lunes, 30 de abril de 2012
NUBES DE COLORES
El domingo, día del Señor, es el reservado por los mozos viejos de nuestro pueblo para ponerse guapos y salir de paseo con los amigos.
Con raras excepciones siempre van los mismos, siempre van vestidos igual, siempre beben lo mismo y siempre hablan de lo mismo, a grandes voces a medida que van consumiendo alcohol, porque normalmente cada uno paga una ronda, aunque al ser numerosas las estaciones de penitencia a veces, sólo a veces, la rueda se para en la mitad. Pero seguro que llevan la cuenta para que en la siguiente vuelva a ponerla a rodar quien se fue de rositas en la anterior: no son tontos con el dinero. Nadie es tonto con su dinero. Sólo los políticos se hacen los tontos con el dinero, pero es con el ajeno, claro, "ser chulo cuesta las perras" dice un dicho de aquí. Olé sus cojones el que lo sea con su parné. Con el suyo, of course...
Los mozos viejos se conocen de toda la vida, desde pequeños, cuando las grandes cuadrillas están en proceso de formación, como las células que van uniéndose para formar algo más grande y complicado, entonces parece como si de allí fuera a salir algo nuevo, diferente y decisivo, pero poco después uno se da cuenta de que lo diferente y decisivo se encuentra en las tetas de las chicas, y es ahí, en ese momento, cuando la célula empieza a descomponerse poco a poco, al principio con una elástica cuerda de seguridad a la cintura que finalmente se rompe entre los dientes de alguna moza vieja deseosa de encontrar a su príncipe marrón mierda, pero al menos, Señor, que sea capaz de hacerme madre. Y así, con el correr de los años, de esta manera, la célula se queda en su base, en su núcleo, fuerte y penosamente indivisible: la única mujer buena es tu madre. Pero jamás se supo de una verdad que llevada al extremo fuera beneficiosa para tu salud mental.
Los mozos viejos miran a las mujeres como si fueran nubes de primavera, en silencio, de reojo; y cuando están lo suficientemente lejos respiran aliviados y se guiñan los ojos, hablan entre ellos, fuerte, riendo, y así también espantan su nube más negra, esa que cada vez está más llena de agua, aunque lo importante es que no sea rosa, el agua nunca es rosa, pero sólo hace falta que muchos lo digan para que el mozo viejo tema la sola posibilidad de que eso ocurra. Y entonces, con la esperanza de que eso nunca les pase a ellos, algunos mozos viejos se van de putas de la misma manera que algunas echan un polvo: para que les vean.
Los mozos viejos desprecian mucho, desprecian y temen todo aquello que no entienden, lo cual es prácticamente todo, ellos se quedaron al inicio del camino, cuando todos eran iguales, cuando nadie destacaba, maldicen el día en el que el primero de la cuadrilla tocó una teta, ese fue el principio del fin, el final de lo bueno, el mazo en el espejo. Desde entonces son numerosas las visitas a la farmacia, a fin de cuentas ahí es donde venden las tiritas y las gasas, pero el cristal de su espejo ya tiene tantas que reflejan una momia, si al menos fuera un vampiro...esos tienen vampiresas, mujeres como ellos sueñan, obedientes a su amo, pero una momia, una jodida momia...¿vivir envuelto en papel higiénico? ¿quién querrá follar con alguien así?. Ni pagando.
Aunque después de todo siempre les quedará el fútbol, ahí sí son ellos los que ganan, no conocerás a alguno que no sea del Madrid o del Barcelona, y si lo hay es el más cerril, el auténtico, el que se quedó en el río pero ya ni quiere ni desea a nadie que le eche una cuerda desde la orilla. Lo único que quiere es que todo pase pronto, llegar a la catarata y no arrepentirse cuando esté cayendo.
Porque ya sería la hostia, la rehostia, que en el último instante se diera cuenta de que ha estado toda su vida haciendo el gilipollas; para eso, mejor no haber nacido.
Lo único que necesita es algo de cerveza las tardes de los domingos, los cubalibres hace tiempo que lo vuelven loco.
Y no es plan que durante uno de esos ataques su nube empiece a derramar agua color de rosa.
Mejor la momia del espejo.
Aunque ya no se le ponga dura.
Y reza para que no se le vuelva a poner, no sea que...
sábado, 28 de abril de 2012
HASTA EL BORDE
Tendrá mi edad, incluso un poco más joven, alto, delgado, grandes barbas...está pidiendo limosna cerca de mi casa, aunque sería más exacto decir que está recibiendo limosna, no pide, no da la tabarra, simplemente está ahí y algunos le damos pasta.
Suelo hacerlo, limosnear, quisir, aunque tengo mis normas, mis reglas: que no me cuenten historias (escritas o no) y que sean del terreno. No es que sea racista, eso es cosa de los USA como sabe todo el mundo, aquí en España somos muy estupendos, to el mundo e güeno y tal...veremos ahora que la vaca no tiene más leche. Veremos a ver, que decían los viejos.
Un euro, eso es lo que le suelto, el primer día me dió las gracias tres o cuatro a veces, acostumbrado como está a recibir la incómoda morralla que a casi todos nos sobra. Conocí a una vieja bruja que dejaba moneditas de esas tras las puertas de su casa, en el suelo, colocadas en forma de triángulo, su hija me contaba que eso daba suerte. No sé si será verdad, pero el caso es que a la vieja bruja siempre le ha ido bien en el tema económico, aunque pienso que más era por su maldad, su fiero egoísmo, que por cualquier otra consideración. Hará un par de meses que me encontré unas cuantas monedas de esas tiradas por el suelo de la habitación, sin duda cosa de quitarse el pantalón cuando apenas te tienes de pie, me acordé de la vieja bruja y las coloqué como ella, tras la puerta. Mi racha con las diferentes loterías sigue llevando camino de convertirse en legendaria, pero he dejado de beber. Quizá el dios brujo sabe lo que conviene a cada cual. O quizá, simplemente, sea que ya tocaba. Los dioses siempre han vivido de la superstición. Los dioses siempre quisieron a los cobardes.
Un euro jamás ha sido dinero para mi, y el día que no pueda darle uno a un pobre es que habré pasado a ser uno de ellos. No me entendáis mal, no soy rico ni nada eso, mi cuenta bancaria siempre está lindando con el cero, mi número vital, después de veinte años trabajando no tengo nada: todo lo gordo, lo importante, continúo compartiéndolo con don Emilio, mi casa sigue siendo más suya que mía y lo será así por muchos años, ahora que no pienso dejar piedra sobre piedra como vengan peor dadas. Le prendo fuego antes de ser desahuciado por sus perros. Así al menos, como Homer, sabrá quien es Kufisto: otro ciclista subiendo y bajando las montañas alpinas mientras los jueces de meta esperan calentitos nuestra llegada a su estación de esquí con una de sus múltiples fulanas en las rodillas y la botella de Dom Perignon a la orden. Y todo por una jodida copa de hojalata y dos besitos de sus putas. Pero nada es para siempre; tal vez el día en el que nos saquemos una pipa de nuestras enormes hueveras está más cerca de lo que esos cabrones se imaginan.
Eso o hacen las etapas más llevaderas, porque ya no damos para más ni aunque sus mengeles en nómina nos inyecten sangre de Tyranosaurio en las venas. Cuidadín que el globo está a punto de explotar, hijos de puta.
Pues eso...que un euro al día puedo dárselo hasta a las ardillas del parque, no voy a hacerlo con una persona.
Y además es del Atleti, como no podría ser de otra forma. Me lo dijo la segunda vez que lo ví, después de mi segundo euro, se ve que el hombre quería devolverme algo, no sé, ser amable con su más esplendido mecenas; habla rápido, a trompicones, como todos aquellos para quienes el simple hecho de hablar con alguien ha pasado a ser algo así como el premio en una etiqueta de coca-cola, inesperado y bueno aunque sea una chuminá, se trata de la ilusión más que nada, porque cada día que pasa más cerca te encuentras de que nada pueda sacarte de ahí, del hoyo en el que nadie mira, del hoyo cuya voz es tan fea, tan amenazadoramente cercana, que huyes lo más lejos que puedas para olvidar siquiera su existencia.
Pero por mucho que te empeñes, por mucho que quieras olvidarlo, no podrás evitar su recuerdo, el temor de que quizá tu hoyo ya esté esperándote, que cualquier día de estos vayas caminando por la calle y la tierra se abra bajo tus pies, entonces serás tú quien grite pidiendo ayuda, o quizá no lo permita la dignidad con la que te educaron, pero el hecho, la realidad, es que estarás dentro. Y de esos hoyos no se puede escapar sin ayuda externa. Alguien tiene que echarte una escalera para que el cielo pueda esperarte un ratito más.
Porque de estos dijo Jesucristo que será el cielo, aunque también dijo que no tenemos que tener prisa, ser ansiosos, impacientes, todo llegará...
Ojalá tenga razón, ojalá sea real, ojalá haya Justicia en algún lugar.
Mientras tanto seguiré con el patronazgo mayoritario de otro hombre sin nombre, hablando del Atleti y la Reala, buenos tiempos para él y tampoco son malos para mi:
El Atleti a punto de ser campeón de la Europa de los pobres y nosotros nos mantenemos en Primera.
Pero también los pobres tenemos estómago, está feo que siempre ganen los mismos las copas de oro, sin posibilidad de cambio, ellos tienen todo el dinero y todas las armas gordas, así cualquiera, así es imposible, uno acaba hartándose del sucio brillo de la hojalata.
Algún día, en algún lugar, más allá de toda sucursal bancaria.
viernes, 27 de abril de 2012
BUENOS DÍAS
Estaba a punto de irme a la cama, después de otro día sin nada a reseñar (si acaso una siesta olímpica sobre una noche de buen sueño. Desde que he dejado de beber me ha dado por dormir), cuando en mi habitual última vuelta de reconocimiento por sitios amigos me he llevado un agradabilísimo sorpresón:
Pío Moa me enlaza en su blog personal, sección "Sitios de interés".
Mi blog es interesante para uno de los escritores más leídos de España...Kufisto al lado de profesores reconocidos y periodistas de renombre, importantes...¡y por si fuera poco es el único que no trata de Historia o Actualidad!...
No me lo podía creer...
Recargué la página varias veces, salí y volví a entrar: sí, ahí estaba el mío, no se trataba de ningún error.
Algunos de los que me seguís desde hace tiempo sabéis mi historia en la Red, cómo y porqué empecé con esto, así que no lo repetiré, he escrito varias entradas sobre ello que siguen estando a la vista de todos y quien tenga interés puede buscarlas en los archivos.
Siempre he admirado a quienes han ido contracorriente, no hay más que ver mi alias para darse cuenta, y Pío es uno de ellos, aunque después de esto que os cuento pueda sonar a peloteo, a pasteleo. En fin, no puedes hacer nada contra la opinión que la gente tenga de ti, además de ser una estúpida pérdida de tiempo; que cada cual piense lo que quiera, que yo sé lo que pienso.
Cuando uno no puede comprobar las cosas por sí mismo ha de fiarse de la opinión que sobre ese asunto tengan las personas que más le quieren; no la de desconocidos que por algún interés, económico o no, quieran arrimar tu sardina a su ascua.
Y esto es lo que me pasa a mi con el tema de Franco y su España: que veo más verdad en los escritos de Pío que en el resto
Sé que esto no os va a gustar a algunos de vosotros, mentar hoy en día a Franco y a Moa sin cagarte en ellos es un ejercicio de masoquismo, cuando no de kamikazismo, pero es justo. Y con eso basta.
Mi verdad esta aquí, en el blog. El Kufisto personaje, el Kufisto trollaco, el Kufisto liante se queda para según qué lugares, ninguno desde hace bastante tiempo, pero unos cardan la lana y otros se llevan la fama, a fin de cuentas, como Pacino, todos estamos atrapados por nuestro pasado, y a lo hecho, pecho, y por matar un gato me llaman matagatos, y...paro ya que parezco Sancho y soy más Quijote.
Está a punto de cumplirse el segundo aniversario de la creación de este blog, pues durante el primer verano lo cerré durante casi dos meses por un problema surgido a raíz de la publicación de un artículo en el que metí en un lío gordo a un buen amigo por un descuido tonto, cosa que estuvo a punto de conseguir que lo cerrara definitivamente, pero pudo más mi egoísmo que cualquier otra cosa, como suele acontecer de ordinario.
Me hacía falta seguir, lo necesitaba y lo hice, lo necesito y seguiré haciéndolo, es mi última posibilidad para vivir como yo quiero, quizá lo consiga, quizá no, pero mientras tanto seguiré con ello.
Más aún ahora, que uno de los escritores más importantes de España considera que lo mío tiene interés.
Gracias, Pío.
Como diría Jagger: "Sólo es un blog, ¡pero me gusta!"
miércoles, 25 de abril de 2012
APOCALYPSE NOW
El fútbol es la guerra en suelo desarrollado, suelo que no hay que manchar, suelo que está fuera del Negocio porque desde algún sitio hay que planificar el Negocio.
El fútbol tiene sus soldados que luchan, sus generales que dirigen, sus políticos que ordenan dónde y cuando, y sus países que les sufragan y apoyan.
El fútbol es la guerra cercana, la auténtica, no la de la tele en mitad de ningún sitio, la válvula de escape para que una vez cubierto lo básico demos salida a los gases que envenenan nuestro ser, "semen retentum venenum est"; el odio, la envidia, la avaricia...no desaparecen con las películas de Walt Disney, está demostrado, siguen ahí, escondidos, esperando que el aburrimiento vital dé el primer picotazo en el túnel de la fuga, hartos de ser solamente buenos y no ser siempre felices escapamos con la esperanza de encontrar en la maldad, felicidad.
Nadie sufre arritmias viendo un partido entre los amigos de Ronaldo contra los amigos de Zidane.
Para sufrir, para gozar, hay que jugarse algo, tiene que existir la posibilidad de una derrota dolorosa, placentera, que remueva tus cada vez más hastiados sentidos: sin la posibilidad del dolor no existe el placer.
Placer y dolor del otro son casi sinónimos en la práctica. Y en su totalidad cuando dejas de creer en los cuentos que te contaron cuando eras un niño, en el caso que tuvieras a alguien que te los contara.
Quien busca placer sobre todas las cosas es el ser más desdichado del mundo. Y el más malvado.
Así que sí, queremos ver a los amigos de Zidane contra los amigos de Ronaldo, pero queremos verlos como si los amigos de Zidane hubieran asesinado a los primogénitos de los amigos de Ronaldo y a la inversa. Queremos que se odien porque nosotros les odiamos. Después de todo, queremos lo que somos. Y tal como dice la canción:
"...y vió que las manos que construyen,
también pueden destruir..."
Lo llevamos dentro, y si quieren quitárnoslo tendrán que lobotomizarnos.
Mourinho le va a ganar la batalla a Guardiola porque es más despiadado y más profesional: el objetivo es vencer, no importa cómo. Ganar de cualquier manera, pero ganar. Y si no crees en esto hazte valdanorista: vivirás bien, pero nadie dará una gota de sangre por ti.
Mourinho le va a ganar la batalla a Guardiola porque sabe que en la guerra, como en el amor, como en cualquier cosa que merezca la pena, "el fin justifica los medios", porque si no lo haces tú lo hará el otro. Y se llevará el premio gordo por tu vértigo ante el abismo que no viene en los libros "nihil obstat" pero que es tan real, más, que la llanura soleada donde reina el dos por dos igual a cuatro. La verdad desnuda se encuentra en los números irracionales.
Mourinho le va a ganar la batalla a Guardiola porque es mejor, porque se adapta mejor al medio, porque sabe que no importa como te recuerden, si no que te quieran y odien mientras no seas un recuerdo, durante el tiempo en el que tu sangre circule por donde debe circular: por tus venas. La sangre se muere si no se mueve, y mil partidos amistosos no la hacen recorrer la distancia de uno a cara de perro. Más aún cuando haces lo que dicen que no deberías hacer porque ellos lo hicieron antes que tú o porque no tuvieron agallas para hacerlo.
No hay queroseno para la sangre como sentirte vivo, amado y odiado, apoyado y vilipendiado; más te alimenta el odio de tus enemigos que el amor de tus amigos, porque sí, este mundo es una mierda, pero antes de cerrar los ojos ante él y decir OMMM con el estómago, algunos prefieren sacar la espada y luchar, uno se duerme si cierra los ojos, sólo los chinos son capaces de ello y ya les tiramos dos bombas como Dios manda para que despertaran. Y despertaron, ¡vaya sí despertaron!.
Cuando hay hambre uno se come hasta el ajo cocido, nunca fueron tiempos para apartar nada del plato, tampoco éstos.
Y si no lo entiendes, no juegues: mira desde fuera.
No he visto ningún equipo de fútbol que haya jugado mejor que el Barcelona de Guardiola, pero su historia acaba de terminar en las garras de alguien que tiene claro algo importante: si quieres ganar olvídate de lo demás.
Si quieres que los tuyos te quieran haz lo necesario para darles lo que quieren.
Si quieres matar al Rey, compra un buen cuchillo.
Y en el fútbol, en nuestra guerra de andar por casa, no hay otro mejor que ese portugués.
Nadie más que Kurtz deseaba su propia muerte. Quizá a Pep le esté pasando lo mismo.
"...y vió que las manos que construyen,
también pueden destruir...":
martes, 24 de abril de 2012
DEL MARTILLO AL PAY-PAY
- "Hay que joderse..." he dicho lo suficientemente alto para que ella lo oyera mientras comprobaba mi bonoloto de ayer.
- "¿Qué?"
- "El hijo de la gran puta éste...". Y he señalado unos décimos del expositor.
- "No tienes nada...¿quién?"
- "Este hijo de puta inglés, el que sale en la lotería del sábado, Enrique VIII, échame una múltiple de siete para hoy..."
- "¿Una?" ha respondido un tanto turbada. Creo que no tenía ni puta idea de lo que estaba hablando.
- "Sí, claro..."
Mientras atinaba a darme el cambio he seguido dando el mítin; no sé, quizá esperando una sonrisa cómplice, a lo mejor un ¡Gibraltar español!...nada, "¿Enrique VIII...de qué coño está hablando este gilipollas?"
- "Ahí tienes"
- "Uno de los mayores enemigos de la Historia de España en nuestra lotería...esto solo pasa aquí, en España...claro que España es diferente...España es así..."
Ella seguía mirándome como si no me conociera, ha intentado sonreír pero le ha salido una cosa rara, tal vez estaba hablando demasiado fuerte, por mi auricular derecho Plant continuaba berreando su "Inmigrant song", esa furiosa canción de abordaje...me he puesto el izquierdo y he dejado de oír nada.
- "Adiós"
Al darme la vuelta, y de reojo, he visto a los dos viejos que esperaban turno con sus papelas en la mano, también ellos miraban sorprendidos, "¿qué le pasa a éste del sombrero blanco? ¿quien es el hijo de puta inglés del que habla? ¿será del Barcelona?...putos catalanes, ¡a ver si os eliminan esta noche!".
He salido a la calle y me he echado a reír.
A veces me pregunto si alguna vez dejé la tierra del hielo y la nieve...y si España alguna vez tuvo un Martillo en lugar de un pay-pay:
viernes, 20 de abril de 2012
OTRO CAMBIO DE LUNA

Es una cincuentona, alta y delgada, tirando a fea, tirandísimo, vamos, pero tiene una nariz que me gusta, siempre me gustaron las mujeres de narices, a fin de cuentas, para bien o para mal, es lo que define un rostro, y como la Belleza no tiene nada que ver con el atractivo personal (sino aquí no follarían más que cuatro y el del tambor) personalmente la encuentro deseable, cosa que en el caso de ser pública entre la mayoría de mis conocidos les provocaría la risa y el cachondeo, cuando no el consejo de que ingrese en una institución psiquiátrica, que también puede ser.
Por lo que sé de ella, en su juventud, ya tan lejana, fue un poco jipi y golfa, pero aquí, en los pueblos de la España típica y tópica, esa calificación es algo normal en todas aquellas que se divorciaron en cuanto pudieron y vivieron su vida a su aire. Evidentemente el asunto no es visto de la misma forma por los hijos de nuestros Caifás, y ya no os cuento de sus nietos. Sí, típica y tópica, pero ya menos: no hay más que ver una procesión o pasar a una misa para darse cuenta de que las cosas llevan tiempo cambiando. O viejos o niños, de los del medio ni Blas. O casi. Por cierto que el otro día hice el amago de entrar a una Iglesia (cosas de escritor, más que nada) y salí disparado sin cruzar el umbral: eran las doce del mediodía y daba miedo el cuadro que había dentro. El Vacío con aroma a Flöyd.
Por esas casualidades que tiene la vida está compartiendo habitación de hospital con mi padre; bueno, ella no, el suyo, pero es la acompañante, hoy la he visto, "¿qué tal, cómo estás?", nos conocemos del bar y eso, café, tabaco y algo de charla, como toda mujer jipi y golfa que se precie ha leído historias, y a veces hablamos de algo diferente a la crisis y al fútbol, cosa que agradezco sobremanera, estoy hasta los cojones y más allá de esos temas, pero en fin, un bar es un bar, no sé qué sería de los mass-media sin los bares, de verdad...
La han llamado por teléfono y me he sentado un rato con el viejo y mi tío. Está mejor, pero sigue hinchado, "retención de líquidos", mi Supermán está rodeado de kryptonita desde hace años, pero ahí sigue el hombre, con un par y la yema del otro, nos hemos reído cuando se ha levantado para ir al baño dejándonos ver sus enormes calzoncillos, "¡qué erótico estás!", un restaurante podría hacer la compra diaria con ellos, en fin..."iros a tomar por culo".
Poco después ha pasado ella, la cara desencajada, lágrimas en sus grandes ojos azules: un chaval ("el hijo de tal, Kufisto, el del pelo largo...", "¿el de las rastas?", "sí...") se ha ahogado practicando submarinismo. Tenía treinta y tres años, amigo de sus hijos, se criaron juntos, ella lo tenía por uno más, las madres son así, todos somos sus hijos porque piensan que a los que parió puede pasarles lo mismo. Y una madre puede aceptarlo todo, hasta lo más jodido que pueda ocurrírsele a la mente más enferma, con tal de no enterrar al fruto de sus entrañas.
Lo conocí hace años, una noche que vino con un amigo mío y su chica de entonces, era tarde, cerré y mientras bebíamos y se fumaban unos canutos charlamos de esto y aquello, pensaba como aparentaba su aspecto, tenía muchas cosas claras, quienes eran los malos y quienes eran los buenos, suele ocurrir en aquellos que vienen de familia "bien", se pasan al otro lado y reniegan de su pasado, era demasiado joven, pero también educado y al menos oía las ideas ajenas, te dejaba hablar aunque no escuchara, cuando alguien está tan convencido de algo ni quiere convencer ni que le convenzan, ¡si lo sabré yo!. Fue una noche agradable, de esas que solo el alcohol y los canutos pueden permitir: sin estar colocados, ¿cómo íbamos a charlar gente tan dispar?. Las drogas son más buenas que malas cuando quienes las usan son más buenos que malos. Sencillo.
Me he levantado, me he despedido de mi tío, le he dado un beso a ella y un toque a la puerta del water donde mi padre seguía a lo suyo, "¡que me voy al banco!", "¡¡¡VAAALE!!!".
Y he ido al banco, y he pagado lo que he podido, y al salir todo estaba en su sitio, nada era diferente a cualquier otro día.
Nada ni nadie a quien hoy no visite la muerte, claro, esperada o no siempre lo cambia todo.
Aunque todo siga en el mismo sitio con el mismo aspecto.
Pero el espejo de hoy tendrá diferente forma para muchos. Y quienes lo vean añorarán el de ayer.
jueves, 19 de abril de 2012
MI COCKTAIL MÁS LOGRADO

Una de las lecturas que más he disfrutado fue el "Fausto" de Goethe. Ahora bien, si me preguntáis mi opinión sobre él, poco os podré decir.
Era primavera, abril creo, cuando aquellos que vivimos en pueblos que algunos snobs vergonzantes se empeñan en llamar ciudades vemos nacer los colores y los olores primaverales. Al contrario que los ciudadanos que se dan cuenta de su llegada porque se les cae el moco y el sol aún no se ha ido al terminar su trabajo, nosotros, los pueblerinos, la vemos y olemos donde hay que hacerlo: en el campo.
Aún no había cumplido los veinte, cosa que recuerdo porque aquella tarde memorable la pasé bajo el cotidiano efecto del hachís, sustancia que abandoné al poco de iniciar mi segunda década por este valle de lágrimas, a veces, y encantado otras. Porque "como es sabido" (que diría el genial paisano manchego que clava José Mota), que algo te siente bien no quiere decir que siempre te siente bien. No existe tal cosa, y si pensamos lo contrario es que no hemos vivido lo suficiente.
Mi vida por entonces era la que más me gustaría llevar ahora, lo que pasa es que no lo sabía, era demasiado joven y no me conocía bien. Ahora sí, pero ahora, de momento, no puedo recuperar aquello. Será que me he vuelto más comodón. Y más cobarde. ¡Que San Bonoloto me eche una mano, Señor!. Otra, y a poder ser, mayor, no mucho más, lo justo para poder hacerlo a mi manera el resto que me quede de vida. Soy tan frugal...andaaaa
No estudiaba, no trabajaba a diario, tenía mucho tiempo libre, poco dinero y un coche de tercera mano que me llevaba a donde quería: allí donde corriera el aire sin bultos parlantes que te despistaran.
Me acostaba tarde y me levantaba tarde, daba una vuelta, comía algo y después me iba por ahí, a lomos de mi 3361 de la F, de color verde mierda, con un loro que no paraba de hablar lo que me gustaba: The Cure. Era cojonudo.
Normalmente echaba un buen libro y una botella de agua fresca, subía al cerro de los alrededores desde donde se divisaba la infinita y silenciosa llanura manchega, empapada por la indecible luz del Sol de abril, y me fumaba un canuto mientras leía. Y a veces, cuando el buen "globo" enseñoreaba mi cabeza, pillaba un destartalado cuaderno de los asientos de atrás y escribía algo, cosas que me parecían buenísimas en ese instante pero que, por norma general, se transformaban en malas ridiculeces al leerlas el día siguiente, pensamientos filosóficos...¡joder, eran tan malos que solía partirme la caja cuando los veía sin las gafas de míster Costo!.
Pero ninguno como aquel que escribí mientras aquella santa tarde leía el "Fausto".
Fue tal la cosa, me causó tal ataque de risa a la tarde siguiente, que a pesar de mi natural desconfianza para mostrar a nadie mi "material" terminé por enseñárselo a mis colegas de fumadas, provocándoles el mismo efecto que a mi. Nos reíamos tanto...
Y sin embargo recuerdo que justo al terminar de escribirlo, al releerlo una y otra vez, pensé que era maravilloso, fantástico, yo era todo un escritor, todo un filósofo...el Sol que había causado mi Revelación bailaba sus rayos festejándome, ¡Dios Santo, sólo por aquello ya merecía el Nobel, o el Cervantes, o que me hicieran Rey de algún sitio que me gustara!
Aquella fue una de las mejores tardes de mi vida, entre los sueños y las pesadillas del viejo doctor alemán también yo soñé que lo comprendía todo, también yo iba a tener lo que merecía, también yo, definitivamente, iba a ser feliz para siempre...
Después se mitigaron los efectos de la droga y bajé de allí. Y aunque volví a subir, y volví a fumar, y volví a leer ese mismo libro, jamás recuperé aquella sensación.
Buena "goma" aquella.
¿O fue la Primavera?, ¿o mis diecitantos años?
Y es que tu felicidad estará siempre en el mismo cocktail, sólo que con el paso de los años varían las proporciones.
Lo más importante para dar con tu cocktail es el vaso medidor, amigos.
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