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martes, 3 de enero de 2012

UNO DE ENERO





Había tenido un día tonto, raro, uno de ésos en los que ves las cosas claras, demasiado, por lo que pasé la mayor parte del tiempo dormitando junto al gato en el sofá, sólo interrumpido por breves períodos de vigilia durante los cuales daba vueltas a los sueños, especialmente a uno de ellos: aparecía una desconocida que era absolutamente imposible que estuviese allí, entonces pensé "esto no puede ser...esto es un sueño..." y automáticamente desperté recordando una anécdota muy parecida que le ocurrió a Hitchcock, "esto no puede ser, esto es imposible, esto es solo un sueño...". Y te despiertas.

Después me levantaba, rulaba un cigarrillo, miraba el ordenador y otra vez la tristeza, la melancolía, otra vez al sofá, quizá fuera mejor recuperar el sueño de la desconocida, a ver cómo terminaba, ya ni soñando somos capaces de quitarnos las cadenas de lo posible.

Así estuve, de sueño en sueño y del sofá a la silla del ordenador, hasta que recordé que echaban la segunda parte del Padrino, y como no tenía nada mejor que hacer y no quería pensar, volví a verla después de un montón de años. Sí, continúa gustándome, en especial el episodio del joven Vito y la secuencia del asesinato de Fanucci...pero no pude terminarla, me fui a la cama con la esperanza de dormirme enseguida, cosa difícil, pues entre el exceso de sueño durante el día y el atracón que me dí para cenar las posibilidades de desconectar el maldito ordenador central eran más bien escasas, prácticamente nulas...como así fue.

Una vez que me dí por vencido, a eso de las tres, pillé el teléfono y me fui a la Wiki. Recordando la escena donde Pentangeli le habla a Hagen de cuando los Corleone eran el Imperio Romano tecleé el nombre de Nerón, luego Calígula, Mesalina, Locusta, Agripina, Marco Antonio, Cleopatra...también Alejandro Magno, Pericles, Atila, Genghis Khan, vidas impresionantes, turbadoras, no lo leía todo, claro está, lo de menos eran sus campañas militares y demás historias, no me interesan, sino sus vidas, infancias, amores, odios, vicios, muertes...de la gente me interesa lo que son, no sus éxitos o fracasos.

El reloj del teléfono ya corría con el cinco por dorsal, casi no podía ni sostenerlo, me picaban los ojos, "ya está aquí", apagué la luz y esperé que abriera la puerta...pero no, el cuerpo quería, ya no podía más, pero si horas antes había sobrealimentado al estómago ahora quien estaba hasta las cejas era la cabeza. A ella acudían todos aquellos asesinos, putas, conquistadores, brujas, genocidas, veía caballos salvajes, orgías desenfrenadas, reinos legendarios, espadas sangrantes, muchedumbres batallando, "coño..."

Encendí la luz y el teléfono, otra vez la Wiki, en portada la Tierra, esa preciosa bola azul tapizada por enormes mantos de nubes blancas, suaves, blandas...el Sistema Solar, sus colosales dimensiones, estúpidas, irreales, el Sol, los planetas, sus satélites, lunas, cometas, púlsares, Titán, Io, Europa, Ganímedes, Tetis, Ariel, Tritón, Caronte...nombres rotundos, divinos, mitológicos, casi tan imponentes como sus fantasmales reinos de roca.

No podía más, eran casi las siete, lo apagué todo y cerré los ojos, veía aquellas fotografías desoladoras, mundos tan alejados del Sol que hacen de éste dios una simple linterna, espacios infinitos moteados por minúsculos puntos de luz que serán gigantescos pero se quedan en nada formando parte del Universo, todos están allí, no se esconden, únicamente estamos demasiado lejos para verlos, existen, son, tal vez dentro de mil millones de años nos llegue su luz, como un guiño, como un saludo, mientras tanto el tiempo sigue su loca carrera hacia delante y por más que la luz quiera alcanzarlo no puede, siempre por detrás, siempre buscándolo, un eterno juego del escondite, como Aquiles y la tortuga, una carrera contra el tiempo es una carrera contra la derrota, ¿pero alguien conoció alguna vez la Victoria?


Me arropé bien, abrí los ojos y no ví nada, pensé si en verdad era verdad todo aquello, si existieron aquellos titanes, si existen esos mundos, si puede existir algo infinito...demasiado arroz para tan poco pollo


Y, con todo, éste que os escribe seguía sin poder dormirse, piando por su monolito...


Eché mano de la gallina llamada Myolastan...


y mientras me dormía pensé que cuatro horas de falso sueño harían conmigo un día de embotamiento


pero cuando me despertaron canté una vieja canción.

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