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martes, 31 de agosto de 2010

SÓLO TENEMOS UN PAR DE COJONES EL CHINO Y YO





Al final el tobillo dijo basta.

Son las 6 de la mañana, ¿a qué hora se puede llamar al centro de salud (antiguo ambulatorio, ya tienes tus años Kufis) para pedir cita?. Llamaré a eso de las 7, a ver si pudieran atenderme por la mañana; no sé ni el nombre de mi doctor/a/o, hace años que no piso la casa de las batas blancas, me da angustia, uno mismo es su mejor doctor, demostrado, pero el puto tobillo ya no se cura con mis vendajes y los antiinflamatorios: "Una semana de reposo, el pie en alto y tómese (o tómate, hoy en día el usted ha pasado a mejor vida. Tuve una amiga, licenciada en no se qué carrera de mierda, que no sabía hablar de usted, "no sé como se hace, Kufisto". Madre del amor hermoso...) un ibuprofeno cada ocho horas". Yo le diré que sí, que vale, no le voy a soltar el rollo de que soy autónomo y como tal no tengo derecho a ponerme enfermo, nosotros descansaremos cuando estemos muertos, pero al menos me harán un buen vendaje y yo dejaré de pasear durante una semana; mal rollo, ahora que todo estaba tan bien...en fin, espero no cagarla.

Qué silencio...sólo se oyen a los grillos y a los árboles. Falta poco para que amanezca. Mejor. Excusadme un breve, debo visitar a míster W. C. Roca, uno de los mejores amigos del ser humano. Sin duda.

Bueno, satisfactorio intercambio, agua por alimentos, a fin de cuentas se trata de eso, alimentos transformados. "Agua por alimentos"...suena a rollo tipo ONG y tal, me estoy acordando de esos capullos que han sido inflados a hostias por los moros, de la tiparraca esa con los ojos tipo Mortadelo y Filemón, aunque a ella le durará más de una viñeta. ¿Se puede ser más gilipollas? Se puede, seguro que se puede. ¿Así que váis a un país medieval, en defensa de una minoría de apestados, enemigos del Régimen y esperáis que no os partan la cara?, ¿creíais que allí se corta el personal como aquí?, ¿que os iban a desalojar con pelotitas de goma y escopetas dispara-flores? Dad gracias que estáis vivos, tontos del culo, volved cuando queráis, el amigo moro os recibirá con los brazos abiertos. Y una buena porra en la derecha.

No me entendáis mal, es una vergüenza lo que pasa con los saharauis, pero todas estas historias, rollos buenistas, me sacan de quicio: no vale para nada, no sirve para nada más que aumentar el enfermizo ego de nuestros capullos salvamundos. He visto una foto de todo el grupo antes de salir, haciendo la V de la victoria algunos, otros con el puñito cerrado, unas caritas de pichaflojas, pagafantas e "Imagines" lennonianas, que tiran de espaldas. Imagino al poli moro cuando los viera con las pancartas, con sus ridículos sloganes coreados temerosamente, imagino al poli sonriendo con un cigarrillo en la boca, bromeando con sus compañeros, "¿has visto, tío?", "no me lo puedo creer, tronko", "¿empezamos a repartir?", "cuando quieras. Déjame la vieja gorda", "toda tuya"...y así.

Recuerdo a ese chino que se plantó delante de una columna de tanques y la paró. Eso sí fue admirable, con un par, seguramente lo despellejaron vivo después, sin cámaras por medio, pero ese tío sí que se la jugó, en su país, contra una dictadura feroz, ¿quién le iba a asegurar que el tanque no pasara por encima de él, destrozándole, reventándole?, y el tío lo hizo, allí se quedó, tieso como un poste, sólo...igualito que nuestros power rangers de barrio residencial.

¿Véis lo que pasa por tocarle los cojones al moro? La próxima vez lo hacéis en Madrid, calmáis vuestra congénita impotencia y seguramente os aplaudirán y os sacarán en los mass-media como héroes de la "Resistencia"; después podréis reuniros en algún garito maloliente, a fumaros cuatro canutos comunales y a beber un poco de vino destroza-tripas, entre fotos del Ché, del Chó y del Dioni. Panda de capullos.

Siempre que me pongo a escribir fumo como una chimenea, y no me sienta bien tan temprano, sin nada en el estómago, me estoy amodorrando, voy a llamar al centro de salú.

Nada, ni puto caso, ha saltao la llamada, la de guardia estará durmiendo, o follándose al segurata, o leyendo el "Diez minutos", le habré cortado el rollo.

Voy a ver si duermo algo. Hasta luego.

Nada, no hay manera. Me largo a andar, que se joda el tobillo.


10 de la mañana. Continuemos...

A las 8 comenzó la odisea.

Me digo: "Como no coge el teléfono ni Dios y el ambulatorio me pilla de camino pido cita en recepción". Gran idea Kufisto. Gran idea. Sin dormir. ¡Qué más da!

Soy el primero en llegar. Hay un tío y una tía.

- "Buenos días. Vengo a pedir cita"
- "Espérate que se ponga en marcha el ordenador" me suelta la gorda nauseabunda.

Bien empezamos. Al rato el tío me hace una seña:

- "¿Nombre?"
- "Kufistóteles Onassis Rockefeller"

El tío me mira. No me ha oído. Me fijo. Lleva un sonotone feo de grande en la oreja derecha. Le repito el nombre y comienzo la búsqueda de la cámara oculta. Un sordo en recepción. Con un par.

A la velocidad que Fraga correría los 3.000 metros obstáculos el sordo comienza a teclear en la máquina. "¿Será ese chisme la cámara oculta?". Transcurridos 5 minutos de reloj me dice: "¿Nombre?". Lo miro. El tío lo dice en serio, no está de cachondeo. ¿Será él la cámara?. "Kufistóteles...". Otra vez. Al rato me dice: "Usted no está aquí". Me quedo de cuadros. "¿Cómo que no estoy aquí?". "Usted no pertenece a este centro de salud, sino al de la calle...". Como hace años que no piso esta puta mierda no me había enterado. "Su doctora es Ana...". "Bueno, pues adiós". Salgo. Cuando llevo un trecho recorrido me doy cuenta que no he hecho nada, ni cita, ni número de teléfono del otro ambulatorio, ni hostias. Voy a una cabina, marco y descuelgan. El sordo, "perdone, ¿puede decirme el número del ambulatorio que acaba de nombrarme? Soy Kufistóteles...". El sordo debe tener un amplificador de cojón de mico en el teléfono porque me oye a la primera. "Apunte". Memorizo. Voy a llamar y me falta un céntimo, un puto céntimo. Tengo 2 monedas de dos euros. Hay un bar al lado. Dejo el teléfono descolgado y paso. "Buenos días, ¿serías tan amable de cambiarme esta moneda en pequeñas, es para llamar por teléfono". Me mira de arriba abajo, accede a mi petición. "Gracias". Cuando estoy llamando me doy cuenta de que me ha guindao un euro el puto camarero. Por la cara. Descuelgan el teléfono. "Centro de salud", "eh, uh...sí...quería pedir una cita..." "¿nombre?" "Kufistóteles...(puto camarero...¡hijo de la gran puta!)" "Esta tarde a las 5" "Entonces póngamela mañana por la mañana, por las tardes trabajo" "No puede ser señor, la consulta de la doctora es por la tarde, salvo los viernes..." "pues cíteme para el viernes" "sí, un momento por favor...¿señor? no puede ser, la doctora coge las vacaciones este viernes" "(me cago en la puta)...¿podría ponerla antes de las cuatro de la tarde?" "vamos a ver...sí, mañana a las cuatro menos cuarto, ¿le viene bien?" "sí (que remedio)" "Adiós" "Adiós". Pienso en entrar al bar y reclamar mi euro. Lo dejo estar, no quiero liarla tan temprano. Y sin dormir.

Dirección banco, a meterle mi sangre a los vampiros. Voluntariamente. En el siglo XXI Drácula no necesita salir de noche para buscar víctimas, no, son éstas las que acuden a él durante el día y se desangran en su boca. Drácula ya no tiene colmillos. No le hacen falta.

- "Buenos días. A ingresar."
- "¿Cuanto?"
- "800 millones de euros"

El ser que maneja la máquina inicia su trabajo. Es algo más rápido que el sordo. No mucho. Es un novato, a su lado está un perro viejo que acaba de volver de vacaciones. Tiene una cara que mejor no mirarlo. Llega un chaval. Mi cajero lo reconoce, son coleguillas. Jugaran en el mismo equipo de futbito. "¿Qué taaal?" "Por aquí...". Mi cajero patoso intenta hacer una cabriola con la grapadora, supongo que para quedar de guay con su amiguito. Se le cae al suelo. El perro viejo lo mira de reojo. El cajero patoso se pone rojo. "Sus recibos señor". Me largo de allí.

Cansado y confundido salgo a la calle. No sé que hacer. ¿Me voy para casa? será lo mejor. De repente me acuerdo de la agradable panchita. "Voy a pillarle una botella de agua y me voy a casa". Llego a la gasolinera. No está. En su lugar me encuentro al sieso de costumbre. Se ve que estaba de vacaciones y la chica le hacía la sustitución. Tiene la misma expresión facial que cuando aciertas 4 en la primitiva y los 2 se quedan en el palo. Compro el agua. "Ahora sí que me voy a mi puta casa". De camino me viene otra luminosa idea, como voy a pasar otra vez por esa casa de locos llamada centro de salud, me meto en urgencias y les digo que si me pueden hacer un vendaje para el esguince. Otras veces me lo han hecho, y así evito esperar a mañana, con las prisas y las historias. Hacia allá voy. Cuando voy a entrar se larga un coche con dos tipos vestidos de enfermeros. Entro. Sólo está la chica de recepción. Bonita.

- "Buenos días, venía a ver si podriáis hacerme un vendaje en el tobillo. Creo que tengo un esguince."
- "Claro señor, déjeme sus datos"

Le doy la tarjeta. Amablemente me dice que me espere, sus compañeros acaban de salir a un aviso. Los que ví al llegar. "Aviso" se llama ahora. En un coche particular. A lo que iban es a comerse un montado de lomo y beberse 2 botellines. Como si los viera. Pero como la chica es lo único agradable de la mañana decido esperar. Al momento llega una bruja uniformada de limpiadora y se lía a hablar con ella. Corte de rollo. Me siento, me pongo los cascos, empiezan a aparecer ¿enfermeras? ociosas, GORRRDASS, BALLENAAATOS, ENGENDROOOOS...dos, tres, cuatro...cuando veo aparecer a la última tengo que frotarme los ojos: ¡llava unas putas sandalias de arena rosas chillón! ¡cómo si estuviera en la jodida playa!...No me lo puedo creer...me pongo a mirar a la puerta, con la música a toda hostia, Dean Martin, Led Zeppelin, The Black Crowes...estoy alucinando, a ratos le quito el volumen y las oigo hablar, "me he comprado esto, mi novio es un imbécil, qué bueno está el controlador aéreo...". Con el rabillo del ojo veo que la de las chancletas de playa me está mirando. Voy con barba de dos días, camiseta sin mangas, pecho lobo, apestando a sudor...y veo que esa monstrua se está poniendo cachonda. Tengo que largarme. Como sea. No tengo el móvil, no puedo fingir una puta llamada...Desesperado me acerco a la bonita chica del principio, "¿Puedes decirme la hora?", "Las diez menos diez", "gracias, tengo que irme. Adiós".

Salgo a la calle. Respiro hondo. "Vete a tu puta casa, Kufisto. A dormir".


Y en mi puta casa estoy.


Y ahora me voy a dormir.

lunes, 30 de agosto de 2010

MÁQUINA TOTAL. VOLUMEN 6





Cuando sale el sol hasta la casa de los muertos parece alegrarse.

A las siete y media me doy el bote. Empiezo el día viendo a un chulo putas, a uno de verdad, de los que tienen a varias chicas trabajando para él; está sacando la basura, pilla el coche y se larga. Gordo, feo, medio subnormal...y vive de las mujeres. Tendrá un pito de oro. O conocerá a las mujeres.

Quienes más madrugan suelen ser aquellos que menos tiempo les queda: camino alrededor del parque con los jubilados, las viejas y también alguna que otra barbie haciendo footing; a mí izquierda, a unos diez metros hay un bulto sospechos; sigo mi camino; aparecen los primeros hijoputas con perrazo suelto, mirando en derredor, rascándose los cojones, en postura "perdonavidas"

El sol continúa desperezándose; ya lo veo, ya lo siento. La luz y la fresca brisa de la mañana, los coches, siempre con prisas, los paseantes, las jóvenes ciclistas de culo duro, los mustios obreros de la carretera, los pájaros y sus vuelos acrobáticos, demasiado perfectos para ser de reales...Todo el mundo echa a andar. Los cipreses de la casa de los muertos parecen más altos, como si se pusieran de puntillas, ansiosos de luz y de calor; tras el muro se adivinan los panteones, con sus cristos, vírgenes y ángeles; están haciendo un instituto justo al lado; desde luego no hay lugar mejor para que los adolescentes reciban el correspondiente lavado de cerebro; letra muerta para cerebros muertos; será divertido darse un garbeo por el cementerio cuando lo terminen; imagino las fumadas colectivas sentados sobre las tumbas de nuestros muertos, utilizándolas como mesas para apoyar las litronas y echar un polvo si se tercia...Como os pille en alguna de los míos os arrancaré las pelotas. Avisados quedáis.

Voy a comprar una botellita de agua a la gasolinera. Mi amiga panchita está dándole teta a varios armatostes; paso adentro; la cojo y salgo para fuera; "¿te pago aquí?", "si lo lleva suelto sí", "creo que sí, espera...toma", "grasias señor", "a tí, guapa", "que tenga una buena mañana" me dice con una sonrisa, lo mismito que las "nacionales", igual, que llevan el odio y la mala leche hasta en el blanco de los ojos. La panchita andará por la treintena, se maquea y tal para ir a trabajar, hay que estar guapa, los labios, ojos y uñas pintaditas, perfumada, sonriente, agradable...no como las feminazis hispanas que en malahora me he encontrado haciendo el mismo trabajo: ni la bruja Avería en Nochebuena tiene tal cara de mala hostia. "Hasta mañana guapa." 

Vamos para el cerro; ¡qué buena mañana, por Dios! El sol sigue de subida, yo también,ya en el sendero veo que baja trotando una treinteañera de buenas tetas. ¡Te pillé!, ¡no llegaste arriba!, ¡te he visto!..."Adiós" le digo, "Hoo-laa..." me bufa ella, ¿no debería haber sido al revés? Es igual. Un poco más arriba está bajando otra viejuna, algo feúcha, con un perrillo, "Buenos días", "Buenos días" Cuando uno se siente bien cree que todo el mundo está bien. Llego a la cima de nuestro Everest, echo una buena meada, me seco el sudor e inicio el descenso; con cuidado Kufis, no acabes de joderte el tobillo.

De regreso a la civilización oigo el rumor de las máquinas en las obras, haciendo casitas que serán nuestras cadenas durante 30 años y el vellocino de oro para los de siempre. Los "operarios cualificados" las manejan lo mejor que pueden, saben que como se les ocurra maltratar a un bombón de esos lo pasarán mal, son chochitos delicados, necesitan manos que sepan pulsar las teclas correctas, con suavidad, "cariño, trátame bien; como la jodas se lo digo al capataz y te vas a la puta calle. Ya vendrá otro que lo haga mejor que tú. A mí me da igual: sólo necesito a otro que sepa hacerme funcionar...". El "operario cualificado" se acojona y recuerda con añoranza su infancia, cuando quería ser astronauta.

En la ciudad la gente se mueve rápida, nerviosamente, como buscando algo que ya no recuerdan qué es; los coches bufan, sus dueños se cabrean; un anciano tembloroso que está cruzando a paso de tortuga un paso de peatones se lleva una pitada mayor que Rafael de Paula en una de las suyas; al fin alcanza la otra acera; le miro a la cara: derrota, fin del juego, "¿cuando vendrá a por mi?"...

Regreso al inicio del camino. La vida es un círculo. Dios es una esfera. Ese es el secreto de hoy, amigos: un círculo. El bulto sospechoso que encontré al principio se ha convertido en un mendigo; hoy ha dormido con la de siempre, tinto de verano don Simón; recuerdo que Hank decía que un hombre no está perdido del todo si todavía tiene 4 paredes donde dormir...Un hombre en la calle está tan acabado como un gato sobre el hielo. Por lo menos cuatro paredes, Dios mío. Por lo menos eso.

Estoy llegando a casa; veo a una vieja conocida; ella no me reconoce; mejor; sigo adelante sin decirle nada. Cuando tuvo a su tercer hijo le pasó algo en el parto, no sé qué, una enfermedad que le hizo perder la cabeza y después la figura, la belleza, la razón...Su marido la abandonó con el paso de los años, cuando no pudo soportarlo más. Ella anda por ahí, con la mirada alucinada, perdida...Recuerdo cuando la conocí de chaval en el bar de mi padre; me daba miedo, no le entendía nada de lo que intentaba decir; todos la conocían y la dejaban estar. Un día la pobre me dijo como pudo: "no me hagas caso, estoy loca"

Llego a casa, me ducho y como algo. Ahora hay que ir a comprar a ese infierno llamado "Hipermercado". En el siglo XXI hasta los demonios han perdido la belleza que al menos tenían sus primeros nombres .

De todas formas ha sido una buena mañana.


Aunque jamás lo sea para todos.

domingo, 29 de agosto de 2010

NUESTRA ALEGRE JUVENTUD





La noche estuvo tranquila.

Llegué a casa a eso de las 4 y media, intenté dormir, por segunda noche consecutiva no lo conseguí, y por segunda mañana consecutiva me he ido a caminar mientras amanecía.

El personal anda un poco "ido".

Lo primero que me he encontrado han sido los típicos colgaos de bugas "tóloqueganopáelcoche que lo demás lo paga papi y mami" con la ¿música? a toda hostia, bebiendo y metiéndose rayas; una zorrilla con un cinturón por falda intentaba contornearse al ritmo del ruido. Digo "intentaba" porque ha terminado pegándose una buena hostia ante las risas de sus colegas y mías, supongo que a estas horas algún espermatozoide medio-gilipollas habrá alcanzado su objetivo. No pasa nada, encanto, esta tarde, cuando te despiertes y sientas que te han metido el churro, le pides algo de pasta a papuchi, pillas la pastilla "borrón y cuenta nueva" y asunto controlao. Funcional.

Algunos están dispuestos a lo que sea por ganar un duro.

Al menos tres bares con sus correspondientes terrazas estaban abiertos a las 8 de la mañana. Eso, un domingo, es sinónimo de follón. Efectivamente, un sinnúmero de zombies drogados andaban de voces y desparrame, entre vasos, comiduza y risotadas. Los dueños de esos garitos tienen que ser unos completos imbéciles.
Los dueños de esos garitos son unos completos imbéciles.

El campo de batalla.

Cuando he llegado a la zona donde esos mierdas hacen el botellón me he quedado LOCO. Me lo habían contado, pero yo creía que exageraban; ALUCINANTE.
Un mar, qué digo, un OCÉANO de botellas vacias, vasos de plástico y mierda multiforme se extendía ante mis ojos mientras un ejército de pobres desgraciados iniciaban su tarea limpiadora...me he cagao en la hostia puta.
Que esté uno hecho un cabrón, pagando impuestos hasta por los pensamientos y soportando inspecciones cuarteleras, para que luego quien se forre vendiendo alcohol sean las grandes superficies, "no vendemos alcohol a menores" (ya. Menudos hijos de puta estáis hechos), provocando la ocupación de parques, jardines o lo que sea por manadas de ADOLESCENTES colgados y descontrolados...es para mear y no echar gota. Mierda, destrozos, peleas, urgencias hospitalarias...y nadie hace nada, nadie dice nada. Esto es un puto ESCÁNDALO; mientras los multimillonarios se hacen aún más ricos a costa de la salud de la juventud y del dinero del Estado, los bares, pubs y discotecas se comen los jodidos MOCOS. Puto asco.

Bueno, en fin, qué se le va a hacer...al final he salido por el campiri. Me he puesto la COPE y su "programación socio-religiosa". Es increíble lo que puede lograr la falta de sueño. El inefable Manumari Bru iniciaba su sermón dominical mientras yo iba dando gracias al solecito mañanero. Es patético lo de este tío, de verdad colegas. Cuando ví su foto colgada en internet me dije, "si es que no puedes tener otra cara nada más que esa, cabrón". Es oírlo y calarlo, a mí me recuerda a Berengario, el bibliotecario vicioso. Y este tío es el jefe de la "programación socio-religiosa de la COPE". Mejor no digo más.

En fin, que la mañana estaba estupenda, radiante, luminosa, con un calorcito cojonudo y yo cada vez me sentía mejor, fuerte, sin sueño, despierto; he subido un cerro, me he cruzado con un par de coches con maricas dentro, he llegao arriba, he bajao abajo y un cura dándome la misa por los cascos. Cuando ha llegado la hora de las peticiones ("para que haya pá en el mundo...y tal") he creído estar oyendo el programa electoral de IU. Viejos y viejas pidiendo cosas como los niños a los Reyes Magos. Igual. Ya os digo que me sentía de puta madre y mientras iba escuchando a esas gentes a las puertas de la muerte pedir cosas imposibles, de vez en cuando miraba de reojo al sol, a ese dios, a ese que sale para todos, buenos y malos, y me salía la media sonrisa. Estoy convencido de que quien ve amanecer todos los días, quien adapta su ciclo vital al sol, es una persona feliz, fuerte y segura. Convencido. Cuando he seguido esa regla ha sido cuando mejor me he sentido.

La misa acabó, se dieron la paz y yo me acordé de sus nietos y nietas, metiéndose rayas mientras una lolita con un cinturón por falda se pegaba una buena hostia al emular los movimientos de las "strippers".


Y es que en esta vida hay que ser profesional hasta para mear.


A dormir, que ya es hora.

viernes, 27 de agosto de 2010

UN PEREGRINO EN EL CAMINO





Estaba fumándome un pito, pensativo, mirando al rincón, esperando a que se largaran los últimos pesaos de la terraza, cuando ha llegado Juan:

- "¡Hola Kufisto!"
- "¡Hombre, Juan, qué tal macho!"
- "Bien, mucho calor...dame algo fresquito y sin alcohol."
- "¿Una tónica?"
- "Vale."
- "Que raro se me hace verte a estas horas por aquí..."
- "Estaba en casa, hasta los cojones de mis padres, creía que me iban a caer 20 años encima en cualquier momento..."
- "Ja, ja..."

Juan tiene 30 años, ahora vive con sus padres y trabaja con él.

- "Voy a echarme yo otra, me has dao envidia...¿qué te cuentas?"
- "Poco...¿quieres un pito? toma...pues nada, he estao una semanita de vacaciones... y tú qué, ¿cuando te las coges?"
- "Pues no sé, quizás la segunda quincena de septiembre, si las cosas van bien, pillemos una semana...¿dónde has estao?"
- "He hecho el camino de Santiago...salió una excursión para jóvenes en la parroquia y me apunté...muy bien, Kufisto...muy bien..."
- "Ah..."

Juan ha tenido problemas serios, muy serios; le pegaba duro a la coca y perdía la cabeza. Muchos follones, muchos líos...

- "Bueno, pues cuéntame que tal ha sido la cosa..."
- "Nada...fuimos un autocar, 250 pavos el viaje, hemos hecho unos 180 km andando, sobre 30 al día...muy bien...gente joven, entre 18 y 35...ha estao genial, Kufisto...tenía que desconectar y aquí no puedo, ya sabes como funciona el asunto..."
- "Ya."
- "Es la hostia, macho...sólo tienes que andar y llegar a Santiago, pero es la hostia, vas con gente sana, si quieres hablar mientras caminas hablas, si quieres estar sólo lo estás, nadie te molesta, nadie conoce a nadie, nadie te juzga...¿lo entiendes, no?."
- "Te entiendo...¿y para dormir en albergues y tal?"
- "¡Qué va tío! dormíamos en monasterios y sitios así...nos levantábamos a las 6, pero hasta las 9 no empezabas el camino. Te aseabas, desayunabas, preparabas la mochila, oías misa, recogías...¡vamos, que no parabas!...luego empezabas a andar y ¡jóder!, ibas pensando en tus cosas, en tu vida, charlando, bromeando...conocí a un monje...estaba fumándome un pito y oigo "¡Fumador, mal andador", no veía a nadie y así tres o cuatro veces hasta que me doy cuenta de que es un monje el que lo dice desde una ventana...voy hacia él y empezamos a hablar. Me cuenta que tiene 43 años y que ingresó en el monasterio con 38, que iba haciendo el Camino y sintió algo; lo dejó todo...trabajo, coche, casa...se pulía tres paquetes diarios, todo el día de acá para allá, hasta las narices, ya no podía más y lo dejó todo. Era muy agradable, aunque yo creo que lo hacen para captar nuevos monjes..."
- "Todo puede ser, Juan..."
- "Bueno, pues en ese plan...caminabas y caminabas, comías lo justo, caías rendido a la cama, ¡hacía años que no dormía así!...y cuando llegamos a Santiago fue la leche, el tipo ése...¿como se llama?...Rocco...Rocco..."
- "¿Siffredi?"
- "¡No coño! joder, Kufis...el cura, hostia..."
- "Rouco Varela..."
- "¡Ése, coño, ése!...bueno, pues se hizo una procesión por la noche, veinte mil personas tronko...llevábamos una vela y rezábamos y tal...era muy emocionante, estuvo muy bien..."
- "Es curioso, pero toda la gente que conozco que ha hecho el camino me dice lo mismo, que se ven las cosas de otra forma, que te encuentras a tí mismo y todo ese rollo...¿quieres otra tónica?"
- "Vale...es que es verdad, Kufisto, es verdad..."
- "Si cogiera esa semanita de vacaciones y no tuviera tan jodido el tobillo me lo pensaría..."
- "No hay que pensarlo, hay que hacerlo...Mira, Kufis, ya me conoces...no tenía ganas de playas, discotecas, historias...quería algo diferente...Llevo sin probar una gota de alcohol ni de nada desde octubre del año pasado, estoy yendo a la consulta de un tío..."
- "¿Un psicólogo?"
- "Algo parecido...me está costando la pasta y tiempo, pero me ayuda, Kufis, me ayuda...hace que me dé cuenta del por qué hacía lo que hacía, qué me llevaba a comportarme así...recuerdo la última que pillé...me desperté y no sabía ni dónde estaba, ni con quien, la cabeza a punto de reventar...ese día toque fondo, Kufis, toqué fondo..."
- "Ya...toma un pito"
- "Mis padres, mis hermanos...un desastre...Hablé con mi padre, mi madre no hacía más que llorar, desde entonces estamos siempre juntos, nos enfadamos muchas veces, pero se ha volcado conmigo, Kufis, con todo lo que les hice pasar...pero ahora estoy limpio, me siento bien, fuerte, con la cabeza despejada...es duro, no te creas que es fácil...no salgo por las noches, hago mucho deporte durante el finde, mi trabajo...a veces tienes ganas, pero lo piensas y dices: "¡qué coño, no se me ha perdido nada por ahí fuera!..."
- "Bien, Juan, bien..."
- "Y luego los que tú creías que eran tus amigos cuando los ves por la calle y te dicen de ir de fiesta y les dices que no, pasan de tí, te ignoran, ésos son los que yo creía que eran mis amigos, Kufis...y los demás te siguen mirando como si continuaras siendo aquel cabrón que eras...y es duro, Kufis, es duro..."
- "Bueno, Juan...yo creo que lo más difícil lo has conseguido, que era apartarte de esas historias y empezar de nuevo...Soy mayor que tú, con 18 o 19 años mis amigos estaban todo el puto día pensando en las drogas...Yo fumaba costo a diario, bebía y tal, pero la coca y demás mierda muy de vez en cuando. Llegó un momento en el que ya no me sentía bien con ellos, era una obsesión, era el monotema, las putas drogas, ya ni las tías...Los dejé, me quedé solo y no pasó nada, iba donde quería, hablaba con todo el mundo...pero fuera de ese rollo, no era lo mío. Dejé el hach pero no la priva y ya no la controlo. Cuando empiezo a beber no puedo parar... ¿y todo para qué? para hacer el gilipollas, para levantarte enfermo, de mala hostia, insoportable...no soy alcohólico, puedo vivir sin beber, pero he conocido a unos cuantos...llegaban al bar de mi padre por las mañanas, pedían una copa de anís o de mistela o de coñac y tenían que cogerla con las dos manos para no verterla, y aún así se le caía la mitad...no es agradable ver eso, y más cuando eran buenos tipos, no unos imbéciles...después de beberla los niveles se estabilizaban y ya estaban "normales". Recuerdo a uno de ellos, un hombre excepcional, me iba a tomar algo con él cuando terminaba de trabajar, nos íbamos a un bar y charlábamos y bebíamos...una vez me dijo: "Kufisto, lo peor que puede hacer un hombre en esta vida es ^dejarse^". Eso significa no tener esperanza, abandonarse. Yo le decía que eso era lo que se estaba haciendo él, y me contestaba que ese era su problema, pero que yo no cayera en el mismo error. Murio con 49 años, devorado por un cáncer galopante...No hay que ^dejarse^ Juan, no hay que abandonarse. Yo tengo un problema con el alcohol, lo sé, y voy a poder con él aunque sea difícil, aunque mi trabajo consista en vender alcohol y esté rodeado de bebedores. Sé que tengo que dejarlo. Uno tiene que dejar lo que no puede controlar. Es así de simple."


Hemos estado charlando un rato más, caretas fuera, apretón de manos:

- "Gracias, Kufis."
- "Gracias, Juan."


Uno tiene que dejar lo que no puede controlar.


Es así de simple.

jueves, 26 de agosto de 2010

EL MUNDO SE PUEDE IR A TOMAR POR CULO





Hubo un tiempo,
no hace tanto,
que fuí feliz,
¿sabes?.

La primera vez que te ví,
la primera vez...,
fue como si el cielo se abriera,
y de él bajaran los jinetes esos,
no podía mirar nada más,
con tu vestido negro,
tus diecisiete años,
y tu bendita inocencia.

Hablamos de algo,
no recuerdo qué,
ruborizada me escuchabas,
las gilipolleces de rigor,
luego cada uno por su lado,
tus amigas y mi alcohol.

Pasaron los días,
y las noches también,
soñando contigo,
con tus ojos,
con aquellos ojos...

Una tarde,
fuíste a buscarme,
"podríamos quedar cuando acabes",
a veces,
es cierto que Dios existe.

Empezamos a salir,
tu móvil apunté,
en una caja de aspirinas,
hay que joderse,
las bromas que te gasta la vida.

Recuerdo cómo nos reíamos,
cuando me daba por,
hacer el payaso,
y contarte cosas graciosas,
cómo llorabas de risa,
"¡para por favor,
no puedo más!",
y yo seguía,
hasta que parecía,
fuera a darte algo,
luego los besos,
las caricias, los abrazos,
¡qué cuerpo, nena!,
¡qué cuerpo, Dios mío!,
ahí estaba yo,
ocho años mayor que ése ángel,
preguntándome qué coño,
habría visto en mí,
¿qué vistes, nena?.

Quemábamos las noches,
pero lo que de verdad adoraba,
eran las mañanas,
despertar antes que tú,
y mirarte en silencio,
después te acariciaba y,
veía despertar tu rostro,
bajo la tenue luz de la mañana,
cuando abrías esos ojos verdes,
cuando veía que me mirabas,
era tan hermoso,
que no parecía real,
si se hubiera hundido la tierra,
en ese instante,
me hubiera dado lo mismo,
todo lo que quería,
lo tenía entre mis brazos,
todo.

Ahora las noches son eternas,
me meto en la cama,
apago la luz,
abrazo la almohada,
y me vuelco en tu lado,
a pensar en tí,
a verte en mi cabeza,
a oír tu voz,
a oler tu cuerpo,
a sentir tu calor...,
así pasan las horas,
de la cama al salón,
y del salón a la cama,
un pito, otro,
mirar por la ventana,
y no ver nada,
todo lo que quiero ver,
está en mi cabeza,
fuera nada hay que me interese,
fuera está todo muerto.

Que noches más malas,
largas y silenciosas,
pesadas, tristes, malditas.

Qué mala hostia se me pone, nena,
qué mal rollo,
qué angustia,
qué mierda.


¿Dónde están aquellas mañanas?
¿Dónde estáis?


Hijas de puta.

martes, 24 de agosto de 2010

EL MIEDO ES PELIGROSO





Esto me pasó al comienzo de la pasada primavera.

Era un sábado por la noche, la cosa estaba tranquila en el bar y, como no tenía a nadie mejor, me puse a hablar con "el topo".

Es un tipo curioso; cincuentón, prejubilado por no se qué (yo creo que, simplemente, por flojeras), soltero, entero y feo, aunque lo más característico es que ve menos que una polla liá en un trapo, con unas gafas que hay que verlas para creerlas y unos ojillos aburridos de haberles tocado en suerte semejante sujeto.

Bueno, al tema. Estaba bebiéndose su copazo de rigor (esto es, un dedillo de dyc con una coca-cola) cuando inicié "la conversación":

- "¿Qué tal?"
- "Bieeeen..."
- "(Joder)...está la noche floja..."
- "Síiii..."
- "(Estupendo)...esto...¿sigues saliendo con la bici?"
- "Nooo...el otro díiia me dió un dolor en el peeecho y me tuve que parar y volverme andando. Lo pasé muuu mal, Kufisto...me asusté."
- "Vaya...¿y ya no haces nada?...eh...quiero decir...¿reposo absoluto y tal? (flojeras)"
- "Nooo...bueno...caaasi...el médico me dijo que no era nada, pero que no haga esfuerzos, que camine tranquilo y esooo..."
- "(No te explotarán las pelotas, no. Bendito sea tu médico.) Ya...hace tiempo que no cojo la bici, entre el trabajo, las resacas y que la tengo averiada no encuentro nunca el momento, pero eso sí, salgo a andar muy a menudo...(¡ATENCIÓN!), ¿conoces algún camino que esté bien?, no sé, por no hacer siempre la misma ruta."

Me miró raro.

- "Síii...(atinó a decir) conozco uno..."

Me miraba raro.

- "Venga, pues dímelo."

Creí ver como le crecían los colmillos y se le afilaban las orejas.

Me lo dijo.

La gente empezó a llegar y tuvimos que dejar nuestra apasionante tertulia, la cosa acabó como de costumbre y a la mañana siguiente desperté con las maldiciones y juramentos habituales.

Me asomé a la ventana; hacía una tarde maravillosa, soleada, con ese calorcito tan bueno después del largo y pestoso invierno, y ahí estaba yo, tambaleándome, más muerto que vivo, con un cenicero por lengua y un ejército de enanitos aporreándome la cabeza. "Tengo que salir a andar, como cueza la resaca no me hago vivo en todo el día". Así que fuí a potar, cagué, no quise ni mirar lo que eché, me duché, me afeité, me vestí, pillé unas nueces, una botellita de agua fría y salí al encuentro del doctor sol.

Al principio todo eran mareos, náuseas, eructos...un cuadro; tres o cuatro veces estuve a punto de darme la vuelta, pero no lo hice, sabía que en casa sólo me esperaban las paranoias y los malos rollos, así que continué caminando.

Rompí a sudar, eso es lo mejor que te puede pasar para curar una resaca, me sentía mejor, abrí unas cuantas nueces, bebí un poco de agua fresca y me puse el mp3, algo de música clásica, tranquila, relajada...mejor, mucho mejor...recordé el camino que me dijo el "topo"...hacia allá me fuí.

Como me dijo ese cabrón pasé por debajo de la autovía, "Al salir verás 3 caminos, ve por el central, no importa que tenga un par de pivotes cortando el paso y un letrero que lo prohiba, tú sigue, a la derecha del camino hay un riachuelo y tal, está muy bien...". Efectivamente, encontré los pivotes, y ví un letrero bien gordo que rogaba "NO PASAR"; yo pasé, claro, me lo dijo el hijoputa del "topo", el paseo estaba muy bien y mi cabeza no tanto, bueno, sigamos la linde, como los tontos...

Yo me encontraba cada vez mejor, quité radio clásica y puse a los Zeppelin a toda hostia, tan contento, rockeando por el campiri, tralarí, tralará, "¿dónde vas, kufis?", "no lo sé, tronko", "¡lonely, lonely, lonely time!", charáaan, charánnn, chán, charán, charán...de guay.

En estas iba, a mi puta bola, sin ver a nadie más que luz y pajarillos, cuando, de repente, y a pesar del volumen de los auriculares, oigo unos tremendos LADRIDOS a mis espaldas...Me giro y a unos 5 metros veo a no menos de 5 perrazos enseñandome los dientes.

No me cagué en los pantalones porque ya lo había echado todo afuera una hora antes.

Me quedé loco. Cosa rara, ni me paré, ni eché a correr, ni nada por el estilo, seguí caminando al mismo ritmo, con mucho cuidado me quité los auriculares y poco a poco los ladridos fueron quedándo atrás.

Cuando dejé de oirlos me entró una cosa por el cuerpo...¡me cago en la madre que parió al copón!...¡NO LOS HABÍA VISTO LLEGAR!, entraron por la izquierda entre la maleza, yo iba mirando el puto río, escuchando la maldita música y no me enteré de nada...sólo cuando los tuve casi debajo de mis pelotas reparé en ellos. Imaginé a los perros: "¿Pero que hace este gilipollas? ¿no se da cuenta de la jauría de perros que estamos acechándole? ¿estará loco?". Recordé los documentales que había visto, por una vez me habían servido para algo, aunque fuera inconscientemente, "si te encuentras con un oso, un tigre, un león o cualquier otra bestia salvaje...no huyas, no grites, mantén la calma y tal...". Me cago en la hostia puta...si los llego ver llegar salgo echando hostias a buena marcha y me hubieran devorado; simplemente no los ví, no los ví...eso fué lo que me salvó, no verlos.

Continué caminando, rezando por encontrar otro camino de regreso. No lo había. Llegué al final del sendero. Tenía que regresar por el mismo sitio. El sol se iba, se iba...tenía que hacerlo. No llevaba el móvil para llamar, nadie sabía que estaba allí...no me quedaba otra opción.

Me tranquilicé. Cuando sólo hay un camino la calma viene en tu ayuda, los nervios aparecen cuando tienes que elegir.

Agarré una rama y una piedra de unos tres kilos. Pensé: "Esta mierda de rama la rompo con el primer palo que dé", pero no había nada más contundente. La rama en la derecha y la piedra en la izquierda. Dos kilómetros por delante. Eché a andar. No pensaba en nada. Ni en nadie. Simplemente eché a andar, con los ojos bien abiertos y los oídos en guardia..."¡vamos kufis! ¡no te acojones! ¡de peores has salido!". Ya...

Cuanto más cerca estaba, más concentrado iba. Sentía mi corazón bombeando sangre a toda hostia. Miraba la maleza, el río, el silencio mortal del campo, la luz que se iba...llegué a la zona cero.

No ví ningún perro.

Ahora estaban en la otra orilla del riachuelo. Dos. Tumbados. Mirándome en silencio. Hubieran podido alcanzarme sin problemas, el río apenas llevaba agua. No hicieron nada. Me miraban. Jodeeerrr...

Cuando llegué al inicio del camino, a los pivotes, al puto letrero, me dieron ganas de reír como un loco pero me contuve porque un ciclista tan listo como yo iba a emprender el mismo camino aprovechando la media hora de luz que quedaba. No le avisé. No le dije nada, no por maldad, simplemente estaba confuso.

Pasé por debajo de la autovía, de regreso a la bendita civilización, con mi piedra y mi palo que aún no había tirado. A unos 200 metros los tiré, ¿qué creéis que pasó 30 después? exacto, otro perrazo suelto, negro, con collar, "¡ME CAGO EN TÓ LO QUE EXISTA!", rápidamente pillé otra piedra, ésta pesaría unos ocho kilos, ya me daba igual, estaba decidido a reventarle la cabeza cuando, de repente, se oye la voz de una ZORRA, "Max, Max, ven aquí...". Me vió la piedra. "Tranquilo, no hace nada". Si no maté a ésa tía en ese momento es que no soy capaz de matar a nadie. No dije nada.

Cuando dejé atrás el maldito campo tiré la puta piedra. Rendido, hasta los cojones, llegué a mi puta casa. De la resaca no quedaba ni el recuerdo. Mi gato, mi queridísimo gato, salió a recibirme, como siempre. Me dieron ganas de comérmelo a besos. Bendito gato, bendito gato.

Fuí a trabajar, estuve alegre, risueño, bromista, con un subidón increíble. Terminé bebiendo con mi gente. Al cerrar nos fuímos por ahí, de fiesta, hasta el amanecer, contentos, felices...

Al puto "topo" no lo ví en quince días, cuando lo hice no dije nada, era un pobre hombre, es un pobre hombre, no puedes pegar a un pobre hombre, es más, seguí igual con él, como si no hubiera pasado nada.

Recuerdo como la miraba a ELLA cuando aún estábamos juntos...cerdo envidioso, jódete, estuvo conmigo un montón de años, sus mejores años... conmigo, no contigo.

Tú no tienes cojones.


Y eso fue todo amigos.