Escena 17-C
Interpretación (continuación): Detengámonos en el traje de Adam que lo mantiene casi de manera ex profesa para esta escena.
Como ya dijimos el hecho de que Adam no se cambie de ropa tiene que ver con la huella que la violación y posterior abuso del abuelo causó en Diane, una huella que permaneció con ella durante mucho tiempo. Y sólo ahora, después que el Vaquero-Abuelo la amenace con perder "la buena vida" de la que ha disfrutado y de ponerle negro sobre blanco como funcionan las cosas en el mundo de los adultos, es que Adam-Diane se cambiará de ropa para dejar el trauma atrás (en el rincón más escondido de su mente, el Monstruo) y entrar en una nueva relación con el abuelo, algo de lo que veremos su desenlace final con la escena de audición para The Sylvia North Story.
Podemos elucubrar sin temor que tras el regreso de Diane al hogar la relación con el abuelo se mantuvo durante algún tiempo aunque ya sin la espada de Damocles de la minoría de edad, lo cual la hizo aún más tóxica pues representó para Diane el paso decisivo a ver el sexo como una simple transacción de intereses. Pero esto no era algo que pudiese durar eternamente y así se lo hizo saber Diane con esas palabras que oiremos después: "Te odio. Nos odio a los dos", dichas bajo amenaza de matarlo y después quitarse la vida. Y probablemente así hubiera terminado de no llegar su victoria en aquel baile (algo que por primera vez en su vida pudo considerar como un triunfo personal) con el resultado de admiración y cariño tanto de parte de sus abuelos como de su entorno. Pero esto también resulto dañino para Diane al asociar el triunfo con el amor: si conseguía llegar a ser alguien entonces todo el mundo la querría y dejaría de sentirse tan mal y tan apartada del resto de la gente como consecuencia de sus años de abuso. Luego llegó la herencia de tía Ruth y no se lo pensó dos veces antes de irse a probar suerte en Hollywood para convertirse en una estrella de cine, una de las personalidades más queridas y admiradas en el mundo entero y una profesión en la que se dedicaría a ser otra, cosa que Diane ansiaba con todas sus fuerzas. Pero la Diane que se marchó de Deep River, Ontario ya estaba muy tocada y sólo le faltaba un último empujón para que su personalidad quedase completamente destrozada y anulada. Y ese empujón fue conocer a Camilla.
Una vez entendido el significado de la escena podemos detenernos un momento en la elección de un corral de doma como escenario de dominación sexual donde uno lleva las riendas de la cuerda a la que el otro permanece atado. El sexo como dominación e intercambio de intereses donde alguna forma de amor quizá llegue a ser el resultado pero nunca como factor desencadenante. El sexo como método para conseguir cosas, ir a lugares y hollar senderos secretos. Y aquí es donde podemos introducir al personaje que sustituye al abuelo en la fantasía, un vaquero que volveremos a ver en la cena de Adam demostrando que todos los personajes de la fantasía eran conocidos de Diane en la vida real sólo que interpretando otros roles.
En este caso resulta fácil descubrir en el Vaquero a otro de los maduros clientes de Diane, otro hombre de poder por el que tuvo que pasar como peaje sexual en su viaje hacia la fama. Este Vaquero probablemente fue un actor famoso y de extraños gustos sexuales donde la dominación y el BDSM pudieron formar parte del trato.
Con mucha diferencia el Vaquero es el más intimidante de todos los maduros clientes que encontramos en la fantasía. Y lo fue en un sentido de dolor real, físico, y no en las formas de otros clientes como el señor Roque, Luigi Castegliani o el Mago donde la amenaza es diferente por no tan directa, ya fuese en forma de parafilias (el impedido Roque), lujuria (el lascivo Luigi) o violencia verbal (el Mago). El Vaquero, a todas luces, fue alguien que se excitaba provocando daño físico y Diane estaba dispuesta a lo que fuera con tal de conseguir el objetivo de su viaje.
No hay que pretender presentar a Diane sólo como una pobre víctima sin tacha pues primeramente estaríamos faltando a la verdad y en segundo lugar no descubriríamos la inmensa profundidad de la película y su última y terrible enseñanza. Y esto es así a causa del error de confundir a Betty con Diane.
Diane, como tantas otras víctimas de abuso infantil, utilizó a su antojo y para su provecho a otras mujeres que se sintieron atraídas hacia ella, tal y como después hizo Camilla con Diane. Tanto Cynthia como Rebekah del Río fueron novias de Diane y de ambas hizo su voluntad, trágicamente en el caso de Rebekah como luego veremos. Diane no era ninguna santa sin mácula (Betty) cuando llegó a Hollywood, al contrario; era una mujer sin escrúpulos ni barreras de ningún tipo porque tanto unos como otras habían desaparecido después de tantos años de abusos. En este sentido estaba preparada para entrar en ese corral de toros bravos para psicópatas que es Hollywood pero el problema fue que, simplemente, no tenía talento para la actuación.
El "problema" con Camilla no fue tanto que la dejara como ser testigo de su triunfo. Diane se enamoró de Camilla porque esta sí tenía lo que a ella, una pueblerina, le faltaba: el glamour y la seducción como una de las bellas artes. Si Diane no hubiera llegado a estar tan cerca de lo que siempre había deseado quizá su destino habría sido otro, pero la tragedia fue que lo vio con sus propios ojos y ella no pudo conseguirlo, al modo en que se dice que es mejor no haber tenido algo que haberlo tenido y perderlo. Es la parte final de realidad lo que nos induce a creer que el odio de Diane hacia Camilla nace únicamente debido a causas amorosas aunque ni siquiera durante los recuerdos es capaz de dejar de introducir algunos donde su envidia hacia Camilla resulta evidente como en la escena de beso con Adam en el set y la postrera imagen de la revelación de su matrimonio, cosas ambas que pueden unirse al hecho de que la misma Diane presenta a la nueva "novia" de Camilla como su nueva Camilla Rhodes.
Ya sea por la propia falta de espacio para desarrollar las tramas abiertas durante la fantasía, ya por lo efectivo de su resultado es que al final vemos Mulholland Drive como una Odisea de Amor cuando en realidad es mucho más que eso. Y es esta misma lectura más o menos forzada por las circunstancias la que al mismo tiempo eleva la película a un nuevo nivel cuando notamos que el último día de la vida de Diane lo pasa recordando su historia de amor con Camilla como a modo de redención ante su inminente colapso final.
Una redención por el amor de una vida marcada por la tragedia desde su inicio.
Y es que quizá sean los peores quienes más sueñan con ser buenos.

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