sábado, 18 de abril de 2026

MULHOLLAND DRIVE (XXXVI): ANÁLISIS ESCENA POR ESCENA (15-B)

  


 

Escena 15-B

 

Interpretación (continuación): Cookie "cierra la puerta" antes abierta por Adam y pasamos a la habitación...pero antes detengámonos un momento en el umbral.

La puerta es roja y se abre para afuera sin necesidad alguna a cuenta de problemas de espacio. Esto ya de por sí es otra pista acerca de lo que estamos viendo. Una puerta que se abre hacia afuera es una puerta propia de comercios y salidas de emergencias, no de habitaciones de hotel, y si a esto se le añade el color rojo ya entramos en el terreno de la certeza: tras esa puerta roja abierta al exterior fue donde Diane empezó su actividad como prostituta. Y el número de la habitación es el 16 cuyo seis más parece un 9 del revés que otra cosa. Entonces estamos en la primera planta habitación 6(9) ante la puerta roja que se abre hacia afuera. Y como colofón a todo esto señalemos que más adelante, en el tablero con la lista de inquilinos de Sierra Bonita, encontraremos destacado en otro color el nombre de quien vive en el número 16, un nombre hispano (A. Gonzales), con la añadidura del arco de entrada al interior de Sierra Bonita que nos recordará algo que muy pronto veremos en el interior de la habitación.

Que sea Cookie y no Adam quien "cierra la puerta" también debería decirnos algo. No es normal que quien llame a una puerta para un diálogo formal sea quien la cierre ante las narices del inquilino: tú te vas y el de dentro cierra; si eres tú el que cierra la puerta es porque tienes un poder sobre quien está dentro pues a ningún cartero con carta certificada o a ningún repartidor, por ejemplo, se le ocurriría tomarse tal libertad. En Mulholland Drive las puertas juegan un papel importante tanto en sí mismas como por lo que representan, ya sea por su forma o por quienes las abren o cierran. Las puertas de Mulholland Drive constantemente nos retrotraen a una especie de juego por pantallas en las que se nos da acceso a un nuevo escenario con misterios por resolver y miedos latentes. Por ejemplo: la presentación de las dos actrices veteranas de la fantasía (Coco Lanoix y Louise Bonner) se hacen a través de puertas mosquiteras a modo del velo que en el Hollywood clásico solía situarse ante el objetivo para atenuar las arrugas de las actrices, es decir, para disimular su auténtica realidad; Cookie nos es presentado ante una puerta roja y cuando volvamos a verlo será saliendo a través de una cortina roja; Betty y su abuela se despiden en el aeropuerto sólo después de que las hayamos visto salir por la puerta de salidas; Rita es "invitada" a bajarse de la limusina durante el intento de asesinato (en el Piloto se llega a ver que baja el seguro de su puerta) y sólo cuando el otro sicario se baja por su puerta para abrir la de Rita es que se produce el accidente; Rita entra por la puerta abierta del apartamento de tía Ruth sólo cuando se da cuenta de que el taxista está ocupado en llenar el espacio de la gran "puerta" de su auto con las maletas y baúles de una tía Ruth que parece emprender un muy largo viaje, mucho más largo que un simple viaje "a Canadá a rodar una película"; Betty esconderá el bolso de Rita con el dinero y la llave azul tras la puerta del inquietante armario del dormitorio; en el corral del encuentro entre Adam y el Cowboy una luz se encenderá en el momento en el que Adam cruce la imaginaria puerta y se apagará cuando el Cowboy desaparezca por ella ante la estupefacción de Adam; Kenny el matón cruzará la puerta de la casa de Adam avisando de su llegada con el timbrazo, sin esconderse, como lo haría cualquier jugador que ya sabe lo que se va a encontrar pero ahora va con súper poderes; Herb se aterroriza al ver una flecha señalando la entrada por la otra puerta y morirá al no seguir el consejo a pesar de su intuición, algo que Betty y Rita (las nuevas jugadoras de Diane) evitarán la segunda vez que veamos el cartel con la flecha; la puerta número 16 de Sierra Bonita (la resaltada en el tablero de entrada tal que la flecha en el Winkie's) por la que Betty y Rita pasan de largo guarda un apartamento descuidado; de Rosa (la inquilina del apartamento número 12 en Sierra Bonita) sólo saldrá por la puerta cuando Betty se haya alejado de ella tras llamar por segunda vez para reunirse con una aliviada Rita a la que de Rosa deseaba enfrentar cara a cara por el bien de la que más tarde veremos fue su amiga; cuando Betty y Rita entren por la puerta del club Silencio las veremos hacerlo bajo un intenso luminoso de color azul en un vertiginoso travelling a modo de cambio de realidad e incluso de dimensión propio de todo "Final Boss" que se precie...Todo es una sensación de juego previamente jugado y perdido y esta vez llevado al extremo con una Betty tan inocente y cambiada que ni su amiga y vecina de Rosa puede reconocer y una Rita que simplemente no recuerda ser Camilla aunque Diane sigue sin poder evitar presentarla externamente tal cual era a causa del extremado deseo que sentía por su figura, algo que "solucionará" en la escena siguiente para volver a quitarle el reciente disfraz en el momento cumbre de acostarse con ella previo al desastre final en el club Silencio donde una vez más volverá a perder la partida.

Lynch (Diane) no cambia de plano cuando Cookie cierra la puerta; sin importarle la evidente imposibilidad de la acción hace un travelling por detrás del decorado para volvernos a encontrar con Adam ya dentro de la habitación. Esto, aparte de ser otra pista más sobre lo que en verdad estamos viendo (y una de las más evidentes) es una solución de continuidad en la que tanto la soñadora como quienes somos mirones de su sueño vemos al protagonista de la escena en el mismo instante en que él se encuentra, algo que queda claro con el gesto de absoluta incredulidad que hace Adam al ver donde está, como si en un primer momento él mismo se diera cuenta de la imposibilidad de que algo así pudiera ocurrir, estado del que sale sólo después de ver el teléfono, otro de los símbolos más potentes en Mulholland Drive.

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