Escena 11-B
Descripción: En plano medio corto vemos a Adam conduciendo su vehículo con un cigarrillo de tabaco negro en los labios. Tras él se ve la parte delantera de un coche azul.
- ¿Qué dices? -pregunta Adam sorprendido en respuesta a una comunicación telefónica.
- Han despedido a todo el mundo -responde una voz femenina que pronto nos daremos cuenta es su secretaria.
- ¿Quien ha despedido a todo el mundo? -dice Adam enfadado.
- ¡Ha sido Ray! (¡déjame, estoy hablando por teléfono! -se oye en un aparte-). Cerraron el plató y todos se fueron. Será mejor que vengas.
- No.
- Tienes que hablar con Ray y solucionar esto -dice la secretaria alarmada ante la negativa de Adam.
- Me voy a casa -responde Adam con la mirada perdida.
- ¿A casa? -pregunta la secretaria extrañada- ¡Ven a la oficina! Hay que hacer algo. ¡Tienes que hacer algo, Adam!
- Me voy a casa, Cynthia.
- Adam, escúchame. Eso no es propio de ti. Por favor, ven a la oficina. ¡Tienes que hacer algo!
- Me voy a casa.
El plano cambia a un contrapicado de las palmeras angelinas bajo un cielo azul, justo igual que el que vimos al dejar a los abuelos en la limusina para llevanos hasta la llegada de Betty a la entrada del apartamento de tía Ruth; ahora, en un encadenado preciosista, se mezclan con las axilas de Betty tumbada en el sofá quien, mirando hacia el techo, dice lo siguiente tras dudarlo un poco:
- Me pregunto adonde ibas.
La cámara cambia a un primer plano de Rita que ya no tiene las manos sobre el rostro. Claramente se trata de la continuación de la secuencia anterior en esta ocasión interrumpida por el viaje de Adam hacia su casa.
- Mulholland Drive -susurra Rita.
Diane se incorpora del sofá y un tanto excitada dice:
- ¿Mulholland Drive?
- Ahí es donde iba -continua Rita sin dejar de susurrar- A Mulholland Drive.
El plano cambia a uno compartido frontal.
- ¡Quizá fue allí el accidente! -exclama Betty- Debe haber un informe policial. Podemos llamar.
- ¡No! -susurra Rita, asustada.
- ¡Una llamada anónima desde una cabina, sólo para ver si hubo un accidente!...¡Venga, será como en las películas! Haremos como si fuéramos otra persona. De todos modos quiero pasear. ¡Estoy en Hollywood y aún no he visto nada! Venga, Rita, ¿te sientes con ánimos para hacerlo?
- De acuerdo -responde Rita todavía en voz baja cogiendo las manos de Betty- Pero sólo...sólo para ver...
En este momento la cámara desciende hasta que la pintura iluminada de la muchacha que vimos en una escena anterior entra en el encuadre formando una especie de triángulo con las cabezas de ellas dos.
- Sólo para ver si hubo un accidente en Mulholland Drive -acaba la frase Betty.
Interpretación: Antes de ir al diálogo de Adam con su secretaria merece notarse que Adam ahora está fumando, algo que no hizo durante la reunión a pesar de que delante de él había un gran cenicero que, por cierto, estaba limpio. Otro detalle importante es que tras él viaja un coche azul que no se pierde de vista en ningún momento. El hecho de que Adam (la figura escogida por Diane para dirigir la película de su fantasía, la personalidad artística y talentosa que debe encontrarse con Betty) no fumase durante la reunión nos indica que en ese primer momento aún conservaba toda la fuerza y la creencia de Diane en el valor del talento cuando llegó a Hollywood. Y que el coche que le sigue sea azul es un indicador de que Adam va a experimentar un cambio en la percepción, como pronto veremos.
La conversación con Cynthia empieza de manera normal. Adam se muestra sorprendido y enfadado al oír las últimas noticias en una reacción absolutamente consecuente con su brava actitud durante la reunión. Cynthia (que es otra proyección de la personalidad de Diane en su mente, como luego comprobaremos) se queja de que alguien la está molestando mientras habla por teléfono en un guiño al continuo acoso al que las mujeres se ven sometidas en el mundo del cine. Sólo cuando Adam oye que ha sido Ray (Hott, el viejo ejecutivo en la reunión) quien ha dado la orden es que se desmorona replegándose sobre sí mismo con un continuo "me voy a casa" que no hace sino traernos a la mente la imagen de un niño asustado.
Esta brusca resignación de Adam no hace sino enfatizar la infantil personalidad de los tres personajes favoritos de Diane durante la fantasía, estos son, Betty, Rita y Adam que progresivamente irán perdiendo sus inocentes y confiadas personalidades. Cuando Cynthia dice "eso no es propio de ti" está diciendo exactamente eso, es decir, que el verdadero Adam no hubiera actuado así. El Adam de Diane es un niño con talento auspiciado por Ray Hott que al verse abandonado por él entra en un estado catatónico. Y no olvidemos que Hott representó para Diane la primera toma de contacto con el chantaje sexual para ascender en Hollywood. Así es que Adam, decepcionado con Ray (su valedor), se derrumba y sólo quiere irse "a casa" a pesar de la insistencia de Cynthia por hacerle frente a la situación. Adam, como Diane en la vida real, creyó que de la mano de Ray conseguirían sus objetivos pero Ray les falló.
El plano contrapicado de las palmeras que inicia el precioso encadenado de las dos secuencias en esta parte de la escena hay que verlo desde el mismo punto de vista que vimos el anterior calcado a este, es decir, el de la llegada de Betty al apartamento de tía Ruth tras abandonar a su suerte a los abuelos en la limusina: este es el punto de vista de Betty, pues claramente vemos a Adam mirar al frente y a ella la encontraremos mirando hacia el techo. Dos situaciones incómodas se resuelven con la promesa de las altas palmeras bajo el límpido cielo azul que la ingenua Betty necesita a modo idealizado del mundo que espera encontrar.
Betty, después de dudarlo un poco, se pregunta en voz alta adonde iba Rita cuando tuvo el "accidente" Es importante señalar que tal accidente no existió en la vida real. El accidente que da inicio a la fantasía es una recreación del viaje real que Diane hizo a la cena de Adam en Mulholland Drive, viaje que Camilla nunca hizo. Esta es la primera señal de que Rita sólo recordará hechos relativos a la vida de Diane, no de Camilla, mostrándonos que en realidad Rita no tiene más que ver con Camilla que su apariencia exterior pues en el fondo Rita es parte de la psique de Diane.
Rita, en el tono susurrante que no abandonará durante todo el diálogo, responde que iba a Mulholland Drive. Esto excita enormemente a Betty porque Mulholland Drive es el lugar donde viven las grandes estrellas del cine en Hollywood y ella desea ser una estrella. Es a partir de aquí que vemos de palabra (y pronto de obra) lo que en la escena del descubrimiento de la llave azul se insinuó con sus miradas: Betty empieza a perder la inocencia de su llegada a Los Ángeles.
Betty está dispuesta a mentir para ayudar a Rita, algo inimaginable en la ingenua chica que vimos con Coco. Su encuentro con Rita ha sido tan impactante para ella que no duda en hacerse pasar por otra persona (como en las películas) para conseguir el objetivo. Esta es Diane dándonos información de lo que representó su encuentro con Camilla, esto es, dejar atrás los escrúpulos y seguir el sendero secreto trufado de mentiras y anulación de la propia personalidad, algo que en una persona con la mente tan herida como la de Diane sólo podía acabar mal. Pero el deseo de ser "una estrella" fue tan fuerte que ni siquiera la inocente Betty, su última esperanza, puede retraerse al hechizo.
Al principio Rita se niega. Rita está asustada por lo que le ocurrió yendo hacia Mulholland Drive pero ya hemos aclarado que eso fue lo que le ocurrió a Diane, no a Camilla: el "accidente" no sucedió en la carretera sino en la cena de Adam que se convirtió en la tumba de su sueño. Y de ahí que acabamos de ver a Adam conduciendo antes de llegar a su casa, lugar donde nos encontraremos con el otro "accidente" que destrozó la vida de Diane en su más tierna infancia. La narrativa de la película juega con un doble espejo: el "accidente" de la cena en casa de Adam
(final del sueño de Diane de ser una estrella querida por todos) y el "accidente" de la violación del abuelo (inicio de la pesadilla), recalcado en la descarada interposición del iluminado retrato de Beatrice Cenci que representará el fondo de lo que veremos en la siguiente escena.
(final del sueño de Diane de ser una estrella querida por todos) y el "accidente" de la violación del abuelo (inicio de la pesadilla), recalcado en la descarada interposición del iluminado retrato de Beatrice Cenci que representará el fondo de lo que veremos en la siguiente escena.

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