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viernes, 8 de abril de 2011

EL GUARDIÁN DE MI NOCHE ETERNA





Los gatos del cementerio no se inmutan cuando pasas junto a ellos; te miran displicentes, tumbados como reyes, entornando los ojos como buscando el debido saludo, seguros, tranquilos, conscientes de su importancia: son los auténticos guardianes de la casa de los muertos. Y nadie quiere ponerse a malas con quienes velan el eterno sueño de sus seres más queridos; sólo los locos y los inconscientes pueden hacerlo, pero son severamente castigados. La Muerte merece respeto. Y más aún en su casa. Así que no jodas a sus guardianes.

Los más jóvenes de entre ellos aún son desconfiados, lentamente se levantan y lentamente caminan sin quitarte ojo, con la cola erizada, alerta, sus mayores ya les han dicho lo que hay, pero ellos no se lo creen, tienen que comprobarlo por sí mismos, y eso se lo dará el tiempo y la experiencia, consejeros más fiables que los padres, ya sabes, Micifuz, "los tiempos cambian", y lo que ha sido bueno para ellos puede que no lo sea para tí, es mejor comprobarlo por tí mismo, haces bien.

Se reúnen junto a los contenedores de flores muertas, bajo su sombra, rodeados de diversos recipientes donde diariamente sus lacayos humanos les ofrendan alimentos y agua. Muchas veces he visto a las viejas llevarles comida, poco a poco el grupo de machos se acercan a ella, con tranquilidad, sin tumultos, sin prisas... resulta siniestro, a veces parece como si fueran a abalanzarse sobre la vieja, pero no, comen mientras su esclava los mira un rato, sabe que dentro de poco tendrán que guardarla y es conveniente que tengan buen recuerdo de ella, a fin de cuentas nadie sabe lo que pasa cuando vas a vivir a la casa de los muertos. La vejez sabe, pero nunca tendrá tiempo para saberlo todo.


Llegada mi hora me gustaría que un gato montara guardia junto a mi tumba. Lo dejaré escrito: "No quiero flores. Traigan comida y agua para mi guardián".


Así, cuando el sol se vaya y las puertas se cierren, cuando venga la noche y sus monstruos negros, quiero que un gato se siente sobre mi tumba mientras mira como se va la luz, y una vez a oscuras duerma sobre la fría piedra y guarde mi sueño eterno.


Nadie hace nada por nada, y menos que nadie los gatos, así que voy a empezar a llevarles mis ofrendas. Un gato es una nariz con cuatro patas, es conveniente que conozcan mi olor, no será necesario que lean mi esquela, ellos sabrán encontrarme cuando me lleven a su casa.


Seguramente lo saben ya.

11 comentarios:

  1. verdaderos guardianes e los muertos y de los vivos.
    han llegado a custodiar verdaderos tesoros en las lamaserias y en los templos budistas del tibet.
    a mi me molan la ostia los gatos.
    un abrazo kufis.

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  2. No hay animal más divino.

    Un abrazo Forner.

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  3. Se me ha erizado el vello, tío. Yo también he observado esa extraña tranquilidad gatuna por aquellos pagos.
    Allí no te miran como en cualquier otro lado. Ni te rehúyen tanto.
    Un abrazo amigo.

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  4. Creo que la mirada de un gato delante de un pendulo es la entrada al mas alla.

    Saludos amigo

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  5. -¿Metafísicos estamos?
    - Es que no comemos.

    Bien, ahora en serio, Kufis, te has puesto de un trascendente subido, de todas formas con gato o sin gato, con Caronte o sin él, el día llegará. Como a lo peor nunca nos conocemos en persona, personalmente, ya sé que tú pasearás un gato por el más allá. ¿Pero y si encuentro otros con gato? Dame algunas claves.
    Yo llevaré como muchos mi animal preferido, una pantera con cabeza humana, creo que adivinas que de mujer, pelirroja, y su nombre es Rachel.
    Saludos de Joanpi.

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  6. Llevare puesta una camiseta de Zeppelin y probablemente estare borracho.

    Muchas gracias Joanpi. Pero peleare a muerte por los favores de Rachel. Incluso contigo.

    Saludos amigo

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  7. Te he leído cosas mejores pero no está mal.

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  8. Déjenme un perro; prefiero la lealtad en vida que 1000 guardianes en la muerte.

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  9. Gracias amigos, pero ya sabéis que soy pro-gatos.

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  10. Gato bueno gato muerto

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