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miércoles, 25 de mayo de 2011

SABIDURÍA ORIENTAL





- "¡kokakola!"

Talego de 50 leuros.

- "damlomoneda...todo"

A la tragaperras.

Estos chinos hablan como si te hubieras follao a su hermana delante de sus padres.

Todavía no he visto a ninguno beber una sola gota de alcohol; ahora que lo pienso...tampoco a los negros musulmanes y a muy poquitos moros. Eso sí, los rumanos se beben su parte y la tuya, y la mía y la del que se tercie, pero los chinos...los chinos han nacido para construir máquinas y ganar dinero, "dí-nelo, dí-nelo, dí-nelo!!!"...pero qué gilipollas.

Hoy ha sido la primera vez en mi vida que he visto a un chino perder pasta en la tragaperras.

Normalmente llegan, "kokakola!", pagan y tantean el percal. No sé qué coño verán, pero si no les cuadra el asunto a los cinco minutos se largan; ahora, si ven cachonda a la máquina de las lucecitas la dejan más tiesa que la mojama, temblando. Por eso me ha extrañado tanto lo de hoy, de verdad que no me lo podía creer. Trescientos eurones para el estómago de la pelaimbéciles, 50 % pá nosotros, of course.

Me sé de uno al que esta noche le van a llover las bofetadas...

Es una mafia como otra cualquiera: se reparten las zonas y van de bar en bar, son los exploradores, directos a la tragaperras, estoy seguro que si hubiera una tía buena bailando desnuda no le harían ni puto caso, comprueban el asunto y al tajo, al tema, al rollo...acabada la jornada se reunen con el chino en jefe y este, en su infinita sabiduría, hará lo que tenga que hacer. Al milimetro. No hay más que verlos manejar los cuchillos.

Se cuentas muchas cosas sobre ellos, rumores, leyendas, que si los propietarios de las máquinas les ofrecen ir a medias con ellos si les cuentan el secreto, que conocen el código a partir del cual jugar sobre seguro, que utilizan monedas especiales atadas a un cordel...la cosa es más simple: ganan dinero con las máquinas porque el chino es una máquina.

El gilipollas habitual pide un cubalibre, pilla un taburete, se sienta y comienza a alimentar a la bestia electrónica como si ella fuera igual de idiota que él, como si a cada trago de su whisky ella se echara otro de 440 voltios, como si ella pensara en su mujer, en sus hijos, en su trabajo de mierda o en la hipoteca mientras vomita sandías, melones o cuernos de vikingo, como si ella también se despistara momentáneamente echándole un vistazo lujurioso a la máquina de los dardos mientras él mira con ojos de buey a Tatiana piernas largas...y no. La máquina está en lo suyo: pelarte; también a tí te da las pistas, pero como en lugar de líquido encefalorraquídeo usas jotabé con cocacola no te enteras.

Para jugar a lo que sea hay que estar sobrio. Primera y casi única regla.

El chino es diferente. Se enfrenta a ella de tú a tú, concentrado, para él no existe nada más que esa cosa, es bonito de ver, es agradable observar a alguien trabajando absorto en lo suyo, rodeado de ruido, luces destelleantes y sabiéndose observado...hay que tener un gran dominio de sí mismo para abstraerse del entorno. Un hombre que sabe lo que quiere y está capacitado para lograrlo termina por conseguirlo. Sencillo. Natural. Lógico.

He visto a muchos desgraciaos largarse del bar con la misma cara que un condenado a muerte, pelaos, borrachos, con una mirada que da pena verla, aturdidos después de estar durante horas viendo girar a toda velocidad dibujitos infantiles, oyendo esa horrible música electrónica...triste, muy triste.


Ahora que lo pienso...el chino de esta tarde se ha largao con el último premio, no mucho, calculo que setenta u ochenta pavos, habrá visto que no había más tutía y ha tomado la acertada decisión de largarse con la música a otra parte, a intentar desplumar a otra más receptiva...sigo sin creérmelo.


Mejor para él, un chino no puede perder. Cincuenta kilos menos de pato a la pekinesa en tu restaurante de la esquina. No pierdas, Shin Chón.


Lo prohibe tu religión: el Dinero.


Bueno...la de casi todos. De aquí a unos años seremos nosotros quienes los serviremos en sus chabolos. Milenios de aburrimiento nirvanesco nos llevan de ventaja, "como no hay nada después mejor tener pasta ahora".


Joder con los chinos.

lunes, 23 de mayo de 2011

LA MONA QUE SABÍA LO QUE ERA EL AMOR





Quizá sólo quien haya sido una puta adolescente tiene el derecho de cantar canciones de amor.


Tal vez aquellas mamadas por un cuarto de dólar a viejos verdes descompuestos dejaron en su garganta algo más que el sabor a semen rancio, abrieron una puerta más, la del alcohol y la maría, una cría de trece años todavía tiene memoria, y no debe ser muy agradable tener dentro de la cabeza la sucia cara y el apestoso hedor del viejo y gordo Tom cuando las otras sueñan con caer en brazos de Rodolfo Valentino y casarse con él, "bebe esto, te hará bien. Fuma", y le hacía bien, ¿quien necesita un matamolleras cuando te arrastras por la jungla de asfalto?, una copa, otra más, hasta que desaparezca la naúsea, el asco, la gran pregunta...chupar para comer, pero un estómago lleno hace marchar la quijotera y entonces es peor; mejor chupar para beber, así olvidas y sigues adelante, detrás solo hay una interminable fila de miserables esperando turno, de pronto lloras por la boca y el personal se calla para escuchar tus penas, eres tan dulce, tan inocente...¡canta algo más!.

A los borrachos les encanta escuchar las penas de otros, son como los cerdos, la felicidad no se hizo para ellos, llevan tanto tiempo dentro de las cañerías que lo único que les hace sacar la cabeza y abrir las orejas es ver a alguien tan triste como ellos cantar bien, cantar su verdad...a todos nos chifla la verdad cuando la dice alguien que sabe de qué va el asunto. Y ella lo sabía.

Un "Buenhombre" te sacó del hormiguero, seguramente tuviste que pasar otro "reconocimiento" físico, las cosas funcionaban así (¿cuando no?), pero al menos ahora ganabas lo necesario para colocarte por lo que salía de tu boca en lugar de por lo que entraba; garitos, giras, "only for whites" y los dientes del perro aferrados a tu corazón, "¿por qué?"..."canta", y a cantar, a llorar por esas "frutas extrañas colgadas de los árboles", más hombres, más desamor, más palizas, algunas mujeres, "¿quizá aquí?", tampoco querida, sólo es soportable si no te das cuenta, hacer como si no fuera verdad, quizá el problema lo lleves tan dentro que se ha mezclado con tu sangre, y no te puedes deshacer de ella, mejor métele un poco de heroína por la vena, así no te enterarás de nada, ¿no es eso lo que quieres?...

A la trena, retirada del permiso para trabajar en los clubes de tu ciudad y a cantar para los palurdos del Sur, borrachos con capirote blanco por cabeza, "eres una mona", silencio, mejor ser una mona que una extraña fruta que sangra, bebe y pínchate, túmbate en la cama y cierra los ojos, ¿recuerdas aquella canción?, "tú no sabes lo que es el amor".


Tú sí.


Descansa.



http://www.youtube.com/watch?v=6P96s6bIeQk

EL TRÍO DE LA MALA MUERTE





"La Isla Bouvet es el lugar más aislado del mundo; se encuentra a 1.600 km de la Antártida y 2.500 km de Ciudad del Cabo.

Por el clima extremo y su terreno congelado, la vegetación se limita a líquenes y musgos. La fauna de la isla consiste en focas, aves marinas y pingüinos.

A pesar de ser una isla deshabitada, la isla Bouvet posee un dominio de nivel superior geográfico propio: .bv, aunque no es usado.

A unos 150 km al noreste de la isla Bouvet se ha supuesto la existencia de la fantasmática Isla Thompson.

La película de Paul W.S. Anderson, Alien Vs Depredador, se desarrolla en esta isla."


Ummm...

deshabitada, cero pólen, ¿fantasmóticos? vecinos, monstruos siderales como guardianes y rica carne grasienta para papear...

Y hielo a espuertas.

Unas cajas de whisky y una conexión a interné. Pá seguir con esto, más que nada.

Según parece, la única forma de llegar a ella es en helicóptero desde un barco cercano, como el asexual belga en "La estrella misteriosa", su mejor aventura.

"Primavera-verano en Isla Bouvet". Sin furbo, sin eleksiones, sin perroflautas, sin currar, sin calor, sin alergias, sin ruido, sin correo, sin teléfono, sin reloj...

Miraría el torpe deambular de focas y pingüinos sobre el hielo (el infierno debe ser de hielo, nadie existe para vivir sobre él) al tiempo que echaría unos tragos; el negro océano traería a sus grandes monstruos para devorar a esos ridículos bichos, el sonido del oleaje, la inútil lucha por la vida, la sangre roja y otra vez la calma; los demás afortunados resguardándose en el glaciar, excitados, gruñendo y mirando como otro gilipollas termina en las fauces de una orca por tener hambre y meterse donde no debía cuando no debía, después el silencio, la siesta y todos a dormir un rato, las orcas no tienen piernas, al menos de momento, y teniendo como guardaespaldas al hijoputa de Alien y al sanguinario Depredador poco hay que temer, haría con ellos lo mismo que los yankis con los indios, "tomad, bebed esto, es agua de fuego...", beberíamos y reiríamos, curiosas risas las de estos seres, definitivamente no nacieron para reír, sino para hacer llorar, como tantos otros por otra parte, pero bueno, ¡no vamos a matarnos entre nosotros!, a fin de cuentas somos tres, el jodido pedazo de hielo está lleno de estúpidos pingüinos y torpes focas, hay de sobra para todos, y estar solo es tan aburrido...Entre cacería y cacería les enseñaría a jugar al Ajedrez, con cuidado, pues es un juego muy cabrón y una derrota puede ocasionarte un ataque de locura, no es plan con estos dos como compañeros, habría que tantearlos, como si fueran niños, a fin de cuentas es lo que son, niños crueles y salvajes, nada nos atrae más durante la infancia que las preguntas, ¿por qué, y por qué, y por qué...?, ¿porque si yo soy bueno y ese es malo tiene una cosa que me gusta y yo no?, ¿tendré que ser malo?...creo que ellos se contestaron afirmativamente y ahí siguen, siendo malos, es la única forma de conseguir lo que deseas, nadie te dará nada que merezca la pena, tíenes que arrebatárselo al precio que sea, y ese precio es ser peor que él. Así de fácil.

Es bastante probable que en una noche de borrachera hiciéramos una excursión a la ¿fantasmática? Isla Thompson, más que nada para arrasarla, algo fantasmático no merece estar vivo, ni siquiera ser un trozo de hielo, ¡al paredón con los fantasmáticos!, somos el Trío de la Mala Muerte y estamos aquí para no dejar sombra sobre el Hielo, ahora sí que váis a ser fantasmas, y sin suerte, si esto os hubiera pasado allí arriba ahora seriáis Santos por Mártires, os rezarían y pedirían favores, tendríais más poder en la muerte que el soñado cuando viviaís, pero aquí abajo, en el Hielo, mandamos nosotros, es el Infierno, el auténtico, no hay otro, no hay nada más...


Regresaría a mi tierra en la temporada otoño-invierno, para ver a la familia y tener algo de amor; después de todo no soy tan malo como estos dos. Al menos de momento.


- "Se te ha ido la olla, Kufis...¿y el sol? tú que siempre estás hablando del puto sol..."
- "Amig@ mi@...en la tierra donde vivo las noches de verano son capaces de deshacer en 5 minutos el glaciar que hundió al Titanic. Una locura. Así que no me jodas."


Rico frío.

lunes, 16 de mayo de 2011

EL GRAN VIAJE DE JOSÉ TOMÁS Y CORCHITO





Lo descubrí cuando casi todos: la tarde que toreó a "Corchito".

Mayo de 1997. Feria de San Isidro. Las cámaras de televisión de la mafia prisaica como testigos. Abría cartel Ortega Cano, después Litri y cerraba José Tomás. Los dos primeros unos auténticos deshechos de tienta ya por entonces, Tomás...un chico de 21 años del que los que sabían de esto decían que había que verlo.

Y lo vimos. ¡Vaya si lo vimos!.

Las corridas empezaban a las siete de la tarde, hora ideal para alguien como yo que en ese momento ya tenía preparado todo el asunto para la tarea de la tarde-noche en el bar, me sentaba junto a los viejos y veíamos tranquilamente los toros, al menos hasta el cuarto, yo escuchaba y hablaba poco, la Feria languidecía como casi siempre en Madrid...desastre de toros, de toreros y de lo que se terciara: un aburrimiento. Pero el aficionado a la tauromaquia puede que sea el hombre más creyente de todos; tarde tras tarde no falla a la cita con la esperanza de ver algo bueno, algo auténtico, algo que le haga seguir creyendo, porque a fin de cuentas...¿quién puede vivir sin creer en algo?.

Esa tarde parecía que iba a ser una más.

Parecía.

Cuando José Tomás le hizo su quite reglamentario al segundo toro de la tarde limpió de un plumazo las telarañas que cubrían nuestros ojos: cuatro verónicas y una media ceñidísima que nos arrancó un olé que más venía del estómago que de los pulmones. El Litri quiso responderle y solo hizo el ridículo. En ocasiones es mejor no hacer nada que algo, pero eso sólo lo sabemos unos cuantos. Y Litri jamás fue de esos. Mató ese toro entre bostezos y recuerdos por lo que le habíamos visto hacer al chico de Galapagar.

Y salió "Corchito".

Y salió José Tomás...

En las tablas le recetó la primera verónica, y a base de éstas, a cual más templada y limpia, se lo sacó al centro del ruedo hasta que lo dejó tranquilo con una media verónica que causó estupor. Madrid entero se puso en pie como todo Dios que estuviera viendo aquello en ese momento.

La lidia continuó con pulcritud, manejada por profesionales, tíos que sabían cuidar al toro, hasta Dios necesita de los arcángeles, así que un gran torero también necesita buenos subalternos. Después de que "Corchito" hubiera sido picado, Tomás hizo su quite: unas ceñidísimas chicuelinas que nos llevaron al borde del infarto, recuerdo que Antoñete comentaba que no se podía hacer mejor la suerte...pasó el tercio de banderillas y Tomás cogió la muleta.

Se llevó a "Corchito" al centro del ruedo, como los toreros buenos, como los toreros valientes, lejos de todos, y allí, bajo un silencio ensordecedor, inició la faena con la izquierda, la mano torera, dos series templadas, de mano baja, que enloquecieron hasta a los funcionarios del Ayuntamiento. El toro, al verse sometido, vencido en la pelea, se rajó y tiró para las tablas; el bueno y bravo "Corchito" se dió cuenta de que ese crío le había podido con diez muletazos, y humillado se retiró de la lucha, se fue a buscar el refugio de la madera roja. Pero para él no había burladero alguno, así que no se pudo esconder de su matador, José fue a él y allí, en terreno de "Corchito", le plantó cara...

Uno a uno, como diamantes de la mina más negra, Tomás le fue sacando naturales imposibles, eternos, luminosos, perfectos a pesar de las reticencias de "Corchito", que no quería pero tragaba, aunque solamente fuera uno y otra vez la pausa, otra vez el tiempo parado, otra vez el Torero enfrontilado a los pitones del Toro, otra vez el aterrador silencio de la Verdad, otra vez el cite, con la muleta plana como la Tierra de los Antiguos, hermosa y salvaje, ingenua y brutal, desconocida y peligrosa...otra vez la voz del Hombre en trance, "¡Toro!", y el Toro que obedece y hace la curva imposible para intentar cornear el trapo rojo en lugar de la línea recta y empitonar al Torero, ya está dentro del Engaño, de la Curva del Tiempo, ya el Torero lo lleva en su regazo, hacia la cadera, el Misterio de la Vida en cuatro segundos eternos, ahí está todo, la Vida y la Muerte entre Toro y Torero, aquel sale del viaje en el trapo rojo y mira alucinado a su HAL 9000, abre la boca para atrapar más aire, en las alturas este escasea, y Ellos ya están tan alto que parece imposible que los sigamos viendo, ¿estaremos soñándolos?...otra pausa..."¡Toro!"...y Tauro que otra vez quiere atrapar el engaño, el Mentiroso engañado, sus estrellas le miran sorprendidas, otra vez al Encuentro, otro Viaje, más lento, más largo, más puro, más lejos...ya no hay oxígeno, apenas la luz puede seguirlos, "venga, uno más ahora que ya estamos llegando al Final...".


Y allí, en el principio de todas las cosas, el Espíritu Santo hunde el acero en la carne del Cuerpo...


ya se tambalea el Toro, ya salen los subalternos para hacerlo caer, ya los echa el Torero con un trueno en forma de palabra, ya se quedan otra vez solos toro y torero, ya se acaba el Viaje, junto a las tablas de madera, donde empezó todo...ahí mira Corchito a José, ahí mira Jose a "Corchito", "gran viaje, amigo mío. Ha merecido la pena", "hasta luego, compañero", y el buen animal se derrumba en la tierra exhalando su último suspiro...


de ese mismo aire que tampoco necesitó cuando andaba tras un trapo rojo más allá de las estrellas.



miércoles, 11 de mayo de 2011

INVIERNO ROJO





El sueño del enfermo es como el del moribundo: todo lo que ve se acepta como normal.

Ves un muerto, "¿pero tú no estabas muerto?", "no", y al momento te olvidas y charlas con él como si nada hubiera pasado, "¡qué tontería!", es como si la consciencia del enfermo que duerme quedara enjaulada en el último rincón de nuestro cerebro, tan escondida que ni la oímos, nos deslizamos entre imágenes estrambóticas, imposibles, como si estuviéramos comprando el pan; es como si la enfermedad, combinada con las drogas para salir de ella, nos abriera el tercer ojo sin necesidad de ser dados por el culo.

Recuerdo que mi abuela, en los últimos días de su vida, nos decía que su padre, su madre, sus hermanos...estaban con ella, con nosotros, en esa misma habitación; lo decía tranquilamente, sin temor, como algo normal. Hablaba con ellos mientras nosotros la mirábamos, su hija lloraba y todos teníamos un nudo en la garganta. De tan segura que lo decía yo miraba y remiraba donde ella señalaba, "¿los ves?", "no abuela", ella me miraba y sonreía; de vez en cuando "veía" a alguien "malo", "ese es malo" y agitaba su manita sin hacerle mucho caso. Según su hija, por las noches, cuando dormía, no hacía más que hablar en sueños con personas que estaban muertas, así que los últimos días de su vida, de su enfermedad, los pasó hablando con los muertos.

Para ver más allá de esta vida tienes que estar cerca de la muerte. Es lógico.

Cuando uno está sano y duerme sin problemas, tranquilamente, apenas recuerda nada de lo soñado, es despertarse y quitar el tapón; pero si estás enfermo el sueño permanece durante horas, puedes recordarlo con nitídez, es más, lo tienes más presente que la misma realidad que te rodea, es como si la falta de salud, un cuerpo debilitado, dejara salir nuestro espíritu de su celda, triunfante sobre los sentidos que nos tiranizan, que nos revelan qué es y qué no; y a veces, en casos de enfermedades graves, estoy seguro que quienes los tienen desean vivir más en ellos que en su vigilia, como esa maravillosa secuencia de "Origen" donde unos tipos se drogan durante días para vivir en el sueño, no quieren realidad, ésta necesita de cuerpos sanos, en el sueño no son necesarios: un cuerpo sano es una rémora imposible para el sueño.


Desde niño tengo un sueño que no he olvidado, lo tengo marcado a fuego en mi cabeza, sé que cuando lo vea habrá llegado mi fin. Por eso, en algunas ocasiones en las que me he visto apurado, no he sentido pavor al daño, a la muerte, sabía que no era mi momento...


Lo será cuando vea lo que ví mientras ¿soñaba?.

martes, 10 de mayo de 2011

POR ALGO LAS VACAS SON SAGRADAS





Si no fuera por la muerte sería imposible vivir.

Quiero decir; si fuéramos inmortales esta vida no tendría sentido, ¿para qué amar?, ¿para qué odiar?, simplemente nos deslizaríamos por ahí como la hoja que arrastra el viento, sin importar donde cayéramos, ¿qué mas daría?, un ratito y a otro sitio, nada te retendría, ¿para qué buscar a nadie?, sin temor no hay dolor ni deseo, es la seguridad de morir lo que nos lleva a buscar compañía, la muerte humaniza la vida, si no existiera seríamos dioses solitarios, nos replegaríamos en nosotros mismos, iríamos a la cueva de la montaña a celebrar la aurora y por la noche bailaríamos con el águila y la serpiente, pero con la completa seguridad de que nadie se acercaría a cenar con nosotros, oiríamos los mismos cánticos de las montañas cercanas, del loco, del viejo rey, del santo, de todos...pero nadie buscaría a nadie, ¿para qué?, no habría preguntas, quizá ni lenguaje para formularlas, ¿qué falta haría?, si viviéramos esta vida eternamente no necesitaríamos ni el cuerpo, sólo la consciencia y unos pocos sentidos, los justos para saber que vives. Puede que Dios ya no necesite ninguno, quizá la eternidad sea el no ser, saber que no eres sino que estás. Ser y estar son términos contrapuestos.

El motor de la vida, de esta vida, es la muerte; y nosotros la aceptamos cuando es lógica, cuando tiene "sentido", somos cuadriculados, dos por dos cuatro y no nos saques de ahí. Si es un viejo nonagenario el que se va al otro barrio, en su cama, rodeado de su familia, en paz consigo mismo y con el mundo, la muerte resulta hasta hermosa y liberalizadora; por el contrario, si es una criatura, alguien joven, alguien de quien pensemos que aún le quedaba mucho tiempo para dar y recibir cosas, es imposible de aceptar, no lo entendemos, no le encontramos sentido y lloramos y nos preguntamos el por qué, ¿qué razón puede haber?...le pedimos explicaciones a alguien que sí sabemos eterno, como si nosotros lo fuéramos y mereciéramos una explicación convincente, pensamos siempre que somos más y mejores de lo que somos en realidad. Tal vez ese sea el principal error: pasar todo lo que nos acontece por el estrecho tamiz de la lógica y la justicia de los hombres. El ansia de conocimiento causa dolor de estómago.

Y si no sabemos hacer la digestión mejor sería no comer.


O hacer como las vacas: regurgitarlo las veces que fueran necesarias para que nuestro delicado estómago pudiera digerir lo esencial:


No preguntes cosas que nadie haya respondido.

sábado, 7 de mayo de 2011

HOYO 19





Un palo de madera y una pelota de tenis. Hacíamos un hoyito en la tierra y jugábamos a ser tú. "Yo me pido Seve", "no, Seve soy yo", y ya estaba líada la pelea. Nadie quería ser otro, todos queríamos ser tú. Eras tú o nadie.

Recuerdo verte por la televisión, en el bar, jugando con los siesos británicos y los arrogantes americanos, destrozándolos, como un remolino dentro de un huracán, con esa mirada de tiburón, concentrado hasta la antipatía; recuerdo como mirabas a la cámara si te molestaban cuando ibas a golpear la bola, seguro que el pobre tipo se iba por la patilla, esa mirada no era una pose, una afectación, esa mirada era de tipo duro de verdad, de un artista en acción, tenías el "demon" socrático en la mirada.

Luego te casaste con la hija del pastor y la cagaste, comenzó la cuesta abajo, alternaste con lo más podridamente granado de la high society, tú, un chaval que lo había conseguido todo a base de mordiscos rodeado de mingafrías con manos de bebes. Dicen que te aficionaste a la cocaína y al alcohol. Normal, ¿quien no lo haría después de haber sido el mejor para terminar como yerno de un paleto?

Pero tú tenías un par de cojones; los pusistes sobre la mesa y te divorciastes, no se te había perdido nada allí, nada menos tú, estabas dentro de un bunker de imposible salida. Y salistes con un par, como en los viejos tiempos, apretando el puño y los dientes.

Encontraste el amor en los brazos de la juventud, te devolvió la alegría de vivir, la sinceridad y la nobleza, harto como estabas de mentiras y sonrisas americanas, pero tu sino estaba marcado a fuego en el libro del Destino: habías nacido para ser el mejor del mundo, no para ser el más feliz. A tu chica se la llevó la Parca tan temprano que te volviste loco; tú, el tío que era capaz de enviar la bola a 300 metros y que cayera sobre una moneda de cinco duros no valías más que esa ante las garras de la Doña, como todos, como siempre; pero tú no pudiste aceptarlo. Como todos, como siempre.

Nuevo descenso al Maelström, pero esta vez sin tu legendaria cabeza fría, en plan kamikaze, desesperado, "a ver quien los tiene más gordos"...perdiste, ese es el único rival a quien nadie puede batir. Ni siquiera tú.

Luego el bicho se instaló en tu cabeza, "del tamaño de una pelota de golf", nadie daba aquella moneda porque salieras vivo. Pero saliste, renqueante pero saliste; cuando uno está en el hoyo de la vida lo único que importa es salir de él al precio que sea.

Y el tuyo fue la mirada: era la mirada de un mortal, de uno como nosotros, ya no asustabas a nadie, ahora causabas compasión. Y esa palabra la borraste de tu vocabulario hacía tanto tiempo que ya no recordabas su significado. Me dolió más ver aquellos ojos que tu nueva forma de caminar. La auténtica fuerza de un hombre está en sus ojos. Y los tuyos se quedaron en la mesa de operaciones junto al maldito bicho, se los llevó, te pusieron los ojos de otro, los ojos del rebaño, los ojos del cordero. Puto pastor.


Afuera llueve y truena como si no costara, Dios está preparando el terreno para recibirte, para tener una posibilidad de vencerte ahora que ya has recuperado tus ojos, para fardar con sus colegas diciéndoles que le ha ganado al gran Seve, como el patán de tu yerno...iluso.


Pues no eras tú nadie jugando bajo la lluvia.


Deberías darle 6 golpes de ventaja.


Suerte.


Para Dios, claro está.

jueves, 5 de mayo de 2011

"¡CUANDO SE LO DIGA A MI MUJER...!"





- "...¿y cual dice que es su nombre de pila?"
- "Teniente"

Para mí es uno de los mejores "gags" de la historia de la televisión.

Están pasando la serie todas las tardes (de 5 a 8) de lunes a viernes por la cadena Nitro. Mira por donde tengo que agradecerle a la caradeculo su cruzada anti-humo: sin tabaco no hay copas, y como cada vez hay menos dinero (gracias, "planetario") los dados hibernan, los alcoholes envejecen más y los cubitos de hielo se pegan los unos a los otros del frío que tienen; así que en lugar de ponerme a resolver crucigramas de un anormal veo el doble capítulo que diariamente emiten en esa cadena.

Colombo es el paradigma del anti-héroe: feo, desaliñado, sucio y, aparentemente, corto de luces. Y encima es poli.

No sé, pero con el paso de los años la mayoría de las veces prefiero que gane el "malo", el que quiere lo que tiene el "bueno" y no puede esperar a que le toque la primitiva para conseguirlo, el que urde un plan genial y cae muerto a las pezuñas de los caballos soñados, el que está a punto de coger el tren junto al amor de su vida, forrado de dinero robado, y en el último instante, con un pie en el vagón, recibe el traicionero navajazo de alguien que no tenía por qué estar allí...con Teniente Colombo me pasa lo contrario: quiero que gane él. Y sé que siempre ganará.

Es un tío normal, casado con una mujer a la que nunca vemos (ni falta que hace, viéndolo a él así tiene que ser ella) y de la que siempre habla, que adora las judías, bebe café, respira tabaco y tiene un coche que sería la pesadilla del 90 % de los tíos y el 100 % de las mujeres. Y además está obsesionado con su trabajo. El Príncipe Azabache de las adolescentes, vamos.

Ama su trabajo, esto le diferencia de muchos de nosotros, y en uno de los capítulos nos revela la fórmula de su éxito cuando se lo confiesa, a modo de despedida, a una de sus "víctimas": "Cuando estaba en la Academia me dí cuenta de que jamás sería el más listo, el más perspicaz, el más preparado...así que me dije que la única forma para conseguirlo era trabajar más que ninguno. Y eso es lo que hago".

Me gusta que todas sus historias se desarrollen en ambientes de pasta, de lujo, de clase. Estoy hasta los cojones de telerrealidad. Bastante jodida es como para que encima tenga que ver las tristes vidas de otr@s desgraciad@s como yo. Quiero ver como viven los que disfrutan la vida. Y quiero que uno de los "nuestros" los reboze por el fango. Que los joda. Que los pille. Que los humille donde más les duele: en su orgullo. "Soy más listo que tú. ¡Te pillé el culo!". Ese es nuestro Teniente Colombo.

Como todas las series estadounidenses está bien dirigida y bien interpretada, bien rodada y con buenas tramas, aunque siempre tengan el mismo desarrollo las ves hasta el final porque quienes las crean son profesionales que aman su trabajo. Es algo curioso de ese pueblo; apenas han inventado nada importante, casi no tienen historia, pero al ser una nación tan joven tienen todo lo bueno de la juventud: la fuerza, la ingenuidad y la pasión. Buscan la excelencia allá donde se encuentre y una vez que dan con ella se la llevan a casa para que trabaje CON ellos, no PARA ellos, para aprender y mejorar, para ir un paso más allá, para llegar donde el resto del viejo mundo no tiene ni fuerzas ni ganas de ir. Por esto son los dueños del planeta: porque les gusta ser los mejores.

Evidentemente, la mejor época de Teniente Colombo fue la primera, la de los 70. Echando un vistazo en la Wiki podéis ver que por la serie pasaron gente de la talla de Steven Spielberg, John Cassavettes, Kim Hunter, Don Ameche, Donald Pleasence, Robert Vaughan, Johnny Cash, Robert Loggia, Jonathan Demme...en fin.

Durante aquella época la vis cómica era prácticamente residual, no tenía importancia; sin embargo ésta fue el "leit-motiv" de la segunda etapa, cuando un viejo y sabio Colombo está riéndose de sí mismo constantemente, exagerando los tics, sobreactuando...en definitiva, haciendo lo que alguien inteligente debe hacer cuando se da cuenta de que es un viejo: reírse de sí mismo primero, y después de todo lo demás. Claro está que esto tiene un precio, la trama pierde importancia, pero no le puedes pedir a nadie que sea siempre igual; además, eso es propio de estúpidos. Y nuestro amigo no lo era.

Ayer ví uno de sus últimos capítulos. Tenía como estrella invitada ni más ni menos que a la simpar Faye Dunaway, ya otoñal pero aún increíblemente hermosa, atractiva, sugerente...hay mujeres que llevarán tres meses muertas y todavía serán apetecibles. Y miss Dunaway es una de ellas.

Bueno, pues a lo que iba...estuve la hora y media con una sonrisa en la boca; es algo que me pasa muy pocas veces, esa sensación de ver que alguien está disfrutando con su trabajo, de verdad, sin poses, naturalmente, no sé...lo sientes, me pasa también viendo "Con la muerte en los talones", es mágico, pensar que quizá todos estén muertos y sigan consiguiendo hacer feliz a la gente, que pasemos un buen rato...es Magia.

El episodio era previsible, como todos: Faye comete un asesinato y Colombo la descubre, pero claro, entre medias está el esperado flirteo entre la extraña pareja: al principio ella se lo camela para que olvide el asunto, le sonríe, le compra una bonita corbata, enseña pierna...el pobre Colombo la mira como si estuviera soñando. Poco a poco la cosa entre ellos avanza al igual que la investigación; nuestro héroe ve cada vez más claro que la mujer de la que se está enamorando es la asesina, ella empieza a sentir algo por él...pero el curro es el curro. Y más estando Colombo por medio. Con todo, cede en que la misteriosa joven cómplice del asesinato (la hija de Faye, en un guiño a la memorable secuencia final de la gran "Chinatown") escape para Europa libre de toda sospecha. Al final vemos a Colombo bebiendo en el bar de los oficiales, triste por primera vez en su vida después de haber cumplido con su deber:

- "¿Dónde va, Teniente?"
- "Al cine..."
- "¡Pero si a usted no le gusta el cine!"
- "Pero a mi mujer sí..."


Y es que sólo una mujer como Faye podía hacer dudar a alguien como Teniente.





Para PETER FALK, actualmente entre las garras de uno de los mayores hijos de la grandísima puta que el mundo ha conocido: el doctor alzheimer.

miércoles, 4 de mayo de 2011

ZURBARÁN Y BARBER: AGNUS DEI




Había un video en Youtube con esta fotografía fija acompañada de un coro religioso que te ponía la carne de gallina. Lo ha suprimido el que lo creó. No lo entiendo. ¿Por qué?.

Acabo de encontrar la música que lo acompañaba. Samuel Barber: Agnus Dei (tune 'Adagio for Strings')

Poned la música y pinchad sobre la imagen para verla más grande.

Mirad la mirada del cordero y escuchad el coro.

Tienes que ser de piedra para no emocionarte. Creas o no creas.


Sobran más palabras.

martes, 3 de mayo de 2011

DURMIENDO CON LOS PECES





A mí lo del moro me recuerda cada vez más a lo de Hitler: tó Dios detrás del Leviatán durante 10 años para terminar pegándole un tiro en la cabeza y arrojarlo al mar.

- "Lo hemos matao y hemos tirao su cadáver al mar"
- "¡¡¡BIEEEEEEEEEENN!!! ¡¡¡U, ESE, A!!! ¡¡¡U, ESE, A!!!"

¿?

No sé, si yo tuviera un familiar entre los asesinados en los ataques de las torres gemelas me hubiera gustado que lo detuvieran, lo trajeran a mi país embutido en un centelleante mono color butano y verlo encadenado de pies y manos. Un juicio en un estado donde existiera la pena de muerte y presenciar su ejecución, como suelen hacer por tierras del tío Sam. Es decir...VERLO.

Pero no. Los políticos prefieren que no lo veamos, no estamos preparados, nos evitan un mal trago, ¿de qué coño estáis hablando?, ¿un mal trago?, ¿os estáis quedando conmigo?...BEBEMOS CICUTA A DIARIO, nos la servís en bandeja de plata y para una vez que QUEREMOS ver a un hijodeputa humillado, al AZOTE DE OCCIDENTE (nada menos), razonáis que mejor no, que no es necesario, que con saber que está durmiendo con los peces tenemos suficiente...¡PERO ESTO QUÉ COJONES ES!.

"Es que de esta forma se evita la mala sangre mora"

No me creo ná. La mala sangre mora seguirá corriendo mientras continúen bajo el yugo de una teocracia en la que el sufrimiento, la pobreza y el odio chandálico del misérrimo pueblo tiene canalizada su ira y frustración en el demonio Occidental; nosotros somos los culpables de su situación porque así lo dicen sus mulás y sus burrás.

Es tan antiguo como el tiempo, "semen retentum venenum est", igual con el odio, hay que ponerle una careta como hicieron los nazis con los judíos o la morería con nosotros, siempre es más fácil focalizar un enemigo fuera que dentro. Y más tranquilizador: "¿Los nuestros? ¿pero como va a ser culpa de los nuestros? ¡¡¡VOSOTROS TENÉIS LA CULPA!!!".

El Otro, siempre es el Otro.

Si un malnacido mata a un ser querido la sed de justicia y venganza no se apaga porque los jefes digan que lo han pillado y le han dado su merecido: "asunto concluído, amigo. Lo hemos pillado, matado y tirado a un pozo", "quiero verlo", "mejor no, así está bien". Y UNA POLLA. ¿Qué Justicia es esa en la que tienes que confiar en la palabra de alguien que no conoces?.

Estoy seguro de que en las multitudes de yankis que celebraban la noticia habían pocos familiares de las víctimas; éstas aún siguen haciendo preguntas de por qué pasó lo qué pasó, quién lo hizo y quién se beneficio. Lo de siempre. Como siempre.


Cuando hay una buena noticia debe darse a conocer adecuadamente y pensando siempre en aquellos que más la necesitan, en los realmente afectados, en quienes la esperaban como a los Reyes Magos de la niñez.

A no ser que pienses que como ya no son niños da lo mismo la forma en que lo cuentes, no te creerán a menos que vean a los auténticos Reyes Magos.

Y eso sabemos que es imposible. Hoy más que nunca.


Los Magos no existen y el Bien jamás estuvo en las alturas, allí hay poco oxígeno y apesta a mierda, hay que ir con cámara anti-gas.


O llevar tanto tiempo allí arriba que ya no puedes vivir sin respirar iniquidad.


Puto polen.

lunes, 2 de mayo de 2011

BABE I´M GONNA LEAVE YOU





Puto polen de los cojones...


Los yankis se han cargao a Bin Laden y lo han tirado al mar, "en un lugar desconocido para que no sea centro de peregrinación". Dicen que fue él quien ordenó los ataques a los torres gemelas y al Pentágono. No me lo creo. Apesta a operación interna. "¿Pero cómo van a ser capaces de matar a miles de compatriotas?". Porque era necesario para hacer lo que hicieron después.

Somos insectos a sus ojos, hormigas, abejas, mierda necesaria como abono, alguien tiene que servirles, cuando no seamos necesarios nos borrarán del mapa y se quedaran con sus maquinitas que dan menos dolores de cabeza y no necesitan sanidad, ni educación, ni jubilación, ni hostias. Serán los esclavos perfectos, el sueño del Faraón.

Banderas en la calle, "¡¡USA, USA, USA!!"; cerveza, burguers y polvo. Venganza. El moro que puso en jaque al Imperio desde una cueva ha sido asesinado y ya duerme con las sardinas. Mentira. No me creo ná. Ahora habrá fuegos artificiales del otro lado, "venganza!", exclamarán los monigotes con turbante, más sangre, más muerte, más destrucción...para matar a lo grande tienes que ser grande. Y un moro ex-agente de la CIA no es capaz de causar el mayor shock de nuestra Era. Y una mierda.

Arde Morolandia, escasea el oro negro, superpoblación mundial, somos demasiados, "algo hay que hacer", tecnología punta, en las entrañas de Europa están jugando a recrear el Big Bang, a Dios le quedan dos telediarios, Madrid-Barsa por la vena, odio tribal, "mejor mataros entre vosotros. Odiaros", la banca nunca pierde, "no podemos dejarla caer. Es por vuestro bien", mierda pá tí, no me creo ná, cortinas de humo, telones de maría, peyote visual, la vida como un holograma. Mentira.

A Kubrick se lo cargaron, se pasó con EWS, enseñó demasiado, infarto nocturno, mentira.

El gran tapete ¿ROJO? se ve mejor que nunca bajo la luz de las seis lámparas ¿VERDES?. Sidney juega con las bolitas mientras le dice a Tom que todo es un juego, que todo era mentira, que nada es real; escucha al amo con la mano sujetando su mandíbula, como si quisiera evitar el escape de la Gran Carcajada, también él está dentro, ya no es una bolita rodeada de troneras, ya es uno de ellos, "te enviaré una caja de este whisky a tu casa", llegará la próxima ¿NAVIDAD? y será uno de los invitados especiales, junto a su encantadora mujercita, la que ¿SUEÑA? que le pone los cuernos con un marinerito, la que ¿SUEÑA? con una orgía infinita, con un gang bang high level...¿y qué más vistes, Nicole?, ¿QUÉ MÁS?.


Hoy es un buen día para el Imperio, las cosas siguen como SIEMPRE.


La inmensa mayoría quiere formar parte de la Gran Babilonia. ¿Pastilla azul o pastilla roja?. La dictadura más grande de la historia todavía sigue en pie, gorda, enorme, sobrealimentada...pero de tan grande que es ya se mueve torpemente, ha perdido agilidad y reflejos, puede caer, debe caer, tenemos que pillar las gafas de sol, las que hacen ver como son: DEMONIOS.


Ya están preparando al nuevo doctor No. Estamos a las puertas de otro gran y sangriento juego de manos.


Que Dios nos coja confesados.


Puto polen.

domingo, 1 de mayo de 2011

GOOD TIMES, BAD TIMES





- "Sube", dijo la gran serpiente morada. Abrió la boca y dando un torpe salto entré en ella. Me acomodé como pude en su seca garganta. No estaba solo allí dentro. Había otra persona. La conocía, sabía quien era, pero por más que lo intentaba no podía verle la cara. La gran serpiente morada echó a volar. Vimos como la Tierra se diluía en un enorme Sol, la vimos desaparecer ante nuestros propios ojos. La gran serpiente morada aceleró el vuelo. Íbamos hacia la noche, era nuestro último viaje. Dejamos la luz atrás. Mirábamos las estrellas y reíamos recordando viejos tiempos.

Llegamos al final. La gran serpiente morada abrió la boca y nos expulsó. Después desapareció. Estábamos todos. Me fijé en una vieja mesa de madera. Fuí feliz al tocarla. Llegó mi turno. El camello me condujo a la puerta. "Pasa". Me tumbé y ví la noche infinita, plagada de estrellas y una brillante luna negra. Brillante...

Por la derecha aparecieron cuatro soles negros unidos entre sí. Lentamente desplazaron a la luna y a las estrellas, lentamente se situaron en el centro, lentamente se fue la luz...cerré los ojos.

En silencio mortal preguntaron por mi nombre.