego del escondite, como Aquiles y la tortuga, una carrera contra el tiempo es una carrera contra la derrota, ¿pero alguien conoció alguna vez la Victoria?


Me arropé bien, abrí los ojos y no ví nada, pensé si en verdad era verdad todo aquello, si existieron aquellos titanes, si existen esos mundos, si puede existir algo infinito...demasiado arroz para tan poco pollo


Y, con todo, éste que os escribe seguía sin poder dormirse, piando por su monolito...


Eché mano de la gallina llamada Myolastan...


y mientras me dormía pensé que cuatro horas de falso sueño harían conmigo un día de embotamiento


pero cuando me despertaron canté una vieja canción.

jueves, 22 de diciembre de 2011

SUERTE PARA TODOS...DE LA BUENA





Se llamaba Ildefonso, había sido ferroviario, era un hombre de estatura normal para su época aunque a ojos nuestros podríamos decir que baja, cara redonda, abotargada, la tez violácea, profundas ojeras que casi escondían sus ojillos, manos grandes, más bien gordas, con las que solía divertirnos haciendo juegos de ilusionista, también era bueno con los números y sus paradojas, problemas que parecían de imposible solución pero que en su interior guardaban una sencillísima explicación, a mi ex le maravillaba. Y a él ni os cuento.

El hombre vivía con su mujer en los pisos de arriba, ella no gozaba de buena salud, la verdad es que estaba bien jodida...bueno, eso quizá antes, ahora simplemente las piernas casi no podían sostenerla, lo que unido a la diabetes que padecía la tenía poco más o menos que encerrada en casa, así que, extrañamente, era su septuagenario marido quien debía cuidar de ella cuando por norma general es al revés.

Ildefonso se tomaba un par de descansos al día: uno a media mañana y otro por la tarde. Entonces bajaba al bar, pedía una cerveza sin alcohol o un café, empalmaba un ducados con otro ("en casa no me dejan") y estaba conmigo, con mis hermanos o con los clientes que por allí estuvieran.

Como no era un viejo pesado, un abuelo Cebolleta, sino que al contrario era más bien callado, nadie le daba la espalda. No se va a los bares para hablar como cotorras. Eso es cosa de aficionados y mujeres.

Era un hombre risueño, siempre tenía la media sonrisa en la boca, andaluz de origen, a veces costaba entender lo que decía, pues entre lo bajito que lo hacía por causa de su tabaquismo y el fuerte acento que no había perdido a pesar de haber vivido muchos años fuera de su tierra era complicado escucharle bien.

Su principal afición era el coleccionismo, de las más diversas cosas que os podáis imaginar, tenía enormes carpetas perfectamente cuidadas y catalogadas que nos enseñaba alguna que otra tarde de invierno, tardes de ésas en las que entran menos clientes que a un recital de poesía uzbeka, pero que gracias a él se hacían bastante más llevaderas: era un auténtico deleite observar aquello. Y más aún escuchar el gusto con el que hablaba de cada una de ellas. Cuando supo de mi pasión por el ajedrez me regaló una colección de vitolas de puros con motivos ajedrecísticos, aún debo tenerla por ahí. Yo nunca tiro nada.

Una tarde, no recuerdo porqué, me contó que tenía tres hijos que no se llevaban nada bien; al parecer sus respectivas parejas no se dedicaban más que a malmeter con el tema del dinero y hacía muchos años que no se juntaban todos. El pobre hombre se emocionó mientras me lo contaba, supongo que habría tenido un día duro con su mujer, y encima si sabes que estás cerca de irte y vas a dejar a la carne de tu carne renegando los unos de los otros...

No sé si fue antes o después de esto cuando conocí a su hijo mayor. No me gustó. Pero era digna de ver la cara de felicidad que tenía Ildefonso, hasta se animó a beber cerveza con alcohol, habían venido a visitarle con sus nietos, tal vez todavía fuera posible un arreglo, tal vez aún tendrían tiempo de volver a ver reunida su más amada colección, tal vez...


Una fría mañana de enero, muy tempranito, Ildefonso salió de su casa y se fue al parque.


Se colgó de un árbol cercano al lugar donde jugaba a la petanca con sus amigos


No me lo podía creer


A ver si dentro de unas horas los huerfanitos de su santo me echan una mano


Aunque, a veces, lo que te echa el dinero es una soga al cuello


Suerte para todos; ya sabéis: en algunas ocasiones lo imposible, pasa.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

CON LA MÚSICA A OTRA PARTE





Como con casi todo lo demás, lo importante es la forma.

Resulta sintomático que el mismo día en el que Rajoy toma las riendas de este conejo mixomatósico llamado España, los autoproclamados liberales "fetén" del Reino hagan el mayor ejercicio de censura que uno recuerda haber visto en la Red.

"Contradicción es equilibrio" que decía Bono durante el Zoo Tv Tour.

Sólo si eres un poeta. Y ni el irlandés ni el protestón lo son.

Lo de Pío Moa estaba claro desde el verano del año pasado, a raíz de la polémica surgida como consecuencia del tema homosexual; no entro aquí en dar la razón a los unos o al otro, eso es lo de menos, sino en lo desproporcionado del enfrentamiento: todos a una contra el viejo loco franquista, cuando he escuchado a César Texas Ranger vomitar las mayores barbaridades sobre los gays y nadie de la empresa salió a la palestra para llevarle la contraria. Nadie que yo sepa, pero son tantas y tan significadas las "desapariciones" en LD durante los últimos dos años (básicamente, desde que echaron al Trío de la Porra de COPE) que no me extrañaría nada que la causa de alguna de ellas fuera la insufrible y jupiteriana figura del Shivá literario, de ese figurante en los vídeos de Alice Cooper, "School´s out" que gritaba el showman ante las aterrorizadas orejas del PMRC, organización de la que no dudo será miembro de pago (como la inmensa mayoría de sus "titulaciones") nuestro insigne traductor de griego, arameo, norvietnamita y cualquier otra lengua con alguna Tradición en su Garganta, Linda Lovelace es Pitita Ridruejo al lado de Éste. Bueno...de ÉSTE.

A Moa le han hecho "mobbing", o para que me entienda, han ido a por él, esto lo sabemos todos los que fuímos habituales de LD, no es una paranoia, no son imaginaciones, es un hecho.

Como también es un hecho (un Hechón, dado el volumen de la otra parte contratante) que ha barrido del tablero al Gran Acotador sin siquiera desarrollar la Apertura, pues no hubo partida, quisir: sentaron al GA, sentóse Pío y allí no hubo manera de que el blanco hiciera su segunda jugada a la defensa siciliana que le planteó el gallego, una defensa para atacar, para ganar, cuando alguien ha recibido tantas hostias en la vida y ya se encuentra en la recta de llegada puede permitirse esos lujos, esas licencias, esas provocaciones, "¿COMO OSA?", pues osó, GA, y el osamiento dejó tan adormecida tu lengua como si hubieras lamido un pollo de farla, sólo atinabas a decir "tska, tska...no era esto, no era esto...". ¿Acaso esperabas una Petroff?. "Ya no tengo edad para aguantar las tonterías de nadie" oigo últimamente. Y Píoff ya no la tiene, fijo.


"CV disparata" leí hace poco. Ahí supe que no llegaba a las Navidades: un tipo tan soberbio, tan engreído, tan pagado de sí mismo no podía consentirlo, y menos con una solitaria mosca cojonera, una vieja y kamikaze mosca cojonera que se ha comido tantos fli-flís que ya es inmune a ellos.


Otra cosa es que le abras la ventana y después eches siete llaves.


La perderás de vista, pero no la habrás vencido, Gran Acotador.

jueves, 15 de diciembre de 2011

LAS DURAS REGLAS DE DULCINEA





- "Échale un poco má..."

No me gusta un pelo cuando un desconocido me dice eso con su primera copa, pero bueno, estoy de buen rollo, así que le eché un poco más.

- "Vale...y má yelo, hajta arriba, sino no ejtá bueno..."
- "(Éste tío es gilipollas)"

Salí a echarme un pito; cinco segundos después lo tenía a mi vera. Lo sabía.

Metro sesenta, treinta y pico años, cara de gañán y dos lupas por gafas, más feo que pegar a una madre, llevaba un parca color mierda de vegano, ya estaban pasados de moda cuando yo era un crío, así que ahora ni te cuento, quizá veamos próximamente a Ladylla Gagá con uno, pero hasta entonces quien lleve eso puesto sólo podrá ser una cosa: un paleto.

Empezó cagándose en Zapatero, "ejto e la ruina...ha ruinao a la juventú", y después me preguntó si conocía a Juan.

No sé...si me hubiera preguntado por Heriberto, o Dioscórides, o Pancreator, quizá tuviera sentido...¿pero Juan?. "Éste tío es gilipollas".

- "¿Que Juan?"
- "Uno que tié un bar má abajo...el "M...", é de mi pueblo..."
- "Ah, sí...lo conozco. ¿De dónde eres?"
- "Del Toboso"

No pregunté por Dulcinea.

Sin yo preguntarle comenzó a contarme su vida, estos tipos son así, como Rompetechos cuando va buscando policías por las sastrerías, no saben hacer otra cosa que hablar de sí mismos, de lo que les ha pasado, lo que les pasa, nadie les entiende, todos están en su contra. Pero como les gusta beber más que a un tonto una tiza, en lugar de ir al señor cura y pedirle su absolución y consejo van a los bares a tabarrear a los camareros. Desde aquí abogo por la introducción de bebidas alcohólicas en los templos, seguro que así recuperarían los viejos buenos tiempos. Otra cosa es que quieran.

Había sido pastor, ahora ganadero, había ganado mucha pasta, para corroborarlo me enseñó un buen fajo de billetes arrugados que llevaba en el bolsillo, me acordé de Jesucristo al verlo, estaba "arrejuntao" con una tía que andaba haciéndole unos análisis "a su hijo...no é mala mujé, pero su familia...". Me contó que le gustaban las putas con locura, que le tenía "sorbío el seso" una colombiana de un puticlú cercano, lo conozco, fue el primero al que fuímos cuando teníamos diecisiete años: ni follamos ni volvimos más. Años después, un verano, unos borrachuzos hijos de la Gran Bretaña me preguntaron si conocía algún sitio con chicas, allí los mandé con la esperanza de que pillaran una buena sífilis, al día siguiente aparecieron no muy contentos. Los echamos. Aprended español, hijos de la gran fruta.

Saturnino (que así se llamaba el mozo...igual que el gitano hijoputa que quiso rajarme -ver "¿A quién vas a rajar tú?"-. ¿Qué coño pasará con Saturno?) me habló de la cuarentona a la que se follaba antes de estar con la actual, una tipa con un culazo enorme y unas tetazas como sandías a la que visitaba los fines de semana, "tenía un chocho...con una pelambrera...como una boina doblá, unoj peloj así de grandej, un agujero así (lo calibró con su pulgar e índice, éstos seres son como los monos, sin manos no serían más que el Johnny de la peli de Trumbo), le gujtaba tó, TÓ (y diciendo esto me miró a los ojos creo que por primera vez. Pensé en preguntarle si le había cagado encima, pero me corté)...". Rememoró sus reglas, bestiales, oceánicas, estaba siete días hecha un trapo, entonces se conformaba con comerle el nabo, "me tuve que quedar con ésa...pero la dejé...un día se presentó en mi casa...llorando...a grito pelao...".

Pensé que la inmensa mayoría de los asesinatos pasionales deben cometerse entre desgraciad@s, no me imagino a la "high society" matándose a estacazos, en todo caso contratando a sicarios para que hagan el trabajo, pero "¿joder mi vida por esta puta o este cabrón?...¡nanay!...". ¡Pues no hay mercado cuando tienes pasta!, otra cosa es cuando tu cartera está como la de San Francisco de Asís y ya sólo te mira el espejo, entonces la desesperación, el sentimiento de no valer nada y un futuro lleno de soledad hace que el espíritu de Puerto Hurraco acuda a tu cabeza. "También eso era mentira, todo es una mentira, todo es una mierda, yo soy una mierda...me mato, pero tú te vienes conmigo"

Después me habló de sus problemas con el alcohol, había tenido que hacerse unos análisis ("¡maldita la hora en la que fuí") y el hígado cantó la gallina. Su madre y su mujer le obligaron a entrar en un centro de desintoxicación. Duró dos días. Cuando apareció por su casa para coger el camión tuvo una bien gorda, las dejó llorando y se fue con sus ovejas, "yo no bebo cuando trabajo...pero al terminá me gujta echáme mis copitaj, tranquilo, a mi marcha...". No sé porqué me contó que una vez se tomó una aspirina y casi se murió, creí entender que culpaba a su madre y a su mujer, él no se había tomado una maldita pastilla en su vida, "no hay mejó médico que uno mijmo".

Empezó a cansarme, no me gusta alguien que hable mal de San Aspirina, puedo olvidarme las llaves pero no a ellas, puse el modo "pasando del tema" ON y poco después terminó su primera y última copa, "me voy...a lo mejó vengo luego", "(mejor no) adiós, hombre, adiós...".


Volvió.


Pero "pasando del tema" continuaba ON.


En esta vida no se puede ser bueno: todos los infelices se pegarán a tí como garrapatas.


¡Qué jodío, don Miguel! sólo a un genio puede ocurrírsele acunar el ideal femenino en un sitio así.


También él sabía que todo es una jodida mentira.

martes, 13 de diciembre de 2011

YO, BIEN...¿Y TÚ?





Poco después he encontrado la razón.

Era el tipo del extremo izquierdo del banco de enfrente, un barbas de rostro duro, con menos canas en su abundante, recio y corto pelo de las que tengo yo con quince años menos, aunque eso sí, las arrugas y el color de su piel revelaban dos cosas importantes: que era el padre de la joven virgen del hiyab.

No tendría más de quince años, estaba sentada a tres butacas de su viejo, las pequeñas manos entrelazadas, mirando con timidez a su alrededor, en una de ésas sus ojos se han cruzado con los míos, ha mantenido la mirada al darse cuenta que estaba mirándola, he sido yo el primero en mirar a otro lado, poco después se ha levantado y se ha puesto de pie junto a él, ahí me he dado cuenta, tampoco era tan difícil, pero en esos sitios uno no tiene la cabeza nada más que en su nombre. Y en los negros ojos de una joven virgen mora.

Iba por la segunda escucha del Cuarto Movimiento de la Novena de Beethoven cuando he empezado a sentirme incómodo; llevaba casi cuarenta minutos de pie, apoyado contra la pared, rodeado de viejos y no tan viejos que estaban esperando lo mismo que yo, todos envueltos por el manto del silencio ante la amenazante duda, sólo roto por el inevitable cuchicheo de algunas telecinqueras, he pensado que estaba ultrajando a Ludwig Van y su eterna composición, utilizándolo como aquel que pone el televisor para dormir, intentaba concentrarme en la música, olvidarme del lugar donde estaba, pero era estúpido, no podía hacerlo, aún no hay luminosos en los que aparezca tu nombre con la puerta que debes pasar, tienes que oírlo, cosa rara en estos tiempos, recuerdo que me he acordado de los sordos, "¿y ellos?". No sé, supongo que tendrán que ir acompañados. O ponerse un cartel en el caso de que estén solos: "soy Fulano de Tal". Han dejado un sitio libre y me he sentado sin mirar a nadie, la educación termina cuando la cabeza empieza a darte vueltas, a los dos minutos ha dicho mi nombre y apellidos una metálica voz de mujer, algo va mal cuando uno oye sus apellidos.

Una gorda me ha ordenado que abrazara una fría máquina, ella se ha ido detrás, tras el cristal, he vuelto a sentirme ridículo, "coge todo el aire que puedas y contén la respiración", he obedecido lo mejor que he podido, lo cual no era mucho según me ha dicho al salir, "ahora ponte de lado...así...e intenta hacerlo mejor...", "puedes irte", he pillado el abrigo y la bufanda, casi tengo que tirar abajo la puerta de salida, "¿el cerrojo...a la derecha...a la izquierda...? ¡mecagoenmiputavida!". De reojo he visto como el resto de patibulari@s me miraban al salir, ni me he fijado en Sherezade aunque he pasado junto a ella, tales son los efectos que provocan estos lugares: ni la belleza es suficiente para retenerte.

A pesar de que una amiga me había indicado el camino hacía menos de una hora he sido incapaz de dar a la primera con mi segunda parada: "oiga, ¿esto donde es?". Un hospital siempre será un laberinto para mí, es como si al pasar me arrancaran los ojos o me pusieran una venda, si fuera algo bueno lo que me esperara seguro que lo haría sin fallo, pero ahí no hay nada bueno, es como si tu cabeza desconectara, "vete, vete, vete...", más quisiera. Pero a veces hay que ir. Escapar no soluciona algunos problemas.

Un oceáno de despistad@s iban de acá para allá, preguntando a enfermeras, celadores, a todo lo que se moviera y fuera de blanco, por tu salud mental jamás lleves ese color cuando vayas ahí, la verdad es que también tienen lo suyo éstos, aguantar las mismas preguntas, las mismas prisas, las primas quejas, como si ell@s tuvieran la culpa del mal que aqueja al pesado inquisidor...la verdad es que cada uno tenemos lo nuestro. Sólo es necesario dejar de mirarte por un momento para ver que no estás tan mal.

Al final he conseguido dar con mi amigo Enrique:

- "¿Dónde te has metido? me han dicho hace un rato que estabas esperando..."
- "Ya...pero me he despistao...he ido arriba...no sé...siempre me pierdo cuando vengo aquí..."
- "Bueeeeno..."

Estábamos solos, en silencio, él mirando su máquina y yo mirándole a él, por fin lejos del tumulto, aunque únicamente te separen diez metros de él, a veces una simple puerta supone millones de años luz, a veces una puerta es la diferencia entre la nada y el todo...

- "Pues...estás igual que la otra vez...¡qué radiografía más pobre que te han hecho!...tranquilo, no tienes nada malo...pulmón de fumador...¿te duele constantemente?"
- "No, a veces...no sé si ya es algo psicológico...estuve dos semanas tomando el anti-inflamatorio que me dijiste...bueno, entre medias me pillé dos o tres de las gordas..."
- "Por qué dices eso de psicológico?"
- "Me acuerdo de mi tía...cómo empezó...el dolor ahí..."
- "Bueno, bueno, tu tía era diez años mayor. No te emparonies, no tienes nada malo, al menos nada apreciable con una radiografía. Voy a recetarte algo más fuerte, lo tomas unos días, dejas de hacer el imbécil durante un tiempo y verás como se te pasa...¡y no tengas esa cara, capullo!"


Lo primero que he hecho al salir ha sido un cigarrillo, pero tan malamente que se me ha caído la boquilla, "mejor en el coche", la mañana estaba fría, nublada, pesada...más o menos como yo durante estos últimos días; he ido a la farmacia, he comprado el material y me he venido para acá. Había decidido salir a dar un paseo pero he pensado que mejor escribía algo antes. Y eso es lo que he hecho con la ayuda de cuatro cigarrillos más y una botella de agua.


El sol está entrando por mi ventana, tímidamente, las nubes son demasiadas, siguen bajas, hace frío, voy a dar una vuelta y a comprar el pan.


Sí, tengo frío, pero estoy en mi casa y anoche pensaba que quizá hoy comería caldo de avecrem en la cama de un hospital, sin más abrigo que el pijama reglamentario, para algo tienen al infierno en las calderas, calor para cuerpos que se van enfriando, apagando, muriendo...


Ensalada de primero y filetón de ternera como segundo.


Y un Marlboro de postre.

lunes, 28 de noviembre de 2011

CÉXAS RANGER VIDAL





Uno de los más grandes espectáculos que recuerdo haber visto eran las agarradas que mantenían doña María Antonia Crematorios y don César Texas Ranger en el contenedor que doña Maruja Campos solía arrear en Telecinco, ya sabéis, "la cadena donde a la basura le gusta estar".

Y digo ver diciendo bien, porque eso era lo que hacía, pues dejaba el volumen a 0 (lástima que no haya -1) para no oírlos. A veces pienso que los sordos serían las personas más afortunadas de la Tierra si su enfermedad se limitara a las voces del resto de seres humanos, pero la música...una maldición, sin duda.

La verdad es que era muy divertido: en el centro la Maruja y sus gafas colgantes, cada dos por tres suicidadas de tan hartas como estaban alimentándose de "Holas", "Prontos", "Diez Minutos" y demás "drojas" duras, a su derecha la Crematorios y a su izquierda el Texas Ranger. Se trataba de la tertulia "política", de "rabiosa actualidá" y tal...también andaba por allí el loco del pelo blanco, a la derecha de la Crematorios creo recordar. Show.

Veía a la pequeña Lulú hecha toda una mujercita gesticular con tal cara de odio, de muerte en sus ojillos, que el pobre César Texas Ranger rara era la ocasión en la que le aguantaba la mirada: él, un tipo con un culo del tamaño de Saturno, se acojonaba vivo ante las furibundas embestidas de la Mariantonia, mirando los papelajos, musitando "por favores", hasta que la Maruja, con mucho tacto no fuera a llevarse una maldición, rogaba con gestos que se tranquilizara un poco, podías ver al psicópata del pelo blanco sonreír de forma extraña, anormal, enfermiza, como corriéndose vivo ante tal muestra de furor uterino...tremendo. Me descojono solo recordándolo. Tengo para mí que la ideología no es sino una cuestión de físico: dime como eres y como te encuentras y te diré lo que piensas. Uno piensa según se ve en el espejo, que es igual a como te ven los otros, sólo que un poco mejor.

Tiempo después Losantos le echó la soga y se lo llevó para que presentara "La linterna" en la COPE. Y ahí fue donde empecé a escucharle.

No estaba mal, empezar con el "Stand by me" es un As de Oros, cuando llegaba el estribillo entraba él y narraba una historia de la Antigüedad adaptada a un hecho acontecido durante el día, después hacía una especie de corolario y cerraba el editorial. Diferente. Original. Bien.

Al contrario que Losantos, permitía que sus contertulios pudieran decir esta boca es mía, lo cual era digno de agradecer, todavía no había sufrido el inaúdito ataque de egolatría que padece desde hace un tiempo, y es que a éste le ha pasado algo que vengo sosteniendo: uno da lo mejor de sí cuando por encima de tí están los que ponen la pasta, los que llevan los números de la contabilidad, los que te ponen un freno a tus arrebatos "creadores". Un ejemplo paradigmático de esto que digo son las "versiones del director" de tantas grandes películas: pues bien, no recuerdo siquiera una que superara a la original, a la aprobada por los productores, el caso de "Apocalypse now" es definitivo, y estamos hablando de Coppola, un genio del cine.

Cuando César estaba en COPE sabía que ciertos temas quedaban al margen; sí, era un protestante dirigiendo el programa nocturno de la cadena de la Iglesia, al igual que un agnóstico hacía el de la mañana, pero eso era un asunto privado, personal, que debía quedar al margen del trabajo. Cíñete a lo tuyo e intenta hacerlo lo mejor que puedas, que es lo mejor que puedes hacer. Ya se sabe, "quien mucho abarca poco aprieta".

Pues nada, fue largarlo de COPE y comenzar su cruzada anti-católica, anti-española, pro-yanqui, pro-sionista...un auténtico "outsider", vamos, y más que ninguna otra cosa el tema protestante. Parece ser que todo lo bueno ha sido creado por ellos y todo lo malo por los católicos, cosa absurda si alguien quiere que sus opiniones sean tomadas en serio, pero es tal su rencor, su resentimiento hacia aquellos que le dieron la oportunidad de salir de las alcantarillas, que le ciega de tal forma que la palabra "ridículo" se queda corta; no hay más que recordar sus recientes "Acotaciones" a Pío Moa en LD. "Acotando" que es gerundio, ¿se puede ser más presuntuoso?. La humillación fue tal que terminó llamándole "idiota", sin citarle, por la radio. Como los cobardes. Y mira que Pío tiene de sutil lo que yo de pernambucano, pero le dió tal sobe sin alzar la voz que hasta daba lástima.

Y es que este tipo aún no se ha dado cuenta de una cosa a pesar de los millones de libros que ha leído y los cientos de miles que ha escrito. España sólo puede ser dos cosas: o católica o atea, nunca protestante, no están bien vistos los "protestadores" en nuestra sociedad, lo llevamos en la sangre, "¿de qué se queja ése? ¡agacha el lomo y deja de hacerte el listillo!". En España hasta los ateos se pondrían del lado católico si tuvieran que elegir entre estos o los protestantes, no lo dudéis ni por un sólo segundo, me recuerda aquellas novelas de don Camilo, sí, todos muy revolucionarios y tal, pero como llegue un "sabido" de fuera para abrirnos los ojos lo corremos a gorrazos en 0´2, a los españoles no nos gusta que nos cuenten historias para no dormir, tenemos la mejor tierra del mundo, todos quieren vivir aquí, sol, mar, buena comida, alegría de vivir, ¿y va a venir uno que vive entre tinieblas a decirnos que siempre hemos estado equivocados?. Envidia se llama eso. Y mala follá.

En España hasta el que se caga en Dios lo hace después de haberle rezado miles de veces, y lo hace como culpándole de lo que le pasa, esto es, reconociendo su existencia y provocándole para a ver si así repara en él, causándole lástima, con la esperanza de que tal vez de esa manera le echará una mano para salir del pozo en el que se encuentra. En España hasta los ateos son creyentes. Y católicos.

Si el diablo sabe más por viejo que por diablo, con la Iglesia pasa igual: lleva tanto tiempo en nuestra tierra que nos conoce como nadie. Y sabe que aunque nos matemos entre nosotros, aunque vayamos colgando curas de las farolas, al final volveremos al redil.


Es lo que decía de la cuestión física: cuando te vas haciendo viejo y van abandonándote las fuerzas, y sabes que está más cerca el final que el principio, siempre te quedarán las orejas para oír el tañido de las campanas y el perdón que albergan en su casa.


Y si no las oyes porque eres sordo verás la cruz y la mole de piedra. Donde siempre estaban, como siempre estaban, como cuando eras un niño que saltaba en lugar de andar, ahí siguen, igual, como siempre, aunque a tí tengan que llevarte en una silla de ruedas.


Es la ventaja que tiene quien está desde siempre en el mismo sitio: era viejo cuando tu eras un mequetrefe y seguirá siendo viejo cuando tú no seas nada. Por los siglos de los siglos.


Que sea verdad o mentira es secundario: lo importante es que siempre es.


Y eso es algo que jamás podrá cambiar un Texas Ranger de la pradera.


Ni aunque fueran mil millones.

viernes, 25 de noviembre de 2011

FEDE Y TYSON: VIDAS PARALELAS





Comencé a escucharle cuando me dijeron que le daba mucha caña al Rey; no es que yo sea un furibundo republicano que se despierte con el himno de Riego y se acueste con la Internacional, ni mucho menos, soy demasiado individualista para formar parte de nada, pero siempre he admirado a quienes han ido a la contra, a aquellos que han hecho lo que querían, no lo que debían, y en España mentar fuera de protocolo al Rey quizás sea la mayor de la excentricidades, no olvidemos que es la única persona del Estado que está por encima del bien y del mal, no se le puede juzgar ni mucho menos condenar aunque cometa la mayor de los atrocidades, cosa que estoy seguro desconoce el Pueblo, ese mismo que tiene a Telahinco como cadena líder y que ha hecho de una tía sin más mérito que ser un ligue de torero uno de los personajes más queridos y admirados del país...

Era la etapa en la que todavía dirigía el programa matinal de COPE, empezaba a las seis de la mañana, a toda mecha, "¡¡¡AAAARRIBA!!!", daba las noticias del tiempo como quien reza un padrenuestro sin darse cuenta y enseguida se metía en harina negra, en el lodazal, en la hoguera, "y éste, y ése, y aquel...", con un leguaje llano, claro, no vulgar pero menos aún académico, a las seis de la mañana tienes más legañas en las orejas que en los ojos y si deseas que te escuchen (no que te oigan) esa es la manera de lograrlo: haciendo de las ondas hertzianas dos manazas que te sacudan la cabeza, "¡¡¡DESPIERTA, COÑO!!!"...fue cuando sacó lo de "¡¡¡CÁAAAANDIDO...MALO...!!!". ¡Qué descojone!

La emisora no tenía señal de FM en la zona donde vivía, así que si querías oírlo tenías que hacerlo a través de la onda media, haciendo malabarismos con la radio para no perder la señal, pero era tan divertido, tan kamikaze, que valía la pena manipular tu receptor como si de una bomba nuclear se tratase para no perder la señal. Y es que les daba cera a TODOS, nadie se salvaba, ¡ni los propios curas!, el colmo...y además con retranca, con gracia, no como un amargao de la vida, recuerdo como se las tuvo de tiesas con el padrecito Bru, ¡ni más ni menos que el jefe de la programación religiosa de una cadena propiedad de la Iglesia!. La leche, la lóndiga, lo más underground de aquellos años era escuchar a Losantos en la cadena de los obispos. Curioso.

No sé si habrá habido un locutor de radio más influyente que él, pero de lo que estoy seguro es que sin su decisivo aporte aquellas gigantescas manifestaciones del final de la primera legislatura de Zapatero no hubieran llegado a ser ni la décima parte de lo que fueron. Se hablaba de él en los bares, "¿has oído lo que ha dicho hoy?", lo escuchaban gentes de derecha, de izquierdas, extremistas, creyentes, ateos, hubo un momento en el que fue el amo de la mañana, "que hablen de ti aunque sea mal", muchos no lo tragaban pero tragaban, a veces pasa. Y con él pasó.

Perdió Rajoy y, sin saberlo en ese momento, perdió él. Inició junto al infame Pedro Jota una salvaje campaña de derribo contra el líder del PP, y a partir de ahí fue cuando comenzó su cuesta abajo: muchos peperos no se lo perdonaron y dejaron de sintonizarle. Sí, antes también le daba caña, pero lo de ahora era una cacería y su base era de derechas, "maricomplejines" pero de derechas, lo catalogaron de radical y le abandonaron. Gente muy cercana a mí que se habían hecho más de trescientos kilómetros para sólo asistir a aquellas manifas en las que Federico había sido el banderín de enganche, de golpe y porrazo le dieron portazo, "¿pero qué quiere este tío? ¿A QUIÉN QUIERE?". La mosca cojonera estaba perdiendo el inaúdito apoyo que había conseguido y la Iglesia, perspicaz como siempre, se dió cuenta y lo largó. Jamás se supo de un ajusticiado al que el Inquisidor hubiera acompañado en la hoguera.

Montó su radio de la señorita Pepis junto al ridículo secundario Texas Cesar Ranger y el somnoliento pipero Luis "Quésueñotengo" Herrero. Y ahora están a 0´2 de llegar al final de la escapada.

Al principio lo seguí, a través de internné, claro, ya no podías hacerlo ni por onda media, pero todavía no ha nacido nadie que me evite dar mi paseo matinal a costa de quedarme sentado en el sofá mirando la televisión apagada, ¡que no tengo 80 años, joder!, para mí la radio es sinónimo de salir a la calle, a caminar, hay cosas que sólo se hacen si van acompañadas de otra, nunca por separado, y ésta es una de ellas, al menos para mí, aparte de que dejó de gustarme, de hacerme gracia, demasiado prepotente, demasiado listillo para estar donde está, como un Tyson de la vida, tuvo su momento, su gran momento, pero ahora sólo hace el ridículo, sólo hacen el ridículo: el uno como payaso de casino firmando autógrafos y fotografiándose con cualquiera que pueda pagarlo y el otro vendiendo lotes de Navidad entre su previsibilísimo monólogo apenas acotado por sus cada vez más inanes palmeros.


Las cosas hacen gracia durante un tiempo y a estos dos ya se les ha pasado el arroz; y cuando se te pasa ya no hay manera de arreglarlo.


Es lo que pasa cuando dejas de ser un lacayo para convertirte en jefe: cuando Mike tenía detrás a King solo debía preocuparse por inflar a hostias a quien tenía delante, al igual que Federico cuando su sombra eran los curas, buenos y fuertes promotores que tardaron lo que canta un gallo en dejarles caer cuando vieron que no se les podía exprimir más. Ahora sus jefes son ellos mismos y padecen la enfermedad crónica del autónomo: el libro de cuentas. Y se nota.


La oreja de Holyfield y las barbas de Rajoy.


Así que uno a vender autógrafos y el otro a vender jamones.


C´est la vie...