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lunes, 16 de enero de 2012

VIEJAS PALABREJAS, NUEVOS TIEMPOS





Recuerdo el día por la fecha de devolución.

Era la tarde de mi último lunes de descanso previo a la locura navideña cuando fui a la Biblioteca, le había prometido a mi hermano pequeño que le dejaría un libro para iniciarlo en el sobrevaloradísimo mundo de la lectura; aunque sería más correcto decir "le habíamos prometido", yo y Johnnie Walker, madrugada del sábado, cerrando otra noche para olvidar, charlamos un rato, cosa rara entre nosotros que todo lo damos por sabido, se ha quedado en el paro y está echándome una mano, una "maneja" que diría él, habla con un montón de diminutivos, no ando en la onda, nunca andé en la onda, lo mío es la orilla. La ora.

Durante el sábado y el domingo siguientes intenté sin mucho ahínco encontrar algo medio decente entre el caos de mi piso, no gasto muebles ni cosa parecida para el asunto, los tengo en cajas llenas de jena, en la habitación del gato, se acurruca entre ellos cuando tiene frío, apilados de mala manera en mi dormitorio, una noche se derrumbaron y me dieron un susto de muerte, "muerto aplastado por libracos mientras dormía"...y todo por no hacer limpieza y tirarlos a la basura, a fin de cuentas lo único que leo para dormir son Mortadelos y Zipiszapes, pero basta con saber que tienes tiempo para no hacer nada.

Me rendí pronto, ahí no había nada que interesara lo más mínimo a un chaval veinteañero al que le gusta el hip-hop y el reggae, esas dos inmensas mierdas, hubo un tiempo en el que me volvió loco para que le descargara material de la Red: Buju Banton, recuerdo ese canibalesco nombre, lo escuché una vez, para vomitar, no estoy en la onda, jamás me gustó nada que estuviera en la onda, lo mío siempre fueron los muertos, los retirados o los olvidados.

Pero una palabra es una palabra, más aún cuando se la das a tu hermano pequeño, así que ese tarde de lunes me encaminé hacía la que fue mi segunda casa hace un par de siglos: la Biblioteca.

No recordaba la última vez que había pisado ese lugar, pero sí que no estaba como era, así que tuve que preguntar a un idiota que hacía de conserje o algo parecido por la "sala de lectura", la Biblioteca se llama ahora Centro Cultural, por lo visto tienen de todo, muy limpito, muy blanco, muy pulcro, parecía un jodido hospital.

Entré y en lugar de encontrar a mi viejo, cascarrabias y eficaz Jorge de Burgos dí con tres cuarentonas, grandes, feuchas, conocía a la más gorda por ser la ayudante del anterior en sus últimos años, ya estaba mayor y le costaba estar todo el día subiendo y bajando escaleras, así que el trabajo que antes hacía uno ahora era cosa de tres.

- "Hola Kufisto"
- "Hola...(no me acordaba del nombre)"
- "Cuanto tiempo..."
- "Sí..."

Hablamos un rato, le expliqué lo que estaba buscando y si "El lobo estepario" sería una buena elección, recordaba haberlo leído con dieciséis o diecisiete años y me causó gran impresión, aunque tiempo después, al releerlo, me pareció una completa y gran basura, pero en fin, eso mismo pasa con casi todo...

- "No, Kufisto, si tu hermano no está habituado a leer, ese es un mal libro para empezar. Vamos a ver..."
- "Bueno...pues aconséjame"

Finalmente decidieron que un buen intento sería "El señor de las moscas", libro que yo no había leído, premio Nobel y tal, esa misma noche le eché un vistazo y me pareció una ful, pero como tenía hasta el viernes para entregárselo a mi pobre hermano me lo leí entero en los días siguientes. Una ful.

Claro que antes de sacarlo en préstamo tuve que hacerme un carnet, el Paleolítico había quedado atrás, durante unos cuantos años le había dado un buen sobe a las entrañas de la Biblioteca con el de un hermano, mi Venerable Jorge confiaba en mí, antes todavía funcionaba eso, la confianza en la experiencia, llegué a llevarme a casa libros que no podían salir de allí...bueno, ellas se encargaron, una tarjeta de plástico con mi fotografía hecha por el ordenador, no salí del todo mal, supongo que fue porque no me obligaron a sonreír, odio sonreír cuando me obligan, pero es Ley hacerlo en las fotos hechas en los bares, así que o salgo descompuesto porque sonrío bajo los efectos del alcohol, o con cara de gilipollas sin su ayuda.

- "Pues ya está, Kufisto, tienes hasta el 28 para devolverlo, pero si tu hermano necesita más tiempo o lo que sea te pasas por aquí, o llamas por teléfono, y lo prorrogamos".

Se entretuvieron un ratito más en contarme las bondades de la tarjeta, los "derechos" que tenía, acceso a "toda la Red de Bibliotecas de la Comunidad"...cosas que me importaban un huevo, yo sólo quería un maldito libro para ver si mi querido hermano deja al hijoputa de Buju Banton por otra cosa, "el maravilloso mundo de la lectura", como si leer te hiciera mejor, o más feliz, o más joven. Cuando leer no es sino otra forma de masturbación mental, que diría el gran Fischer. Y escribir ni os cuento. Eso ya entra en el terreno del sadomaso, lindando con la coprifilia si quieres escribir algo interesante, algo que no sean "misterios seculares que guardan un terrible secreto", algo que cuando termines de leerlo consiga retenerte un par de segundos pensando en ello, algo que no sea hacer tiempo para comerte la pizza del microondas mientras ves los deportes del telediario en Telecinco. O escuchar a Buju Banton.

Llegó el 28 y se fue, alguna vez le preguntaba que tal iba con el libro, "es raro...tiene palabrejas antiguas, ¿no?", quizá se les hubiera olvidado poner el año, pasó el Viejo y llegó el Nuevo, también los Reyes con sus penúltimos caramelos, vino el frío de verdad, la ruina de verdad, la verdad de verdad.

- "Ahora estoy trabajando en el Centro Cultural" me dijo la noche del sábado pasado una madurita de muy buen ver.
- "No jodas"
- "Sí, en la biblioteca...me dieron un despacho como secretaria o algo así, ¡pero hacía un FRRRRRÍIIIIIIIIOOOOO!, así que hablé con el director (uno con barbas de chivo y más rojo que un vómito de sangre) y le dije que ahí no se podía estar, que iba a ponerme mala...así que me mandó a la biblioteca, tan calentica..."
- "Pues tengo que pasarme a prorrogar un préstamo...iré el lunes"
- "¿Pero se te ha pasado la fecha?"
- "Sí, creo que era el 28..."
- "¡Ah, pues entonces tienes sanción!, una semana...o dos, no me acuerdo".

Kufisto sancionado al llegar.


Y allí que me he presentado. A las diez, acababan de abrir, una de las que ahora son cuatro, somnolienta, sin maquillar, descuidada..."¡Ah, pues esto tiene sanción! ¿no tienes un hermano para utilizar su tarjeta...?". Y no sé qué, no sé cuantos...


Me he ido, no recuerdo qué le he dicho, supongo que le traería el libro lo antes posible y eso.


Al salir he recordado a mi Venerable Jorge, él nunca hacía preguntas, sabía con quien sí y con quien no.


Y yo siempre fui rápido leyendo libros, jamás me cayó la bandera.


Aunque tal vez me hubiera ido mejor si en lugar de leer tanto por mi cuenta hubiera hecho lo que los demás.


Hacer lo que dicen que tienes que hacer cuando dicen que hay que hacerlo.


Calentico.

10 comentarios:

  1. Muy bueno.
    Una cosica sólo (con acento).
    Cuando acabas de escribir, el blog va a estar ahí después, un poquito de ortografía. Porque...
    No lo haces a propósito. ¿Verdad?
    Salud, muy estimado kufisto.

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  2. Me gusta como escribes, con naturalidad, elegancia y un sentido de la verticalidad admirable. Además, las historias que cuentas suelen cautivar. Por cierto, la foto parece de un travesti (?) En fin, matayotes. Ánimos y saludos sentidos de un anónimo lector de tus desahogos.

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  3. Y lo lleva, Javier:
    "yo sólo quería un maldito libro para ver..."

    He mirado por ahí y creo que está bien:

    Hola Lizajoy, "sólo" va con tilde cuando puede ser reemplazado por "solamente". Si es un adjetivo que denota "soledad" va sin acento. Por ende, el "sólo" de tu oración lleva tilde.

    Yo sólo quiero saber qué significa esta palabra / yo solamente quiero saber...

    El niño estaba solo en su casa (sin compañía)

    Sólo busco un libro/ Solamente busco un libro

    Sola, caminaba por la playa (sin compañía)

    Gracias y salud, amigo.

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  4. Gracias, Anónimo, pienso que escribir es sinónimo de talar, mejor cuantas menos ramas. El tronco.

    ¿matayotes?, ¿travesti el Buju? que no te lea...aunque según la Wiki le queda 0´2 para entrar en chirona.

    Saludos.

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  5. Sólo ya no lleva tilde, en ningún caso. La RAE lo cambió.

    La reconversión de las bibliotecas en centros culturales. Qué dolor.

    Cuando la bibliotecaria tenía que hacer limpieza de libros -no había suficiente sitio para todos-, en vez de tirarlos me los regalaba. Gracias a la bibliotecaria tengo colecciones enteras de libros de ciencia-ficción y Fantasy de los años ochenta y setenta. Seguramente era ilegal... Pero a veces parecía que era el único del pueblo que leía.

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  6. Joder, qué lío con los acentos...nadie le ha hecho más daño a las bibliotecarias que Ibáñez y sus Mortadelos, pobrecillas...tirar un libro para quien cuida de ellos debe ser peor que pegar a una madre. Fíjate como será la cosa que el personal ya anda robando hasta las tapas de las alcantarillas, ¿pero libros?..."Mira, la obra completa de Javier Marías", "déjasela a las ratas". Aunque para el uso que le dan algunos mejor en los estómagos de las ratas. Y los ratos.

    Saludos, amigo.

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  7. Yo lo sigo poniendo por principios. El acento.

    Muy bueno el artículo Kufisto.

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  8. Apartir de ciertas edades ya no cambias ni de papel higiénico.

    Gracias, Sambo

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