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viernes, 24 de diciembre de 2021

EL HOMBRE DE LAS BOLSAS

Esta vez, la cuarta, el hombre de las bolsas que viene los viernes adelantó un día su visita al bar. Tomó asiento en la barra, como siempre, junto al círculo que da entrada a la misma y donde yo suelo sentarme a esperar. No se sienta de frente sino de medio lado, como uno que no quiere incomodar con su presencia. Pero ayer no estaba mi amiga e hizo igual.

Tendrá unos cincuenta años, bajo de estatura, con un cierto sobrepeso, vestido de cualquier manera, barba corta y descuidada, pálido, de pelo ralo y gafas demasiado grandes. A veces mira el teléfono pero por poco tiempo; pasa el rato mirando el tercio, en silencio, ajeno a todo. Luego pide otro y un poco más tarde el tercero y último. En este sale a fumar un cigarrillo. Paga dejando una propina y se va.

Estábamos solos en la barra; yo mirando el teléfono y él su tercio. Eran las tres de la tarde y apenas había una cuadrilla de habituales en el salón a punto de irse a comer. Pensé que estaría bien invitarle a una cerveza después que pagara.

- ¿Quieres una cerveza? -le dije mientras él sacaba el dinero.
- Eh, no, no...-contestó sorprendido.

Tres cervezas. Tres. Ni una más. 


Dejó un euro de bote y se fue como siempre, con sus bolsas, en el día que está para hacer hueco entre la lotería de Navidad y la Nochebuena.





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