
Como algunos de vosotros sabéis, mis comienzos en la intenné fueron en Libertad Digital y más concretamente en el blog de Pío Moa.
En aquellos días (mayo-junio de 2009) yo había iniciado una cuesta abajo sin frenos a causa del abandono por quien creí era la mujer de mi vida; y es que lo realmente jodido no es que te dejen, sino comprobar que no eres tan bueno como pensabas. De esta manera, herido en mi orgullo y consumido por el odio y el dolor, hice aparición en la casa digital de Moa de tal forma y manera que un elefante en una cacharrería hubiera pasado por el sibilino gato que se desliza por los tejados de la noche.
Mi estado durante aquellos horribles meses (ya pasados, gracias a Dios) era como el nombre de aquella banda de rock radical vasco, "Resaka permanente"; bebía mucho y en lugar de vomitar en el wc lo hacía en los blogs de LD, principalmente en el de Pío, creo que debo tener el récord de comentarios eliminados por los moderadores. Y es que para odiar mucho tienes que odiarte mucho.
Por alguna extraña razón no fuí baneado a pesar de la insistencia con la que pedían mi expulsión muchos de los colaboradores de ese blog, supongo que el humor hiriente, sarcástico, que utilizaba le hacía su punto de gracia al blogger (a quien llegué a insultar personalmente sin otra respuesta por su parte que la simple eliminación del comentario).
Tiempo después, con lo peor de la tormenta pasado y mucho más tranquilo, fuí baneado por una estupidez de la que estoy seguro nada tuvo que ver el señor Moa.
Digo esto para que quede clara una cosa: sólo tengo palabras de agradecimiento hacia él. No me baneó cuando enmierdaba su blog, no me expulsó cuando le insulté y permitió que enlazara mi blog, con lo que tuve una sensacional rampa de lanzamiento para darlo a conocer.
Durante años fuí un fiel oyente de COPE, o más exactamente de Federico. Tal era mi admiración por él que, al relance, me tragaba el resto de la programación: si no estaba trabajando o de cachondeo estaba escuchando la COPE. Joder, ¡si hasta oía el contenedor religioso del padrecito Bru!...a la vacaburra de por la tarde, al cargante doctorcito canario y su monja alférez que la precedía, al inmenso, enoooorme, planetario Vidal, incluso, en ocasiones, al pinchadiscos reconvertido en periodista deportivo, quintaesencia del deterioro de una profesión que perdió el norte (y el sur) hace mucho tiempo.
Pero a mí quien me gustaba era Fede.
Había noches que llegaba de juerga, a las tantas de la mañana, y en lugar de dormir la mona esperaba que llegaran las seis para escucharle a primera hora, cuando estaba solo ante el micro...¡qué cojones tenía el tío!.
A la derecha, a la izquierda, al centro, a los ¡CURAS!, ¡¡¡AL REY!!!, a todo lo que se moviera, las hostias volaban de un lado a otro, pero con gracia, con retranca, con inteligencia...magnífico.
Era el amo de las mañanas, todo el mundo lo oía y todo el mundo hablaba de él, cuando sacó lo de "¡Cándidooooooo...MALO!" fue el acabóse, el súmmun, el chiste perfecto...pero llegó un momento en el que empezó a resultarle cargante hasta a la gente de derechas, muchos renegaban de su "extremismo", algunos de ellos más de derechas que Reagan, pero no les gustaba un pelo el acoso al que FJL sometía a Maricomplejines. Sólo lo defendíamos quienes teníamos menos de treinta y cinco años, los puretas acabaron renegando de él.
Se largó, o lo largaron, de COPE, montó su radio y, paradójicamente, perdió su fuerza, su fiereza, su insobornable independencia.
El precio a pagar cuando te lo montas por tu cuenta es el libro de ingresos y gastos. No se te va de la cabeza.
Es mejor trabajar para otro, que sea éste quien se ocupe del "parné" y tú dedicarte a lo tuyo, a lo que te gusta, sin tener "in mente" si es conveniente o no decir tal o cual cosa no sea que ese se moleste y después me niegue tal historia...lo escuché al principio, por intenné, la señal no llega a mi ciudad, pero después dejé de hacerlo, no era cómodo, tendría que llevarme una parabólica para oírlo durante mis paseos y no era plan. Me compré un mp3 y dejé de escuchar la radio convencional; las alternativas eran (son) pura bazofia.
César Vidal me resultaba indiferente, lo escuchaba si salía a pasear y punto, hablaba bien pero era un poco plomo, como "El día de la marmota" en versión radiofónica, enseguida le calabas su soberbia y petulancia, pero vocalizaba bien, tenía algunas secciones interesantes y era colega de Fede.
Ahora tanto Federico como César van a la caza de Pío; todo empezó por una serie de artículos en la que éste, como de costumbre, iba a la contra en el tema de la homosexualidad. Esto escandalizó a muchos y el Gran Jefe tuvo que salir al frente para desmarcarse de hombre tan bárbaro, ya se sabe que hoy en día el lobby gay es uno de los más poderosos, así que no es extraño que alguien le diera el "toque" a Federico para que clarificara posturas. La caza contra Moa fue furibunda aún dentro de su casa de acogida, ataques personales incluídos.
Yo no lo pude entender; vale que algunas de sus ideas están trasnochadas, pero es su opinión, se trata de debatir sin sacar el carro del pasado o de la mierda, ¿no te gusta lo que dice? pues argumenta y responde. O, simplemente, pasa de él.
Fue en ese momento (verano del año pasado) cuando desde su propia casa se inició la caza, captura y más que previsible expulsión de Pío Moa. A partir de entonces, fuera cual fuera el tema que tocara, enseguida salían las aullantes voces de los indignados: el feminazismo, los judíos, los liberales, los anglófilos...y ahora Franco.
Moa podrá ser lo que se quiera, pero si algo tiene son las ideas muy claras: lleva diciendo lo mismo desde hace años. Es por esto que no se entiende la súbita caída en desgracia que está padeciendo en su propia casa.
O se "entiende" demasiado.
No he leído ningún libro suyo, salvo algunos interesantes relatos de viajes juveniles que ha publicado en los suplementos de fin de semana en LD, de vez en cuando leo sus artículos (no me interesa la historia contemporánea y menos aún la Guerra Civil), rara es la ocasión en la que estoy de acuerdo con su visión de la vida y las costumbres...pero don Pío Moa me soportó más allá de lo soportable y permitió que mis paranoias pudieran ser leídas por mucha gente, lo que me ayudó en no escasa medida a salir del pozo donde me encontraba.
Y como de bien nacidos es ser agradecidos...
CON MOA.






