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martes, 29 de octubre de 2019

YOU COULD BE MINE

- Me voy a Móstoles -dijo uno-
- ¿A Móstoles? -respondió otro-
- Sí. A comer empanadillas.
- ¿Ah, sí? Ya tienen que estar buenas
- Cojonudas

Estaba claro que el otro no había cogido la gracia. Quizá en su memoria ya no quede espacio para ella.

La mañana había pasado mucho más gris y plomiza de lo vaticinado por las previsiones de nuestros móviles. Esto fue tema de conversación entre varios de mis clientes. Consultábamos los teléfonos y cada uno decía lo del suyo con cierta satisfacción al comunicarlo. Alguno hubo que hasta daba algo de lluvia, cosa que no llegó a pasar, pero la sensación general era que estaba demasiado gris, al menos tanto como parece ser lo es el plomo.

- Un día plomizo 
- Sí

- ¿Sabes? -le dije al de las empanadillas un poco por no dejarle con la miel en los labios-, volví a verla el otro día y la verdad es que me quedé un poco a cuadros. "¿Como pude reírme tanto con esto?" pensaba mientras la veía. Fue un poco triste. No consiguió arrancarme ni una sonrisa, siquiera por el recuerdo.
- Es el tiempo -respondió- 
- Ya, pero hay cosas que lo aguantan...-dije yo-
- Sí, supongo -contestó echando un trago de su cerveza- Todo pasa.

Después se tomó un montado, un café y una copa y se fue para Móstoles a firmar un proyecto.

Todavía estaba él cuando cambié de música en Spotify. Yo había estado mirando otra vez mis páginas de Internet en el móvil. Son pocas, sobran los dedos de las manos. Como en mi vida. Pulsas el buscador, aparecen tus sitios y automáticamente eliges uno de los cinco que muestra la pantalla si la mantienes en posición vertical. Pero esta vez mi dedo se fue a la i (Infocatólica forma parte de uno de esos dedos que no sobran) y esta, sensible, mostró algunas más, todas recientes, pronto las olvidará.

Era Izzy Stradlin, el guitarrista rítmico de Guns & Roses. Hace dos noches, ya en la cama y no recuerdo por qué, busqué información sobre él. No había escuchado nada de ellos pero quizá leí algo en la Red antes de ir a dormir. "Izzy Stradlin 2019...Izzy Stradlin drugs...Izzy Stradlin young..." Ni se me pasó por la cabeza poner un rato aquel mítico concierto grabado en sala Ritz de Nueva York, ese que tan anodadado me dejó durante un tiempo de mi juventud, ese cuya cinta en VHS conseguí a precio de oro en una extraña página de anuncios y que ahora cualquiera puede ver en Youtube. Todos, todos, estaban magníficos a los ojos de un chaval de dieciséis años que amaba al Rock por encima de todas las cosas. Pero Izzy destacaba, al menos para mi: la gorra de cuero, ese chalequillo y esa camisa blanca remangada, el cigarrillo caído, ese ir a su bola tan lejano del histrionismo de Axl como del disfraz de Slash, esa actitud en el escenario, ser el que lleva el ritmo a pesar de todo, el que pase lo que pase mantiene la máquina en funcionamiento...Joder, era lo mejor del mundo. 

Esta tarde elegí el primero de los Use your ilusion. Aún hoy recuerdo cuando y donde lo compré, quizá porque entonces yo ya estaba saliendo de ese mundo. Con todo, era mucha la ilusión ante ese disco que fue cuádruple. Y ya entonces no le di muchas vueltas: aquello, estaba claro, había terminado para mi.

Las canciones pasaban una detrás de otra, en orden, pues había quitado la selección aleatoria que desde siempre prefiero para la música que me gusta. Algunas, bastantes, lo hicieron sin apenas recordar nada de ellas. Otras, pocas, me hicieron sentir algún interés por el sólo hecho de reconocerlas. Llegó "November rain" y tampoco me pareció tan grande como suele decirse por ahí. Es buena pero no tanto para mil millones de visitas en Youtube. O sí. Busqué por la letra traducida (apenas me quedaba otra cosa por hacer que esperar el cambio de turno) y no estaba mal aún concediendo que las traducciones mejor situadas son siempre mierda pura. Tenía algunos buenos versos como ese de que al final hasta la fría lluvia de noviembre también pasa, algo que ya había medio entendido mientras la escuchaba.

Ya iba siendo demasiado pero no había mucho más que hacer sino esperar. En verdad ese disco tiene demasiado relleno, tanto de azúcar como de grasas trans. Hubiera podido ser un buen disco, uno solo, ya que no a la altura del Appetite por lo menos no fuera de su órbita, pero cuatro...Se les fue la cabeza. Y la jodieron.

Jose pasó al bar desierto y pidió lo de siempre. Después de ponérselo yo volví a mi rincón del otro lado de la barra.

Dos cuarentones en una barra, aunque él es mucho más cuarentón que yo; de facto salta los cincuenta aunque su buena genética le haga aparentar algunos años menos a pesar de la cruz que lleva a cuestas en forma de segunda mujer para una hija tardía.

Salió la Navidad. Apareció la Navidad. Él estaba leyendo el As, pasando páginas con parecido entusiasmo al que yo mantenía por la música.

- Joder -dije- La Navidad está a la vuelta a la esquina
- Sí -contestó sin levantar la mirada del periódico-
- Es increíble como pasa el tiempo...Hace nada era Navidad otra vez. Casi no me puedo creer que haya pasado otro año.
- Sí. La verdad es que parece mentira -dijo levantando por un momento la mirada del periódico-

"Yo es que a veces...joder...Mira, ayer estuve en casa de mi madre, la comida familiar del día de descanso y todo eso, ya sabes que tengo otro sobrinete, es un sol, de verdad que es un sol de cuatro meses...Yo ahora llego allí media hora antes de lo convenido sólo para verlo, para decirle cosas, para cogerlo...Le digo tonterías, o callo y no digo nada nada, sólo lo miro mientras voy y vengo a la cocina para ayudar a su padre, mi hermano pequeño. A veces lo cojo con mucho cuidado y joder, es mismamente como ver a su padre, de verdad, tiene su mirada, ¡su misma mirada con apenas cuatro meses de vida!, es increíble, increíble hasta que no lo ves...¡Es él! Es él, sin duda alguna, es él con cuatro putos meses de vida, él....Yo ya tenía diez años cuando él nació. Claro que ya no me acuerdo de qué cara tenía mi cuarto hermano al nacer, ni de cachondeo...Yo era el mayor y a veces, muy pocas, Nochevieja y poco más, mis padres se iban a tomar algo y si no estaba disponible la otra abuela era yo quien me hacía responsable de él. "Kufisto, eres el mayor, ten cuidado" Y yo lo cuidaba, a mi cuarto hermano, es decir, lo dejaba ahí en la cuna y si se ponía a berrear mucho lo agarraba entre mis brazos y andaba un rato por ahí con él...joder. Y mira ahora. Es como tu hija, la pequeña, ¿cuantos año tienes ya? ¿siete? ¡siete! La madre que me parió...Siete años y hace nada estaba por aquí como una croqueta...Siete años...¿Recuerdas cuando nació? ¡Como no vas a recordarlo, perdona...! ¡Era como una croquetilla de lo pequeña que era! Siete años ya...Era la cosa más hermosa que he visto en toda mi puta vida, de verdad, era increíble...A veces estábamos todos por aquí de de aquella manera, ya sabes, y aparecíais vosotros con ella y era como debe ser ver un cacho de plomo en un laboratorio o a un ángel durmiendo. Luego ha crecido, claro, y ahora no conoce a nadie, por supuesto. Es normal, es normal..." 


El cielo empezó a abrirse de nubes poco antes de la hora de mi salida. Un sol exuberante a su modo, rítmico, como de quien sabe lo que hay por debajo de él y no por ello deja de hacer lo que tiene que hacer, iluminaba la última escena del día.


Un tío con cara de perpetua resaca llegó a la puerta del bar y reconociéndome como el camarero que fumaba dijo algo de tomar un vino.


- ¿Blanco o tinto? -contesté tras echarle un rápido vistazo-
- Tinto
- Pues venga -dije tirando la colilla- Vamos para adentro.




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