miércoles, 17 de febrero de 2021
YOG SOTHOTH
miércoles, 10 de febrero de 2021
DATOS
El comisario Maigret, asqueado, había rechazado la directa proposición de la principal sospechosa, una mujer casada, una burguesa estéril, una elegante parisina que poco antes, al pie de un acantilado, había terminado el relato de su ninfomanía, gang bang incluido.
Miré por el ventanal y vi que estaba anocheciendo. Sorprendido, pensé en salir a pasear, en completar el abortado paseo de la tarde cuando un sol más fuerte del esperado me hizo recortar el camino apenas iniciado: había salido con la misma ropa que por la mañana y ahora me sobraban un montón de prendas. Con todo, aproveché la salida para comprar algunas cosas en el nuevo super que han abierto al lado de casa. Apenas había gente y pude hacer la compra con total tranquilidad. Ya en casa ni se me ocurrió volver a salir más ligero de equipaje. La tarde era espléndida, sí, y han sido unos cuantos los días pasados entre nubes, lluvia y un viento tan molesto como él solo pero...me puse cómodo junto al ventanal y abrí otra novela del buen Maigret.
Por tercera vez en el día eché a andar con el mismo hato. Ahora sobraban menos cosas que en la segunda pero los bolsillos de mi abrigo son grandes. Ahí se quedaron los guantes y todavía habría sitio para el gorro en según qué zonas. La bufanda resulta más complicada de tan grande como es: alguien, hace tiempo, se la dejó olvidada una noche en el bar y tras un mes de permanencia en el perchero me la quedé. Lo mismo pasó con los guantes. El abrigo es mío y el gorro también; uno me lo compró mi madre y el otro me lo pidió un cliente por Internet. Y del resto, menos las zapatillas, no ha habido probador que reflejara mi imagen en su espejo.
No es igual ver lo mismo, no...no lo es. Las mismas calles son otras cuando es su luz quien las ilumina. Entré en ellas como uno que ve un bar, abre la puerta, pasa adentro, ve lo que hay y al instante se da cuenta de que ese no es su sitio; entonces pide algo para no echarse atrás, lo bebe rápido y se va; aunque llega un momento en la vida en el que uno se queda en él hasta que algo le eche.
En el paseo de la gran avenida vi la Osa Mayor, la única que reconozco en todo el firmamento, las tres estrellas, las tres Pirámides. Hacía años de la última vez. Y lo menos veinte de la primera que me fijé en ella cuando todo este cuidado paseo era un erial.
viernes, 29 de enero de 2021
NO ES LA PRIMERA VEZ QUE NO LO HACES
Fui a dormir en paz. A punto estuve de escribir una loa a Jesucristo poco antes de hacerlo. Pero me vi incapaz tras la primera línea y lo dejé correr.
Dormí de un tirón tras fantasear durante un buen rato con ayudar a todo aquel que me lo pidiera. Ya tenía abiertos los ojos cuando a eso de las seis oí los golpes de la gata en la puerta. Me levanté, se la abrí y dormitamos juntos durante una mala hora.
Uno se da cuenta enseguida de como va a ir el día. Es levantarse y casi verlo al completo. Y luego, ya duchado y desayunado, acelerando el coche por las calles desiertas, ves cualquier cosa que no cuadra en el círculo perfecto que anoche creíste cerrar antes de dormir.
¿Donde había quedado aquel estupendo paseo del atardecer, aquella ligereza de pies y pensamiento que me habían dejado en casa con una sensación tal de paz que casi me dio miedo? Recuerdo una vez, caminando una aurora durante otras vacaciones sin salir del pueblo, ya en sus afueras, en marcha hacia los molinos, que por un instante creí que todo estaba bien, que todo había estado bien.
Llegué al bar y no estaban esperándome ni Josemari ni la niña, cosa esta última que me quitó un peso de encima. Es la hija de una degenerada mujer que está tomando la costumbre de mandarla al bar a por su café, unos churros y tabaco, todo a cuenta, claro. La chiquilla acaba de empezar sus estudios en el instituto, así que supongo no tendrá más de doce años. La otra mañana me la encontré junto a Josemari esperándome en la puerta, en pantuflas, con el pijama y un abrigo, tiritando de frío. "¿Pero qué coño?" Josemari salió zumbando a por los churros sin parar por la prensa y mientras tanto le puse un gran vaso de colacao y galletas y el Discovery Max en el lugar de mi Teletienda de todos los días.
- No está bien que salgas así a la calle con este frío. Te vas a resfriar -le dije-
- Ya...-dijo con timidez-
La puta de la mala madre, resacosa, le habría despertado a gritos para que viniera a por su café, los churros y su tabaco.
La chiquilla miraba la tele del salón desde su taburete en la barra desierta.
- ¿Qué quieres ser de mayor?
- Maestra -respondió con voz apagada-...o veterinaria-
Josemari llegó poco después que yo. Al rato lo hizo la niña. "Hoy vengo vestida -me dijo- Le dije a mi madre lo que me habías dicho tú" Más churros. Otro café. Un cigarrillo de los míos. No hay más paquetes por la cara. La niña me dio las gracias como siempre y se fue.
- ¿Y esta cría como es que tiene que andar así? -preguntó, triste, el buen merchero antes de irse a sus cosas.
- Pues yo qué sé, Josemari, yo qué sé...
Pronto todo se fue a la mierda, niña incluida. Todos los buenos deseos, todas las buenas acciones soñadas, se diluyeron ante la realidad de otra mañana metido en el bar.
No hay nada que hacer. No es la primera vez que no lo haces. Tus deseos son aún más débiles que tus sueños.
Mañana amaneceré con mi gata.
Sólo tendré que abrirle la puerta del dormitorio cuando al clarear el día me saque del sueño con sus afiladas uñas.
domingo, 24 de enero de 2021
BATERÍA CARGADA
domingo, 17 de enero de 2021
COMO UN...
sábado, 9 de enero de 2021
PULGAS
domingo, 3 de enero de 2021
ARRANCA, KUFISTO, ARRANCA
Yo diría que ha sido por la partida que gané ayer.