i

i

jueves, 24 de marzo de 2011

¿TU NOMBRE ES PAPILLON?





Realmente, nos preocupamos demasiado por seguir vivos.

A cuenta de esto, de el miedo a la muerte más que de las ganas de vivir, en muchas ocasiones hacemos todo lo contrario de lo que nos gustaría hacer. Y digo yo: ¿eso es vivir? ¿comportarte como otros dicen que hay que comportarse es vivir? ¿por qué hay que vivir como otros dicen? ¿por qué? ¿porque ellos saben qué es lo mejor para tí? ¿o porque tú no tienes cojones para vivir como te gustaría vivir?.

Con el miedo a la muerte, al dolor, a que algo malo les ocurra a aquellos que amas, las cosas son mucho más fáciles para aquellos que sí viven, para los que nos necesitan como matarratas, porque no otra cosa somos para ellos.

Cuanto más cosas tienes, más gente quieres, más miedo tienes. Y el miedo paraliza los sentidos, sólo te deja uno: largarte cuanto antes de su presencia, escaparte y esconderte en tu cueva, con los tuyos si los tienes, o con tus máquinas, tan calladas y juiciosas como las piedras.

"Paga, consume, no hagas esto, haz esto y te dejaremos que sigas tranquilo por aquí"

La tranquilidad, la comodidad, el brasero...eso no es vivir, eso es dormir despierto.

Las personas religiosas que se conducen de acuerdo a unas normas lo hacen porque por medio hay una promesa de un futuro mejor y eterno, es una prueba de acceso, así calman sus ímpetus y se someten al dictado de su gurús, tipos nauseabundos que se excitan matando el Yo del individuo porque es malo para la Comunidad.

¿Y eso es loable? ¿hacer algo porque esperas una recompensa? ¿no hacerlo por temor a perderla? ¿qué hay de grande en ello?

Es como si pasáramos a una casa llena de puertas, y en cada puerta hubiera un guardián: "pasad por aquí", "aquí no podéis entrar"...la mayoría seguimos las órdenes de los guardianes, obecemos sin rechistar y vamos atravesando salones bajo la atenta mirada de los vigilantes, "no toquéis nada, miradlo un poco...ya está, sigamos", una visita guiada en la que ves cosas pero no te enteras de nada, te lo explican por encima, "esto es así por esto, por esto y por esto", tú piensas que llevarán razón, ¡por algo están ahí desde hace tanto tiempo!, a fin de cuentas tú no sabes nada, debes fiarte de lo que dicen..."por algo será".

Sin embargo, durante la visita, algunos abandonan el rebaño en un descuído y se meten por las puertas prohibidas, tú los ves y avisas a los guardias, a fin de cuantas son los buenos, los rebeldes se han metido por las puertas prohibidas y merecen un castigo, al menos es lo que piensas mientras los miras con cierta envidia que se desvanece al verlos capturados, tú mismo gritarás por su castigo, "¿quién se ha creído ese...? ¡a la hoguera con él!". Es la venganza del rebaño, la venganza de la cobardía, la venganza de los pantuflos.

El rebelde será ajusticiado, apartado del rebaño, vilipendiado y encerrado, pero al menos lo habrá intentado, habrá hecho lo que todo ser vivo debería hacer: descubrir las cosas por sí mismo.

Sin embargo a otros no los pillarán; otros abrirán las puertas prohibidas, entrarán y no los capturarán, no los volverás a ver pero te dirán que los cogieron y recibieron su castigo. Creerás a los guardianes, a fin de cuentas ellos están ahí por algo, seguirás tu camino, mirando y escuchando, obedeciendo con placer, ¿para qué rebelarse?, todos juntos, de la mano, los jefes son buenos, ellos saben lo que tenemos que hacer.


Los guardianes también mueren. Y quienes los sustituyen son aquellos que también tuvieron huevos para descubrir lo que había detrás de las puertas prohibidas y enfrentarse a ellos. Por esto es normal que la vigilancia sea estrecha, ciertas habitaciones no pueden ser vistas por cualquiera, es una selección de la especie: sólo aquellos que estén dispuestos a todo, al precio que sea, aún al de perder la propia vida, son merecedores de guardar las puertas.


Nosotros estamos para cosechar y servirles.


Y todavía habrá que dar las gracias porque nos dejen seguir...¿VIVOS?

18 comentarios:

  1. ¡Ah kufisto! Lo que planteas no es tan fácil de responder.
    Claro que es bonito ser libre y hacer lo que uno desee. Pero,para ser libre de verdad, lo que se dice totalmente libre, tienes que haber renunciado también a poseer algo, ya sea humano o material, a no tener ligaduras de cualquier tipo, en ese caso también puedes ser, al final, esclavo de tus caprichos y no haber dejado nada humano de tí tras el último suspiro.
    Creo que la verdadera libertad se vive más interior que exterior. O sea, cuando se ha sabido no ser engañado, cuando, aunque renuncies a algo, o pases por la puerta que el guardián de tu castillo de los horrores te imponga, o no pases por la prohibida, puedas decirte a tí mismo que vale, hago o no hago esto, pero soy consciente de lo que ocurre. Peso, sospeso y hago o renuncio con conciencia de la realidad que decido o se me impone.
    Lo lamentable es el estado último de alienación, estupidez y automatismo dirigido. O sea, los que se sienten libres y ni se dan cuenta que pasar una tarde en el "Gran Centro Comercial de la Rehostia que te Cagas del Divertimento", acaso sea tan esclavo como haberse tenido que quedar con la ancianita madre a cuidarla.
    Saludos de Joanpi.

    ResponderEliminar
  2. Es triste que sean los osados los que sustituyan a los guardianes...

    ResponderEliminar
  3. Creo, Kufis, que hay una fuerza más paralizadora que el miedo: la pereza...dos manifestaciones distintas (o no tanto) del egoísmo. Tú también lo apuntas cuando te refieres a la tranquilidad y la comodidad.

    Dices que el creyente es bueno por su fe en el cielo y el infierno, el premio y el castigo. No lo tengo tan claro: Unamuno dijo que no somos buenos porque creamos en Dios sino que creemos en Dios porque somos buenos. O sea: somos buenos (¿por miedo, por pereza, por sumisión, por egoísmo?...puede ser) y necesitamos creer que esa bondad tiene un sentido y una recompensa: la felicidad eterna tras la muerte.

    También te digo que un mundo lleno de grandes yoes sería invivible: imáginate rodeado de millones de Napoleones, Hitleres y Don Juanes.

    Pero además, ¿de qué hablamos cuando hablamos del Superhombre? Nietzsche fue muy vago al respecto (imagino que para no hacerse la picha un lío..."un César con el alma de Cristo"...áteme usted esa mosca por el rabo): ¿de los grandes criminales, de los grandes gamberros de la Historia, o de los grandes héroes/santos?
    Por otra parte, el mundo es como es: la mayoría somos personas moralmente mediocres, buenas o "buenecitas"; no hace falta mucha "policía" para dominar al rebaño, el rebaño se controla solo...por eso han triunfado los "curas" de todas las clases: no gracias a perversas conspiraciones sino porque la gente desea escuchar lo que los "curas" les dicen.

    Te pongo dos sonetos anti-nietzscheanos de Unamuno, a ver qué te parecen:

    Piedad

    Busca de tu alma la raíz divina,
    lo que a tu hermano te une y asemeja,
    y del puro querer que te aconseja
    aprende fiel la santa disciplina.

    Oye a tu humanidad cual te aconseja:
    "Todos soy yo, en mi alma se refleja
    todo placer y toda humana queja",
    y del falso vigor siempre abomina.

    Los débiles forjaron la patraña
    de que no obras de amor, sino de ira
    todo progreso cual cimiento entraña,

    mas en vano la mente con mentira
    la luz del corazón cuida que empaña,
    que al fuerte siempre la piedad le inspira.

    (Es decir, la verdadera fuerza es la del amor altruista, y es debilidad el egoísmo a lo "super-hombre"...según el soneto)


    Fortaleza

    Si aspiras, como dices, a ser fuerte,
    no busques la engañosa fortaleza
    de quien viril creyendo la dureza
    labra la ruina de su propia suerte.

    Escucha al corazón que fiel te advierte
    que lo que no es amor sólo es flaqueza
    y el único el amor que con firmeza
    da vida y vence a la implacable muerte.

    Sin odio y de piedad el alma henchida
    y tomando por firme fundamento
    siga el recto camino de mi vida,

    a conquistar el porvenir atento,
    reino de libertad que nos convida
    a posar en el suelo nuestro asiento.

    Un saludo.

    PS: hay un error en la segunda línea: has puesto "de el miedo", en vez de "del miedo".

    Oswald

    ResponderEliminar
  4. - Pero si es lo que digo, joanpi; un hombre libre es un solitario por definición, cuando busca algo de los demás es porque lo necesita, no porque deba hacerlo bajo cualquier supuesto moral.
    Y los guardianes respetarán tan sólo a los que se atrevan a enfrentarse con ellos, y, en cierto modo, los admirarán porque también ellos fueron así, también tuvieron que hacer lo mismo cuando se largaron del rebaño. Es a éste al que mirarán con infinito desprecio mientras entierran con sus propias manos a aquel que quiso ser como ellos, al igual que Zaratustra con el volatinero (aunque al final lo metiera en un tronco, pero la idea es la Idea, ;)

    Nosotros estamos para lo que estamos: no hacer ruído. Porque ya no nos necesitan ni para procrear esclavos.

    Saludos y gracias por tu comentario, amigo.

    - Anónimo: no es triste, es justo.
    Saludos y gracias.

    ResponderEliminar
  5. Pues yo no quiero ser justo de esta manera...así que me quedo ovejo perdido...hala, a balar...jajajajaja

    ResponderEliminar
  6. Hola Oswald.

    En ningún momento digo que el creyente sea "bueno", digo que lo es porque espera algo a cambio. Y eso no tiene nada de magnífico, sino de mezquino.

    No puede haber un mundo lleno de grandes "Yoes" porque a los verdaderamente grandes les incomoda hasta el sol que los ilumina: irían a por ellos aún a costa de que fuera su orilla. Lo bueno de jugar a lo que sea es que puedes perder.

    Unamuno nunca me dijo nada: demasiado serio, demasiado estupendo, demasiado trascendente...

    El Super-hombre no tiene porque ser un Rey, al contrario, yo creo que es quien menos tiene porque no lo necesita, porque no lo quiere, no porque tenga miedo de cogerlo. Es un super-hombre quien tiene lo que quiere y sabe que cuando quiera algo más irá a por ello sin calibrar si es posible, conveniente o seguro.
    El mendigo tirado en una esquina meada por perros puede ser un superhombre si lo hace porque quiere estar ahí, porque nada de lo que ve es necesario para su vida, porque quiere lo que tiene: vivir su tiempo como le salga de la polla y sin pagar tributos a ningún dios, humano o divino.

    El superhombre es aquel que dispone de su tiempo a su antojo mientras pilla lo que necesita.

    No el ejecutivo "high-level" que gana un millón de pavos al año y tiene un millón de cosas que le agarran por los güevos. Ese es otro esclavo.

    O no tienes nada o no sabes ni lo que tienes.

    Gracias amigo.

    ResponderEliminar
  7. Cuanto más tiempo pasa más convencido estoy de que la libertad verdadera se ciñe antes que a cualquier otra cosa al entendimiento y al dominio del carácter.

    Y ya que has puesto una foto de Steve McQueen demos una vuelta con él. El protagonista entendía, o se esforzaba por entender, y dominaba su carácter, que ponía al servicio del fin que buscaba, en este caso detener a 'los malos'.

    http://www.youtube.com/watch_popup?v=GMc2RdFuOxI&vq=medium

    ResponderEliminar
  8. Sin miedo y sin esperanza, Pedro.
    Sin miedo y sin esperanza.
    Gran frase
    Es lo que nos queda.
    Un par de cojones y algo de alcohol para los momentos de duda.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. "Sin miedo ni esperanza"

    Algo tiene que ver con ese lema este soneto que he escrito en la última hora (sí, ya sé que no tengo abuela):

    Repleto de trabajos el camino
    de la vida mundana anda el humano
    y frágil ser, juguete de la mano
    caprichosa e invencible del destino.

    Remedando del ciego el poco tino,
    en tan arduo sendero, nunca llano,
    va dando tumbos y se esfuerza en vano
    por divisar las vueltas de su sino.

    Noche es la vida, noche fría y oscura,
    tránsito entre densísimas tinieblas
    en que la meta sólo ves segura,

    hombre -que lobreguez tan negra pueblas-,
    noche te precedió y la muerte acaso
    a una infinita noche te dé paso.

    Tranquilos, que no estoy tan desesperado de la vida, es sólo un ejercicio poético de imitación del pesimismo barroco.

    Ya ves, Kufis, que la canela fina la reservo para tu blog y no para el de Moa.

    Oswald

    ResponderEliminar
  10. Y uno jocoso, para compensar el anterior:

    Un soneto me manda hacer Kufisto
    y en mi vida me he visto en tal apuro,
    si bien este cuarteto es muy seguro
    que lo voy a acabar, y ya está listo.

    Comienzo ahora otra estrofa y no desisto
    aunque este reto literario es duro:
    el segundo cuarteto está maduro...
    ...¿tengo razón o no si me doy pisto?

    Al tran tran he llegado o a lo tonto
    a este primer terceto, y creo que pronto
    (pues es difícil ya que yo me rinda)

    al soneto podré poner la guinda:
    Kufisto, no te doy más la paliza,
    que este cuarteto aquí ya finaliza.

    Oswald.

    ResponderEliminar
  11. He visto tu comentario en el blog. Cuánto nos queremos. Diríase aquello del Señor Lobo de Pulp Fiction y que tan magistralmente interpretaba Harvey Keitel: "Está bien, está bien; pero vamos a dejar de chuparnos las pollas y vamos a ver qué hacemos ahora".

    No, no voy a volver por allí. No hay un blog con la libertad de expresión que hay en ese. Prácticamente puedes decir cuanto quieras. Salvo escribir en inglés o hacer apología barata de alguna nociva ideología, lo demás se puede tratar con total libertad. Y cómodo, para extenderte cuanto gustes. No hay muchos blogs así; no por cierto.

    Pero el nivel de la sección de comentarios lo marcan los comentaristas, y ahí es donde está el mal, y que no es posible arreglar.

    Ya ves los problemas que da Jéguel en el blog de Federico; ya le han llamado tonto, reventador. De todo. Y lo hacen porque allí se arman líos (me borran muchísimo, pero como pasan una vez al día, lo dicho cumple su función, y me divierto), pero la gente, quitando a uno o dos (hay muchos más comentaristas que en el de Moa), debate ateniéndose bastante a lo que se discute, algo imposible en el Casino.

    Es lo que enlacé ayer del editor Javier Aparicio, que dijo citando Umberto Eco y que es válido para el Casino: "Enciclopédicamente estúpidos".

    Los comentaristas del Casino o bien son puros recortadores de textos de fuera del blog o bien de los comentarios de otros, sin atenerse en ningún caso al sentido ni a la coherencia, tanto del comentario que quieren rebatir como del suyo propio. Ahí tienes a Jéguel, cometiendo los mismos errores en el blog de Federico que en el Casino, colgando textos que le quitan la razón en lugar de dársela. Claro le atizan con gana, por inútil y cabezón. En el casino, sin embargo, se sentía fuerte, puesto que la inmensa mayoría hace lo mismo que él.

    Tratan todos los temas pero no son capaces de pasar de las diez líneas, o si lo hacen son repetitivos y siempre conducen a lo mismo, caso de Lead, que es el mejor. No hablemos de la mala baba, porque no es solo necedad sino además mala fe.

    No, no volveré por allí porque he acabado tomándole más gusto al de Federico. La gente está infinitamente más informada que en el Casino; no hay comparación.

    Lo que dice Aparicio es muy revelador de lo que pasa en el Casino: o la estupidez enciclopédica o la destrucción y fragmentación ('deconstrucción', que dicen por ahí) de los textos del otro. No hay nada que hacer.

    http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=miNmTHlIDfs#t=320s

    ResponderEliminar
  12. http://www.apocatastasis.com/ante-la-ley-franz-kafka.php#axzz1HawbapUf

    la parte esa en la que hablas de religión me demuestra que nunca has creído. No es una sorpresa, pero alivia tener razón de vez en cuando.

    ResponderEliminar
  13. La pereza es no tener esperanza. No sentir como realizable algo.

    ResponderEliminar
  14. Kufisto, dices "el creyente es bueno solo porque espera algo a cambio". Amen de una generalización muy osada (pareces insinuar que por tanto los únicos buenos de verdad deberían ser no creyentes), habrá que pensar de donde viene la bondad (o maldad) del individuo.

    Comentas además la virtud de "vivir como uno quiera" o sin las barreras impuestas por la sociedad. Podríamos entrar en el debate de ¿donde acaba tu libertad y donde empieza la mía?, pero vamos a algo más práctico.

    Porque tenemos hoy en día una prueba de lo que pasa cuando no se transmiten valores (vía religión por ejemplo) y cuando se deja hacer lo que se quiera: me refiero a toda esa juventud NINI, ni estudia, ni trabaja. Esa juventud se caracteriza precisamente por no tener en cuenta las barreras sociales habituales (estudia, trabaja, haz algo...) , hacen lo que quieren y como quieren y cuando quieren. ¿Se puede considerar su comportamiento como positivo a título social o siquiera individual?, creo la respuesta es obvia. La bondad intrínseca no existe más alla del buenismo, la naturaleza del ser vivo es egoista, porque sobrevivir es nuestra máxima genética, y eso es muy jodido fuera de nuestras sociedades.

    Niego la mayor que has dicho : "un hombre libre es solitario por definición". El hombre es un ser social, y es muy poca cosa si no está en compañía, en sociedad.

    Ser solitario es una elección del adulto, pero para ser adulto has pasado por un camino imposible de recorrer si no has vivido en sociedad. Dicho de otra forma, sin sociedad, el ser solitario no es una elección digna, sino una tara, una obligación.

    No es igual ser solitario que vivir en soledad.

    Perdón por la chapa que me ha salido.

    ResponderEliminar
  15. Si no te perdiera tu asquerosa forma de ejercer el forofismo deportivo te aplaudiría. Que coño te aplaudo pero solo aqui y ahora.
    Tampoco te pido que cambies, me sudas la polla. Pero al Cesar lo que es del Cesar.
    Cabrón.

    ResponderEliminar
  16. Gracias a todos por vuestros comentarios

    ResponderEliminar
  17. Me cago en Dios y en la puta virgen

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.