viernes, 29 de julio de 2011

EL OLOR DEL DOLOR EN LOS OJOS





Una de las mayores tragedias en la historia reciente de nuestra ciudad fue la que aconteció una veraniega mañana de finales de los ochenta.

Era una familia numerosa, creo recordar a cuatro criaturas, él trabajaba como funcionario de prisiones y ella llevaba la casa, aún eran jóvenes, andarían por la treintena, muy serios y educados, yo los atendía cuando se sentaban en la terraza, todos juntos, los niños muy formales y bien vestidos, limpios, con cara de conocer una de las primeras reglas: que todo acto tiene sus consecuencias. El mayor tendría unos diez años, después iba otro con el que se llevaba el tiempo estrictamente necesario y luego otros dos más pequeños, un descanso entre tanda y tanda, en mi familia pasó algo parecido, un mínimo descanso para coger fuerzas y a arrear otra vez antes que el tiempo se encargara de echar el telón en el back-stage de mamá.

Pasó que esa mañana los dos mayores fueron decapitados por un montacargas.

Estaban reformando la casa, cuando la familia crece el hogar debe transformase, máquinas por aquí y por allá, herramientas, hombres trabajando, follón, suciedad...en fin, todo lo que conlleva la molesta obligación de meter gente ajena en tu chabolo. El padre se había ido al trabajo y la madre andaba de acá para allá, luchando con unos y con otros, con propios y ajenos, ya se sabe que no hay guerrero más incansable que una madre en su casa, más incansable y menos reconocido, el trabajo de las madres parece algo tan inevitable e innegociable como la salida del sol, es su obligación y punto, prohibido enfermar o pedir unos días de vacaciones, yo jamás he visto a la mía descansar un sólo día...y es que la sola idea de un sindicato maternal resulta ridícula, absurda. Por el bien de SUS hijos están dispuestas a hacer todo lo que sea necesario, el bienestar de ellos es su felicidad. Al menos así era el asunto antes.

Los obreros se marcharon para almorzar y la madre siguió con su hercúlea tarea diaria.

Fue en ese momento cuando los dos niños se subieron al montacargas y no se sabe muy bien cómo accionaron el mecanismo; la máquina hizo aquuello para lo que había sido creada y subió.

Y subió tanto que cuando llegó al piso superior actuó como guillotina en las cabecitas de esos dos niños que iban mirando como el suelo se iba alejando de ellos en los últimos segundos de sus fugaces vidas...

Si inhumano debe ser la pérdida de un hijo no puedo siquiera imaginar lo que será perder dos al mismo tiempo.

Para volverte loco y matar al mismo Dios si lo tuvieras delante.

Realmente esa es la prueba de fuego, es decir, ¿por qué permitir tamaña injusticia, una crueldad tan enorme?...si la muerte tuviera un patrón, un cierto sentido, si hasta la misma muerte tuviera unos límites, unos márgenes que ni ella fuera capaz de traspasar, todos creeríamos en Dios mucho más y con mucha más facilidad, aceptaríamos sus designios, pero intuiríamos, aseguraríamos, que allí arriba debía haber alguien para velar por quienes todavía no han tenido tiempo de hacer mal alguno, criaturas que alegran los corazones y los llenan de esperanza y fe en el futuro, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre que no merecen quedarse en los tacos de salida, al menos que se caigan en la primera valla, pero déjalos que lleguen, sólo eso, sólo eso...

Quizá la historia de Jesucristo sacrificado por todos nosotros es la excusa perfecta que el Sacercote creó para que el inabordable muro de la muerte de nuestros pequeños se nos hiciera algo menos definitivo, imposible de aceptar: el mismo Dios vió como matábamos a su Hijo.

Pero Él llegó a los 33.

Perdí la pista de aquella familia, supe tiempo después que se separaron, la culpa, el por qué, el dónde estabas tú, el reproche, el dolor, la locura...

Hace unos años el hombre volvío a venir por el bar con su nietzscheziano bigotón y una mirada brillante, una mirada extraña e inquietante, vale que tú conocías lo que le había pasado, pero estoy seguro que vosotr@s sentiriáis lo mismo si lo viérais, esa mirada echa para atrás, existe el olor de la mirada, y el de la de este hombre echaba para atrás.

El olor del dolor en los ojos.

Y luego la sonrisa...una sonrisa...en fin, el tío estaba quedao, iba con un amigo suyo, un tipo que siempre estaba hablando de política, no hablaba de otra cosa, a mí eso me pone enfermo, de verdad, en los bares no se DEBE hablar de política, hay gente de todos los colores y hay alcohol, problemas, líos, en España no podemos discutir de nada sin insultarnos y, llegado el caso, pelearnos. Y un bar con líos es un bar liquidado.

Yo callaba y callaba, callaba y callaba, más por el desgraciado funcionario que otra cosa, si su amigo no lo hubiera sido me habría durado 0´2, a la calle sin contemplaciones, pero una mañana se me hincharon los cojones, estaba atrapado en una resaca infernal y no lo pude soportar más:

- "¡O TE CALLAS O TE VAS A LA PUTA CALLE!"

Se quedó a cuadros, el funcionario me miró sin su enfermiza sonrisa, todos callaron:

- "¿Qué te debo?"

Pagaron y se fueron.


El dolor une a las personas, pero el dolor extremo, sobrehumano, las separa.


Lo he visto esta mañana, yo en mi coche y él en el suyo, un fugaz intercambio de miradas en un semáforo.


He salido pitando en cuanto he visto parpadear al monigote.

jueves, 28 de julio de 2011

INSERT COIN





No sé, debo de ser un retrógado del copón, un reaccionario, un redomado reloquesea, pero cuando veo a un viejo correr como una liebre o caminar como un marchador siento en mi interior un profundo asco, un desprecio instantáneo, sin grumos, la visión de esa aberración hace que le pierda el respeto debido.

Y es que me asalta la siguiente pregunta:

¿Qué clase de vida ha debido llevar ese tipo cuando todos los que he conocido o conozco, quiero o he querido de su generación, a duras penas pueden caminar?

Entonces la respuesta viene sola: una vida sin interés.

Una vida profiláctica, una vida eleicaseimunitas...

Un tío nacido en la España de los años 40 del pasado siglo no debería correr en el Hecho Discutible de éste como si estuviera preparándose para las Olimpiadas del año que viene.

Apenas puedo imaginar algo más ridículo que un viejo corriendo; en serio, me cuesta, pero éstos son tiempos extraños, ridículos, tanto como que la visión de una rebanada de pan tostándose provoca que algunos derramen una furtiva lágrima. O unas cuantas.

Y es que nos hemos vuelto tan sensibles, tan femeninos...a veces pienso si la Tierra no se habrá quedado preñada por un cometa invisible y sus anhelantes suspiros en forma de ceniza volcánica han invadido todo nuestro ser. Puede que tod@s estemos embarazad@s y no nos hayamos dado cuenta...¿hay volcanes en Oriente Medio? me temo que allí no llegan los amorosos vapores de la Pacha Mama.

De todas formas habrá que esperar la parida, ya se sabe que hasta los tres meses no se sabe si lo que llevamos dentro es una sardina, un jilguero o una criatura como nosotros, es una lotería más difícil que el euromillón, al menos eso es lo que ahora dicen quienes han sustituido al cansado Dios, todo puede ser, ¿quién puede asegurarlo?, todo es relativo, ni Dios sabe si existe, le ronda el doctor Alzheimer, bien pudiera ser que en lugar de un pequeño cabrón saliera un ratoncillo, la Física dice que es posible y si lo dice esa Señora es verdad.

Dios, lávate el cuello con agua fría. Helada.

El viejo que corre mira a los que va dejando atrás y piensa que lo admiran.

El viejo que corre ha sido un gilipollas toda su vida, la ha atravesado como quien deja pasar un buen plato tras otro porque se reserva para el postre, para la tarta nupcial, cuando ya están todos hartos de comer y beber, cuando la sola idea de trasegar azúcar nos causa una vomitona, cuando lo único que apetece es fumarse un buen puro bajo un árbol, a poder ser con un buen copazo y unos amigos que no hablen demasiado...entonces el viejo gilipollas se lanza a por la tarta para comérsela él sólo, toda suya, sin nadie que pueda hacerle sombra con otra cuchara.

Pero como tiene el estómago atrofiado se harta a la segunda cucharada, no le sienta bien, mira de reojo y ve que lo observan rascándose las barrigas y en silencio, el viejo gilipollas no nació para cambiar de ideas, para amoldarse a los tiempos vitales, el viejo gilipollas ha estado esperando ese momento durante toda su vida y no va a ceder ahora, ahora que él puede hacer algo que los demás no pueden hacer, así que coge una cuchara más grande, tan grande que casi no cabe en su boca, y devora con ansia su tesoro, el tesoro de su gilipollesca vida, hasta que en una de esas va y se atraganta, se está muriendo y ve pasar ante sus ojos toda su vida...un interminable fotograma en blanco que termina con una frase:


"Insert coin"


Y se va sin haber empezado a jugar.

miércoles, 27 de julio de 2011

ESCATOLÓGICA MAÑANA





Aburrido y aún medio dormido, mirando el infinito horizonte azul a través del cristal de mi coche, estaba fumándome el primer cigarrillo de la mañana mientras escuchaba una sonata de Beethoven cuando ha venido a mí el tradicional, y no por ello menos sorpresivo, apretón matutino. Si estás en movimiento, caminando, no pasa nada, es soportable, pero daba la casualidad que hoy no he salido a andar, tocaba descanso, así que lo que no suele pasar de una ligera incomodidad se ha trastocado en una perentoria necesidad, pues de todos es sabido que cuando estás cagándote vivo no vale ni Beethoven, ni Rachel, ni Cristo bendito, somos tan perfectos que ya puede estar cayéndose el cielo sobre nuestras cabezas que cuando la mierda llama a tu puerta trasera todo queda en un segundo plano. O milésimo.

"Paz universal, el fin del hambre en el mundo, derechos humanos...". Que nos pille cagados.

Bien, vale, de acuerdo, estaba solo en los aledaños de un merendero-mirador, a lo lejos se veían a dos operarios de la limpieza a los que escuchaba sus paridas por la fuerza del viento, no sé, parecía cosa de poco, podía esperar a que se largaran si apretaba un poco más el culo...venga a mirar, venga a mirar...en esto que aparece un gilipollas con dos perrazos, iba a darles de beber en la fuente que quedaba a mis espaldas, malditos perros, paciencia Kufisto, paciencia...

He pensado en largarme a casa, cinco minutos de coche y asunto arreglao, pero ya os digo que no llevaba ni media hora despierto, y en esos momentos los niveles están aún más descompensados de lo habitual, la cabeza anda seca, la sangre aún está desperezándose...he recordado que hacía como un cuarto de siglo que no jiñaba en el campo, bajo la luz del sol, al aire libre, y me ha asaltado la luminosa idea de que haciéndolo allí los dioses agradecerían mi ofrenda, recompensándome esta noche con los favores de una bella dama y tal, o acertando cinco y el complementario en la bonoloto, o enlazando mi blog en la web de coca-cola...paciencia Kufisto, paciencia...¡AHORA ES EL MOMENTO!.

Bajo del coche. Compruebo la dirección del viento. Me refugio tras el motor. Me quito el bañador y los calzoncillos, en pelota picá...

No se había asomado por la ventana la cabeza del primer truño cuando he visto y oído a una moto de cross acercarse por la ladera a toda velocidad, un minuto escaso nos separaba, "suficiente"...no, por la derecha hacía acto de aparición un vehículo de mantenimiento, no más de treinta segundos, ¡RÁPIDO KUFISTO, POR LO QUE MÁS QUIERAS, YA NO HAY MARCHA ATRÁS!...no me ha dado tiempo ni a soltar la mitad de la carga, casi ni a mear, me he limpiado como si estuvieran cronometrándome y me he puesto a la buena de Dios los calzones y el bañador, aquellos con las dos piernas por el mismo agujero, show...

Cinco segundos después ha pasado el del coche, rápida mirada, descubrimiento y cara de ir pensando en hacer conmigo lo mismo que yo acababa de hacer sobre la Pacha Mama. A continuación el de la moto, frenazo en seco y dedo medio al cielo, ha dado la vuelta y ha salido disparado. He creído oír el aleteo de un helicóptero pero no lo he llegado a ver, un tren de viajeros cruzaba a toda hostia, supongo que conteniendo la respiración, abochornado he ido a la búsqueda de una piedra para tapar mi seta mágica, a fin de cuentas no soy un animal, al menos recordaba que en el campo la caca se tapa, un detalle para el que venga después...He cogido un buen ejemplar, pero con los nervios lo he dejado caer a demasiada altura provocando la natural expansión del abono orgánico como si de una bomba de racimo se tratara, día de fiesta para el mosquerío de la zona. Maldita sea mi estampa.

Me he subido al coche, lo he arrancado y he dejado atrás al Vigilante con sus prismáticos, haciéndose el loco, supongo que cagándose en mi puta vida.

Al dejar toda la mierda atrás me ha dado un golpe de risa, nerviosa, loca, absurda, casi se me han saltado las lágrimas...he puesto rumbo al bar para adecentarme un poco los bajos, he pasado todo digno, repartiendo buenos días y apretones de manos, al salir he visto a una pureta sentada en la terraza, "me voy al parque a ver a los patos" le he dicho, "dales recuerdos de mi parte, Kufis".


Sí, hoy no me olvidarán unos cuantos.


Espero que los dioses tampoco.


Porque sino serán ellos los próximos.

martes, 26 de julio de 2011

BACK TO WHITE, AMY




Estaba recogiendo los bártulos para irme a trabajar (tabaco, aspirinas, chicles de nicotina, llaves, nueces...), apurando la última escucha sobre la reaparición de JT, cuando interrumpieron la emisión para "dar una triste noticia"...me vino a la cabeza que tal vez fuera un imitador patrio del noruego grillao, las cosas están muy jodidas, pero no: "Amy Winehouse ha sido encontrada muerta en su casa..."

Estupefacción.

Me quedé parado mientras oía el resto de la noticia; es curioso, pero cuando nos enteramos de algo que nos afecta malamente dejamos de movernos, como si quedándonos quietos pudiéramos cambiar el signo de la mala nueva, como si pensáramos que de esa forma, en silencio y sin moverse, el mal rollo no nos verá y pasará de largo...pero no, no sirve para nada, ya lo sabes, ya es verdad, no puedes escapar a lo inevitable por muy quieto que te quedes, aunque te hagas pasar por una roca.

Amy fue la banda sonora que puso música al final de mi relación con mi ex y al principio del descenso al Maelström que estuvo a punto de hacerme trizas contra las rocas. Poco después redescubrí "Escalera al cielo" y la abandoné, no siempre voy a ser yo el abandonado, me pareció más propia, más adecuada para la desesperanza y el dolor que me atenazaban ante la vivencia de algo que jamás pensé pudiera llegar a ocurrirme.

Lo primero que escuché de ella fue "Valerie", una canción ligera, divertida, que convertía tu corazón en un saxo durante los tres minutillos que duraba, y luega esa voz, como si cantara con media garganta, como cuando JT torea con media muleta por culpa del viento, sobrados, podías intuir que guardaba mucho más, pero no siempre se deben utilizar todos tus recursos ante cualquier envite, hay que saber dosificarlos, además de que hay situaciones en las que se queda mejor a medio gas que a revienta-calderas, siempre hay un tiempo para todo, y cuando Amy cantaba, al igual que JT cuando torea, sabía darle el tono al momento, al instante, al segundo...tenía el don que se lleva en la sangre, la gracia de lo no aprendido, de lo dado, el saber de quien no necesita aprender, el conocimiento natural, perfecto, virginal.

Llegaba el viernes, salía de trabajar a las cuatro y sin comer ni Dios que lo soñó pillaba el coche, ponía a Amy y me iba a recoger a mi amol; aunque no era completamente necesario, perfectamente hubiera podido venirse en tren (no le costaba un duro), pero no le gustaba, quería que fuera yo, total, sólo eran 200 kilómetros de mierda...y lo malo es que de hacerlo una vez tienes que hacerlo mil, sino ya tienes la conocida cantinela, "ya no me quieres...". No, ya no te quiero, pero jóder qué mal me lo hicistes pasar. Ya ni te odio.

A ella no le gustaba Amy, bien pensado no le gustaba nada que no fuera pachangeo para bailar cuando iba colocada, y eso que era toda una maestra de la guitarra, tenía el título y tal, terminó por sacárselo después de 12 años de duros estudios, obligada por su bruja, yo creo que de ahí le venía su odio por la música, es una reacción natural cuando aprendes algo a la fuerza, con la escoba de la bruja permanentemente sobre tu cabeza, peor que una guillotina, al menos ésta hace su función, es lo correcto, pero la escoba de la bruja no, eso debería ser el abrazo de una madre, pero la pobre no conocía ni al uno ni a la otra, aunque ella la amará enfermizamente, que hacía lo que hacía por su bien, cuando estaba más claro que el agua que la bruja lo hacía por "SU" bien, para hacer de su hija otra bruja como ella, y creo que al final lo consiguió, el poder de las brujas...¡tentáros cuando os tengáis que enfrentar a una!.

De todas formas, a veces, cuando la bruja y el padre se iban de vacaciones y podíamos dormir juntos, se olvidaba del por qué había aprendido aquello (la lejanía puede ser la mejor medicina) y algunas noches que llegábamos tarde a casa cogía la guitarra y se ponía a tocarla para mí, completamente desnuda, obras clásicas, obras que todos conocemos y tocamos al aire mientras las escuchamos, pero ella lo hacía con la guitarra y sin acompañamiento de fondo, yo la miraba, la veía disfrutar y flipaba, después nos íbamos a la cama.

Compré sus dos discos a los negratas, me gustó más el segundo, el que la lanzó a la fama, con esa obra maestra llamada "Back to black", una canción que me subyugó, premonitoria; cuando más colgado andaba yo con ese tema le oí decir a un capucrítico de esos que la letra iba sobre no sé qué gilipollez, recordé cuando el imbécil de Julián Ruiz dijo que "Where the streets have no name" iba sobre Tokyo, porque allí las calles no tienen nombre...hay gente que es idiota hasta el almuerzo, después mongólicos.

No hacía falta traducir la letra, bastaba con el título, la música, y su voz, cualquiera que tenga el corazón para algo más que bombear sangre sabe qué esta diciendo Amy, no es necesario ir a Oxford para aprender inglés, la música no necesita traducción, sino deja de ser música.

La voz de Amy es como un ornitorrinco: extraña, inclasificable e imposible, no la "ves" en ese cuerpo, en esa piel. Amy hablaba cantando, Amy decía lo que sentía no con las palabras sino con el tono, sabía que una palabra puede significar muchas cosas según la forma en la que se diga, y Amy sabía como hacerlo, como decir la verdad de ella sin que pareciera otra estúpida más cantando gilipolleces ajenas, no hay más que escucharla cantar esa sensacional versión de "Will you still love me tomorrow?" para darse cuenta que detrás de esa mujer de rompe y rasga, arrabalera y drogata, no había otra cosa que no fuera otro corazón solitario, otro corazón demasiado lleno de sueños rotos como para permitir la normal circulación de la sangre, por eso se ponía, para ponerle y que bombeara más fuerte. Amy creyó haber encontrado la felicidad en el éxito, pero entonces se dió cuenta de algo terrible: que nunca había estado tan sola como ahora que estaba rodeada de gente, ahora sí que jamás podría ser ella misma, ahora debía ser lo que los demás querían que fuera: un icono de la muy sexy y putísima doña auto-destrucción, esa mala zorra que embelesa a los cagahorchatas que no han pasado unas largas vacaciones pagadas en su casa, en el infierno, entre sus garras...para ellos autodestruirte es "cool" porque lo hacen una vez a la semana, o al mes, o al año, creen conocerla, pero no, gominolos, para conocer algo te tiene que dominar, y entonces ya no es tan divertido ni tan "cool", entonces es cuando quieres salir de allí a toda costa, aunque sea jugándotela y saltando por la ventana, como Alex, ya sabes lo que hay allí, ya sabes lo que es, el conocimiento siempre fué y será dolor, Amy lo sabía pero ya no le quedaban fuerzas, y aunque las tuviera...¿para qué?, ¿para volver a lo de antes?, back to black, back to white, la cuestión para Amy siempre fue "back" cuando debe ser "next".


De su eterno back siempre serán culpables los que debieron cuidarla cuando era una niña, a fin de cuentas eso era lo que estaba buscando, regresar a lo que no tuvo, a lo que no supieron darle cuando tú todavía no te puedes buscar la vida.


Una infancia sin bruj@s que te sacudan con la escoba.

sábado, 23 de julio de 2011

QUE SEA PARA LARGO





Ahora resulta que "el más mediático" es quien vive ignorando a los medios, ése del que la inmensa mayoría sólo conoce su nombre y alguna fotografía, ¿cuántos le han leído hablar de sus amores en el Diez Minutos?, ¿cuántos le han visto bajarse los pantalones en un plató de televisión?, ¿cuántos le han escuchado a los pies del Don Molés para publicitarse, para que no se olviden de él?, ¿cuántos pueden siquiera imaginar la burrada de pasta que la Famiglia le habrá ofertado por exclusivizar su paseo entre los pitones de la Muerte?, ¿cuántos conocen que este hombre es un filántropo (a pelo, sin publicidad, sin trompetistas que lo troneen ni facinerosos que lo hagan para ganar MÁS) para con la gente más desfavorecida, más excluída, más maltratada?, ¿cuántos saben que es el torero en activo con más salidas por la puerta grande de Madrid?...

¿Cuántos lo han visto TOREAR?

El Dios callado del toreo hará acto de aparición esta misma tarde en la ciudad del Ruido, bajo el sol que ilumina el mar que acaricia las costas de la tierra donde la civilización empezó a merecer tal nombre, el Torero nos volverá a demostrar que la Verdad está en sus engaños, en su capote y en su muleta, en su cabeza y en su corazón, en sus cojones, en los mismos cojones que le han incitado a realizar su tercera venida, una más, a ver si ahora se enteran de una puta vez y dejan de adorar al Becerro de Oro...¡cá!, lo adorarán mientras sea visible, se partirán las manos hasta hacerlas sangrar ante la visión de lo Eterno, de alguien que ha ido y ha vuelto tantas veces de paseo con Caronte que ya lo trata de tú, de uno que es capaz de hacer algo que los demás no podemos ni imaginar...


Pero José Tomás sabe lo que hay después y por eso no tiene miedo. O casi.


Se lo dijo su colega el Barquero hace 15 meses, la penúltima vez que cruzaron el río juntos, cuando casi lo dejó en la otra orilla...:


- "Sube otra vez que regresamos, José"
- "¿Y eso?...ya creía que me quedaba aquí..."
- "No, el Jefe quiere seguir viéndote torear, se aburre tanto con lo que hay allí abajo que como no te vea torear más es capaz de suicidarse."
- "Pero podría torear para Él...aquí arriba..."
- "No sería lo mismo...tú no tendrías miedo a morir, y el valor para superar el miedo a la muerte es lo que os hace grandes a los hombres ante sus ojos...para Él la Fe es importante, muy importante, casi lo único que importa, es un tanto infantil pero es así, después de todo...¿cómo iba a divertirse si todos lo tuvieráis todo claro?, es la incertidumbre lo que sazona vuestras vidas, ver las dudas de alguien es lo que hace divertido el asunto, la Vida no es una cadena de montaje. Y así es como le dáis placer."
- "Pero yo ahora no tendré miedo..."
- "Pero los que te vean sí, de eso se trata, nadie te creería si lo contaras, nada es verdad hasta que lo saben todos. Y tú también tendrás miedo, verás sus caras y pensarás que todo esto ha sido un sueño, que no has visto lo que has visto y que la Muerte puede muy bien ser el final...¡ah!, otra cosa antes que se me olvide...cuando reaparezcas tiene que ser en Valencia."
- "¿Por qué?"
- "Porque vas a liar tal escándalo en la casa de Ponce que lo vas a retirar. El Jefe está hasta las pelotas de ese trilero"
- "Que jodío..."
- "Una cosa más mientras aparco...al Charló que ventriculea a Antoñete le quedan dos telediarios, por si te interesa..."
- "Me la suda"
- "Pues al Jefe ni te cuento, pero he visto la lista de su secretaria con las nuevas incorporaciones, al parecer será algo de bilis, bilis negra, pero negra de narices..."
- "Bueno...hasta la vista"
- "Que sea para largo, José, que sea para largo...yo también soy partidario tuyo"


Que sea para largo, José.


El mejor regalo de cumpleaños.



POSTDATA:

Muchas gracias por vuestras felicitaciones, son muy importantes para mí.

Un abrazo.

viernes, 22 de julio de 2011

38





Nací a las ocho de la tarde de uno de los días más calurosos de 1973, yo esto lo sé de oídas, como vosotros sabéis el vuestro; es curioso, pero no recordamos nada de cuando iniciamos nuestro camino y si vivimos lo suficiente terminaremos por olvidarlo todo. Somos como un cd virgen listo para ser llenado de datos, pero a veces salen defectusos, o caen en manos inexpertas que lo dejan por la mitad o al principio, o tú mismo no terminas de completarlo porque no se te ocurre ninguna buena canción más que merezca ser incluída...algunos son regrabables, los más caros, los normalitos sólo tienen esa oportunidad, después ya nadie podrá volver a grabar sobre ellos, en las antiguas cintas sí se podía aunque le hubieras quitado la lengüeta, bastaba con ponerle un poco de celo encima y ya estaba lista para empezar otra vez, claro que antes las cosas eran diferentes, las cosas se hacían para que duraran, ahora se hacen para que se estropeen. Cosas del aumento de la esperanza de vida y de la conspiración judeo-masónica.

No salí demasiado bien, estaba a gusto en el claustro materno, cuando abrieron la puerta no les hice mucho caso, así que tuvieron que entrar a por mí y me sacaron poco más o menos que a la fuerza, tan es así que estuve a punto de morir durante el desalojo, me bajaron a la capilla y todo, las monjitas me bautizaron y rezaron por mí, me iba del vestuario al hotel sin pasar por el terreno de juego, pero al final salí adelante, el partido iba a tener una prórroga.

Fuí el primero de lo que después se convirtió en una familia numerosa de aquellos años, hoy poco más o menos sería una familia-estado, antes se decía que con ocho basta, ahora con uno o con ninguno. Cosas del control de la población y de los gurús del NWO.

Mi niñez fue todo lo feliz que podía haber sido, no me faltó de nada, ni cariño, ni juguetes, ni caprichos, ni nada que pudiera desear, era el primogénito y eso siempre conllevaba algunas ventajas pero también ciertas obligaciones, debías dar ejemplo a tus hermanos pequeños y tal, comportarte...yo era un niño bueno, obediente, irritable y aplicado, creía en la justicia de los mayores, por eso si alguno de mis hermanos hacían algo que no debían hacer yo me enfadaba mucho, no lo entendía, ¿por qué hacer algo que tus padres te habían dicho que no hicieras?, entonces llegaban las peleas, los gritos y las maternales zapatillas voladoras, mis hermanos y yo nos jurábamos muerte eterna y a los quince minutos ya estábamos juntos otra vez. Ahora no. Cosas del paso del tiempo y del imparable deterioro del pararrayos anti-tormentas.

Me gustaba el colegio, me gustaba estudiar, me gustaba leer y me gustaba sacar buenas notas, mis padres se ponían contentos y yo también al verlos, la vida era fácil, sólo tenías que hacer bien lo que te decían que tenías que hacer, para mí eso era un axioma, ¿por qué hacer otra cosa?, no entendía la rebeldía, me sacaba de mis casillas, por mí los hubiera apalizado a todos, ¿por qué no hacéis lo que tenéis que hacer?...

No era de los más populares ni de los más solitarios, un término medio, cuando uno es un niño hace amistad con quienes son como él, la búsqueda de uno mismo y todos esos rollos vienen después, cuando te sales del buen camino y en lugar de encotrarte a tí mismo te pierdes en los demás, te vuelves como otros a quienes les importa una mierda lo que ocurra con tu futuro, dejas de ser tú para que otros que no son como tú crean que ya eres uno de ellos. Y ahí empieza todo.

Ahí comienza la Gran Equivocación.

Recuerdo perfectamente la tarde en la que abandone la autopista buena para coger otra que decían era mejor pero no pasaba de comarcal .

Era verano, yo tenía 14 años y las hormonas en constante ebullición: barba en la cara y en las pelotas, todo el día empalmao y empiezas a mirar a esos extraños seres llamados chicas que antes tanto te aburrían con creciente (¡crecientísimo!) interés.

Escondido tras una esquina ví entrar en un bar a los "malos" del colegio, los demás sabíamos que ya fumaban y bebían vino y cerveza, incluso algún cubalibre, se decía que de vez en cuando le tocaban las tetas a alguna, que uno de ellos ya se había estrenado...yo estaba aburrido de mis amigos y subyugado por mi polla, así que me decidí a entrar en ese garito no sin antes habérmelo pensado cuatrocientas veces.

Entré por mi propio pie y salí por mi propio pie algunos años más tarde, los suficientes como para no recordar donde estaba la vía de entrada a la autopista, así que tuve que conformarme con una nacional cualquiera, pero al menos ya no estaba en aquella comarcal que más era ya un camino de cabras que otra cosa. O de cabrones.

¿Por qué no hacer lo que aquellos que te quieren dicen que tienes que hacer?

El equipo de música es cojonudo, el cd está en buen estado, la selección de canciones elegida es extraordinaria...¿qué es lo que falla? que de vez en cuando se va la luz por sobrecarga y si tú no estás al loro, pendiente de la grabación, cuando regreses para recogerlo y llevarlo como banda sonora de tu viaje verás que no está completo y que ya no te queda tiempo para completarlo, tienes que salir pitando y el tiempo no se para por nada ni por nadie, haber estado donde tenías que estar. Ahora te jodes y a escuchar los 40.

De todas formas lo hecho, hecho está, es tontería darle más vueltas a la peonza, además, tampoco me ha ido tan mal, al contrario, soy un tío con bastante suerte, no puedo quejarme, pero a veces me asalta la duda de cómo sería si aquella tarde de verano de 1987 no hubiera entrado a aquel bareto...


Eso ya es cuestión de imaginación, pero de lo que estoy seguro es que vosotr@s no me hubiérais conocido.


Bueno, quizás a mí sí.


Pero no a Kufisto.


Feliz cumpleaños, A.


Tu regalo: http://www.youtube.com/watch?v=eZar7uJJjoQ

jueves, 21 de julio de 2011

HERMANOS PATOS





Estaba rulándome el primer cigarrillo del día cuando he visto a un niño andar torpemente en dirección a los patos, quienes al verlo llegar gruñendo y agitando los bracitos han tardado 0´2 en irse de naja hacia el canal, ni los patos soportan a los niños ajenos, bien mirado ningún animal desea la compañía de un ser humano ni de otros animales que sean diferentes a ellos: los patos con los patos, los corderos con los corderos y los lobos con los lobos, cualquier otro bicho es considerado como una víctima o una amenaza, la amistad entre diferentes es cosa del Ministerio de Economía. Y no tienen de eso. Así les va, que hacen lo que les da la gana de su fuerza.

Los animales domésticos no cuentan porque dejan de serlo a cambio de cama y comida; la amistad sólo puede darse entre iguales. O parecidos.

Muchas mujeres andando en grupo, feas, gordas o esqueléticas, blandas, pasadas, las tías buenas no andan en grupo, van a buena marcha, con los cascos y las gafas de sol, a su aire, solas con su perro, o corriendo, o culeando sobre la bici, las tías buenas quieren ser vistas, no esconderse entre otras, las tías buenas desean ser deseadas, las otras que no las mires, no van arregladas y tal, cuando una mujer se tiene que arreglar es que ya no hay nada que hacer, por eso se unen a otras parecidas y no paran de hablar, así no se dan cuenta de nada, mejor para ellas, no darte cuenta de nada es el primer paso para no sufrir, y muchos creen que no sufrir significa ser feliz, bien, vale, de acuerdo, cada uno a su rollo...

Una pareja cuarentona trotando, supongo que serán marido y mujer, son parecidos, él va algo por delante, a su chica le pesa el culo, le cuesta seguirle aunque no es Usain Bolt precisamente, entonces paran de trotar y empiezan a caminar, pero él no se digna a esperarla, ni la mira, así que ella tiene que volver a apretar el culo para alcanzarle, si ella tuviera veinticinco años menos iba a correr detrás de ése...¡miau!, pero ya no los tiene y le toca conformarse con eso, como él, así funcionan la mayoría de las parejas, por conformismo, y a eso lo llaman amor...

Mirando las hormigas estaba cuando he pensado que hacía siglos desde la última vez que mis pies pisaron la tierra, así que me he quitado las chancletas y con cuidado de no matar ninguna he plantado las plantas sobre la fresca arena. Agradable sensación. Las hormigas estaban a lo suyo, a recolectar para el invierno: pipas que alguien había comido la noche anterior. Es hermoso verlas cargar con algo que pesa varias veces más que ellas, con un par, arrastrándolas al hormiguero común firmemente agarradas por los dientes, algunas se aventuraban con mis dedos, pero soy demasiado pesado y sigo vivo, me puedo defender, un pequeño movimiento y caían al suelo, y otra vez a intentarlo, me hacían cosquillas las muy jodías, aunque ellas de verdad lo que querían era comerme, lo siento chicas, dentro de algún tiempo, no seré de esos que quieren que los quemen, yo querré que me coman. Aunque espero que cuando me hinquéis el diente quede poco que rascar.

Más puretas corriendo, no lo entiendo. Hará unos ocho años que a mí también me dió por ahí, llevaba diez sin hacerlo, el primer día no pude pasar de los trescientos metros y casi terminé echando el hígado por la boca, pero un mes después ya hacía 10 kilómetros como si nada, es fácil, sólo hay que tener constancia y proponértelo, en esta vida puedes conseguir lo que quieras si de verdad lo quieres, solamente has de tenerlo claro y descartar lo demás, centrarte en tu deseo, estar medianamente sano y no ser demasiado imbécil, pero una vez logrado llega la eterna pregunta: ¿para qué?, y entonces lo piensas bien y ves que es otra estupidez que no merece la pena, mejor pasear tranquilamente y ver las cosas que ir con el corazón en la boca y la cabeza embotada, ¿para qué?, ¿para que al salir del parque medio mareado te pille un coche? no, mejor andar y ver que correr y estar ciego. Ya no es tiempo de correr, sino de ver y no preguntar.

Estaba escuchando a Schumann y mirando como un palomo se buscaba la vida en la de otras criaturas diminutas que iban pasando a la siguiente, cuando un gilipollas me ha sobresaltado con sus gritos, he vuelto la cabeza y he visto a un treintañero que iba gesticulando y hablando solo, me he quitado los auriculares, "¿estará loco?", pues no, no estaba loco, está GILIPOLLAS, mirándolo bien me he dado cuenta que también llevaba los auriculares puestos, pero no estaba escuchando a Schumann, ni a Peret, ni a los Judas, iba hablando por teléfono con un manos libres de esos, creo que se llaman así, la verdad es que me importa un güevo, la cosa es que sus gilipolleces que no podían esperar otro momento han hecho que se nos cortara el rollo al palomo y al mí. Él ha volado y yo me he cagado en la puta madre que ha parido a todos estos idiotas. Sóis vuestras máquinas. Y estoy seguro que ibas hablando solo, dando la nota, a los idiotas como tú les encanta.

Una pareja de treintañeros se han acercado a los patos, ¿pero no os dáis cuenta que ya sóis muy grandes, mandilones?, ¡dejádlos en paz, coño!...pues nada, a tocarles los cojones a los pobres bichos, no os creáis que iban a echarles de comer, no, ¡qué va!, el uno los ahuyentaba y la otra los fotografiaba con el móvil, o los grababa en video o lo que fuera, ahora creo que hacen hasta tostadas, los pobres patos han salido huyendo, cagándose vivos, porque dos tontos querían meterlos en su máquina, supongo que para verlo con sus futuros hijos dentro de quince años: "mira, hermoso, esto es lo que hacíamos tu madre y yo cuando aún no habías nacido", el pobre chaval pensará que lo cambiaron de cuna en la Maternidad, o al menos lo deseará con todas sus fuerzas...


No he visto a la rubia con la que hablé ayer, "bonito perro" (mientesssss, eres pro-gato total), ni he ido a la búsqueda de la ardilla. Hoy se ha quedado sin su nuez.


Mañana les llevaré pan a los patos.


Al menos que sepan que no todos somos igual de gilipollas.