Escena 8
Descripción: Ray Hott cruza una puerta automática que da acceso a la antesala de la estancia donde el señor Roque espera a oscuras. Una pared de cristal divide la habitación. Hott se detiene ante ella y notamos reflejadas en su pecho las dos luces azules de la lámpara que anteriormente vimos sobre la gran mesa roja. Una iluminación que asemeja un ceño fruncidísimo en la zona visible de la sala roja parece observar su llegada. El plano cambia hacia su posición y la sala se ilumina. El señor Roque y su valet permanecen igual que en la escena anterior. El señor Roque es presentado con un contrapicado que aumenta la sensación de férrea autoridad. La cámara vuelve a Hott y vemos el reflejo del señor Roque detrás de él. Claramente, Hott está en las manos del señor Roque. Y así, temeroso, empieza con un saludo.
Hott confirma lo que el señor Roque ya había escuchado a través del transmisor. En el momento que Hott empieza a contar la posición de los hermanos Castigliane, el señor Roque le interrumpe con un escueto "¿Entonces?" que descoloca a Hott quien, dubitativo, pregunta si eso significa (y aquí es cortado por un "¿Sí?" de Roque) que deben "anularlo todo" El señor Roque calla, Hott comprende, afirma que todo será anulado y sale de la habitación. La cámara regresa a Roque y lentamente la escena se funde a negro.
Interpretación: El señor Roque es el presidente de la compañía Ryan Entertainment (Diane Entertainment) Parece seguro que no lo haya sido siempre pero en el actual estado mental de Diane es el elegido para tal desempeño. El tiempo de la ilusión quedó muy atrás y poco a poco fue derivando a un estado de congelación vital y anímica que se escuda tras una pared de cristal que la separa del resto del mundo, exactamente como Diane en su apartamento número 17 durante los últimos tres días pasados tras conocer la muerte de Camilla. Y Ray Hott queda reflejado como el inicio de esa deriva del sueño de Hollywood de Diane hacia el abismo.
Ray Hott (Ray el Cachondo, un hombre mayor) fue el primero de los viejos poderosos por los que Diane tuvo que pasar en su intento de conseguir ser alguien en el mundo del cine. Esto, algo a la orden del día en ese ambiente, puede no representar más que un pasajero mal trago para todas aquellas mujeres en la posición de Diane, mujeres ambiciosas, con los escrúpulos justos y conocedoras de que el sexo es su llave maestra, como Camilla. Y siendo esto así no debería representar mayor problema salvo en el caso de que la interfecta hubiera sido desvirgada en la adolescencia por una violación de su abuelo. Entonces sí estaríamos ante un grave problema pues el hecho no haría sino traerle una y otra vez a la mente aquel terrible trauma que tanto se había esforzado en olvidar. Pero Diane quería "ser una estrella" y Camilla le enseñó que ese era el "sendero secreto" Y Diane, por el amor y la admiración que sintió por ella, lo siguió aún a costa de su salud mental.
El señor Roque fue otro cliente de Diane, un tipo de extraños gustos sexuales y pocos o ningún miramiento, un medio-hombre que sin embargo, y por el poder del dinero, hizo lo que quiso con ella, ya por entonces atrapada en el callejón de sueños rotos y adicciones adquiridas que pronto veremos. Y precisamente elige a alguien tan desalmado como Roque (tan desalmada como ahora se siente ella) como jefe de la última producción de "Diane Entertainment", el tipo que va a meter en un puño al cabrón que la devolvió a su pesadilla primaria, a la violación del abuelo, a Ray Hott, aún a costa de su vida como revela ese tembloroso "¿anularlo todo?" sin respuesta: Diane va a morir (va a suicidarse) pero antes se va a llevar por delante a todos.
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