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sábado, 21 de octubre de 2017

EL BAR ES EL MUNDO

El bar es el mundo. Por él y ante su puerta desfilan todas las criaturas. Una gatilla asustada pasó cuatro veces hace un mes y hoy está en mi casa mirándome mientras escribo esto. Ayer la llevé a la veterinaria para su primera vacuna. "La encontrarás un poco tonta durante la noche -dijo la chica- No te asustes. Mañana estará bien" Llegamos a casa y a la media hora, enfebrecida, fue como si se derritiera entre mis manos que vino a buscar. Pensé que se me moría ahí mismo del calor que la pobre me estaba pasando. Pero una hora después empezó a perder temperatura, se espabiló y poco a poco le volvieron las ganas de morder y arañar. Le di un golpe cuando sus muestras de cariño fueron excesivas para mi y ya en el suelo se fue a comer algo a su habitación.

El bar es el mundo, sí. En él también he visto entrar a mucha gente. Podría escribir una enciclopedia entera con todos ellos. Todos tienen su historia, hasta los que no repiten. Quizá estos más que nadie. Hace poco vino un viejo de Suiza. Nació aquí pero se fue con veinte años. Ahora tiene ochenta y ya está solo. Parecía joven para su edad, pero decir setenta en lugar de ochenta no es gran cosa si hablamos de los años del hombre. Él me contó algunas buenas cosas de su viajada vida durante las tres o cuatro tardes que vino por el bar. En la última, sin darse cuenta, se llevó mi teléfono. Yo estaba recogiendo los toldos cuando vi llega a una muchacha con un buen par de tetas. Ella también me miró y yo pasé para adentro.

- Hola -le dije
- Hola -me dijo ella- ¿eres el jefe?
- Sí
- Entonces este teléfono es tuyo
- ¿Qué?
- Sí. Este teléfono tiene que ser tuyo. Me lo acaba de dar un cliente del hotel.
- Nonono...pero qué coño

Me enseñó el teléfono. Llevaba mi salvapantallas. Era el mío. "¿Pero qué coño?"

- Se lo ha llevado sin darse cuenta el señor que viene por aquí y está alojado en el hotel donde trabajo. A mi me pillaba de paso y le he dicho que se lo traería yo...
- Joder, pues muchas gracias
- De nada
- ¡Tómate algo!
- No, no, me voy que tengo que comer
- Bueno...

Y ya no he vuelto a ver a ninguno de los dos. El discreto señor suizo ya estará en Suiza o en Torremolinos y ella seguirá dando de comer a los que tienen más hambre que yo.

El bar es mi mundo por muchas historias thailandesas que me cuenten. A él vienen a contarlas. Yo las escucho con atención, pero siempre deseando irme a mi casa. No hay nada como estar aquí. Nada. Nada más que cuando sales a andar con los auriculares puestos en las zonas sonoras.

El bar es el mundo. Y hoy llegó un gemelo de mi padre con su lejano hijo, un buen amigo mío, y otro tío, un compadre, que es un puto lobo solitario como yo, aunque se lo monte mil veces mejor.

- Kufisto, ponnos de beber, me cago en Dios
- No hables así, joder -dijo el viejo

Les puse de beber y me puse con ellos. El mediodía ya estaba vencido y me gustó ver a ese viejo que tan buenos ratos echó con mi padre. Es casi clavao, el cabrón...sólo que él, siendo más viejo, todavía sigue vivo aunque hoy, ya siete meses después de la última vez que lo vi en el funeral de mi padre, lo he visto más deteriorado. Se nota la puta muerte, joder, se nota...

- Yo me acuerdo mucho de tu padre, Kufisto -dijo el viejo-, sí...Cuando iba por ahí, por el bar de mi barrio con tu tío...Me acuerdo mucho de él...De su Athletic y tal...Como nos reíamos...Joder...Iba con tu tío. Ahora lo veo pero es como si no estuviera a gusto, se va enseguida...
- Sí, mi tío está como pollo sin cabeza, el pobre.
- Sí...qué lástima, coño
- Pues sí. Es una lástima.

El bar es el mundo. Y el mundo se va muriendo mientras nos reímos.

Estos se fueron y llegó otro. En la acera de enfrente un coche de la Guardia Civil estaba reteniendo a un tío. Salí a fumar y miré bebiéndome una cerveza. El colega de adentro tenía ganas de hablar por primera vez en un año. Supongo que estaría medio pedo. Nos puso por las nubes y más allá. A la gente le encanta nuestro bar.

- ¡Coño, como te llamas, hostias!
- Jorge
- Yo soy Kufisto
- Joder, coño, Kufisto, si es que sois la polla, los mejores...
- Pues sí, lo somos, pá que nos vamos a engañar...
- ¡No, de verdad! que yo ando pá allí y ando pallá y no hay un bar como el vuestro, joder...
- Gracias
- Nonono...De verdad te lo digo, Kufisto...
- ¿Como te llamas tú, joder? Vienes viniendo por aquí un año y todavía no sé como te llamas
- ¿Jorge?
- Bueno, pues yo soy Kufisto
- Ya, si ya sé que eres Kufisto...

El bar es el mundo. El bar te reconoce. Kufisto puede tener un mal día pero luego se le va.


El bar es el mundo que espera, el mundo que aguanta, el mundo que trae y el mundo que lleva; el mundo de las fiebres gatunas y el del padre que no te conoció más allá de atarte los cordones, el de tu puerta abierta a una gata callejera y cerrada a toda que no lo intente, el de la...


El bar es el mundo. Sí, lo es.


Y esta hija de puta de gata me está jodiendo otra vez...

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