Escena 15-A
Descripción: Volvemos a encontrarnos con un plano aéreo (ahora nocturno) de Los Ángeles aunque a menor altura. Ya no estamos en el centro financiero de la ciudad con sus grandes rascacielos de oficinas sino en lo que parece uno de los barrios con hoteles baratos. La cámara cambia a plano fijo de uno de ellos llamado Park Hotel. El luminoso es azul con la palabra Hotel iluminada de rojo. La fachada se ve deteriorada. Es un viejo edificio con escalera de incendios.
En su interior vemos a un hombre mayor subiendo apresuradamente las escaleras hasta llegar al rellano de la habitación 16 cuya puerta es roja. La pared está desconchada. El hombre viste una camiseta blanca y luce un gran y cuidado mostacho blanco, la descuidada barba es canosa pero sin embargo el cabello es totalmente moreno. Golpea la puerta por dos veces y al final se abre hacia afuera. Es Adam y lleva la misma ropa manchada de pintura rosa.
- ¿Qué pasa, Cookie?
- Lo siento, señor Kesher, pero hay problemas con su tarjeta de crédito -responde Cookie con marcado acento hispano.
Ahora vemos claramente el rostro bien iluminado de Cookie y nos fijamos en sus ojeras hinchadas típicas del bebedor. Habla con mucha educación y cierta simpatía que no por ello logra mitigar la extraña fijeza con la que mira a Adam.
- ¿Qué? -contesta un sorprendido Adam- Te pagaré en metálico, Cookie.
- Escuche, han venido dos tíos de su banco.
- ¿De mi banco? ¿Como sabían que estaba aquí?
- No lo sé.
- ¿Qué han dicho?
- Me pidieron que le dijera que su cuenta está vacía y que le han cancelado las tarjetas de crédito.
- ¡Eso es increíble!...Bien, mira, no sé qué está pasando pero debe ser algún malentendido -dice Adam con sonrisa de compromiso- Tengo suficiente dinero en metálico...
- Lo sé, lo sé -responde Cookie tranquilizador- No se preocupe. Pero lo siento, es mi deber informarle que se esconda de quien se esconda saben donde está.
- Bien.
- Lo siento -dice Cookie cerrando la puerta.
Un travelling por fuera del decorado nos lleva al interior de una desastrada habitación. Adam, estupefacto, parece no saber qué hacer hasta que ve el teléfono y marca un número. Las paredes están aún más desconchadas que en el exterior. Al fondo vemos un cochambroso sofá rojo y un cuadro de la virgen de Guadalupe.
Una mujer joven levanta el teléfono. Es morena, de pelo corto, ojos claros, labios y uñas pintadas de rojo intenso y piel muy blanca. Lleva las manos llenas de anillos dorados y luce un gran collar de lo que asemejan perlas rojas con un medallón del mismo color.
- ¿Diga?
- Alguien me ha dejado sin dinero -responde Adam.
- Lo sé. ¿Donde estás, Adam?
- ¿Perdona? ¿Como que lo sabes?
- Alguien llamó y me dijo que estabas totalmente arruinado. No le creí e hice unas cuantas llamadas.
- ¿Y?
- Estás arruinado.
- ¡No estoy arruinado!
- Lo sé pero estás arruinado. ¿Donde estás?
- Estoy en el centro, en lo de Cookie.
- ¿Conoces a alguien llamado el Cowboy?
- ¿El Cowboy?
- Sí, el Cowboy...Pues este tío quiere verte. Jason piensa que sería una buena idea.
- ¡Ah! ¡Jason cree que sería una buena idea ir a ver al Cowboy!...¿Qué se supone que debo llevar? ¿sombrero de ala ancha y un revólver?
- Algo me dice que él está relacionado con todo lo que está pasando. Creo que deberías hacerlo y creo que deberías hacerlo ahora mismo.
- ¿Qué está pasando, Cynthia?
- Ha sido un día muy extraño.
- Y cada vez lo es más...¿Donde encuentro a ese Cowboy? ¿tengo que ir al rancho?
- Más o menos, graciosillo. Si le digo que vas a verlo...Tendrás que subir el Beachwood Canyon. Allí arriba hay un corral. Él estará allí.
- Me estas tomando el pelo.
- ¿Irás a verlo?
- Sí, claro. Es que llevo un día...¿Cuando?
- Lo llamo ahora mismo y te vuelvo a llamar...Oye, puedes quedarte en mi casa si quieres...
- No creo que sea una buena idea, Cynthia.
- ¡Sólo te ofrecía un sitio!
- Y te lo agradezco. Ya encontraré algo. Pégale un grito a ese Cowboy y llámame.
- Vale, pero no sabes lo que te pierdes.
- Adelante, pichoncita, y vuelve a llamarme.
Adam cuelga el teléfono.
Interpretación: "¿Adam Kesher?" volvía a preguntar el buen Kenny en la casa desmayada. Vamos a ver donde está Adam.
La introducción a la escena es exactamente igual a la primera aparición de Adam sólo que ahora es de noche y lo que se nos muestra desde los cielos ya no parece tan glamouroso, algo que queda meridianamente claro cuando vemos el luminoso del Park Hotel en contraposición con la magna y dorada placa de Ryan's Entertaiment.
El luminoso es azul y como tal señala que vamos a asistir a otra transición, que vamos a obtener más información. El hecho de que "Hotel" esté iluminado por un rojo intenso ya debería indicarnos algo acerca de su interior. Como venimos diciendo el rojo en Mulholland Drive (y en toda la filmografía de Lynch) nos habla acerca del sexo en primer término y casi siempre acompañado por el peligro asociado a las luces rojas.
Cookie, el nuevo personaje, se comporta de forma muy curiosa. Evidentemente se trata del casero del hotelucho y tiene un aspecto en consonancia a su entorno: viste en camiseta, tiene cara de borracho pero sin embargo trata a sus inquilinos como si fuesen de lo más distinguido. Y aunque esto podría tener sentido en lo tratante a Adam, "el director de cine que está muy por encima de los demás", no deja de resultar sorprendente. Y aquí es donde debemos hacernos la primera pregunta: ¿qué hace Adam en un sitio como ese cuando todavía creía disponer de todo su dinero? Adam no creyó que nadie le estuviera buscando cuando destrozó la limusina de los Castegliani porque se fue a casa con toda tranquilidad cuando de otra manera se hubiera ido a esconder en algún sitio. Es sólo tras su desastroso descubrimiento que él se va a buscarse otro sitio. Y entonces...¿por qué el Park Hotel? ¿por qué no un buen hotel? o, mejor aún ¿por qué no llamar a uno de los innumerables "amigos" que todo hombre exitoso tiene en una gran ciudad con el fin de no estar solo en unos momentos tan complicados? ¿Qué estamos viendo? ¿Qué estamos viendo de verdad?
Vayamos hacia atrás. En su primera aparición vimos a Adam en la cumbre, seguro de sí mismo y de su talento. ¿A quien nos recuerda esto? Luego vino la caída ante los hermanos Castegliani (provocada por los otros y no por él) y después el desastre en su hogar que ahora tendrá la culminación con la "increíble" noticia de su ruina financiera.
Cuando Diane llegó a Los Ángeles lo hizo con el dinero del testamento de tía Ruth en el bolsillo y una inmensa confianza en sí misma y en sus posibilidades de llegar a ser una gran actriz y ¿por qué no? una gran estrella de Hollywood. Diane tenía el dinero suficiente como para dedicarse a tiempo completo a conseguir su sueño y al mismo tiempo vivir en una zona más o menos bien de una mega ciudad como Los Ángeles, por no hablar de los contactos que su tía le dio para iniciarse en el negocio pero...ni el dinero podía durar eternamente en una ciudad tan cara ni los contactos de su anciana tía tenían la chispa de los buenos tiempos como luego nos enteraremos en la audición por boca de Martha Johnson ("la mejor directora de casting") cuando dice que el tiempo de Wally Brown (el productor de la película amigo de tía Ruth) ya pasó y que ahora no es nadie. Entonces, ¿qué paso de verdad con Diane?
No es difícil de entender que una chica joven ilusionada y llena de esperanzas recién llegada a Hollywood pensara que todo no podía sino salir bien. Pero la realidad es tozuda y en algún momento se dio cuenta de que las cosas no iban a ser tan fáciles: el dinero empezó a ser un problema, los deseados papeles en el cine no llegaban y Diane tuvo que dejar su apartamento para irse a una habitación del Park Hotel; y no sólo eso sino que también tuvo que empezar a trabajar como camarera en el Winkie's porque el dinero del testamento ya no le daba para pagar sus deudas. Y con todo y con eso llegó el día en el que no tuvo ni para pagarse la habitación. Entonces fue que Cookie (atentos al nombre) le dijo que la cosa no podía seguir así y que Diane tendría que pagarle de alguna manera. Y Diane pagó de la única manera que una mujer joven y bonita puede pagar llegado el momento de elegir entre eso o dormir en la calle. Entonces sí, entonces entendemos lo que estamos viendo con el errático comportamiento de Adam, su alter ego en la fantasía de lo que Diane deseaba conseguir.
¿Y Cookie? ¿quien es Cookie?...Cookie fue su casero pero también fue algo más. Cookie no deja de sonarnos a cocaína y este es el segundo indicio (el primero es cuando cae en el sueño) de que Diane consumía drogas y Cookie fue su proveedor en aquellos malos tiempos, otro motivo más para pagarle de alguna manera. Que Diane fue una consumidora de cocaína no debería extrañarnos conociendo el ambiente del que formaba parte y donde la cocaína corre como ríos. Es la absoluta inocencia de Betty al entrar en la fantasía lo que nos impele a rechazar esta idea pues resulta inimaginable que una chica así ande en esas "cosas" pero como pronto veremos ni aún siendo Betty la soñadora Diane puede evitar la memoria de otro hecho vergonzoso del que ahora, en su actual estado de desesperación, se arrepiente sumándose a tantas otras decisiones equivocadas que la han conducido a su actual estado mental.
Cookie, con su gran bigote blanco y su camiseta blanca fue el camello de Diane. Y por esto Cookie, un "brujo malo", será quien presente a Rebekah del Río en la escena del club Silencio para interpretar "Llorando" hasta caer muerta ante Betty y Rita.
El modo en el que Cookie se conduce ante Adam es irreal porque no fue real. Esperar que el casero de un hotel como ese te hable de esa manera ante la falta de pago no tiene ningún sentido. Cookie, evidentemente, jamás le habló de usted ni con tanto respeto a Diane sino que fue completamente al revés, a modo de espejo como en tantas otras escenas de la fantasía. Cookie trataba a Diane como una tirada más y era Diane la que intentaba ser respetuosa con él ante las dificultades económicas por las que estaba atravesando. Pero Diane, en la fantasía, no puede evitar presentarnos a Cookie como un tipo de mirada inquietante que supera toda su pretendida educación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario